Naruto y sus personajes son obra de Masashi Kishimoto. Lo único que me pertenece es la idea y la historia, las cuales hago sin ánimo de lucro, con el fin de entretenerme y entretener a quien quiera leerla.
Nota de la autora: ¡Holaaa! Primero que todo me gustaría pedir mil perdones por haber tardado en actualizar, pero no tenía ordenador así que me fue imposible ponerme antes a escribir. ¡Lo siento! Pero bueno, ya estoy aquí dispuesta a actualizar cada día como tenía previsto... Antes de mi pequeño contratiempo.
Es genial que el KibaTaba os haya gustado; la verdad es que pensé que quedaría un poco OOC como comenté en el capítulo anterior, pero por vuestros agradables comentarios al menos os ha gustado y eso es lo que más me importa. :)
He estado dudando bastante en hacer éste capítulo de Choji y Karui u optar por Sai e Ino... Algunos me habéis pedido la primera, otros la segunda; al final he lanzado una moneda al aire para dejárselo al azar y ha salido... ¡SaiIno! El azar así lo ha querido así que espero que os guste.
Sin más que decir...
Disfrutad de mis locuras.
Icha Icha Canon
Capítulo IV
Sai e Ino.
Kakashi volvió a visitar esa mañana a la joven pareja pero ésta vez no había nadie en casa. Se percató de que Akamaru tampoco estaba así que se coló por el jardín con agilidad y al ver que el ventanal de la parte de atrás estaba abierto pasó a la casa para coger la cámara, tropezándose con más de un gato.
Salió sin percances, se guardó la cámara en su bolsillo y se dispuso a pasearse por la villa.
El Sol estaba en lo alto, posiblemente sería la hora de comer y el resonar de sus tripas le pedía a gritos que siguiera el olor a parrilla que le venía.
Al entrar al restaurante de barbacoa se encontró una sorpresa.
—Hola chicos.— Saludó el mayor acercándose a una mesa donde habían tres jóvenes.
—¡Kakashi-sensei!— La única mujer del grupo agitaba su mano mientras con la otra se limpiaba los restos de salsa de la boca.
—Que aproveche.— Sonrió el ninja-copia dando una palmada en la espalda al más corpulento de los tres jóvenes.
—¡Gracias!— Comentó el nombrado sin mirar al mayor, tenía la boca llena de carne.
—¿Has venido a comer solo?— La mujer se echó a un lado y le hizo un hueco para que se sentara a su lado.
—Sí, pero mejor en compañía del equipo Ino-Shika-Cho.— Rió.
Kakashi pidió un plato de carne que no se acabó y al final se comió Choji. Ino comentaba lo feliz que se sentía al ver que las época de lluvias había hecho que sus flores ahora se vieran tan hermosas, las ventas habían aumentado; y Shikamaru se quejaba de que Naruto no entregaría los documentos a tiempo y él tenía que ayudarle, yéndose a casa tarde, teniendo que aguantar la reprimenda de Temari.
El mayor observaba con atención. Todos tenían sus vidas, sus familias y sus casas... Cómo había pasado el tiempo. La Guerra les hizo madurar, les enseñó la importancia de la vida y lo mucho que debían apreciar las cosas buenas, aunque fueran pequeñas; todo eso les hizo ser lo que son ahora. Sonrió.
Entre charla y charla, recordó que ninguno de esos tres había sido víctima de su espionaje. Su rostro cambió por uno más tenso, se metió la mano en el bolsillo apretando la cámara y respiró hondo tratado de tranquilizarse.
—Bueno...— Habló Shikamaru. —Me voy, hoy me tocará quedarme hasta tarde, así que pasaré por casa para avisar a Temari.— Dejó su parte del dinero en la mesa y se levantó.
—¿Ya?— Se quejó Choji.— Pero si aún tienes un poco de tiempo.— Le comentó agarrándole del brazo.
—Déjale Choji.— Una sonrisilla pícara se asomó por los labios de la rubia. —Quiere tener tiempo para despedirse bien.— Shikamaru se sonrojó e Ino soltó una carcajada.
—Qué problemático...— El moreno se rascó la nuca aún con el sonrojo en las mejillas.
—¡Hasta otra!— Se despidieron sus amigos, Kakashi se limitó a sonreír y se despidió con la mano.
