perdón! no me maten por favor, se me hizo un poco tarde pero aquí esta el capitulo correspondiente a esta semana, la historia esta próxima a llegar a su fin, solo tres o posiblemente cuatro capítulos mas y terminara; bueno les dejo con el capitulo, espero que lo disfruten, porque el que viene después estará aun mejor.
Sin mas los dejo con el cap, disfrútenlo.
Capítulo 44.
- ¿madre? – cuestiono Haruka, pues hacia algún tiempo que no escuchaba su voz, sabía que no sería una plática amena, pero era algo que tenía que hacer, tenía que liberarse de ese nudo en la garganta que no le permitía avanzar, era un ciclo más que tenía que cerrar para ser completamente feliz.
Continuara…
- tu. – respondió Alicia al reconocer la voz de su hija del otro lado de la línea. - ¿Qué no fue lo suficientemente clara la última vez que hable con tu padre? – cuestiono la mujer con molestia. – no quiero hablar contigo.
- lo sé, pero yo necesito hablar contigo. – respondió Haruka con determinación. – mi padre ya ha hablado conmigo, pero aun así, necesito que me escuches. – dijo con decisión, quería ser escuchada por su madre y lo conseguiría. – no te quitare mucho tiempo. – aseguro.
- bien, te escuchare, pero te advierto que no tengo mucho tiempo, ni paciencia para tus tonterías. – respondió Alicia, pues su esposo y sus hijos estaban por llegar y no quería que ellos supieran que hablaba con Haruka, además de que tenía una ligera idea de lo que su hija le diría.
- mamá soy gay. – soltó sin más, después de todo si su madre ya lo sabía no tenía caso adornarlo con palabras bonitas o andarse con rodeos.
- ¡¿Qué?! – grito más que molesta Alicia por las palabras de su hija. - ¿ERA ESO LO QUE TENIAS QUE DECIRME? ¿ERA ESA ESTUPIDEZ? – cuestiono aún más molesta, sabía que eso era lo que Haruka iba a decirle desde un principio pero aun así no dejaba de molestarle el escuchar esa palabra.
- para ti será una estupidez madre, pero para mí es muy importante que lo sepas, esa fue mi elección y es lo que soy. – hablo Haruka con seguridad, tenía que hacerle ver a su madre que eso era algo que no podía cambiar ni aunque lo deseara.
- bien, pues ya lo sabía ¿acaso no pensaste que eras demasiado obvia? – cuestiono Alicia, pero antes de recibir respuesta de parte de su hija siguió hablando. – si era todo lo que tenías que decirme entonces adiós. – hablo dispuesta a terminar la llamada.
- no, aún hay algo más. – tal vez no la acompañaría en el día más importante de su vida, pero quería que lo supiera. – me he enamorado y voy a casarme en aproximadamente dos semanas. – declaro con seguridad.
- ¡¿Cómo?!No, no puedes hacer eso, se irán al infierno tú y esa muchacha que te ha corrompido. – declaro Alicia con asco en la voz al escuchar la declaración de su hija.
- eso ya no es asunto tuyo madre, solo quería infórmate, la decisión ya está tomada. – declaro Haruka, para hacerle entender a su madre que no tenía poder sobre su vida, ya no.
- ¿entonces no te importa ir al infierno por lo que harás? – cuestiono Alicia incrédula por las palabras de su hija.
- si ese es mi destino por ser como soy lo aceptare y lo hare con la frente en alto, porque fue mi decisión, no voy a arrepentirme, porque estoy haciendo lo que yo quiero, no lo que otros esperan de mí y voy a disfrutar mi vida al máximo con las consecuencias que conlleven mis decisiones. – declaro Haruka con firmeza para que su madre entendiera que no era un juego; ya no era una niña, ella tomaba sus propias decisiones y no aceptaría que fuera de otra forma.
- si es tu decisión, entonces no tengo nada más que decirte, pero quiero que sepas que si cometes esa abominación de casarte con otra mujer, no volverás a saber nada de mi ni de tus hermanos. – amenazo Alicia, sabiendo que Haruka adoraba a sus hermanos y esa era un arma que usaría para disuadir a su hija de cometer esa aberración.
- si esa es tu decisión no puedo hacer nada para que la cambies madre, ya que si esperas que cancele mi boda, no lo hare. – declaro, pues sabía las intenciones de su madre. – amo a mis hermanos y te amo a ti, pero tengo que pensar en mi futuro y en lo que me hace feliz, ustedes no están en mi vida y ella ha estado en todo momento. – hablaba Haruka con firmeza, recordando que para su cumpleaños ni sus hermanos ni su madre le habían llamado, ni siquiera para navidad, solo recibía una llamada de su madre cuando ella necesitaba algo.
- bien, así lo has querido. – hablo Alicia con ira y sin más termino la llamada, pues no estaba nada contenta con las palabras de su hija, pensaba que con eso la iba a disuadir pero no había sido así, además le había respondido y se había puesto en su contra, cosa que jamás había hecho, Haruka ya no era tan ingenua como ella pensaba.
Después de terminar la llamada no pudo evitar lanzar el teléfono lejos de ahí, el cual termino contra una pared hecho pedazos, Alicia no podía creer que su propia hija le hiciera eso, ya no le tenía el menor respeto, sabía que eso solo era culpa de Hiro y de nadie más, su ex había puesto a su hija en su contra, pero ella se encargaría de regresarla al buen camino y lo primero sería impedir esa boda.
De regreso en Japón, más específicamente en el estudio donde Haruka y Michiru estaban, Haruka veía el teléfono con desconcierto, pues no creía que su madre fuera capaz de desconocerla, pero ahora había comprobado que era así, su padre había tenido razón ¿Qué tanto conocía a su madre? Ella la había criado y había convivido con ella por casi diecinueve años y aun así no podía decir que conocía a esa mujer; hubiera seguido metida en sus pensamientos si no fuera porque Michiru acaricio su mejilla.
- ¿Qué paso amor? – cuestiono Michiru con preocupación desde las piernas de Haruka, pues su viento había quedado con una expresión de confusión y desconcierto; ella pensaba que su suegra era una mujer razonable pero ahora veía que no era así para nada.
