Hola!

Uy! Lo siento mucho, de veras no tengo excusa para la tardanza, lo se, es k se me fue la olla..., el fin de semana se paso k ni me entere, y luego tuve la idea para un nuevo dix de Edward y bella y no pude contenerme, y encima recién comenzamos los exámenes finales, así k mi cabeza va a 1000 y yo no me entero de nada...

Igual no es excusa, lo siento muchísimo, y en premio aquí les dejo este capitulo, uno de los más esperados por todos ustedes, k lo disfruten!!

Contestación a los reviews anónimos

Andrea hellsing hola tomoachi!! Muchísimas gracias por tu comentario, te lo agradezco mucho de veras! Me alegro mucho de k te haya gustado el capi y espero k también disfrutes mucho de este! Nos vemos, By

Sheresada, Hiro, Jerico hola tomodachis!! K bueno leerlos de nuevo, primero k nada dejadme disculparme por mi tardanza, y segundo agradecerles sus lindos y maravillaos reviews, k son una fuente de animo y entusiasmo para mi! Me alegro mucho k les gustara el capi anterior, a así mismo les garantizo k este les va a encantar!! Besitos amigos, nos leemos, By

CoteCoka hola tomodachi!! Muchísimas gracias por tu lindo reviews y espero k puedas perdonar mi tardanza! Me alegro mucho k te gustara el anterior chap y ya veras como este también te resulta muy tirno y agradable!! Nos leemos, BY

DarkCrystalUchiha hola tomodachi!! K bueno k te siga gustando como hago los Atem Anzu, asi k espero tu opinión sobre ellos en este capi, haber si te gusta como quedo su escena!! Besitos, y mil gracias, By

Anzuchan gola tomodachi, agradecer antes que nada tu hermoso PM k me mandaste, y yo te pregunto si te llego a ti el tuyo con mi respuesta, es k no me fio mucho de esta pagina... sino te llego decirte k estoy de acuerdo con k seamos amigas, y sobre todo agradecerte tu magnifico reviews k en serio me animo mucho, mucho, mcuho! Espero en serio k te guet este capi, nos leemos tomodachi, By

Nebet-het, hola tomodachi!! K bueno leerte, ya lo creo k si, me da mucho gusto k sigas mi fic y te guste!! Espero tambien k disfrutes del nuevo cap, y de nuevo muchísimas gracias pr tu encantador comentario!! Nos leemos tomodachi, By

Fiorella hola tomodachi!! K gusto k tu pc se arreglo, yo no se k hare cuando el mio se rompa! Em alegro mucho k te pusieras al dia con mi fic y k te gustaran lo nuecos capis!! Muchas gracias por tus comentarios, y k disfrute este nuevo cap, By

Anzumazaki16 hola tomodachi!! Te documentaste sobre Edward?? K bueno!! Si ya se sobre la peli y el actor, una pena k tus links se pierdan en esta pagina, pero igual estoy fichada en la pagina oficial de la saga en español, asi k me mantengo al tanto! Si de veras vas a leer los libros, yo te los puedo pasar si quieres, me los descargue y los tengo en word.. me dices y ya... Bueno tomodachi te dejo, tengo k estudiar un examen... besitos, gracias por tu reviews, By


Sus labios se acercaban despacio, con una lentitud casi exasperante, hasta que por fin encontraron el camino hacia sus deseos.

Los labios del joven aprisionaron los de Anzu, primero con calma, saboreándolos, luego con fuerza, jugando con ellos.

Momentos después la lengua de Atem era recibida dentro de la dulce boca de la chica, quien no tardo en apresurar su contacto, haciendo que ambas lenguas chocaran en el danzante juego de la pasión.

Lentamente Atem retiro su lengua de la boca de ella, concentrándose en el lóbulo derecho de su oreja, para después descender por el cuello, provocando de ese modo que se le erizara la piel, así como sus delicados pezones.

Anzu se sentía extasiada, su corazón palpitaba con fulgor mientras su mente se perdía en oleadas de éxtasis.

