Hola!!

Bueno gente aki les dejo el siguiente capitulo, como ven trate de apresurarme bastante, como agradecimiento a sus múltiples y maravillosos reviews.

Y encontré la solución a mi problema de falta de inspiración para este fic. En cuanto pueda me lo imprimo, me lo releo y ahí ya si kedo enganchadita de nuevo a la historia y con múltiples ideas para continuarla… inteligente a k si? xD El único problema es k ahora no mi pc se rompió y aunke trabajo desde un portátil este no tiene cohesión a la impresora, pero espero k no tarden mucho en arreglármelo, asi k próximamente los nuevos capis… Tampoco se asusten k aun me kedan dos o tres bajo la manga, para hacer tiempo…

En fin les dejo, y k disfruten del capi, en realidad es la primera parte, tenia uno entero pero me salio demasiado largo así k lo partí en dos, prometo colgar la segunda pronto, ok?

Contestación a los reviews anónimos.

Cotecoka me alegro mucho k te gustara el capp, y si, la verdad se me ocurrio k ya k iniciaba a atem y anzu, xk no tambien a la otra parejita… vahado y mana los dejare para más adelante, pero me sevi de ellos para aumentar el romanticismo… En fin, muchísimas gracias por tu reviews, tan fiel como siempre, y te aseguro k te lo agradezco mucho, más ahora k la inspiración falla… xD Arigato tomodachi, By

Canela hola tomodachi!! De veras disfrutaste tanto del lemon? K bueno, xk fue uno de los primeros k hacía, así k te lo agradezco mucho!! También releíste mi fic? Pues no sabes lo feliz k eso me hace, merece la pensa seguir escribiendo mientras haya gente a la k le entusiasme tanto. Y tienes razón, tengo abandonado al mundo futuro, de echo anzu apenas piensa en ello, cosa normal por otra parte, teniendo a su lado al amor de su vida, pero no te preocupes, retomare ese tema en el momento justo, y entonces todas tus incognitas sera contestadas…. Si lo digo ahora, no tiene gracia!! Bueno tomodachi, mil gracias por tu reviews, como siempre, nos leemos en el proximo capp, By

Anzu-chan hola amiga!! K bueno k te gustara el capp, sobre todo el lemon de nuestra parejita.. a decir verdad fue uno de los primeros k escribí, asi k me alegro k te guste el resultado… y la conti, aki la tienes, como ves no me demore demasiado, imposible hacerlo con vuestro maravillosos reviews pesando sobre mi conciencia xD En serio, muchisimas gracia spor tus comentarios, me alegro ver k la historia te sigue gustando…, nos leemos tomodachi, By

DarkCrystalUchiha hola!! Te gusto el lemon? Lloraste con el capp? Bueno siento haberte exo llorar xD pero me alegra mucho k te llegara a emocionar tanto, hice el atem/anzu con muchisimo cariño, asi k me alegro un monton de k no te dececionara… Te dejo tomodachi, mil gracias por tus leales reviews, son mi fuente de animo, nos leemos, BY

Sesshomaru hola tomodachi!! Te estas reviendo la serie?? K coincidencia, yo también!! Ya sabes exaba de menos al faraón y esperara k asi me regresara la inspiración, xD Y si, el final es odioso, como le pueden hacer eso a mi atem… waaa! Pobrecito mio… lo separan de anzu y sus amigos en un mismo día, no es justo! Pero bueno, te prometo k seguire actualizando el fic hasta llegar al ultimo capitulo y final feliz, parabra de rebeca, xD Por cierto te hice caso y me vi los opening de yugioh, y me encantaron, tienes razon ahora adoro al faraón más k nunca!! Y la serie de inu, ya la vi entera, y me encanto, lastima k no la continuen, pero siempre nos kedan los mangas, a k si? Te dejo tomodachi, nos leemos, By


La luz de Ra se filtraba de entre las cortinas, dotando de ese modo a la recamara de una leve iluminación.

Un joven de cabello tricolor había despertado debido a esa misma luz, y se encontraba embelesado contemplando a su durmiente esposa, a la mujer que horas antes había hacho suya, a la única persona que había traspasado el muro de piedra que guardaba su corazón y lo había enamorado.

Enamorado?

No; era más que eso, la amaba, la amaba con locura, la sentía dentro de él, como si más que dos seres fueran una única alma.

