Lamento mucho la demora, pero la pagina no me permitía subir el capitulo, es hasta ahorita que puedo hacerlo, disculpen la demora, aquí esta otro capitulo mas de esta historia que esta llegando a su fin, aun no me decido si hacerla de 47 o 48 caps pero por lo pronto los dejo con el de esta semana, espero que lo disfruten...
Capítulo 45.
- Haruka se tensó al escuchar las preguntas de su prometida ¿Qué le diría? jamás pensó estar en esa situación; pero debía ser sincera. – sí, la conozco, está persona que está frente a mí, amenazándote es mi… madre. – soltó Haruka con dolor, pues jamás pensó que su madre fuera capaz de hacer esas cosas, ese día que se suponía debía ser el más especial en su vida, se estaba convirtiendo en el más doloroso.
Continuara…
- Michiru no podía creer lo que había escuchado ¿esa mujer era la madre de su viento? ¿De verdad lo era? - ¿tu… madre…? ¿Ella… es tu… madre? – cuestionaba aun sorprendida por la respuesta que le había dado su viento.
- si… lo es. – respondía Haruka con dolor, sabía que su madre la odiaría por el resto de su vida por estar con otra mujer, pero jamás pensó que haría algo así, presentarse el día de su boda y prácticamente secuestrar a su prometida y amenazarla.
- tu madre. – repitió Michiru, tratando de convencerse que esa mujer que amenazaba con matarla, le había dado la vida a la persona más maravillosa que había conocido. – señora. – hablaba Michiru, sabía por Haruka que no la aceptaba por ser gay pero tal vez aun había un poco de esperanza. – yo amo a su hija. – comenzaba la aguamarina. – Le aseguro que nunca le haría daño, la amo de verdad, así que, por favor… - pero ya no pudo continuar pues Alicia había comenzado a reírse estridentemente.
- jajajajajaja ¿amor? – decía Alicia con asco. – eso no es amor, ustedes son mujeres, ¡ambas! no pueden sentir amor, eso que ustedes tienen no es más que una aberración ante los ojo de dios. – explicaba Alicia con molestia. – Haruka es mi hija, la crie y eduque para que fuera alguien en la vida, no me voy a quedar de brazos cruzados viendo cómo se destruye a sí misma. – no lo permitiría, ningún hijo suyo iba a perderse si ella podía evitarlo.
- es mi vida mamá, ya soy mayor de edad, puedo tomar mis propias decisiones. – trataba de razonar Haruka, pues al parecer su madre ya no sabía lo que hacía o decía. – está. – dijo extendiendo sus brazos para que su madre viera a su alrededor. – es la vida que quiero llevar, al lado de la persona que amo. – explicaba Haruka. – mamá, me criaste y educaste bien, esto no es culpa tuya, no es culpa de nadie, uno no elige de quien enamorarse. – trataba de razonar. – yo me enamore de Michiru no porque ella fuera una mujer sino por todo lo que ella representa, por todo lo que es capaz de brindar sin esperar nada a cambio, por su corazón, por su alma. – decía Haruka viendo a Michiru mientras decía esas palabras, pues era lo que sentía por ella.
- tonterías. – le restaba importancia Alicia. – vas a cancelar esa boda Haruka Granshester y te iras conmigo a los Ángeles. – volvía a ordenar la rubia mayor con autoridad.
- madre, el irme contigo y dejar a Michiru es como si hundieras esa arma en mi corazón… y creo que eso sería menos doloroso que separarme de Michiru. – hablaba Haruka con decisión y restándole importancia al hecho de que su madre la llamara por su antiguo apellido; no estaba dispuesta a permitir que su madre dijera que su amor era una tontería, ella sabía muy bien lo que sentía, después de todo, ya estuvo a punto de morir de amor.
- no digas tonterías Haruka. – esas eran tonterías, no era amor, entre dos mujeres no puede surgir ese sentimiento. – en los Ángeles iras a ver a un psicólogo que te quitara eso. – dijo Alicia señalando a Haruka de abajo hacia arriba. – los hermanos en la congregación oraran por ti, sacaran a ese dominio de la homosexualidad de ti y volverás a ser una niña normal. – aseguraba Alicia con ilusión, pues otra vez su familia estaría completa y tendría a sus tres hijos con ella.
- esto no es una enfermedad madre, no lo puedes solucionar enviándome al psicólogo o pidiendo que oren por mí. – decía Haruka con desesperación, las primeras lágrimas amenazaban con salir de sus ojos, pero se resistía a dejarlas. – yo soy esto, soy feliz tal cual soy, soy la misma niña que diste a luz y viste crecer, soy tu hija, si tú no puedes amarme como soy, el problema no es mío, sino tuyo. – decía Haruka, poco a poco se había ido acercando a Michiru y ahora ya estaba justo a su lado.
- no permitiré que te pierdas en el infierno, no lo hare. – decía Alicia mientras retrocedía unos pasos, pues las palabras de su hija la habían impactado.
- si es ahí a donde iré por amar, por vivir mi vida sin etiquetas y sin importarme lo que la sociedad opine de mí, bienvenido sea. – decía Haruka con seguridad. – porque está es mi elección y si dios decide condenarme por seguir a mi corazón, entonces no quiero saber de ese dios que dice ser todo amor y condena el amor de personas como yo, como si no fuéramos nadie. – hablaba la rubia dejando libre las primeras lágrimas.
- Haruka. – hablo Michiru y sin importarle la presencia de su suegra abrazo a su viento por el cuello tratando de reconfortarla, pues aunque Haruka siempre se mostraba fuerte ante cualquier situación, la verdad era que tenía un corazón muy sensible y escuchar a su madre decirle todas esas cosas sabía que suponía un gran dolor para ella.
- ALEJATE DE ELLA. – grito Alicia y se lanzó hacia Michiru dispuesta a terminar con lo que había empezado.
Haruka al ver lo que su madre pensaba hacer, giro a Michiru y cerro lo ojos esperando la estocada, pero está nunca llego, pues en su lugar se escuchó un fuerte ruido seco y después muchas voces.