Demasiados sucesos en tan poco tiempo para captar su significado.

Sin embargo, una cosa era cierta, la espera, el dolor, el miedo...

Merecía la pena.

Sin querer quedarse atrás, la joven comenzó a mordisquear los desnudos pezones del chico, al mismo tiempo que con sus manos le liberaban de la capa que cubría su espalda y del collar que rodeaba su cuello.

Lo quería para ella, sin joyas, sin corona, solo para ella.

Sus dientes actuaban como afiladas cuchillas raspando el contorno de sus pezones, y el joven faraón apenas podía contener los gemidos de placer que esto le provocaba.

Sin poder contenerse alzo su rostro de la barbilla para concentrar su mirada, por unos segundo, en sus preciosos ojos azules, e instantes después sus lenguas se unían de nuevo en un beso, solo que esta vez mucho más pronunciado.

El aire escaseaba de sus pulmones y había de separarse para respirar.

Sin perder tiempo, y antes de que Anzu pudiese reaccionar, sus labios ya se encontraban recorriendo sus senos aun debajo de la suave seda azulada.

Ya no era suficiente, anhelaba rozarla, acariciarla, sentir el contacto de su piel sobre la suya.

Con un simple movimiento, la alzó en brazos, y momentos después ya habían alcanzado sus habitaciones y la tumbaba en la cama, no sin antes despojarla de su vestido en un hábil movimiento.

Posándose sobre ella el faraón empezó a acariciar su tersa piel desde la cabeza a los pies, luego procedió con sutil dulzura a besar todo su cuerpo comenzando por el lóbulo derecho descendiendo lentamente por su delicado y fino cuello besándolo una y ora ves bajando a sus perfectos y bien dotados senos, los miro con detenimiento, examinando cada punto, cada detalle procediendo a besarlos y a lamer sus pezones con delicadeza, provocando que la chica se perdiera en un inmenso océano de placer, mientras su garganta expulsaba, sin apenas percatarse de ello, leves gemidos de ronco placer.

Se detuvo un momento para contemplarla.

Estaba allí, con él, desnuda y perfecta; y por un momento solo pudo envolverla entre sus brazos y apretarla fuertemente, rezando a Ra porque nunca nadie logrará alejarla de él.

Ella le devolvió el abrazo y lo beso tiernamente en los labios, recorriendo después su lóbulo izquierdo y su cuello con su lengua.

Con un simple movimiento, Anzu se colocó sobre él, y comenzó a lamer sus pecho, a saborear sus pezones al mismo tiempo que sus dientes raspaban la delicada piel que los rodeaba.

Ahora era el joven quien apenas podía contener los gemidos placer, envuelto en el éxtasis que esos pequeños mordiscos le provocaban.

La lengua de Anzu descendió entonces hasta el ombligo del chico y se entretuvo con el levemente, sin embargo, sus manos no tardaron en enroscarse alrededor de esa pequeña "falda" que Atem portaba, y tras un pequeño forcejeo, logró apartarla del joven.

De este modo el miembro de Atem apareció ante ella por primera vez, ya tenso debido a las caricias anteriores.

Con un pizca de indecisión, pero sin poder contenerse, Anzu extendió su mano hasta él y lo acarició suavemente, hasta que sus labios se acercaron a la punta y depositaron un suave beso.

Sin embargo, tras esto una sombra de duda apareció en su rostro, y rápidamente Atem aprovechó para tomar el control de la situación colocándola bajo él.

Nuevamente comenzó a lamer los pezones de la chica, mientras sus manos estrujaban sus pechos y acariciaban su vientre.

Con agileza, se deslizó hacia el bajo abdomen besando su obligo y posteriormente su entrepierna.

Anzu estaba extasiada, su mente se encontraba perdida, su corazón impregnado de amor palpitaba con furia, tratando de escapar de su pecho, y sus gemidos de exorbitante placer no se hacían esperar, atravesando velozmente su garganta para complacencia del causante de ellos.

