Capítulo 43.

- sí señor, yo sé dónde está su nieto y lo ayudare a recuperarlo. – informo el hombre con seguridad pues ese era el principio para comenzar a saldar su deuda.

Continuar…

Mientras Takuma recibía hasta ahora la mejor noticia que había tenido en el día, en la cabaña donde tenían a Haruka la situación no había cambiado para nada, Seiya y los Aino aún seguían discutiendo, el pelinegro quería vengarse de Haruka aún más de lo que ya lo había hecho pues no había sido tanto como hubiera deseado y claro de Michiru, pero uno de los Aino, no estaba de acuerdo, ya que las cosas se habían salido de control, Haruka estaba muy lastimado, Taro había aceptado que fue su error el haber agredido a Hiro y ya no quería más violencia, había tenido suficiente tiempo para pensar a solas y reflexionar todo lo que había hecho, se había equivocado en su manera de proceder, si, quería hacer daño a los Tenoh, pero no de manera física, sino quitándoles todo lo que tenían, destruyéndolos, destruyendo su legado y su buen nombre, de esa manera quería venganza, que el mundo supiera que él, Taro Aino había destruido a la poderosa familia Tenoh, pero las cosas habían tomado un rumbo muy distinto, mientras que Mina había llegado a la conclusión de que Haruka nada tenía que ver con lo que le había pasado, el rubio no tenía la culpa de lo que le había pasado, la culpa era de Michiru y de nadie más, quien debía pagar era la aguamarina, por metérsele por los ojos a Haruka, engañarlo y ponerlo en su contra, el rubio no era más que una víctima y no se merecía el trato inhumano que le había dado Seiya.

- lo que debemos hacer ahora, es tratar de curar sus heridas y que se vea lo mejor posible, en lo que conseguimos el dinero de los Tenoh. – comenzaba a redactar su plan Taro. – les diremos que tenemos a Haruka y que si lo quieren tener devuelta… vivo, tendrán que cedernos todo su dinero. – explicaba el hombre, para él era un plan más que infalible. - ¿Qué les parece?

- que es un tontería. – respondió Mina con ira. – padre ¿quieres decirme en que parte de tu plan hacemos pagar a Michiru por lo que me hizo? – cuestiono la rubia, pues para ella no era justo que Haruka pagara por algo de lo cual no tenía culpa.

- estoy de acuerdo con Mina. – respondió Seiya, él también quería venganza en contra de la aguamarina, quería violarla mientras tenía ahí a Haruka observándolo todo, ese sería el final perfecto para su venganza.

- ¿están locos acaso? – respondió molesto Taro, pues esos chicos ya no estaban en sus cabales. – nos están buscando, ninguno podrá salir de Japón con vida si seguimos con esto, ya Seiya ha puesto la soga en nuestros cuellos con el simple hecho de haber dañado a Haruka. – explicaba Taro con temor en la voz, él sabía de qué eran capaces los Tenoh, pero lo que más temía era que Yuichi se enterara de todo, ya que él sabía que la familia Tenoh estaba protegida por la familia yakuza, lo había escuchado sin querer un día que había ido a pagar su deuda, antes de que todo eso pasara.

- ¿de qué tienes miedo Taro? ¿No fuiste tú el primero que inicio con la violencia tratando de matar a Hiro Tenoh? – cuestionaba Seiya, ya que él tenía un as bajo la manga, él podría librarse de todo con el plan que había hecho, solo tenía que ganar tiempo y una vez que los Aino estuvieran distraídos los mataría junto con Haruka y el saldría del país, después de todo, nadie sospechaba de él.

- admito que lo hice, pero ya he dicho que fue un error, no debí hacerlo, ahora lo mejor que podemos hacer es huir de Japón, vámonos, pidamos el rescate por el chico y larguemos de aquí, comencemos de nuevo en otro país. – ofrecía Taro, él sabía que los chicos tenían mucha sed de venganza pero tenía que convencerlos de marcharse, la guerra ya estaba perdida, si los yakuza los encontraban no quería ni imaginarse lo que harían con ellos.

- yo no me iré sin antes hacerle pagar a Michiru lo que me ha hecho. – sentencio Mina con la voz más fría. – además ahora tiene que pagar por eso también. – dijo la rubia apuntando a donde Haruka se encontraba inconsciente y colgado de las manos todavía. – ella es la culpable de que él este así, Seiya jamás le habría hecho eso a Haruka si no fuera por ella, tiene que pagar.

- la haremos pagar por todo, no te preocupes Mina, yo estoy contigo. – eso era genial ahora solo tenía que seguir así, mientras los Aino peleaban entre si él tendría una oportunidad para acabar con ellos, llamaría a los Tenoh para dar una pista falsa y cuando dejaran sola a Michiru la haría pagar por todos sus males pero no sin antes divertirse un poco; había cambiado su plan inicial, pero no importaba, ya no importaba nada.

- ya les dije que ustedes no harán nada más. – sentencio Taro con molestia, los chicos no lo estaban escuchando y eso estaba comenzando a frustrarlo. – tienen que entender que todos estamos en riesgo, tenemos que irnos. – decía ya con un poco de desesperación en la voz.

- papá, hay algo que no estás diciéndonos ¿Qué es? ¿Por qué estás tan nervioso? – cuestiono Mina notando que su padre estaba actuando un poco extraño y esa no era buena señal, lo conocía muy bien para saber que algo andaba mal.

- creo que Mina tiene razón, si quiere que le hagamos caso, díganos todo lo que sabe. – secundo Seiya, pues él también había hablado con Taro antes y no lo recordaba así de temeroso y ahora parecía que en cualquier momento se pondría a llorar, se estaba arrepintiendo de haberse unido a ellos.

- suspiro, tendría que decirles acerca de Yuichi y los yakuza, tal vez así los chicos entenderían y dejarían de hablar incoherencias. – está bien se los diré… – Taro comenzó relatándoles el cómo había conocido a Yuichi y los tratos que tenía con él, les dijo de la deuda que ahora tenía y que muy seguramente ya lo estaban buscando y no tardarían en dar con él, así como también les dijo lo que había escuchado por error esa vez en el despacho de Yuichi y como los Tenoh estaban protegidos por ellos. – no tienen idea de lo que esos hombres son capaces de hacernos si nos llegan a atrapar. – decía Taro, pues cierto día, Yuichi lo había llevado a una de sus casas de seguridad para mostrarle lo que le pasaría si alguna vez no cumplía con su pago; después de eso tardo más de una semana en poder conciliar el sueño sin tener pesadillas.

- por su nerviosismo, por no decir miedo, veo que usted si sabe de lo que son capaces esos hombres ¿Por qué demonios no me lo dijo antes? – dijo Seiya con molestia, pues ahora las cosas habían cambiado nuevamente, si lo que decía Taro era verdad, eso sujetos ya deberían saber que trabajaban juntos. – así no me hubiera involucrado con ustedes, esto está mal, muy mal. – no hacía falta que Taro les dijera de que eran capaces los yakuza, su sola mención ya era para enviar escalofríos a su cuerpo, todo mundo sabía que esos hombres eran de temer y nadie, ni siquiera la policía entraba en su territorio por temor.

- esto no puede estar pasándonos. – decía Mina con miedo, los yakuza junto con los Tenoh estaban cazándolos, una y mil imágenes de ella siendo torturada, violada y desmembrada pasaban por su mente. – Seiya, tenemos que huir, papá tiene razón, pidamos un rescate y huyamos. – ahora era Mina quien proponía lo del rescate, quedarse en Japón era asegurar su muerte, su única salida era huir.

- no, yo con ustedes no iré a ningún lado, fui un estúpido por haberme involucrado con ustedes, no cometeré el mismo error dos veces. – decía Seiya, convencido que lo mejor era dejarlos ahí y él huir por su cuenta antes de que esos hombres dieran con ellos.

Por otro lado mientras ellos seguían discutiendo, por qué era lo que iban hacer; en la mansión Tenoh, Takuma había recibido las indicaciones de Yuichi, Seiya había sido quien había secuestrado a Haruka y no Taro como todos creían, el oji-miel había mandado a un hombre para observar los movimientos que hubiera en la cabaña y para cerciorarse que la información que le habían dado era verídica, le informo a Takuma que él y sus hombres les brindarían apoyo para el rescate de su nieto, así como también una vez que tuviera la información del hombre que había mandado a vigilar enviaría un mensajero a la mansión para que los guiara al lugar donde se reunirían para cuadrar la estrategia y rescatar a Haruka, Takuma no tuvo más que agradecer a ese chico y aceptar todo lo que le había dicho, terminando la llamada.

