Capítulo 46.

- vaya, hay reunión familiar. – hablo Haruka sorprendida y rompiendo el silencio que se había instaurado en la mansión cuando ellas cruzaron por la puerta.

Continuara…

Todos habían quedado sorprendidos al ver llegar a las parejas aun cuando las estaban esperando ¿el motivo? Se veían completamente distintas, como si… brillaran, parecía que desprendían cierta luz y eso dejo un poco impactados a todos, la luna de miel seguramente había sido magnifica y ellas la habían disfrutado al máximo, además del hecho de disfrutar por fin de su amor sin restricciones.

- ¡bienvenidas! – recibió Hiro rompiendo el silencio y caminando hacia donde se encontraban las chicas para darles un abrazo.

- gracias. – respondió Haruka recibiendo el abrazo de su padre con alegría.

Uno a uno de los invitados fueron pasando para darles la bienvenida a las chicas con un abrazo; para después pasar a la sala y sentarse para conversar… mejor dicho para atosigar a las parejitas acerca de cómo había estado su viaje, pero antes de que alguien comenzara con el interrogatorio, fue Michiru quien comenzó a hablar.

- hay… hay algo que Haruka y yo queremos decirles. – comenzó la aguamarina con nerviosismo; su viento y ella lo habían hablado en el avión y después junto con Shizuru y Natsuki en el trayecto hasta ahí, tenían que dar la noticia.

- ¿Qué es hija? – cuestiono Dorian con un poco de preocupación en la voz pues su hija se notaba nerviosa. – nos estas preocupando.

- no es nada para preocuparse. – aclaro Michiru para que los que no sabían aun de la noticia, no pensaran cosas malas. – si no todo lo contrario. – retomaba la conversación. – Haruka y yo… bueno… nosotros… estoy embarazada. – soltó después de un tiempo, tenían que decirlo ahora, no podían esperar más tiempo y que el embarazo se comenzara a notar, habían acordado que sería mejor decir que tanto Michiru como Shizuru, habían quedado embarazadas durante la luna de miel.

La sala entera estallo en felicitaciones y cuestionamientos hacia la pareja Tenoh-Kaioh, Dorian estaba más que sorprendido pero muy complacido, su hija llevaba en su vientre al futuro heredero de la familia Tenoh, ni siquiera se acordaba que Haruka era una mujer, Hiro y Takuma, solo sonrieron al ver como los ojos de Dorian prácticamente brillaban, ambos juraban que de tratarse de un anime, Dorian tendría el signo de yen en sus ojos; los que ya sabían la noticia solo fingieron la sorpresa para no levantar sospechas, Hiro había ido a felicitar a su hija y a su nuera, al igual que Takuma, Dorian había abrazado fuertemente a Haruka y hasta la había levantado del piso, su primer nieto, Shizuru y Natsuki no se quedaron atrás y como todos los que ya sabían la noticia habían hecho, ellas también había ido a felicitar a la pareja.

- ¡ara! – exclamo Shizuru, pues ahora le tocaba a ella. – mi primo resulto muy efectivo. – comenzó la castaña para hacer sonrojar a la rubia.

- Shizuru. – advirtió Haruka a su prima, pues si comenzaban por ahí, quien pagaría todo sería Natsuki, porque Shizuru casi nunca se sonrojaba y ella tendría que atacar a Kuga.

- pero déjame decirte que no eres el único. – hablo Shizuru restándole importancia al comentario de su prima. – porque Natsuki también es muy efectiva. – soltó sin más, esperando que su tío o su abuelo hicieran algún comentario para que los demás entendieran.

- ¿entonces ustedes…? – cuestiono Hiro con fingida sorpresa para que los que no sabían entendieran lo que Shizuru había tratado de decir.

- sí. – respondió la castaña. – estoy embarazada. – confirmo el cuestionamiento que su tío había dejado a medias, sin duda Hiro era un buen actor.

- oh, por Kami. – comenzó Saeko pues eso era lo que le hubiera gustado decir cuando se enteró de que sería abuela, pero no había podido, debido a las circunstancias. – mi bebé, va a tener un bebé. – termino la peliazul mayor, llevándose las manos a la boca para enfatizar la sorpresa.

- kaasan, por Kami, es Shizuru quien está embarazada, no yo. – hablo con su usual tono frio de voz, tono que poco a poco iba tornándose más cálido, ahora podía ver que su madre era feliz y todo porque ella había encontrado a una buena persona para compartir su vida.

- ahora si estoy confundido. – espeto Dorian pues Shizuru y Natsuki eran ambas chicas ¿entonces cómo? ¿Inseminación artificial?... Si, el hombre aún no recordaba que Haruka era una chica también.

- oh es algo muy sencillo que con gusto les explicare. – comenzó Midori para aclarar las dudas en las personas que no sabían acerca de su tratamiento. – verán hace algún tiempo el viejo Takuma. – relataba la peli-marrón. – me busco para que hiciera cierto tratamiento y que permitiera a dos mujeres concebir sin la necesidad de un hombre. – la oji-verde no se cortó ahí y comenzó a relatar todo acerca de su tratamiento y cómo funcionaba, cosa que Natsuki hubiera preferido que omitiera. – y así fue como Shizuru quedo embarazada de Natsuki, les di el tratamiento antes de que partieran y me alegra ver que fue efectivo. – ella también debería ser actriz, todos son muy buenos mintiendo.

- así es, así fue como paso. – reafirmo Shizuru pues para que los que no sabían acerca del tratamiento era algo un poco difícil de asimilar, pues a pesar de vivir en un siglo donde los avances tecnológicos estaban en constante evolución jamás nadie esperaría algo así.

Después de la aclaración de Midori y la afirmación de Shizuru, todos también comenzaron a felicitar a la pareja Fujino-Kuga por su futuro bebé, Saeko derramaba lágrimas de felicidad por la noticia, Hiro abrazaba efusivamente a Shizuru tratando de no ser muy brusco, Sakura y Yukino que ya sabían de la noticia también se acercaron a felicitarlas, al igual que Haruka y Michiru, con una sonrisa cómplice en los labios, todo había salido muy bien, ahora solo tenían que dedicarse a esperar la llegada de sus hijas; ya llegado el momento solo dirían que fueron prematuras o algo se les ocurriría.

