Un poco tarde pero aquí esta el siguiente capitulo, cada vez mas nos acercamos al final de esta historia; no se preocupen ya estoy escribiendo otras y para los que se preguntaban la segunda parte de noche roja también esta en proceso; muchas gracias por sus comentarios y palabras de aliento para seguir escribiendo de verdad que me inspiran a seguir y me ayudan a que la inspiración no me falte, de verdad muchas gracias.

Sin mas los dejo con el siguiente capitulo, que lo disfruten.


Capítulo 42.

- ¡HARUKA! – había sido el desgarrador grito que rompió la tranquilidad de esa noche que debía ser perfecta para ella, pero que la desgracia se había empeñado en opacar causándole un gran dolor.

Continuara…

Horas antes…

En uno de los barrios más peligrosos de Tokio un hombre vestido completamente de negro hablaba con un grupo de hombres, al parecer ese sujeto quería que esos hombres le ayudaran en un asunto, claro recibiendo los honorarios correspondientes, solo que el trabajo se les hacia un poco complicado y algo arriesgado y le estaba costando el convencerlos.

- vamos, les pagare muy bien. – ofrecía el hombre para que los otros hombres por fin aceptaran su oferta.

- el trabajo que quieres es muy arriesgado, además esa familia tiene guardaespaldas personales. – hablaba el líder de la banda, la paga era muy buena, pero no quería perder a ninguno de sus hombres.

- pero ellos no usan armas, esa familia no aprueba el uso de armas y por lo que veo ustedes cuentan con unas, eso les da la ventaja. – trataba de convencer, pero los hombres estaban más que renuentes. – si quieren puedo aumentar la cantidad, puedo darles la mitad a hora y la mitad después de haber el hecho el trabajo. – negociaba de nuevo, si en algo era bueno era en convencer gente y está vez no sería la excepción.

- mira amigo, si nos interesa el trabajo y es un buen punto eso de las armas, pero con un séquito de guardaespaldas especialistas en desarmar y combate cuerpo a cuerpo nosotros llevamos las de perder. – que el sujeto aumentara la suma solo le hacía pensar, que tan peligroso sería hacer el trato o que tanto deseaba ese hombre hacer el trabajo.

- solamente tiene un guardaespaldas y es una mujer, esa familia solo lleva uno consigo, lo he estado siguiendo, piénsenlo, es dinero fácil, ustedes no tendrán que hacer más trabajos por un tiempo por la cantidad de dinero que les pagare y yo obtendré lo que quiero, es un buen trato. – sabía que esos hombres eran los indicados, nadie se metía en esa zona por temor a ellos y uno de los bares que había frecuentado buscando gente para hacer el trabajo se los habían recomendado, llevaba varios días buscando quien le pudiera ayudar a hacer ese trabajo, sabía de ante mano que no era algo sencillo y que nadie querría ir en contra de esa familia por las consecuencias que conllevaba era por eso que estaba ofreciendo una buena cantidad.

- bien, aceptamos, dinos donde y cuando quieres que lo hagamos. –respondió el líder, si era una mujer por mucho que supiera o fuera experta en defensa personal sin armas, ellos eran cinco y llevaban las de ganar.

- hoy por la madrugada, tendrá lugar una fiesta hoy, estoy seguro que saldrá después de ella, ahí es cuando lo interceptaran, les daré la dirección de donde estará y la de la fiesta, para que lo vigilen. – todo tenía que ser perfecto, no podía haber ningún error porque esa oportunidad era única, no habría otra como esa si llegaban a fallar.

- bien, pero después de que tengamos el paquete a donde lo llevaremos. – decía el líder, le encantaba el dinero fácil pero aun así se le hacía un poco arriesgado.

- los llevare ahí ahora, así que apréndanse el camino, una vez que estemos ahí, ultimaremos detalles. – dijo el hombre convencido de que pronto consumaría su venganza, no se compararía con lo que le habían hecho a él pero cuando menos se desquitaría.

Como les había dicho a esos hombres los había llevado a una cabaña en el bosque muy apartada y que solo una persona sabía que existía, había adquirido ese terreno hacia tiempo ya y no lo había utilizado así que ahora le serviría para saldar cuentas; les explico a los chicos lo que quería que hicieran, así como también les mostro una foto de su objetivo, les pidió que consiguieran un transporte, les dijo donde se ubicaran para poder vigilar al paquete como esos hombres le habían llamado al objetivo y después de ultimar los detalles despacho a los chicos, él se quedó ahí para preparar la cabaña y que estuviera lista para el huésped que pronto iba a tener.

Los hombres habían estado vigilando la mansión durante casi toda la tarde, uno vigilaba la casa del paquete y los otros cuatros estaban en la parte donde lo interceptarían, buscaban el mejor lugar para que nadie sospechara y tener la ventaja cuando la oportunidad se presentara.

La tarde dio paso a la noche y así hasta la madrugada, como les había dicho su empleador el paquete había salido de la casa, el sujeto que vigilaba la casa iba tras ellos; vieron como el auto se de tenía en donde más adelante estaban los otros cuatro sujetos, esperaron y después vieron que salía del auto y se dirigía a la casa, pensaron que lo perderían pero solo se despidió y al volver al auto lo interceptaron, se resistió cuando lo sujetaron y trato de liberarse, pero ellos eran cinco, el chico era fuere pero no se comparaba con ellos, vieron como alguien salía de otro auto y se abalanzaba contra ellos, pero en ningún momento vieron un arma y ellos aprovecharon la oportunidad, disparando en su contra, el chico volvió a resistirse y con un golpe con la cacha de pistola en la parte trasera de su cabeza, dejo de hacerlo, lo cargaron y lo llevaron hacia la camioneta que habían conseguido para el trabajo y se lo llevaron al lugar acordado.

Presente…

Michiru permaneció en ese lugar sin sentir el pasar del tiempo, no supo cuánto tiempo estuvo ahí hasta que alguien se acercó a ella llamándola por su nombre.

- Michiru-sama, debemos volver, tenemos que informar lo que ha pasado. – le hablo una chica acercando se a ella.

- ¿Por qué? – dijo mientras se levantaba con la vista perdida, refiriéndose a porque le pasaba eso a ella ¿Por qué la vida se empeñaba en arrebatarle la felicidad? – tenemos que… tenemos que buscarlo, tenemos que ir por él, esos hombres se lo llevaron por haya, vamos. – hablaba Michiru aunque sus ojos no mostraban emoción alguna y tomaba la mano de Ayame, la guardaespaldas que Haruka le había asignado y la halaba para que caminara con ella e ir por esos tipos.

- Michiru-sama regresemos. – hablo Ayame con seriedad, permaneciendo en su lugar pese a que Michiru tiraba de su mano, no estaba tan lejos de la casa de la aguamarina pero aun así no quería arriesgarse a perder también a Michiru por un descuido, por eso tenían que regresar.

