We Meet Again

By Tsuki No Hana

XXI

"Agridulce" Parte II

Final

Se sorprendió mucho cuando Shaoran le dijo que tomaría unas vacaciones para que él y Mei pudieran acompañarla a Hong Kong, la ayudarían a buscar un buen departamento y la apoyarían en todo lo necesario. Ella se alegró, pero no pudo evitar sentirse un poco incómoda y culpable cada que Mei se portaba tan linda con ella.

El tiempo pasó demasiado pronto. Shaoran y Mei se casaron, la boda fue hermosa y perfecta, casi de ensueño. Sakura pensó que definitivamente Mei era muy afortunada, pues luego de aquel incidente en la mansión, donde ella y él se besaron a escondidas, todo había cambiado entre ellos, y no es que su relación de amistad se acabara ¡para nada! Se llevaban mejor que nunca, él había decidido verla sólo como amiga y nunca más tocar el tema de sus sentimientos hacia Sakura. Esto ayudó mucho y hoy en día vive un matrimonio feliz con su esposa Mei.

En cuanto a Sakura, ella siguió viviendo en Hong Kong, había quedado en ir a visitar a Ámber en unos cuantos meses después de su partida, pero simplemente el trabajo no se lo había permitido. Afortunadamente la pequeña tenía teléfono celular y de esta manera estaban en comunicación a diario. Sakura le había pedido que le platicara de todo, menos de su padre, sólo le interesaba saber si estaba bien o no, sólo eso.

—¡Hola mami! ¿Cómo has estado?

—Hola mi pequeña, bien ¿Qué tal tú?

—Te extraño.

Sakura sintió como si le apretaran el corazón en un puño.

—Yo también —suspiró con pesadez y es que extrañaba demasiado a esa niña hermosa.

—¡Mami! ¿Tienes laptop?

—Uhm sí, ¿Por qué?

—Mi papá me prestó la suya, ¡Podemos hablar por Skype!

La castaña se levantó como resorte del sillón de su pequeña sala y salió corriendo a su habitación en busca de la pc, la encendió y entró a su cuenta de chat. En menos de dos minutos ya estaban hablando por video-llamada.

—¡Hola!

—Ámber —sonrió como boba al verla al fin—. Te ves igual de hermosa que siempre.

—Gracias —se sonrojó un poquito—. ¿Hoy no fuiste a trabajar?

—No me sentí muy bien, por eso estoy trabajando en casa.

—Oh ¿Qué te ocurre?

—Resfriado —rio un poco, pero se detuvo al ver la puerta abierta detrás de Ámber, ella estaba en su habitación, pero por la puerta abierta pudo divisar claramente cómo Fye pasó a través del pasillo con una gran cesta de ropa sucia. Sonrió, era lunes, él siempre lavaba en lunes—. Entonces… ¿le dijiste a tu padre que hablarías conmigo?

—Sí, por eso me prestó su laptop —sonrió ampliamente.

—Ya veo… —bajó un poco la mirada, pensativa. Estuvieron en silencio unos segundos antes de que Ámber dijera:

—Él ha estado algo triste.

La castaña alzó la mirada de inmediato. Le había pedido a Ámber desde un principio que no le hablara mucho de su padre, pues eso la ponía triste, así que sólo debía decirle lo indispensable.

—¿Por qué?

Esperaba escuchar un: "Te ha extrañado mucho"

—Uhm… bueno, últimamente siempre está de mal humor —entristeció un poco—. Él… —dudaba en decirlo.

—¿Qué pasa con él?

Vio cómo Ámber comenzaba a teclear algunas palabras.

—"Mi papá fue a Shanghái hace varios meses"

Oh por Dios —pensó Sakura—. ¿Y a dónde fue?

Ella volvió a teclear.

"A casa de Shaoran, pensé que ustedes habían hablado"

La sangre se le fue a los pies a Sakura. Comenzó a teclear, por miedo a que Fye las escuchara.

"No hablamos ¿Por qué está molesto?"

