Naruto y sus personajes son obra de Masashi Kishimoto. Lo único que me pertenece es la idea y la historia, las cuales hago sin ánimo de lucro, con el fin de entretenerme y entretener a quien quiera leerla.


Nota de la autora: PRIMERO QUE TODO PERDÓN. No sé si habréis notado que no suelo actualizar los fines de semana hasta el Domingo... Bueno; eso es porque no estoy en casa, así que no tengo el ordenador a mano. Sin embargo intento compensar actualizando durante tres días seguidos jejeje. En esos días que no estoy en casa, me los paso pensando en qué haré en el próximo capítulo... Y éste lo he estado pensando durante bastaaaantes días. Así que espero que haya quedado bien. xD

Advierto que éste capítulo no va a ser tan alegre como los anteriores. Sin embargo espero que os guste, me quería adentrar en algo diferente para no hacer la historia tan aburrida...

Disfrutad de mis locuras.


Icha Icha Canon

Capítulo VII

Kakashi.

POV Kakashi.

Por más que intentáramos ocultarlo, por más que intentáramos atrasarlo... Al final el mundo había estallado en guerra.

Perdí de vista a mi equipo y tuve que ocultarme hasta divisar a alguien conocido.

Estaba en ésta cueva húmeda y fría hacía más de dos horas y esa misma humedad no ayudaba a que mis heridas de guerra se apaciguasen. La suciedad de la tierra mezclada con el agua; haciendo un espeso barro, quizás podría ayudarme a calmar el dolor, así que me embadurné el corte de mi pierna, de mi brazo y algunas heridas que tenía en las costillas.

Me costaba respirar; me quité la máscara sabiendo que no había nadie cercano que pudiera verme. El aire me faltaba y me dolía el pecho, pero no podía perder el tiempo.

Con cierto esfuerzo me levanté y me acerqué a la entrada de la cueva que estaba oculta tras unos matorrales. Escuchaba explosiones, gritos y jadeos agonizantes de gente que estaba luchando cerca de mí, pero no podía arriesgarme. Otro pinchazo me dio en las costillas, señal de que si no recibía cura pronto es posible que se infectara.

—Sakura...— Ni si quiera llegó a susurro. Mi alumna estaría lejos de aquí luchando, peleando. Apreté los puños con fuerza; pero antes de que pudiera pensar en nada más un sonoro golpe enfrente de mi escondite se escuchó.

Me sobresalté. Puse una de mis manos apretando el lugar que me dolía, aparté los matojos para poder observar y la vi.

Era una pobre muchacha que posiblemente había caído de unos cuantos metros de altura, su cabeza sangraba y su cuerpo estaba lleno de rasguños, arañazos y severos cortes. Me quedé paralizado ¿Qué debía hacer? Miré a mi alrededor en busca de su agresor, pero no divisé a nadie. Chasqueé la lengua, no podía dejarla morir.

De un salto me posicioné a su lado, notaba que ella aún respiraba por lo que con dificultad le pasé una mano por debajo de las piernas, otra por debajo del cuello y la llevé a mi escondite.

La dejé en el suelo y sin tiempo que perder rompí con la poca fuerza que me quedaba una manga de mi camiseta para hacer un vendaje en su cabeza e intentar aliviar el sangrado. Impregné de barro sus heridas al igual que hice con las mías y me quedé mirándola. Hacía un frío horrible, la lluvia que había caído con anterioridad había dejado paso a una humedad que se te metía en los huesos.

Pasaron más de treinta minutos hasta que ella abrió los ojos. Todo ese rato me quedé mirándola. Su cabello era oscuro como la noche, llevaba en el cuello la cinta con el símbolo shinobi. El azul de su ropaje se distinguía entre todo el barro y la sangre que lo había manchado y a pesar de la suciedad, se podía notar que su tez era blanca... Como si fuera nieve.

Al abrir los ojos, me topé con dos círculos negros en los que apenas se lograba distinguir la pupila.

—Qué...— Su voz era débil, como el susurro del viento. Alzó una mano y agarró el borde de mi camiseta; me acerqué a ella para poder escucharla mejor. —Agua...— Con lentitud, su mano bajó hacia su cintura donde llevaba atada una cantimplora.

Tomé su espalda y la acomodé para que pudiera beber; pero la mayor parte del líquido resbaló por sus comisuras, a penas podía respirar.

Salí en busca de algunas plantas medicinales que Shizune me comentó que eran buenas para cuando tuvieras rasguños; y aunque no eran rasguños los que esa mujer tenía, al menos le aliviarían el dolor... Y de paso a mí también.

Volví a la cueva y ahora ella estaba despierta apoyada en una pared; esperándome. Había logrado levantarse por sí misma, me sorprendí.