- ¿Qué? No, no podemos, debemos de ir por Haruka, Ayame vamos, perderemos a Haruka. – decía Michiru más desesperada tirando más fuerte del brazo de Ayame, al ver que está no se movía ni un solo milímetro.

- Michiru-sama ese vehículo ya se ha ido, tenemos que volver y reportar lo que ha pasado cuanto antes. – tal vez se mostraba indiferente y hasta fría, pero estaba más que afectada, ella había salido tras Michiru al verla abandonar la casa, había escuchado el disparo y había visto el cuerpo de la mujer que amaba tirado en el pavimento y además había perdido a la persona que había confiado en ella y le había dado su primera encomienda.

- NO, AYAME TENEMOS QUE SEGUIRLOS, TRAE UN AUTO VAMOS, NO PODEMOS DEJAR QUE SE LO LLEVEN, NO PODEMOS. – decía Michiru aún más desesperada gritando y aferrándose a la camisa de Ayame, llorando más aun, ella no se movería de ahí hasta que alguien la tomara en serio y partieran para buscar a Haruka, no permitiría que a su viento le pasara algo, no ahora que sabía de su padecimiento y eso la hacía aún más vulnerable.

- lo siento Michiru-sama. – susurro la chica he hizo una presión en el cuello de la aguamarina y está termino inconsciente, sabía que si no hacia eso la aguamarina no se movería, tenía un ataque de ansiedad y nervios.

Cargo a Michiru en sus brazos y regreso sobre sus pasos, solo esperaba que cuando menos ya hubieran llevado a Selene al hospital, los hombres de seguridad de la casa Kaioh eran más que lentos; llego a la entrada de la casa y Dorian estaba afuera con todos los miembros de seguridad, vio la ambulancia y como se llevaban a Selene.

- Michiru. – llamo Dorian y corrió al encuentro de su hija, la tomo de los brazos de Ayame y rápidamente pregunto. - ¿Qué ha pasado? – no podía creer que todo eso pasara y precisamente ese día y afuera de su casa.

- han secuestrado a Haruka-sama. – soltó sin más la chica, aun no terminaba de creerse lo que había pasado, se habían confiado y estas eran la consecuencias de todo. – Dorian-sama, creo que lo mejor será ir con Hiro-sama y explicarle la situación. – sugería Ayame ya que si el secuestrador era quien ella pensaba todo el movimiento seria en la casa Tenoh.

- Kami. - ¿Por qué precisamente ese día? Taro había aprovechado la fiesta para hacer su movimiento y todo había ido según lo planeo, suponía Dorian. – tienes razón Ayame-chan. – concordó con la idea el jefe de la familia Kaioh. – preparen el auto, iremos a la mansión Tenoh, John, organiza a tus hombres, mi esposa se quedara, que este vigilada todo el tiempo y el resto nos acompañara, prestaremos toda la ayuda a la familia Tenoh. – daba órdenes Dorian, no quería correr ningún riesgo, sabía que el objetivo siempre había sido Haruka, pero aun así no se confiaría.

Los guardias de seguridad de la mansión Kaioh comenzó a hacer lo que Dorian les había dicho, la ambulancia ya había partido hacia el hospital de Sho; cuando todo estuvo listo, Dorian se despidió de su esposa le dijo lo que estaba pasando y lo que haría, había dejado a Michiru en el auto de Haruka con Ayame ya que ella se iría en él para evitar dejarlo ahí, pues la prensa no podía enterarse de eso, además sabía que su hija se pondría histeria apenas despertara y era mejor tenerla cerca para vigilarla y poder controlarla, así que por ese motivo también le había pedido a Aoi que los acompañara, después de todo Michiru estaba muy apegada a ella y quien mejor para cuidarla.

Mientras tanto en la mansión Tenoh, Shizuru se había ido a descansar ya que la fiesta la había agotado y con su embarazo el sueño llegaba a ella inmediatamente y dormía mucho más de lo que estaba acostumbrada a hacerlo, por otro lado Hiro y Takuma esperaban en la entrada de la mansión a Haruka, pues este todavía no llegaba y los estaba preocupando.

- ya se tardó. – espeto Hiro al seguir en la entrada con su vista en el portón, esperando que su hija apareciera, solo esperaba que nada malo le hubiera pasado y apareciera por el portón en el auto y restándole importancia al asunto y diciéndole que era un exagerado, no quería pensar en algo negativo pero todo parecía indicar que así era y eso lo inquietaba aún más.

- vamos Hiro, es joven y está enamorado, debes estar aun hablando con Michiru-chan. – decía Takuma tratando de calmar los nervios de su hijo pues su preocupación le parecía excesiva.

- no, no lo creo, Dorian no permitiría que permaneciera más tiempo en su casa por temor a un escándalo, además Haruka no… - pero el ruido del portón de la entrada abriéndose evito que siguiera hablando, vio el auto de Haruka entrar.

- ves, ahí lo tienes, ya llego, siempre estas preocupándote de más. – decía Takuma dando la vuelta para entrar en la casa pues Haruka ya había llegado y si era sincero consigo mismo tenía mucho sueño, ya no estaba para esos trotes.

- no espera. – respondió Hiro cuando el auto ya estaba más cerca y distinguió que Haruka no venía conduciendo sino Ayame, así como también logro distinguir a Michiru en el otro asiento inconsciente, corrió a su encuentro y abrió la puerta del copiloto. – Michiru, hija. – Dijo mientras la tomaba en brazos. – Sebastián, llévala a la habitación de mi hijo. – decía Hiro a su guardaespaldas cuando estuvo con él y le entregaba a Michiru. - ¿Qué ha pasado? – cuestiono, pues sabía de sobra que Haruka no permitía que nadie tocara su auto y hablando de su hija ¿Dónde estaba? - ¿Dónde está Haruka? – cuestiono con preocupación.

- Hiro-sama. – respondió la chica bajando la mirada con pena, pues no tenía el valor para darle la cara a su jefe.

- Hiro. – hablo Dorian acercándose a Hiro.

- Dorian ¿Qué ha pasado? ¿Dónde está mi hijo? ¿Dónde está Haruka? – cuestionaba con urgencia pues no veía a su hija por ningún lado y no le estaba gustando nada que nadie le respondiera.

- Hiro… Haruka-san… Haruka fue secuestrado. – soltó sin más preámbulos, entre más tiempo pasara más en peligro podría estar Haruka.

- ¿Qué? ¿Me estás diciendo que mi hijo fue secuestrado? ¡¿Cómo?! ¿POR QUIEN? ¿Dónde DEMONIOS ESTÁ Selene? – gritaba furioso Hiro, su peor temor se hacía realidad, habían secuestrado a hijo y no tenía ni la más remota idea de donde lo podían tener.

- ha Selene le dispararon Hiro-sama, Michiru-sama ha sido la única que ha visto el vehículo donde se llevaban a Haruka-sama, todo fue muy rápido, lo tenían muy bien orquestado. – informaba Ayame ya que un golpe así no era algo que se le hubiera ocurrido a alguien solo porque si, ese atentado había sido planeado y era obvio que sabían de sus habilidades por eso había herido a Selene, sabían de lo que era capaz y no habían querido correr ningún riesgo.

