Naruto y sus personajes son obra de Masashi Kishimoto. Lo único que me pertenece es la idea y la historia, las cuales hago sin ánimo de lucro, con el fin de entretenerme y entretener a quien quiera leerla.


Nota de la autora: ¡Hola caracolas! Es Domingo, así que por supuesto no iba a dejar el fic sin actualizar.

Quiero comentaros que a partir de ahora actualizaré todos los Domingos porque mis clases empiezan y bueno... Ya sabéis todo el rollo que conlleva eso ¿No? De todas maneras, muchísimas gracias a esas personas que se toman su tiempo para comentar mi historia.

Y con ello no quiero menospreciar a la gente que me lee sin dejar review, también adoro recibir notificaciones de favoritos y follows, es genial que éste proyecto que empezó siendo una idea en mi mente, esté siendo tan increíble... ¡Me siento muy orgullosa!

Por último, me gustaría aclarar que a partir de ahora será cuando Kakashi publica el Icha-Icha... Así que no creo que haya más escenas de porni hasta... No sé xD.

Sin más que decir, gracias de nuevo.

Disfrutad de mis locuras.


Icha Icha Canon.

Capítulo VIII

Vamos a escribir.

POV General.

Su mente tenía miles de ideas, tantas que sus dedos no podían escribirlas todas a la vez y debía borrar más de dos veces cada frase para escribirla bien. Los tres cafés que se había tomado no ayudaban a que su corazón fuera más despacio. Giraba la cabeza mirando las anotaciones y volviendo a mirar la pantalla del ordenador; quien lo viera podría decir que estaba loco... Y quizás estaban en lo cierto. Tenía tantas escenas en su cabeza que estaba llegando a la locura; o quizás a la perfección.

El libro trataría de la vida de diversas parejas; no de una sola. Cada capítulo albergaba una experiencia de vida con la que sus lectores se sentirían identificados. Haría que amaran a los personajes, que pensaran que eran ellos mismos los de las historias. El haber espiado a sus pupilos le había hecho conocer también un poco de su vida, por lo que el realismo de la historia era mucho mayor.

Se paró en seco al escribir la última palabra del primer capítulo Icha Icha.

—Perfección, sí.— Dejó sus manos caer a cada lado de su cuerpo. Él yacía sentado en la silla de su escritorio. —Es perfecto.— Respiró hondo y cerró los ojos, soltó un grito ahogado y miró la hora en la pantalla del ordenador.

Eran las nueve y veinte de la noche, no había salido de casa en todo ese día; y tampoco lo tenía previsto.

Esa mañana su editor le llamó por teléfono avisándole de que le quedaban menos de dos semanas para entregar el libro completo, es por eso por lo que se enfundó tres cafés al cuerpo, y lo que no eran cafés. Pero por fin había terminado el primer capítulo.

Estaba convencido de que no se notaba absolutamente nada. Sasuke y Sakura no se darían cuenta, ellos en la vida podrían comprar esos libros. ¿Verdad? No, Sasuke no es de ese tipo de hombres.

Se estiró en la silla y guardó el progreso. Miró la pantalla y volvió a guardar; y otra vez. No quería que nada de eso se le borrara, si lo hacía probablemente se suicidaría. Bueno, tampoco seamos tan dramáticos; pero le jodería demasiado.

Se levantó y se dirigió a la cocina para hacerse algo de cena, una pizza bastaría. Era rápido y le llenaría lo necesario, sin embargo prometió ponerse a dieta después de terminar el libro; alimentarse a base de cafés, bebidas energéticas, whisky y pizza no era lo mejor para su organismo. La vida de un escritor es dura ¿Verdad?

En todo el día no tuvo contacto humano más que el poco rato que estuvo hablando con su editor ¿Hablando? Más bien discutiendo. Que si era un vago, que si no iba a llegar a nada.

Paciencia.

La escritura requiere paciencia e inspiración; y eso estaba haciendo él. Recaudar inspiración, demasiada tenía ya. Tanta que su mente trabajaba a mil por hora; tanta que dejó la pizza a medio hacer, la sacó del horno y volvió a la habitación a seguir escribiendo.