—He traído ésto... Sé que son medicinales.— Ella hizo un gemido de dolor al moverse para intentar levantarse; pero en seguida me acerqué y la tomé de los hombros para que se estuviera quieta. —No te muevas, lo haré yo.— Ella cerró los ojos y asintió.

Le puse el líquido de las hojas en sus heridas, y el sobrante me lo apliqué a mí. Me senté a su lado; ella aún mantenía los ojos cerrados y al final creo que ambos nos dormimos.

No podía sabre cuánto tiempo había transcurrido, pero me hallaba despierto y ella aún seguía durmiendo. Su respiración era más acompasada y su cabeza ya no sangraba debido a las hierbas y al vendaje que hizo sacrificar una parte de mi camiseta. Me moví un poco para coger la cantimplora pero ella despertó y la agarró con fuerza.

—Sólo quería un poco de agua.— Me molesté. La había salvado y ni si quiera me había ofrecido.

—Perdona...— Ella se avergonzó de sus actos, cerró los ojos y me ofreció la cantimplora abierta. —Es la costumbre supongo... Estar en alerta.— Rió por lo bajo y miró al suelo.

Bebí sin decir nada más.

La noche había caído y en la cueva a duras penas podía verse algo y al ver que nos encontrábamos bastante mejor salimos de nuestro escondite con cautela y corrimos por el bosque hasta que encontramos un campamento.

Todos portaban la cinta de shinobi, así que nos acercamos a ellos con la intención de pedir alojo y quizás algo de comida.

—Alto.— Un hombre corpulento que hacía guardia se levantó del tronco donde yacía sentado y se acercó hasta nosotros.

—Hemos perdido nuestro escuadrón.— Intenté mantener la calma.

El hombre nos miró con cara de pocos amigos.

—¿Cómo sé que no sois farsantes?— Entrecerró los ojos.

—Me llamo Kakashi Hatake, de Konohagakure.— Me presenté señalando la cinta de mi cabeza. El hombre asintió y miró a la muchacha de mi izquierda.

—Me llamo Oyuki Shiraoka, de Kirigakure.— La miré, por fin sabía su nombre y de dónde provenía.

El shinobi nos dio paso al campamento y nos ofreció comida, bebida y unos sacos de dormir.

—Mañana al amanecer debéis marcharos.— Nos comentó secamente, pero nosotros asentimos con agradecimiento.

La noche pasó sin muchos altibajos, algunos ruidos se escucharon lejos de nuestro campamento, pero no lo suficientemente cerca como para alarmarnos.

Apenas pude dormir en toda la noche, mi cerebro funcionaba a mil por hora intentando saber dónde podrían encontrarse mis compañeros. Cómo estaría Naruto, Sakura, Sai, Shikamaru... Todos y cada uno de ellos me preocupaba. Pero al final Morfeo me acunó en sus brazos y entré en esa fase REM donde pocas cosas pueden despertarte.

Al amanecer los propietarios del campamento nos dieron con amabilidad los sacos de dormir que usamos la noche anterior por si teníamos que acampar en algún otro lugar.

Y así fue.

Pues pasaron dos días y ésta era la tercera noche que debíamos acampar en algún lugar del bosque. Libramos algunas batallas de poca monta, no saliendo heridos la mitad de ellas. Oyuki utilizaba técnicas de agua como era normal en su aldea, solía rematar yo por la espalda y al final lográbamos escapar sin atraer a más enemigos.

—Gracias Hatake.— Ella habló aún sin apartar la mirada de las llamas.

Mirábamos el fuego en silencio. Habíamos cazado un par de aves y esa fue nuestra cena de hoy.

—¿Por qué?— Pregunté mirándola.

—Por salvarme hace tres días, por llevarme contigo ¿No es suficiente?— Parecía ofendida, pero luego sonrió. —En un mundo de guerra, no hay lugar para que te comportes así con una desconocida.— Frunció el ceño y ahora encaró mi mirada. —Podría haber sido una trampa.— Apretó los ojos y negó con la cabeza.

—Pero no lo fuiste ¿No?— Sonreí de medio lado, aunque a veces se me olvida que llevo la máscara.

Ella rió por lo bajo y se tumbó encima de su saco de dormir. Yo, que estaba enfrente de ella, agarré el mío que reposaba doblado encima de un tronco y fui hacia su lado.

—¿Te importa?— Oyuki me miró con un ojo abierto y me hizo un gesto para que me tumbara ahí también, junto a ella.

—No quiero sentirme sola.— Parecía que me había leído la mente.

Juntamos nuestros sacos y ambos nos tumbamos mirando el poco cielo que se divisaba a través de los árboles; sin embargo estaba despejado y hermoso. Las estrellas brillaban con intensidad y media Luna coronaba el firmamento.

