Hola!! Tomodachis, aquí os dejo el capp prometido, como veran es bastante largo, asi k espero lo disfruten mucho, mucho, mucho... xD
Contestación a los reviews anónimos:
Dark cristal uchiha: hola tomo chan, muy lindo tu fic, sabes? Ya me pase por ahí y me gsuto mucho... igual espero k no tomaras a mal mis consejos, a mitambien me ayudaron mucho al orincipio del fic... Tambien me alegro k te guste este capp, y espero k te pases al leer el siguiente. Nos leemos amiga, y veremos si les toma el mismo aprecio a los seth/kisara k a los atem/anzu-... By
Cote coka hoa tomodachi!! K hay amiga? Me alegro mucho k te gsuatra el anterior capp y te agradeco en miles tu reviews... espero k puedas continuar leyendo y k relajes tu tiempo, k pareces muy estresada... hasta pronto tomo chan, By
Lucy Cullem hola tomodachi!! Ko ver que continuas leyendo el fic, de evras me alegro k te agradezco en el alma tu reviews... no sabes cuanto me anima recibirlos!! Bueno tomodachi, nos leemos pronto, By
La escasa luz de las antorchas proporcionaba una débil iluminación a la enorme sala en la que se hallaban, probablemente las más tenebrosa de todo el palacio.
- Hay noticias de Bakura? – pregunto preocupado el maestro Agnadi hacia su discípulo más poderoso.
- Con la mitad del ejercito siguiendo sus pasos no llegará muy lejos antes de ser capturado – preludió enfadado el sacerdote de vestimentas azules.
- Estas seguro? – contradijo escéptico el majestuoso anciano – Después de ver su impresionante despliegue de poder no puedo creerte. – pausa – Escucha Seth, no nos enfrentamos a un ladrón ordinario, lleva dentro una criatura cuyo poder rivaliza con el de los dioses egipcios. Todos nosotros nos enfrentamos a él y fuimos vencidos. – expresó con pesar - Hay que ser precavidos.
- Ja! – rió el joven – acaba de darme una magnifica idea. Todos los monstruos k poseemos pertenecieron antaño a criminales cuyo Ka fue sellado por los objetos milenarios, cierto? – sin esperar contestación – En ese caso, lo único k debemos hacer es hallar una persona maligna, cuyo Ka sea lo suficientemente poderoso para contrarrestar el de Bakura.
- No! – negó fuertemente el mayor – esa no es una opción.
Sus rasgos se habían contraído y las arrugas surcaban su rostro, de pronto parecían diez años más viejo, como si un profundo temor, arrepentimiento, contrajera su corazón debilitándolo cada vez más.
- Por supuesto k lo es – contradijo Seth, mientras una sonrisa surcaba sus labios, sabedor de que había hallado la solución adecuada. – Lo único k debemos hacer es encontrar a esos malhechores, para luego utilizar los objetos milenarios y de ese modo sellar a las malvadas criaturas k residen en sus podridos corazones. – pauso, feliz, comenzando a saborear la propia victoria – Si! Poseeremos un ejercito invencible de monstruos de lo oscuro. Nadie podrá vencerlos a todos.
- Seth – pronunció asustado el maestro Agnadi - lo k sugieres es totalmente amoral, y a parte es muy peligroso.
- Con el debido respeto maestro – interrumpió el joven – no reduciríamos de ese modo, la cantidad de infractores k causan daños a este reino?
- ... – le penetrante mirada del joven le obligo a reconocer – Tal vez...
- Y finalmente - apremió - podríamos valernos de este poderoso ejercito para salvaguardar Egipto y sus gentes – la tensión crecía y se podía percibir la auténtica preocupación del joven por el pueblo – No es acaso lo que prometimos hacer el día que prestamos nuestro juramento cómo guardianes sagrado del faraón?
Ante esa última pregunta Agnadí no supo k responder.
Lo k decía era cierto, pero el temor de k su alumno cayera en el antiguo mal k una vez lo atrapó a él, le atormentaba.
Sin embargo sabía que las intenciones del joven eran nobles, y aunque tal vez el remedió planteado por él no fuera el más apropiado, era el único existente hasta el momento.