Arrancó las hojas escritas de la noche entre Sasuke y Sakura y las apartó en un montón, poniendo encima un post-it, escribiendo: Hana & Hisoka*.

Se sentó de nuevo en la silla y releyó de nuevo la parte de Naruto y Hinata. Se sonrojó un poco al imaginarse a la tímida Hyuga hacer ese tipo de cosas con su marido; quién lo diría. En fin, pero estaban casados y era lógico que consumaran su amor.

Respiró hondo y miró fijamente la pantalla de ordenador, el capítulo dos estaba en blanco, pero no por mucho tiempo. Sus dedos comenzaron a moverse, las escenas de ambos amantes recorrían su mente como estrellas fugaces; un escritor no debía tener vergüenza, un escritor no debía tener escrúpulos. Y eso era lo que él estaba haciendo, se imaginaba, o más bien recordaba a los que un día fueron sus alumnos haciendo el amor, teniendo sus encuentros matrimoniales... Como quisiera llamarlo; pero los recordaba y su corazón iba a mil por hora a cada frase que le salía, no podía parar. Intercambiaba miradas con la libreta y con la pantalla.

De las nueve y cuarto pasaron a las doce y media de la noche. ¿Se había hecho tan tarde? Paró un segundo para descansar la vista y vio que ni si quiera había tocado la pizza; la escritura le alimentaba. Pero le alimentaba el alma, no el estómago; así que devoró dos pedazos en menos de tres segundos, se limpió y continuó escribiendo.

Al cabo de una hora más, el segundo capítulo estaba completo. No podía creerse que en un día hubiera hecho dos capítulos enteros de diez mil palabras cada uno. Lo tenía medido, todos le iban a ocupar lo mismo... Bueno; quizás con el último se extendería un poco más.

Giró su rostro hacia la ventana y contempló la Luna media que yacía en lo alto del firmamento. ¿Estaría ella dándole toda esa imaginación? ¿Le estaría dando fuerzas desde el cielo? Sonrió y se acomodó en la silla contemplando la inmensidad del cielo estrellado. ¿O quizás era Jiraya? Sonrió más aún y cerró los ojos.

De pronto, una inmensa felicidad recorrió su cuerpo, y sintió cómo le venían más ganas de escribir; sin duda esas dos personas estaban apoyándole desde algún lugar, y él no iba a defraudarlas.

Sin embargo... Cogió otro trozo de pizza y mientras se lo comía se percató de que ese día no se había duchado. Estar en casa todo el día había hecho que su pelo se engrasara, olía a sudor y se daba asco a sí mismo.

—Joder, tengo que ducharme...— Chasqueó la lengua, recogió la pizza; quizás se la terminaría luego... Y fue al baño.

Se quitó la camisa blanca del pijama y los pantalones color verde que solía llevar para dormir. Se miró al espejo semi-desnudo.

—Tampoco estoy tan mal.— Sus abdominales se marcaban aún, los años no pasaban por el shinobi enmascarado. Seguía teniendo la más perfecta figura de casi todo el mundo ninja.

El bóxer se le ajustaba realzando su trasero, haciéndolo ver apetecible; su miembro se marcaba sin ni siquiera estar erecto. Sonrió para sí mismo, se quitó la máscara y se miró el lunar.

Suspiró.

—Estúpido. No me gustas nada.— Le dijo a su marca, tocándola.

Pasó a quitarse los calzoncillos quedando completamente desnudo y toda la ropa la echó al tiesto de la lavadora.

Abrió el grifo y el agua tibia comenzó a recorrer su cuerpo; desde sus hombros hasta chocar con el suelo. Se llevó las manos a la cabeza, cerró los ojos y revolvió su cabello grisáceo, deslizándolo entre sus dedos. Daba pequeños jadeos de placer al notar el agua por su espalda, de verdad necesitaba una ducha; y quizás alguien que le diera un masaje. Pero no teniendo a nadie, pasó su mano derecha hacia su hombro izquierdo, ladeo la cabeza y masajeó la zona del cuello con lentitud; aún con los ojos cerrados.