- suelte el arma señora. – hablaba una hombre vestido de negro, camisa blanca y corbata negra apuntando a Alicia con una pistola. – suéltela o disparo. – amenazaba el hombre, pues esa mujer estuvo a punto de herir a su futuro señor.
- Haruka ¿estás bien? ¿Cómo está… Michiru…? – cuestionaba Hiro entrando al estudio, no había podido soportar más la espera y ese grito que había alcanzado a escuchar lo había asustado por lo que dio la orden de derribar la puerta; así que ahí estaba viendo la escena con incredulidad. - ¿Alicia? – cuestiono aun sin creer que su ex mujer estuviera ahí y amenazando a su hija y a su prometida. - ¿te has vuelto loca?
- Haruka también es mi hija y como su madre tengo todo el derecho de corregir su camino sí creo que no es el correcto. – explicaba Alicia, dejando de apuntar a la pareja y viendo a la cara a Hiro.
- pero no está manera mujer, además Haruka ya está lo suficientemente grande como para tomar sus propias decisiones, ya te lo había dicho. – decía Hiro con molestia, pues jamás pensó que su ex mujer hiciera algo así y justamente ese día. – anda, suelta eso ya.
- Haruka ¿estás bien? – hablaba Shizuru entrando con un poco de dificultad por su vestido y sorprendiéndose al ver la escena, pues Alicia no había soltado el cuchillo. – Kami-sama ¿Qué está haciendo esa mujer? ¿Es que acaso está demente? – cuestionaba Shizuru con molestia. – ustedes. – se dirigía a unos guardias de seguridad. – atrápenla. – ordeno con voz gélida.
- deténganse. – ordeno Haruka con mayor autoridad e imponiéndose a la voz de su prima. – no la toquen. – volvió a ordenar, pues a pesar de todo era su madre y ella la amaba, pese a todo la amaba y siempre lo haría.
- pero Haruka, esa mujer… - pero Shizuru ya no pudo continuar con su alegato pues Haruka la interrumpió.
- esa mujer es mi madre Shizuru. – soltó Haruka sorprendiendo a su prima y a todos los que habían entrado después de ella para ver qué era lo que estaba pasando. – así que no puedo permitir que le hagan daño. – volvió a hablar para terminar de explicar el porqué de su orden.
- oh. – fue lo único que pudo decir la castaña por la impresión que las palabras de Haruka habían causado en ella, esa mujer, era la madre de su prima, ahora que la veía bien si tenía cierto parecido con Haruka, pero nada en comparación con el parecido que Haruka tenía con Takuma.
- así que decidiste aparecer después de todo. – hablaba Takuma entrando al estudio y dejándose ver. – tuve la ligera sospecha de que lo harías, pero lo deseche, pues tengo entendido que eres muy cristiana y devota. – decía Takuma con ironía. – y no sé, corrígeme si me equivoco, pero ¿Qué esto que estabas a punto de hacer no es… pecado? – hablaba con sarcasmo. – ¿que tu dios no dijo "no mataras" o algo así?
- abuelo, por favor. – reprendía Haruka, pues sabía por su madre que nunca había soportado a su abuelo y por lo que acababa de oír el sentimiento era mutuo.
- ¿Qué? Solo estaba… - pero Takuma ya no pudo continuar pues fue interrumpido por Haruka.
- déjalo ya. – volvió a pedir Haruka. – mamá, tú también por favor, ya suelta eso. –pues aunque tuviera el arma no haría nada ya, los de seguridad le dispararían al menor movimiento y trataba de evitar eso.
- bien. – respondió Alicia y soltó el arma arrojándola a los pies del guardia que la había amenazado nada más entrar. - ¿feliz? – cuestiono a su hija con molestia,
- Haruka suspiro y se tallo la cara con una de sus manos, tenía que arreglar esa situación cuanto antes. – podrían por favor dejarnos solos. – pidió con propiedad la rubia. – abuelo, Shizuru, papá, ustedes quédense. – pidió y sostuvo la mano de Michiru para indicarle que ella se quedaría a su lado.
- ¿Qué vas hacer Haruka? ¿Enviarme a la cárcel? – cuestionaba Alicia, a pesar de su pose digna y sin remordimientos, por dentro temblaba pues ir a la cárcel seria lo peor que le podría pasar.
- jamás podría hacer algo así, eres mi madre. – respondía Haruka con serenidad. – a pesar de todo lo eres, solo quiero llegar a un acuerdo. – hablaba de manera diplomática la rubia, solo quería asegurarse que su madre no se volvería a meter con ella.
- ¿un acuerdo? ¿Qué clase de acuerdo? – cuestiono Alicia un tanto intrigada por las palabras de su hija, pues no conocía esa faceta de Haruka.
- uno muy sencillo. – decía Haruka. – ¿Qué es lo que quieres para dejarme ser feliz con Michiru? – se escuchaba muy cruel, pero compraría su libertar.
- Alicia se acercó a Haruka y le propino una bofetada por lo que le había dicho – no voy a permitir que me faltes al respeto Haruka, soy tu madre y debes respetarme. – exigió Alicia con molestia.
- Haruka ¿Por qué no sales y tranquilizas a tus invitados? Tu padre y yo iremos en seguida y por favor despídete de tu madre, no la veras por un tiempo. – hablaba Takuma con seguridad y molestia, no por ser su madre iba a permitir que la golpeara, cuando separo a Hiro de Alicia alegando que no era la mujer que le convenía nunca pensó que eso fuera verdad.
- ¿abuelo? – cuestiono con duda pues las palabras de su abuelo solo podían significar una cosa "yo me encargare de todo" y no sabía cómo sentirse al respecto.
- Haruka ¿vas a seguir con está tontería? – cuestiono Alicia, pues las palabras de Takuma solo le indicaban que la boda seguiría en pie.
- lamento mucho que pienses de esa manera madre, pero para mí, este es el día más importante de mi vida y no una tontería, así que si, seguiré con mi boda, hare a Michiru mi esposa. – no se atrevía a decirle que Michiru estaba embarazada pues presentía que le daría un infarto ahí mismo.
- entonces olvídate de mí, de tus hermanos y de su papá. – amenazaba Alicia pues su otros hijos, ella y su esposo eran lo único con lo que podría amenazar a la rubia.