Después de la noticias de los embarazos, comenzó el interrogatorio hacia las chicas, Hiro, Dorian, Takuma, Darien, Reito y Andrew secuestraron a Haruka y Natsuki para interrogarlas, claro que los hombres de la familia Tenoh, ya sabían todo, pero los otros lo ignoraban y tenían mucha curiosidad, por otro lado Shizuru y Michiru, fueron apartadas por Saeko, Youko, Midori, Sakura, Yukino, Serena, Rei y las otras chicas para que les contaran sus experiencias, después de todo, como toda chica de instituto tenían cierta curiosidad por saber si en verdad "dolía" refiriéndose a la primera vez, las mujeres mayores ya sabían acerca del embarazo, pero estaban disfrutando ver a las chicas responder preguntas cuyas respuestas eran más falsas que un billete de tres mil yenes, así que se estaban divirtiendo a lo grande al ver las caras de susto por cada pregunta, que las chicas hacían sin cortarse ni un poco.

Después de ese bochornoso momento para ambas parejas donde fueron interrogadas con preguntas que hicieron en más de una ocasión se les subieran los colores, todo mundo paso al comedor cuando Max informo que la comida-cena estaba lista, todos se habían esmerado dando sugerencias y opiniones para que ese día fuera algo que disfrutaran las recién llegadas; así que sin demora todos pasaron al comedor para así disfrutar de la maravillosa comida que la cocinera de la familia Tenoh había preparado con esmero para sus nuevas señoras, pues hacia más o menos tres días que Hiro y Takuma habían dejado la mansión para instalarse en otra un poco más pequeña y dejarle su espacio a las parejitas.

La cena transcurrió entre risas, comentarios acerca de la luna de miel, acerca de los embarazos, comentarios haciendo sonrojar a Natsuki, todo fue bastante agradable para todos los que compartían la mesa ese día; al terminar todos pasaron nuevamente a la sala y continuaron con las conversaciones está vez acompañadas de un delicioso té y pastel de fresas; el tiempo paso rápidamente o eso fue lo que todos pensaron porque en un abrir y cerrar de ojos ya eran las once de la noche y las chicas tenían que dormir, porque aunque no lo dijeran todos sabían que estaban cansadas por el viaje y además Shizuru y Michiru bostezaban abiertamente, pues aparte de su apetito sexual también habían cogido un gusto por dormir mucho más de lo que estaban acostumbradas, por lo que todos comenzaron a despedirse, quedando de seguir en contacto y verse nuevamente, todos se fueron hasta que solo la familia Tenoh quedo en la mansión.

- bueno, creo que es hora de que nosotros también nos vallamos. – dijo Hiro mientras se ponía de pie y le hacía una señal a Takuma para que él también se levantara.

- sí. – respondió Takuma poniéndose de pie también y estirándose un poco. – tienes razón, ya es tarde.

- ¿de qué hablan? – cuestiono Haruka claramente confundido por las palabras de su padre y abuelo.

- desde hace tres días que nosotros ya no vivimos en la mansión Tenoh. – declaro Hiro con tranquilidad y una sonrisa en sus labios restándole importancia.

- ¿Qué? ¿Cómo? ¿Por qué? – soltaba pregunta tras pregunta Shizuru, aun sin entender muy bien la situación.

- verán. – comenzó Takuma. – está casa, es solo para el jefe de la familia Tenoh, Haruka y tú, son los siguientes líderes, así que decidimos dejarles la casa. – explicaba Takuma con tranquilidad para que las chicas no se sintieran mal.

- pero… pero aun no tomamos posesión de nada… o… ¿ya vas a dejarnos la empresa? Es muy pronto, no creo que… - balbuceaba Haruka con nerviosismo pues aún no se creía capaz de tomar el mando de la empresa y menos con Michiru embarazada, por suerte su padre la interrumpió antes de que dijera alguna tontería.

- tranquilo, no es eso, como ya les dijo su abuelo, está casa es solo para el líder de la familia Tenoh, ustedes son los siguientes en la línea sucesoria, además de que necesitan privacidad, hijo, no pretenderás que nos quedemos en casa y… despertemos a mitad de la noche por ruidos "extraños" ¿verdad? – explicaba de manera divertida Hiro para quitarle un poco de tensión al asunto y las chicas se relajaran.

- así es, así que tómenlo con calma, está casa será su hogar, será el lugar donde sus hijas crecerán, donde comenzaran a desarrollar a su familia, nosotros solo queremos que estén cómodas, desde hace tres días sus cosas fueron mudadas a las habitaciones más grandes de la casa, así que disfruten. – termino de hablar Takuma y les dio un abrazo a las cuatro chicas, nunca pensó que su familia terminaría de esa manera, ni mucho menos que el terminaría aceptando un matrimonio entre mujeres, ni mucho menos incentivar un experimento para que dos mujeres pudieran tener descendencia, si alguien le hubiera dicho unos años atrás que el haría eso, seguramente lo hubiera tachado de loco.

- cuídense. – hablo Hiro y también abrazo a la cuatro chicas. – que descanses y a ustedes. – dijo señalando a Haruka y a Shizuru. – las veo el lunes en la empresa. – después de todo, tenían que aprender el manejo de la empresa para que en un futuro fueran capaces de hacerse cargo.

- así lo haremos papá. – respondió Haruka y comenzó a caminar junto con Shizuru para despedir a su padre y a su abuelo. – buenas noches. – se despidió y una vez que ambas vieron como el coche salió de la mansión volvieron a entrar.

- ¿podemos ir a dormir? – cuestiono Michiru caminando para encontrarse con Haruka, estaba cansada y tenía mucho sueño.