- volvió dentro de la casa pues había salido al jardín para contestar, tenía que decirles a todos lo que sabía; entro sin tocar y todos se le quedaron viendo, pues estaban tan concentrados que ni siquiera se habían dado cuenta de que había salido. – me ha llamado un viejo conocido. – comenzó Takuma a hablar. – ya sé dónde está Haruka. – dijo sin más, pues no tenía caso andarse con sutilezas. – y quien lo tiene no es Taro, sino Seiya, el chico que Haruka hizo que desconociera la familia Kou. – termino de dar la información el hombre, pues ahora solo tenían que esperar, solo un poco y podría poner las manos sobre el hombre que había osado atentar contra su familia.

Todos estaban atónitos antes la noticia ¿Seiya? ¿Él era quien había orquestado todo? Nadie sabía que decir, todos estaban convencidos que era Taro quien había hecho todo, pero ahora que Takuma decía eso no sabían que pensar, ni que decir, pero alguien tenía que romper el silencio.

- si ya sabes dónde está Haruka, otosama, vamos de inmediato, no hay tiempo que perder. – decía Hiro saliendo de su estupor pues esa noticia lo había tomado desprevenido, no sabía que ese chico podía ser capaz de eso, Haruka se había confiado.

- tendremos que esperar. – comenzó de nuevo Takuma. – es verdad que se dónde está Haruka pero no podemos presentarnos así sin más, la persona que nos ha brindado la información es de toda mi confianza, él me ha dicho que ha enviado a un hombre para vigilar el lugar donde Haruka está, una vez que tenga la información alguien vendrá para llevarnos al lugar donde nos reuniremos con él, para coordinar el rescate de mi nieto. – informo con seguridad Takuma, puesto que no tenía pensado decirles quien era el hombre que los estaba ayudando ni mucho menos que relación tenía con ellos.

- ¿entonces pretendes que nos quedemos aquí a esperar a que tu "amigo" nos contacte? ¿Y si es una trampa? ¿Te has puesto a pensar en eso? ¿Qué tal si ese hombre está con Taro? – decía Hiro más que molesto con su padre por su actitud y por tener informantes que el desconocía, se suponía que como líder de la familia él debía de saber todo.

- no es una trampa y no está con Taro, ese hombre al igual que Ryoga y Kasumi es leal a la casa Tenoh, jamás nos traicionaría, confía en mí. – aseguro Takuma, el cómo antigua cabeza de la familia Tenoh, era quien se encargaba de los nexos con los yakuza, así era la tradición, la cabeza de la familia no podía tener conocimiento ni mucho menos trato con ellos, para preservar el buen nombre de la familia, por eso el deber recaía en el Tenoh que dejaba el liderato, para que si alguna vez se sabía "eso", la familia pudiera deslindarse y el nombre siguiera intacto.

- está bien padre, esperaremos. – respondió Hiro aunque no muy convencido.

Nadie dijo nada más, después de todo, Hiro era la cabeza de la familia y Ryoga y Kasumi solo lo seguirían a él y si él decía que esperarían pues lo harían aunque no estuvieran de acuerdo, ellos también estaban ajenos a esa otra familia que era leal a la casa Tenoh, eso era preocupante, cuando menos para la familia Kikukawa quienes eran los responsables de resguardar la información de la familia Tenoh y si ellos no tenían conocimiento de ese hecho era porque no debía de salir a la luz y eso les preocupaba; la familia Suzushiro estaba igual de desconcertada pero ellos eran diferentes a los Kikukawa, toda familia tenía secretos y mientras esos secretos no interfirieran con su trabajo, ellos estaban bien con eso.

Habían permanecido en el despacho por más de una hora y no había señales del dichoso hombre que les daría información, Hiro ya estaba más que desesperado y justo cuando se iba a levantar de su asiento para encarar a su padre y exigirle le dijera donde estaba Haruka para el mismo ir por él, llamaron a la puerta.

- adelante. – permitió Hiro, pues podrían ser noticias sobre su hijo o podría ser el hombre que esperaban.

- Takuma-sama, a fuera hay alguien que pregunta por usted, no le hemos dejado pasar pero me ha dado esto. – dijo el hombre quien era uno de los guardias de seguridad de mansión mientras extendía su mano hacia Takuma. – dijo que usted entendería. – terminaba el hombre, lo que llevaba en la mano era un pétalo de rosa blanca.

- déjale pasar y tráelo aquí. – ordeno Takuma, ese pétalo de rosa blanca significaba amigo, así se comunicaba con Yuichi, ese hombre era de la familia del oji-miel y les traía noticias.

- hai, Takuma-sama. – respondió el hombre para salir del despacho y dirigirse de nuevo a la entrada y hacer lo que se le había ordenado.

- ¿Qué significa eso padre? – cuestiono Hiro un poco molesto de que lo estuviera excluyendo de todo, Haruka era su hijo, si le pasaba algo jamás se lo perdonaría.

- es el hombre que estábamos esperando. – respondió Takuma. – Sakura-chan, podrías por favor salir y alistar a los hombres, saldremos pronto, una parte de ellos tiene que quedarse para cuidar la casa, encárgate tú por favor, tu padre tiene que oír la información que nos traen. – pido Takuma con calma, tenía que estar todo listo para que al terminar de recibir la información partieran de inmediato.

- hai, Takuma-sama. – respondió Sakura y salió del despacho justo cuando el informante iba llegando, le dio el pase y ella fue al jardín a alistar los hombres que se llevarían al operativo.

- Takuma-sama. – hablo el hombre una vez que estuvo frente al rubio-cano. – es un verdadero placer el verle. – y sí que lo era, él era el hombre al cual su señor le debía la vida y le tenía mucho respeto, era por ese respeto que Yuichi demostraba hacia el que ellos habían comenzado a admirarle también.

- el placer es mío. – respondió Takuma con amabilidad. – por favor, prosigue. – pidió Takuma ya que sabía de sobra que esos hombres no hablaban a menos que la persona que recibiría el mensaje estuviera sola o diera el consentimiento para hablar frente a terceros.

- hai. – respondió el hombre y se preparó para dar la información. – tenemos la información que requeríamos para ir por Haruka-sama. – comenzaba el hombre. – al parecer, Seiya no está solo en esto, Taro Aino y su hija están con él, son cómplices, los Aino llegaron hoy a la cabaña, tienen más de dos horas discutiendo cuál sería su siguiente movimiento y no han logrado llegar a un acuerdo, es el momento perfecto para ir por ellos, además de que todo parece apuntar a que Haruka-sama… está herido. – termino de dar la información el hombre, quien ya estaba pensando que era lo que haría con esos tres una vez que los tuviera en sus manos.

- Kami. – susurro Hiro, pues su temor se había cumplido, que Haruka resultara herido y que esto ocasionara daños en su corazón. – Sho. – llamo a su hermano. - ¿crees que su corazón lograra resistir? – cuestiono con temor a la respuesta.

- ha respondido muy bien al tratamiento hermano, su corazón resistió la noticia del ataque de Seiya a Michiru, resistió la paliza que le dio a Seiya hace algunos días, tenemos que tener fe, su corazón resistirá. – fe, un hombre de ciencia como el, hablando de fe, pero por ahora, era en lo único en lo que podía confiar, porque si era sincero, no sabía cuánto más podría resistir el corazón de Haruka.

- Takuma-sama, es mejor partir cuando antes, yo los guiare, Yuichi-sama y nuestros hombres ya están ahí y han rodeado el perímetro, esos tres están tan enfrascados en su discusión que ni siquiera lo han notado. – informaba el hombre, pues el tiempo premiaba, está era una carrera contra el tiempo, si lo que había escuchado era verdad y el corazón de Haruka no podía resistir.

Después de las palabras de ese hombre todos comenzaron a movilizarse, Hiro fue y aviso a Saeko, Natsuki y Dorian quienes estaban en la habitación de su hijo, este último se había unido a las mujeres Kuga tiempo después; les dijo que ya habían localizado a Haruka e iban por él, así como también les pidió que se quedaran para mantener a raya a Shizuru y Michiru, pero no les dio más detalles, tenía mucha prisa, volvió a bajar al recibidor donde Sebastián lo esperaba con un chaleco antibalas, los hombres ya estaban listo para partir gracias a Sakura; Hiro, Takuma y el hombre que los guiaría se habían ido juntos en la misma camioneta, Ryoga, Kasumi, Sho, Youko y Midori, se habían subido a otra, dejaron a Yukino y Sakura en la mansión por su seguridad y por posibles refuerzos; Hiro estaba más que alterado pero no quería demostrarlo, tenía miedo, miedo de perder a su hija por haberse confiado tanto, él mismo debió de prestar más atención a la búsqueda de Taro y compañía y como había dicho Haruka, no debió de haber dejado sin vigilancia a Seiya, ese había sido su segundo error.