- Kami, mi hijo, ESE MALNACIDO DE Taro Aino, JURO POR KAMI QUE CUANDO LO TENGA SE VA A ARREPENTIR DE LO QUE HA HECHO. – exclamaba Hiro más que furioso, ahora haría las cosas a su manera, la policía era más que incompetente.

- ya he llamado a Ryoga y a Kasumi, vienen hacia acá con Sakura-chan y Yukino-chan. – informaba Takuma, al escuchar la palabra secuestro no dudo en ponerse en marcha pues solo Kami sabía lo que ese hombre le podría hacer a su nieto.

- Hiro-sama, me gustaría estar con Michiru-ojousama, podría despertarse y seguramente estará muy desconcertada. – pedía Aoi quien se había mantenido callada hasta ahora, pues sabía que ese era un asunto bastante delicado.

- adelante Aoi-san, Michiru está en la habitación de Haruka, Mariel te indicara el camino. – respondió Hiro y junto con todos camino hacia el interior de la casa, por el momento solo tenían que esperar a que las cabezas de las familias Suzushiro y Kikukawa llegaran para planear como procederían.

Mientras tanto en el hospital, la ambulancia había llegado con una Selene inconsciente, ese tipo de pacientes no le correspondían a Sho puesto que él era cardiólogo pero en la identificación de la chica estaba el escudo de la familia que la acreditaba como uno de los miembros del cuerpo de seguridad de la familia Tenoh, por lo que el medico encargado pidió que le avisaran a su jefe, tal vez había pasado algo en la casa de los Tenoh; Sho había asistido a la fiesta de compromiso de sus sobrinas y estaba más que feliz por ellas pero solo había permanecido un poco después del anuncio ya que tenía que estar de guardia en el hospital junto con Youko, quien había asistido con él y se habían retirado juntos, para disgusto de Midori, que se había embriagado como siempre y muy seguramente ahora se encontraría en su bar terminando la fiesta por su cuenta; el auxiliar de enfermería logro localizar a Sho y le informo lo que le había dicho el médico de urgencias, Sho no perdió tiempo y corrió a ver quién de los guardias de su familia había salido herido, al llegar al box, entro y se acercó a la paciente.

- Selene. – susurro Sho con temor y nerviosismo, si Selene estaba ahí era porque algo le había pasado a Haruka, solo esperaba que no hubiera pasado a mayores. - ¿solo es ella? – tenía que saber si había más heridos o ella era la única.

- sí, es la única que venía en la ambulancia y de acuerdo al informe del paramédico no había nadie más en la escena. – informaba el médico de urgencias.

- por favor, ayúdala. – pido Sho y salió del box, saco su celular de la bata y comenzó a marcar al celular de su hermano, espero y espero pero no le atendía. – Kami, que todo esté bien. – susurro, volvió a intentar pero era el mismo resultado, no le atendían, iba a marcar a la mansión pero una voz lo hizo detenerse.

- Sho, estaba buscándote, me dijeron que estabas aquí. – hablo Youko acercándose a su ahora amigo. - ¿pasa algo? – cuestiono pues para su gusto, Sho estaba pálido.

- acaban de ingresar a Selene, la guardaespaldas de Haruka con una herida de bala, he tratado de llamar a mi hermano pero no me coge el celular. – decía Sho con temor, pues no quería que otra desgracia se cerniera sobre su familia.

- voy a llamar a Midori, vamos a la mansión Tenoh. – dijo Youko y tomo con una mano la mano de Sho mientras que con la otra marcaba a Midori para informe lo que acontecía, espero dos toques y contestaron. – escucha Midori, no me interrumpas, algo a paso en la mansión Tenoh, Sho y yo vamos para haya te veo ahí. – y corto la comunicación, pues ahora lo que apremiaba era ir con los Tenoh.

- gracias. – susurro Sho, pues se sentía en confianza con su colega y amiga. – le avisare a Saeko también. – informo ya que si era algo referente a Haruka, ellos cuatro era preferente que estuvieran juntos, marco el número y espero, cuando estaba a punto de cortar le atendieron.

- ¿Sho? ¿Sabes que ahora es? Acabo de acostarme. – respondió con voz somnolienta Saeko.

- lo siento Saeko, pero algo ha ocurrido, han ingresado a la guardaespaldas de Haruka en el hospital con una herida de bala y Hiro no me contesta, ahora Youko y yo vamos a la mansión, Midori ya ha sido avisada. – informaba Sho con premura, pero con claridad para que no tuviera que repetir la información.

- ahora mismo Natsuki y yo iremos también. – informo Saeko levantándose de la cama y buscando ropa en su closet para quitarse la pijama que se acababa de poner, solo esperaba que no fuera nada grave y que todo fuera solo algo sin importancia.

- bien, gracias. – contesto Sho y termino la llamada, él y Youko ya iban rumbo a la mansión, pues mientras marcaba había subido al auto de su colega y mientras le informaba a Saeko, Youko hacia alarde de sus dotes de conductora.

En la mansión de las Kuga, Saeko se visto lo más rápido que pudo con lo primero que encontró y se dirigió a la habitación de su hija, si algo le había pasado a la rubia ella tenía que ir y estar ahí para Shizuru, puesto que ella sería la más afectada junto con Michiru, no quería ni imaginarse como estaría la chica, así que después de que lograra despertar a su hija que parecía que en lugar de dormir había entrado en un coma, iría a tomar algunos calmantes ya que era más que probable que los iba a necesitar y era mejor tenerlos a mano a necesitarlos llegado el momento.

- Natsuki. – hablaba Saeko a su hija. – vamos Natsuki despierta. – pero su hija parecía que no tenía la intención de despertar. – bien, tú me obligaste. – dijo Saeko y se dirigió hacia el baño de la habitación de su hija, tomo un recipiente y lo lleno de agua, se dirigió de nuevo a la cama y vertió el contenido en la cara de su hija.

- PERO QUE DEMONIOS. – grito Natsuki despertando inmediatamente. – ¿ACASO QUIERES MATARME KAASAN? – cuestiono la peliazul con molestia, por Kami se había acostado hacia no menos de media hora y ahora despertaba porque su madre quería ahogarla.

- vístete, algo ha ocurrido en la mansión Tenoh. – informo sin darle importancia a las palabras de su hija.

- ¿Qué? ¿De qué hablas? ¿Qué ha pasado? – cuestiono asustada mientras se ponía sus tenis sin molestarse en cambiarse, si algo había ocurrido no había tiempo para cambiarse.

- aun no lo sé, pero parece que a la guardaespaldas de Haruka-san le han disparado. – informo y se dirigió a su estudio seguida de su hija, tenía que tomar los calmantes y su maletín.