El mayor torció los labios bajo la máscara, parece que Shikamaru y Temari tendrían que esperar.
Y ahora venía la pregunta; miró a los dos que quedaban ¿Qué pareja debería ser la siguiente? Por una parte tenía curiosidad por ver cómo Choji se comportaba con su mujer, debido a que nunca había tenido la oportunidad de ver ni si quiera un beso entre ellos. Y por la otra; estaba la otra pareja, la cual seguramente fuera interesante debido al comportamiento de Sai en el sexo, un hombre que hasta hace poco le parecía asexual, ahora tenía un hijo.
Choji e Ino se quedaron mirando al mayor, pues había comenzado a sobarse la sien con los ojos cerrados.
—¿Se encuentra bien, Kakashi-sensei?— Preguntó Choji posando una mano sobre su hombro.
—¿Eh?— Se sobresaltó. —Sí, sí... Sólo no me encuentro bien.— Mintió, forzando una sonrisa.
Al pasar unos minutos salieron del restaurante, Choji tuvo que salir corriendo debido a que Karui le llamó comentándole que había comprado ingredientes para hacer una tarta de queso y claro...
—No puedo creer que aún tenga ganas de pensar en comida.— Kakashi se sobó la barriga, estaba llenísimo.
Ino rió.
—Pero si se fija Kakashi-sensei, Choji ha adelgazado desde que está con Karui.— Comentó la rubia encaminándose hacia alguna dirección. Kakashi la siguió.
Ambos comenzaron a hablar de cosas sin importancia, intentando que no quedaran silencios; aunque con Ino eso era prácticamente imposible. Le contaba cotilleos de Sakura, de Hinata, de Temari, hasta de Kurenai. El ninja-copia se preguntaba una y otra vez cómo se enteraba de todo aquello, si fuera él una mujer, ni loca le contaría cosas a Ino sabiendo como es.
Después de caminar un largo rato, llegaron a casa de Ino. A Kakashi se le encendió la bombilla.
—Bueno Kakashi-sensei, muchas gracias por acompañarme ha sido...— Ino pretendía despedirse, pero al ver la mirada curiosa de Kakashi hacia su casa sonrió. —¿Te gustaría pasar y te enseño la casa?— Comentó entusiasmada. Se había pasado meses decorándola, era hora de lucirla a alguien nuevo, ya que sus amigas se la sabían de memoria.
—Claro.— Respondió el mayor casi con el mismo entusiasmo.
Aunque ambos tenían fines muy diferentes.
Toda la casa de Ino era un lujo. Más moderna que las anteriores que había visitado; le comentó que los muebles eran importados. Quien no la conociera podría decir que era una niña de papá pero...
Kakashi entristeció, pero no dejó que lo notara; se la veía tan radiante. Más bien era una niña de ella misma, porque fue quién pagó más de la mitad de los muebles, era toda una mujer.
Llegaron a la habitación de matrimonio donde Ino habló más de quince minutos seguidos, sin parar; contando anécdotas de cada mueble, de cada estante... De todo. El ninja-copia comenzaba a desesperar, ya había visto un sitio perfecto para poner la cámara, pero cada vez que se acercaba, Ino se giraba inesperadamente para hablarle de un mueble diferente.
—Y no te vas a creer ésto pero...— Ino, resignada abrió un pequeño cajón en el lado donde comentó que dormía Sai. —¡Mira lo que tiene Sai!— Sacó el cajón y lo dejó encima de la cama.
Kakashi se acercó y el corazón empezó a irle a mil por hora, esto era impresionante.
—¡La colección entera de Icha Icha!— Sus ojos brillaban de las lágrimas de alegría, Ino resopló.
—¡Hombres!— Levantó las manos hacia arriba y soltó un sonoro suspiro.
—Pero, pero... Los tiene todos...— El mayor no cabía en sí de su asombro.
—Voy al servicio, te dejo con los tomos. ¡Pero no los desordenes! Se dará cuenta...— La rubia se dirigió al baño que había unas puertas más lejos de la habitación.
Kakashi no podía dejar de contemplar la colección, Sai le iba a caer muy, muy bien.
—¡Kakashi, concentración!— Se dio un par de palmadas en la cara y corriendo colocó la cámara en el lugar donde quería, la encendió y esperó.