El hombre los guio por la ciudad hasta dar con un bosque que si no concias el área fácilmente te perderías, ya que este no solo tenía una entrada, sino varias, y todas llevaban a diferentes áreas del bosque, el lugar perfecto para esconderse, en la entrada que ellos debían de tomar ya los estaban esperando, había más camionetas negras dispuestas y hombres fuertemente armados; Hiro y compañía se bajaron de los vehículos pero Yuichi permaneció dentro del suyo, después de todo solo Takuma debía conocerlo, nadie más.

Takuma con decisión se había dirigido hacia donde sabía que estaba Yuichi, hablaron un poco de cómo iban a proceder y decidieron dejarlo a cargo de sus jefes de seguridad respectivamente, que en el caso de Takuma era Ryoga y con Yuichi era Riuk, los otros permanecían a la espera, se había decidido que tanto Sho como Midori irían con ellos para atender a Haruka si era necesario, la peli-marrón se había negado a permitir que Youko participara por temor a que algo malo le pasara; Ryoga y Riuk estuvieron hablando por varios minutos hasta que estuvieron de acuerdo en cómo iban a proceder y una vez que tuvo listo el plan, juntaron a todos sus hombres y comenzaron a exponerlo, cuando se aseguraron que sus hombres habían entendido todo, rompieron filas y se pusieron en movimiento, debían ser bastante sigilosos, cualquier ruido o movimiento en falso, podría significar la muerte de Haruka, Hiro se había quedado puesto que tal vez Taro o Seiya se pondrían en contacto con él y el sonido del celular o la voz podría alertarlos, en cambio Takuma iba junto a los hombres, con Sho y Midori.

Se adentraron en el bosque siguiendo a un solo hombre que les indicaba el camino, todos se movían en sincronía, habían rodeado el perímetro de donde se encontraba la cabaña, no había manera de escapar; una vez que tuvieron a la vista la cabaña, Ryoga hizo una señal y cuatro hombres de diferentes puntos, se acercaron a ella, lo primero que tenían que hacer era cegarlos y confundirlos para que fuera más fácil entrar y someterlos, así que una vez que estuvieron lo suficientemente cerca, de sus uniformes sacaron bombas de humo y las arrojaron al interior rompiendo las ventanas en el proceso.

Dentro de la cabaña se escuchó el ruido de los cristales al romperse, los tres ocupantes que estaban discutiendo se pusieron en alerta al escuchar el estruendo, eso no podía significar nada bueno.

- ¿Qué está sucediendo? – cuestiono Mina al ver que un cilindro llegaba hasta sus pies y después comenzaba a arrojar humo.

- nos han encontrado. – susurro Taro con miedo en la voz, estaban perdidos, no había salida.

- no, no esto no puede terminar así, ESTO NO PUEDE ESTAR PASANDO. – grito Seiya lleno de desesperación puesto que sus planes se habían ido a la basura, se habían enfrascado en discutir en lugar de brindar soluciones y ahora no tenían salida.

- ¿son los Tenoh? – cuestiono Mina con temor en la voz, mientras permanecía agachada a causa del humo que ya había inundado cada rincón de la habitación y no se lograba ver nada.

- ya no importa quien sea, estamos acabados, DEBIMOS IRNOS CUANDO SE LOS DIJE. – grito desesperado Taro pues ahora prefería morir a soportar la cantidad de torturas que los Tenoh o los yakuza habían planeado para él.

- YA DEJA DE COMPORTARTE COMO UN BEBE, USTEDES INICIARON ESTO. – decía Seiya más que molesto, pues con los gritos de Taro no podía pensar bien y ahora no podía ver donde estaba Haruka para terminar con su vida gracias al humo.

- PERO NOSOTROS SOLO QUERIAMOS DINERO, NO ESTO. – respondía Taro con la misma molestia extendiendo sus manos para mostrar su alrededor, pues él solo era movido por la ambición, pero Seiya no, el chico tenía que lucirse secuestrando a Haruka y dejándolo más que lastimado.

- YA BASTA LOS DOS, NO TEMOS TIEMPO PARA ESTO, TENEMOS QUE… - pero antes de que Mina pudiera seguir reprendiendo a esos dos un golpe seco inundo toda la estancia, algo había caído.

- la puerta. – susurro Seiya, esos hombres ahora estaban a dentro y muy seguramente tenían rodeada la cabaña.

- ¡Seiya Kou, Taro Aino, Mina Aino! SABEMOS QUE ESTAN AHÍ, DEJEN SUS ARMAS Y ENTREGUENSE. – grito Riuk, el humo ya se estaba filtrando y poco a poco comenzaban a ver, había hombres en las ventanas listos para entrar, sabían que estaban adentro, pero preferían tomarlos sin tener que matar a nadie… aun.

- rayos. – susurro Seiya, la voz se escuchó muy cerca y ellos estaban al descubierto, le hizo una señal a Taro y entre los dos voltearon la mesa en la que tenía dispuestos sus utensilios de tortura para cuando menos tener un lugar para cubrirse.

- ¿Qué haremos? – cuestiono Mina en el mismo tono que Seiya.

- pero el pelinegro no respondió, simplemente grito. – ¿QUE DESEAN? ESTÁ ES PROPIEDAD PRIVADA, LARGO. – grito, para que esos hombres vieran que no tenían manera de amedrentarlo.

- SABEMOS QUE TIENEN A Haruka Tenoh-SAMA, HEMOS VENIDO POR EL, DEJENLO LIBRE. – volvía a hablar Riuk, ya estaban a una puerta de la estancia, vio la mesa volteada y supo donde estaba su objetivo, pero no sabía si contaban con armas y no quería arriesgarse, pasando su vista por la habitación fue capaz de ver un cuerpo colgado, se asustó, pero al enfocar la vista vio que era de las manos y por el cabello rubio, supo que era Haruka.

- NO SE DE QUE ESTÁ HABLANDO, SERA MEJOR QUE SE VAYA ANTES DE QUE LLAME A LA POLICIA. – volvió a gritar Seiya, no tenían escapatoria, su plan se había ido a la basura, solo les esperaba la cárcel.

- vemos a Haruka-sama, no te burles de nosotros muchacho, entréguense por las buenas o mueran aquí. – sentencio Riuk, la vista del cuerpo de Haruka, no hacía más que molestarlo, ya no tenía caso gritar, estaba lo suficientemente cerca para hablar de manera normal, Takuma había querido ir por el cuerpo de Haruka al verle pero dos hombres se lo habían impedido, no podían entrar así como así.

- te amo Mina. – susurro Taro a su hija y le dio un beso en la frente. – pero no creo soportar las torturas. – volvió a hablar y bajo la cara de asombro de su hija, saco su pistola, se puso de pie y salió de la mesa. – AHHHHH. – grito y se abalanzo hacia donde estaba Riuk y sus hombres disparando sin ninguna consideración, moriría sí, pero se llevaría a unos cuantos con él.

La salida intempestiva de Taro los desestabilizo un poco, no pensaban que ese hombre fuera un suicida, al escuchar los primeros disparos, algunos hombres cubrieron con sus cuerpos a Takuma, Sho y Midori; la respuesta del fuego fue inmediata, Taro se acercaba a ellos con decisión, a pesar de que le había disparado en una pierna y uno de sus hombros sangraba, pero el hombre no se detenía, después, un disparo más fuerte se escuchó junto con una ruido sordo y un grito.

- ¡PAPÁ! – grito Mina al ver como su padre caía al suelo de madera, con un disparo en la cabeza, pues al verlo salir de esa manera tan intempestiva no pudo contener su curiosidad y había observado todo; su padre prácticamente la había abandonado, la había dejado a su suerte, pero era su padre, salió de detrás de la mesa y se arrojó al cuerpo inerte de su Taro llorando. - ¿Por qué? ¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué me dejaste sola? – lloraba la rubia, sentía dolor, mucho dolor, todo se les había salido de las manos y la muerte de su padre era el resultado.

- vayan por ella. – ordeno Ryoga al ver que la chica no tenía armas, Riuk había detenido a sus hombres para que no dispararan. – Seiya, entrégate, tus cómplices ya han caído. – volvió a hablar Ryoga una vez que Mina estuvo con ellos.

- el pelinegro se puso a pensar sus opciones, tenía una vista directa de Haruka ahora, podía dispararle y acabar con su vida, pero eso significaría que una lluvia de balas caería sobre él, no quería morir, si se entregaba iría a la cárcel y posiblemente escaparía, era la mejor opción. – bien, me entregare. – respondió, tiro la pistola por sobre la mesa y levanto las manos, se puso de pie y camino fuera de la mesa.