Levemente su mano se fue extendiendo hasta acariciar la mejilla de ese hermoso ángel que descansaba a su lado.

Un escalofrío recorrió el cuerpo del joven al contacto de esa piel con la suya, era posible acaso que existiese un ser cómo ella en alguna otra parte del mundo?

Un ser tan hermoso, tan frágil..., tan perfecto.

"Imposible – se negó a si mismo – y aunque existiera jamás sería igual a ella."

Lentamente la joven fue abriendo los ojos, y una pequeña sonrisa melancólica se formo en su rostro.

- Fue real? – susurro en pregunta.

Él no pudo más que contemplarla.

Sus ojos azules aun se veían soñolientos, pero su rostro portaba un brillo especial, nunca antes visto. Sus brazos y parte de la espalda sobresalían de entre las sabanas, blancos como la nieve, con ese color de piel que ella lucia y que a él le volvía loco.

- Lo fue – respondió también en un susurro, temeroso de romper la calma que se había formado – Siempre lo será.

Una sonrisa mucho más profunda enmarco ahora el rostro de Anzu, quien incorporándose levemente, no pudo más que estrechar entre sus brazos a aquel joven que tanto amaba, en busca de que él le devolviera el abrazo y la envolviera entre su cuerpo, para no liberarla jamás.

- Me amas? – la duda escapo de sus labios, la duda contenida durante demasiado tiempo, durante excesivo crecimiento.

- Te amo – respondió él con un susurro en su oreja. – Te amo, sin ti no soy nada; estaba muerto hasta que llegaste y moriré si alguna vez te marchas.

- No digas eso – reprochó ella entrecortadamente, las lagrimas corrías por su rostro sin poder evitarla – No quiero que nada nos separe, no otra vez

- No dejaré que eso pase – aseguró él mientras la estrechaba contra si fuertemente – No dejaré que nadie no separé Anzu, amor mío, ángel de mi vida.

La joven temblaba, no lo podía evitar. Sentía que de no ser por lo fuertes brazos del chico sosteniéndola, se habría derrumbado completamente.

- Lo prometes? – trató de serenar su voz, sabía que no debería insistir tanto, pero tras tantos años de espera, creyéndolo muerto, así como sus posterior encuentro, todo ello la había sumido en un estado emocional sumamente sensible, y encontrarse allí ahora, abrazada por el mismo hombre por el que tanto sufrió, al que tanto amo en silencio, al que creyó muerto, el que la despreciaba pocos días antes... era más de lo que su corazón podía asimilar.

- Lo prometo – pero allí estaba él, arropándola en sus brazos, otorgándole la fuerza necesaria para continuar, asegurándole que siempre estarían juntos, y solo por eso, logró sonreír.

- Te echo tanto en falta..., tantos años sin estar a tu lado...

Atem se sorprendió por estas palabras, sin embargo algo dentro de él le indicaba que ese no era el momento de preguntar, que tal vez más en otra ocasión pudiera hacerlo.

Asimismo, podía asegurar que de algún modo, las palabras de la joven confirmaban sus sospechas, ellos ya se habían encontrado antes, sus destinos los habían unido en alguna otra ocasión, solo que su mente lo había olvidado, pero el corazón guarda cosas que el cerebro no ve, y el estaba plenamente seguro, que no era la primera vez que aquella joven, Anzu Mazaki, lograba enamorarlo.

- Y yo a ti – respondió, sin apenas percatarse de ello, como anteriormente, no era su mente quien había hablado, igualmente estaba seguro de que las palabras dichas eran aquellas que su corazón sentía.

Un poco más calmada, Anzu se separó del cuerpo del joven para mirarle a los ojos con una pequeña sonrisa.

- Gracias.

Como única respuesta el joven acaricio sus párpados con sus labios y con la punta de su lengua hizo desaparecer los restos de lágrimas, para concluir con un suave beso que deposito en sus labios y que logró borrar de ella todo resto de miedo.

Lo importante era que ahora estaban juntos.

Algunos minutos después, ambos habían terminado de ataviarse y se disponían a dirigirse hasta el comedor, sin embargo un histérico Shimon apareció de repente tras la puerta.

- Acaso no te enseñaron a llamar? – preguntó enfadado Atem, pensando en lo que hubiera pasado si hubiese llegados apenas unos momentos antes.