Con un leve movimiento abrió un poco más la entrepierna de la chica y comenzó a besar su intimidad y a juguetear con ella.

Instantes después el clítoris apareció entre sus labios, y él lo mordió suavemente, provocando que Anzu no resistiera más y lanzara un gemido ronco de indescriptible placer que complació mucho al faraón, quien se detuvo en su empeño y elevo el rostro hacia su cara para observar su extasiada expresión.

Tratando inútilmente de recuperar el control de su mente y dando por perdido a su cuerpo, Anzu se limitó a sostenerle esa mirada llena de amor, y a susurrar con voz apenas audible.

- Te amo...

Con una sonrisa en los labios a causa de estas palabras, Atem dejó caer su cuerpo sobre el de la muchacha, y devolviendo el susurro en su oído, comenzó con la penetración.

- Y yo a ti – el calor que emano esta confesión en su oído provoco que también Anzu sonriera, mientras sentía la primera estocada del chico, tratando de entrar, en su, hasta entonces, más preciado secreto.

Sin embargo una sombra de dolor cruzó su rostro debido a la resistencia del himen, y el joven al notarlo paró las embestidas.

- Estas segura de esto? – pregunto a su oído suavemente.

- Confió en ti – fue todo lo que ella respondió, mientras su mente se llenaba de aquellas imágenes que había vivido algunos años antes en el metro, junto a su faraón, y él le había preguntado "¿Confías en mi?" Su respuesta había sido afirmativa.

Y sin poder evitarlo, su rostro iluminó – siempre confiaré en ti.

Una nueva sonrisa apareció en el rostro del chico ante esa respuesta, y tras un pequeño beso en los labios, reanudó su entrada en el cuerpo, inmaculado hasta entonces, de su mujer.

Las embestidas dolían, al principio, sin embargo pronto el dolor paso a transformarse en placer, en un profundo y maravilloso placer.

Rodeando con sus propios brazos el cuerpo del joven, Anzu comenzó a moverse a su mismo ritmo, acompañando sus embestidas, hasta que el placer la paralizó por completo.

Los gemidos de placer escapaban de la garganta de ambos, quienes sin poder contenerlos, a penas se percataban de nada más que no fueran ellos mismo y la persona que tenían al lado, que por alguna razón, llenaba sus pechos de un cálido sentimiento, casi tan agradable como el placer que sus cuerpo contenían.

El ritmo de los movimientos aumentaba, el éxtasis infinito se acerca a sus cuerpos.

Un sonido ronco y salvaje se desprendió de la garganta de ella, al mismo tiempo que sentía a su cuerpo explotar en mil pedazos de distinto placer, todos ellos dispuestos a conducirla hasta el mismísimo cielo.

Poco después, un liquido caliente lleno su cuerpo, Atem se había derramado.

Exhaustos, sus cuerpos se desplomaron sin energía, incapaces de moverse, y el sueño embargo sus mentes transportándolas a otro lugar, muy lejos del mismo, en el que, no obstante, permanecían unidos.

Sus respiraciones parecían calmarse, la una junto a la otra, y tan solo la luna era testigo, de que aquella misma noche, dos cuerpos, dos almas, dos destinos, se habían unido, para no separase jamás.

Lejos de allí, la fiesta seguía su curso.

Las parejas bailaban y se divertían juntas, los amigos charlaban entre ellos y alegraban sus cuerpos con el alcohol, y nadie parecía darse cuenta de al falta del faraón.

- Parece que se divierten mucho – murmuro un joven, quizá demasiado serio para su edad, sin embargo en aquella ocasión su boca portaba una sonrisa al dirigirse a su alumna más dotada.

- No lo dudo – afirmo ella, volviendo su vista hacia el lugar que momentos antes señalaba su compañero, y donde una pareja de rubios parecía desconocer el significado de la palabra respirar.

- El faraón tampoco se encuentra – comento preocupado el primero en hablar.