- sométanlo. – hablo Riuk con voz profunda y dos hombres fueron por Seiya sometiéndolo a base de golpes y patadas a pesar de estar desarmado. – ya pueden pasar. – volvió a hablar pero dirigiéndose a Sho y Midori.

Ambos médicos no perdieron tiempo y corrieron seguidos de dos hombres, descolgaron a Haruka y se horrorizaron al ver su espalda cubierta de sangre, sus pies morados y su cara cubierta de sangre casi desfigurada, lo recostaron en el piso de madera y un quejido salió de los labios de la rubia, su espalda estaba muy lastimada, Sho reviso su corazón y se sorprendió al escucharlo latir con normalidad, había soportado, el trasplante había soportado, no pudo evitar que una sonrisa adornara su rostro, cuando menos por eso no corría peligro; revisaron el cuerpo a conciencia, cerciorándose que sus pies tuvieran sensibilidad, le pusieron un sedante para calmar el dolor, limpiaron la sangre de su rostro para evitar que Hiro sufriera una fuerte impresión y entre los dos hombres que estaban con ellos cargaron a la rubia.

Sacaron a Haruka de esa cabaña, dejaron el cuerpo de Taro ahí y dejaron a varios hombres para arreglar la escena y que pareciera un ajuste de cuentas, claro sin involucrar a los Tenoh, Mina y Seiya iban custodiados con sus manos atadas, aunque Seiya no podría hacer mucho, lo habían dejado muy mal y casi no podía ni caminar, Sho llamo a una ambulancia en el camino, no podían llegar con Haruka en ese estado en una camioneta, tenían que colocarle una vía y suministrarle antiinflamatorios para que la inflamación bajara y volviera haber riego a algunas partes de su cuerpo, sobre todo a sus pies. Llegaron al final del camino y la ambulancia ya estaba ahí, Midori y Sho explicaron la condición de Haruka a los paramédicos y ellos mismos se hicieron cargo de atender al rubio con lo que había en la ambulancia, una vez que Haruka estuvo listo para ser transportado, fueron los tres médicos quienes se fueron en la ambulancia con él, Takuma y Hiro los alcanzarían después.

Al partir la ambulancia y quedarse a solas Hiro vio a Seiya golpeado y a Mina llorando y reparo en la ausencia de Taro, no lo veía por ningún lado, no se pudo haber escapado, pero antes de preguntar por él, se acercó a Seiya y le propino una bofetada que hizo que la cara del muchacho se volviera a otro lado.

- pagaras por esto. – sentencio con la voz más fría que tenía. - ¿Dónde está Taro? – cuestiono volviéndose hacia su padre.

- muerto, se abalanzo sobre nosotros dando de tiros, no tuvieron más remedio que matarle. – respondió Takuma con indiferencia, pues poco le importaba la muerte de ese hombre, de hecho era algo que él deseaba.

- Hiro-san ¿Qué hacemos con estos dos? – cuestiono Ryoga refiriéndose a Seiya y Mina, no quería admitirlo pero sabía que ellos no irían a la cárcel ¿Por qué? Porque en su trabajo se muchas cosas y sabía solo con verlos, que esos hombres eran de la yakuza.

- por favor, solo llamen a la policía y acabemos con esto de una vez. – respondió Seiya con fastidio pues si querían asustarlo no lo lograrían, iría a la cárcel, pero no estaría ahí mucho tiempo, escaparía y terminaría lo que había iniciado, pero estaba vez solo.

- ¿policía? No muchacho, ustedes serán dados por desaparecidos, nadie sabrá jamás que paso con ustedes. – habla Magnus un sujeto que era miembro de la yakuza y era la mano derecha de Yuichi.

- ¿q-que? – un escalofrió recorrió todo su cuerpo, no escaparía, no lo llevarían a la cárcel, Taro había tenido razón después de todo esos hombres eran de la yakuza, los torturarían y Kami sabrá que más harían con ellos.

- pero no se preocupen, nosotros nos haremos cargo de ustedes. – decía Magnus con una sonrisa más que escalofriante. – los trataremos muy bien. – seguía hablando, lo sentía por el chico, y la chica ya verían que hacer con ella. – ¿o usted tiene otros planes Hiro-sama? – cuestiono Magnus pues no quería que pensaran que pasaba por sobre ellos.

- no me interesa lo que les pueda pasar. – respondió Hiro con indiferencia pues era verdad, mientras esos chicos no volvieran a aparecer frente a él y recibieran su merecido, con eso era más que suficiente. – solo infórmenme que harán. – ya que quería disfrutar del dolor que les producirían; tal vez su padre no se lo diría jamás, pero esos hombres no eran precisamente buenas personas; el mismo dolor que debió haber experimentado Haruka deseaba que sintieran.

-hai, como usted diga. – respondió el hombre. – bien, asunto arreglado. – hablo Magnus con una sonrisa dirigiéndose a los chicos. – ahora si nos disculpa nos retiramos. – Magnus se inclinó ante Hiro y Takuma y después emprendió el camino hacia un vehículo, se subió y este emprendió la marcha.

- vamos al hospital Hiro. – hablo Takuma, vio por un instante hacia atrás y logro ver a Yuichi quien asentía, gesto que el devolvió, vio como Seiya se rebatía y trataba de escapar mientras que Mina iba callada y con la mirada perdida, los subieron a otro vehículo y se marcharon; ahora ellos tenían que hacer lo mismo, tenían que ir al hospital y saber cómo estaba Haruka.

- está bien padre. – respondió Hiro mientras sacaba su celular de su bolsillo y marcaba a Saeko para avisarle lo que había sucedido; ni siquiera había tenido tiempo para cuestionarle a Sho como se encontraba Haruka.

Hiro marco el número de la peliazul mayor y una vez que le respondió, comenzó a decirles como había salido todo, así como también que tenían a Haruka y que estaba rumbo al hospital o seguramente ya se encontraría ahí, le pidió que permaneciera más tiempo con Michiru y Shizuru y una vez que despertaran todos se fueran al hospital a lo que Saeko respondió afirmativamente y así termino la llamada, no quería explicar más detalles por teléfono, ya las vería en persona y se los diría; antes de partir al hospital, agradeció a Ryoga y a Kasumi y les pidió que regresaran a la mansión y después fueran a descansar, a lo que los otros dos asintieron, había sido un día muy pesado.

En la mansión, Saeko informo a Natsuki, a Aoi y a Dorian que estaban con ella, la buena noticia de que habían logrado rescatar a Haruka con éxito y sin ningún inconveniente, aunque no tenía los detalles puesto que Hiro no se los había dado, les explico que ya les informarían todo posiblemente en el hospital; la oji-verde por petición de su madre bajo a informar a Sakura y Yukino y así todos supieran que Haruka ya estaba con ellos nuevamente, la felicidad y la euforia no se hicieron esperar en la mansión Tenoh, pues el heredero estaba de vuelta.

Mientras tanto en el hospital, Haruka había ingresado por una de las puertas traseras, no querían que la prensa supiera lo que había pasado con él; nada más ingresar lo llevaron a uno de los boxes y comenzaron a tratar sus heridas, ninguna requería de cirugía, cuando menos por ahora, su cara estaba muy inflamada y que decir de sus pies, trataron su espalda y lo llevaron a rayos "X" tenían que saber si en sus pies o en su cara había algo roto; mientras esperaban por los resultados, Haruka fue llevado a la UCI, no hubo necesidad de intubarlo ya que respiraba por sí mismo, solo estaba inconsciente, Sho, Youko y Midori esperaban que no tardara nada en despertar.

Poco tiempo después Hiro y Takuma llegaron al hospital entrando también por la puerta trasera, como se los había pedido Sho, nada más llegar pidieron le informaran a Sho de su presencia, querían saber cómo estaba Haruka cuando antes; diez minutos después Sho apareció y les explico que Haruka estaba bien, dentro de lo que cabía, le habían hecho placas y no tenía ninguna lesión interna, solo eran los golpes que tenía por todo su cuerpo, pero lo que más preocupaba a Sho eran los de la espalda, esos necesitarían de cirugía plástica si no quería que quedaran marcas, les explico que por el momento estaba inconsciente pero que pronto despertaría, respiraba por sí mismo pero aun así tendría que permanecer en el hospital cuando menos una semana para que sus heridas sanaran como era debido y otra más para terapia, pues sus pies no estaban nada bien.

Por otro lado, en la mansión Tenoh las dos chicas que estaban sedadas poco a poco estaban recobrando la consciencia, removiéndose inquietas en la cama; con un poco de aprehensión fueron abriendo los ojos siendo conscientes de su alrededor, las miradas escarlata y zafiro chocaron entre si y de inmediato se pusieron de pie, vieron a su alrededor y se toparon con las miradas de Saeko, Aoi, Natsuki y Dorian, se quedaron en su lugar y poco a poco las imágenes de lo que había pasado comenzaron a asaltarlas.