Anzu solo sonreía, ver a Shimon le hacía pensar en sus amigos del futuro y eso de algún modo le alegraba, los veía y no podía dejar de imaginarse al abuelo de Yugi siendo regañado a su nieto.

- Lo siento faraón – se disculpó el anciano apenas arrepentido, conocía a Atem desde que este era muy chico, y lo consideraba más bien como un nieto, asimismo sabía que el joven nunca le haría daño – debe darse prisa la sacerdotisa Isis acaba de llegar y reclama por su presencia.

- Esta bien, por qué no lo dices que vaya al comedor, yo mismo me dirigía hacia allí, de ese modo podremos hablar, además seguro que todavía no a desayunado.

- Lo siento faraón, pero ella reclama verlo en privado – aclaro Shimon.

- Es ese caso – dudo un momento – haz que venga a mis habitaciones, aquí podremos hablar tranquilos.

- Muy bien señor – acepto el anciano consejero, e inmediatamente después se retiro de la sala.

- Será mejor que yo también me valla – sugirió Anzu, no queriendo molestar.

- No – negó Atem – tu eres mi esposa y tienes derecho a estar aquí, además – añadió, cambiando su tono de voz y dejando de lado la que solía usar para dirigirse al mundo como faraón, para emplear aquella que tan solo su dulce esposa era capaz de escuchar – cuánto tiempo crees que disponemos antes de que Isis llegue?

Preguntó picadamente mientras rodeaba el cuerpo de su esposa entre sus brazos y acercaba los labios hasta lo suyos.

Sin pensarlo demasiado Anzu coloco sus brazo alrededor del cuello de él, mientras sus labios solo se separaban por molestas milésimas de distancia.

Justo en ese momento la puerta se abrió y ambos giraron sus cabezas hacía la puerta para contemplar la figura que apenas entraba.

Isis había llegado.

- Isizu! – exclamo Anzu sin poder contenerse, provocando que una profunda mirada se clavara en sus ojos, exponiendo cualquier secreto oculto ante ella.

Sin embargo cuando habló su voz se escuchó tranquila.

- Encantada de conocerla majestad – pronunció mientras hacía una pequeña reverencia, pero sin romper el inquietante contacto visual que mantenía con la joven.

- Cierto – recordó Atem – no pudiste asistir a mi boda. Igual hago las presentaciones, Anzu – nombró mientras dirigía la mirada a su esposa – esta el Isis, sacerdotisa real y leal consejera. Posee en su poder el collar del milenio, por ello forma parte de mi corte del milenio.

Anzu asintió, la mayor parte de esa información ya la sabía.

- Isis – continuo mirando esta vez a la sacerdotisa – esta es Anzu, mi esposa – y tras un momento de pausa añadió – daría mi vida por ella.

La sonrisa se formo por si sola al escuchar estas palabras, jamás llegó a pensar que lo reconocería públicamente.

- Lo se – fue todo lo que la portadora del collar respondió.

Sin dejarse confundir por estas palabras, Atem continuo.

- Bien, ahora que las presentaciones están a hechas, tal vez sea el momento de que me reveles aquello que te perturba.

Isis tan solo sonrió ante esas palabras.

- Como bien decís hay algo que inquieta mi mente, la sombra se aproxima y la luz que mi collar desprendía se oscurece. Sin embargo aun no es el tiempo en que los acontecimientos futuro os sean rebelados. El futuro es una carga, y saber lo que acontece puede convertir en el peor de los males – en ese instante su mirada volvió a posarse sobre Anzu – se requiera una gran sabiduría y auto control para manejar asuntos aun no acaecidos, y aun más para tratar de desviar su curso.

El poder para hacerlo solo recae en manos de unos pocos elegidos, y solo ellos son capaces de lograrlo, por ese motivo me temo que usted, faraón, aun non debe inquietarse por los andares del incierto destino.

El silencio inundo la habitación y Anzu no podía quitar de su cabeza la idea de que ese discurso iba destinado a ella.

- En ese caso, me someteré a tu juicio, y no te pediré que me rebeles los secretos que tan solo las pirámides en su larga existencia serán capaces de contemplar.

No obstante, se que hay algo que quieres decirme, de otro modo no habría insistido tanto en visitarme en privado.

Quizá este sea el momento de rebelarlo.

- No os equivoquéis, faraón – negó ella – no hay nada que quiera o pueda deciros.