- si amor, vamos a dormir. – respondió Haruka y como no sabían cómo habían quedado las habitaciones, le pidió a Mariel les indicara donde dormirían y la maid con una sonrisa se encargó de llevar a ambas parejas a sus nuevas habitaciones. – gracias Mariel.

- no hay nada que agradecer Haruka-sama, que pasen una linda noche. – respondió la maid, que estaba más que feliz pues hacia bastantes años que no había niños en la mansión y ahora pronto esas risitas se volverían a escuchar otra vez.

La noche paso con normalidad, no hicieron otra cosa que no fuera dormir pues el cansancio de las cuatro comenzó a hacer efecto y ellas solo pensaban en dormir, reponer energía y disfrutar ese fin de semana en compañía de su familia para llegado el lunes iniciar con sus labores en la empresa y sus estudios para poder terminar la universidad, todo había caído en su lugar, ahora que estaban con la persona amada, nada ni nadie las separaría, serian una familia; ahora solo podían disfrutar viviendo el presente y pensando en lo que el futuro deparaba para ellas.

Cuatro meses después…

El tiempo paso sin que fueran conscientes de ello, en un abrir y cerrar de ojos, Michiru tenía cinco meses de embarazo y Shizuru cinco y medio, sus cambios de humor estaban cada vez peor, así como su apetito sexual y los constantes antojos a deshoras de la madrugada que no dejaban dormir tranquilamente ni a Haruka ni a Natsuki; la castaña y la rubia acababan de terminar la universidad gracias a sus clases privadas, ahora ellas estaban tituladas y seguían manejando la empresa con ayuda de Hiro y Takuma, no se hacían cargo de ella al completo pero comenzaban a tener más noción de todo el manejo de la misma, pero Hiro y Takuma querían darles más tiempo de disfrutar de su familia, además la empresa estaba en su mejor momento y no requería mucha atención, así que todo estaba yendo viento en popa; la familia Tenoh estaba disfrutando de su mejor momento y todo mundo a su alrededor podía notarlo y gracias al arreglo que habían hecho los veteranos de la familia Tenoh, la prensa había dejado de molestarlos.

Esa noche Haruka había llegado de la empresa un poco cansada, ella y Shizuru habían estado cerrando un trato muy importante para que la empresa siguiera por el camino del crecimiento y de lograr cerrarlo se manejaría prácticamente sola y no requeriría de invertirle mucho tiempo, así que la reunión se había extendido hasta las doce y al llegar a casa, encontró a una Michiru molesta por no llegar a cenar y no atenderle las llamadas, tuvo que cenar junto con Natsuki y Shizuru, la peliazul también estaba molesta porque la castaña no debería trabajar tanto por su estado pero Shizuru sabía cómo contentarla; después de cenar se dirigió a su habitación y se puso la piyama para acostarse a un lado de Michiru quien dormía plácidamente, en menos de cinco minutos acompaño a su sirena en el mundo de los sueños, lástima que no pudo permanecer en ese mundo por mucho tiempo.

La aguamarina había esperado por su viento hasta entrada la noche pero ni siquiera cuando le marco a su celular le respondió, por lo que el verla llegar con Shizuru y riendo, no había hecho otra cosa que enfurecerla aún más, así que al saber que su viento estaba sana y salva en casa, simplemente se fue a acostar, no quería pelear y sabía que de quedarse ahí, eso era justamente lo que pasaría, así que sin más se había dirigido a su habitación, cuarenta minutos después Haruka había entrado en la habitación y se había acostado a su lado, la había sentido claramente pero siguió fingiendo que dormía, pero después de cierto tiempo había caído dormida, cosa que no duro mucho tiempo pues uno de sus antojos la había hecho despertar; tenía antojo de helado de queso con chocolate y salsa de soya, así que se levantó de la cama y bajo a la cocina en busca de su helado, el cual encontró pero no de la marca que ella quería, si, tenía que ser de la marca con la cual ella había soñado, pero no quería despertar a Haruka, así que trato de comer el helado que tenía en la cocina pero no fue de su agrado y el antojo persistía.

- Kami. – dijo a nadie en particular y se levantó de la mesa, no quería ese helado, pero tampoco quería hablarle a Haruka, así que resignada volvió a la habitación, pero no podía conciliar el sueño.– ya bebé, por favor, duerme, papá y yo no nos hablamos y no quiero tener que pedirle algo, duerme y te prometo que mañana iremos por ese helado. – hablaba Michiru en susurros a su abultado estomago para tratar de calmar su antojo.

Desafortunadamente nada funcionaba y se estaba poniendo cada vez más ansiosa, de verdad quería ese helado, así que en su desesperación se acostó en la cama y comenzó a mover a Haruka, no quería, pero su antojo era más fuerte que su molestia para con su viento y sabía que de no cumplirlo su pequeña no la dejaría dormir.

- Haruka. – llamaba la aguamarina y la movía del hombro, pero la rubia no tenía intención de despertar. – Haruka, despierta por favor. – insistía la aguamarina con más énfasis. - ¡Haruka! – llamo aún más fuerte.

- ¿eh? ¿Qué? ¿Qué pasa? – cuestionaba la rubia adormilada y confundida, sentándose en la cama.

- Haruka, despierta. – pedía la aguamarina con desesperación pues la rubia aún continuaba con los ojos cerrados.

- sí, sí, ya desperté. – decía Haruka abriendo los ojos y tallándose la cara con una mano para tratar de despejarse. - ¿Qué ocurre? – cuestiono un poco más despierta.

- tengo un antojo. – declaro la aguamarina y al ver que Haruka no hablaba continuo. – tengo un terrible antojo de un helado de queso con chocolate y salsa de soya. – dijo Michiru y sonrió al ver la cara de desagrado que Haruka trataba de ocultar.

- amor ¿Qué no hay todo eso en la cocina? – cuestiono, pues ella recordaba haber ido de compras y comprar prácticamente todos los sabores de helado disponibles.

- sí, pero no de la marca de la que tengo antojo. – confeso con pena la aguamarina, pues hasta ella misma se daba cuenta de lo absurdo de su antojo.

