Habia pasado una semana desde la cena con mi psicologa.

Tenia mucho trabajo en la oficina y la bolsa, por lo que no habia podido concertar una cita para esa semana, lo cual me estaba consumiendo. Parecia de esos fumadores nerviosos y alterados por no poder comprar mas cigarillos.

Me paseaba por mi oficina dandole vueltas al asunto. Tratando de abrir un espacio en mi agenda. Pero era imposible. Esa semana no la veria.

Era sabado por la mañana y aunque no era dia laboral yo debia quedarme hasta tarde en la oficina. La inflación se estaba llendo por la nubes por lo que el trabajo en la bolsa se estaba volviendo estresante.

Aun no habia hablado con Rei. Aunque sabia que debia hacerlo de un momento a otro. Las cosas estaban mal. Yo habia empezado a ser mas frio y menos tolerable. Casi no hablabamos y muchas dias de esa semana preferi dormir en el sillon. Ninguno de los dos queria hablar, porque sabiamos lo que ocurriria.

Entonces nos convertimos en fantasmas.

Oooooooooooooooooooooooooooooooo

El domingo habia llegado y era mi dia libre de oficina.

Queria ver a Serena. Todo mi ser lo pedia. Pero no queria ir a molestar a su casa. Y recorde que los domingos iba a la iglesia.

En la semana anduve preguntando donde se ubicaban las Capillas mormonas. Pero muy poca gente sabia algo al respecto. Y resulto que un colega de oficina era mormon. Vaya! El mundo era tan chico.

-¿ Entonces que? ¿Te interesa la iglesia?

- No lo se. Pero tengo una amiga que va. Y queria saber donde quedaba.

- Es segun donde viva. Segun la cuadrilla donde se encuentre le pertenecera una iglesia. ¿Donde vive?

Le indique con detalles donde vivia. Y entonces bendito sea el hombre me dijo a que capilla pertenecia mi psicologa. Tambien averigue que la reuniones terminaban 12:30 hs por lo que me decidi esperarla afuera.

Era un dia mas bien calido. Corria una pequeña brisa y el aire tenia el olor de viejos recuerdos.

La Capilla se encontraba frente a un parque y paralela al viejo cementerio de la cuidad. Me sente en un banco a esperar que ella saliera de allí.

Empezo a salir gente muy pintoresca. Me dio envidia. Salia gente sonriente, feliz. Todos eran como esas peliculas donde las familias son perfectas. ¿Existiria la perfeccion alli? No claro que no. Pero si me imagine que era lo mas cercano a ello. Muchas mujeres vestidas modestamente de polleras y blusas de vivos colores. Jovencitos tan pequeños de traje y corbata. Y los hombres adultos igual vestidos.

Entonces vi a mi psicologa. Llevaba una hermosa falda de bambula color ciruela y una blusa mangas largas color blanca. Tenia unos tacones a juego con la falda y su melena que ya le pasaba la cintura libre cual el viento.

Salio riendo, como jamas la habia visto reir. E iba acompañada de un joven de negra melena y tez blanca. Y ella parecia muy feliz.

Y senti envidia una vez mas. ¿por que no podia ser yo el que le sacara esas sonrisa? Porque yo... No soy nadie para ella.

- Hola ...- dije sorprendiendola. Estaba tan hermosa y ýo tan informal. El traje lo dejaba para la oficina y para nada mas. -

- Hola...- susurro y creo que se ruborizo. - ¿Que hace aqui ?

Eludi su pregunta.

- Linda capilla. - me diriji al joven - ¿Amigo de Serena?

- Seiya Kou- dijo sonriente estirando su brazo. Lo tome por educacion pero me sentia muy celoso...¿Kou? No era ese el apellido del prometido de su hermana?

- El es el hermano de Yaten señor Chiba ¿recuerda al prometido de mi hermana? Seiya! El es un paciente Chiba Darien.

- Un placer- sonrei.

- Y bueno como dijo el es Seiya Kou, un amigo.

- Asi es- comento el joven- hasta que la princesa se decida y me deje ser algo mas...

Las palabras se me clavaron como picas ardientes. Entonces espere a que Serena negara la ultima oracion pero solo se limito a sonreirle.

- ¿Necesitaba algo señor Chiba?

- No. Solo queria verla para saber como se encontraba. Pero la veo muy bien- susurre mirando a Seiya.

- ¿Quiere quedarse a almorzar? Algunos miembros haran un almuerzo en la capilla.

- No.

Quien iba a decir que le iba a rechazar una oferta a mi psicologa. Pero me sentia triste.

- Tengo que trabajar- menti. - ¿ En la semana puede darme una cita?

- Llame mañana y hable con Minako. Ya sabe que ella es mi secretaria.

Asenti y como si se tratara de un loco los mire y me marche sin saludar. No podia controlarme y si seguia alli iba hacer algo no con mis manos sino mas bien con mis palabras. Ultimamente tenia mucha facilidad para herir a los demas.

Obvio que llamaria. Obvio que queria una cita con ella. Necesitaba plantear una cosas que habia recordado. Necesitaba hablar con alguien sobre algunos recuerdos que habian llegado a mi mente. Y ella se habia vuelto mi confidente. A parte queria saber quien era Seiya Kou. Pero dudaba que me lo dijera...

Ooooooooooooooooooooooo

- Cuando era joven queria cambiar de vida.

- ¿podria explicarme?