- suspiro, ahora tenía que contarle a Michiru lo que había hablado con su madre. – lo que ya sabíamos amor, no lo tomo nada bien. – a pesar de que la conversación con su madre no había salido nada bien, no se sentía mal, al contrario, se sentía bien, libre, como si se hubiera quitado un gran peso de encima, ciertamente había sido liberador aunque no dejaba de doler.
- dime ¿Qué fue lo te dijo? – cuestiono la aguamarina, no quería presionar a su viento, pero también sabía que hablar con ella le ayudaría aunque fuera solo un poco.
- bueno, pues… - comenzó Haruka y con paciencia le contó a Michiru lo que había hablado con su madre aunque la mitad de la conversación ella la había escuchado. – y eso fue lo que paso. – termino de relatar Haruka con una sonrisa para demostrarle a su sirena que no le había afectado.
- Haruka. – hablo Michiru levantándose de las piernas de su viento. - ¿Qué harás? ¿Es tu familia y…? – no quería admitirlo, pero se sentía mal, era por ella que Haruka estaba perdiendo a la mitad de su familia.
- ¿Cómo? ¿A qué te refieres hermosa? – cuestiono Haruka confundida por las palabras de su prometida ¿Cómo que haría? Nada, seguir con sus planes, eso era lo que haría.
- es tu familia y por mi… por mi culpa, no los veras… yo no… - pero ya no pudo seguir hablando porque Haruka se levantó de su lugar y fue hasta donde ella y coloco un dedo sobre sus labios callándola efectivamente.
- shhhh. – no podía creer que su sirena pensara que todo era su culpa cuando claramente era de su madre. – esto no es culpa tuya, tú y nuestra hija son mi familia, mis hermanos cumplirán la mayoría de edad y cuando lo hagan tomaran una decisión, nada de esto es tu culpa ¿entiendes? – hablo la rubia mientras levantaba la cara de Michiru con una de sus manos para que la viera a la cara, era verdad que amaba a sus hermanos, pero no sabía si pensaban igual que su madre, por eso esperaría a que cumplieran la mayoría de edad, además no se llevaba tan bien con sus hermanos después de todo.
- entiendo. – respondió Michiru con más seguridad, era verdad, no tenía caso seguir con ese tema por ahora, no quería agobiar más a Haruka, tal vez no tenía la culpa, pero tal vez, pero no era su decisión, sino la de Haruka y si su viento decía que todo estaba bien, ella le creería.
- ahora dime ¿Cómo van los preparativos de la boda? ¿Ya tienen todo? – cuestión cambiando de tema para aligerar el ambiente y que Michiru se sintiera más tranquila, sabía que ese era un terreno peligroso ya que había estado excusándose con lo de su rehabilitación para que no la incluyera en los planes, pero hora solo quería hacer sentir bien a Michiru.
- ya casi hemos terminado, antes Shizuru estábamos hablando acerca de las damas de honor y sus vestidos, además aún no hemos ido a ver tu traje y ¿ya tienes a tu padrino? – hablaba Michiru con alegría y un poco de molestia porque veía que aún le faltaban cosas.
Haruka, suspiro sabía que no era un buena tema, pero ahora que veía a Michiru su expresión había cambiado, ahora estaba más relajada y eso era lo que la rubia deseaba, borrar de la mente de Michiru la idea de que el distanciamiento con su madre y su familia de los Ángeles era su culpa; continuaron hablando de la boda por mucho más tiempo, a decir verdad Michiru hablaba y Haruka escuchaba, estuvieron así hasta que una de las maid fue a avisarles que la cena estaba lista y a cuestionar si la señorita Michiru se quedaría a cenar.
Después de la que Haruka hablara con su madre, paso una semana entera, Haruka había terminado con su rehabilitación, había ido con Michiru con la modista por un traje para su boda, la había acompañado cuando ella y Shizuru fueron a darle la noticia a las chicas acerca de ser damas de honor, hablo con su padre y le pidió ser su padrino, así como también le pidió a Reito, Darien y Andrew un chico que conoció en un árcade y le había caído muy bien y se había hecho su amigo para que fueran sus betsman, también había tenido que acompañar a Kuga para que les dijera a sus damas, ya que la dama de honor seria Saeko, a la primera que había visitado era una chica pelirroja con ojos verdes que por cierto trataba a Kuga con el punta del pie, se llamaba, Nao Yuuki, a la segunda que visitaron fue a una chica bastante comunicativa y muy entrometida llamada Harada Chie y al final fueron con una peli-marrón que conocía muy bien y no sabía que se llevara tan bien con Natsuki como para pedirle ser dama, si, hablamos de Midori, pero era la decisión de Kuga, así que ella solo se había limitado a acompañarla.
Después de esa odisea, había tenido que acompañar a Shizuru y Michiru a ver el pastel, lo del banquete, los centros de mesa y al juez que las casaría, claro que había arrastrado a Kuga con ellas, si ella iba a pasar por todo eso, Natsuki no se escaparía; las que habían decidido que pastel iban a comprar habían sido Shizuru y Michiru, ella y Kuga se había dedicado a comer después de un comentario de ambas que no les gustó nada a sus respectivas prometidas; cuando fueron al servicio de banquetes algo similar sucedió, para ella y para Kuga era solo comida y toda les sabía exquisita, pero para sus novias eso no era suficiente, así que nuevamente habían terminado en un rincón solo comiendo, con los centros de mesa paso igual, solo que está vez no había que comer y sus novias les dijeron que no hablaran pues no tenían buen gusto; al llegar con el juez seguían calladas y al no responder las preguntas del hombre sus prometidas se enojaron pues querían que participaran; ese día habían terminado sumamente agotadas, sus novias se habían vuelto más exigentes que antes.
Ya solo faltaban algunos días para la boda, ya todo estaba decidido, la ceremonia seria en la casa Tenoh, en los jardines, todo estaba dispuesto ya, las damas, los betsman, el banquete, la música, los manteles, los centros de mesa, todo estaba más que preparado, ya solo faltaba ultimar detalles en los trajes de novias y en los trajes que usarían Haruka y Natsuki, porque la peliazul se había negado rotundamente a usar un vestido, así que usaría un traje de mujer parecido al traje que usaría Haruka, todo estaba quedando de maravilla, Saeko no podía con su felicidad al igual que Hiro, Dorian solo revisaba aquí y haya sin decir nada, la madre de Michiru simplemente no opinaba, no estaba muy de acuerdo con la boda de su hija con otra mujer y el padre de Shizuru, simplemente anuncio que no podía asistir por cuestiones de trabajo, cosa que la castaña ya se esperaba.