- ¿Cómo? – soltó sin querer Haruka, pues la confesión de su esposa la desconcertó ¿solo por la marca? Sabía que eso de los antojos pasaría pero… aun así no dejaba de sorprenderla cada que pedía uno de sus antojos raros.

- sin siquiera poder evitarlo comenzó a llorar, si, sus hormonas, el escuchar a Haruka decir eso la hizo sentirse tonta por su petición. – ol-vídalo. – gimoteaba la aguamarina. snif, snif, tienes razón, es una estupidez, snif, comeré del que hay en la, snif, cocina. – decía la aguamarina con un poco de dificultad por el llanto.

- ¿Qué? No amor, discúlpame, soy una idiota, mira ya me levanto. – comenzó a hablar la rubia atropelladamente mientras se levantada, se ponía sus pantuflas y su bata. – dime ¿Qué marca es la que quieres de helado y la salsa de soya? – cuestiono de manera comprensiva.

- snif, Yukimi Daifuku, snif y con la salsa que hay en la cocina basta, solo quiero el helado, por favor. – pedía Michiru ya un poco más calmada, pero aun sin ver a la cara a Haruka, pues se sentía mal, no quería perderla por culpa de sus estúpidos antojos pero simplemente no podía evitarlo, cuando no era sexo eran sus comidas extrañas.

- está bien mi sirena, ahora vuelvo. – dijo la rubia y se inclinó para besar la frente de su esposa y se marchó.

- una vez que estuvo segura que Haruka había dejado la habitación. – como odio esto. – comento a nadie en particular, claro que no se refería a su bebé jamás se arrepentiría de ella, hablaba de sus cambios de humor y sus antojos, siempre despertaba a Haruka por ellos y odiaba hacerlo más aun sabiendo que su viento estaba cansada de la oficina.

Todas las emociones se aglomeraron en ella y sin más comenzó a llorar, odiaba sentirse así, odiaba sus hormonas que eran justamente las que la estaban haciendo llorar justo ahora, odiaba sus cambios de humor, pues hacia unos días se le había antojado una hamburguesa y Haruka muy amablemente había ido a traérsela, así como también le había hecho compañía mientras se la comía, pero al sentir la mirada de la rubia en ella, se había puesto a llorar.

Flashback

Estaba comiéndose su hamburguesa muy placenteramente, así como también sus papas fritas con helado, cuando sintió la mirada de Haruka, volteó en su dirección y la vio sonriendo, solo eso, le sonreía porque le gustaba verla comer, se lo había dicho muchas veces, pero sus estúpidas hormonas no podían entender eso, así que se había puesto a llorar.

- ¿amor? ¿Pasa algo? ¿Tu hamburguesa tiene algo? ¿Quieres que vaya por otra? Hablame amor. – cuestionaba Haruka con genuina angustia al ver las lágrimas de su hermosa sirena, pues simplemente no sabía que era lo que estaba pasando, sabía que por las hormonas algunas veces Michiru estaba más sensible y lloraba por todo, como la vez que vio a un perro ladrarle a un coche y se había puesto a llorar porque de acuerdo con ella eso era muy triste.

- estoy gorda ¿cierto? – había soltado sin más pensando que era ese el motivo por el cual Haruka la veía tan insistentemente y sonreía, ella creía que estaba gorda.

- ¿Cómo? – cuestiono confundida por la afirmación de Michiru. - ¿pero… pero que dices? – cuestionaba de nuevo la rubia claramente desconcertada por las palabras de su esposa.

- admítelo, es lo que piensas, estoy gorda. – hablaba la aguamarina llorando. – seguramente estabas pensando en dejarme ¿cierto? – seguía hablando a pesar de ver que Haruka se levantaba de la mesa, cosa que la angustio, pues pensó que la rubia se había cansado de ella.

- yo jamás pensaría algo así de ti. – hablo la rubia inclinada junto a la silla donde Michiru permanecía sentada y le tomaba las manos. – te amo, no me importa que ahora estés un poco… llenita, eso te hace más adorable, yo no me enamore de ti por tu físico sirena, además… con tu pancita estas sexy. – declaro la rubia y sin más comenzó a acariciar las piernas de Michiru mientras se ponía de rodillas.

Fin flashback.

Ese día Haruka le había hecho llegar al cielo ahí en la cocina para terminar en su habitación, todo para demostrarle que a pesar de todo ella la amaba y jamás pensaría algo malo de ella y así se lo había demostrado esa noche, jamás lo olvidaría, amaba ese lado de Haruka, tan comprensivo y bondadoso, incluso no se había enojado con ella cuando había sacado de su casa a dos inversionistas importantes que le convenían a la empresa, solo porque una de ellas, se estaba tomando demasiadas libertades para con su viento.

Flashback.

Ese día cumplía cuatro meses de embarazo y se había negado rotundamente a dejar ir a trabajar a Haruka, quería que pasara el día con ella, la rubia le había dado una y mil razones por las cuales debía ir a la oficina, como el hecho de recibir unos inversionistas, pero ella no había querido escuchar razones y sin más le había dicho que invitara a esos inversionistas a su casa, ella los atendería y la oji-verde permanecería con ella en la casa; Haruka había ido a hablar con Shizuru acerca del tema y la castaña no le había puesto ningún pero a su petición, por lo que ese día Haruka se había quedado en casa para estar con ella, para simplemente compartir un momento como una familia, eso hasta que la castaña les informara la hora en la que ella junto con los inversionistas iban a llegar a la mansión para que Michiru hiciera su papel de esposa y ama de casa, complacería a los inversionistas y así con suerte ella les ayudaría a conseguir esa cuenta para que Haruka permaneciera más tiempo con ella en casa.

Pero nada había salido como ella lo había planeado, cuando menos no en lo que se refería a los inversionistas porque… no eran "los" sino "las inversionistas" y ninguna perdía el tiempo coqueteando con Haruka y con Shizuru, ella como buena anfitriona había atendido a sus visitas como el protocolo lo dictaba, pero su paciencia estaba llegando al límite.