Aunque el mundo estuviera en guerra, era la primera vez que podía escuchar el silencio.

—¿En qué piensas?— De pronto me preguntó. Noté su mirada pero yo continué mirando el cielo.

—En lo que haré después de la guerra.— Oyuki rió.

—¿Tienes planes después de ésto?— Parecía sorprendida.

La miré y me reí.

—¡Claro que sí!— Ella volvió a reír. —¿Piensas que moriré?— Negó con la cabeza sonriéndome.

Sin saber porqué me paralicé. Era la primera vez que me fijaba en su risa; la sonoridad de su voz penetraba mis tímpanos como una melodía hermosa, acallando todos los gritos desgarradores de la gente agonizando.

—¿Qué planes tienes?— Me sacó de mi mundo, haciendo que parpadeara varias veces para volver en mí.

—Eh...— Dudé unos segundos. —Pues supongo que me gustaría hacer el nuevo Icha Icha.— Miré al cielo, buscando a Jiraya.

—¿Qué es eso?— La miré de nuevo y debido a su rostro confuso, no pude evitar soltar una sonora carcajada. —¿¡Eh!? ¿De qué te ríes?— Frunció el ceño, se giró hacia mí apoyando su peso en uno de sus codos.

Le expliqué toda la historia de ese libro erótico; ella no sabía si reírse o sorprenderse, pero todas y cada una de sus expresiones me fascinaban. Era tan natural...

—¿Y tú?— Pregunté. —¿Qué planes tienes?— Ahora me giré hacia su lado, apoyándome sobre mi codo; en la misma posición que estaba ella.

—Pues sin nos ponemos a soñar...— Dejó caer su brazo y se apoyó sobre el saco de dormir. —Quiero ser madre.— Su sonrisa no era parecida a ninguna de las que había puesto hasta ahora; ésta era sincera, repleta de cariño y añoranza. —Perdí a la mía de joven y quiero ser capaz de transmitir todo el amor que no me pudieron dar.— Se sonrojó al notar que la miraba fijamente. —Es una tontería.— Giró sobre su cuerpo quedando boca-arriba.

El leve rubor permanecía en sus mejillas y esa sonrisa tímida y sincera aún adornaba sus labios. No dejaba de mirarla; no podía. Notaba como mi corazón latía deprisa a cada segundo que pasaba cerca de ella.

Oyuki me miró, pero ahora estaba seria. Sus ojos parecían penetrarme el alma; eran tan negros que asustaban pero a la vez te atrapaban.

Tragué saliva; el contacto visual ya empezaba a ser demasiado. Sus labios estaban entreabiertos y sin darnos cuenta acercamos nuestros rostros lo suficiente para que nuestras respiraciones se juntaran, el aire que salía de nuestros labios se entrelazara y se perdiera entre la brisa.

—Hatake...— Habló, haciendo que mis ojos volvieran a conectar con los suyos. —¿Sería una locura?— La pregunta no llegó a susurro.

Se me paró el corazón. Sabía perfectamente a lo que se refería pero traté de mantenerme sereno.

—Todo esto es una locura.— Me refería a la guerra.

—Ni si quiera me conoces.— Los susurros de su voz se los llevaba el viento.

—Pues déjame conocerte...— Ella respiró hondo y soltó el aire con suavidad mientras me aproximaba.

Hasta que al final lo que ambos pedíamos a gritos sucedió.

Sus labios rozaron los míos por encima de la máscara, pero aún así ambos cerramos los ojos. Ella dirigió una de sus manos hasta el borde de la tela que tapaba mi rostro y no la detuve ¿Qué importaba? Estaba dispuesto a hacer el amor con una desconocida.

Bajó la máscara con lentitud y se separó para observarme. Ambos sonreímos y volvimos a besarnos con suavidad, notando cada roce.

El sonido de los besos hacía eco en el bosque; ya no se podía escuchar el silencio.

Sin dejar que el beso se rompiera, me acomodé entre sus piernas aún encima de aquellos sacos de dormir que servirían esa noche para mucho más que descansar. Mis manos recorrían sus ropajes sucios y rasgados por las batallas; levantando la camiseta para rozar la suavidad de su piel blanca, como la nieve. Ella agarró mis cabellos por detrás de la nuca y me apegó más a ella. Su lengua rozó mi labio inferior pidiendo permiso y sin dudar ni un segundo entreabrí mi boca para que ambas lenguas pudieran encontrarse; entrelazarse.

Mi erección empezaba a notarse con el mero echo de besarla. Oyuki deshizo el lazo de la cinta de mi cabeza y me separé de ella confundido. Llevó las manos a su cuello y deshizo el nudo de la suya también; cogió ambas y las dejó a un lado.

