Disclaimer: Fairy Tail no me pertenece.

¿Sorpresa? En ningún momento ha habido MA legal (?). Es que todavía soy una niña inocente —o porque hago esto en menos de un día y estoy segura de lo feo que se vería un lemon escrito en menos de tres horas. Also because(?) soy perfeccionista con esas cosas— (?).

[...]

Título: Según el plan.

Día 3: En público.

Rated: M.

Words: 1,232.


Sin tapujos


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.

Casi un mes.

Hasta le sorprendía que no hubieran sido encontrados por Natsu. Aunque en ese punto, no le sería raro que ya se hubiera dado cuenta. Después de todo su mejor amiga a veces no estaba en casa, a veces se iba temprano, otras desaparecía por un rato. Y sinceramente todavía le asustaba que se le ocurriera buscarla, nunca se sabía a qué tanto llegaban los sentidos de los Dragon Slayer y ella en especial no estaba interesada en descubrirlo cuando estuviera sólo con bragas —o sin ellas— bajo Gray.

Y como estaba más que claro...

Ella era Lucy Heartfilia, a la que le preguntaban algo que la pusiera nerviosa y sus méritos con las mentiras se iban por el caño.

Al menos hasta ahora sólo había desobedecido tres cuartos de los diez mandamientos.

...

Esa tarde hacía un poco más de calor que el día anterior. Nada más llegar se había tomado dos refrescos y luego con el transcurso de las horas, unos tres o cuatro más. Y ese día en especial no podía hacer regularmente bien su trabajo de mantener su secreto escondido porque sentía la mirada de Gray a ratos encima de ella. Lo que ahora la hacía sentir un poco más halagada y le gustaba cuando estaban en casa de Gray pero...

No en el gremio.

Joder, ¡en el gremio NO!

Que ella era mala para mentir con nerviosismo, y también era mala para controlarse a la perfección. Y es que de sólo recordar lo que hacía con Gray los colores se le subían, pero también esperaba impaciente a que el sol se escondiera.

Y de pronto se preguntaba si Gray lo estaría haciendo a propósito.

Pero no podía estarlo haciendo a posta, se negaba, que Gray no era tan idiota. Además se supone que la conocía bien.

Desde la barra y con un vaso entre sus dedos, volteó un poco la cabeza hasta que pudo mirar en donde se encontraba Gray. Entonces se dio cuenta de que lo hacía a posta cuando movió la cabeza levemente, en un gesto que le indicaba que... Dios, ahora no sabía si gritarle —o golpearlo, sería un método más silencioso— o ir y hacer lo que pedía.

—Lucy.

La llamó la melodiosa voz de Mirajane.

Al instante volteó intentando aparentar que no había sido pillada haciendo algo malo, y le sonrió.

—¿Pasa algo, Mira?

—No, ¿quieres más jugo? Es que...

Por un momento no la escuchó. Oh, sí que lo necesitaría con lo reseca que comenzaba a sentir la garganta de a poco con las imágenes que pasaban por su mente. Y pensar que era capaz de hacerlo estando mirando a alguien más. Casi sentía culpa y quería alejarse lo más posible de todos.

—Claro —asintió. Mirajane le devolvió la sonrisa, y entonces Lucy pensó en algo—. Por cierto Mira, ¿hay alguien en la biblioteca?

—Que yo sepa no, aunque es difícil saberlo, está tan desordenada como de costumbre con libros hasta por el piso —rió un poco, contestando sin problemas la pregunta que no le parecía tan rara viniendo de Lucy.

—Ya veo —suspiró—. Es que me gustaría buscar algún libro para pasar el rato, aunque sería un poco problemático si está tan destartalada —bebió un poco de su refresco.

Mirajane pareció pensarlo un momento, y no pasó mucho hasta que volviera a sonreírle, al parecer con una idea.

—Pero puedes pedirle a alguien que te ayude con ello.

—O también buscar y ordenar —murmuró.

—Levy sería buena candidata.