- ¿Michiru-sama se encuentra bien? – cuestionaba una de las maid pues su señora estaba en la cocina comiendo todo lo que se le pasaba por el frente.

- sí estoy bien ¿Por qué lo preguntas Mariel? – respondía mientras se llevaba a la boca un pedazo de queso.

- bueno… es lo que la noto… algo… preocupada. – sabía de sobra que tenía que elegir las palabras con cuidado ya que ahora Michiru estaba muy susceptible y no quería que la despidiera solo por estar de entrometida.

- no para nada Mariel, no te preocupes. – le restaba importancia la aguamarina, aunque sabía que era más que notorio que a pesar de estar en la cocina no le quitaba los ojos de encima a esas "inversionistas"

Ella había dado la orden de hacer unos entremeses para entretener a las visitas en lo que la comida estaba lista, así que una de las maid iba a llevar una bandeja de estos hacia donde Haruka y sus invitadas se encontraban, pero antes de que pudiera salir ella la intercepto y prácticamente se la había arrebatado de las manos, salió hacia el jardín con la bandeja pero antes de que pudiera llegar a su destino vio algo que simplemente no pudo soportar o más bien sus hormonas.

La chica prácticamente estaba respirando el mismo aire que su viento de lo cerca que estaba, si alguien por algún error empujaba a la chica ellas fácilmente se podrían dar un beso y eso era algo que la oji-azul no iba a permitir, así que sin más con toda su ira soltó la bandeja, llamando efectivamente la atención de su esposa, de su "cuñada" ya que Shizuru le había dejado claro que era "SU cuñada" y las "inversionistas"

- Haruka escucho el ruido e inmediatamente con un poco de brusquedad aparto a esa chica que tenía tiempo insinuándosele, para girar y ver qué había pasado, su preocupación creció al ver a su esposa. – amor. – hablo poniéndose de pie y caminando hacia Michiru. - ¿Qué paso? ¿Estás bien? – cuestiono una vez que estuvo a su lado.

- he tenido que soportar sus coqueteos, sus miradas lascivas y sus comentarios inapropiados, pero… NO VOY A TOLERAR QUE TRATE DE BESARTE POR MUY FUTURA INVERSIONISTA QUE SEA. – explotaba la aguamarina con ira, pues sería muy el patrimonio de su hija, pero no iba a permitir que creciera de esa manera.

- señora Tenoh, creo que sus hormonas… - pero la chica ni siquiera tuvo la oportunidad de formular bien su comentario.

- NO. – grito la aguamarina deteniendo cualquiera que fuera el comentario que iba hacer la chica. – largo. – hablo la aguamarina con autoridad.

- amor, esto no… - trataba de razonar Haruka con su esposa pero ella simplemente no quería escuchar de razones.

- he dicho, largo. – volvió a sentenciar la aguamarina. – y será mejor que no trates de defenderlas Haruka Tenoh. – hablo aun con más autoridad Michiru callando cualquier comentario que la rubia quisiera hacer.

- he dicho, LARGO DE MI CASA AHORA MISMO. – exigió la aguamarina dirigiéndose a las dos chicas que había llevado su cuñada.

- señora Tenoh, nosotras solo queremos hacer negocios con su empresa, el corrernos no es una decisión muy inteligente. – trataba de convencerla una de las chicas pero parecía que nada daría resultado.

- Haruka había tenido que sostenerla de la cintura para evitar que se fuera sobre las chicas, sabía que efectivamente estaba sacando las cosas de quicio pero estaba molesta, parecía como si todas las palabras que salían de la boca de esas chicas eran insultos para ella. – suéltame ahora mismo Haruka. – exigía la aguamarina.

- amor estas embarazada, por favor controlate. – pedía la rubia con toda la tranquilidad. – por favor, mi esposa no está de acuerdo con que haga tratos con ustedes, así que les voy a pedir de favor que se retiren, les ofrezco una disculpa por haber hecho que vinieran hasta aquí. – se disculpaba la rubia de la manera más atenta posible, sabía que era un buen negocio, pero la tranquilidad de Michiru era más importante.

- piénselo bien Haruka, este es un negocio que le conviene mucho. – decía otra de las chicas.

- este negocio les conviene más a ustedes que a nosotros ya que sería la primera vez que su empresa hace negocios en Asia, lo lamento de verdad, pero la tranquilidad de mi esposa es mi prioridad. – informaba la rubia con seguridad, pues nada ni nadie sería más importante que su familia, ella no iba hacer como su padre, ella no iba a descuidar ni a Michiru ni a su hija, la familia siempre seria su prioridad.

- Mariel. – llamo la castaña que hasta ahora no se había metido en la discusión, pues aunque sabía que era un negocio importante, ella no era tonta y había visto perfectamente como esas chicas coqueteaban con ella y con su prima, estaba segura que de haber estado su cachorra la cosa no hubiera parado solo en una discusión.

- ¿llamo Shizuru-sama? – cuestiono la maid.

- por favor, acompaña a las señoritas a la salida, ya se van. – informo la castaña haciendo saber de esa manera que apoyaba a su prima en la decisión que había tomado, ya después verían que le dirían a su tío y a su abuelo.

- por aquí señoritas, síganme. – indicaba Mariel con cordialidad.

Las chicas no habían hecho ningún otro comentario y habían seguido a Mariel en completo silencio, pues sabían que de hacer el problema más grande serian ellas las que perderían el mercado asiático pues el apellido Tenoh tenía demasiado peso y ellas aun deseaban hacer negocios en ese continente; por otro lado Shizuru se había retirado del jardín con mucha tranquilidad y sin hacer comentario alguno, sabía que tenía que darle su espacio a la pareja.

- Michiru por otro lado se sentía terrible, Haruka siempre le daba su lugar y ella en cambio solo desconfiaba, la rubia había dejado un negocio mega importante solo porque ella no estaba tranquila. – Haruka, yo… - trataba de explicarse la aguamarina pero no encontraba las palabras.