—No seremos ninjas esta noche...— Sonreí y me quedé mirándola por unos segundos antes de pasar de nuevo a devorar sus labios con mucha más intensidad.

Ahora sólo éramos un par de amantes que querían demostrar la química y lujuria que había entre ellos; sólo un par de amantes que querían hacer el amor en mitad del bosque.

Mis labios bajaron hasta su cuello, notando las vibraciones de su voz al jadear cuando mi lengua recorría cada rincón de éste, erizando toda su piel. Sus manos ahora reposaban en mis hombros, apretándolos con fuerza. Sus piernas rodearon mi cintura haciendo que nuestras intimidades se rozaran por encima de la ropa. Mi pantalón comenzaba molestar demasiado, apretaba y aprisionaba mi erección.

Las manos de Oyuki bajaron por mis hombros hasta llegar a la parte de mi chaleco donde se desabrochaba y sin perder el tiempo me lo quité, tirándolo por ahí, en algún lugar del pequeño campamento. Hizo lo mismo con la camiseta que llevaba debajo; me la despojó antes de que pudiera darme cuenta.

Yacía con el torso desnudo frente a ella, pero no me parecía justo. Así que dirigí mis manos hacia su camiseta azulada para quitársela con el mismo ansia que ella tuvo. No llevaba sujetador, sino unas vendas sujetaban sus pechos. Mordí mi labio inferior y del pantalón que aún llevaba puesto, saqué un kunai. Ella se sorprendió. Pasé el filo del arma por la venda y la rasgué desde arriba hacia abajo. Ella soltó un leve jadeo al notar su torso desnudo.

Tiré el kunai también por ahí y al girar la vista noté cómo mi erección empezaba a palpitar. Sus pechos níveos coronados con dos pezones rosados tentaban mi sentido del gusto, queriendo saborearlos. Ella sonrió con picardía y para mi sorpresa comenzó a acariciar con descaro mi intimidad. No pude evitar sonrojarme, pero no quería perder el tiempo con cosas de adolescentes; así que dejé que me tocara donde ella más deseara, mientras yo devoraba sus labios de nuevo, intercambiando saliva; intercambiado aliento.

Agarré ambos pechos con mis dos manos, primero con delicadeza pero sus jadeos me hicieron incrementar el movimiento. Jugué con sus pezones, los estiraba y los soltaba mientras seguía besándola. Sus gemidos ahora más audibles se perdían en mi boca. Ella dejó de masajear mi intimidad, lo cual en cierta manera agradecí, porque si seguía era probable que al final me acusara de violación. Pero su cuerpo; incluso semi-desnudo, era más que una tentación para todos mis sentidos.

Ahora sus dos manos trataban de bajarme el pantalón, así que me separé de ella y la ayudé desabrochando el botón y bajándolo lo suficiente como para que se pudiera apreciar lo excitado que estaba.

Se levantó con lentitud y me empujón con una mano apoyada en mi pecho hacia abajo, quedando ella encima. Sonrió y se mordió el labio inferior. Su mano seguía en mi pecho, la otra levantaba la falda que llevaba puesta para que pudiera apreciar cómo rozaba su intimidad con mi erección. Aún por encima de sus braguitas azules podía apreciar cómo sus labios se abrían paso cada vez que mi pene pasaba entre ellos. Estaba empezando a rozar la locura.

Ayudándome con las piernas me deshice del pantalón, dando una patada para tirarlo por ahí. Ella desabrochó su falda y ahora ambos estábamos en las mismas condiciones.

Volvió a mover sus caderas encima de mí. Recorría mi torso rozando sus uñas por él, era una sensación agradable; hacía que todo el vello de mi piel se erizara. Me fijé sin poder evitarlo en sus pechos, balanceándose conforme ella se movía; pasé mis manos desde sus caderas hasta sus costados, rodeando su espalda para empujarla hacia abajo y atraerla de nuevo hacia mí, necesitaba volver a besarla.

Nuestros labios se juntaron de nuevo en un apasionado beso. Mi calzoncillo comenzaba a mojarse por los fluidos de ella; notaba la humedad y me encendía más. Mordí su labio inferior y apreté sus caderas contra mi erección; arrancándole un gemido de placer.

—Hatake...— Jadeó entre mis labios mientras se deshacía de sus braguitas, quedando su intimidad expuesta.

Miré de reojo mientras continuaba besándola. Ella deshizo el beso separándose de mí, sentándose sobre mis rodillas; pasó sus manos de nuevo por mi torso, haciendo que se me erizara la piel con sus uñas; era excitante. Sus manos se pararon en el borde de mi bóxer y se deshicieron de él en menos de un segundo; todas las prendas estaban desperdigadas por ahí, en algún lugar del campamento; pero qué importaba.