- Era un adolescente comun como cualquier otro. Pero tenia ideas rara de la vida. Mas de una vez se me paso la idea de querer suicidarme. Jamas lo haria, pero muchas veces tenia ese pensamiento. Hasta solia hacerme pequeños cortes en la cerca de la muñeca y me gustaba ver como lucian. Aun hoy a la luz del sol la cicatriz suele reflejarse. Pero aparte de eso tambien me imaginaba ser hijos de los padres de mis amigos de secundaria. Llevar la vida de ellos, vivir en sus casas, y tener esas mamas dedicadas.

- ¿su madre no era dedicada con usted cuando era mas joven?

- No lo se. Pero no era como las mamas de mis amigos. Ella trabajaba mucho por aquel entonces, y no tenia tiempo para dedicarme.

- Entonces usted creaba mundo paralelos.

- No se si paralelos, porque no los podia materializar. Pero si una especie de sueños. Pero me arrepentia a los pocos segundos de haberlos creado.

- ¿Como asi?

- Aunque mi vida no fuera perfecta, habia cosas en ella que amaba. Por ejemplo, le he dicho que amo la musica, me imaginaba que si era uno de mis amigos viviendo su vida me olvidaria de las cosas que me gustaban y nos las disfrutaria tanto como yo lo hacia.

- Vaya. Es la primera vez que escucho algo asi. Usted es un enigma señor Chiba.

- Ningun enigma Serena. Solo una vida tratando de escapar. Una vez le conte a mi padre las ganas de no querer vivir mas. Y me dijo que la vida era grandiosa. Y lo mas hermoso.

- La vida es el regalo mas preciado que Dios nos ha hecho. Si usted se suicidara es como negar ese regalo, seria muy triste.

- Si. Algo asi me dio a entender mi padre. Obvio que yo con 14 años yo no entendia ni queria entender eso porque creia que mis razonamiento sobre la vida eran los correctos. Uno nunca tendra razonamientos correctos sobre la vida. Porque no para todos lo correcto es correcto me entiende?

- Claro. Para algunos lo que esta bien a mi me parece mal.

- Claro. Entonces yo solo queria morir, pero no morir. Es dificil de entender. Queria morir pero no queria dejar las cosas terrenales.

- Usted queria una muerte espiritual mas no fisica.

- Algo asi. Pero lo que queria era escapar. Pero aprendi que escapando no se soluciona nada.

- Tiene mucha razón.

- Mi entorno tenia muchas cosas negativas pero a veces tal vez una pequeña positiva podia dar luz a todo. Y por eso es que aun estoy con vida.

- Ha tenido mucha luz en su vida. A veces las cosas mas pequeñas nos hacen muy felices.

- ¿A ti que te hace feliz? ¿Que cosa simple te hace feliz?

- La iglesia me da muchas satisfacciones. Pero lo que me hace feliz aunque sea unos instantes es poder los domingos tener un almuerzo familiar. Ya sabe solo los hermanos. Y los padres. Nadie mas. Casi nunca a la semana podemos reunirnos pero el domingo es especial. Nos reimos compartimos cosas. Nos damos consejos. Y sobre todo pasamos el tiempo juntos. Eso me hace feliz.

Tenia una expresion tan soñadora. Era tan linda verla asi. Era tan bella.

- Que lindo.

Observe su escritorio. Habia algo nuevo algo que no encajaba y no sabia que. Pero no era con la charla era con el lugar. Nos quedamos en silencio luego de nuestra reflexion.

Y entonces lo vi. Algo que no me gusto. Una nueva foto.

- ¿Ha hablado con la Rei?

No. No iba a responder eso. Por dos motivos. No habia hablado con Rei y mi humor de persona deprimda habia cambiado a persona celosa. Pero no podia decir nada. Tenia que guardarme los celos. Pero maldita sea! Yo era Darien Chiba el hombre mas curioso del mundo y el mas celoso.

- señor Chiba? Escucho la pregunta?

- ¿Que tipo de relacion tiene con Seiya Kou? El tipo de la foto- señale el escritorio.

Pero ella no voltio. Su mirada se torno fria. Sabia que habia un limite para preguntarle sobre su intimidad.

- A veces yo he hablado con usted. Pero eso no significa que le deba dar explicaciones. Se esta sobrepasando de la linea señor Chiba. Por favor no se le haga costumbre.

No me iba a enojar porque mis emociones se habian estancado en lo celoso que me sentia.

Diablos tenia que dejar a Rei. Y tenia que plantearme por primera vez en la vida lo que YO queria. No se si era lo bueno o lo malo pero era lo que yo queria.

Me acomode en el divan. Cambie de posicion para no ver la fotografia.

No entendia lo que me pasaba. Simplemente no podia sentirme asi. ¿Acaso estaba enamorado de ella? ...
Yo que podia ofrecerle. Ella seguramente seguia amando a Natan o posiblemente Seiya sea su novio. Pero de lo que estaba seguro que ella buscaba algo dentro de su entorno religioso y yo estaba muy lejos de eso.

Seguia en silencio mirando el piso. Ella no hablaba yo tampoco.

- Si algun dia la invito a salir. ¿Aceptarias? -

La pregunta reboso en el aire calido de verano a la espera de una respuesta.

Bueno espero que les guste. Recién lo termine y estaba ansioso por subirlo. Muchas pero mucas gracias por todos sus comentarios, no saben lo inmensamente feliz que sus palabras pueden ponerme. Es un regalo bendito que una autora tenga estas bellas criticas que me dejan. Gracias