- tranquila, no tienes que decir nada amor, tú y nuestra hija siempre serán lo primero en mi vida, nunca lo olvides. – declaro Haruka con mucha seguridad para que Michiru también lo sintiera.

Y así sin más se había lanzado a los brazos de Haruka a llorar como una magdalena porque otra vez sus estúpidas hormonas le estaban jugando una mala pasada; ese día había llorado en los brazos de su viento hasta que ya no pudo más y simplemente se había quedado dormida ahí, en el pasto donde había tirado a Haruka después de su efusivo abrazo.

Fin flashback.

Mientras recordaba las veces que sus hormonas habían estado en su contra había bajado al comedor para esperar por Haruka, ansiaba verla, quería darle un beso, decirle que la amaba, pero sobretodo disculparse, tenía que hacerle saber a la rubia que no estaba molesta, porque sabía que lo que Haruka estaba haciendo era para incrementar las ganancias de la empresa y así una vez que naciera su hija tener todo el tiempo para disfrutar juntas de ella.

No sabía cuánto tiempo había pasado pero le parecía que su viento estaba demorando mucho, se hubiera sumergido en sus pensamientos de nuevo de no ser porque una voz entrando al comedor, la había llamado.

- ¿mala noche? – cuestiono la castaña acercándose a la aguamarina y tomando asiento a su lado.

- no tienes ni idea. – declaro la aguamarina con tristeza pues ciertamente estaba siendo una mala noche.

- vaya, pensé que era la única. – declaro también Shizuru con el mismo tono de tristeza en la voz.

- ¿Qué paso? – cuestiono la aguamarina para despejar un poco su mente.

- pues las hormonas ya sabes y estos horribles cambios de humor que simplemente no sé cómo controlarlos. – decía la castaña muy frustrada por lo que le estaba pasando. – Natsuki y yo peleamos por uno de mis antojos. – declaro la castaña.

- ¿tú también? – cuestiono aunque si era sincera ella no había peleado con Haruka por causa de su antojo, sino por el hecho de que Haruka había llegado tarde y no le había tomado las llamadas.

- sí, tuve que despertar a Natsuki porque tengo un terrible antojo de un coctel de mariscos con salsa de soya y aceitunas. – explicaba la castaña, con tranquilidad. – así que tuve que despertala. – comenzaba a relatar Shizuru.

Flashback…

Se había despertado hacia como diez minutos a causa de un antojo, otra vez, ansiaba un coctel de mariscos con salsa de soya y aceitunas, pero sabía que ella misma y Michiru habían acabado con sus reservas de mariscos pues prácticamente tenían antojos cada dos por tres y no quería despertar a Natsuki porque sabía que había llegado muy cansada y al día siguiente tenía un examen importante, además ya habían cenado juntas, pero su antojo se negaba a irse, en serio quería ese coctel y parecía que su bebé no estaba dispuesta a ceder está vez, así que tendría que despertar a Natsuki y muy seguramente se enfrentaría a su mal humor, pero tenía que correr el riesgo si quería obtener lo que deseaba y calmar su antojo.

- Natsuki. – llamaba moviendo suavemente el hombro de su esposa. – Nat, despierta amor. – le pedía pero solo obtenía pequeños ruiditos de su esposa. – oh Kami eres tan tierna, pero necesito que despiertes ¡Nat! – grito está vez despertando efectivamente a su peli-azul esposa.

- ¡¿Qué?! ¿Qué sucede? – cuestiono Natsuki un poco molesta por haber sido despertada, estaba teniendo un buen sueño.

- amor, lo siento… – se disculpaba Shizuru con un poco de pena en la voz. – pero tengo un antojo. – decía la castaña.

- ¿ahora? – cuestiono Kuga con incredulidad viendo el reloj sobre su buro. – son las tres de la mañana. – se quejaba la peli-azul.

- si Natsuki ahora, a nuestra hija parece no importarle mucho la hora ¿sabes? – se quejaba con un poco de molestia, pues parecía que Natsuki insinuaba que lo hacia apropósito.

- ¿no puedes esperar? – cuestiono pues aún estaba medio dormida y no sabía muy bien lo que decía porque no estaba percatándose que su esposa se estaba molestando.

- tengo más de veinte minutos esperando para no despertate, pero no, tu hija no quiere esperar. – se quejaba Shizuru, odiaba no tener el control de su cuerpo, pues ahora además del antojo se estaba enojando con Natsuki.

- por favor Shizuru, tengo un examen ¿Qué es lo que quieres? – cuestiono aunque su voz sonó como ha fastidio haciendo que la oji-rubí se molestara aún más si era posible.

- un coctel de mariscos con salsa de soya y aceitunas. – declaro conteniéndose pues sabía que su cachorra aún podría estar medio dormida y de verdad no quería iniciar una pelea.

- ¿en serio? ¿Qué no acabas de cenar eso? – cuestionaba, pero sin percatarse que efectivamente estaba sacando de sus casillas a su esposa y está no tardaría en explotar.

- sabes qué… – respondió con molestia levantándose de la cama de manera abrupta. – dejalo Natsuki, iré yo o mejor aún le diré a Haruka que me haga el favor, ya que MI esposa, no tiene tiempo para mí o para su hija. – decía de manera molesta, le estaba dando una oportunidad pero su cachorra simplemente termino cansándola por sus palabras, así que se levantó de la cama y comenzó a caminar a la salida, si Haruka estaba dormida, tomaría un auto e iría ella misma.

- ¿Qué? No espera. – se adelantó Natsuki despertando efectivamente antes de que la castaña se marchara. - ¿Por qué siempre tienes que sacar las cosas de quicio? – soltó sin más impidiendo que Shizuru abriera la puerta.

- ¿Qué yo saco las cosas de quicio? – cuestiono de vuelta Shizuru. – no puedo creer que dijeras eso Natsuki. – perfecto, ahora se ponía a llorar, como odiaba a sus hormonas.