Al cabo de pocos segundos más, Ino ya estaba de vuelta. Siguió hablándole de lo poco que le gustaba que su marido leyera esas cosas, pero sin embargo tampoco le desagradaban, y le guiñó un ojo. Kakashi entendió y asintió con la cabeza. Leer porno no es nada malo, te abre la mente.
Ino sirvió un poco de té y Kakashi comenzaba a estar harto. A cada casa que iba le servían lo mismo; aunque al final se lo acababa bebiendo con ganas. Ino daba buena conversación.
Se hizo bastante tarde, el pequeño Inojin estaría por llegar, así que lo esperó y hablaron un rato sobre Shikadai, ChoCho y también comentó algo de Mirai, que siempre iba con Shikadai a todas partes.
El Sol empezaba a ponerse y Kakashi pensó que sería hora de irse, así que se despidió de ambos rubios y se dirigió a su hogar.
—Gracias a esto estoy pasando unos ratos muy agradables con todas las familias...— Pensó para sí, recordando todos los buenos momentos que había tenido desde que empezó con éste plan.
La noche cayó y el ninja-copia ya se encontraba preparando su rutinaria taza de café, aunque ésta vez se echó un poco de whisky en ella, para animar el ambiente. Se dirigió al ordenador, adoptó una postura cómoda... Y esperó.
Residencia Yamanaka.
Ino se acostó temprano, serían las diez y media de la noche. Estaba sobre la cama con la luz encendida y una revista de muebles en sus manos, al parecer se la sabía de memoria porque incluso tenía marcadas algunas hojas.
—Ésta mujer...— Kakashi rió dando un sorbo a su café con whisky. Chasqueó la lengua. —Me he puesto poco...— Pensó mirando la taza.
Ino dejó la revista a un lado y sonrió mirando como su marido se acercaba y le daba un beso en la frente.
—¿Has lavado los platos?— Preguntó la rubia acomodándose en la cama, apoyándose en el respaldo de ésta.
—Sí.— Contestó él, dando un pequeño suspiro de placer al tumbarse en la cama ya con el pijama puesto. —Jugué un rato con Inojin también, ya está durmiendo.— Comentó el moreno, sonriendo.
—No me habréis manchado las sábanas de tinta.— Ino frunció el ceño, acercándose a él.
—No, mi amor.— Negó con la cabeza aún con esa sonrisa tan típica suya.
Ino se mordió el labio inferior y en un segundo estaba sentada encima de su marido, con cada pierna a un lado de su cadera.
—¿Por qué no juegas con tu mujer un rato?— Ronroneó la rubia, cogiendo las manos del moreno y posándolas en sus pechos.
Sai se quedó mirándola aún sonriente, la rubia dirigió la boca al cuello de él, devorándolo. Las manos de Sai hicieron un recorrido hasta las caderas de ella, parándose ahí mientras seguía devorándole el cuello.
—Me encanta esta mollita que tienes aquí.— Apretó una zona de la cadera, Ino se revolvió quejándose.
Kakashi casi escupe lo poco que había bebido de la taza a causa de la risa, no podía creerse que Sai le hubiera dicho eso.
El moreno rió y la tumbó en la cama quedando él encima.
—¡Idiota!— Ino se veía claramente enfadada, odiaba que le dijera ese tipo de cosas cuando estaba con ganas.
—Me dijiste que jugara contigo.— Sai comenzó ahora él a darle leves besos por su cuello.
—No de esa manera...— Dijo en un susurro, ya desconectándose de la realidad.
No hicieron falta más palabras.
Ino enredó sus manos en los cabellos negros de él, su cabello largo estaba desperdigado por la cama, apartado por el propio Sai para poder disfrutar del sabor del cuello de su mujer. Lo lamía y succionaba haciendo que leves gemidos salieran de la boca de ella, la cual estaba tapada ahora por una de sus propias manos. Sai subió sus manos desde las caderas de ella hasta sus pechos, apretándolos con fuerza; como a ella sabía que le gustaba. Ino soltó un gemido más sonoro en respuesta, haciendo que la erección de él comenzara a levantarse con ansia, ansia de ella.
Los labios de Sai subieron ahora hasta la boca de su mujer, fundiéndose en un beso lleno de pasión, entrelazando sus lenguas; mezclando los sabores de cada uno en la boca ajena.