- Shizuru. – hablo Natsuki tratando de acercarse a su castaña, pues las palabras de está le había dicho antes aún retumbaban en su mente y no estaba segura si Shizuru lo decía enserio.

- nos sedaron. – aseguro Michiru, al parecer si habían impedido que salieran a buscar a Haruka de la manera que creyeron más conveniente.

- hija, tienes que entender, no podíamos permitir que se pusieran en riesgo ustedes también. – decía Dorian con tranquilidad, no podía exaltarse frente a Saeko, ni mucho menos frente a Shizuru.

- Natsuki ¿Cómo pudiste? ¿Es que acaso no te importa lo que le pueda pasar a Haruka? – dijo Shizuru con voz dolida, pues su Natsuki había ayudado para que la sedaran, se sentía traicionada por ella, entendía que Natsuki quisiera protegerla pero ella era de la familia Tenoh y entre ellos se cuidaban, además era su deber el cuidar de Haruka como su mano derecha seria.

- no es eso Shizuru, yo solo estaba preocupada por ti, porque entre tú y Tenoh es más que obvio que te elijo a ti, porque te amo, pero parece que a ti eso no te importa. – respondió Natsuki también con dolor, pues entendía que Shizuru se preocupara por Haruka pero la castaña no entendía que ella se preocupara por ella y por su bebé.

- Natsuki. – susurro la castaña con arrepentimiento, se había segado por el temor de perder a Haruka que no se había puesto a pensar en los sentimientos de Natsuki.

- pero no te preocupes, ya lo han encontrado, puedes correr para cerciorarte que está bien. – revelo la peliazul con un poco de molestia y abandono la habitación, no quería ver como Shizuru prefería irse con Haruka, sabía que estaba actuando de manera infantil, pero aun así le dolía la actitud de su castaña.

- eso… ¿eso es verdad? ¿Encontraron a Haruka? – cuestiono Michiru con lágrimas en los ojos y una sonrisa adornando su rostro, habían encontrado a su viento, Haruka estaba otra vez de vuelta.

- así es hija, Haruka está en el hospital ahora. – respondió Dorian con alegría porque así la boda seguiría en pie y él no tendría de que preocuparse.

- ¿y que estamos esperando? tenemos que ir a verlo. – hablo Michiru con desesperación, pues para ella estaban perdiendo el tiempo, tenía que cerciorarse que Haruka estuviera bien, tenía que estar a su lado, no quería volver a separarse nunca de ella.

Shizuru no escucho más, iría a ver a Haruka pero primero tenía que hablar con su cachorra y aclarar las cosas, no tenía la intención de hacer sentir mal a Natsuki, la amaba y quería una vida a su lado y lo menos que quería ahora eran problemas en su relación, no cuando todo iba tan bien, no cuando estaban a un paso de casarse, así que sin perder tiempo, abandono la habitación y bajo las escaleras con premura, pregunto por su prometida a una de las maid, solo esperaba que no hubiera abandonado la mansión, por suerte la maid le dijo que había salido a los jardines, Shizuru no lo pensó dos veces y se dirigió ahí; la encontró de pie viendo hacia lo rosales con la mirada gacha, se acercó procurando no hacer ruido y la abrazo por la cintura.

- lo siento amor. – susurro la castaña en el oído de la peliazul. – no era mi intención hacerte sentir mal, te amo y amo a Haruka como a un hermano. – explicaba Shizuru. – ¿podrías perdonarme? – cuestiono fue consiente que al abrazar a Natsuki se había tensado con su contacto y hacia mucho tiempo que eso no pasaba y solo logro inundarla de miedo.

- solo no quiero que tu no estés en riesgo, ni tu ni la bebé, entiendo tu preocupación por Tenoh, pero quiero que tú también entiendas la mía por ti. – explicaba Natsuki con seriedad y sin voltear a ver a la castaña y sin contestar a su pregunta.

- entiendo a Natsuki, me estaba comportando muy egoísta, perdón. – respondió la castaña aflojando el agarre en la cintura de la peliazul, pues aun la sentía tensa.

- me dijiste que cancelarias nuestro compromiso. – dijo dolida, pues eso era otra cosa, sabía que la castaña estaba hablando a causa de la desesperación pero aun así no dejaba de doler.

- jamás haría eso, amo a Natsuki y ahora que estoy a punto de casarme con ella no cometería un error así, no sabía lo que estaba diciendo ni cómo afectaría eso a Natsuki, por favor ¿podría Natsuki perdonarme? – volvió a pedir la oji-rubí estaba muy arrepentida, había cometido un error y había lastimado a Natsuki.

La peliazul no respondía nada y eso estaba poniendo más que nerviosa a Shizuru, no quería perder a Natsuki por algo así, pero no podía evitar preocuparse por Haruka, era de su familia y era como una hermana para ella, poco a poco fue retirando las manos de la cintura de la oji-verde para no incomodarla mal, al parecer la peliazul no tenía intención de perdonarla; cuando estaba a punto de terminar de retirarlas, las manos de su cachorra las sostuvieron en su lugar para que no se movieran.

- entiendo, créeme que sí, hasta tiendo lo que sientes por Tenoh, solo prométeme una cosa. – hablo la peliazul, ese era un pequeño sacrificio, a ella no le costaba nada ceder, eso sí lo comparaba con lo que ella le había hecho a la oji-rubí; Shizuru respondió afirmativamente y ella continuo. – si algo así, llega a pasar de nuevo, que sinceramente espero que no, prométeme que confiaras en mi para ayudarte. – así cuando menos no pelearían por ese motivo y estaría cerca de Shizuru para cuidar de ella.

- lo prometo. – respondió la castaña con seguridad. – Natsuki ¿me perdonas? – volvió a cuestionar, pues quería escuchar una respuesta de su prometida.

- no hay nada que perdonar amor. – respondió la peliazul dándose vuelta en el abrazo para quedar frente a la castaña. – te amo. – y comenzó a besar a Shizuru con todo su amor, demostrándole que nada importaba, que ella estaba a su lado y siempre lo estaría; poco a poco fue rompiendo el beso, permaneciendo sus frentes juntas. – ahora vamos, Tenoh nos espera.

Se tomaron de la mano y se fueron a reunir con los demás que esperaban por ellas en la sala para irse al hospital, Sakura y Yukino los acompañarían también, después de todo sus padres habían llegado y les habían felicitado por su excelente trabajo, todo por fin estaría en calma, todo se había solucionado, ahora solo faltaba que Haruka y Selene salieran del hospital para que la felicidad fuera completa.

Mientras la familia Tenoh, disfrutaba de un momento de paz, Yuichi y compañía habían llegado a una de las casa de seguridad, donde habían dejado a Seiya y Mina, ya después pensarían que hacer con ellos, el día había sido un poco largo y sus hombres se merecían un buen descanso y diversión, así que les dio el resto del día libre, mientras el regresaba a su mansión con su familia, también quería relajarse y que mejor manera de hacerlo que estando en compañía de su esposa y su hijo, en ese mundo donde él vivía, muy pocas veces tenía esa oportunidad y ese día lo disfrutaría.

Por otro lado todos los que estaban en la mansión Tenoh ya habían llegado al hospital, fueron llevados al despacho de Sho y se les explico la situación, la muerte de Taro, la desaparición de Mina y Seiya, ya que no tenían pensado decir que esos hombres que les habían ayudado se los habían llevado, el estado en el cual había encontrado a Haruka y las heridas que tenía este.

Michiru sintió que se caería al ver el hermoso rostro de su viento, inflamado completamente, hasta el punto que si Sho no le hubiera dicho que era él, tal vez lo dudaría, ella había querido permanecer al lado de Haruka hasta que despertara, quería ver esos hermosos ojos verdes y decirle que estaba ahí con ella; Shizuru y Natsuki habían pasado a ver a la oji-verde así como también Hiro, Takuma, Sakura y Yukino y la aguamarina no se movió de su lado en ningún momento.

Una hora después, cierta rubia poco a poco abría los ojos, había mucha luz y eso se los lastimaba, poco a poco se fue acostumbrando a la claridad; otra vez estaba en una habitación de hospital, lo que significaba que ya no estaba con Seiya, se trató de incorporar pero un fuerte dolor la hizo desistir de ello, además se dio cuenta que estaba boca abajo en la cama y antes de hacer cualquier otra cosa, una dulce voz la llamo.

- ¿Haruka? – cuestiono con un poco de temor la aguamarina.

- Mi- chi- ru. – respondió con un poco de dificultad la rubia, sentía como si un camión le hubiera pasado por encima "estúpido Seiya" pensó, no le había dado mucho tiempo para recuperarse de los golpes, le había pegado con saña, sabía que era su venganza pero ella no le había pegado con tanto odio.