—"¡¿No hablaron?! Pero él dijo que te vio, bueno, no me lo dijo a mí, sino a tío Kurogane. Dice que te vio, con Shaoran, pero eso le molestó mucho. Dijo que buscó la casa de tu amigo, pero que no entró, sólo te vio con él, eso dijo…"

Por dios… ¿Qué habrá visto? —pensó Sakura, rogando al cielo que no hubiese ocurrido lo mismo hace más de diez años cuando Fye los vio besándose.

Fye.

La ropa se me cae por enésima vez de la cesta, y es que no puedo concentrarme en nada sabiendo que mi hija está hablando con Sakura ahora mismo. Quisiera ir y preguntarle por qué estaba tan cariñosa con Shaoran aquella vez que llegué de sorpresa a su casa, aunque no fue sorpresa para nadie, pues no alcanzaron a verme, me fui antes de decir siquiera un "hola".

¡Maldición!

¿Y si la historia se está repitiendo?

Arrojé la ropa a la lavadora y encendí el ciclo de lavado rápido. Regresé a mi habitación para buscar más ropa sucia. A decir verdad mi recámara era todo un desastre, hasta hoy fue que me decidí a asear un poco, pero es que me negaba a cambiar las sábanas o a lavar la ropa que aún tenía impregnada la fragancia de Sakura. Era lo último que me quedaba de ella y a pesar de que ya he tomado una decisión, no puedo cortar con esto de raíz de un solo tajo.

You could be happy and I won't know

But you weren't happy the day I watched you go

(Puede que estés feliz y yo no lo sepa,

pero no lo estabas, ese día, cuando te dije ir,)

Ese día que te fuiste, Sakura, hice un esfuerzo sobrehumano para no detenerte. No eras feliz conmigo, lo sé, por eso te dejé ir para que encuentres tu felicidad.

And all the things that I wished I had not said

Are played on loops 'till it's madness in my head

(Hay tantas cosas que quisiera no haber dicho

y le he dado tanta vuelta en mi cabeza,

que me vuelvo loco)

Dije tantas cosas que te hicieron daño y no dije muchas otras que pudieron hacerte permanecer a mi lado. Si sigo pensando tanto en esto, me volveré loco.

Is it too late to remind you how we were

But not our last days of silence, screaming, blur

(¿es demasiado tarde para recordarte lo que teníamos?

excepto por esos últimos días llenos de silencio, gritos e imágenes borrosas)

Si no fuera demasiado tarde, iría ahora mismo a donde estás para pedirte que recuerdes todas aquellas buenas cosas que hemos vivido, no los últimos días llenos de silencio incómodo, gritos y ofensas.

Most of what I remember makes me sure

I should have stopped you from walking out the door

(Todos esos recuerdos me aseguran que

tendría que haberte detenido antes que cruzaras esa puerta)

Lo que más me atormenta fue que ahora fui yo quien te abrió la puerta para que te fueras de mi vida, lo permití, e incluso te ayudé. Debí haberte detenido, debí haber hecho algo. Mi sufrimiento actual es válido después de todo lo que hice y no hice.

You could be happy, I hope you are

You made me happier than I'd been by far

(Puede que estés feliz, te deseo lo mejor

me hiciste feliz, como nunca nadie más)

Si Shaoran es tu felicidad, o cualquier otra persona, adelante, te lo mereces porque me hiciste el hombre más feliz en este planeta, más que a nadie. Sólo espero que seas feliz. Sé feliz…

Somehow everything I own smells of you

And for the tiniest moment it's all not true

(No sé por qué, todo huele a ti

y por un segundo, siento que no es verdad)

Quisiera que todo fuera más sencillo, pero no lo es cuando me recuesto en la cama y percibo tu aroma, todo a mi alrededor huele a ti; mi ropa, las sábanas, el colchón. Y todo eso me hace sentir que nada de lo que estoy viviendo es verdad, que tú aún vives a mi lado. Y así es tan difícil dejarte ir.

Do the things that you always wanted to

Without me there to hold you back, don't think, just do

(Haz eso que siempre quisiste hacer,

ahora que no estás conmigo para que te detenga,

no pienses de más, hazlo!)