Pasando a temas menos agradables, Seiya seguía siendo esclavo de los hombres de Yuichi, no sabía cuánto tiempo más soportaría ese infierno, les había ofrecido dinero, poder, pero esos hombres eran muy leales, ya no lo torturaban, pero seguía haciendo el trabajo sucio y cuando a uno de los hombres le apetecía era su juguete por esa noche, ya estaba cansado pero sabía que la única manera de salir de ahí era muerto; Mina en cambio había sido violada cuando el hombre que cuidaba de ella había sido enviado a una misión, así que sin nada que perder decidió aceptar la oferta de Takuma y ahora trabajaba en el burdel, le habían dicho que si podía pagar cierta suma exorbitante de yenes podría marcharse, así que esa era su nueva meta; el pelinegro y la rubia se dieron cuenta muy tarde que habían cometido un error al meterse con los Tenoh y ahora estaban pagando por ello.
La noticia de la boda de él heredero de la familia Tenoh había recorrido el mundo, si, después de la llamada a su madre, Haruka había decidido que ya bastaba de ocultarse, así que la noticia había circulado por todo el mundo, pero había un lugar en específico donde ciertas personas no habían tomado muy bien la noticia.
Para empezar, cierta castaña iba llegando a la universidad, había terminado con su novio hacia bastante tiempo pues él había logrado encontrar a otra chica; al entrar en la universidad noto como varias miradas se posaban sobre ella, comenzó a caminar más rápido ya que no sabía que estaba pasando, al estar dentro del edificio había corrido directo al baño para revisar si tenía algo mal en la cara o en su ropa, pero no encontró nada fuera de lo normal así que se relajó, tal vez no era a ella a quien veían, pero los comentarios de una chicas entrando llamaron su atención, pues habían mencionado Japón.
- ¿ya leíste el diario de hoy? – cuestiono una de las chicas al entrar y comenzar a revisar su maquillaje.
- ¿te refieres a la boda del año en Japón no? – respondió con otra pregunta su acompañante quien se delineaba los ojos.
- quien diría que tenía tanto dinero, yo me acosté con él, era muy bueno en la cama. – hablaba la primera chica con una sonrisa recordando cosas del pasado.
- era muy coqueto, pero era muy buen partido, imagino que la chica que lo dejo debe estar revolcándose al saber su verdadero estatus y el poder con el que cuenta ahora. – respondió la segunda chica quien parecía que el dinero era más importante que otra cosa.
- debe ser; yo escuche que le rompieron el corazón y por eso se había marchado. – declaro la primera chica que había escuchado eso por casualidad en una fiesta.
Mientras en el cubículo al cual la castaña había corrido para esconderse, comenzaba a atar cabos y no le estaba gustando nada lo que estaba pensando, un nombre solo necesitaba un nombre.
- pues sea lo que sea lo que lo haya impulsado a irse ahora debe de estar agradecido. – hablo de nuevo la segunda chica. – Haruka Tenoh, heredero de TenohCorp, una de las empresas más importantes a nivel mundial, quien lo diría. – termino de decir la chica.
- sí y su novia o mejor dicho su prometida es muy bella, Michiru Kaioh ¿no? Una de las violinistas más prometedoras de todos los tiempos, woo Haruka sí que supo invertir el tiempo haya. – terminaba de decir la primera chica.
Era suficiente, ya había escuchado lo que tenía que escuchar, por eso las miradas caían sobre ella, porque ella había sido la idiota que había roto el corazón de Haruka y ahora de acuerdo a lo que había escuchado lo había perdido todo; tenía que conseguir esa revista o diario para enterarse de la noticia cuanto antes, no pida perder tiempo. Fue a la cafetería después de salir de manera intempestiva del baño y ahí sobre una de las mesas encontró un diario, lo tomo y comenzó a buscar en la sección de sociales, se sentó y siguió revisando página a página hasta que dio con la noticia que quería, la cual decía lo siguiente.
"La boda del año, Haruka Tenoh hijo del multimillonario Hiro Tenoh y futuro heredero de la empresa TenohCorp está próximo a contraer nupcias con la prometedora violinista Michiru Kaioh, hija del empresario Dorian Kaioh, de acuerdo a la conferencia de prensa que dieran un mes atrás su compromiso ya tenía más de tres meses y al parecer los novios no pueden esperar más para estar juntos; una noticia que…"
Ya no quiso seguir leyendo, se suponía que Haruka la amaba a ella ¿no? ¿Entonces porque se casaba? ¿Su padre la había obligado? ¿Además de que era de hacerlo pasar por hombre? Haruka era una mujer, ella tenía que ir, tenía que impedir esa boda, tenía que hacerle saber a Haruka que se había equivocado, que la amaba a ella y a nadie más.
En la misma ciudad pero está vez en una casa, una mujer rubia, oji-lila estaba más que furiosa al ver el diario, si sus hijos lo vieran no sabría que decirles, Haruka había llegado muy lejos y para colmo se hacía pasar por un hombre, estaba segura que esa había sido idea de Takuma, como odiaba a ese hombre; de acuerdo a la noticia la boda seria pronto, tenía que impedirla, tenía que evitar que su hija fuera arrastrada a las profundidades del infierno, ningún hijo suyo se iría al infierno de eso se encargaría ella.
De regreso en Japón, las chicas estaban en la mansión Tenoh, la modista estaba ahí, para la última prueba de vestuario, esas semanas había tenido que hacer el trabajo que acostumbraba hacer en tres meses en semanas, solo porque los Tenoh eran sus clientes más asiduos y en cada evento era a ella a quien llamaban, así que tenía que cumplirles, lo que le agradaba de los Tenoh era que no exigían cosas extravagantes, así que eso le facilitaba el trabajo; era el turno de las novias así que solo estaba con ellas ahí.
- oh señoritas están simplemente magnificas. – hablaba la modista más que encantada al ver a las dos chicas con sus vestidos de novias puestos.
- gracias Madeleine, has hecho un magnífico trabajo con nuestros vestidos, a pesar del poco tiempo que te dimos. – hablaba la castaña con su usual tono de voz tan carismático.