- mamá, ¿Por qué no quieres que sea feliz? Si regreso contigo a los Ángeles ¿Qué hare? ¿Quedarme sola? Porque créeme que jamás me enamorare de nuevo, no podría amar alguien que no fuera Michiru, mis hermanos tarde o temprano se casaran, tú y papá en algún momento que espero suceda en mucho tiempo, tendrán que partir y ¿entonces yo que hare? – decía Haruka con dolor pues su madre se negaba a aceptarla y sabía que nunca podría decirle de su hija porque seguramente también la aborrecería.
- bueno, quedarse sola no están malo. – decía Alicia restándole importancia al asunto para que Haruka entendiera que no era la gran cosa, partiera con ella sin mirar atrás y se olvidara para siempre de esa vida a la que su padre la había conducido.
- si no están malo ¿Por qué no te quedaste a vivir con la abuela y conmigo? Solo nosotras ¿Por qué te casaste? – espetaba Haruka para que Alicia viera que ni siquiera ella había sido capaz de estar sola sin enamorarse.
- eso fue porque me enamore. – respondió Alicia con simpleza.
- yo también lo hecho, me he enamorado, amo a Michiru con toda mi alma. – decía Haruka con firmeza para que su madre se diera cuenta que esto era importante para ella y que no la haría cambiar de opinión con solo palabras, no después de todo lo que había tenido que pasar para llegar a ese día.
- déjalo ya Haruka, no la harás cambiar de opinión, sal, ve con tus invitados, diles que esperen un poco más y envía a los meseros a servir unos entremeses para hacer la espera más amena. – decía Hiro con molestia al ver que su hija trataba de hacer entender a su madre para que la aceptara pero Alicia simplemente no quería ceder.
- Haruka. – hablo Michiru y halo del brazo a su viento porque ya no soportaba ver esa cara de tristeza y que su "suegra" hablara de esa manera de su propia hija.
- adiós, mamá. – dijo Haruka, no es que quisiera despedirse, por sabrá Kami cuanto tiempo, era su madre, por Kami santo pero ella no la aceptaba, trato de acercarse a su madre para darle un abrazo pero está lo rechazo. – cuídate y cuida de mis hermanos. – dijo Haruka mientras bajaba los brazos y volvía al lado de Michiru. – vamos Michiru. – dijo comenzando a caminar fuera del estudio, con un movimiento de cabeza le indico a Shizuru que las siguiera.
Haruka junto con Shizuru salieron al jardín para hacer lo que su padre y abuelo habían pedido, tranquilizar a los invitados; ambas se disculparon con sus invitados y les aseguraron que en nada la ceremonia se reanudaría, los invitados entendieron que fuera lo que fuera que hubiera sucedido había sido un problema solo concerniente a la familia Tenoh, por lo que nadie hizo comentario alguno, Haruka también pidió a los meseros servir bebidas y entremeses para hacer la espera más amena como le había pedido su abuelo.
En el estudio por otro lado Hiro, Takuma y Alicia permanecían callados a la espera de que uno rompiera el silencio, Hiro quería decir tantas cosas, pero por sobre todo era un caballero y tenía que meterse en la cabeza que Alicia era una dama aunque la mujer no lo aparentara, por otro lado Takuma no podía creer hasta donde había llegado la estupidez de su ex nuera, pero eso era algo a su favor, Haruka ya no tendría que sentirse atada a su familia de los Ángeles y él no había tenido que mover un dedo, Alicia en cambio se estaba lamentando por lo que había hecho pero ya no había vuelta atrás, ya no tendría el apoyo económico de Haruka y había perdido a una hija.
- ¿tenías que venir precisamente hoy? Es el día más importante en la vida de nuestra hija. – comenzaba Hiro rompiendo el silencio que se había instaurado en el estudio, Alicia podía ser la madre de su hija pero no iba a permitirle que precisamente ese día llegara con sus ínfulas de madre devota a arruinarle la boda a Haruka, él se había prometido que la rubia siempre sería feliz y a nadie le iba a permitir que arruinara esa felicidad, ni siquiera a la madre de está.
- tenía que intentarlo ¿no? No podía permitir que nuestra hija fuera a parar al infierno. – respondía Alicia con simpleza, ya había llegado hasta ahí, no iba a disculparse ni mucho menos, lo hecho, hecho estaba.
- ya has visto que Haruka no tiene pensado cambiar de opinión, además cuenta con el apoyo de su padre y el mío, así que te pediré que te retires, le diré a uno de los guardias que te lleve al aeropuerto, así que por favor retírate. – hablaba diplomáticamente Takuma, no tenía pensado iniciar una discusión con Alicia ni mucho menos, no cuando Haruka posiblemente pudiera estar escuchando, Alicia se había puesto la soga al cuello ella sola y él no iba a quitársela.
- fuera del estudio, en la sala, estaban Michiru, Shizuru, Natsuki, Haruka, las respectivas damas y los betsman, a la espera; la aguamarina se acercó a su viendo y la tomo de la mano para apartarla del grupo. - ¿Cómo estás? – comenzó la oji-azul. – sé que es una pregunta tonta dada la situación, pero es que… no se… no sé qué hacer, quiero apoyarte, no quiero que pierdas a tu familia pero tampoco me quiero alejar de ti, no sé qué debo hacer. – hablaba Michiru con desesperación, pues sentía mucha impotencia ante esa situación, sabía que Haruka no quería cancelar la boda pero aun así no se sentía bien.
- amor, tú ya me estas apoyando, al no abandonarme, al estar aquí a mi lado, ya lo estás haciendo, yo no estoy perdiendo a mi familia, son ellos, los que me están perdiendo a mí, porque tú, Shizuru, mi padre, Natsuki, mi sobrinita y mi hija, son mi familia, no tendrás que separarte de mí jamás. – decía Haruka con seguridad para que su sirena entendiera que a pesar de las palabras de su madre y su repudio ella aún seguía firme en su decisión.
- Haruka. – fue lo único que pudo decir la aguamarina para evitar llorar y se arrojó los brazos de su viento. – amor, si quieres podemos… - tal vez lo mejor era posponer la boda, pero antes de si quiera poderlo proponer Haruka la corto.