Eres libre ahora, disfrútalo y haz todas aquellas cosas que siempre quisiste hacer, cumple tus sueños, sé libre. Sólo hazlo. Cumple tus sueños y no te detengas por nadie ni nada.

More than anything I want to see you go

Take a glorious bite out of the whole world

(Antes que nada, quiero verte

comiendo al mundo entero.)

Tendré que resignarme, por lo menos he dado el primer paso, ya lavé toda la ropa, lavé las sábanas y estoy considerando en cambiar de colchón, sino no podré olvidarte nunca.

Caminé rumbo a mi recámara, pero para ello tuve que pasar por la de mi hija, tenía la puerta abierta y seguía hablando con Sakura por Skype. Quise sólo pasar y no intentar escuchar su conversación, pero no pude. Me quedé afuera en el pasillo, escuchando.

—Sakura.

—¿Si?

—¿Ya no quieres a mi papá? ¿Quieres ahora a tu amigo Shaoran?

—Pero qué cosas dices —se asombró—. Cariño, Shaoran y yo sólo somos amigos, él se casó hace poquito con su novia, él y yo nos queremos como hermanos.

—Oh ¿En serio?

—Claro que sí, mi niña.

—¿Y no estás viviendo con él?

—Vivo en mi propio departamento, estoy en Hong Kong y él vive con su esposa en Shanghái.

—Oh…

—¿Por qué lo preguntas?

—¡No, por nada!—la escuché demasiado feliz.

No puedo evitar que una sonrisa estúpida adorne mi expresión. ¡Sakura no está con él! ¡Shaoran se casó! Wow…

Me recargué en la pared del pasillo y me deslicé hasta quedar sentado en el suelo. No cabía en mí de felicidad, pero… ¿Y todo lo que pensaba yo hasta hace apenas unos minutos?

He tomado una decisión, me costó mucho hacerlo y no puedo retractarme, ya no.

—Ámber, te tengo una buena noticia.

Escuché que Sakura le decía.

—¿Cuál?

—Acabo de terminar mi trabajo aquí, así que… pensé que podría ir a visitarte unos días ¿Qué te parece?

—¡Sí! ¡Sí! ¡¿Cuándo?!

—Mañana temprano tomaré un avión, pero… ¿podrías hacerme un favor? Pregúntale a tu padre si está de acuerdo.

—¡Sí! Claro que sí —no sé en qué momento me había puesto de pie, pues ya estaba dentro del cuarto de mi hija, diciéndole que "sí" a todo pulmón. Me sentí todo un idiota cuando las dos me miraron desconcertadas.

—Papá ¿Estabas escuchándonos?

—Umh… no.

—Sí, sí lo estabas.

Mi hija frunció mucho su pequeño ceño, se paró de su cama y me empujó fuera de la habitación, cerrando la puerta después de sacarme.

Escuché la risilla traviesa de Sakura a través de la puerta. Así que mañana vendría…

Me quedé pensando en la imagen que vi en la pantalla de mi laptop, Sakura estaba aún más hermosa. Se había dejado crecer un poco más el cabello y a decir verdad le iba muy bien.

—Iré sólo un par de días, me temo que debo regresar a Hong Kong a verificar los últimos arreglos del museo.

—¿Sólo unos días?

Escuché que mi hija preguntó con tristeza.

—Sí, lo siento…

OoOoOoOoOoO

Narrador

Terminó de doblar y acomodar en su lugar todas las cargas de ropa que puso durante la tarde, vaya manera de pasar su día libre, pero no sabía qué más hacer.

Ámber seguía charlando con Sakura y el rubio quiso quedarse afuera en el pasillo para ver qué tanto alcanzaba a escuchar, pero no era buena idea, su hija podría darse cuenta y no quería hacerla enojar más.