- shhhh, tranquilo amor, no te esfuerces, ya todo está bien, tu estas bien, estas a salvo. – hablaba Michiru con lágrimas en los ojos, estaba más que feliz por ver ese hermoso ojo verde de nuevo, ya que el otro estaba tan inflamado que no lo podía abrir bien; por un momento llego a pensar que jamás la volvería a ver. – voy a avisarle a todos que ya estas despierto, están muy preocupados. – informo Michiru, pero antes de que partiera una mano un poco fría la detuvo, la aguamarina volteo y vio que era la mano de Haruka. - ¿amor? – cuestiono y la rubia jalo más de ella, Michiru entendió lo que quería y la beso, delicada y tiernamente puesto que Haruka tenía ambos labios partidos, al terminar el beso, se separó un poco y Haruka volvió a hablar.

- no-tar-des. – le estaba costando hablar, tal vez se debía a los golpes, pero ya estaba otra vez con su sirena y con su hija, lo había conseguido.

La aguamarina salió de la habitación y fue hacia el pasillo donde todos esperaban, con una sonrisa en sus labios incapaz de borrar se acercó a todos y les dio la buena nueva, Haruka había recobrado el conocimiento y estaba bien, todos quisieron ingresar a verlo y les fue permitido mientras, Sho, Saeko, Midori y Youko examinaban a la rubia.

- bien ¿Cómo te sientes? – cuestiono Sho, mientras revisaba las pupilas de su sobrina.

- como si… un camión… me hubiera… pasado por… encima. – respondía Haruka tratando de aligerar un poco el ambiente, ya que todos estaban callados y sin decir nada; eso la incomodaba.

- Haruka-san ¿sabes cómo se siente que te pase un camión por encima? – cuestiono Saeko de manera divertida, mientras revisaba los pies de la rubia, en los que poco a poco la inflamación iba bajando.

- bueno… a decir… verdad. – trataba de explicar la rubia pero fue interrumpida por su prometida.

- déjalo, no quiero saberlo. – aseguro Michiru, sabía de ante mano lo que iba a decir y prefería seguir sin saber nada, ya bastantes sustos le daba.

Todos comenzaron a reír con el intercambio entre ambas, siguieron hablando de más cosas hasta que Sho les dijo que tenían que abandonar la habitación para que Haruka descansara, la aguamarina fue la única que se quedó para hacerle compañía y así iba a hacer durante los próximos días, Sho les dio la noticia de que Haruka debía permanecer dos semanas en el hospital, no solo por sus lesiones sino por las cicatrices que estaban dejando los golpes que le había dado el pelinegro y la rehabilitación que haría por sus pies; por lo que antes de terminar la semana fue sometida a una cirugía para eliminarlas, tanto las de las espalda como las de la cara y Michiru en ningún momento se había separado de ella.

Y mientras la rubia permanecía en el hospital, Takuma y Hiro también fueron a visitar a Selene, la pelinegra estaba muerta de pena por no haber podido salvar a Haruka, pero ambos hombres se encargaron de hacerle entender que no había sido su culpa, esos hombres estaban al tanto de ella y de lo que era capaz, así como también le dijeron que Haruka estaba bien y estaba ahí, en el hospital también recuperándose, hablaron de su herida y cuánto tiempo más permanecería en el hospital para después abandonar la habitación.

Haruka había estado en observación tanto de sus heridas como de su corazón, su recuperación era buena y en la cirugía para reparar las cicatrices que había dejado Seiya, su corazón no había presentado ningún inconveniente para la misma, bajo la mirada de asombro de sus cuatro médicos especialistas, el trasplante estaba respondiendo mejor de lo que se habían imaginado, no querían hacerse ilusiones pero todo parecía indicar que no habría necesidad de otro trasplante. Los cuatro médicos estaban listos para entrar en la habitación de su paciente y darle las buenas nuevas, solo la familia cercana estaba ahí, Hiro, Takuma, Shizuru, Michiru y Natsuki, todos habían sido citados para hablarles acerca de la recuperación de Haruka y como avanzaba la misma.

- Sho inspiro fuerte y abrió la puerta. - ¿Cómo estás? – cuestiono Sho a su sobrina de manera tranquila entrando a la habitación.

- bien, dentro de lo que cabe, mi espalda duele mucho y aunque sé que eso bueno no deja de ser molesto. – hablaba la rubia, pues de acuerdo a lo que le había dicho el especialista que la opero el dolor era bueno.

- hermano ¿Cómo está su corazón? – cuestiono Hiro, pues esa era la verdadera razón por la que estaban ahí.

- ¿hay algo malo con el trasplante? Tío ¿hay algo que no me has dicho? – cuestiono Haruka con un poco de temor, si su condición había empeorado y no había un corazón, tenía que apresurar la boda y darle cobijo a Michiru y a su hija.

- no, no hay nada malo con el trasplante, sino todo lo contrario, tu padre es un exagerado. – declaraba Sho de manera tranquila.

- ¿lo contrario? Eso… eso quiere decir… - nunca pensó en esa posibilidad y ahora se estaba presentando.

- si Haruka, el trasplante soporta, incluso más de lo que llegamos a pensar, funciona mejor que bien. – informaba Saeko pues Sho no era el único especialista.

- ¿entonces? – cuestiono pues quería oírlo de la boca de sus médicos.

- seguiremos haciendo revisiones pero, si todo sigue así, no hará falta un trasplante más, tu corazón funciona de maravilla, no hay nada de malo en él, ni siquiera una arritmia, nada, funciona como si fuera tu propio corazón. – declaraba Youko más que emocionada por lo que estaba aconteciendo.

- eso ¿eso quiere decir que no le hace falta un corazón de verdad? – cuestiono Michiru con lágrimas en los ojos al ver un rayo de esperanza.

- si el trasplante sigue funcionando como hasta ahora durante los próximos tres meses, no, no hará falta otro trasplante. – informaba Sho, esa era una posibilidad pero ni siquiera se la habían planteado por lo experimental de la operación y ahora ocurría esto, sin duda su sobrina contaba con mucha suerte.

- ¿es seguro que se quede con ese corazón? – cuestiono Takuma, pues no quería sorpresas más adelante y que al final su nieta sufriera más.

- es muy seguro Takuma-san. – respondió Midori con seguridad. – hace un año se hizo una operación similar, solo que en esa ocasión el órgano trasplantado fue un pulmón, fue el mismo caso que el tuyo, no tenían un donante y para ganar tiempo se usó un órgano artificial. – explicaba Midori con calma. – pero un mes después de la operación al hacer la revisión de rutina se logró comprobar que el órgano estaba funcionando muy bien e incluso mejor de lo que esperaban y ahora vive con el sin problemas, tiene una calidad de vida normal. – terminaba de explicar la peli-marrón.

- ¿Qué tengo que hacer? – haría lo que le dijeran, después de todo no había la certeza de que pronto encontraran un corazón de verdad y si esa era su única oportunidad de vivir se aferraría a ella.

Sho y las médicos le explicaron a Haruka acerca de lo que tendría que hacer a partir de ese día para que su trasplante siguiera tan bien como hasta ese momento; la rubia se sorprendió al escuchar que solo debía seguir su vida normal y no hacer nada que no haría antes de ese trasplante, así como también ir a las revisiones periódicas para seguirla monitoreando hasta que el tiempo estipulado pasara y pudiera hacer una vida completamente normal sin tener que acudir al médico por revisiones.

La rubia fue dada de alta cumplidas las dos semanas puesto que no quería seguir la rehabilitación de sus pies en el hospital, así que le asignaron dos enfermeras, a las cuales Michiru había despachado nada más llegar a casa, ya que de acuerdo a la aguamarina veían a SU prometida con deseo y eso era algo que ella no iba a tolerar; la boda iba a ser suspendida hasta nuevo aviso por la recuperación de Haruka pero la rubia se negó rotundamente a hacerlo, no aplazaría eso, jamás; así qué ahí estaba, tres días después de haber salido del hospital, estaba haciendo su rutina de rehabilitación para sus pies, con EL terapeuta que Michiru había aprobado, había mandado llamar a su padre porque tenía algo que comunicarle.