Se separaron por unos segundos para deshacerse cada uno de sus camisetas y volvieron a fundirse; aunque ésta vez Ino quedó encima. Movía sus caderas sobre la intimidad de él, notando cómo cada vez se ponía más dura, arrancándole incluso algunos suspiros de placer al moreno; el cual tenía sus manos posadas ahora sobre las caderas de Ino, moviéndolas hacia delante y hacia atrás incitándola a que continuara con el roce.
Ino acariciaba el torso pálido de su marido, sus uñas pasaban con suavidad por cada milímetro de su piel, haciendo que su vello se erizada por el tacto. El beso continuaba dejando leves segundos de tregua para recargar sus pulmones y seguir devorando sus bocas con ansiedad. Las manos de Sai se alzaron hasta la espalda de ella, desabrochando el sujetador, dejando al aire sus dos preciosos pechos níveos con dos marcados pezones.
Sin dejar de besarse, Sai volvió a agarrar con algo de brusquedad los pechos de ella, amasándolos y tirando de los pezones con más suavidad, arrancando gemidos que se perdían en la boca de él. Ino se movió ahora con más ganas, rozando sus intimidades hasta un punto que el roce de las prendas hacía daño, por lo que con dificultad se despojaron de todo, quedando desnudos.
—Sai...— Gimió ella acariciando el cabello de él, quien estaba ahora entre sus pechos.
Sai yacía sentado en la cama, abrazando a su mujer por las caderas, quedando sus manos en el trasero de ella apretándolo con fuerza, haciendo que no dejara de moverse encima de él; mientras que su boca jugueteaba con sus pechos, mordiéndolos; lamiéndolos e incluso metiéndoselos enteros en la boca para hacer luego un ruido sordo al soltarlo de golpe.
—Sai...— Volvió a llamarle, embobada por cómo la complacía. —¿Hace... cuánto no...?— No acabó la frase, Sai había mordido su pezón y sólo un gemido salió de sus labios.
—¿Días?— Preguntó el moreno en respuesta; sin dejar su labor con los pechos de ella.
Para Ino era una especie de tradición hacerlo cada noche; no se sentía satisfecha del todo si su marido no le hacía el amor. Por diversas circunstancias no habían tenido tiempo o ganas de hacerlo, por lo que se sentía completamente dichosa en ese momento.
La rubia sonrió y mordió su labio inferior. Notaba cómo sus braguitas estaban ya lo suficientemente mojadas como para que pudiera penetrarla sin daño alguno; pero aún no era el momento de eso.
Ino se deshizo del abrazo de su marido y se tumbó en la cama con las piernas abiertas, tocándose su intimidad mientras miraba a Sai; el sonrojo de ella hizo que el moreno sonriera.
—¿Qué quieres...?— Preguntó con su típica sonrisa.
—¡No me hagas decirlo!— La rubia frunció el ceño y paró de tocarse; pero aún tenía la mano encima de su intimidad.
—Vamos, pídemelo.— Sai se iba acercando por momentos a la zona íntima de ella.
—Urg...— Ino odiaba la tortura, y parecía que Sai sabía cómo hacerla
El moreno estaba a escasos centímetros de su intimidad; sus manos agarraban los muslos de ella y su lengua amenazaba con salir y rozar su clítoris pero no lo hacía. Ino gemía, trataba de alzar sus caderas para que su lengua se rozara con su clítoris; pero él la tenía bien agarrada para que no pudiera moverse.
—Dilo y lo hago.— Pidió el moreno, sin quitar esa sonrisa de su rostro.
—Sai... Hazlo...— Pidió desesperada, mirando como la lengua de él volvía a pasar a escasos centímetros de su intimidad. —Co... come.— Sonrojada, al fin la rubia pudo decir lo que tanto ansiaba escuchar su marido.
Y sin hacerla esperar más pasó toda su lengua por la longitud de ésta; haciendo que la rubia abiera los ojos de par en par y clavara las uñas entre los cabellos de él, gimiendo con intensidad.
—Sai... Devórame, sigue, sigue...— La rubia movía sus caderas, dándose placer con la lengua de él, mirándole con lujuria.
El moreno disfrutaba de los gemidos de ella, de cómo le agarraba el cabello, de cómo movía sus caderas disfrutando ella misma del placer que la humedad de su lengua le brindaba. Sai sonreía internamente y como cada noche de placer junto a ella, se alegraba de haberse leído todos esos libros, gracias a ellos sabía complacer a su rubia hasta llevarla al más puro orgasmo.