Sonrió un poco al recordar la manera tan chistosa en la que se enoja y es que tiene derecho a su privacidad cuando quiere hablar con Sakura, pero la curiosidad le carcomía al imaginar todo sobre lo que podrían estar hablando o todo lo que Ámber podría decir sobre él. ¿Sakura estaría preguntando sobre él? No, no debía pensar en eso, para evitar seguir dándole vueltas al asunto, se fue directo a su recámara. Intentó ver la televisión, pero no pudo concentrarse y terminó apagándola y tumbándose en la cama un rato, tenía tanto de no recostarse y sólo dormir una siesta que pensó ahora sería buen momento.

Soltó un cómodo y pesado suspiro al sentir el suave colchón bajo su cuerpo, mientras el abanico de techo giraba lentamente, arrullándolo en el acto. Sus ojos pesaban, cada vez se fueron cerrando más y más hasta quedar profundamente dormido.

No volvió a saber de él, sino hasta más tarde cuando sintió un ligero peso sobre él. Abrió los ojos y parpadeó un par de veces antes de percatarse de que ya estaba anocheciendo, quiso levantarse, pero Ámber estaba acostada a su lado y parte encima de él. Sonrió de lado. Le encantaba que su hija durmiera a su lado y lo valoraba mucho, pues dudaba que dentro de unos años ella siguiera haciéndolo, así que lo aprovechaba al máximo.

Se volvió a recostar sobre el colchón y suspiró al recordar la visita que tendría mañana. Ni siquiera le había preguntado a Ámber a qué hora llegaría Sakura, quizá le gustaría que fuesen por ella al aeropuerto, aunque dudaba que se atreviera a pedir cualquier favor, no con lo orgullosa que podía llegar a ser. También estaba el asunto sobre el alojamiento ¿Se quedaría en casa?

—¿Estás molesto?

El rubio dio un respingo al escuchar a su hija, pues la hacía aún dormida.

—No, sólo estaba pensando en ciertas cosas.

—¿Sobre mi mamá?

—¿Cómo lo adivinaste?

—No sé… es que ahora cuando piensas en ella se te forma eso en la cara.

Fye alzó una ceja.

—¿Cómo es "eso"?

—Te pones muy serio y pensativo. Se te forman unas arrugas muy chistosas en la frente —confesó la pequeña.

—¿Arrugas chistosas? —volvió a fruncir el ceño—. ¿Así?

—No, pero igual son chistosas —la pequeña rio. Fye sólo pasó su mano por los cabellos dorados de su nena y volvió a pensar en Sakura.

OoOoOoOoOoO

Ámber se puso tan feliz al ver de nuevo a Sakura, que Fye se sintió culpable y miserable al privar a su hija de esa felicidad. Quería verle esa sonrisa todos los días, pero tristemente no sería posible, al menos no con Sakura.

La castaña había llegado sin avisar a la residencia Flowrigth, extrañamente no llevó consigo ninguna maleta y tampoco pidió que la transportaran, al parecer había rentado un auto para moverse por la ciudad.

Al enterarse de su llegada, los Suwa fueron de inmediato a su encuentro, sorprendiéndose igual que Fye al verla tan cambiada.

—Estás tan… —la miró anonadado—. Hermosa y radiante —pensó, no se atrevió a decírselo.

—¡Estás muy bonita! —Ámber se le adelantó a su padre y corrió a abrazarla con mucha fuerza—. Te extrañé tanto.

—Oh mi pequeña, yo también te he extrañado mucho. No hay día que no piense en ti —fue totalmente sincera. Alzó la mirada y se topó con los celestes ojos de su ex-casi-esposo.

—Hola Sakura —sonrió como cualquier gran amigo lo haría, no había nada de singular ni especial en esa sonrisa que le dedicaba—. Gusto en verte.

La aludida lo miró unos segundos antes de responder.

—Igualmente, Fye.

Cuando los Suwa llegaron, pasaron un agradable rato en el jardín bebiendo limonada y disfrutando de un día soleado. Todos platicaban amenamente y se actualizaban en todo lo que ocurría en sus vidas. Al principio la situación estuvo un poco tensa, pues Sakura y Fye eran el centro de atención, todos estaban esperando que ocurriera algo entre ellos, pero no hubo ningún altercado, la conversación transcurrió fluidamente toda la tarde y el par se comportó –extrañamente- de una manera muy madura, los dos fueron amables entre sí y facilitaron las cosas.