Y mientras la familia Tenoh gozaba de un tiempo de paz, Seiya no lo estaba pasando muy bien, habían pasado dos semanas desde que fue llevado junto con Mina a esa casa; un día después de eso lo llevaron a una habitación y le habían hecho la misma tortura que él le había hecho a Haruka por una semana completa, al séptimo día un medico fue a verlo y a revisarlo; ahora cojeaba, sus pies habían sido muy maltratados y sin posibilidad de cura, después de eso lo habían encerrado en una hielera por otros tres días, sufrió hipotermia y por poco moría, fue violado cuando los hombres de enteraron de que había tratado de abusar de Michiru; Takuma Tenoh había ido a verlo y a reiterarle que eso apenas estaba comenzando; ahora se dedicaba a limpiar los destrozos que esos hombres hacían, limpiaba sangre de los pisos y recogía cuerpos casi al borde de la descomposición cuando ellos se pasaban con las torturas, claro que no solo lo hacía así sin más, sino con una bola de metal atada en su pie, era un infierno cada día, pero cuando menos no estaba muerto.

Mina por otro lado no había sido golpeada por ser una mujer, pero si había sido torturada, la habían dejado sin comer por casi una semana, la habían obligado a ver lo que le hacían a las mujeres que cometían "actos estúpidos" como el que ella había hecho, la habían encerrado en un cuarto oscuro de dos por dos durante tres días, no había ventanas, no pasaba ni un solo rayo de sol, las ratas se paseaban por sus pies, había sido horroroso y justo como le había pasado a Seiya, Takuma fue a verla a ella también pero a deferencia de Seiya, a ella le había hecho una propuesta que Mina había rechazado, Takuma quería que Mina trabajara en un burdel como chica de compañía, claro que ese negocio era controlado por Yuichi, pero la rubia se negó; en más de una ocasión habían intentado violarla, pero otro de los guardias la había salvado, sabía que no podía contar con eso siempre, así que estaba en un dilema, aceptar la oferta de Takuma y ser una puta o ser la diversión de todos los hombres que entraban en esa casa.

Regresando a la mansión Tenoh, Hiro había sido informado que su hijo lo buscaba ya que tenía algo importante que comunicarle, Hiro informo que iría tan pronto terminara su desayuno; así que comió un poco más aprisa para ir a ver a su hijo, solo esperaba que no fueran malas noticias, apenas estaba disfrutando de unos momentos de verdadera paz; todo marchaba bien ahora, su nuera y su sobrina ya casi terminaban con los preparativos para la boda, su hijo estaba comenzando a hacer progresos en la empresa por su cuenta, ya casi aprendía todo el manejo de la misma, seguía estudiando en casa ya que quería que tuviera un título pese a todo, quería darle un futuro mejor, un buen legado, que su nieta y su… nieta porque no sabía de qué otra manera llamar a la hija de Shizuru, tuvieran todo para ser felices, para que no tuvieran que pasar por todo ese ese infierno que su madres habían pasado, él se encargaría de eso; termino su desayuno y se encamino al gimnasio donde sabía que su hijo ya esperaba por él.

- ¿me buscabas? – cuestiono Hiro entrando al gimnasio y viendo a su hija hacer sus ejercicios.

- si… - hablaba con un poco de dificultad por lo que hacía justo ahora. – una vez que… termine con la rehabilitación… tengo que… ir a… los Ángeles. – tenía que hablar con su madre, sabía de antemano que no la aceptaría pero tenía que decirle que se iba a casar.

- ¿a los Ángeles? ¿Para qué? – no, no es que Hiro se estuviera haciendo pato, era que de verdad había olvidado la desagradable platica con su ex mujer, y quien no lo haría con todo lo que había pasado.

- ¿es en serio papá? Tengo que hablar con mi madre, tengo que decirle la verdad sobre mí y que me voy a casar. – respondió mientras tomaba un poco de agua para seguir con su terapia, puesto que Michiru no tardaría en llegar.

- de pronto todas las palabras que Alicia Granshester le había dicho acerca de lo que pensaba de su hija vinieron a su mente, no podía dejar ir a su hija, tenía que decirle la verdad el mismo. – oh. – fue lo único coherente que se le ocurrió decir. – Haruka sobre eso… no… no creo que… sea necesario que… - Kami como le estaba costando decirle eso a su hija. – no creo que sea necesario que vayas a los Ángeles. – soltó sin más.

- ¿Qué? ¿A qué te refieres? Claro que tengo que ir, es mi madre y tiene todo el derecho de saber sobre mí. – "aunque no me acepte" pensó la rubia con un poco de aflicción pues sabía que su madre jamás seria como su padre.

- ella ya lo sabe Haruka. – confeso Hiro, no le quedaba más que hacerlo, tenía que decirle a su hija y evitarle ese trago amargo de hablar con su madre, aunque sabía de sobra que le afectaría mucho aunque fuera él quien se lo dijera.

- ¿Qué? ¿Cómo que ya lo sabe? ¿Qué es lo que sabe? – cuestiono la rubia desesperada dejando de hacer su rutina, tenía que prestar atención a lo que su padre estaba diciendo, no lo podía creer, bueno algo dentro de ella le decía que esa era una posibilidad y que muy seguramente su madre ya tenía conocimiento de sus gustos.

- sabe de ti, de tus preferencias, lo sabe todo hija. – explicaba Hiro con un poco de pena en la voz, sabía lo que significaba su madre para su hija.

- ¿Cómo lo sabes? – cuestiono la rubia con un poco de temor.

- mientras estabas en el hospital por lo de tu corazón tu madre me llamo. – comenzaba Hiro con un poco de aprensión. – pregunto por ti y le dije que estabas en un viaje de estudios de tu universidad, me cuestiono sobre si eso era verdad o te estaba encubriendo en tus cosas, le cuestione a que se refería y me lo dijo, dijo que siempre lo había sabido. – termino Hiro, aunque sabía a la perfección que esa no era toda la conversión que había tenido con Alicia.

- ¿y cómo lo tomo? – cuestiono Haruka con un poco de esperanza pero aun así con temor al rechazo, que era algo que esperaba pero aun así no dejaba de doler y de sentir temor, después de todo era su madre.

- nada bien. – confeso Hiro y comenzó a relatarle toda la conversación que había tenido con Alicia, le dolía tener que repetir todas las palabras dolorosas con las que había llamado la oji-lila a su propia hija, pero no tenía opción, Haruka merecía saber la verdad por muy dolorosa que está fuera, con dolor le conto toda la conversación que habían tenido.

- ya veo. – fue lo único que dijo Haruka y siguió con su rutina, tenía que despejarse, tenía que pensar y asimilar lo que había dicho su padre y el repudio que sentía por ella su madre, por eso tenía que seguir con sus ejercicios.

- Haruka… – intento hablar con ella Hiro para darle ánimos, ya que veía como su hija luchaba para que las lágrimas no salieran.

- ¿podrías dejarme solo por favor? – cuestiono pues no quería ver a nadie hasta que no se tranquilizara. – necesito estar a solas, estoy bien, no hare ninguna tontería. – aseguro, pues pese al rechazo de su madre, ella ya tenía una vida hecha y no la iba a desaprovechar, no después de todo lo que había tenido que pasar.

- está bien. – fue lo único que respondió Hiro y se marchó del gimnasio dejando sola a su hija, el terapeuta había abandonado el lugar para darles privacidad, lo buscaría y le diría que le diera más tiempo a su hija.

Haruka siguió ejercitándose después de haberle mandado un mensaje a Michiru diciéndole que la sesión de terapia se había extendido por una conversación que había tenido con su padre, no quiso darle más detalles, no por ahora; había decidido no mentirle más a Michiru y confiar en ella, pero ese tema aún era muy reciente y pese a lo que su padre le había dicho aun así ella hablaría con su madre, tal vez no en persona como lo tenía pensado, pero si hablaría con ella, le diría de sus gustos y de su boda, si ella seguía con esa mentalidad era su problema, ella se amaba tal cual era; uno no se enamora del género, sino de lo que esa persona representa, no importa si es mujer u hombre.

Michiru llego una hora después pero Haruka seguía con su terapia, faltaban dos semanas para su boda y no quería llegar cojeando ni mucho llegar con muletas o silla de ruedas, casi no se notaba que cojeaba al caminar, pero aun así le dolía y no podía estar mucho tiempo de pie; Michiru llego y vio a Haruka entrenando aun y solo se quedó observándola, así pudo notar que su viento estaba preocupada, se notaba en su ceño fruncido, tal vez se debía a la plática que había tenido con Hiro, solo esperaba que no fuera nada grave, ya bastante tenía, esas semanas que Haruka había estado en el hospital Michiru las había disfrutado al máximo, sin preocupaciones y sin molestias; Haruka se voltio y al verla no pudo evitar sonreír.

- ¿Cuánto tiempo tienes ahí? – cuestiono la rubia al ver a su prometida parada en la entrada del gimnasio viéndola.

- el suficiente como para darme cuenta que algo te preocupa. – respondió Michiru regresando la sonrisa de Haruka y acercándose a él.

- ¿tanto se me nota? – cuestiono Haruka con un poco de rubor en sus mejillas.