- ¿Qué? No, no Shizuru… amm lo siento amor. – se disculpaba, pues odiaba ser la causante de las lágrimas de su castaña. – perdón, soy muy torpe, mira… – dijo poniéndose los zapatos. – ya voy, voy por tu coctel, esperame ¿sí? – había dicho y después abandono la habitación para traer el antojo de su esposa.

Fin flashback.

- y eso fue lo que paso. – decía Shizuru, pues ahora se sentía mal, pues era cierto lo que Natsuki había dicho, sacaba las cosas de quicio.

- a mí me paso algo parecido. – respondió Michiru y comenzó a relatarle su "pelea" con Haruka a la castaña, era agradable tener a otra persona que sintiera lo mismo que ella, así no sentía que estaba loca, de verdad eran sus hormonas. – y aun no vuelve. – dijo terminando de contarle lo que había sucedido.

- Kami ¿Qué nos está pasando? – cuestiono a nadie en particular la castaña.

- nada, solo están embarazadas, muy embarazadas. – respondió Haruka entrando en el comedor. – todo es normal, no hay nada por lo que asustarse o sentirse mal. – estaba tratando de ser lo más comprensible posible por el bien de su matrimonio, además sabía que el primer año de casadas sería el más duro, por lo que estaba poniendo todo de su parte para que todo saliera bien.

- así es, sabemos que esto no es algo permanente, nosotros… a pesar de todo estaremos siempre con ustedes, así que no tienen de que preocuparse, solo que también tienen que tenernos un poco de paciencia a nosotros. – decía Natsuki, se había encontrado con Haruka en el súper de veinticuatro horas y habían estado hablando antes de volver.

Ni Michiru, ni Shizuru respondieron algo, simplemente se arrojaron a los brazos de sus respectivas esposas, agradecidas por tenerlas con ellas y que fueran así de compresivas, pues sabían que en su estado estaban siendo bastante desconsideradas pero ellas siempre estaban ahí, disculpándolas y cuidando de ellas a pesar de todo, era una suerte tenerlas a su lado y se lo hicieron saber con un beso y una noche que seguramente nunca olvidarían, una noche que pasaron en el comedor Shizuru y Natsuki mientras Haruka y Michiru en la sala.

Tres meses después…

Los meses pasaban sin contemplación, las parejas habían tenido sus desencuentros y sus respectivas reconciliaciones, donde mayormente eran Natsuki y Haruka quienes terminaban cediendo porque tenían muy en claro que sus esposas no lo harían, justo como ese día, Michiru tenía ocho meses de embarazo y se cansaba mucho por caminar, además de que se le inflamaban los pies, al igual que Shizuru que tenía ocho y medio meses, pero a pesar de todo habían insistido en salir a comprar ropita para las bebés aun cuando tenían prácticamente una montaña de ropa para ambas niñas, pero ahí estaban, en un centro comercial de cuatro plantas dedicadas únicamente para infantes.

- ara ¿no es hermosa Natsuki? – decía Shizuru viendo un vestidito que parecía para una niña de dos años.

- amor, es muy grande. – respondió la peli-azul con paciencia, siempre respirando antes de responderle a su esposa, justo como Haruka le había enseñado, de una u otra manera tenían que lidiar con los embarazos de sus esposas.

- sí, tienes razón. – respondía la castaña dejando el vestido donde lo había tomado.

Por otro lado, en otro lugar del mismo centro comercial…

- ¿amor te gusta? – preguntaba Michiru la opinión de su viento acerca de una blusa de maternidad, al parecer habían abierto esa nueva tienda para las futuras mamás y a ella le había venido más que bien.

- sí, es muy linda. – respondía Haruka con una sonrisa que deslumbraría a cualquiera, pues le encantaba ver a su hermosa esposa contenta.

- ¿puedo ayudarles en algo? – cuestiono una vendedora que no perdió el tiempo y reviso a Haruka de pies a cabeza, era muy guapo.

- sí. – respondió Michiru con un poco de molestia, pues no le había pasado desapercibido que esa vendedora se estaba devorando a su esposa con la mirada. - ¿tiene este modelo pero en azul celeste? – cuestiono para que la vendedora dejara de ver a Haruka y se marchara.

- ¿eh? – cuestiono un poco confundida pero al ver el ceño fruncido de esa aguamarina reacciono. – ah sí, claro, en seguida se la traigo ¿Qué talla? – cuestionaba la chica tratando de dejar de mirar a ese chico rubio.

- mediana. – respondió Michiru con sequedad y vio como la chica se fue y de vez en cuando volteaba a ver a Haruka hasta que se topó con su mirada.

- ¿pasa algo amor? – cuestiono Haruka a ver el ceño fruncido de su esposa. – ¿hay algo que no sea de tu agrado? – quería que Michiru se sintiera bien en esa salida.

- sí, esa vendedora te estaba devorando con la mirada y tu ni siquiera le dijiste algo. – soltó la aguamarina con molestia.

- ¿así? – cuestiono Haruka con incredulidad, pues a pesar de lo que su esposa pensaba ella no se daba cuenta que levantaba varios suspiros.

- sí. – respondió Michiru con firmeza. – y tú no hiciste nada para evitarlo.

- porque ni siquiera me di cuenta de ello ¿es que acaso no te das cuenta que solo tengo ojos para ti? Para mí no existe otra mujer que no seas tú mi amor. – respondió Haruka con una sonrisa para darle seguridad a su esposa.

- aquí tiene la blusa. – hablo la vendedora que había vuelto.

- gracias. – respondió Michiru con una sonrisa, tomo la blusa de la mano de la vendedora, se acercó a Haruka y le deposito un beso en los labios. – ahora vengo amor.

- de acuerdo hermosa. – respondió Haruka con una sonrisa pues ese acto había sido claramente para marcar territorio, Michiru había tomado ese habito, cuando se sentía amenazada siempre marcaba territorio.

- ¿es su…? – dejo la pregunta abierta la vendedora para que fuera el rubio quien la terminara.