—Y… ¿En dónde te vas a quedar? —preguntó Fye después de beber un trago de su limonada.

—Me temo que no pasaré la noche en Londres. Regreso en el último vuelo de hoy.

—¿Qué? —Ámber se desanimó mucho.

—Lo siento, pequeña —la miró con culpabilidad, no soportaba verla triste por su causa.

—¿Y por qué tan pronto? —inquirió Tomoyo con tristeza.

—Hay algo que no les he platicado —sonrió de medio lado, entre triste y emocionada—. Me ofrecieron trabajo en Norteamérica y… acepté.

Las miradas de Tomoyo y Kurogane se posaron automáticamente sobre Fye, casi taladrándolo. El aludido sólo parpadeó con perplejidad, estaba muy asombrado, pero se quedó en silencio mientras sus amigos la felicitaron después de que explicó las buenas ofertas que le hicieron y el gran sueldo que estaría ganando, sería un paso muy grande en su carrera. Fye no dijo nada, sólo se limitó a seguir bebiendo de su limonada, mirando hacia el jardín.

—Hoy regreso a Hong Kong para terminar de empacar mis cosas y salir mañana temprano a Estados Unidos.

—¿Y por qué vino sólo un día? —inquirió Harry con inocencia, entrando por primera vez a la conversación, el niño no era tonto, e intuía lo mismo que su padre.

—Porque no quería irse sin antes visitarnos al menos una vez, porque estando en América va a ser muy difícil que nos vuelva a visitar ¿No es así? —agregó Kurogane con una expresión indescifrable.

—Así es —Sakura bajó un poco la mirada.

—También hay algo que no te hemos dicho —dijo por fin Fye. Todas las miradas se posaron sobre él—. Ámber y yo nos mudaremos.

—¡¿Qué?! —la niña se espantó, no lo sabía.

—Fye, quizá no sea el momento de…

—Sí lo es, Tomoyo. Me transferirán a Estados Unidos —miró a su pequeña hija—. Trabajaré con tu abuelo, en el hospital donde él es jefe —sonrió al ver que ella se animaba un poco, hasta que se percató de algo muy importante.

—¡Estaremos en el mismo país! ¡Sí! ¡No nos alejaremos tanto, mami! —brincó emocionada ante la mirada enternecida de todos.

—Vaya —Sakura se asombró un poco, al parecer sus destinos estaban unidos—. Y… ¿A qué parte de…—fue interrumpida por el timbre del teléfono de Fye.

—Disculpen —frunció el ceño después de ver el número en la pantalla—. Iré a contestar, ahora vuelvo —se puso de pie y entró a la casa—. ¿Qué ocurre, papá?

No la dejes ir.

—¿Qué?

Sé que Sakura está en tu casa. Es tu oportunidad, no la dejes ir.

—Espera, ¿cómo rayos sabes…

—¡Eso no importa! No seas estúpido y arreglen las cosas, sé lo que te digo.

—Papá…—suspiró—. Entiende que los dos llegamos a un acuerdo mutuo, bueno, no lo hablamos, pero estamos de acuerdo en dejar las cosas como están…

No… no pueden hacer eso —se frustró un poco—. Desgraciadamente no estuve ahí cuando ocurrió aquello, cuando Sakura perdió a mi nieto y rompieron el compromiso. Me lamento tanto por eso porque estoy seguro que pude haberlos detenido —suspiró—. Por eso mismo te digo que aproveches y arregles las cosas con ella.

El corazón de Fye se contrajo al recordar al bebé que perdieron.

—Por favor no sigas…

¡Por dios! ¡tú la amas!

—¡Lo sé! —al fin estalló—. ¡Pero entiende que no puedo hacer nada si ella no quiere estar conmigo! ¡Sé que me ama! Nos amamos… pero no podemos estar juntos, es demasiado el daño que nos hacemos y no podemos controlarlo, tampoco podemos superar el pasado —gruñó y se pasó una mano por el cabello, desesperado—. Son muchas cosas, papá. No es sencillo.