- encenderé el auto, te veo en la entrada. – informo la peliazul más joven dejando a su madre en el estudio, no podía creer que algo así hubiera pasado, con lo bien que había estado la fiesta, solo esperada que su castaña estuviera bien.

La peliazul corrió al garaje, saco el auto, lo encendio y se colocó en la entrada a esperar por su madre, quien no demoro mucho en volver con su maletín, Natsuki fue consiente que otro auto salía de garaje y se colocaba a su espalda, al cuestionarle a su madre sobre eso, simplemente le dijo que era por seguridad, no quería correr ningún riesgo y menos aun cuando no sabían que era lo que estaba pasando, así que sin cómo rebatir lo que había dicho su madre se puso en marcha hacia la mansión Tenoh.

En otro lugar muy lejos de ahí, el paquete había sido entregado, como habían acordado, estaba atado de pies y manos en una silla, por lo que le habían dicho esos hombres no tardaría en despertar, por lo que sin contemplación alguna le propino un golpe en la cara tan fuerte que hizo sangrar el labio del rubio.

- diablos. – dijo Haruka recobrando la conciencia de una manera no muy grata, poco a poco fue abriendo los ojos ¿Dónde estaba? Se preguntó observando el lugar, parecía una especie de cabaña ¿pero cómo había…? Poco a poco fue recordando los acontecimientos, se despidió de Michiru, unos hombres los sujetaron, le dispararon a Selene y después lo habían golpeado por la espalda para que no siguiera resistiéndose, estaba secuestrado. – genial. – esto le había salido en voz alta.

- ¿Cómodo Tenoh? – cuestiono la voz del hombre que había encargado el trabajo, estaba en una parte donde la poca iluminación de la cabaña no lo alcanzaba.

- claro, esto es como estar en un hotel de cinco estrellas y no es que no disfrute estar aquí, pero ¿Por qué no me muestras tu cara cobarde? Digo, porque se ve que tú me conoces. – no se mostraría débil, no les haría ver que tenía miedo, no les daría gusto.

- siempre tan altanero, todos los Tenoh son iguales, se creen superiores a los demás. – decía el hombre con molestia al ver que ese chico no se amedrentaba.

- es porque somos superiores, de no ser así, tu no tendrías que contratar a una banda para poder secuestrarme, lo harías tu solo. – tenía que hacer que le diera la cara, tenía que saber quién era, aunque ya tenía una ligera sospecha.

- ERES UN MALDITO. – exploto el hombre, saliendo de entre las sombras y propinándole otro golpe a Haruka que está vez le hizo sangras la nariz.

- sabía que eras tú, nadie puede ser tan estúpido, más que tu… Seiya. – Seiya estaba más que loco, podía verlo en sus ojos, la sed de sangre y venganza, se sentiría más tranquilo si hubiera sido Taro ya que a ese hombre lo motivaba el dinero pero con Seiya, todo podía suceder.

- DEJA DE INSULTARME. – volvió a gritar y le propino otro golpe y otro y otro, estaba disfrutando mucho tener el control. – dime Tenoh ¿Qué se siente ser el que recibe la paliza? ¿Ah? DIME ¿Qué SE SIENTE? – cuestionaba mientras lo seguía golpeando sin reparo, la chica que había disfrutado ese día de la pelea con Mina le había dicho el nombre de unos locales donde podía encontrar lo que buscaba y lo había hecho y ese era el resultado.

- bueno chico, nosotros ya cumplimos con nuestra parte ¿dónde está la otra mitad de nuestro pago? – cuestiono el líder de la banda, pues no quería estar ahí presenciando eso, ellos también torturaban pero por dinero, no por placer como ese chico.

- ah sí. – respondió Seiya agitado pues no había parado de golpear a Haruka. – está en ese maletín de ahí. – dijo señalando un maletín negro sobre una mesa. – pueden contarlo si quieren. – ofreció el pelinegro tomándose un respiro de golpear a Haruka, después de todo, no tenía prisa, se divertiría mucho y viendo hacia los hombres, fue una suerte que esos hombres no hubieran cometido errores, al parecer la suerte volvía a sonreírle, le demostraría a su padre de lo que era capaz para que se diera cuenta del error que había cometido al despojarlo de su apellido.

- no es necesario, confiamos en ti chico. – respondió el líder, tomo el maletín y con una seña de su cabeza les indico a sus muchachos que se iban, saliendo de esa cabaña y dirigiéndose a su lugar favorito para celebrar su triunfo.

- una vez que los hombres se fueron y vio la puerta cerrarse, dirigió otra vez su atención hacia Haruka. - ¿en que nos quedamos? – cuestiono levantando el rostro del rubio tirando fuertemente de su cabello.

- sabes que… no te saldrás… con la tuya… ¿verdad? – hablaba con un poco de dificultad Haruka, pues Seiya no había dejado de golpearlo, en su boca no tenía otro sabor que no fuera el de la sangre y una de sus cejas también había comenzado a sangrar.

- mira a tu alrededor Tenoh, ya lo hice, si quisiera, podría matarte como un perro y nadie se enteraría, pero ¿Qué tiene eso de divertido? Mejor aprovechemos las horas que tenemos, porque pronto llegaran más visitas. – pero primero se encargaría de demostrarle a ese imbécil que con él nadie se metía, se aseguraría de entendiera perfectamente quien mandaba.

- ¿visitas? – esas visitas solo podían ser Mina y su padre o tal vez el señor Kou, tal vez toda la familia estaba involucrada.

- oh, es verdad, no lo sabes. – decía Seiya más que divertido. – estoy con Mina y su padre, aunque ellos no aprobaban este plan, a mí me pareció que si funcionaria y mira, lo hizo, así que me divertiré contigo y después los llamare. – informo Seiya con una sonrisa burlona, le divertía toda esa situación.

- estás loco. – dijo Haruka, pero al instante se arrepintió de haber dicho eso en voz alta, pues Seiya le propino una patada en el abdomen sacándole el aire.

- no, no, no, Tenoh, no debes ser descortés, yo que amablemente te estoy recibiendo en mi casa, deberías de tener más modales. – hablaba el pelinegro mientras caminaba alrededor de la silla donde Haruka estaba atado.

- Seiya, no hagas esto, libérame, no tienes que mancharte las manos, todo tiene solución. – hablaba Haruka, pues quería ganar tiempo para que el pelinegro no lo siguiera golpeando.

- ja ¿todo tiene solución? Me has quitado a mi familia, mi apellido, mi empresa, mi futuro, le arrebataste la virginidad a Michiru cuando me pertenecía a mí, no Tenoh, esto no tiene solución, por lo que ahora me voy a vengar de ti. – decía con una sonrisa diabólica en sus labios, le enseñaría que había cometido un grave error por haber sido tan benévolo con él.