Dos dedos se introdujeron en la vagina de ella; gimió de placer, tapándose ahora la boca con una de sus manos mientras la otra seguía agarrada a los cabellos de él. Arqueó la espalda hacia atrás, hacia varios días que no lo hacían y si seguía así posiblemente acabaría sin haber empezado.
Posó ambas manos en los hombros de él, apartándole; pero él no se apartó. Movió los dedos con más rapidez dentro de ella y la otra mano le agarró ambas muñecas, no dejándole que le apartara. Su lengua hacía círculos en su clítoris. Ino quería desfallecer; sentía que su cerebro le enviaba esa deliciosa electricidad a cada centímetro de su interior, notaba que llegaba.
El orgasmo no se hizo esperar. La rubia apretó los dientes y los ojos; tratantdo de contenerse. Sai no disminuía la velocidad y pronto comenzó a notar como sus paredes se estrechaban en sus dedos y cómo su clítoris se mojaba aún más. Un gemido ahogado en una de las almohadas le dio a entender que había acabado.
Sai se separó de Ino sonriendo; parecía que no había dejado de hacerlo. Ino le miraba con un brazo sobre su frente, las mejillas le ardían y su respiración era agitada debido a la intensidad.
La expresión del moreno cambió en menos de un instante. Agarró su miembro completamente erecto y lo introdujo en ella de una sola embestida; arrancando a ambos un gemido que acabó en un beso.
La humedad de la rubia hacía que la erección resvalara con facilidad, de adentro hacia afuera; de afuera hacia adentro.
Sai emitía leves gruñidos en la boca de Ino que se fundían con los gemidos de ella. Las manos de la rubia recorrían la espalda de su marido, pasando las uñas por su espalda ahora con algo más de intensidad; posiblemente dejarían alguna que otra marca. Sai agarraba uno de los pechos de ella, jugaba con su rosado pezón y su otra mano agarraba firmemente su cadera, deleitándose de su piel.
El placer era exquisito; la voz de Ino le excitaba más a cada gemido y la voz de Sai mojaba más la intimidad de ella a cada leve gruñido cerca de su oreja. Las embestidas comenzaron a ser más severas; incrementando el ritmo con el paso de los minutos. Sai movía las caderas con rapidez pero movimientos firmes, penetrándola con intensidad.
Sus ojos se cruzaron por un segundo, Sai sonrió y besó su frente. Ino sonrió de vuelta y cerró los ojos, arqueando su espalda.
Justo cuando notaba que se vendría; Sai salió de ella con rapidez y se puso hacia un lado, tumbado sobre su costado. Ino entendió y se acostó también quedando de espaldas a él recostada en la cama. Él agarró una de sus piernas y la levantó lo suficiente como para que su miembro se adentrara en ella de nuevo; haciéndola volver a gemir.
Ino yacía tumbada sobre su costado; una de sus manos sujetaba la pierna que Sai tenía flexionada en alto y la otra manoseaba su propio seno, jugando con su pezón. Sai miraba sobre su hombro cómo su mujer se daba placer mientras seguía penetrándola; eso no hizo otra cosa que excitarle más aún si se podía.
—Tócate Ino...— La voz ronca que Sai tenía en el sexo era una de las cosas que más excitaban a la rubia.
Ino pasó la mano que tenía sosteniendo su rodilla hacia su intimidad y comenzó a masajear su clítoris, gimiendo mirando a su marido con algo de exageración. Mordió su labio inferior y lamió la mejilla del moreno.
—Mh... Sigue así, me encanta.— Le susurró articulando bien cada palabra y volvió a morderse el labio inferior.
Sai sentía morir con lo sexy que podía llegar a ser su mujer; veía cómo se tocaba ella sola mientras él continuaba penetrándola con más intensidad aún. Le excitaba el echo de que se tocara pensando en él y a ella le excitaba que le viera tocándose.
La intimidad de Ino empezaba a estrecharse y la erección de Sai comenzaba a palpitar; notaban cómo esa electricidad recorría sus cuerpos, haciendo pequeñas descargas eléctricas en sus cerebros pasando a todo su ser. Ambos cerraron los ojos.