El agua corría por su rostro, empapando todo su cuerpo; mojándolo. Dejó caer su mano y pasó la izquierda hacia su otro hombro para masajearlo también. Suspiraba, leves jadeos salían de sus cuerdas bocales sintiendo el placer del masaje. Necesitaba una mujer ahora, las manos de ellas eran más finas para éste tipo de cosas.

Sin darse cuenta estaba comenzando a excitarse; su miembro comenzó a despertar con el simple echo de que el agua recorriera su cuerpo, de que sus propias manos masajearan sus hombros. Abrió un ojo con algo de dificultad, pues el agua aún seguía recorriendo su rostro. Suspiró tranquilamente y miró su erección.

—Hace bastante que no...— Cerró los ojos de nuevo y dirigió su mano diestra a la zona íntima para comenzar a masajearla.

Apoyó una mano en la pared que quedaba a su izquierda, y luego apoyó la cabeza. Masajeaba su miembro con lentitud, imaginándose mujeres, posturas, situaciones. Todo lo que le llevó a masturbarse con algo más de rapidez, moviendo la piel de su miembro con más necesidad, con ganas de más. Soltaba leves jadeos, cada vez más sonoros, cada vez más excitado.

Apretó la mano que yacía en la pared en un puño, cerró los ojos con fuerza y sintió cómo las piernas le flaqueaban. Gruñó, notaba cómo el orgasmo le venía.

—Jod...er.— Soltó otro gruñido al acabar.

Las baldosas azuladas de la ducha se tiñeron del blanco de su líquido; el cual pronto desapareció debido a que el agua resbalaba por su frente y caía por la pared, llevándose consigo la esencia.

Con la respiración algo agitada, tragó saliva y trató de tranquilizarse.

Siendo sinceros, la masturbación le ayudó a calmarse y sentir cómo su cuerpo liberaba tensiones. Su mente estaba más despejada y tranquila y su cuerpo parecía haberse quitado un gran peso de encima; se sentía como nuevo.

Así que enjabonándose con rapidez el cabello y posteriormente el cuerpo, se dirigió a su habitación para ponerse un pijama nuevo, desodorante y por fin sentarse en su silla para ponerse a escribir con una gran sonrisa en la cara y una buena taza de café en su mano.

Eran las tres menos diez de la madrugada, pero se sentía con tantas ganas de continuar que no dudó en encender la pantalla y escribir en ella: Capítulo 3.

Arrancó las hojas de Naruto y Hinata y las puso en un montoncito al lado del otro, con un post-it encima, ésta vez escribiendo: Tsuki & Daiki.*

El capítulo siguiente trataba de Kiba y su novia Tamaki, no pudo evitar añadir una mascota a esa pareja, total, nadie se iba a dar cuenta ¿Verdad?

Comenzó a escribir conforme las ideas le venían, no editaba; sólo corregía faltas ortográficas. Estaba tan inspirado que no le hacía falta revisar lo escrito.

Quizás tardó dos horas en completar el tercer capítulo del libro; él mismo estaba anonadado con la rapidez a la que escribía. A éste paso terminaría mañana o pasado. Lo que significaba que tendría el libro a la venta en menos de una semana, antes de lo previsto. Estaba eufórico.

Al acabar, dio unas palmadas de felicidad mientras sonreía abiertamente y revisaba por encima que no hubiera faltas ortográficas; aunque de todas maneras los editores se lo corregirían.

Los editores.

—¿Se enfadarán si les doy tres capítulos de golpe? Quizás debería enviarlos uno a uno.— Meditó unos minutos mirando la pantalla del ordenador, mirando sus notas, mirando la Luna. —Le enviaré éstos tres y mañana haré los que me quedan...— Abrió el correo electrónico y le envió a su editor los tres documentos en un mismo mensaje.

Revisando que todo estuviera correcto, que no hubieran fallos; presionó el botón enviar y apagó el ordenador dando un sonoro bostezo.

Bajó con la taza de café a la cocina y la puso en el lavaplatos.