- es mi esposa. – respondió con orgullo, pues se sentía la mujer más afortunada del mundo por tener a una chica como Michiru como esposa y además madre de su hija.

- oh. – fue lo único que acato a decir la chica pues la respuesta la había sorprendido, pero aun así no se rendiría. - ¿y no te gustaría divertirte… conmigo? – cuestiono de manera sugerente, no le importaba si solo era una vez, pero quería ser poseída por ese rubio tan guapo.

- no. – respondió son sequedad. – mira lo siento, pero estoy casado, amo a mi esposa, además por si no lo notaste está embarazada de ocho meses y jamás pensaría en engañarla, ella es todo para mí. – respondió la rubia con seguridad para hacerle saber a esa chica que no tenía ninguna oportunidad con ella.

- pero… - la chica iba a insistir pero la aguamarina salió del probador y llamo a la rubia quien no se demoró en acudir a su lado, dejándola con la palabra en la boca.

- ¿amor como me veo? – cuestiono Michiru quien había escuchado claramente como esa vendedora se le había insinuado a Haruka y como su esposa la había puesto en su lugar.

- pues como va hacer, simplemente hermosa. – respondió Haruka con seguridad, pues Michiru siempre se veía hermosa con todo lo que usara.

- entonces me la llevo. – dijo con alegría la aguamarina, para después dirigirse al probador nuevamente para quitársela y pasar a la caja para pagarla.

- había salido ilesa de esa tienda pues Michiru no se había dado cuenta del coqueteo de la vendedora y ahora estaban en una tienda de solo ropa de bebé. – ¿amor no es lindo? – decía Haruka, en un principio había sido ella quien se había negado a ir de compras por el avanzado embarazo de su esposa pero ahora parecía ella la más emocionada depositando cosa tras cosa en el carrito que llevaban.

- si amor, pero ya llevas como tres de ese mismo estilo, deja esa por favor. – respondía Michiru, quien no podía despegar los ojos de su amado viento porque estaba completamente segura que de hacerlo terminaría comprando hasta ropa para niñas de cinco años.

- está bien. – respondía la rubia con un puchero dejando la prenda, era la cuarta vez que su esposa le impedía comprar para su hija alegando que ya llevaba suficientes. – ¿y qué te parece…? – pero no pudo terminar su frase al ver a su esposa apoyándose de un pilar, corrió a su lado para saber si todo estaba bien. - ¿amor? ¿Te sientes mal? ¿Quieres ir al hospital? – cuestionaba atropelladamente la rubia, pues su tío le había dicho que por ser Michiru primeriza muchas veces el parto se adelantaba.

- estoy bien, solo… - pero no pudo terminar pues su bebé se estaba portando mal y no dejaba de patearla, al parecer su hija seria futbolista.

- ¿quieres que nos vayamos? – cuestiono pues sabía muy bien interpretar ese gesto, su pequeña estaba pateando a su mamá nuevamente.

- si por favor. – respondió la aguamarina, Haruka había tenido razón, no debió haber salido, su bebé no la dejaba en paz con esas pataditas y además esas ganas de ir al baño que no lograba contener.

Haruka había pagado todo lo que habían escogido y con su viento sosteniéndola de la cintura habían salido de esa tienda para salir del centro comercial y regresar a su casa, ahí donde podía estar con su ropa holgada sin ningún problema, además de que al regresar sabía que no habría vendedoras que se le insinuaran a Haruka como acababa de pasar hacia unos momentos; en la entrada se habían topado con Shizuru y Natsuki que también ya regresaban a casa porque al igual que Michiru la castaña no se sentía muy bien, después de todo ya tenía ocho meses y medio de embarazo y podría tener al bebé en cualquier momento.

Llegaron a casa sin contratiempos, lo primero que hicieron tanto Shizuru como Michiru fue ir a su a habitación y cambiar esas ropas que simplemente les parecían muy incomodas por las habituales ropas holgadas que siempre usaban cuando estaban en casa; la castaña tenía más de un menos que no iba a la oficina por su estado, ya que Natsuki se había impuesto y le había prohibido ir, Haruka también tenía una semana sin ir, su padre le había dicho que era mejor que estuviera al lado de Michiru por lo que se pudiera ofrecer ya que Hiro estuvo presente cuando Sho le había dicho a su hija que la aguamarina al ser primeriza tal vez podría adelantársele el parto.

Habían compartido la tarde entre risas y conversaciones amenas y sin darse cuenta había caído la noche; ellas aún permanecían en el jardín gracias a las luces que este tenía podían estar ahí sin problemas; Mariel se acercó a ellas y les informo que la cena estaba lista, pero para sorpresa de Natsuki y Haruka ni Michiru ni mucho menos Shizuru habían querido cenar, alegando que tenían nauseas, por lo que después de una hora de estar en el jardín se habían retirado a su habitación para descansar pues aunque no lo podían creer ya eran las diez de la noche.

Estaba durmiendo plácidamente cuando un fuerte dolor en su abdomen la hizo despertar, comenzó a darse masajes en él pero el dolor persistía, se trató de incorporar para ver si de esa manera el dolor menguaba un poco pero había sido todo lo contrario, el dolor había empeorado.

- Haruka. – llamo con angustia, pues si era lo que ella pensaba aún era pronto. – Haruka, despierta. – pedía pero la rubia solamente se removía en la cama, mientras su dolor empeoraba. - ¡Haruka, DESPIERTA, MALDICIÓN! – grito molesta, adolorida y frustrada por no poder despertar a su esposa.

- ¿eh? ¿Qué? ¿Qué pasa? – se despertó desorientada por la forma tan abrupta en la que su esposa la había despertado. – ¿Qué pasa amor?

- Haruka tenemos que ir al hospital. – dijo Michiru con preocupación pues ella sentía que era muy pronto, pero Haruka no se movía. – Haruka, SE ME ROMPIO LA FUENTE, TENEMOS QUE IR AL HOSPITAL. – grito para ver si de esa manera su esposa reaccionaba.

Continuara…