- yo también se lo agradezco Madeleine-san, no podía pedir algo mejor para mi vestido de novia, me encanta. – secundaba Michiru, conocía a la modista pero no había tenido el placer de usar sus diseños ya que la casa Kaioh tenía su propia modista, que por cierto se molestaría al saber que no le había pedido a ella hacer su vestido.
- oh señoritas, no hay nada que agradecer, al contrario, debería de ser yo quien les agradeciera a ustedes, es el día más importante de sus vidas y me han pedido a mí que hiciera sus vestidos. – decía Madeleine, pues su pasión por la moda resaltaba bastante cuando le pedían un vestido de novia, pues ella a pesar de su edad no se había casado y aún tenía esa esperanza.
- Madeleine, tu… - comenzaba a hablar la castaña pero el ruido de la puerta abriéndose y voces llamaron su atención.
- Madeleine, ya estamos aquí, podrías apre… - comenzaba Haruka entrando en el estudio que ahora fungía como probador pero logro terminar de hablar porque un trozo de tela había caído a su cabeza y le había tapado la visión.
- pero qué demonios. – hablo Natsuki a quien también le habían tapado la vista.
- ¿Qué hacen aquí? – grito Michiru quien estaba detrás del escritorio junto con Shizuru para que ni Haruka ni Natsuki vieran sus vestidos.
- ¿Cómo que, que haces aquí? – respondió Haruka con otra pregunta. – ustedes dijeron que volviéramos en dos horas, ya pasaron las dos horas. – hablaba Haruka tratando de quitar la tela de su cara y su cabeza.
- ni, se ocurra quitarte eso. – hablo Shizuru con molestia al igual que Michiru. – aún estamos con los vestidos puesto. – decía la castaña.
- cuando menos deberían de haber tocado la puerta. – hablaba Michiru, pues no podía creer la falta de sensibilidad de Haruka y de Natsuki.
- joven Haruka y señorita Natsuki, temo que les pediré que se retiren y vuelvan en media hora más por favor. – hablo Madeleine poniendo orden pues eso parecía que pronto terminaría en discusión.
- claro. – respondió Haruka después de haber contado hasta diez y que se le pasara un poco la molestia. – ya nos podemos quitar esto. – dijo señalando que todavía tenía la tela en su cabeza y cubría su visión.
- oh, permítanme. – hablo Madeleine, giro a Haruka y a Natsuki y aun con la tela sobre sus cabezas las llevo hasta la entrada, ahí abrió la puerta y al sacarlas retiro las telas. – los veo en media hora. – declaro y cerró la puerta de nuevo.
- odio esto. – declaro Natsuki viendo la puerta del estudio con rencor, pues ella odiaba cuando era pequeña y sabía que acudirían a alguna cena, el tener que ver a una modista era algo que jamás le gustaría.
- pues vas a tener que acostumbrarte, a mí tampoco me gusta, pero es lo que hay. – decía Haruka llevando sus manos hacia su cabeza y comenzando a caminar. - ¿jugamos Halo? – ofreció la rubia, esa era otra cosa que compartía con Natsuki, a ambas les gustaban los videojuegos.
- sí, porque no, es mejor que estar aquí. – declaro la peliazul y comenzó a seguir a Haruka hacia su cuarto.
Madeleine había ultimado los detalles en los vestidos de novias después de haber despachado a Haruka y Natsuki, como había dicho solo se había demorado media hora, pero hacia más de diez minutos que esperaba por Haruka y Natsuki y de ellas ni sus luces; pasados veinte minutos Shizuru y Michiru suspiraron resignadas, sus prometidas estaban de nuevo jugando y muy seguramente se habían enfrascado tanto que se les había olvidado que tenían la última prueba de sus trajes, así que con resignación subieron las escaleras hasta el cuarto de Haruka donde efectivamente las habían encontrado, enfrascadas en su juego, tanto que ni siquiera se dieron cuenta que ellas habían entrado, caminaron de manera tranquila y sin más retiraron el cable de energía del televisor.
- ¡oye! – gruño Haruka con molestia, pues la partida estaba en lo más interesante.
- ¡sí! ¿¡Qué les pasa!? – reclamo también Natsuki, odiaba que hicieran eso, pues era un mal habito que tenía su madre cuando le hablaba y no acudía de inmediato.
- ¿Qué, que nos pasa? – cuestiono Michiru con molestia en la voz al ver que efectivamente se habían olvidado de la prueba.
- nos pasa que tenemos casi media hora esperando junto con Madeleine a que bajen para que se hagan la última prueba de sus trajes y ustedes nada que aparecen. – decía Shizuru con molestia por lo despreocupado de su prometida y su prima.
- oh. – fue lo único que dijeron al unísono Haruka y Natsuki, pues el juego estaba tan bueno que se habían olvidado de todo.
- nada de "oh" – dijo Michiru y se aproximó al sillón donde estaban sentadas Haruka y Natsuki y tomo a Haruka de la oreja para hacer que bajara y se hiciera la prueba del traje como era debido, nada arruinaría el día más importante de su vida ni siquiera su prometida ¿Cómo era posible que se enfrascara tanto en un juego hasta el grado de olvidarse de sus responsabilidades?
- tú también Natsuki. – secundo Shizuru e imito lo que Michiru hiciera con Haruka, así les estaban dando un merecido castigo a sus prometidas.
Ambas parejas bajaban las entre protestas, ya que Haruka y Natsuki seguían siendo llevadas de una oreja hacia el estudio donde seguramente Madeleine estaba más que desesperada; al final la prueba del traje resulto más que bien y más rápido de lo que la modista había pensado, lo cierto era que Haruka y Natsuki tenían muy buenos cuerpos y prácticamente todo les quedaba muy bien, por lo que Madeleine no tuvo ningún inconveniente en ajustar los trajes solo un poco para que quedaran perfectos.
El gran día había llegado, la boda del año sería ese día, todo estaba preparado, desde la comida hasta el valet parking, todo estaba en su lugar, eran exactamente las diez de la mañana cuando un teléfono comenzaba a sonar insistentemente despertando a cierta rubia que dormía plácidamente.
- ¿diga? – respondió la voz más que adormilada Haruka, pues no acostumbraba a levantarse tan temprano.
- son las diez de la mañana joven Tenoh, es hora de levantarse. – dijo una voz un tanto monótona del otro lado de la línea.
- yo no pedí el despertador. – alego Haruka con un poco de molestia por ser despertado a una hora en la cual no estaba acostumbrado.