- Por Ra! Mahado, te preocupas demasiado – renegó la joven, que en aquella ocasión se veía especialmente linda, con un vestido color blanquecino a aguas de distantes tonalidades, sin mangas, escote en barco y una pequeña falda en el mismo tono con flecos que apenas alcanzaba sus rodillas – Atem ya esta muy crecidito para cuidarse solo, además – añadió con una picara sonrisa – Anzu esta con él, y no dejará que nada malo le ocurra.

- Es el faraón, mi deber es preocuparme por su seguridad – renegó él otro molesto, aunque en el fondo sabía que tenía algo de razón.

- De acuerdo como quieras – acepto ella – es el faraón y a partir de mañana no te despegarás de él ni de su sombra – pauso un momento mientras le tomaba de la mano – pero ahora me sacaras a bailar, a que si?

- Qué? – apenas se había dado cuenta y ya se encontraba en la pista de baile – No Mana, tu sabes que no me gusta bailar.

- Por fa... – pidió ella formando unos pucheritos en sus labios mientras se colocaba de puntillas y acercaba su rostro al del sacerdote – Hazlo por mi, si? Sino esta fiesta es demasiado aburrida.

- He dicho que.. –se detuvo, el rostro de la chica se encontraba a tan solo milímetros de distancia, y por consiguiente sus labios parecían juntarse irremediablemente – Esta bien – acepto con voz apenas audible y tratando de no mover los labios ni de imaginar a los de la chica sobre los suyos – Pero solo uno...

- Claro – aceptó ella feliz, a sabiendas de que pronto ese uno dejaría de existir, y es que en el fondo él también lo sabia.

Le resultaba imposible negarse a nada cuando ella se lo pedía de ese modo, cómo hacerlo si debía dedicar toda su atención en auto controlarse para no besarla...

Lo que él no sabía, es que a ella le habría hecho sumamente feliz el que lo hubiera hecho.

La música comenzó a sonar y para su desgracia fue una canción lenta.

Resignado paso una mano por la cintura de ella, atrayéndola hacia si, mientras al joven, feliz, rodeaba su cuello con las manos y sus cuerpos comenzaban a moverse lentamente, al compás de la música.

"Al fin y al cabo – pensó – esto también tiene sus ventajas"

Y con una sonrisa en los labios y las mejillas sospechosamente sonrojadas, ambos comenzaron a disfrutar, lo que probablemente sería una larga noche de paz, tal vez de la única que les quedaba; pero eso ellos, no lo sabían, y con la cabeza de Mana apoyada contra su pecho y los brazos de él envolviendo su cuerpo, tampoco les hubiera molestado el saberlo.

Sus respiraciones aumentaban en ritmo mientras circulaban alocadamente por los pasillos.

Apenas daban más de dos pasos sin que sus bocas se juntaron de nuevo, deseosas la una de la otra, habidas de esa sed que tan solo el ser amado es capaz de provocar en uno mismo.

- No crees que se nos queda mirando demasiado gente?

Pregunto la joven, aun apoyada contra la pared, en el momento en que sus bocas tuvieron que separarse por la inminente y estorbosa necesidad de respiras.

- Será que no tiene otra cosa que hacer... – contesto el rubio despreocupadamente, mientras su cuerpo aun hacia presión contra el de ella, semi escondidos ambos en una de las columnas que adornaban los pasillos.

- Mas bien diría que tienen envidia de que estés con una chica tan hermosa como yo – apuntó ella mordazmente, mientras sus manos se enroscaban en el cuello del chico y sus labios volvían a juntarse en un abrazo mortal.

- Mas bien... diría que se sorprenden al ver al suerte que tienes... al poder besar a alguien tran suma...mente atractivo como yo – replicó Jono, costosamente, debido a la falta de oxígeno, una vez sus lenguas se habían separado.

- En ese caso... – continuo ella – será mejor que me vaya. De seguro habrá cientos de chicas que se quieran acostar contigo esta noche, cierto?

Mientras hablaba había empezado a correr de espaldas, alejándose del chico, pero observando atentamente como el comenzaba a perseguirla.

- Lo que ocurre es que a mi no me interesa ninguna otra, que no seas tú.