Haruka no dijo más, pues Seiya comenzó a caminar hacia una mesa, vio como tomaba un cubo y se acercaba a él, derramo el contenido del cubo a sus pies, ahí se dio cuenta que estaba descalzo, el líquido que Seiya había vertido, parecía que era agua, después tomo unas pinzas de metal que al momento de juntarlas arrojaban chispas y Haruka sabía lo que le pasaría, Seiya lo electrocutaría para torturarlo, no termino su pensamiento cuando sintió una fuerte sacudida subir desde sus pies, por todo su cuerpo y no pudo reprimir un fuerte grito de dolor.

- AHHHHH. – Seiya podía matarlo en cualquier momento, pero los Aino irían así que tenía que ser fuerte hasta que ellos llegaran, aunque nada le aseguraba que ellos no estuvieran de acuerdo en eso.

Seiya siguió dando descargas hasta que el rubio termino inconsciente por el dolor que le provocaba, así que dejo de lado las descargas, tomo otro cubo con agua y está vez lo vertió sobre Haruka para obligarlo a despertar, el rubio abrió sus ojos asustado por la frialdad del agua, estaba procesando lo que estaba sucediendo cuando un golpe en su cara lo aturdió de nuevo, después de ese vino otro y otro, hasta que Seiya se cansó de golpearlo; por suerte por decirle de algún manera, el corazón del rubio milagrosamente estaba resistiendo, pero no sabía cuánto tiempo más iba a hacerlo; la cara de Haruka sangraba profusamente, estaba completamente cubierta de sangre, la camisa lila que llevaba ya estaba tomando el color rojo de la sangre; Seiya lo dejo descansar pues no quería matarlo y además se había desmayado de nuevo y así ya no tenía gracia y por lo que veía por la ventana el sol comenzaba alzarse, debían ser las siete u ocho de la mañana "el tiempo vuela cuando te diviertes" pensó el chico y se fue de ahí, dejando al rubio inconsciente y con esas heridas.

En la mansión Tenoh por otro lado, Ryoga y Kasumi, habían llegado a la casa Tenoh y poco tiempo después lo habían hecho Sho, Youko, Saeko, Midori y Natsuki, a todos se les explico lo que había pasado, Haruka había sido secuestrado y lo más probable era que Taro Aino fuera el culpable, Natsuki después de saber eso se había ido a la habitación de su castaña por petición de su tío-suegro, así le decía a Hiro, ya que según él, era mejor que fuera ella quien le dijera a Shizuru lo que estaba pasando, por suerte Michiru aún no había vuelto en sí; Kasumi junto con Yukino habían comenzado a hacer llamadas, moviendo sus contactos, pero por más que estuvieron toda la noche, era como si a Taro Aino se lo hubiera tragado la tierra; todo mundo estaba frustrado y desesperado, Ryoga había movido a sus hombres junto con su hija para que la casa estuviera fuertemente custodiada, tanto él como Sakura se reprochaban lo que había pasado, ya que ellos eran los encargados de la seguridad de la familia Tenoh, Hiro les había asegurado que no era su culpa pero aun así no dejaban de reprocharse.

En otra mansión, el jefe de una de las familia yakuza más importantes era despertado con noticias no tan gratas.

- Yuichi-sama. – hablo uno de sus hombres de confianza entrando en la habitación de su jefe.

- ¿Qué ocurres? ¿Por qué me despiertas tan temprano? – el día anterior había tenido una reunión muy pesada y no quería despertar temprano, quería dormir todo el día si era posible, además el asunto de Taro lo tenía también de malas.

- nuestro informante en la mansión Tenoh nos ha dicho algo alarmante señor. – informo el hombre, con preocupación, pues no habían logrado atrapar aun a Taro y parecía que este ya había hecho su movimiento.

- ¿Qué? ¿Qué pasado ahora? – exigió saber el hombre.

- al parecer han secuestrado a Haruka Tenoh-sama, nieto de Takuma Tenoh-sama. – informo bajando la cabeza a la espera de lo que su señor fuer hacer.

- ¡¿Qué?! ESE MALDITO DE Taro Aino, LO QUIERO VIVIO O MUERTO, PERO LO QUIERO YA, BUSQUENLO HASTA EN EL INFIERNO SI ES NECESARIO. – gritaba exasperado el hombre, pues no había podido dar con el paradero de Taro y ahora tenía un rehén.

- Yuichi-sama. – hablo otro hombre entrando a la habitación de su jefe.

- ¿AHORA QUE? – si eran más malas noticias comenzaría a cortar cabezas.

- señor, le traigo mi reporte, según nuestros informantes, vieron a un hombre vestido completamente de negro buscando hombres para dar un golpe, ese hombre aparentemente visito varios bares, le dieron el nombre de una banda y al parecer contacto con ellos, ayer vieron a los miembros de esa banda derrochando dinero en uno de nuestro bares, alardeando que habían dado un gran golpe a una de las familias más importante de Japón. – informo el hombre, pues todo ese territorio les pertenecía a ellos, cualquier actividad sospechosa o trabajos de esa índole tenían que pasar primero por ellos.

- tráiganlos, pueden estar hablando del chico de los Tenoh, interróguenlos, que les digan todo, desde el nombre de su empleador, hasta que trabajo hicieron para él, de ser necesario tortúrenlos, pero que les digan todo. – era una corazonada nada más, pero nada perdía con intentarlo, cualquier indicio era bueno y el tomaría todo lo que tuviera a mano para dar con el paradero del futuro heredero de los Tenoh.

- como usted diga Yuichi-sama. – respondieron ambos hombres inclinando la cabeza y saliendo de la habitación de sus señor para cumplir sus órdenes.

Mientras tanto en la mansión Tenoh, una castaña comenzaba a despertar, sentía una especie de opresión en el pecho, como si alguien importante para ella estuviera en peligro, se despertó sobresaltada, espantando a la chica que estaba a su lado velando su sueño, Natsuki apenas había dormido unas horas, no lograba conciliar el sueño por estar pensando de qué manera le diría a su castaña lo que estaba pasando y peor aún, que no tenían ninguna pista que los acercara un poco hacia donde pudieran tener a Haruka; no hacía falta ser un genio para saber cómo iba a reaccionar Shizuru y ella tenía la tarea de tranquilizarla, como si eso fuera tan fácil.

- ¡ara! – expreso la castaña sorprendida de ver a Natsuki ahí. - ¿Qué hace Natsuki aquí? ¿Y más aún tan temprano? – cuestiono Shizuru, ya comenzaba a pensar que ese presentimiento que había sentido era real.

- Shizu… - Kami, no sabía cómo decirle. – tengo algo que decirte. – comenzó pero al ver el rostro de Shizuru con una expresión de enfado aclaro. – no es de nosotras, amor, ha pasado algo. – dijo para que la castaña supiera que era algo grave pero no se alarmara… todavía.

- ¿Qué? ¿Qué ha pasado Natsuki? – cuestiono, su mal presentimiento había acertado, ahora que lo pensaba bien, no era normal que Natsuki estuviera en su cuarto cuando Hiro y Saeko estaban muy pendientes de ellas. - ¿Qué haces aquí Natsuki?