- Esta bien – cedió – lo dejo en tus manos. – y añadió - Confió en ti.
- Gracias maestro Agnadi – expreso Seth antes de retirarse para comenzar con su plan.
Sin embargo sus pasos fueron interrumpidos por un último susurro del viejo maestro.
- Seth... –llamó – mantén clara tu mente, y no permitas... que la oscuridad invada tu alma – termino débilmente.
- No lo haré – fue toda su respuesta, y tras unos segundo desapareció por la puerta.
hhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh
La comida trascurría serena, sin embargo tras la aparente calma parecía esconderse un deje de pesar e incomodidad entre los presentes, tal vez debido a la ausencia de algunos de ellos.
- Mana – llamó Atem – Mahado todavía no ha regresado?
- No... – respondió ella tristemente – desde ayer en la noche no ha vuelto al palacio – suspiro – creo k sigue con la guardia, tratando de localizar a Bakura.
Atem solo asintió, sabía de la preocupación de la chica por su fiel amigo, pero poco podía hacer para consolarla.
- Y hay noticias nuevas en referencia al ladrón? – pregunto Mai preocupada, a lo que esta vez fue Atem quien giró la cabeza en son de negatividad.
- Nada, nadie lo ha visto, nadie sabe nada de él – suspiró – No lo encontraran hasta que él no quiera que lo encuentren.
- Te equivocas – puntualizó Anzu – no lo encontraran hasta que él no venga a nosotros, de nuevo.
Varios suspiros surgieron en ese instante, acompañados todos de duros semblantes de preocupación e inquietud.
- Vamos chicos, no es para tanto – protestó la única cara alegre del grupo – Lo que tenga que venir vendrá... así k para k molestarnos?
- Eso lo dices porque tu eres un idiota feliz que no se entera de nada, Jono – regaño Mai al chico k se acomodaba junto a ella.
- Pues al menos no me saldrán esas horribles arrugas de preocupación que a ti te afean la cara! – contrarresto el chico sacando la lengua.
- Arrugas? – pregunto exaltada Mai – Yo no tengo arrugas!
- Claro k las tienes... – afirmó el chico – mira aquí – señalando con su mano al rostro de la rubia – aquí, y aquí. – termino indicando – y esa última es de gran tamaño...
- Pero serás estúpido! Niñato! Sabandija engreída! – le insultó furiosa – No tienes derecho a hablar de tamaños, soy yo la que tendría que quejarse por el "tamaño" – recalcando la palabra – de cierta cosa que yo me se...
La tensión había desaparecido, las caras holgadas habían sido sustituidas por numerosos espasmos con afán de contener la risa.
- Qué demonios me estas diciendo con eso? – incorporándose del asiento, muy, muy enfadado, pero de un modo infantil – Mis tamaños son perfectos, no como los tuyos, vaca plana!
Antes esas últimas palabras Mai explotó.
- Vaca plana! – exclamo indignada - Ahora veras! - Y antes de que nadie pudiera evitarlo había agarrado su plato de comida y se lo había estrellado a Jono sobre su cara. – Ahí te quejas...
- Serás...! – protesto el joven empapado de fideos, y al poco tiempo cogió una fuente de exquisito pastel de chocolate y la lanzó contra la chica, sin embargo esta se hallaba preparada y no tardó en esquivarla.
La fuente seguía su curso y...
Plaf! Derechita contra la cara de Atem, el cual, se podría decir literalmente, quedo echo un flan.
- Jono!! – explotó él - Maldito estúpido!! Soy tu faraón, deberías mostrar más respeto!
- Lo siento... Atem – murmuró apenado, bajando la vista...
Gran error, aprovechando el despiste, Atem no tardo en agarrar la jarra de vino y vaciar su contenido sobre su amigo, quien acabo... echo un pincel.
- Jajaja... pareces un negrito... – se reí Anzu sin poder contenerse – cubierto de chocolate... – vocalizaba – relleno de cacahué... – tratando de serenarse, pero le era imposible – jejeje... lo siento... es k... te ves tan mono... – se disculpaba ante la cara de furia de Atem – jajaja...
Sin embargo su risa ceso en breves instantes, algo había chocado contra su cara, y podría jurar que se trataba de la sopa que Atem tomaba momentos antes.