Ino giró su cabeza y Sai chocó su frente con la de ella. Volvieron a abrir los ojos y ahora gimiendo los dos llegaron juntos al placer más absoluto. Sus cuerpos se tensaron por unos instantes liberando su esencia en la intimidad ajena. Ino se notaba llena de él y Sai notaba cómo los fluidos de su mujer resbalaban por su miembro.
Se miraron durante unos segundos y volvieron a sonreír, dándose un beso al acabar.
Sai salió de Ino y ambos entraron en el baño para limpiarse; tardaron algunos minutos pero los dos salieron ya con sus pijamas listos para dormir.
Se metieron en la cama; Ino parecía realmente feliz. Su sonrisa de satisfacción lo decía todo. Acariciaba con delicadeza el pecho de su marido, el cual acariciaba a su vez el cabello dorado de ella.
—Eres increíble, Sai...— Susurró la rubia, alzando la vista para mirarle.
—Tú me has hecho así.— Le sonrió y besó su frente.
Ino sonrió más si podía y se acurrucó ahora en la almohada. Ambos se quedaron dormidos en menos de diez minutos.
Residencia Hatake.
Kakashi se había terminado toda la taza de café con wishky y la miraba pensativo.
—Tengo que ponerme más la próxima vez.— Echó una última mirada al monitor y sonrió al ver a la pareja dormida. —Yo también debería...— Pensó mirando la hora; la una y media de la mañana.
Como cada noche, recogió todo su escritorio; apagó el ordenador y se dirigió a su habitación.
Se quedó un rato revisando todas las notas que había apuntado de la relación entre Ino y Sai. Tenía bastante material para su libro, estaba ansioso por comenzar a escribir... Pero primero necesitaba organizar todas las ideas que tenía y por supuesto conseguir más.
Aún habían dos parejas que le recorrían la mente. Choji y Karui... Y Shikamaru y Temari. No sabía much de esas dos mujeres más que eran dos de armas tomar.
Karui había conseguido que Choji adelgazara y Temari había conseguido que Shikamaru moviera el culo de vago que tenía.
No podía esperar a que fuera mañana, recoger la cámara y acechar a su siguiente afortunado.
Con una sonrisa amplia, se durmió.
¡Bueno! ¿Qué tal os ha parecido? He puesto bastante empeño en éste capítulo para compensar el haber tardado tanto. De verdad lo siento. Cada día que pasaba era una punzada en el corazón xD ¡Pero ya está! Publicado y con muchísimas ganas de recibir vuestros comentarios.
Kakashi parece estar muy feliz de que su libro vaya teniendo tantas ideas, y a parte está tomando bastante confianza con las familias ¿Verdad? Veremos a ver qué pasa con esa confianza jajaja.
Agradecimientos:
* Anamicenas: Tenía por supuesto que la escena de Akamaru iba a gustarte, compartimos ese amor por los animales amiga jajaja. La escena del final la hice con todo mi amor en serio; me salió del corazón... Me alegra mucho ver que te gustara tanto. También me encanta que te haya gustado el lemmon y tienes mucha razón; pude amoldar un poco a Tamaki a mi gusto para que me quedara bien con Kiba jeje, como no sabemos mucho de ella... Al menos yo me la imagino así. Y bueno; hablando de éste capítulo ¿Qué tal? Sé que querías el SaiIno jajaja y suerte tuviste de que la moneda jugó a tu favor... Mariana de momento seguirá sana mentalmente... Veremos a ver cómo acaba cuando lea el siguiente xD. Muchísimas gracias querida; como siempre tus comentarios son una dulzura y siempre me animas a seguir escribiendo. :D
* TemariAckerman06: ¡Hombreee! La que creía en paradero desconocido jajaja. Menudos reviews más geniales me has dejado xDD, me he reído muchísimo con ellos ¡Los echaba de menos! Me alegra mucho que te haya gustado mi 50 Shadows of Sasuke xDDDDD, sinceramente me los imagino así todo sensualón. También me encanta que me hayas leído el NaruHina sabiendo que eres todo lo contrario :3, de verdad que muchas gracias. ¡Yo también tenía muchas ganas de hacer el KibaTama! Como he dicho anteriormente, Tamaki es tan desconocida que podía amoldarla a mi gusto y sinceramente se me hizo ameno de escribir porque no tenía que ceñirme a una personalidad. No como en éste... ¿Qué piensas? Quizás es cierto que Sai me ha quedado un poco OOC... Espero que te haya gustado de todas maneras ¡Gracias por tus increíbles comentarios!