- tranquila, te lo diré, pero tienes que calmarte. – la castaña ya se había levantado y había comenzado a caminar de un lado a otro de la habitación, posiblemente pensando que era lo que había ocurrido. – te lo diré, pero prométeme que no harás ninguna tontería. – aunque sabía que eso no sería posible ni aunque le implorara.

- Natsuki, me estas asustando, dime de una vez ¿Qué es lo que ha pasado? – sentía miedo, mucho miedo y no sabía explicar porque, sentía que algo malo estaba sucediendo.

- se trata de Tenoh. – comenzó, pues quería ir dando la información poco a poco para que Shizuru lo pudiera asimilar lo mejor posible.

- ¿Haruka? ¿Qué le ha pasado a Haruka? ¿Es su corazón? ¿Está fallando el trasplante? ¿Lo está rechazando? ¿Dónde está? Tengo que verlo. – para este punto ya tenía a Natsuki sujeta de su camisa cuestionándola más que angustiada. – ¡dime algo Natsuki! – hablo más fuerte pues la peliazul solo estaba ahí de pie viendo hacia otro lado.

- no Shizuru, no se trata de su corazón. – respondió, aun no se acostumbraba a que Shizuru y Haruka fueran tan unidos y aun sentía un poco de celos, pero no era momento para eso.

- ¿entonces qué es? Natsuki di algo ¿Qué es lo que está pasando con Haruka? – amaba a su cachorra pero en cuestiones de brindar información o dar alguna noticia no era nada buena, daba muchos rodeos y eso no hacía más que desesperarla, si algo malo le había pasado a Haruka ella tenía que saber que era.

- lo han secuestrado. – soltó sin más, ya no tenía caso y tampoco había palabras para adornar esa noticia, lo mejor era decírselo ya y que fuera lo que Kami quiera.

- la castaña ahora solo escuchaba un zumbido en sus oídos, no asimilaba lo que Natsuki le había dicho, Haruka, su prima, su hermana ¿estaba secuestrada? Comenzó a negar con la cabeza. – no, eso no puede ser Natsuki, Haruka fue a dejar a Michiru a su casa, es una broma ¿cierto?

- Shizuru. – hablo la peliazul y comenzó a acercarse a su prometida.

- dime que es una broma, Natsuki, DIME QUE ES UNA MALDITA BROMA. – exploto la castaña y salió de la habitación, recorrió el pequeño pasillo que la separaba de la habitación de Haruka y abrió la puerta intempestivamente, viendo a una Michiru inconsciente y Aoi junto a ella. – no, no, Haruka. – llamo pero no obtuvo respuesta. - ¡Haruka! – pero nuevamente solo obtuvo el silencio.

- Shizuru-sama. – llamo Aoi a la castaña tratando de acercarse a ella, no quería que Michiru despertara y se pusiera igual o peor que la oji-rubí. – Shizuru-sama, Haruka-sama no…

- NO LO DIGAS. – interrumpió la castaña, no quería escuchar de nuevo esa palabra. – ¡Haruka! – grito en la habitación, vio como Michiru se removió y decidió salir de ahí, pero nada más cerrar la puerta volvió a gritar. - ¡Haruka! – llamaba mientras baja las escaleras. - ¡Haruka! ¡Haruka!

- Shizuru, hija ¿Qué pasa? – salió Hiro del estudio donde habían instalado todo para tratar se rastrear a Haruka por medio de su celular, pero al escuchar los gritos de su sobrina-hija salió apresurado.

- Haruka ¿Dónde está Haruka, tío? ¿Dónde está mi hermano? – cuestionaba con dos caminos de lágrimas surcando su hermoso rostro, se sentía tonta, quería que eso no fuera real, deseaba que todo fuera mentira ¿Por qué? ¿Por qué precisamente ahora que comenzaban hacer felices? ¿Por qué la vida se empeñaba en meterse con ellas? ¿Por qué era tan injusta?

- hija, tu hermano… - ¿Cómo iba a decirle a la castaña que por confiado había perdido a su hermano? ¿Cómo se lo iba a explicar? ¿Cómo asegurarle que todo iba a estar bien cuando ni el mismo se sentía seguro de eso? ¿Cómo iba darle seguridad a su hija cuando el mismo no la tenía?

- no, dime que no es verdad, dímelo. – Shizuru ya estaba en el recibidor completamente fuera de sí, llorando a mares por la impotencia que sentía, cuando sintió unos fuertes pero gentiles brazos rodear su cintura.

- cálmate amor. – susurro Natsuki al tomar a Shizuru para reconfortarla, pues no le gustaba verla así, su castaña era fuerte, pero esa Shizuru que tenía entre sus brazos temblando ligeramente, era frágil, vulnerable, sentía que en cualquier momento se iba a romper, ella tenía que ser fuerte y reconfortarla. – lo vamos a encontrar tienes que tener fe. – trataba de reconfortar la peliazul, aunque no era buena para eso.

- Natsuki, no me… - pero antes de terminar la frase, un grito proveniente de la parte de arriba de las escaletas la interrumpió.

- ¡NO! – se escuchó el grito por la casa, Michiru había despertado a causa de los gritos de Shizuru, se había incorporado en la cama tratando de acostumbrarse a la claridad, recorrió con la mirada la habitación dándose cuenta de que no era la propia, pero le era familiar, muy familiar, era… era la habitación de Haruka; de pronto las imágenes de la noche anterior asaltaron su mente, Aoi había tratado de tranquilizarla pero el dolor había sido mucho y no pudo reprimir el grito de dolor. - ¡Haruka!

Se levantó de la cama pese a las protestas de Aoi y su intento por detenerla, tenía que buscar a Haruka, tenía que encontrarlo, esperaba que todo hubiera sido una pesadilla pero no había sido así, realmente le habían arrebatado a su viento, lo habían separado de ella el mismo día en que se sentía la mujer más feliz, bajo las escaleras con rapidez, viendo a Shizuru y a Natsuki, parecía que la castaña ya estaba enterada de todo, pero ahora lo único que le importaba era Haruka, solo ella y nada más, se encamino hasta la puerta dispuesta a salir de la casa e ir en busca de Haruka, pero la voz de su padre la detuvo.

- Michiru, hija ¿Qué haces? ¿Adónde vas? – cuestiono Dorian, que como Hiro y todos los demás en el despacho habían salido al escuchar la serie de gritos de la castaña y ahora de la aguamarina.

- voy a buscar a Haruka otosan. – declaro la oji-azul abriendo la puerta, no iban a detenerla, ella no se quedaría de brazos cruzados, no cuando el amor de su vida podía estar en peligro.

- ¿Qué? Michiru no sabemos dónde está Haruka… aun. – aclaro pues no quería preocupar más a las dos chicas. – no puedes salir a buscarlo, Yukino-chan está tratando de rastrearlo por medio de su celular, no puedes irte ¿Dónde lo buscaras? – decía Dorian molesto, pues la actitud de su hija le parecía infantil, todos estaba preocupados, pero a pesar de que todos estaban de acuerdo en que todo era obra Taro, no se querían arriesgar.