- no, no lo digas por favor. – comenzó a hablar Haruka. – no lo vamos hacer, este es nuestro día y nadie, ni siquiera mi madre, nos lo va a arruinar, tu serás mi esposa hoy, nos iremos de luna de miel y cuidare de ti y de nuestra hija. – porque sabía que no podría estar otro día lejos de Michiru después de lo que acababa de pasar, necesitaba tener a Michiru con ella siempre para sentirse completa.
- será como tú dices amor. – cedió Michiru, porque ¿a quién quería engañar? Ella deseaba lo mismo que Haruka, estar a su lado todo el tiempo, poderla disfrutar día y noche, pero sobre todo, que juntas, disfrutaran de su embarazo.
Después de lo dicho por Takuma, Alicia no hizo más comentarios y bajo la atenta mirada de Haruka, su novia, Hiro y demás personas que estaban en el recibidor salió del estudio, pero antes de que abandonara la casa en compañía de Takuma, Michiru camino hacia ella y la llamo…
- señora, yo amo a su hija. – comenzó Michiru y al ver que Alicia no tenía la intención de hablar continuo. – yo la amo y créame cuando le digo que no me considero la persona perfecta para ella, pero aun así le aseguro que la hare feliz. –hablaba Michiru con seguridad. - ¿no es eso lo que todo padre quiere? ¿Qué amen y hagan felices a sus hijos? – cuestiono la aguamarina con seguridad y porte, pero Alicia no tenía intención de responder a los cuestionamientos de la chica que estaba frente a ella. – si alguna vez llega a cambiar de opinión… nuestra casa siempre está abierta para usted. – termino la oji-azul y volvió al lado de su viento.
Alicia junto a Takuma abandonaron la mansión y como había dicho el hombre le pidió a uno de los guardias de seguridad que la llevara al aeropuerto y se asegurara de que se subiera al avión, no iba a correr ningún otro riesgo, tal vez Alicia pudiera arrepentirse; le abrió la puerta a la madre de su nieta y la cerro, pero antes de que el auto arrancara…
- toma. – le dijo el hombre a la rubia extendiéndole un papel doblado. – por las molestias. – termino y comenzó a caminar lejos del auto.
- el auto comenzó a avanzar y mientras lo hacía Alicia desdoblo el papel, sabía lo que era, un cheque. – nunca vas dejar de ser un viejo zorro Takuma Tenoh. –susurro la rubia, pero no podía darse el lujo de romperlo, después de todo, había perdido la ayuda de Haruka.
Y mientras Alicia abandonaba la mansión Tenoh, había alguien en la entrada que se negaba a marcharse y exigía entrar a como diera lugar…
- usted no entiende, tengo que entrar, Haruka Granshester es MI novia. – declaraba abiertamente cierta castaña, que no había tenido tanta suerte como Alicia y a ella si la habían atrapado antes de que pudiera adentrarse en la mansión.
- señorita, por favor, deje de hacer escándalo, ya le he dicho que aquí no hay nadie con ese apellido, por favor retírese. – pedía de manera amable uno de los guardias de la puerta, pues tenía más de treinta minutos tratando de razonar con esa chica pero simplemente no entendía de razones.
- ya le he dicho que es la dueña de esta casa. – decía la castaña, ella no sabía que Haruka se estaba haciendo pasar por un chico y simplemente la trataba como siempre, como a una mujer, había llegado ahí con la idea de que podría entrar a la casa sin ningún problema pero desafortunadamente la suerte no estaba de su lado.
- y yo le he dicho que el dueño de esta casa es Hiro Tenoh-sama, váyase por favor. – volvía a pedir el guardia con amabilidad, pues esa chica ya lo estaba exasperando.
- no me iré hasta que, usted me deje hablar con la dueña de esta casa. – exigía la castaña, había llegado a la mansión porque le había pedido al taxista que la llevara al lugar de la boda que se celebraba ese día en una de las casa más importantes de Japón, pero ella no sabía nada de Haruka, ni que se había cambiado el apellido ni que obviamente aun no era la dueña de la casa.
- suspiro, esa niña no entendía que no había ninguna "dueña" Hiro era el dueño y Haruka sería el siguiente DUEÑO, se acercó a su compañero y le dijo al oído que trajera a Sakura o Ryoga, a quien fuera para que la chica se fuera de una buena vez. – van a llamar a uno de mis superiores para que venga a hablar con usted y se aclare este malentendido.
- más vale que de verdad sea una emergencia, la ceremonia está a punto de comenzar. – rezongaba Sakura al seguir a uno de los guardias de seguridad que había ido a decirle que había una chica que exigía ver a la dueña de la casa cuyo nombre era Haruka Granshester, la rubia sabía que se refería a Haruka, pero eso los guardias no tenían por qué saberlo.
- le digo que me deje pasar. – intentaba la castaña pasar por la fuerza empujando al guardia.
- ¿Qué es lo que está pasando aquí? – cuestiono Sakura con molestia por lo que esa chica había intentado hacer.
- Sakura-sama, está chica, por más que lo he intentado no entiende que aquí, no vive la mujer que ella busca. – decía el guardia con angustia, pues no quería que la rubia frente a él lo tachara de inútil, todos sabían perfectamente del temperamento de la rubia y nadie quería enfrentarse a su ira.
- deje el escandalo señorita ¿tiene usted invitación? ¿Tiene algún asunto que atender con algún miembro de la familia Tenoh? – cuestionaba la rubia con su usual tono elevado de voz.
- Tenoh, era verdad en la nota que había leído, decía "Haruka Tenoh" supo que era SU Haruka porque venía una foto. – tengo un asunto con Haruka Tenoh. – declaro la castaña, si hubiera recordado su nuevo apellido desde un inicio no hubiera perdido el tiempo con esos dos gorilas que simplemente no sabían hacer bien su trabajo.
- mal momento señorita, Haruka Tenoh-sama en este momento está muy ocupado. – decía la rubia con una sonrisa, sabía muy bien quien era esa chica, Selene les había mostrado una foto de ella cuando comenzaron con la investigación y Haruka había enfermado. – va a casarse, si lo desea, puede venir en tres semanas, después de su luna de miel, creo que podrá atenderla.