- es verdad, su padre ha llamado y nos ha pedido que lo despertáramos, hoy es el gran día. – dijo la voz con un poco de entusiasmo.
- gracias. – respondió Haruka con una sonrisa en sus labios por lo que le habían dicho y termino la llamada, ya estaba despierto.
El día anterior su padre y la madre de Natsuki prácticamente los habían sacado de sus respectivas casas y los habían mandado a dormir a un hotel, en la misma habitación o mejor dicho suite, ¿el motivo? Las novias se arreglarían en la mansión Tenoh, no querían más inconvenientes a pesar de que ahora estaban gozando de una vida completamente normal no querían arriesgarse; así que ahí estaba, en esa habitación de esa gran suite en uno de los hoteles de los cuales TenohCorp era accionista; se metió a bañar y se vistió con un pantalón de pants holgado y una camiseta, aún era muy temprano para comenzar a arreglarse, la ceremonia comenzaría a las cuatro; sintió un poco de hambre y decidió salir para preguntarle a Natsuki si ella deseaba desayunar ya que estaba segura que Saeko también la había despertado temprano, salió de su habitación y se topó con una Natsuki igual recién bañaba, sentada en el sofá de la pequeña sala y con la mirada perdida en un punto fijo en el piso.
- eh ¿Qué pasa? – cuestiono la rubia acercándose a ella, pues esa era el día más importante de su vida, se suponía que tenía que estar más que feliz igual que ella, se iba a casar con la mujer de sus sueños, ¿entonces porque esa cara?
Y mientras Haruka se acercaba a la oji-azul para interrogarla, un avión estaba aterrizando justo en ese momento en el aeropuerto de Tokio, el vuelo era procedente de los Ángeles, de él descendió cierta mujer que no mostraba una cara amigable, se notaba que estaba furiosa de estar ahí y más por el motivo de su viaje, pero lo hecho, hecho estaba ahora tenía que planear ciertas cosas antes de hacer su visita a cierta familia; salió del aeropuerto y tomo uno de los taxis que estaban ahí, le pidió le llevara a un hotel para instalarse, después de todo no tenía mucho tiempo.
Por otro lado, Shizuru acaba de despertar gracias a una de las maid que había ido a hablar para avisarle que el desayuno estaba listo, la castaña no estuvo contenta por la interrupción de su sueño ya que el día anterior no había podido dormir muy bien ya que tuvo muchas nauseas, además se le había hecho una pequeña pancita que bien podría atribuirse a la gran cantidad de alimento que estaba ingiriendo últimamente pero ella sabía que no, era su pequeña, era su bebe que estaba creciendo; se levantó de la cama y se fue a dar un baño, muy seguramente Michiru también ya estaría despierta, si, la aguamarina había pasado la noche en la mansión Tenoh, en la habitación de Haruka más específicamente ¿Por qué? Porque su padres habían salido a un viaje que de acuerdo a las palabras de su padre era muy importante y la habían dejado sola, la mansión Kaioh estaba fuertemente vigilado, pero el día anterior Hiro había ido por ella para llevarla a la mansión Tenoh, simplemente para estar más seguros.
De regreso en el hotel, Natsuki seguía perdida en sus pensamientos y ni siquiera había escuchado a Haruka, esto claro que preocupo a la rubia, no quería tener que golpear a Kuga para obligarla a casarse, no saldría muy bien en las fotos, se acercó un poco más y volvió a llamarla.
- ¿Qué sucede? – cuestiono de nuevo, conocía también a Kuga como lo hacía Shizuru, pero sabía de sobre que siempre que se ponía en ese estado era porque le estaba entrando pánico.
- ¿y si no soy lo que ella espera? – soltó la peliazul, pues después de que la llamaran para despertarla y se metiera a bañar, unas ideas habían comenzado a atormentarla y simplemente no las podía sacar de su mente.
- ¿Cómo? – se sorprendió al escuchar la pregunta, pero sabía que no era nada del otro mundo, Kuga estaba nerviosa y tenía miedo, miedo de fallarle a Shizuru y a su hija, de no poderles dar lo que ellas se merecían, pero era comprensible, era joven, incluso ella sentía miedo.
- sí, ¿Qué pasa si me caso con ella y descubre que no soy lo que esperaba? ¿Qué pasa si después se decepciona de mí? ¿Y si se da cuenta que no soy la adecuada? ¿Qué pasa si no puedo ser una buena madre? ¿Y si Shizuru deja de amarme? – pregunta tras pregunta venían a su mente, asustándola con las repuestas que propia mente formulaba, no concebía una vida sin Shizuru y sin su hija, pero ahora mismo tenía miedo, mucho miedo.
- hey, para ya. – pido Haruka al ver que Natsuki iba a comenzar con una nueva ronda de preguntas. – no lo sabes ¿de acuerdo? No sabes si Shizuru se va a decepcionar, no sabes si vas a hacer una mala madre, lo cierto es que no lo sabes y no puedes obtener una respuesta solo especulando, si tienes miedo de las respuestas a esas preguntas, es fuerte, lucha y no dejes que se hagan realidad, vive el presente, no hay un manual o un libro con todas las respuestas, las respuestas solo las tienes tú, porque es tu vida y tú decides como vivirla. – hablaba Haruka para alentar a Natsuki y quitarle esos miedos que seguramente atormentaban a todos.
- ¿tú no sientes miedo? – cuestiono Natsuki volviéndose a ver a Haruka y limpiando las lágrimas que le habían salido en el proceso.
- sí, pero Kuga, yo he estado a punto de morir en varias ocasiones y he sobrevivido, así que he decidido pensar que ser madre y esposa no debe ser más difícil que sobrevivir una operación experimental o a un secuestro donde un psicópata te tortura. – explicaba Haruka de manera divertida para aligerar el ambiente después de las palabras que le había dicho a Natsuki, además lo que decía era cierto ¿Qué tan difícil podía ser?
- bueno, en eso tienes razón. – decía Kuga con una sonrisa, además, su madre la había criado ella sola y lo había hecho muy bien, su hija la tendría a ella y a Shizuru, si ella se equivocaba sabía que Shizuru la corregiría, no había nada que temer.