- yo también iré. – hablo Shizuru saliendo de los brazos de su prometida y dirigiéndose hacia Michiru, lo sentía por su cachorra pero ahora lo importante era traer a Haruka de vuelta.

- Shizuru. – hablo Natsuki uniéndose a su madre y a los otros, tenía que admitir que en esa situación estaba del lado de los adultos, no podían salir a buscar a Haruka sin ninguna pista.

- ustedes no irán a ninguna parte. – declaro Hiro pues no pondría en riesgo a más personas, el mismo quería salir a buscar a su hijo hasta debajo de las piedras pero solo era ponerse en riesgo y darle más armas a Taro, no podían permitir que otra persona fuera secuestrada como Haruka.

- lo siento, Hiro-san, pero yo no me quedare cruzada de brazos, buscare a Haruka. – volvió a hablar Michiru con voz firme, para hacerle saber a su suegro que hablaba en serio y que no se detendría ante nada ni ante nadie en su objetivo, no le importaban las consecuencias lo único que importaba era traer de vuelta a Haruka.

- yo estoy de acuerdo con Michiru, no pueden esperar que nos quedemos aquí sin hacer nada. – secundo Shizuru, cualquier cosa era mejor que estar esperando por noticias que no sabían si llegarían, mientras Haruka posiblemente podría estar herido.

- Shizuru, amor, hablemos de esto. – hablaba Natsuki mientras se acercaba a su prometida, con cautela, temiendo que cualquier movimiento brusco la hiciera salir de la casa, pero no podía permitir que se fuera y pusiera en riesgo a su hija y a ella misma.

- Michiru, Natsuki-chan tiene razón, hablémoslo. – ofrecía Dorian y se acercaba a su hija con cautela, las detendrían ahí ya fuera por las buenas o por las malas.

De un solo movimiento Natsuki tomo a Shizuru de la cintura y Dorian hizo lo mismo con Michiru, manteniéndolas prisioneras a pesar de las protestas de estas, las chicas se retorcían, gritaban y pataleaban para zafarse de los brazos que las mantenían cautivas, pero todo intento era inútil, ni Natsuki ni Dorian tenían pensado soltarlas, Sho trataba de negociar con ambas diciendo que era peligroso para las bebés pero aun así ninguna atendía razones, Shizuru había comenzado a golpear a Natsuki y a amenazarla con romper el compromiso si no la soltaba, Michiru había imitado su ejemplo y también estaba golpeando a Dorian no importándole que fuera su padre.

- haz algo maldición. – hablo Natsuki molesta, dirigiéndose a su madre, pues sabía que ella podía sedarlas.

Saeko fue hacia el despacho y trajo su maletín consigo, lo coloco sobre una mesita y comenzó a preparar una jeringuilla, no podía ponerles más, tendría que ponerle la mitad a una y la otra mitad a la otra chica, no quería poner en riesgo sus embarazos, las chicas vieron lo que Saeko hacia y se pusieron más nerviosas y comenzaron a forcejear más fuerte.

- ¿Qué es eso? – dijo Michiru, pues tenía toda la pinta de un sedante y ella no quería ponerse a dormir, tenía que encontrar a Haruka.

- sujétenlas fuerte. – hablo Saeko ignorando la pregunta de Michiru y ya con la jeringuilla lista, mientras se acercaba.

Hiro se acercó a Shizuru para ayudar a Natsuki a sostenerla y Sho a Dorian, cuando ambas chicas estuvieron quietas, Saeko se acercó completamente y las sedo, tenían que mantenerlas tranquilas, no podían dejar que ahora se pusieran en riesgo, sabía lo que significaba Haruka para ambas chicas pero tenían que controlarse para así no causar más problemas.

Mientras tanto, Seiya había despertado con un fuerte dolor en las manos, golpear el rostro de Haruka durante horas era lo que ocasionaba, se levantó, tomo su celular y vio la hora, las once de la mañana, era tiempo de informarles a sus "amigos" que tenía a un invitado y como supuso, Mina no se lo había tomado nada bien, le dijo dónde estaban, a lo que la rubia informo que le avisaría a su padre, el solo contesto con un "está bien" y termino la llamada, calculaba que cuando menos tenía dos horas más para seguir divirtiéndose con Haruka. Fue hacia la sala donde lo tenía y este estaba inconsciente, trajo agua y volvió a verterla sobre él, el rubio despertó inmediatamente, desconcertado y dolorido, vio como Seiya acercaba una silla hacia donde ella se encontraba y después traía consigo una especie de tabla, algo gruesa, tomo asiento frente a él, desato y tomo su pie derecho para colocarlo sobre su rodilla para después comenzar a golpearlo con la tabla, justo en la planta, el dolor era mucho, pero trataba de soportarlo y no gritar, no le daría la satisfacción.

Seiya veía complacido su obra, los pies de Haruka, estaban rojos y comenzaban a ponerse morados, vio su reloj en su muñeca y vio que le quedaba poco tiempo para que sus otros "invitados" llegaran, así que ato una cuerda por entre las manos del rubio, la paso por un travesaño que había en el techo de la cabaña y comenzó a tirar de ella hasta que Haruka quedo de pie, ato la cuerda en un pilar, fue hacia la mesa y tomo un látigo que había dispuesto ahí, se colocó en la espalda del rubio y sin retirar la ropa comenzó a azotarlo, disfrutaba ver como Haruka se retorcía con cada golpe, así como ver su cara desfigurada por el dolor, estaba disfrutando de la situación.

- sabes que no saldrás bien librado de esto ¿verdad? – decía Haruka para ganar algo de tiempo y que Seiya dejara de golpearlo.

- ya lo estoy haciendo ¿Qué no vez? – respondía el hombre mientras caminaba hacia el frente para ver a Haruka a la cara.

- cuando mi familia te encuentre… – hablaba Haruka, pero Seiya lo interrumpió.

- si es que me encuentra, recuerda Haruka que a quien tu familia busca, no es a mí. – dijo confiando de sus palabras, después de todo, la familia Tenoh, debería de estar buscando a Taro.

- Taro Aino. – susurro la rubia entendiendo las palabras dichas por el pelinegro, él pensaba culpar de todo a Taro y aprovechar la confusión para escapar, lo que no lo tranquilizaba ya que le servía tanto vivo como muerto y casi podría apostar a que Seiya prefería lo último.

- así es, tu familia no me busca a mí, busca a Taro ¿ahora entiendes porque es tan buen plan? Yo gano de cualquier forma, ahora, voy a continuar con lo que hacía, antes de que los otros "invitados" lleguen. – dijo Seiya y camino de nuevo a colocarse en la espalda de Haruka y sin siguió azotándolo, disfrutando de cada golpe, pero su diversión no duro mucho más porque Taro y Mina llegaron arruinándola.