- Haruka es MI novia, exijo que me deje hablar con ella, así que vaya haya y dígale que Kristen Watson está aquí. – declaro la castaña con autoridad y superioridad.
- tú no tienes ninguna autoridad para venir a exigir algo aquí. – hablo la rubia aún más fuerte haciéndose respetar. – ustedes. – dijo dirigiéndose a los de se seguridad. – largo, díganle a Shizuru que hay una situación aquí, que me hare cargo, que por favor me espere. – ordeno Sakura, lo que iba hablar con esa chica no les concernía a ellos y mucho menos podía permitir que estuviera hablando a sus anchas como si Haruka fuera una mujer, que lo era, pero nadie podía saberlo.
- veo que esto es algo que ellos no pueden escuchar. – declaro con seguridad Kristen sabiendo que tal vez por ese rumbo podría obtener una audiencia con Haruka.
- no, no pueden, pero no hablaremos mucho, vete, no tienes nada que hacer aquí, lo que sea que hayas venido a buscar, no lo encontraras aquí, ya no. – declaraba la rubia con seguridad sabiendo de sobra que Haruka solo amaba a Michiru.
- amo a Haruka ¿sí? Sé que me equivoque en el pasado, pero por eso estoy aquí, para remediarlo. – declaraba la castaña con seguridad, era verdad, se había equivocado al dejar a Haruka, pero aún estaba a tiempo de enmendar ese error.
- un poco tarde ¿no lo crees? Haruka ya no te ama, ha encontrado el amor en alguien más, así que por favor vete, ya no hay nada aquí para ti, por favor, no me obligues a tomar otras medidas, aquí no estamos en los Ángeles. – pedía la rubia de manera tranquila, cosa que sorprendería a cualquiera que la escuchara, pero no podía evitarlo al ver a la chica, se veía que no había comido y tenía ojeras.
- ¿entonces Haruka… ella… se casa por amor? – cuestiono incrédula la castaña, pues ella recordaba lo mal que lo había pasado Haruka cuando la dejo y pensaba que se estaba casando por despecho.
- así es, conoció a su prometida hace tiempo y se enamoraron, el sentimiento es mutuo, no tienes nada que hacer aquí, perdiste tu oportunidad, vete de manera tranquila, Haruka es feliz, ahora debes encontrar tú, tu propio camino y ser feliz. – declaro la rubia con una serenidad que ni ella sabía que tenía, tal vez la chica tocara una fibra sensible en ella.
- ¿le puede decir algo por mí? – cuestiono la castaña pero al ver la rubia negaba, sonrió de una manera irónica. – no, claro que no. – se respondió ella misma. – me iré, solo si puede… dígale que… le deseo lo mejor. – y era verdad, ella se había equivocado, había dejado ir a una chica maravillosa que la amaba, por un patán que no se tocó el corazón para lastimarla ¿y todo porque temía no ser aceptada? Había sido una cobarde y estas eran las consecuencias, había sido muy ingenua al pensar que Haruka esperaría por ella siempre, pero ahora eso no importaba, la rubia sería feliz y tenía que vivir con eso.
De regreso en la mansión Tenoh, Takuma, Hiro, Dorian y Saeko, salieron juntos de la mansión para expresar sus disculpas a sus invitados y al juez, así como también para decirles que la ceremonia se iba a reanudar. Sakura volvió a la mansión y solo menciono que era alguien que buscaba a una persona, pero estaba equivocada la dirección y no le dio más importancia; después de eso, Haruka se colocó en su lugar en el altar, Natsuki escoltada por Saeko también tomo el suyo, está vez para no correr riesgos las dos novias escoltadas por sus padres salieron juntas de la mansión al escuchar sonar la marcha nupcial, cada una fue entregada a su respectiva pareja y sin esperar más tiempo el juez comenzó con la ceremonia; las primeras palabras del juez fueron las únicas que lograron escuchar las respectivas parejas, porque al verse, cada una se perdió en los ojos de la otra, era inevitable, cada que se veían era lo mismo, se abstraían de la realidad y se recluían en su propio mundo, uno donde nadie más existía, uno donde solo ellas existían, donde todo el mundo dejaba de existir y no podían ser más felices; el juez tuvo que aclararse la garganta repetidas veces para sacar a ambas parejas de su ensoñación.
- cuando vio que tenía la atención de ambas parejas continuo. - ¿los anillos? – volvió a cuestionar aun cuando Hiro y Saeko ya estaban al lado de las parejas con las cajas de los anillos en la mano.
Unas cuantas rosas ahogadas se lograron escuchar a espaldas de ambas parejas, tanto Natsuki como Haruka se sonrojaron, así como Michiru y Shizuru también, pues ninguna estaba poniendo atención a la ceremonia de su unión; con pena tomaron los anillos y respectivamente lo colocaron en el dedo de su pareja, para que después Michiru y Shizuru hicieran lo mismo; el juez les pidió que firmaran las actas junto con sus testigos y después de revisar que todo estuviera en orden…
- felicidades, están legalmente unidas en matrimonio. – comenzaba el juez con una sonrisa. – ya pueden besar a las novias. – termino de hablar el juez viendo como las chicas se unían en un tierno beso.
Los aplausos no se hicieron esperar al ver el beso y nada más separarse las felicitaciones y palabras de buena fortuna no se hicieron esperar, apenas y si habían tenido tiempo de pasar más de diez minutos juntas, pues sus invitados y familia, requerían de su atención; Hiro junto con Saeko y Dorian hicieron un emotivo brindis que ambas parejas se habían perdido por estar en su mundo nuevamente; otro momento emotivo fue el primer baile que hicieron ambas parejas como casadas.
La canción Universe and U comenzó a sonar y tanto Shizuru como Michiru tuvieron que tomar a sus respectivas parejas para llevarlas al centro de la pista que se había hecho para la ocasión, pues ni Haruka ni mucho menos Natsuki habían escuchado lo que había dicho el presentado.
A fire burns
Water comes
You cool me down
When I'm cold inside
You are warm and bright
You know you are so good for me yeah..