- Atem! –exclamó indignada.
- Te reíste de mi – se excusó él.
- Claro k se rió, amigo – aclaro Jono – estas hecho una flan!
Grave error.
Sus palabras fueron silenciadas por una nueva embestida de comida por parte del tricolor, sin embargo esta vez se hallaba preparado y se agacho a tiempo; a consecuencia fue Mai quien recibió el impacto, enfadada trato de devolverlo hacía la persona k más cerca le caía, Mana.
La guerra había empezado, comida volando de un lado para otro, risas, reproches, insultos, nadie podría frenarlo..., nadie excepto.
- Por Ra! – exclamo el imponente individuo desde la entrada – se puede saber k significa esto?
El silencio invadió la habitación, parecía el fin de la batalla, no obstante uno de los presente se atrevió a hablar.
- Mahado! – exclamó Mana enfadada al tanto que aliviada al ver que él se encontraba a salvo, sin embargo la furia la invadió, y agarrando unos cuantos macarrones con la mano exclamó – Idiota! Acaso no sabe que hay gente preocupada por ti? – reprochó con voz fuerte, al mismo tiempo que lanzaba el contenido de su mano derecha en dirección hacía el joven – veamos que te parece nuestra comida – añadió furiosa, en el mismo instante que los macarrones se estrellaban contra la cara de su mentor otorgándole a sus mejillas un divertido color rojizo.
La señal que todos esperaban, instantes después la lucha había sido reanudada.
Fresas, pasteles, flanes, vino, zumo, dátiles, fideos, sopa, salsa..., todos estos cruzaban l habitación para estrellarse contra el cuerpo de alguno jóvenes, que sin prestar atención preparaba ya su nuevo blanco de impacto.
El débil "qué demonios...?" de Mahado tras recibir la "emplastada" termino perdido entra las risas, y los insultos que nuevamente llenaban la sala, alejando de los participantes todo indicio de maldad o inquietud, permitiéndoles disfrutar de lo que realmente eran..., jóvenes en busca de un futuro que compartir, con las personas amadas.
hhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh
Algunas horas antes de ese "pequeño" incidente, en las afueras del palacio, cierto sacerdote esperaba impaciente la llegada de cierto sujeto, mientras los criados terminaban de preparar su carro.
- Maestro Seth, me indicaron que necesitaba mi ayuda – indicó Shadi apareciendo tras la entrada principal, y aproximándose al sacerdote – ocurre algo?
- Así es – indico el joven ojiazul con su habitual rostro impenetrable – necesito de tu ayuda y de la de tu llave milenaria para realizar la misión que el faraón me ha encomendado – esto último no era del todo cierto, dado que aun no le había comunicado sus planes al tricolor, sin embargo este si la había ordenado que mantuviera la paz en su reino, y las acciones que pensaba llevar a cabo, tenían ese único propósito.
- Por supuesto – acepto Shadi mostrando su llave – siempre dispuesto a cumplir las sabias ordenes del faraón, e igualmente a prestar mi ayuda al poderoso portador del cetro milenario – con una leve inclinación de cabeza hacia Seth.
- Bien – afirmó el ojiazul aceptándole cumplido – en ese caso será mejor darnos prisa – y girándose hacia uno de los sirvientes que circulaban por allá, preguntó – esta listo el carro?
- Si señor – respondió este presto y sumiso.
- En ese caso será mejor que nos demos prisas – inmediatamente se subió al carro y tomo las riendas, y con una leve indicación insto a Shadi a acomodarse a su lado. Luego dirigiéndose al pequeño ejercito de soldados que los acompañaba indicó – quiero que se mantengan juntos y alerte, podríamos encontrar algo de oposición para esta misión... – instantes después dio su última advertencia – les quiero despiertos y cumpliendo mis ordenes, entendieron?
- Cuente con nosotros señor – respondió el que parecía el líder hablando por sus compañeros – siempre dispuestos a obedecerlo, señor!
- Eso espero – fue su última advertencia. Instantes después apretaba las riendas del caballo y comenzaba su marcha – Hia!