Los jadeos de su voz sumado con el roce de nuestras intimidades sin prendas que molestaran, hacían que mi erección palpitara de placer; notando su humedad, su calidez en mi miembro. Volvió a pegarse a mí, pero ésta vez me incorporé quedando apoyado en el tronco del árbol que teníamos detrás; me senté y ella se acomodó mejor, poniendo una rodilla a cada lado de mi cadera. Agarré sus pechos de nuevo y los apreté con fuerza, deslizando mi boca desde su mejilla, pasando por su cuello y clavícula hasta acabar en ellos. Lamí los pezones para después comenzar a devorarlos con ansia, ella gemía a cada lamía, mordida y succión que le proporcionaba a la nívea piel de su busto. Agarró mi cabello con fuerza, arqueando la espalda dejando todo su cuerpo a mi merced.

Sus caderas pararon de moverse, ella estaba centrada en el placer proveniente de sus pechos, pero yo necesitaba que mi erección fuera atendida, por lo que ahora empecé a moverme debajo de ella, buscando su calidez de nuevo. Oyuki se percató y apartándome de los hombros, levantó un poco su trasero para poder introducir mi miembro dentro de ella.

Primero jugó con una risita travisa, excitándome más. No llegaba a meterse la mitad de la punta cuando volvía a sacarlo; me hacía sufrir. Pero no podía evitar reírme, parecía pasárselo bien.

Agarré sus nalgas y rozando la locura por culpa de aquel juego, de una embestida la penetré. Ambos soltamos un sonoro gemido cerrando los ojos. Ella arqueó la espalda arañando mi pecho, dejando marcas que se perdían entre todas las heridas de la batalla. Yo eché la cabeza hacia atrás; hacía mucho que no sentía esta sensación y lo estaba disfrutando, lo estaba disfrutando muchísimo.

Notaba lo mojadas que estaban sus paredes, cómo se ensanchaban conforme mi miembro iba pasando, penetrándola. Ella comenzó a moverse hacia arriba y hacia abajo; sin dejar de hundir sus uñas en mi pecho. Nuestras miradas se encontraron; en sus ojos oscuros se apreciaba la lujuria, aunque yo podría decir más de lo mismo.

Sus gemidos mezclados con mis gruñidos de placer se perdían entre la noche, entre el silencio de los árboles; del bosque. Sus caderas continuaban moviéndose con frenesí, mis manos delineaban su cuerpo, rozándolo con delicadeza. Parecía tan pura por su tez nívea, aunque la forma en la que se movía le hacía quitarse toda esa pureza.

Rodeé su cuerpo llegando a sus nalgas, apretándolas con fuerza de nuevo. Podía notar como todo mi pubis estaba mojado por lo húmeda que ella estaba. El sonido de las penetraciones era sonoro, nuestros cuerpos chocar era una melodía para nuestros oídos mezclada con los jadeos y los gemidos que ella emitía; tan sensuales, tan adictivos.

Notaba como un escalofrío recorría mi cuerpo, una electricidad pasaba desde mi cerebro llegando a cada punto de mi ser. No podía aguantar mucho más tiempo; así que sin pensármelo mucho la abracé y dándome un impulso la dejé debajo de mí sin salir de ella. Oyuki abrió las piernas para que pudiera acomodarme entre ellas y luego las cerró, rodeando mi cadera; aprisionándome. Aunque era una prisión en la que no me importaría pasar mucho tiempo.

Metía y sacaba mi miembro de su intimidad, sus uñas ahora se clavaban en mi espalda; yo me acerqué a su hombro y comencé a darle leves mordiscos, hasta que sin querer evitarlo acabé dándole mordiscos más fuertes; sus gemidos de placer no me pedían que parara, me incitaban a que siguiera. Las penetraciones cada vez se me iban más de las manos, no podía contenerme por mucho tiempo más; y más ahora notando cómo sus paredes se estrechaban en señal de que ella también estaba cerca.

Arqueó su espalda y se tapó la boca con una mano; pero instintivamente la destapé agarrando ambas manos de ella con una de las mías por encima de su cabeza, mientras la otra apretaba con fuerza su cadera.

—Quiero que gimas...— Mi voz sonaba grave, casi como una orden.

Ella asintió embobada, y ahora gemía más fuerte.

En el momento preciso, cerró los ojos y apretó sus manos en puños. Sus piernas se aferraban más a mí y la estrechez de su vagina aumentó, abrazando mi erección de tal manera que no pude contenerme; quise salir pero no me dejó. Quizás estaría demasiado ocupada teniendo el orgasmo. Así que sin poder evitarlo derramé todo mi semen dentro de ella. Ambos soltamos el gemido más intenso de toda aquella noche; nos miramos mutuamente hasta que el orgasmo pasó, dando paso a respiraciones increíblemente agitadas y corazones latiendo a mil por hora debido a la gran excitación.