With your child's eyes
Michiru coloco las manos en el cuello de su viento, mientras Haruka poso sus manos en la cintura de Michiru y al compás de la música que sonaba comenzaron con un leve movimiento, felices, ahora estaban juntas, por fin.
You are more than you seem
You see into space
I see in your face
The places you've been
The things you have learned
They sit with you so beautifully yeah...
Shizuru y Natsuki no se quedaban atrás, la castaña había colocado su cabeza entre el hueco del cuello y el hombro de su peliazul mientras bailaban, cantando partes de la letra.
You know there's no need to hide away
You know I tell the truth
We are just the same
I can feel everything you do
Hear everything you say
Even when you're miles away
Coz I am me, the universe & u
Michiru había colocado su cabeza en el hombro de Haruka mientras bailaban para estar más cerca de su viento, su esposa, por fin podía decir eso, Haruka era su esposa y muy pronto seria madre, tendría una familia.
and Just like stars burning bright
Making holes in the night
We are building bridges
La canción siguió su curso mientras ambas parejas se sumergían una vez más en su mundo, olvidándose que estaban en su boda, que tenían invitados, que había fotógrafos y familiares tomando fotografías y video del acontecimiento, abstrayéndose en su mundo.
You know there's no need to hide away
You know I tell the truth
We are just the same
I can feel everything you do
Hear everything you say
Even when you're miles away
Coz I am me, the universe & u wow
Nada más importaba, solo reflejarse en los ojos de la otra, sentir su respiración, su calor; Haruka se sentía justo ahora como en un sueño, jamás pensó que al llegar a Japón huyendo de lo que había pasado en los Ángeles, lograría todo lo que ahora tenía, una esposa, una hija que venía en camino, ella tenía una familia.
Am the universe & u wow
Shizuru solo había fantaseado con ese momento, por lo que ahora que de verdad estaba sucediendo, lo estaba disfrutando al máximo, por fin Natsuki era su esposa, por fin la tendría para siempre a su lado, nada más importaba en ese momento.
When you're on your own
I'll send you a sign
Just so you know
I am me, the universe & u
Natsuki nunca se imaginó estar en esa situación, casarse, tener hijos, formar una familia, ella siempre creyó que nadie se enamoraría de ella por su carácter, siempre pensó que sería libre… que equivocada estaba, porque ahí estaba, en el día de su boda, con la mujer que amaba que además llevaba a su hija.
the universe & u
the universe & u
Michiru nunca imagino que encontraría el amor en una mujer, todas las veces que imagino su boda siempre lo había hecho con un hombre, pero ahora ahí estaba, disfrutando de su primer baile como la señora de Tenoh y esperando su primera hija, sin duda el destino tenía un raro sentido del humor, pero ella no podía estar más feliz.
La canción término y las parejas volvieron a sus lugares para seguir disfrutando de su cena y las felicitaciones, poco tiempo después hicieron el baile de padre e hija, que también fue un momento bastante emotivo; pasadas las doce de la noche todos los invitados pasaron a la entrada de la mansión para despedir a las parejas que estaban a punto de partir a su luna de miel, cortesía de Hiro; las chicas estaban cambiándose de los trajes para marcharse a un hotel donde pasarían la noche de bodas para posteriormente por la tarde partir hacia su luna de miel; al pasar por la puerta de entrada fueron recibidas por una lluvia de arroz que no paraba de caer, así como también palabras de buen viaje y buena fortuna; se despidieron de sus invitados y posteriormente de su familia, un coche ya esperaba por ellas.
Llegaron al hotel sin ningún problema, tanto Haruka como Natsuki fueron por sus llaves para sus habitaciones, todo estaba planeado por Takuma, ese había sido su regalo, antes de entrar en la habitación Haruka había cargado a Michiru y al entrar, pudieron ver un camino de pétalos de rosa y muchas velas aromáticas alrededor de la habitación que le daban un toque aún más romántico, Michiru no perdió el tiempo y comenzó a besar a Haruka, había pasado mucho tiempo desde que habían estado juntas, pero ya había pasado el mes que le habían estipulado a la aguamarina y pensaba aprovechar el tiempo perdido.
Michiru comenzó a subir la intensidad del beso y Haruka comenzó a acariciar ese cuerpo que tanto añoraba, pero antes de que pudiera comenzar a quitar el vestido de su esposa, la aguamarina se separó y de la mano la llevo hasta la cama donde la sentó y posteriormente bajo la atenta mirada de Haruka, comenzó quitarse su vestido de una manera más que sensual a la vista de la rubia, Michiru movía sus caderas dándole un toque más que erótico, Haruka se levantó para acercase a Michiru y unírsele pero…
- ah-ah – dijo la aguamarina para detener las intenciones de Haruka. – vuelve a sentarte. – ordeno y sin rechistar la rubia la obedeció. – desvístete y recuéstate. – volvió a hablar la aguamarina y otra vez Haruka obedeció.
Una vez que la rubia no tuvo nada puesto, la aguamarina camino hacia Haruka y se sentó ahorcadas en sus piernas, a ella solo le quedaba su ropa interior, comenzó a besar a la rubia mientras movía sus caderas sobre la pelvis de la oji-verde propinándoles descargas de placer a ambas; Haruka se sentó aun con Michiru sobre ella y comenzó a besar el cuello de su esposa y abajar sus manos por sus costados, quería sentirla nuevamente, quería hacerla suya una vez más, quería recordarle a ese cuerpo sobre ella que lo conocía, aunque había sido solo una vez, lo conocía, era suyo; subió sus manos y retiro el sostén dejando a la vista esos hermosos senos que se amoldaban muy bien a sus manos y esos pezones rosas que se notaban erectos, no perdió tiempo y se llevó uno a la boca, ocasionando que Michiru soltara un gemido de placer y llevara sus manos a su cabeza para mantenerla ahí; la rubia invirtió las posiciones y con mucho cuidado recostó a la aguamarina en la cama, tenía mucho tiempo para recorrerla, quería saborear su cuerpo, dejarle claro a la oji-azul que era suya y de nadie más.