El caballo salió al trato y no tardo en coger un buen ritmo, los hombre a caballo tras ellos se encargaban de cubrirles las espaldas, mientras la ciudad se abría camino ante ellos.
- Soo!! – ordenó Seth a su caballo haciendo que este se detuviera – este será un buen sitió para empezar.
- Esta seguro maestro Seth? – cuestiono Shadi examinando el lugar en el que se encantaban. Una larga y relativamente estrecha callejuela adornada por bastantes hombres y algunas mujeres de aspecto pobre y marginal. Estaba claro que el hambre y la maldad eran elementos comunes en aquel sitio, y no entendía que podía haber allí que sirviese para la protección de Egipto.
- Por supuesto – asintió el aludido descabalgando de su montura. Detenidamente sobrepaso su vista por encima de la suciedad que cubría el ambiente y deteniéndose mutualmente sobre algunos sujetos que no destacaban por otra cosa que no fueran sus malas caras y su violencia hacia quienes los rodeaban. Finalmente expreso – Ese servirá – su vista se mantenía fija en un individuo de apariencia mezquina, cuyo pelo se hallaba cubierto de grasa y su ropa parecía propia de una pocilga, más que de un ser humano, sin embargo su mirada se veía astuta, carente de escrúpulos y resaltaban varios dientes de oro en su dentadura, obtenidos obviamente por medio nada convencionales – Traedlo! – ordenó.
Inmediatamente un par de guardias se acercaron al hombre y lo arrastraron hasta el sacerdote, a pesar de la fuerte resistencia que este parecía ejercer.
- Yo no he sido señor, se los juro – protestaba el hombre arrodillado desde el suelo, y claramente culpable de ese delito del que nadie había oído hablar.
- Silencio! – ordenó el joven – no me interesan los pobre crímenes que hayas podido comentar, busco algo diferente dentro de ti. – mientras hablaba se iba acercando al desconocido hasta que sus pies rozaron el cuerpo de este – Deberías estar feliz, la maldad que te impulso a cometer tus crímenes podrá servir ahora a la salvación de nuestro reino – el criminal se mantenía asustado, pero además hora también parecía confuso – Shadi – indico Seth volviéndose hacia el guardián – es el momento; utiliza tu llave milenaria y muéstranos la maldad que reside en el corazón de este hombre.
Momentos después el portador de la llave milenaria alzaba esta en su mano mientras comenzaba a adquirir un tono dorado.
- Sagrada llave milenaria – rezó – préstame valer ahora de tu poder y desenmascara la auténtica identidad que este cuerpo oculta.
Un hado negruzco comenzó cubriendo al malhechor, y poco a poco este comenzó a tomar formar. Instantes después, las sombras se dispersaron y apareció ante ellos una criatura con aspecto putrefacto, toda ella cubierta de fuego y de un tamaño excepcional.
- Servirá – murmuró Seth satisfecho tras examinarla detenidamente – Llevado a palacio, y adecentarlo en las mazmorras – ordeno a sus guardias – y k no se os escape!
- Señor – expreso el jefe colocando su mano en el pecho en señal de sumisión, después girándose hacia sus hombre señaló a tres de ellos con el dedo, e inmediatamente estos dieron un paso adelante – Vosotros tres, ya habéis oído las ordenes. Ahora cumplidlas como es debido.
Con un asentimiento de cabeza, los soldados se encaminaron hacia el malhechor y tomándolo por los hombros se llevaron en la dirección indicada.
- Seth – llamó Shadi – estas seguro de k esto es lo correcto?
- Por supuesto que si – contento el joven – es nuestro deber proteger a los ciudadanos de Egipto, de este modo lograremos un gran numero de bestias dispuestas a luchar por nosotros, añadiendo a demás k librarnos de semejante escoria tampoco hará ningún mal al pueblo – y tras unos instantes añadió – es la mejor solución si queremos vencer a Bakura. Es más, teniendo en cuenta que su poder rivaliza con los mismísimos dioses, es la única salida si queremos que toda los ciudadanos de Egipto sobrevivan.