—Pizza fría...— Miró las seis porciones que le quedaban y se sentó en la mesa de la cocina para comérselas; aunque al final se dejó dos. —Tengo que mejorar la alimentación.— Suspiró, el ansia de escribir le estaba matando; estaba totalmente decidido que cuando acabara el libro se pondría a dieta.

Lavó el plato de la comida y la taza que utilizó antes y se dirigió al cuarto de aseo de la planta de arriba para lavarse los dientes. Cuando estuvo listo, fue a su habitación, pero antes de acostarse, arrancó las hojas apuntadas que pertenecían a la única pareja que no estaba casada, poniendo un post-it encima, escribiendo: Sayo & Haru.*

Las cuatro de la mañana.

Bostezando, se dirigió a la cama para dormir.

Ni seis horas de sueño tuvo Kakashi cuando el estruendoso sonido de su teléfono sonó por toda la casa. Abrió los ojos perezoso y se dio la vuelta, quedando su cabeza hundida en la almohada.

—Me voy a cagar en su...— Gruñó el ninja, pero antes de acabar la frase el teléfono paró de sonar. —Menos mal.— Dio un gran suspiro y giró su cabeza para que los rayos matutinos no le dieran en la cara.

Sin embargo, segundos de paz después, el teléfono volvió a sonar y ésta vez el ninja-copia se levantó con ganas de tirarlo por la ventana.

—¿¡Quién!?— Preguntó tratando de sonar amable, pero ¿Quién suena amable con menos de seis horas de sueño en el cuerpo?

De pronto los ojos de Kakashi se abrieron como platos y tuvo que apoyarse en la pared de la cocina, donde estaba colgado el teléfono para mantenerse en pie.

—¿¡De verdad!?— La sonrisa amplia de su rostro albergaba buenas noticias.

Desde la otra línea se escuchaba a un hombre entusiasmado, eufórico; Kakashi estaba que no cabía en sí de felicidad. Al editor le habían encantado los tres primeros capítulos y le había sorprendido lo bien descritos que estaban.

—Si supieras...— Pensó Kakashi interiormente, sonrojándose y riendo para sí.

Colgó la llamada despidiéndose con amabilidad, y dio dos grandes saltos de alegría.

—¡Vamos!— Alzó un puño al aire. —Me voy a hacer de oro, Jiraya.— Corrió a la ducha, pero ésta vez se dio una bien fría.

Se puso cualquier cosa y se preparó una buena taza de café, le ayudaría a sobrevivir con seis horas de sueño.

Pensó que quizás podría leer lo que había escrito, pero negó con la cabeza y cerró los documentos anteriores; ya los leería cuando estuviera acabado. Si su editor decía que estaba perfecto, quería llevarse él mismo una sorpresa.

Tomó su cuaderno y miró que la siguiente pareja era la que en su momento más le sorprendió... Antes de conocer del matrimonio de Choji con Karui, pero esa pareja era la siguiente.

Releyó las notas y tuvo que cerrar los ojos tratando de no sonrojarse ante el echo de recordar lo lujurioso que fue Sai ¿Quién lo diría? Soltó una pequeña risa, dio un sorbo a su taza de café y se dispuso a escribir con todo detalle la vida, las sensaciones, los sentimientos de una persona que hasta hace poco no sentía nada. Le fue difícil hacer eso, pero para Kakashi, el darle un personaje a alguien como Sai le agradó lo que más.

Este capítulo también ocupó meticulosamente diez mil palabras; como todos los anteriores. Revisó las faltas ortográficas y sonrió.

—No pienso leerlo hasta el final.— Asintió con la cabeza orgulloso de sí mismo.

Miró la taza de café ya vacía, las gotas que habían caído al escritorio se habían quedado pegadas, tendría que limpiarla.

Estirando los brazos, crujiendo su espalda, miró de reojo la hora. Las doce menos veinte de la mañana; perfecto.

Fue al baño y mojó un poco de papel higiénico para limpiar las manchas, luego lo tiró a la papelera que tenía en el propio cuarto y bajó a la cocina con la taza en la mano; pero antes de poder rellenarla, el teléfono sonó de nuevo.

—¿Sí?— Preguntó perezoso.

—¡Kakashi!— Iruka estaba al otro lado de la línea.