Sin embargo la sombra se extiende y se cierne sobre nosotros, días difíciles le esperan a Egipto. Tan solo la unión sagrada podrá salvarnos, y los sacrificios serán inevitables, o uno u otro.

Pero mientras la luz de Ra se contemple en el horizonte, la esperanza no habrá muerto, por eso mismo os recomiendo que disfrutéis de ella con la compañía que más estimáis, pues esta tal vez sea vuestra única oportunidad de hacerlo.

El silencio se hizo en la habitación, e Isis supo exactamente lo que ambos jóvenes estaban pensando.

Sonriente añadió:

- Traduciendo; lo mejor será que os toméis un descanso en vuestros quehaceres, de seguro vuestra esposa y vos encontrareis la manera de aprovechar ese tiempo – la sorpresa se reflejo en los rostros de ambos jóvenes, quienes no habían entendido ni media palabra del anterior discurso, pero ahora coincidían en que Isis era una mujer estupenda – Será mejor que volváis dos horas después de que Ra alcance la cumbre. – y en un último momento añadió – faraón, si me preguntan por vos, explicaré que os envié a una misión que tan solo el hijo de Ra puede realizar.

Con esas ultimas palabras abandono la estancia.

- Me cae bien – fue todo lo que Atem dijo una vez volvieron a quedarse solos en la recamara.

- Es fantástica – pronunció Anzu, olvidando por un momento las sensaciones que su mirada le provocaba, y entusiasmada ante la perspectiva de tener al faraón tan solo para ella en una horas. – Y que haremos ahora?

- Se me ocurre una idea – respondió el chico con una de sus irresistible sonrisas.

En otra de las habitaciones del palacio una pareja discutía sonoramente.

- Ya! – exclamo una hermosa rubia de exóticos ojos violetas – Te dije k me sueltes, tengó hambre y quiero ir a desayunar.

- Dale, quedémonos un ratito más, tampoco es necesario mucho tiempo – insistía el otro, todavía tumbado en la cama, mientras la agarraba del brazo y la atraía hacia si.

- Ra Katsuya! Eres un pesado que solo sabe pensar en una cosa – recriminó ella forcejeando para librarse del agarre.

- En ti? – aventuro él poniendo morritos.

- No, en Kaiba! – exclamo ella, sin apenas entender porque lo había dicho pero decidida a sacar provecho a la situación.

- Qué? – exclamo dificultosamente atragantándose con su propia saliva – Que tiene que ver... ese.. presumido arrogante... en todo esto?

- Oh! No te hagas el que no sabe – lo pico Mai, a sabiendas de su reacción – Reconócelo Katsuya, estas enamorado de Kaiba... es tu amor platónico – mientras colocaba morritos.

- Qué es que!!

- Kaiba mi amor... te amo – dramatizaba la rubia con las manos juntas hablando a un personaje imaginario...

- Wa!! – vomitaba Jono sin poder evitarlo – retíralo! – mientras se incorporaba de un salto y la tomaba por los hombros - Retira eso ahora mismo!

- Muy bien lo retiro – acepto la chica sonriente con una extraña expresión de triunfo– pero dado que ya te levantaste, sería mejor que te vistieses y fuéramos saliendo.

- Qué? – pregunto confuso, apenas se había dado cuenta de que había abandonado la cama – Maldición! – renegó – soy un estúpido, siempre caigo en lo mismo.

- Lo se – afirmo Mai divertida – pero si te das prisa te prometo que esta noche te recompensaré.

Y con esas últimas palabras abandono la habitación, encaminándose hacia el comedor.

Claro k instantes después Jono parecía a medio vestir corriendo tras ella.

- Eh! Espera – terminado de colocarse la camisa – debiste decir antes lo de la recompensa!

- Nunca cambiaras Jonouchi – reprochó la rubia negando con la cabeza.

Pero en sus labios había una sonrisa, ella no deseaba que cambiara, lo amaba así, como era.


Hola!!

Espero k hayan disfrutado del capi, y les auguro una segunda parte mucho, mucho mas romantica para nuestra parejita preferida…, asi k no se preocupen, procurare actualizar prontito, y vosotros animadme con vuestros reviews… cuando los recibí me fue imposible abandonar un pokito la historia como tenia pensado, asi k espero k continues así, k os lo agradecco muchisimo, y mi fic tambien xD

Bueno ya os dejo, nos vemos en el proximo cap, besos a todos, BY