Comenzó depositando besos aquí y haya, excitando a Michiru pero sin ir más allá, tenía tiempo, quería grabarse cada palmo de la piel de su esposa, llevarla hasta el cielo hasta que le pidiera que parara, porque esa noche, era su noche y quería que Michiru la disfrutara al máximo, porque sería la primera de muchas. Hicieron el amor hasta entrada la madrugada, el cansancio de lo que habían vivido ese día milagrosamente había desaparecido, se entregaron como si fuera la primera vez, redescubriéndose mutuamente y cuando al fin estuvieron seguras de haber recorrido cada parte del cuerpo de la otra decidieron que era buen momento para dormir.
Shizuru y Natsuki no se quedaron atrás, hicieron el amor como si no hubiera un mañana, ellas no habían tenido la restricción que Haruka y Michiru tenían, pero sus padres las habían estado vigilando para que cuando menos, el tiempo que faltaba para la boda, se mantuvieran "puras" así que esa noche, se entregaron como nunca antes, la peliazul había perdido tiempo atrás su pudor y ahora se entregaba sin reparo, la castaña por otro lado amaba recorrer el cuerpo de Natsuki, escuchar los hermosos gemidos que podía sacarle, podía jurar que se escuchaban hasta el pasillo pero no le importaba; siguiendo el ejemplo de Haruka entrada la madrugada fue cuando por fin se dieron un poco de tregua y decidieron dormir, pues ese día tenían que tomar un avión.
A las once de la mañana el despertador comenzó a sonar, tenían que ducharse, arreglarse y bajar a desayunar para después partir al aeropuerto donde un jet esperaba por ellas para llevarlas a su luna de miel, que había sido el regalo de Hiro y que por cierto no les había dicho a donde irían.
- Michiru fue la primera en despertar y apagar la alarma. – amor, despierta. – dijo la aguamarina moviendo el cuerpo de Haruka, pues la rubia la había abrazado mientras dormían.
- mmmm. – fue lo único que dijo Haruka y se movió en la cama pero siguió durmiendo.
- Michiru solo pudo reír por lo tierno que era su viento, le acerco una almohada y se levantó de la cama. – está bien, duerme un poco más. – susurro pues sabía que el cansancio de la rubia era culpa suya, además si Haruka se despertaba dudaba mucho que pudieran salir a tiempo para el aeropuerto si a su viento se le ocurría entrar con ella a la ducha, así que era mejor así, se acercó a su maleta y tomo un cambio de ropa para después dirigirse a la ducha.
Shizuru también hizo lo propio al despertar, dejo a Natsuki en la cama, tomo un cambio de ropa y se fue a duchar, Michiru seguramente también estaría haciendo lo mismo, las parejas bajarían juntas a desayunar; Michiru no había demorado mucho en la ducha y para su sorpresa al salir Haruka ya estaba esperando por ella con un cambio de ropa en la mano mientras permanecía sentada en la orilla de la cama.
- pensé que seguirás durmiendo. – hablo Michiru mientras se aproximaba a su maleta para tomar algunas cosas.
- lo estaría si MI ESPOSA, no se hubiera levantado. – declaro Haruka y se acercó a Michiru, la tomo por la cintura y la beso, Kami sabía las ganas que tenía de hacerle el amor de nuevo pero tenía que controlarse, no quería llegarte para partir a su luna de miel. – me iré a bañar. – dijo cuándo se separó del beso. – no quiero que Shizuru venga a buscarnos. – y así se dirigió a la ducha, una de agua fría sería lo ideal.
A las doce con treinta minutos del día las dos parejas ya estaban en el restaurant del hotel tomando su desayuno, de manera tranquila, Haruka se había burlado de Natsuki por las marcas que tenía en todo el cuello, Shizuru y Michiru la habían reprendido pero aun así no podía dejar de reír, la aguamarina trataba de no reírse pues ella sabía que también tenía los suyos, los vio cuando se había metido a bañar, Haruka no se había detenido, había marcado su cuerpo como suyo; Shizuru estaba más que encantada con las caras de su esposa pero aun así trataba de no reírse, después de todo era su culpa que estuviera en esa situación, pero simplemente no había podido contenerse. Al terminar el desayuno o mejor dicho almuerzo se dirigieron a la entrada del hotel, donde sus maletas y el coche que las llevaría al aeropuerto ya esperaban por ellas.
En el aeropuerto se llevaron una sorpresa al ver dos jets, si, uno para cada pareja, al parecer iban a destinos distintos, cosa no agrado mucho a Haruka, pues aún estaba preocupada por Natsuki y Natsuki también estaba preocupada por ella misma, pues a pesar de que se había presentado y se había casado y le había hecho el amor a su esposa, aun no sabía cómo comportarse, necesitaba a Haruka a su lado para ayudarle; Shizuru no veía ningún problema y Michiru sabía muy bien lo que Haruka estaba pensando pero aun así quería que en su luna de miel solo fueran ellas dos, así que estaba agradecida con su suegro, no sabía a donde irían, pero con Haruka a su lado cualquier destino era bueno.
Abordaron los respectivos jets y en diez minutos ya estaban en el aire, el piloto se negó a decirles su destino, de acuerdo con él, eran órdenes de Hiro Tenoh, así que no podía decir nada; después de varias horas de vuelo y de un "encuentro" en el baño, porque las hormonas del Michiru estaban descontroladas, cosa que no molestaba a Haruka, llegaron a su destino, el piloto les pidió abrochar sus cinturones y quince minutos después ya estaban descendiendo del avión, Italia, ahí las había enviado Hiro, un destino que Haruka no conocía y Michiru tenía muchos deseos por recorrer, más aún si era con su viento con quien lo recorrería.
Shizuru y Natsuki aún estaban en el avión, pero no tan cómodas como lo estaban Haruka y Michiru pues al parecer Shizuru también había querido probar el baño del avión para otras actividades más divertidas pero Natsuki se había negado, alegando que las podían escuchar y eso no había hecho más que molestar a la castaña que al igual que Michiru tenía las hormonas revolucionadas y deseaba un poco de amor; así que al momento de descender el avión ambas chicas iban sin dirigirse la palabra, la peliazul casi podía asegurar que Shizuru ni siquiera había notado que estaban en Alemania, tenía que compensarla, tenía que hacer algo para que su oji-rubí volviera a hablarle y no se le ocurrió otra cosa que hacerle el amor a Shizuru en el elevador, si, le hizo el amor ahí y la castaña había quedado más que complacida, ya que había su Natsuki la de la iniciativa y la idea.