Ambos ninjas compartieron un rato hablando, el peli-blanco agradeció un poco de contacto humano ya que su compañero le ofreció ir a una comida. Gai la había planeado y Kurenai se unió animada, ambos le comentaron a Iruka que le pidiera a Kakashi que fuera; así que el ninja-copia no podía rechazar.

Se hizo la hora acordada y todos quedaron el Ichiraku Ramen, Kakashi despejó su mente pasando un ameno rato con todos sus compañeros, riendo y recordando cosas del pasado; pero siempre cosas buenas.

Después de ese agradable rato, Kakashi se disculpó, pues él tenía cosas que hacer. Así que se dirigió corriendo a su casa, tenía muchas ganas de continuar con su libro. Estar con sus amigos había hecho que saliera de casa al menos por unas horas y eso le hizo tener muchas más ansias de volver y arrasar con todo.

—¡Allá vamos!— Después de comer le apetecía un café bien cargado... Y con un pequeño chorro de whisky. Sonrió mostrando sus dientes y se dirigió al ordenador.

Envió el capítulo inspirado en Sai e Ino por e-mail a su editor y arrancó las hojas del cuaderno que les pertenecían a ellos, amontonándolas y poniendo un post-it encima, escribiendo: Emi & Ryota.*

Miró cómo en la libreta quedaban muy pocas hojas y sintió la felicidad recorrer su cuerpo.

Bufó un poco y tuvo que coger fuerzas para releer todo lo escrito sobre la pareja que más le impactó en su momento; Choji y Karui. La verdad es que posiblemente no podría volver a mirar al dulce Choji con los mismos ojos... Pero por supuesto él debía parecer normal, nadie debía sospechar nada.

Se puso manos a la obra y antes de lo esperado acabó más de la mitad del capítulo; hizo una pausa para orinar y pensar nombres para sus personajes. Volvió al cuarto y continuó escribiendo fijándose detalladamente en cuántas palabras le quedaban para alcanzar las diez mil que quería ofrecer para cada capítulo.

Se le hicieron las siete de la tarde entre unas cosas y otras; se distrajo en algunas ocasiones pensando en cosas aleatorias sobre todos los temas que habían hablado ésta tarde en la comida, quizás no había sido tan buena idea ir... Pero el volver a reunirse con sus amigos le hacía sentirse feliz. Quizás cuando recaudara el dinero del libro podría invitarlos a todos.

Y con esa mentalidad más positiva, volvió al trabajo, acabando el capítulo con todas sus palabras, revisado y enviado al editor.

Se estiró en la silla y miró la pantalla.

—Bueno, sólo me quedan dos...— Pensó en darse un descanso.

Bajó a la nevera y comió algo de chocolate mientras veía la televisión. Se entretuvo con un programa de cotilleos sobre algunos artistas famosos de Konoha, pero pronto lo quitó; a él esas cosas no le iban, si quería cotillear podía llamar a Ino.

Así que terminándose la tableta de chocolate, tiró el envoltorio a la basura de la cocina y se lavó las manos.

—Definitivamente, dieta.— Suspiró y subió de nuevo a la habitación.

Se sentó en el escritorio y arrancó las hojas de Karui y Choji, las amontonó junto con los demás y puso otro post-it encima: Yuriko & Yudai.*

—Bueno... Veamos a ver éstos dos.— Puso los pies encima del escritorio y tomó la libreta revisando la última pareja que le quedaba apuntada en su cuaderno. —Señores Nara.— Ladeó la cabeza y puso un dedo sobre su mentón. —Bien, comencemos...— Se posicionó correctamente para escribir y dio rienda suelta a su imaginación.

La noche entre Shikamaru y Temari le hizo sonrojar más de una vez al leer las cosas que apuntó en aquel momento ¿De verdad habían hecho todas esas cosas? A Shikamaru solía verlo con frecuencia debido a que él era la mano derecha de Naruto, quien ocupaba el puesto de Hokage en la actualidad; así que Shikamaru estaba en la oficina a todas horas. Tragó saliva, no podría, por ningún momento, volver a mirar a Shikamaru de la misma manera. Ni mucho menos a su esposa.

