Estúpido baile- masculló por lo bajinis Scorpius Malfoy con indignación.

Y es que, en la lista de cosas que Scorpius detesta, justo encima de "hervir perritos vivos" están los bailes.

Scorpius los detesta desde que es niño, pues cuando su madre se empeñaba en celebrar dicho acto social, lo obligaba a estar de pie delante de un grupo de desconocidos en Malfoy Manor que no se cansaban de repetir lo mono que era.

Estúpida Rose- no puede evitar farfullar el rubio también.

Y es que la pelirroja es la culpable- indirectamente, pero culpable al fin y al cabo- de que Scorp esté, como un ridículo pasmarote, detrás de una gruesa columna de mármol, mientras ella baila felizmente en los brazos de Dean Finnigan.

No es que Scorpius sea una especie de acosador neurótico-por supuesto que no.

Es, simplemente, que Albus le ha pedido-obligado-que vigile a Rose de cerca, porque "no se fía de Finnigan, y a Rose no le conviene que la hagan daño, más después de lo de Wood".

Así que Scorpius, a regañadientes y chantajeado con litros de cerveza de mantequilla-bebida a la que es adicto-ha accedido a colarse en una de los bailes que ofrece el profesor Slughorn, ya que, el rubio no pertenece al "Club de las Eminencias, y por supuesto, Albus no podía cederle una invitación, porque tenía pareja.

El rubio se acomoda aún más contra la fría columna, casi apoyando su cabeza en ella, mientras observa a Rose dar vueltas embutida en un vestido azul que hace que replandezca.

Finniga y ella dan vueltas y vueltas … hasta que desaparecen sigilosamente por el pasillo.

Como no, Scorpius decide seguirles sigilosamente-tras arrebatar un vaso de una extraña substancia dorada que borbotea en las copas y que le sabe a gloria- escondiéndose detrás de un viejo tapiz cuando encuentra a las dos figuras correspondientes.

La escena que encuentra lo deja anonadado.

Dean sujeta la cabeza de Rose entre las manos, y la besa suavemente, con cariño, como si fuera un delicado objeto de cristal.

El rubio bufa.

Tonterías. Rose no es frágil, no es incorpórea. Rose es una persona fuerte. Y apasionada. Y merece que se la bese como tal. ¿Qué demonios está pensando? Scorpius no lo sabe. Pero en ese momento quiere despedazar a Dean. Con fuerza.

Rose ríe con coquetería, y Scorpius tiene ganas de potar.

Dean se aparta de ella-sonrojado,sudoroso,sonriente. "Me tengo que ir,nena"

"¿Ahora?" protesta Rose mientras lo intenta acercar a su cuerpo.

"Ya " se excusa Dean.

Idiota. Si Scorpius estuviera en su lugar, agarraría a la pelirroja y la haría cosas. Cosas innombrables.

Rose bufa, pero lo deja marchar, mientras se apoya contra la pared y se toca los labios, sonriente.

"Así que a eso lo llaman beso hoy en día" se burla Scorpius saliendo del tapiz bruscamente. Ni siquiera sabe porque lo hace, pero lo ahce.

"¿S…S-scorp? ¿¡qué demonios haces espiándome?!"

"No te emociones Weasley, tu primo me lo pidió aunque veo que no hacía falta cualdo sales con semejante perdedor …"

"No insultes a Dean, Malfoy" ruge la pelirroja.

"Pero si nisiquiera te besa en condiciones"

"¿¡Qué?!" Rose estaba rabiosa, furiosa, con la cara roja de la excitación.

Preciosa, pensó en rubio. Perfecta.

Otra pensamiento solapó al anterior.

Mía.

El rubio no sabía ni lo que está haciendo.

Simplemente colocó ambos brazos alrededor de ella.

"¿Quieres que te enseñe lo que es que te besen de verdad, Weasley?" susurró a su oído.

Rose pestañea, incomóda, más roja de lo habitual … hasta que ve la sonrisa burlona de Scorp.

"Púdrete" susurra con odio mientras escapa de la jaula que el rubio ha tendido para ella.

Todo sucede en un instante. Scorpius la tira del pelo, brúscamente, y la empuja de nuevo contra la pared.

Rose abre la boca, dispuesta a protestar con furia.

Y el Slytherin la calla con un beso.

¡Y vaya beso!

Rose siente.

Sólo eso.

Pero siente todo.

La mano izquierda de Scorpius, firmemente enganchada en sus rizos, con los que juguetea con parsimonia.

Su mano derecha en la cintura de la pelirroja, mientras la va estrechando más hacia él.

Rose siente también sus piernas y sus brazos, temblorosos cual gelatina, que no la sostendrán por más tiempo.

Y por último, siente los labios de Scorp sobre los suyos, su dulce sabor en la boca, y su cuerpo delgado pero fuerte pegado al suyo.

Y entonces, el rubio, como si nada, se detiene.

"Eso es un beso Weasley. Espero que hayas notado la diferencia" y se va tan campante.

Rose no lo vuelve a ver en toda la noche. Ni siquiera cuando vuelve a la pista de baile, y pide al camarero una copa.

El muchacho la sonríe.

"Espero que disfrute señorita. Está hecho con Felix Felicis, ya sabe. ¡Suerte líquida! "

Y se va.

Rose pestañea. Ella tomó una copa antes de ir al pasillo con Dean. A lo mejor Scorp … pero no, no puede ser.

Porque entonces, ese beso sería afortunado. Sería feliz. Sería lo que ambos habían estado deseando.

Y eso es imposible.

Porque son, como mucho, amigas. Y a veces ni siquiera eso.

Así que cuando Rose se mete a la cama esa noche, decide borrar ese beso de su mente. Y Scorpius también.

Que ambos deseen que se repita es, totalmente, producto de la poción, y nada más.