* DarkClaw1997: Gracias por pasarte y comentar, me alegra que te gustara el KibaTama; espero que éste capítulo también. :)
* Haruno SB: ¡Hola! Muchísimas gracias por animarte a comentar y animarme a mí con tu review tan genial. ¡Estoy muy contenta de que ésta idea te guste! Espero que sigas disfrutando de los capítulos; y muchas gracias también por el halago hacia mis lemmons jeje, me esfuerzo mucho para que queden bien. ¡Gracias de verdad!
* Ismilley: ¡Menudo spam más genialoso de reviews! Jajajaja. Me encanta que te encante la historia. Creo que todos dentro de nosotros queremos espiar al menos a una de las parejas canon jajajaja, no debemos culpar a Kakashi, él lo hace por trabajo... Al menos yo los espiaría por gusto y gana xDDDD. Muchas gracias por todos tus comentarios, te has tomado el tiempo -que casi no tienes- para hacerme un poquito más feliz ¡Gracias! :D
* Tensou Getsuga: Totalmente de acuerdo en que Kiba es súper hot xD. Lo veo como un hombre apasionado y entregado a su pareja; pero sin olvidar a su querido Akamaru, que siempre va a estar en su corazón. Me alegré mucho al leer que éste capítulo te había parecido más interesante, me esforcé particularmente pensando en lo que me dijiste, quizás me pusiste un poco las pilas, no todos los comentarios tienen que ser buenos, así que muchas gracias por tu sinceridad. :) ¿Qué te ha parecido éste? Espero que haya sido de tu agrado. ¡Gracias por comentar!
* Francys Duran: Me siento mal... Te encanta que actualice rápido y ahora tardé una vida ¡Perdón! Espero que la espera haya merecido la pena al menos jajaja. ¡Oye! La idea esa es genial, prometo tomarla en cuenta, me ha gustado mucho, quedaría bastante bien. PD: Sabía que eras tú por lo de Kishimota jajajaja, me alegras el día diciéndome eso, en serio xD
* heartsXkisses: Oh my God! Thank you so much for your comment. I just made one FanFic in English and I ended up with a big headache hahaha. I'm so happy to see people who doesn't speak Spanish trying to read my fic. Most probably I will translate the whole fic when its ended. Will be hard for me, but if you are able to help me, I will contact you when the moment arrives. What do you think? Thanks again for commenting! Kiba is an amazing person and I ship him so hard with Tamaki, she's very cute and they're so sweet together, right? Hehehe. Hope to see you again!
* uchiha nikky: ¡Gracias por comentar! Me alegra que te haya gustado. Espero que éste también haya sido de tu agrado jeje.
* Sifu Sihaya: La moneda dijo que éste debía ser SaiIno... Pero el ChoKaru vendrá en el capítulo siguiente. Espero que éste te haya gustado y lo hayas disfrutado :D. Kakashi se puso algo más que café... Me dijiste lo de las palomitas y me diste esa idea jajajaja, aunque no tenga nada que ver xD. ¡Gracias por pasarte y tomarte el tiempo de comentar! Me alegra mucho.
* yomii20: ¡Jajajaja! Sí... Veremos a ver qué pasa si el Icha Icha llega a manos que no debería llegar xD. Kakashi, será mejor que reces todo lo que sepas... Jajajaja. Parece que querías InoSai ¿No? Bueno, has tenido suerte de que la moneda lo haya decidido así :3 ¿Qué te ha parecido? Espero que te haya gustado. ¡Gracias por comentar!
También quería agradecer a mis buenas amigas WhiteTigerKiara y RukiaMK por su increíble apoyo y ayuda a seguir con éste proyecto ¡Os quiero chicas!
Gracias también a todos los que me leéis, aunque no dejéis comentarios; pero al menos añadís a Favoritos o Follow, eso también anima. :)
Madre mía, hay más comentarios de agradecimiento que fic en sí... xD
* Próximo capítulo: ¡ChoKaru! Veremos a ver qué tal se las apañan esos dos... ¿No tenéis curiosidad?
Tralalá, tralaláaaaa... ¿Y el ShikaTema? Ya sólo queda un capítulo ¡Madre del amor! ¡MADRE DEL AMOR! Jajajaja. Os prometo hacer un gran capítulo ¡Gracias por esperar!