Solo estarían de luna de miel dos semanas, ya que Natsuki tenía su trabajo y sus estudios, así como Michiru tenía los suyos, sin mencionar que Haruka y Shizuru tenían su deber para con la empresa, además de seguir con sus clases privadas. Hiro había anunciado en la boda que pronto ellas serían las que dirigirían la empresa, además de que les dejarían la casa para ellas solas, si, ambas parejas vivirían bajo el techo de la mansión Tenoh, después de todo esa casa pertenecía a cada jefe de la familia y era el turno de Haruka de ocuparla.
La luna de miel paso sin mayores contratiempos salvo el salvaje apetito sexual que tanto Shizuru como Michiru tenían y las llamadas que Natsuki hacia a Haruka cada que su castaña tenía el deseo de hacerlo en algún lugar publico; pues ambas habían cogido el gusto por hacerlo en los lugares menos apropiados y como toda embarazada si no se cumplía su capricho se molestaban, los antojos habían comenzado a aparecer así como también los drásticos cambios de humor, pero pese a todo, la luna de miel la habían disfrutado al máximo, Haruka y Michiru habían recorrido Italia, hicieron el recorrido por Venecia como Michiru siempre lo había deseado, disfrutaron de su muta compañía, de despertar en los brazos de la otra, la comida y los lugares en los cuales pudieron hacer el amor.
- ¿en serio tenemos que regresar? – cuestiono Michiru mientras hacia las maletas, pues no solo se habían dedicado a visitar lugares y a hacer el amor, también habían adquirido ropa y demás cosas, así como recuerdos para sus familiares y amigos.
- si amor, tenemos que hacerlo. – decía Haruka que también hacía lo propio con otras maletas. - ¿no estas satisfecha con el tiempo que hemos pasado aquí? – cuestiono de manera coqueta haciendo alusión a sus encuentros.
- mmmm. – comenzó a meditar Michiru con un dedo en su barbilla. – de ti nunca estaré satisfecha amor. – respondió con una sonrisa pícara. – no puedo creer que está sea nuestra última noche. – hablaba mientras seguía metiendo cosas a las maletas que tenía dispuestas en la cama.
- todo el tiempo que he pasado aquí contigo, ha sido maravilloso mi amor, no podría pedir más. – hablaba Haruka viendo a Michiru con amor, no podía verla de otra manera pues era su esposa y la futura madre de su hija.
- ¿en serio? – Cuestiono y vio como Haruka sintió con seguridad - ¿Qué parte ha sido la maravillosa? – cuestiono pues para ella sus cambios de humor y sus hormonas revolucionadas no le ayudaron mucho, pero Haruka siempre hizo todo para que ella estuviera cómoda y satisfecha.
- todo amor, todo ha sido maravilloso, a tu lado todo es maravillo. – declaro con decisión para que a su sirena no el quedara ninguna duda.
- ¿de verdad? – cuestiono con incredulidad y Haruka solo sonrió y asintió. – ¿incluso la vez que hice que robaras una góndola e hicimos el amor bajo uno de los puentes en Venecia? – cuestiono de nuevo, pues esa vez por poco y las atrapaban, ya que era un poco extraño ver una góndola bajo un puente y que está se moviera sin razón aparente, pero no había podido evitarlo, después de su paseo de verdad sintió la necesidad de hacer el amor ahí y Haruka pese a todo se lo había concedido, sabía que estaba siendo egoísta, pero su viento no parecía tener problema con ello.
- sí, incluso esa vez. – declaro la rubia, pues aunque no lo había admitido en el momento, la adrenalina que sintió al pensar que serían descubiertas y estar haciendo el amor con la mujer que amaba la habían hecho sentir una y mil sensaciones.
- te amo. – dijo Michiru y se acercó a Haruka para abrazarla del cuello.
- yo también te amo. – respondió la rubia tomando a su esposa por la cintura y besándola con amor.
Shizuru y Natsuki también hicieron su parte, su estancia en Alemania había sido de lo más placentera, no solo disfrutaron de las instalaciones del hotel sino de las maravillas que tenía el país para ofrecer tanto en lo gastronómico como en sus paisajes, Shizuru todo el tiempo molesto a Natsuki para provocarle esos sonrojos que tanto le gustaban pero sobre todo, por el hecho de que gritaba mucho cuando estaban en algún lugar público haciéndolo, cosa que había sorprendido a la castaña, pues pese a todo, Natsuki nunca le dijo que no, a todo lo que ella le pidió, siempre accedió, a pesar de estar toda roja, siempre cumplió sus caprichos y ella no podía estar más complacida y feliz por ese hecho.
Pasadas las dos semanas las recién casadas regresaban a casa, su luna de miel había terminado. Mientras tanto en Japón, Hiro había dispuesto que las habitaciones más grandes que habían en la mansión, fuesen dispuestas para su hija y su sobrina o mejor dicho su otra hija, pues quería que tanto Haruka como Shizuru, así como sus nueras estuvieran cómodas, ese sería su hogar de ahora en adelante y quería que su estancia ahí fuera de lo más placentera, ya que se también sería el hogar de sus nietas.
Hiro había avisado a familia y amigos y había preparado una gran fiesta en la mansión para recibir las parejas, quería recibirlas como se merecían, además de añorar ver como llevaban sus nueras el embarazo y si este era ya visible, ya que durante la ausencia de las parejas tanto el como Takuma, se dedicaron a hablar con la prensa para que les dejaran en paz, claro que por una cantidad de yenes considerable, pero cuando menos su familia estaría tranquila; estuvieron esperando por unas horas hasta que la puerta de la entrada fue abierta y todos pudieron a las cuatro chicas entrar en la casa.
- vaya, hay reunión familiar. – hablo Haruka sorprendida y rompiendo el silencio que se había instaurado en la mansión cuando ellas cruzaron por la puerta.
Continuara…