Ahora que se daba cuenta...

—¡He visto a todas desnudas!— Paró en seco con la mirada fija en la pantalla. Se quedó en shock. —¡URG!— Exclamó frustrado. —¡A la mierda la inspiración!— Se revolvió el cabello y cerró los ojos con fuerzas.

Respiró profundamente varios segundos y se calmó.

—Eres un profesional, eres... un profesional.— Apoyó las manos sobre el teclado, abrió los ojos y volvió a su tarea.

Trató de no pensar en lo mal que se sentía ahora, pero no se arrepentía de nada. Al contrario; se sentía mal porque las parejitas no iban a oler ni una sola moneda, era su historia. Se había inspirado en ellas sí... Pero ¿Quién lo pasó mal espiándolos? ¿Quién no podría volver a mirarlos a la cara? ¡Él era la víctima en esa situación! Mirara por donde se mirara, era él el que más sufrió.

Al cabo de dos horas más, ya eran las nueve menos cinco de la noche, su estómago rugía, pero antes de cenar quería revisar con detalle las faltas ortográficas; y para su sorpresa no cometió ninguna. Sonriente guardó el documento percatándose de que cumplía las diez mil palabras y lo envió al editor.

Con una sonrisa amplia en su rostro, arrancó con delicadeza las hojas que quedaban; amontonándolas y poniéndoles el post-it que decía: Shao & Daichi.*

Bajó a la cocina y se hizo algo más elaborado esa noche. Cocinó arroz, pero le apeteció tanto un poco de curry para acompañar que no pudo resistirse a prepararlo; pero mientras lo hacía, se le vino a la cabeza que quizás se podría hacer una deliciosa sopa de miso ¿Y qué tal una caballa?

Se puso manos a la obra, cuando quería era todo un cocinitas. Un partido excelente para cualquier mujer.

En aproximadamente tres cuartos de hora, tuvo todo listo, agarró sus palillos y encendió la televisión; que se podía ver desde la cocina.

—¡Itadakimasu!— Agradeció la comida y comenzó a devorar.

Hacía mucho que no se preparaba una cena de ese estilo, tan completa y equilibrada. Estaba claro que se había acostumbrado al café y la comida basura, pero el olor de la caballa, el sabor del curry con el arroz; todo eso le hizo darse cuenta de que la pizza no le llenaba de esa manera. Barriga llena, mente sana. ¿Era así el dicho? No tenía ni idea, pero de todas maneras así se sentía.

Recogió todo lo de la mesa y lo fregó escuchando de fondo un programa de humor que había en la televisión.

—A la hora de cenar hacen programas divertidos...— Pensaba Kakashi riéndose sobre algunas ocurrencias de los presentadores.

Se sentó en el sofá cuando terminó de fregar y terminó de ver el programa, rió mucho y se divirtió. Tenía que verlo más seguido; sin embargo el deber le llamaba. Miró la hora, eran las once de la noche. Había dormido muy poco ese día, sólo seis horas... El día le había cundido demasiado, había escrito tres capítulos, pero le faltaba uno; el más importante para él.

El suyo.

El de Oyuki.

El último.

Pero ¿De verdad quería?

Apagó la televisión y se dirigió pensativo a la cama. Se tumbó en ella dejando caer todo su peso y miró por la ventana. Suspiró entristecido; todo este tiempo escribiendo había querido llegar al momento de escribir de ella ¿Y ahora? ¿Qué debía hacer? Su mente era un mar de preguntas sin respuesta.

Quizás ella no hubiera querido que escribiera sobre su noche de pasión, sobre aquella locura. Pero él sentía la inmensa necesidad de hacerlo, sería un recuerdo, una manera de llevarla siempre consigo. Y entonces se dio cuenta, de que no le importaba el dinero, la fama o la gloria que conseguiría con el libro; le importaba escribir de ella, recordarla, tenerla para siempre.

Suspiró profundamente y antes de poder hacer algo más, se quedó rendido en la cama.

Se levantó tarde, los rayos de sol adornaban su cuerpo como de costumbre, haciéndolo ver increíblemente atractivo. Los músculos de sus brazos hacían sombras, se notaba que el ninja-copia seguía en forma.