El amarre de mi mano aún seguí, así que la solté y ella se sobó las muñecas. Se incorporó sentándose en el saco de dormir sentada sobre sus muslos y yo la imité.

—Ha estado bien.— Habló después de un rato mientras estábamos vistiéndonos. Yo me limité a reír. —¿Me ayudas?— Se apartó el pelo de la espalda con una mano, y con la otra me dio unas vendas; supuse que era para su pecho.

Hice lo que me pidió con sumo cuidado. Su tez nívea estaba ahora con marcas rojas; y no del campo de batalla. Esas marcas tenían forma de mordiscos y olían a pasión.

Sin hablar mucho más, nos metimos en los sacos de dormir, aunque ella en mitad del sueño se desveló y decidió venirse a dormir conmigo. Por lo que abrí un poco más el saco de dormir para que pudiéramos meternos los dos, la abracé por la cintura y me quedé mirándola hasta que se durmió.

El contraste de su cabello negro como la noche y su piel blanca como la nieve era exquisito, y estaba enormemente feliz de haber hecho lo que esa noche habíamos hecho.

Después de tanta guerra, no viene mal un poco de amor.

—¡Oyuki! ¡Oyuki!— No la encontraba.

Habían pasado más de dos semanas en las que por fin había encontrado a mi escuadrón. Oyuki formó parte de él debido a que días atrás nos enteramos de que todos sus compañeros habían sido asesinados. Desgarrada por el dolor, no podía dejarla sola.

Sin embargo, ahora era yo el que estaba solo.

Corría por el campo de batalla, no me importaba el enemigo; habían muchos shinobis luchando. Ahora mi prioridad era encontrarla y que ella estuviera bien.

—¿¡Oyuki!?— Me desgarraba la voz llamándola.

Y la encontré.


POV General.

Kakashi se despertó sudado, gritando y agarrando las sábanas con fuerza.

Oyuki...Se quedó mirando la nada, con la vista fija en la pared de enfrente, donde tenía un pequeño reloj en la parte superior. Las doce y media de la tarde...Era Lunes y había dormido como si fuera un Sábado o un Domingo.

Se levantó perezoso y con mal cuerpo; el sueño que tuvo le dejó tocado aquella mañana.

Desayunó sin ganas, mirando los minutos pasar en el reloj digital de la nevera. Suspiraba y suspiraba, el café no le afectaba casi; no hacía que se despejara, no le hacía absolutamente nada.

Ordenó la cocina aún con semblante triste y se dirigió a su cuarto de nuevo para vestirse y lavarse los dientes en el aseo que tenía allí. Bajó hasta el salón y se desplomó en el sofá mirando el techo.

—Quizás...— Pensó levantándose sin gana. —Podría visitarla...— Sonrió de medio lado y dispuesto a hacerle una visita se dirigió a la puerta.

Caminaba con paso tranquilo, no tenía prisa; sabía que ella no iría a ninguna parte. Por el camino se encontró con varias personas a las que les dio una corta conversación; no le apetecía hablar... Necesitaba ir con ella.

Pasó por delante de la floristería Yamanaka, y se paró enfrente. Miró el escaparate con rosas, lirios, margaritas y preciosas flores. Ino se esforzaba porque la presentación de los jarrones fuera hermosa, y vaya si lo conseguía.

Con algo más de ánimo se adentró en la tienda.

—¡Bienvenido Kakashi-sensei!— La rubia sonrió ampliamente al verlo. Kakashi le devolvió al sonrisa.

Vengo a por unas flores, Ino.Se paró delante del mostrador y dejó que ella le eligiera un bonito ramo.

—¿Buscas algo en concreto?— Preguntó saliendo del mostrador para acercarse al peli-blanco.

—La verdad es que no... Pon varias flores en un ramo, las más bonitas.— Comentó mirando el escaparate.

Ino asintió sonriente, le encantaba escuchar esa frase, daba vía libre a su imaginación.

Después de un largo rato charlando, Kakashi se despidió de la Yamanaka. A esa chica no había quién le cortara la conversación; pero eso era lo que la hacía especial.

Kakashi continuaba su paseo viendo a los niños correr, que sin querer le recordaron a ella y a su sueño de ser madre algún día.

Y al fin llegó a su destino.

Pasó la puerta; esas puertas siempre estaban abiertas. El olor a pino le vio con el viento. La brisa era cálida, pero no agobiaba; hacía un clima excelente, como siempre en Konoha. A ella le gustaba Konoha.

Se arrodilló y rozó con las yemas de sus dedos la piedra de mármol. Apretó los dientes.

