Defensa.

Scorpius Malfoy es cobarde.

No es que esté orgulloso de ello.

A decir verdad, no hay rasgo que odie más en él que su propia cobardía, pero no puede evitarlo. Malfoy envidia ese rasgo de los leones.

Incluso su amigo Albus es más valiente que él, lo cual no es decir mucho.

Por mucho que lo niegue, todo el mundo sabe que el hijo mediano de los Potter es el más cobardica de los tres, o así lo ha aseverado James varias veces.

En cambio, los componentes de Gryffindor no le temen a nada.

Scorpius sabe que no tiene excusa.

Incluso Pansy Zabini, proveniente de una familia llena de mortífagos pero miembro de la casa Gryffindor es más valiente que él. Y eso que es una chiquilla que no alcanza ni el metro treinta de estatura, lo cual lo hace todavía más humillante.

Aunque,tal vez, la persona más valiente que Scorpius ha conocido ( y por tanto, la más irritante ) sea Rose Weasley.

La pelirroja no se achanta ante nada.

La llaman comelibros, y ella se dedica a sacar volúmenes aún más gruesos de las estanterías de la biblioteca.

Se meten con su aspecto, y Rose se pone aún más erguida y camina con orgullo.

Ahora mismo, está peleando con Bellatrix Lestrange, el miembro de la casa Slytherin más sádico que haya conocido Hogwarts, con la posible excepción de Voldemort.

Scorpius espía a través de las estanterías.

La hermosa chica morena se burla de Rose con un humor bastante ácido del estilo "pero-como-puedes-ser-tan-terriblemente-rarita". Un humor hiriente, porque es cierto. Rose apenas se relaciona con nadie, si no se cuenta la notable excepción de sus primos, amigos de la familia, y en ocasiones, él mismo.

El grupito que hay al lado de Bellatrix se ríe de sus burlas, que cada vez van en aumento. Scorpius mira más atentamente, haber si localiza a Zabini, la única persona en el mundo a la que Lestrange respeta, para conseguir parar esto.

Pero no la ve.

Si no fuera un Slytherin, Scorpius trataría de ayudar a Rose. Pero no es más que una vulgar serpiente, y no puede evitar sudar frío mientras ve como Bellatrix rodea la silla en la que esta sentada una aparentemente indiferente Rose-parece calmada, pero Scorpius reconoce los signos, nudillos apretados y blancos, labios fruncidos, orejas rojas ( una peculiaridad Weasley) y ojos levemente humedecidos) con un libro que probablemente pese lo mismo que ella.

Vulnerable, esao es lo que piensa Scorp de Rose Weasley es esos momentos.

Y tal vez eso sea la razón por la que salga de su escodite.

-¡Déjala en paz, Lestrange!- su voz sobresalta a Bellatrix un instante, pero el rostro angelical de la morena se frunce con odio al reconocerle.

-¿Algo que decirme Malfoy?- su grupito de amigos se ha enmudecido y esfumado, pero Bellatrix tiene algo a su favor: no es cobarde.

Scorpius, en cambio, siente que sus piernas son gelatina.

- Q-q-ue la dejes en paz.

-Mmmm y ¿si no me da la gana?- dice la morena arqueando una ceja, divertida.

-Tendré que hacer algo al respecto-dice Scorpius sacando su varita,con algo emnos de decisión que antes.

Bellatrix le mira fijamente.

La guerra ha comenzado.

Diez minutos después, Scorpius está en la enfermería, con un montón de horrorosas verrugas adornando su cara. Rose está a su lado, vomitando babosas.

Trató de hacerle ese conjuro a Bellatrix, pero la morena consiguió realizar un encantamiento Protego a tiempo. Lo cual es, según la señora Pomfrey,algo bastante irónico.

Pero a Scorpius no le importa demasiado, ya que la Slytherin ha terminado con un montón de tentáculos en la cara, algo de agradecer.

Los tres estarán castigados tres semanas, pero a Scorp no le importa demasiado.

Entre arcada y arcada, Rose ha conseguido decirle algo parecido a "Gracias"

-No hay de que-dice Scorp.

Se siente bien consigo mismo, y sujeta el pelo de Rose con delicadeza, para que no se vomite encima.

Esto no significa nada, porque Scorp lo ha hecho para demostrarse a sí mismo que puede ser valiente, y porque no le gusta nada Bellatrix.

Aunque en el fondo, a Scorpius le gusta sentir el suave tacto de los rizos de Rose, que se deslizan entre sus manos.

Claro que eso, es otra historia.