Se sobó el rostro con pereza. Bostezó sonoramente abriendo la boca tanto que le crujió la mandíbula.

—¡Ouch!— Se quejó sobándola.

Esa noche no había soñado, o al menos no se acordaba de nada.

Miró el escritorio, todos los montones estaban cuidadosamente ordenados, luego miró al techo y se quedó embobado con las baldosas. Chasqueó la lengua y de un salto se levantó.

Fue hacia el cuarto de baño, se lavó la cara con agua fría y bajó a la cocina para una taza de café.

—Oyuki...— Susurró al volver al escritorio. —Necesito escribirte, perdóname si no te gusta.— Cerró los ojos con fuerza y le dio un gran trago al café solo que se había hecho. Necesitaba despejarse y el amargor de esa oscura bebida le venía de perlas.

No quiso cambiarle el nombre a ella, pues nadie supo nunca de la locura que compartieron aquella noche. Sin embargo le costó cambiar su propio nombre ¿Celos? No quería imaginarse a otro hombre con ella, era suya. Él fue el último hombre que rozó su piel, que besó sus labios.

Pero debía mantener su anonimato; no le quedaba otra.

Las palabras fluían con facilidad, tanta facilidad que acabó el capítulo en menos de una hora; con lágrimas en los ojos. No eran de alegría, no eran de frustración; eran lágrimas por recordarla. Por saber que ella jamás moriría en el olvido, estaría en el recuerdo. Y no sólo la recordaría él, sino la recordarían todas las personas que se sintieran identificadas con el trágico final que tuvo aquella última historia.

No estaba seguro de si enviarla o no; tenía más de diez mil palabras, aunque se cercioró de que fuera un número entero. Doce mil; doce mil palabras ocupó aquel capítulo.

Revisó las faltas de ortografía, y leyó el capítulo. No lo pudo evitar; era como recordarla de nuevo.

Las lágrimas que amenazaban por sus ojos, se disiparon y dejaron paso a una sonrisa abierta conforme iba leyendo cada párrafo. Estaba orgulloso de aquella obra de arte en su memoria.

—Espero que te guste.— Pulsó el botón de enviar.

Pero poco le importara que al editor no le gustara; quería que le gustara a ella.

Finalmente, colocó otro post-it al lado de los montoncitos; pero ésta vez lo pegó en la mesa, sin ningún papel debajo, sólo necesitó de su imaginación, de sus recuerdos para aquel capítulo.

Oyuki & Yukio.*


Sakura & Sasuke = Hana & Hisoka (Flor & Reservado/Secreto)

Hinata & Naruto = Tsuki & Daiki (Luna & Brillar/Resplandecer)

Tamaki & Kiba = Sayo & Haru (Atardecer & Activo/Enérgico)

Ino & Sai = Emi & Ryota (Bendecida con belleza & Pureza)

Karui & Choji = Yoriko & Yudai (Confianza & Amable/Cariñoso)

Temari & Shikamaru = Shao & Daichi (Aquella que sonríe a menudo & Inteligente)

Oyuki & Kakashi = Oyuki & Yukio (Reina de las nieves & Chico de las nieves)

Todos los nombres tienen un significado especial que espero que os haya gustado. He escogido los nombres por lo que representan conforme a las personalidades de nuestros personajes. ¿Os gustan? A mí personalmente el que más me gusta es el de Temari, que es Shao: "La que sonríe a menudo", supongo que sabréis porqué le he puesto ese ¿No? La preciosa sonrisa de Temari, aquella que enamoró a Shikamaru. ¡Modo Fangirl ON! Jajajaja. En realidad me han gustado todos mucho, porque los significados creo que se adaptan bien a todos.

También, si os dais cuenta en "Oyuki" y "Yukio" es el mismo nombre, cambiando las letras de orden... Jeje, gracias a mi querida Anamicenas que se dio cuenta de ese detalle tan bonito.

Bueno, espero que el capítulo os haya gustado... Tengo un poco de miedo por si os resulta aburrido y espeso. Pero así ha salido, he intentado meter un poco de todo para que sea más ameno, así que espero que cumpla vuestras expectativas.