Ante esas palabras Shadi ya no presento razón. Sabía que Seth tenía razón, y aunque le disgustaba el modo a seguir, estaba seguro de que las intenciones del joven no escondían sutileza alguna, pues lo mas que hacia era velar por el pueblo que lo vió crecer hasta convertirse en lo k era hoy en día, un valiente sacerdote, un honrado guardián.
No tardaron mucho en reanudar a marcha.
Seth los conducía por la mayoría de las calles marginales k la ciudad conocía, y en la mayor parte de ellas se hallaba uno o mas criminales cuya oscuridad podía percibirse a través de la llave milenaria.
Después, si el monstruo formado por su Kaa era lo suficientemente fuerte, eran enviados a palacio.
- Maestro Seth, es más de media tarde y ya hemos obtenidos un gran numero de malhechores con sus respectivos Kaa, tal vez sea hora de volver a palacio, - sugirió el portador de la llave horas después del inicio de su "recolección" - el faraón debe estar esperando su informe.
- Si, creo k tienes razón – afirmó el sacerdote tras unos instantes de meditación – será mejor dejar el resto para mañana – y volviéndose a los hombres ordenó – regresamos a palacio!
Inmediatamente las monturas comenzaron a cabalgar.
Su "excursión" los había alejado demasiado y se encontraban en el extremo de la ciudad opuesto al palacio.
Decidido, Seth espoleo su caballo en dirección al camino más rápido, aunque esto supusiese atravesar la capital.
Los animales corrían raudos y los hombres se mantenían erguidos sobre sus monturas. Por lo general los ciudadanos se apartaban al verlos, despejando el camino.
Sin embargo una extraña aglomeración de personas en la plaza principal de la ciudad, les impidió el paso. Intrigado por la causa de esa "reunión" que mantenía a las gentes tan absortas para no percatarse de un cortejo real, o al menos, para restarla importancia, Seth apeó su montura y se dirigió al centro de afluencia, indicando a sus hombres que permanecieran en sus lugares.
Abriose paso costosamente entre la cuantiosa multitud, hasta descubrir que la muchedumbre se había agrupado en circulo, pero dejando un espacio considerable en el medio de este; y en el centro del mismo, una extraña joven de cabellos casi blancos, se encontraba tirada y aparentemente inconsciente.
Por un momento su cerebro, comúnmente sumido en el más perfecto control, dejo de dirigir cualquier pensamiento, bloqueado, contemplando a la mágica joven que reposaba a tan escasa distancia, mientras su corazón latía con fuerza.
- Muere de una vez bruja! – la irritante voz de un hombre desconocido de entre la cuantiosa multitud, logró liberarle a tiempo del encantamiento en que dicha presencia le había sumido.
Abriendo los ojos fuera del encanto de la joven, se percató con una extraña sensación en su corazón, de la causa del acumulado gentío que allí había.
Los insultos y las maldiciones hacia la misteriosa muchacha se escuchaban en todas direcciones, y numerosas piedras eran lanzadas a ella de parte de la mayoría de los individuos, provocando de ese modo el dolor, que suponía, la había sumado hasta la inconsciencia.
La extraña punzada en su pecho dio paso a la ira, y furioso se encamino hasta el centro del circulo para ordenar con voz fuerte.
- Basta! – exclamo imperiosamente, situándose de pie junto a ella y con los brazos extendidos – cualquiera que arroje una piedra más a esta joven será considerado culpable de traición a Egipto y encerrado en las mazmorras de por vida.
Sus fuertes y peligrosas palabras acallaron a la multitud, y muchos de los presentes parecían dispuestos a retirarse, sin embargo uno de ellos se rebelo, y los demás decidieron quedarse a contemplar el nuevo espectáculo.
- Ella debe morir – gritó furioso el hombre colocándose a escasa distancia de Seth, y dispuesto a retarle – sus ojos y su piel traerán la desdicha a Egipto. Es una maldita bruja! – exclamó - Y yo digo k la matemos!
Sus palabras fueron respondidas por numerosos aplausos de la multitud, y el hombre, alentado por estos mismos, en un gesto de "heroicidad" se adelanto y escupió sobre el rostro de la joven.
Grave error.
Segundos después de haber expulsado su saliva, hasta que esta cayera en el rostro de la joven, un fuerte puño se hundió en su estómago, provocando k se arqueara de dolor y su boca se abriera de por la sorpresa, instantes más tarde su cuerpo inmóvil caía al suelo, dispuesto a no despertar en bastante tiempo.