- no estás sola en esto Kuga, un matrimonio es de dos, la paternidad es de dos, aunque hay madre o pares que la han hecho muy bien solos, tu siempre tendrás a Shizuru contigo, no debes de preocuparte, concéntrate en disfrutar de tu matrimonio, del embarazo y después de tu hija. – tal vez le estuviera diciendo esas palabras a Kuga pero también le estaban ayudando a ella, porque al igual que Natsuki ella también temía no ser una buena madre, no ser una buena esposa, después de todo no había crecido en un hogar muy normal que digamos, así que el miedo estaba ahí.
- gracias. – respondió Natsuki ya mejor, pues Haruka siempre tenía las palabras correctas para tranquilizarla cuando de Shizuru se trataba.
- no hay de que, gracias a ti. – respondió Haruka y al ver la cara interrogando de Natsuki agrego. – está conversación también me ha ayudado a mí. – aclaro la rubia. – ahora ¿tienes hambre? ¿Qué tal si pedimos servicio al cuarto? – sugirió con una sonrisa.
- me parece una buena idea. – respondió Natsuki pues después de toda esa conversación le había dado hambre.
Las novias en la mansión Tenoh por otro lado habían bajado a desayunar junto con Takuma y Hiro, los cuales le dijeron a la aguamarina que sus padres aun no llegaban pero que les habían asegurado estar en la ceremonia, después de todo Dorian tenía que entregar a Michiru, ya eran las cerca de las doce del día y la modista no tardaría en llegar, así como también las maquilladoras y las estilistas, Saeko y Youko estarían con las novias para ayudarles y darles una opinión más femenina, mientras que Hiro y Takuma irían con Haruka y Natsuki para ayudarles en lo que les hiciera falta.
Las chicas tuvieron un tiempo para ellas, para relajarse y ver todo a su alrededor, porque todo era por y para ellas, sus respectivas prometidas habían puesto todo de sí para que ellas tuvieran todo lo que siempre soñaron y más, además el hecho de que estuvieran embarazadas las hacía sentirse aún más felices; estaban en la habitación de Haruka viendo hacia el jardín donde todo se estaba orquestando, hasta que alguien llamo a la puerta.
- adelante. – permitió Michiru con una sonrisa, una que no podía borrar con nada desde que había despertado.
- Michiru-sama, Shizuru-sama, las maquilladoras y las estilistas ya están aquí, quieren saber dónde se pueden instalar. – hablaba Mariel desde la entrada de la habitación con una sonrisa.
- gracias Mariel, ahora bajamos, diles por favor que esperen, hazlas pasar a la sala. – pidió Shizuru de manera amable, ya faltaba poco tiempo para la ceremonia, solo tres horas y media más y seria esposa de su Natsuki.
Como habían dicho, bajaron de inmediato con una idea clara de cómo organizar el lugar para que las pudieran arreglar; pidieron a algunos guardias de seguridad que movieran los sillones de la sala y acoplar todo como las estilistas y maquillistas pidieron para poder comenzar a trabajar pues el tiempo apremiaba, poco tiempo después llegaron Saeko, Youko y las respectivas damas para darles apoyo a las novias pues imaginaban que estaban nerviosas.
- Sakura ¿no es un poco temprano para que estés aquí? – cuestiono Shizuru, no que le molestara la presencia de su amiga, sino que le parecía un poco raro tenerla ahí a esa hora cuando claramente le había dicho que solo aceptaba por compromiso.
- mmm, mi madre me dijo que era trabajo de la dama de honor apoyar a la novia si estaba nerviosa, asegurarle que todo estará bien o apoyarla si desea huir. – explicaba Sakura de manera tranquila. – tengo el coche afuera por si lo deseas. – termino con una sonrisa, subiendo y bajando sus cejas.
- ¡Sakura-chan! – reprendía Yukino a su novia, pues no podía creer que le estuviera sugiriendo a la castaña que huyera, si Kuga se enteraba iba a correr sangre muy seguramente.
-¡ara! Sakura-chan debería de saber que jamás haría algo así, yo amo a Natsuki. –además del hecho que tenía muchos años soñando con ese día como para huir en el momento de la verdad.
- ¿Qué? Solo era una sugerencia, además es mi trabajo como dama de honor. – respondió la rubia cruzándose de brazos y viendo hacia otro lado con una expresión de molestia en su rostro.
- ¿y tú que dices? – cuestiono Setsuna con una sonrisa, pero al ver la cara interrogante de Michiru supo que no sabía de qué estaba hablando. - ¿no quieres huir? – cuestiono apunto de soltar una carcajada.
- Michiru gesticulo muchas beses antes de poder decir algo. - ¡Setsuna! – reprendió.
-jajajajajaja, solo estoy bromeando, sé que nunca harías eso, amas demasiado a Haruka. – aseguro Setsuna, pues desde que conocía a Michiru jamás la había visto más feliz.
Mientras la chicas seguían con sus pláticas alegres disfrutando del momento, cierta peliazul y cierta rubia hacia un rato que habían terminado de comer y se habían puesto a jugar con un PlayStation cuatro disponible en la suite para terminar de relajarse, eran cerca de la una con treinta minutos cuando Hiro y Takuma llegaron a la habitación y las encontraron jugando, cosa que molesto a ambos hombres.
- por todos los cielos ¿si quiera ya se han dado una ducha? – cuestiono Hiro con molestia al ver lo despreocupado de las chicas, jugando y sin percatarse del tiempo, no era tan tarde pero aun así ya deberían de estarse cambiando cuando menos.
- ¡papá! – soltó Haruka con asombro al ver a su padre y abuelo ahí, pues no pensaba que fuera tan tarde.
- nada de "papá" ¿ya vieron la hora? – cuestiono Hiro y al ver como Natsuki y Haruka se veían suspiro. - ¿ya comieron? – volvió a cuestionar pero está ves de manera amable, pues no quería que se desmayaran a mitad de la ceremonia solo por no haber comido.
- desayunamos solamente. – respondió Natsuki con un poco de pena pues Hiro prácticamente era su suegro y que las reprendiera de esa manera la hacía sentir avergonzada.
- bueno, es una suerte que viniéramos preparados. – dijo Takuma tomando parte en la conversación y sacando unas cajas de pizza, lo pensaron de camino al hotel, Hiro comenzaba a conocer cada vez mejor a Haruka.