Ante esas palabras lo joven detuvo su huida, y el rubio no tardo en envolverla entre sus brazos para volver a besarla.

- Me alegro – susurro ella en su oreja mientras le correspondía el abrazo – de que así sea.

E instantes después la lengua de Mai atrapaba su lóbulo para deslizarse lentamente por su cuello, mientras sus manos se deshacían de esa molesta túnica que mantenía oculto el tordo del joven.

Por su parte Jono se mantenía muy ocupado en el cuello de la joven, dejando prueba visible de lo que iba a ocurrir esa noche, mientras sus manos acariciaban la cálida piel de su espalda descubierta, a causa del corte del vestido.

Instantes después ambos se encontraban tumbados en la cama, sin apenas haberse percatada de cuándo o cómo habían llegado hasta allí.

No importaba.

Lo único importante era sentirse cerca.

La ropa que cubría sur cuerpos no tardo en perderse en la nada.

Sus bocas se encontraban sedientas, sus lenguas recorrieran el cuerpo contrario con el afán de descubrir hasta el más mínimo de sus secretos.

Un gemido ronco y profundo delató el placer que la lengua de la joven sobre su miembro le provocaba, mientras esta utilizaba las manos para acariciar sus genitales, y su pené entraba y salía de la dulce boca que ella portaba.

Momentos más tarde, él recuperaba en control de la situación acariciando la vagina de ella, hasta hallar el clítoris y pellizcarlo, provocando de este modo una exclamación de placer incontenible proveniente de ella.

E instantes después de ese sonido, introducía su lengua en la intimidad de ella, lamiendo su clítoris, provocándole más placer del que alguna vez pensó poder soportar.

- Hazlo ya! – exigió ella sin poder contenerse, loca del placer que la hábil lengua del chico le estaba provocando.

Complacido por la petición, el joven abandono los labios vaginales de la chica hasta dirigirse a su boca y besarla suavemente, mientras su cuerpo se acomodaba a la posición más simple.

Con un solo movimiento introdujo su miembro dentro de ella, haciendo que la boca de la chica soltara un alarido de placer, mientras el mismo liberaba un gemido.

Las estocadas aumentaban de ritmo y placer, el orgasmo se acercaba a ellos de forma inevitable, y fue entonces cuando ella lo supo, aun antes lo había sospechado pero nunca había tenido la plena seguridad que sentía ahora, ahora que esa idea, ese sentimiento la había golpeado de frente.

- Te amo – necesitaba compartirlo con él, necesitaba que el lo supiera, pues nunca se lo había expresado de tal modo.

- Lo se – fue todo lo que él respondió.

Instantes después el orgasmo alcanzó la plenitud en el interior de sus cuerpos, haciéndolos estallar en mil formas de placer diferentes, mientras la joven sentía como el líquido de su compañero la llenaba por completo y la colmaba de gozo.

El silencio se hizo presento y los gemidos de placer se perdieron en la nada.

La calma había llegado, y dos nuevos corazones permanecerían unidos por siempre jamás, por encima de las leyes del espacio y el destino.

El cielo estrellado se visualizaba por entre las cortinas, el bullicio que la gente de la fiesta emanaba habían empezado a perderse, el día había concluido y nadie sabía lo que el futuro deparaba.

Pero una cosa era segura, y es que en aquella mágica noche, más de una persona había hallado por fin a su alma gemela, al amor de su vida, y pasara lo que pasase, ese amor sobreviviría a las arenas del tiempo, a los siglos de los siglos, y aun cuando las pirámides se hicieran polvo, y los nombres de los grandes faraones se hubieran perdido, la llama de ese amor seguiría refulgiendo entre las tinieblas de la noche, para no perecer jamás.


Hola tomodachi!!

Espero k les gustara este capi, y no olviden dejar sus comentarios y sus criticas al respecto!

Me marcho, y les adelanto k tardare un pokito en publicar por los exámenes, pero tratare k no sea mas de una semana, dependera de sus reviews..., besitos, By