¿Levy? Ni siquiera quería mirarla —aunque tenía que hacerlo, debía escuchar sus relatos de ratona de biblioteca enamorada. Sin embargo era bastante adorable y divertido verla sonrojada, debía aceptar—, o al menos ese día con el chico que se metía entre sus piernas mirándola de esa manera en público, no.

—Creo que está muy ocupada con Gajeel —excusó—. Sinceramente no me gustaría molestarlos —sonrió.

—Son tan lindos —concordó Mirajane.

Lucy rió un poco y luego de eso se quedó en silencio, con Mira secando unos vasos frente a ella, en un silencio que no parecía nada incómodo. No por parte de la albina, al menos.

—Creo que podría preguntarle a Gray —dijo—. Porque no creo que Natsu sea el más indicado para meter en una biblioteca, aunque no me gusta decirlo, sólo estorbaría en mi misión.

—No lo dudo —asintió Mira—, si quieres puedo ayudarte un poquito con Juvia. Quieres tranquilidad, después de todo.

La maga aceptó la propuesta de la chica y esperó en la barra a que llamara a Juvia, según para pedirle un favor. Ella aceptó de inmediato, dispuesta a echarle una mano a la trabajadora Mirajane, después de todo siempre solía organizar todo sin aparente cansancio.

Y a penas Juvia salió del mapa, Lucy se encaminó cerca de donde estaba Gray y le preguntó lo que tenía planeado. Lo suficientemente fuerte como para que los Dragon Slayers y Mirajane escucharan algo de ello, después de todo ellos suponían un buen seguro. Por supuesto le sabía un poco mal porque prácticamente les estaba mintiendo, o haciéndolos creer algo que no era.

Una vez estuvieron lo suficientemente alejados, Gray habló.

—Supongo que no querrás usar la biblioteca así que... —se acercó por un lado, poniendo un brazo al rededor de su cintura.

—¿El baño?

—En realidad había pensado en algo más... digno —parpadeó confundido.

—No es que sea una princesa, sabes —rió por el comentario.

Gray enarcó una ceja por eso.

—Para mí lo eres —contestó bastante serio—. No sería lo mejor hacerlo en un baño público —recalcó la última palabra.

Lucy rodó los ojos, luego de quedar un poco desconcertada con eso de que sí era una princesa para él.

—¿Y si te dijera que me encantaría hacerlo en los lugares menos pensados? —se acercó a él de frente y le pasó una mano por el cuello y el pecho, hasta llegar más abajo por el abdomen.

—Podría pensarlo.

—No tienes que hacerlo —susurró—, no te dejaré hacerlo.

Ella lo empujó contra la puerta más cercana y pasó su mano por al lado de su costado, hasta que dio con el pomo de esta y la abrió. Gray tuvo que sujetarse del marco de esta para no perder el equilibrio, y entonces Lucy lo hizo retroceder mientras lo besaba. Luego, Gray la hizo saltar y la sujetó por los muslos mientras se dedicaba a cerrar la puerta con un pie.

—¿Qué lugar es este? —preguntó separándose de sus labios, jadeando un poco.

Intentó reconocer el lugar pero sinceramente sería imposible, considerando que estaba muy oscuro.

—Creo que es el cuarto de limpieza —respondió pasando sus manos por el cuello de Gray—. Pero eso no importa.

Él gruñó por lo bajo por la afirmación de Lucy, un poco fastidiado.

—Es incluso peor que un baño.

—¡Gray! —exclamó— Cualquier lugar público es horrible, pero ya dije que no importa. ¿Quieres besarme de una buena vez? ¿O prefieres que lo haga yo?

Gray suspiró levemente y se alzó de hombros suavemente. Que más daba, ya estaban ahí.

—Sinceramente me gustaría que tú lo hicieras, princesa —sonrió de lado mientras se acercaba un poco al rostro de ella, por supuesto sólo haciendo uso de la pista que le daba su respiración, dado que no podía ver la gran cosa.

Pero así estaba bien.

En realidad, nunca lo habían hecho sin luz.