—Te he traído unas flores.— Dejó el ramo en el suelo. —No me dio tiempo a saber qué tipo de flores te gustaban... Así que he traído un poco de todo.— Se quedó mirando la inscripción de su nombre. —¿Sabes? Al final haré el Icha Icha...— Rió para sí, aunque tenía la esperanza de que ella le estuviera escuchando. —Al menos uno de nosotros cumplirá su sueño.— Se forzó a que las lágrimas no resbalaran por sus mejillas. Hubieras sido una madre increíble, Oyuki. Cambió el semblante a uno más alegre y se levantó.

Una ráfaga de aire algo frío pasó por su cuerpo, haciéndole cerrar los ojos. Sonrió.

—Serás el último capítulo de mi libro.— Volvió a mirar la tumba, sonrió y se marchó.


¿Abucheos? Bueno xD, quería hacer algo diferente ésta vez. No sé cómo ha quedado pero espero que os haya gustado porque a mí la idea me ha gustado bastante. No quería que Kakashi tuviera una mujer; así que... Bueno, era mi deber escribir lo que he escrito. ¡Me ha costado mucho! Conforme iba escribiendo le iba cogiendo cariño a mi primero OOC... ¡Qué malvada soy! Arg.

Agradecimientos:

* Anamicenas: Tus revieeeeews me alegran la vidaaaaa jajajaja. ¡Oh My Clau! Estoy tan súper-hiper-mega contenta con el lemmon ShikaTema. Hasta yo sentí la curiosidad de leerlo en plan "lectora" y no escritora. Me siento muy a gusto con mi historia en general, pero creo que con el ShikaTema me superé. Y no es por tirarme flores, sabes que no soy así... Pero ADJEHRÑLDKSHFKL. Jajajajaja. De verdad muchísimas gracias por comentarme también las partes del capítulo que NO eran lemmon, porque me esforcé muchísimo para que quedara todo bien y con concordancia n_n. Y ahora, pasemos a hablar de Kakashi ¿Qué te ha parecido? ¿Crees que mi OOC está bien? ¿Piensas que Kakakshi está bien representado? ¿El lemmon se ha hecho espeso? Todito quiero saberlo de ti, amorsh. :3

* WhiteTigerKiara: ¿Facilidad escribir 7000 palabras? xDDD, me acuerdo que me recorrí la habitación como mil millones de veces pensando qué poner, qué hacer para que quedara bien... Puf, no sabes lo que me hizo sufrir ése capítulo... Pero bueno, me alegro de que los frutos que ha dado hayan sido positivos y me quedo con la experiencia de hacer un lemmon un poco más explícito que los que suelo hacer -aunque sin corrida en las tetas xD-. ¡Ah! Y puedes agenciarte lo que quieras del capítulo como yo me he agenciado el detalle de las fotos jajaja. Es que me pareció super tierno cuando lo leí en la anterior edición y bueno... Lo tenía que añadir :3 Sé que tú no eres mucho de dejar review y menos taaan larga, así que MUCHAS GRACIAS NENI ¡En seriooo! Te loveooo.

* TemariAckerman06: "TÍA ABUELA DE RAJOY" ¿¡KHÉEEEEEEE!? JAJAJAJAJAJ dios mío nena, casi me da un ataque de risa con tu ida de olla del principio xDDD; estaba deseando leer qué opinabas del capítulo pero en serio, eso de Rajoy fue sublime xD, te has superado. Y hablando del capítulo ShikaTema ¡ME ENCANTA QUE TE ENCANTE! Así de simple jajajaja. Me gustó muchísimo leer que te parecía perfecto, pero también quiero agradecerte de todo corasón, que te percataras de las escenas NO lemmon de la historia, ya que me esforcé bastante en que quedara bonito, sobre todo lo de los niños y los pasteles xD; no sé... Yo los imagino así de adorables la verdad :3. Y ahora... ¿Qué tal Kakashi? Es la primera vez que escribo algo de él, espero no haberla cagado. ¡No puedo esperar a leerte! Gracias de verdad por tomarte la molestia de comentar, eres un amorrrrrr. ¡Ah! Y adoro cuando me haces spam de reblog en Tumblr. xD

* Francys Duran: ¡Ow! No sabes cuánto siento no haberme acordado de tu nombre... Encima fuiste tú, con lo monina que eres. ¡Perdón! Recuerdo que estaba muy cansada porque eran las cinco de la mañana cuando acabé el capítulo ShikaTema y sólo quería irme a dormir, así que me dio pereza buscar quién era xDDDD. En serio, perdóname, soy una vaga jajajaja. ¡Bueno! Ésto es lo que me ha salido de tu idea, espero que haya sido de tu agrado y que te haya provocado alguna emoción; porque eso era lo que buscaba con éste capítulo jajaja. ¡Muchísimas gracias por comentarme siempre, eres una dulzura! Un besoteeee.