Comieron amenamente contando anécdotas para que las chicas no se sintieran tan nerviosas, pues aunque no lo aparentaran Hiro sabía que su hija estaba nerviosa, después de todo era el día más importante de su vida; después de terminar de comer las chicas se arreglaron y cada una recibió ayuda, Natsuki peleo con su corbatín hasta Takuma la auxilio, Haruka recibió ayuda de Hiro para que su camisa no quedara mal acomodada dentro del pantalón; estuvieron listas en un abrir y cerrar de ojos, ya solo faltaban cuarenta minutos para la boda.
Mientras las parejas ultimaban detalles en su arreglo personal para la boda, cierta mujer se había escabullido a la mansión Tenoh, más específicamente en el estudio que era de donde partirían las novias hacia el jardín, ahí esperaría por su víctima, impediría la boda sí o sí.
La hora pactada para el inicio de la ceremonia había llegado, Haruka y Natsuki ya esperaban por sus respectivas novias en el altar que habían hecho en el jardín; Dorian y su esposa habían llegado una hora antes de que todo iniciara, pidiendo disculpas por su tardanza, casi nadie les había prestado atención, ni siquiera su hija, Michiru estaba más que a gusto con la ayuda de Saeko, Youko y sus amigas, que ni siquiera había notado que sus padres no estaban, los Tenoh siempre la habían hecho sentir en casa.
La marcha nupcial comenzó a sonar y una Shizuru nerviosa caminaba por el pasillo del brazo de un muy orgulloso Hiro, Michiru se había quedado en el estudio a la espera de su turno, habían decidido con un juego de piedra, papel o tijera quien saldría primero y Shizuru había ganado, así que la aguamarina estaba sentada en el sillón a la espera de que una de las maid fuera a decirle que era su turno de salir; en el jardín Shizuru iba llegando al lado de su amaba cachorra, quien estaba sonrojada pues a sus ojos Shizuru se veía más que hermosa con ese vestido de novia; Hiro entrego la mano de Shizuru a Natsuki y como buen padre le pidió que cuidara bien de ella, la hiciera feliz y nunca la hiciera llorar.
Natsuki recibió la mano de Shizuru y de nuevo la marcha nupcial comenzó a sonar, como estaba previsto la maid fue a avisar a Michiru, la aguamarina agradeció, ultimo destalles en su aspecto y cuando estaba a punto de salir una mano en la puerta se lo impidió, Michiru volteó para saber quién era la persona que le estaba impidiendo el paso, pero al hacerlo se llevó una gran sorpresa.
- cancelaras esa boda. – hablo la mujer con voz firme y amenazando a la aguamarina con un cuchillo en su cuello.
- ¿Quién es usted? – cuestiono la aguamarina con nerviosismo al ver a la mujer, pues en su vida la había visto y no sabía que tenía contra ella.
- solo soy alguien que no puede permitir que esa boda ocurra. – decía la mujer acercándose más a Michiru. – ahora, lo repetiré, vas a cancelar esa boda o créeme que será Haruka quien pague por esto; no me tentare el corazón, porque te juro que prefiero verla muerta a casada contigo. – "o con alguna otra" pensó la mujer y sentencio con ira, pues si esa chica de verdad sentía algo por la rubia no permitiría que algo malo le pasara aunque ella estuviera en contra.
- Michiru se asustó, era la primera vez que amenazaban a Haruka tan directamente en su presencia. – ¿Por qué? ¿Usted que gana? – tenía que ganar tiempo, Haruka, su padre y Hiro se tenían que dar cuenta que no salía e irían por ella, solo tenía que esperar un poco, solo un poco y la ayuda llegaría, porque ese día era el más feliz de su vida y sería la mujer de Haruka Tenoh sin importar nada.
- porque esa boda no puede efectuarse. – decía la mujer con molestia y sin dar mayores explicaciones, pues eso llevaría a revelar su identidad. – no lo repetiré de nuevo ¿cancelaras la boda sí o no? – cuestiono con más autoridad pues ya estaba perdiendo la paciencia y posiblemente se darían cuenta de la ausencia de la aguamarina. – porque créeme que esta situación está impacientándome y Haruka será quien pague, no tengo mucho tiempo así que más vale que lo siguiente que salga de tu boca sea una respuesta. – hablaba la mujer con impaciencia y amenazando sin miramientos a la aguamarina.
- lo… hare… – respondió Michiru con voz quebrada, otra vez, está era la segunda vez que la amenazaban con hacer daño a Haruka si no accedía a dejarla, justo ese día, el día que tenía que ser el mejor de su vida, la historia se estaba repitiendo y no quería, no otra vez, no soportaría estar lejos de Haruka de nuevo, no quería lastimarla otra vez, no quería tener que pasar por ese infierno de nuevo, necesitaba a Haruka en su vida, ahora más que nunca.
- bien, saldrás y le dirás a Haruka que no te casaras, que todo fue un error, que te equivocaste y que en realidad no sientes nada por ella. – con eso le rompería el corazón a la rubia y se desilusionaría, así dejaría esa idea de estar con esa chica y ella ganaría.
- sí. – respondió con dolor Michiru, pues parecía que la vida se estaba empeñado en hacerla sufrir, pues esa mujer estaba pidiéndole lo mismo que le pidiera Mina hacia algún tiempo y ahora que sabía lo de la enfermedad de Haruka y lo de su embarazo, no se creía capaz de estar sin la rubia a su lado, ya no.
En el jardín, la marcha nupcial estaba sonando por segunda vez pero la aguamarina no aparecía por ningún lado; Dorian ya estaba desesperado pues no podía creer que Michiru se lo estuviera haciendo justo ese día, tenía que aparecer y casarse con Haruka o el quedaría mal y perdería la ayuda de los Tenoh; Haruka estaba volteando hacia todas las direcciones para que alguien le dijera que era lo que estaba pasando, se encontró con la mirada de su padre que estaba a su lado pero él tampoco sabía que pasaba, así que se excusó con Shizuru, Natsuki y con sus invitados para ir hacia dentro y verificar por él mismo que era lo que estaba pasando con su prometida, así que recorrió el camino que antes había usado Shizuru y llego con Dorian.
- ¿Dónde está Michiru? – cuestiono nada más llegar al lado de su suegro, pues el hombre solo estaba parado jugando con su celular.
- ehh… no… no lo sé. – comenzaba a explicar Dorian al ser descubierto. – he estado aquí esperando por ella pero no ha aparecido, no sé qué sucede. – explicaba el hombre con tranquilidad, pues para el las mujeres hacían drama por cualquier cosa y de seguro Michiru solo estaría llorando por una uña rota.