Agradecimientos:

* Anamicenas: ¡MI AMOOOR! Dios mío no sabes cuánto te agradezco tu apoyo en todo momento. Siento no poder escribirte mucho más, pero estoy realmente cansada a éstas horas, y todo mi amor y cariño te lo doy por privado ;) jajajaja. Eres la mejor y tus reviews me dan la vida; de verdad. No dejes de leerme nunca porque me muero. ¿Te ha gustado el capítulo? Tú sabes mejor que nadie lo preocupada que estaba, pero veremos a ver... La hora de la verdad ha llegado, espero haber estado a la altura. ¡Te quiero! Gracias por comentarme siempre y gracias por tu apoyo.

* RukiaMK: Ay mi loquilla y sus reviews más loquillos aún. Adoro ver comentarios tuyos porque me meo de la risa jajajajaja, eres la mejor haciendo comentarios de ese estilo, no sé cómo te salen, pero es inevitable reírse xDDDD. Espero que los capítulos te estén gustando y no haber traumatizado mucho tu inocente -inocente sí claro xD- mente con mis perversidades entre tu purísimo Choji y Karui... ;) ¡te quierooo!

* WhiteTigerKiara: Ay, la dibujante del grupi. Gracias por todos los consejos que me das, de verdad. Eres una escritora excepcional y tus palabras me llegan mucho, sobretodo cuando noto que me quieres ayudar. Eres una persona increíble y estoy muy, muy feliz de haberte conocido. Espero que cuando tengas tiempo actualices tus historias y tengas un ratito para leer las mías. :3

* Ismilley: ¡Yay! Es genial recibir comentarios tan hermosos como los tuyos babe, me alegra tantísimo que estés disfrutando con la historia... ¡Gracias, mil gracias por pasarte y comentar encima! Siento robarte tu preciado tiempo jajajaja, te loveooo.

* TemakiAckerman06: ¿SABES QUE FUISTE EL REVIEW NÚMERO 100? O SEA ¿LO SABEEEES? Jajajajaja, no me pude creer que fueras tú xDDD, es que OMG. ¿Puedo quererte más? No sé... Voy a intentarlo *lo intenta* Mmh... Creo que si me dices qué tal te ha parecido éste cap puedo quererte un poco más, jajajajaja. ¡GRACIIIAASSS TEEMMMM! Gracias por pasarte siempre, y no sé, eres genial y super cool y no sé, son las 5 de la mañana y tengo sueño xD, te loveooooo mucho, mucho. Mi niña 100 :3

* Tenshou Getsuga: Parece que Kakashi es de piedra sí... Jajaja, yo no hubiera podido hacer ésto xD ¿Qué tal te ha parecido el capítulo? Espero que no se haya hecho espeso jeje. ¡Gracias por pasarte y comentar!

* Francys Duran: Aw mi fiel escritora, me muero de lo monina que eres jalsfhksahfda. ¡Gracias Francys! Eres un amor, me encanta que me comentes y me encanta que te sientas cómoda leyéndome. Y sí, soy de España ¿Te gusta el acento español? ¡Qué bien! Yo adoro todos los acentos que tenéis por aquellas tierras, todos son geniales, aunque quizás el Chileno sea un poco... Jajajajaja xD, bueno querida, espero que te haya gustado el cap. ¡Gracias por pasarte y comentar! ;)

* Guezza: ¿Te inspiréeee? Eso es lo más precioso que se le puede decir a un escritor ¡Qué feliz soy! Muchísimas gracias por tu amable comentario, y más gracias aún por leerme. :D

* Gaby Hyuga: ¡Apapachos de osito para ti también! Espero que la conti te haya gustado, y no te preocupes por nada. :3 ¡Gracias por pasarte y comentar!

Gracias a todos, a toooodos los que me leéis, añadís a favoritos, follow... ¡Todo me hace feliz! Animaos a comentar por fis, me hacéis super feliz. :D

Veremos a ver qué pasa en el siguiente capítulo ¿No?

Kakashi... Debes tener cuidado. ;)