- sí, ¿es por lo que hablaste con tu papá? – cuestiono la aguamarina pues no le gustaba ver a Haruka así, mientras se acercaba más a ella.

- suspiro, no tenía caso mentirle a su chica, ella siempre notaba cuando algo andaba mal. – sí, pero de eso hablaremos después de que tome un baño. aseguro Haruka pues no quería estar cerca de Michiru todo sudado.

- está bien, pero antes… – contesto la aguamarina acercándose a Haruka para darle un beso, pero la rubia retrocedió, pues no quería que Michiru la abrazara o besara por el sudor, pero rápidamente se arrepintió de haberlo hecho pues la cara de Michiru reflejaba su molestia, por lo que se acercó y le dio un suave beso. – así está mejor. – hablo la aguamarina después de recibir el beso. - ¿quieres que te ayude a llegar a tu cuarto?

– no es necesario, le pediré a Selene que me ayude. – respondió Haruka con tranquilidad, no le gustaba verse débil frente a Michiru, pero la mirada de la aguamarina era de reproche. – no te preocupes amor, estaré bien; Selene ¿me ayudas? – cuestiono la rubia, poniéndose en marcha al ver a su guardaespaldas cerca, pues nunca se separaba de ella.

- hai Haruka-sama. – respondió Selene, ya que sabía que a su protegida no le gustaba que su prometida la viera débil o le ayudara con esas cosas, pero con los cambios de humor de la aguamarina todo podía pasar así que su protegida se resignaba a recibir su ayuda.

- si quieres, puedes acompañarme. – sugirió Haruka de manera coqueta una vez que estuvo cerca de las escaleras.

- lo siento, pero tengo que hablar con Shizuru acerca de unos detalles que faltan para la boda. – respondió la aguamarina guiñándole el ojo a su viento. – sabes ¿Dónde está?

- mmm, rechazado por mi prima. – respondió la rubia con fingida decepción. – creo que debe estar en el jardín. – volvió a hablar regalándole una sonrisa a su prometida. – ve, iré a buscarte una vez que termine mi ducha.

Después de eso Haruka subió las escaleras con ayuda de Selene y ella se fue a los jardines a hablar con Shizuru y seguir ultimando detalles, ya que la siguiente semana les tocaba la prueba de vestido, pero aún no habían decidido quienes serían las damas, ni sus damas de honor ni mucho menos que vestidos usarían y prácticamente la boda estaba a la vuelta de la esquina; por lo que se apresuró a llegar donde la castaña estaba y sonrió, Haruka conocía muy bien a Shizuru, ya que la oji-rubí estaba parada admirando los rosales con una sonrisa en los labios, se acercó a ella y llamo su atención.

Estuvieron hablando por un tiempo acerca de lo que la aguamarina había notado en Haruka, pero Shizuru no sabía acerca de que habían hablado Hiro y Haruka, así que después de estar especulando un poco dejaron el tema por la paz, después de todo no tenía caso que siguiera hablando de eso, no lograrían nada.

Así que pasando a temas agradables se dedicaron a hablar acerca de quiénes serían sus damas de honor, por suerte ya las tenían decididas pero aun no les informaban, por parte de Shizuru su dama de honor seria Sakura, mientras que las otras damas serian Yukino, Mai y la pequeña Mikoto, por parte de Michiru su dama de honor seria Setsuna, mientras que las otras serian Serena, Amy y Rei; siguieron hablando acerca del color y que tipo de vestido usarían, además de que día seria el indicado para decirles, tan absortas estaban en su plática que no se dieron cuenta que alguien llego a su lado hasta que hablo.

- Michiru-sama. – llamo Selene posicionándose cerca de las dos chicas.

- Selene. – respondió Michiru al ver a la pelinegra. - ¿sucede algo? ¿Haruka está bien? – cuestiono con un poco de nerviosismo pues para ella era demasiado pronto para que Haruka saliera del hospital, pero ni siquiera ella había sido capaz de disuadirla para quedarse más tiempo, pues su rubia no soportaba estar mucho en el hospital después de lo de su operación del corazón.

- Haruka-sama está bien, no hay nada de qué preocuparse. – aseguro la pelinegra con seguridad y al ver la cara interrogante de la aguamarina agrego. – Haruka-sama la espera en el estudio para continuar con su conversación.

- oh. – fue lo único que pudo decir Michiru, pues ahora sabía que lo que tenía a su viento preocupada si era importante.

- ve, hablaremos de esto luego. – pidió Shizuru, pues ella también se había preocupado pero sabía que Haruka se lo terminaría diciendo tarde o temprano, solo tenía que ser paciente.

- bien. – respondió Michiru a la castaña. – vamos. – informo a Selene y comenzó a caminar con la pelinegra tras ella.

Caminaron desde el jardín hasta la estudio en completo silencio, pues Michiru no dejaba de darle vueltas a lo que Haruka iba a decirle, había descubierto que desde su embarazo se había vuelto muy insegura; vio como Selene toco la puerta una vez que estuvieron en la entrada del estudio, escucho como Haruka les daba el paso con un "adelante" y Selene le abría la puerta para que pasara.

- siéntate amor. – pidió Haruka una vez que estuvieron a solas.

- Haruka ¿Qué está pasando? – cuestiono con nerviosismo, pues su viento estaba actuando muy extraño.

- he hablado con mi padre. – comenzó a explicar Haruka, pues se veía que su sirena estaba más que nerviosa. – acerca de ir a los Ángeles para decirle a mi madre la verdad. – sabía que solo era el inicio pero no quería agobiar a Michiru con tanta información muy rápido.

- no pudo evitar soltar un suspiro de alivio al saber cuál era la causa de la preocupación de su viento, pero aun así parecía que no eran buenas noticias. - ¿Qué te dijo? ¿No está de acuerdo con que vayas? – cuestiono pues ella no pensaba que su suegro le prohibiera algo así a su hija.

- no es eso, al parecer no es necesario que vaya. – respondió Haruka y al ver la mueca interrogante de su prometida agrego. – mi madre ya sabe la verdad, al parecer siempre lo supo. – informaba Haruka.

- oh Kami. – sabía lo que eso significaba pero aun así tenía que preguntar, su viento tenía que desahogarse. - ¿y cómo lo tomo? - cuestiono más por obligación que por otra cosa.

- no me acepta, no quiere saber más de mí. - confeso Haruka con dolor en su voz, pues era su madre de la que estaban hablando.

- oh amor. – hablo Michiru acercándose a su viento y sentándose en sus piernas. – dime ¿Qué sucedió? – pues sabía por la expresión de la rubia que eso no era todo.

- suspiro, tendría que decirle todo a su sirena. – está mañana le dije a mi padre lo que tenía pensado hacer, pero me dijo que no era necesario, le cuestione por qué y me confesó que había hablado con mi madre mientras yo estaba convaleciente en el hospital al parecer una cosa llevo a la otra y terminaron hablando de mi sexualidad, mamá le confeso a papá que lo sabía y… - Haruka le hablo a Michiru acerca de lo que su padre le había dicho de como su madre había reaccionado, de cómo la había llamado y como no paraba de decir que iría al infierno, además de que la desconocía como hija y no quería volver a verla.

- oh amor, lo siento mucho. – hablo Michiru cuando su viento termino su relato, unas lágrimas habían bajado por sus mejillas y ella se había encargado de limpiarlas. - ¿Qué piensas hacer? – cuestiono pues sabía que su viento no se quedaría así.

- voy a hablar con ella, no en persona como tenía pensado pero tengo que hablarle. – confeso Haruka, no sabía cómo reaccionaría su madre pero tenía que hablar con ella.

- de acuerdo ¿Cuándo quieres hacerlo? – la apoyaría, cualquier decisión de su prometida ella la apoyaría.

- quiero hacerlo ahora, porque sé que si espero más tiempo no lo hare ¿puedes estar a mi lado? – pidió pues con Michiru a su lado se sentía fuerte.

- siempre mi amor. – respondió Michiru y le regalo un beso con todo su amor a su viento para darle valor, para después levantarse y tomar el teléfono, regreso y se lo dio a Haruka. – adelante, aquí estaré para ti.

- gracias. – respondió Haruka y le dio beso con amor; comenzó a marcar el número de su antigua casa, solo esperaba que no lo hubieran cambiado; espero pacientemente y después del quinto toque respondieron.

- ¿diga? – respondió una mujer al otro lado de la línea.

- ¿madre? – cuestiono Haruka, pues hacia algún tiempo que no escuchaba su voz, sabía que no sería una plática amena, pero era algo que tenía que hacer, tenía que liberarse de ese nudo en la garganta que no le permitía avanzar, era un ciclo más que tenía que cerrar para ser completamente feliz.

Continuara…