- ¿y no ha ido al estudio para saber que está pasando? – cuestiono Haruka con molestia en la voz, pues no podía creer que ese hombre fuera el padre de su futura esposa, parecía que no corría sangre por sus venas. - ¿Qué es lo que pasa con usted? ¿Es que acaso no le preocupa Michiru? – hablaba enfurecida y sujetando a Dorian de sus solapas para hacer mayor énfasis en sus palabras.
- Haruka, suéltalo, tus invitados esperan, vayamos a ver qué es lo que está pasando con Michiru-chan, tal vez no sea nada y podremos continuar con la boda. – hablaba de manera optimista Hiro, pues no quería que ese día se opacara, era el día más feliz en la vida de su hija, así que esperaba que no fuera nada grave y se pudiera solucionar cuanto antes, no creía que Haruka soportara una desilusión más y no por su enfermedad, sino por su estado emocional.
Los tres comenzaron a caminar hacia el estudio y al llegar a la puerta, Hiro iba a tocar pero Haruka se lo impidió, lo que fuera que estuviera pasando haya adentro quería darse cuenta de todo, así que les hizo una seña a Dorian y a su padre para que no hicieran ruido y lo dejaran a él.
- tomo el pomo de la puerta y sin esperar nada la abrió, pensó que estaría cerrada con seguro pero no era así, por lo que cedió sin dificultad. - ¿Michiru que es lo que está…? – pero ya no pudo continuar con su pregunta al ver a una persona amenazando a su sirena con un cuchillo, cerró la puerta tras de sí, para que no entrara nadie más, no quería asustar a esa mujer. – ¡¿pero qué demonios está…?! – trato de cuestionar de nuevo, pero al enfocar bien a la persona se dio cuenta de quién era y no pudo continuar. – tu. – fue lo único que dijo y sonrió con ironía, no podía creer que hubiera llegado a tal extremo.
- ¿Haruka? – cuestiono Michiru al ver como su viento se quedaba sin habla y con una sonrisa irónica en el rostro que claramente reflejaba dolor, hacia mucho que no veía esa expresión en su viento.
- ¿Qué estás haciendo? – cuestiono Haruka con tranquilidad y aproximándose a Michiru con cautela, pues cualquier movimiento brusco podría desencadenar que esa mujer actuara, aunque no la creía capaz, no quería arriesgarse.
- ¿Qué no es obvio? No puedo permitir que esa boda ocurra. – hablaba la mujer aun amenazando a Michiru y viendo fijamente a Haruka, viendo la expresión de dolor en su rostro y como poco a poco se movía hacia la aguamarina. – no te muevas. – ordeno acercando más el arma a Michiru. – no te muevas o no respondo.
- está bien, está bien. – respondió Haruka deteniéndose y elevando sus manos frente a él para que la mujer viera que había ganado. – solo no le hagas daño, te lo suplico, ella es lo más importante para mí, no la lastimes. – pedía Haruka tragándose su orgullo, pues hubiera sido muy fácil dejar pasar a su padre y que el llamara a seguridad, pero tampoco quería que hirieran a esa mujer.
- ¿lo más importante para ti? Por favor Haruka, no me hagas reír. – decía la mujer viendo ahora en dirección a Michiru, recorriéndola de pies a cabeza, para saber qué era lo que veía Haruka en ella para que la tuviera tan idiotizada. – pero ahora que lo dices, voy a tomar esa información y la usare a mi favor. – comenzaba a explicar la mujer. – saldrás, cancelaras la boda y te vendrás conmigo a los Ángeles, de donde nunca debiste de haber salido. – sentencio la mujer con tono autoritario.
- no lo hare. – respondió Haruka con seguridad, pues ella sabía que estar lejos de Michiru y de su hija seria la muerte misma.
- oh, claro que lo harás. – decía la mujer con autosuficiencia, muy segura de sus palabras. - ¿sabes por qué? – cuestiono y al ver la cara de Haruka respondió. – porque si no lo haces, la matare aquí mismo, frente a ti. – sentencio, si lo que Haruka había dicho era cierto, accedería a su petición sin dudarlo ni un poco.
Mientras en el estudio Haruka estaba en un dilema, Hiro comenzaba a desesperarse, pues su hijo había entrado y cerrado la puerta y aun no salía, algo estaba pasando, lo presentía, tenía el mismo presentimiento que tuvo cuando Seiya se había llevado a Haruka; en el jardín, el juez les había sugerido a Natsuki y Shizuru que comenzaran ellas con la ceremonia pero ambas se habían negado, ese camino lo habían recorrido las cuatro y las cuatro lo terminarían juntas, además el hecho de que estuvieran tardando tanto solo hacía que las alarmas de Shizuru se activaran; como hubiera hecho Haruka hacia poco, la castaña y su prometida, se disculparon con el juez y con sus invitados y se dirigieron hacia adentro de la mansión, está vez, las damas, los betsman, Saeko y Youko fueron con ellas; en la entrada del estudio Hiro ya tenía a varios elementos de seguridad listos para entrar cuando el pelinegro se los indicara; Shizuru y compañía llegaron al lugar y vieron la escena que estaba aconteciendo y la castaña temió lo peor.
En el estudio mientras tanto, Michiru había estado atenta a la interacción que estaban teniendo su futura esposa y esa mujer que no paraba de apuntarle con esa arma, era más que obvio que se conocía, pero ¿de dónde? ¿Por qué quería impedir la boda? ¿Estaba enamorada de Haruka? Así que sin poder contenerlo más hablo.
- ¿Haruka? – volvió a cuestionar Michiru viendo que su viento si conocía a esa mujer y muy bien por lo que lograba ver. – la conoces ¿cierto? ¿Quién es? ¿Por qué quiere impedir nuestra boda? – soltó pregunta tras pregunta la aguamarina.
- Haruka se tensó al escuchar las preguntas de su prometida ¿Qué le diría? jamás pensó estar en esa situación; pero debía ser sincera. – sí, la conozco, está persona que está frente a mí, amenazándote es mi… madre. – soltó Haruka con dolor, pues jamás pensó que su madre fuera capaz de hacer esas cosas, ese día que se suponía debía ser el más especial en su vida, se estaba convirtiendo en el más doloroso.
Continuara…