Por otro lado, en la mansión de Yuichi, ya tenían a los hombres que había contratado Seiya, los habían encontrado en uno de los hoteles más lujos divirtiéndose aun con algunas chicas que habían recogido, por suerte, ese hotel era una de las entradas de lavado de dinero de su señor, por lo que sin miramientos habían ingresado a las diversas habitaciones y había tomado a esos hombres para interrogarlos, los habían llevado a una de las casas de seguridad y Yuichi fue informado de todo, tenían más de una hora golpeando a esos sujetos pero ningún quería decir nada, Yuichi había llegado poco tiempo después y pidió que comenzaran con la tortura, si esos hombres no hablaban por las buenas, lo harían por las malas, pero obtendrían la información, era la única pista que tenía por el momento aunque no sabían si era algo verídico o era falso, ya que no sabían ni siquiera quien era el empleador de esos hombres, pero algo le decía que estaban cerca de tener a Taro.

Con la tortura los hombres no demoraron nada en decir la verdad, describieron al muchacho que los había contratado sorprendiendo a Yuichi pues el juraba que había sido Taro, le dijeron quien había sido secuestrado y adonde lo había llevado, Yuichi les pidió "amablemente" le describieran al muchacho, tenía que saber a quién se enfrentaba antes de lanzar un ataque, así que pidió a sus hombres que contactaran con su equipo de informantes y descubrieran quien era el hombre que tenía cautivo a Haruka.

Mina había quedado horrorizada al entrar en la cabaña y ver a Haruka golpeado, con sus pies amoratados y su espalda cubierta de sangre y con la ropa empapada, Seiya se había pasado está vez, los Tenoh jamás les perdonarían eso.

- Kami ¿Qué has hecho Seiya? – cuestiono mientras corría hacia Haruka y se interponía para que Seiya dejara de golpearlo.

- vamos, solo me estaba divirtiendo, no es como si lo hubiera matado. – decía Seiya quitándole importancia al asunto y tirando el látigo, había calculado mal el tiempo y lo habían interrumpido a mitad de su diversión.

- esto está mal, ese muchacho tiene que ir a un hospital ¿Qué no entiendes que si muere nosotros lo haremos también? – él lo único que quería ahora, después de estar tanto tiempo solo y aislado, era dinero, solo eso, dinero para salir de Japón junto con Mina y comenzar de nuevo.

- nadie ira a ningún lado. – sentencio Seiya con una sonrisa más que siniestra. – si tanto les interesa lo que le pueda pasar a ese imbécil, pueden curarlo, pero aquí. – a él no le importaba si Haruka moría, merecido se lo tenía por quitarle todo lo que era suyo.

- ¿estás loco? Puede morir, necesita atención. – pedía Mina, jamás pensó que las cosas terminarían así, ella no quería lastimar a Haruka de esa manera tan cruel, había sido Michiru quien se le había metido por los ojos, Haruka no tenía culpa alguna.

Haruka permanecía con los ojos cerrados, era mejor que pensaran que estaba inconsciente, además le dolía todo el cuerpo, trataba de mantener tranquila su respiración y tranquilizarse ella misma, pues no sabía que tanto se había afectado su corazón con todo lo que Seiya le había hecho y no quería pensar en eso, escuchaba como los tres seguían discutiendo mientras ella permanecía colgada de las manos a la espera de que tomaran una decisión, solo esperaba que su familia ya la estuviera buscando y no demoraran mucho en encontrarla porque tal vez, solo tal vez, no saldría de esa, se sentía muy débil y sentía su corazón latir más lento de lo normal, al final, no vería crecer a su hija, le había fallado a Michiru.

Yuichi por otro lado ya tenía el nombre de la persona que había secuestrado a Haruka, sus informantes eran muchos, cualquier familia de las más importantes no tenía informantes como los de él, ya que como jefe de la yakuza ellos tenían una red de información que iba desde un simple mendigo hasta un político importante.

- Seiya Kou. – pronuncio Yuichi el nombre de la persona que pagaría tan solo por haberse metido en su territorio.

- en realidad señor, es solo Seiya, su padre lo desconoció, al parecer atento contra la heredera de los Kaioh, que es la prometida de Haruka-sama. – informaba el hombre pues a sus informantes les había costado mucho el obtener esa información.

- así que todo esto es por venganza. – ¿hasta dónde podía llegar ese chico con su estupidez? – Riuk, prepara a los hombres, iremos por ese tal Seiya, estoy seguro que también tiene que ver con Taro, prepara todo, tengo que informarle a Takuma-sama que sabemos dónde está su hijo. – ordeno el hombre, tenía que informarle después de todo, la familia debía saberlo para que estuvieran tranquilos.

En la mansión Tenoh, Michiru y Shizuru habían sido sedadas y llevadas a la habitación de Haruka para que descansaran bajo la vigilancia de Saeko, Aoi y Natsuki, por otro lado en el estudio Yukino ya tenía triangulada la zona donde posiblemente podría estar Haruka, agradecía que la persona que lo tenía no hubiera apagado su celular, lo malo era que el área triangulada era muy extensa, no podían simplemente abarcar toda la zona, era imposible, tenían que ver la manera de reducir la zona de búsqueda, así que mientras Yukino seguía tecleando en su portátil tratando de reducir el área, el celular de Takuma comenzó a sonar, era un número que no tenía registrado y no se le hacía ni remotamente conocido, salió del estudio para atender, tal vez se podría tratar de Taro.

- ¿diga? – contesto, pues tal vez era algo referente a Haruka.

- hola, cuando tiempo, Takuma-sama. – hablo al otro lado de la línea Yuichi, con un poco de alegría por escuchar la voz del hombre que lo había salvado.

- ¿Quién habla? – cuestiono el hombre mayor, puesto que la voz se le hacía algo familiar, pero no lograba recordar de donde era que la conocía.

- soy alguien a quien usted le salvo la vida una vez, un hombre que tiene un deuda con usted. – informo Yuichi esperando que Takuma lo reconociera sin decir su nombre.

- Yuichi. – susurro, el chico que se había colado en su casa hacia algunos años herido y que había ayudado.

- así es señor, soy yo. – informo, le alegraba saber que el hombre lo recordaba.

- ¿Qué puedo hacer por ti? Aunque he de confesar que no es el mejor momento. – hacía tiempo que había perdido la pista del chico y ahora le sorprendía llamándolo, pero como había dicho no era el mejor momento.

- lo se señor, es por eso que llamo, se lo que le ha pasado a su nieto y lo que Taro Aino le ha hecho, el no solo le debe a su familia, también me debe a mí, pero si he de ser sincero, no ha sido ese hombre quien ha secuestrado a su nieto. – soltó sin más Yuichi, nunca le habían gustado los rodeos, él siempre era directo y está vez no sería la excepción.

- ¿Qué dices? Tu… - no lo podía creer, llevaban horas investigando y la información llegaba por si sola.

- sí señor, yo sé dónde está su nieto y lo ayudare a recuperarlo. – informo el hombre con seguridad pues ese era el principio para comenzar a saldar su deuda.

Continuar…