* Shoenstand: ¿Me querías hacer llorar? Valeeee, lo admito solté alguna laguimilla con tu comentario ¡Hala, dicho está! No puedo creerme que alguien me haya dicho algo TAN HERMOSO. Recibo comentarios muy alentadores de gente genial que decide pasar por mis fics y encima dejar un review; pero el que alguien me diga algo como lo que tú me has dicho... Es que no tengo palabras para expresar toda la gratitud que siento en éste momento. Vosotros, los lectores, sois los que nos dais la vida a los escritores. ¡Sobretodo gente como tú! Que se anima sin miedo a expresar sus sentimientos; de verdad eres impresionante. Prometo que no voy a dejar que éste fic caiga, me has dado unas ganas INCREÍBLES de continuarlo, y gracias a ti se me han ocurrido mogollón de ideas para más capítulos ¡GRACIAS! Espero que te haya gustado éste también y que te haya hecho sentir algo jajaja, porque ese era el propósito. ¡Gracias de nuevo querida, gracias por comentar! :D

* Sadnezzz: ¡Muchas gracias por tus ánimos! Wow, leerte es un placer para mí porque dices una serie de cosas que me suben tanto la moral... (Y el ego, pero solo un poquito jajajaja) ¡Gracias de verdad! Y me alegra mucho que te interesen los fics de WitheTigerKiaga, ella es genial escribiendo. :D. Bueno, justo que me comentas el pasarme por tus fics, estaba deseando leer algunas historias debido a que el fic ShikaTema que hice anterior a éste me dio muchas ganas de leer, así que no dudes que me pasaré. ;) ¿Qué te ha parecido Kakashi? Espero que te haya gustado jeje. ¡Gracias por pasarte y comentaaaar!

* Guezza: ¡Hey! ¿Te volví ShikaTema? Jajajaja ¡Eso es genial! Yo personalmente adoro todas las parejas que Kishimoto creó, pero el ShikaTema es tan... Tan ShikaTema ¿Verdad? :3 ¡Y no te preocupes! Para pervertida quien escribe... Aunque parece que tú andabas buscando leerlo jajajaja. Todos aquí tenemos nuestro lado oscuro... Nadie de mi familia sabe lo que soy capaz de escribir ¡Y no lo sabrá nunca! xDDDD Gracias de verdad, por pasarte y por comentar :D espero que el capítulo de Kakahi te haya gustado. :)

* yomii20: ¡Sí! Shikamaru logró atrapar a una mujer como Temari... Qué suerte tienen ambos de tenerse el uno al otro. :3 Gracias de verdad, por pasarte y por comentar :D espero que el capítulo de Kakahi te haya gustado. :)

* DarkClaw1997: No te equivoques ¡Este no es el final! Es el final del IchaIcha, ahora vendrá la historia de cuando Kakashi lo crea... Y bueno, veremos a ver qué pasa. :3 ¡Gracias por pasarte y comentar!

* azukideinuzuka: ¿De verdad llegaste a mí por una recomendación? Me siento realizada, alguien recomienda mis fics jajaja. ¡Hey! Gracias por el alago a esa parte tan romántica del final... Como super-mega fan ShikaTema que soy, quería darles un final digno :D. Y bueno, a mi Tamaki me gusta mucho para Kiba... Como perro y gato, ya sabes xDDD. Gracias de verdad, por pasarte y por comentar :D espero que el capítulo de Kakahi te haya gustado. :)

* Gaby hyuga: Hola. Quería aclararte -como ya he hecho por privado- que a veces es mejor no adelantarse a los autores. He visto que tú también escribes, por lo que me parece un poco feo que digas algo como eso. Me escribes un final que tú crees que será así, cuando estamos hablando de una historia que estoy creando yo. No quiero parecer estúpida ni que me odies, pero pienso que deberías mediar tus palabras y no intentar meterte en la mente del autor. Sin más, gracias por pasarte y comentar.

¡Y FIN! Los agradecimientos para mí es la parte más divertida de todo, porque leo y releo vuestros comentarios para poder interactuar con todos, hablar y comentar cosas divertidas ¡Ya sabéis! Espero que leáis todo lo que os pongo aunque a veces resulte pesada jajajaja.

Bien, pues como comento, ÉSTE NO ES EL FINAL DE LA HISTORIA, SÓLO ES EL FINAL DEL ICHA - ICHA. A partir de ahora Kakashi comenzará a escribir el libro y... ¡Veremos a ver qué pasa! ;)

Quiero comentar que quizás tardo en actualizar porque las ideas no me vienen o porque me siento poco inspirada, o porque hago una cosa, no me gusta y la borro... En fin, es un asco jajajajaja. El verano aquí en España me está matando ¡Qué ganas de inviernoooo!

Sin más;

Besines de chocolate a todos. :3