- Alguno más tiene algo k decir? – interrogo Seth furioso al gentío k lo rodeaba.
Ninguna voz se atrevió a responder, y poco a poco la multitud fue desapareciendo hasta perderse en las calles que rodeaban la plaza.
Consciente de este echo, el joven sacerdote se arrodilló hasta quedar a escasa distancia de la muchacha, y lentamente acerco la manga de su traje hasta la cara de ella, borrando así toda muestra de humillación que aquel desgraciado había dejado.
Su cuerpo no reaccionaba, su mente se apagaba a cada instante.
Su ser se embriagaba de esa extraña y pacifica criatura que reposaba a su lado, con un pequeño hilillo de sangre que él mismo se apresuro a eliminar también.
La pequeña parte racional que permanecía activa dentro de él, trataba de encontrar el motivo de las aceleradas pulsaciones k sufría en ese momento, del leve temblor que recorría su mano al contacto con la piel de ella, del extraño calor que inundaba su cuerpo al fijar la vista en su rostro, y de la extraña sensación de familiaridad que percibía a cada instante, inspirada en esa misteriosa piel y en ese excepcional cabello, que juraría ya haber visto antes..., tal vez en un sueño.
- Maestro Seth, le ocurre algo? – la desconcertante pregunta que logró sacarlo de cualesquiera que fuese el lugar en el que se encontraba, y lo devolvió a aquella realidad donde cualquier muestra de debilidad sería bien pagada.
- En absoluto – negó firmemente, ni rastro de emoción, ni rastro de sombra, ni rastro de temblores, él sabía como mantener su fría e indañable imagen.
Con sumo cuidado alzó a la joven en brazos, y una oleada de paz le invadió el cuerpo, sin embargo ninguno de los presentes podría haberlo sospechado siquiera.
Con paso firme se acerco hasta uno de sus hombre de más confianza, para dirigirse a él seriamente.
- Toma a esta joven y condúcela al palacio. – ordenó – No quiero que nadie se acerque a ella, comprendido?
- Si señor – respondió el hombre firmemente ante el tono de amenaza que el sacerdote había empleado.
- Acomódala en mis aposentos – indicó – y asegúrate de que nadie se acerque a ella, entendiste? – pregunto en tono que indicaba que el mínimo error sería pagado con creces.
- Si señor. – asintió - No le fallare señor.
Un leve gesto de cabeza fue toda respuesta del sacerdote, mientras se acercaba al soldado con la joven fuertemente sujeta en sus brazos.
Sin embargo el momento de entregarla al otro, pareció congelarse en su pecho, produciéndole un dolor que nunca antes había sentido.
Finalmente la cordura venció y tan solo pudo observar como era otro el que tomaba entre sus brazos a esa delicada criatura y la apartaba de él, y en ese instante el dolor desapareció para ser sustituido por un intenso vacío.
Ensimismado y apenas conciente se dirigió hacia su caballo, pero en esta ocasión dejo que fuera el propio animal quien lo condujera a su destino, pues su mente se hallaba perdida en una joven, cuyo nombre no le era conocido, de cabellos acuosos y delicada piel clara, portadora de un hechizo, del que no sabía si podría escapar.
Pues este será el ultimo k les dejo antes de marchar de vacaciones, ya k en los pirineos no hay internet y me sera imposible conectarme para subir algun nuevo capp..., eso si, prometo k los próximos serán muy seguiditos!!
Otras cosa, recordaran la encuesta que hice sobre si estarían de acuerdo a dar protagonismo a la pareja de seth y kisara, por supuesto sin arrebatárselo al atem/anzu, y como a todos os pareció buena idea, será a partir de este capp k los empiece a tratar, como ya habreis notado...
Eso es todo por ahora migas (y amigos si los hay xD), espero regresar pronto y colgarles el siguiente capi... muchos besos a todas, y no se olviden de los reviews, plis, ellos son mi gasolina y los k me obligaran a continuar la historia una vez regresa..
Ahorita si les dejo, vayales bien, nos leemos prnto, By