Nunca dije que lo fuera, pero es más difícil y doloroso pensar cómo y dónde estarán los dos en unos veinte años; solos, amargados y con uno que otro vicio encima. Me preocupan y no voy a dejar de insistir hasta que lo intenten bien, una última vez…

Fye ya no dijo nada, no le salían palabras.

OoOoOoOoO

—Ya es hora de que me vaya —Sakura se puso de pie, ya estaba oscureciendo y temía perder el vuelo—. Pero antes iré al baño, vuelvo en seguida —caminó con elegancia al interior de la casa, ya no cojeaba más, ahora todos podían ver a la Sakura que no alcanzaron a conocer antes del accidente: alta, buen porte, buen gusto para la ropa y zapatos, además de que su expresión ya no reflejaba ningún dolor ni molestia, esto la hacía ver más hermosa, y ni qué decir de su cabello, había decidido no cortarlo en todos esos meses, en realidad… no se lo había cortado desde antes del accidente, ya casi un año.

—Se nos va… y más lejos todavía —murmuró Kurogane, tanteando las reacciones de su amigo. Desde que respondió aquella llamada ya no fue el mismo, estaba aletargado, sin embargo sus sonrisas forzadas permanecían intactas.

—Papi, dile que se quede —pidió Ámber con ojitos de borreguito.

—No puedo hacer eso —la miró con culpabilidad al verla tan triste—. Si pudiera lo haría —pensó, no podía apartar la mirada del césped, pero lo hizo al sentir el peso de una fuerte mirada sobre él. Era su mejor amigo, dirigiéndole una mirada preocupada, casi con lástima. El rubio se asqueó al notar que no sólo él lo miraba así—. Iré por más limonada —se puso de pie y entró a la casa antes de que cualquiera le dijera que la jarra estaba llena de limonada.

Sakura estaba saliendo del baño cuando Fye caminaba escaleras arriba.

—¿Te vas? —inquirió Sakura, refiriéndose a que se iba de la "reunión"

—Estoy algo cansado —sonrió—. Pero me da gusto verte antes de que te vayas, para despedirme de ti —bajó el par de escaleras que había alcanzado a subir y se acercó al amor de su vida, un metro y medio los separaba—. Espero que te vaya bien. Cuídate —sonrió más.

La castaña lo miró fijamente durante unos segundos. Los ojos le escocieron en lágrimas que ni siquiera dejó que se formaran y sus puños se cerraron con enojo.

—¿Por qué me tratas así?

—¿"Así" cómo? —alzó una ceja.

—Así tan cortés y distante, demasiado frío.

—Te he tratado bien —sonrió—. Te trato como a cualquiera.

Sakura dio un paso al frente y usando las dos manos lo empujó con fuerza en el pecho.

—Yo no soy cualquiera —sus ojos se llenaron en lágrimas cargadas de enojo—. "Cuídate" "Gusto en verte" ¿Qué es eso? ¿Te sientes feliz ahora? ¿Qué… qué quieres? ¿Tú sólo cumples con tu palabra de curarme y me olvidas luego? Pensé que… que al volver quizá las cosas se habrían enfriado porque… porque fuimos unos tontos, fui una tonta y lo he pensado tanto en estos meses, hice mal en aceptar esto. Pensé que quizá las cosas serían diferentes, que aún me amarías, pero sólo me recibes con un "hola, qué tal" —se desesperó.

Fye se asombra un poco por sus palabras, pero saca un pedazo de papel de su bolsillo y se lo extiende a Sakura, quien lo tomó con duda y leyó el contenido.

—"Hola" "Qué tal" "gusto en verte" "Cuídate" —leyó las palabras y frunció el ceño, no entendía.

—Las cosas sí son diferentes —murmuró con seriedad, borrando esa sonrisa falsa que había mantenido por un buen rato. Suspiró—. Después de que te fuiste comencé a ver a una psiquiatra. Al saber que vendrías la llamé y le pedí consejo, necesitaba estar listo para verte y no apretarte en mis brazos y pedirte que te quedes a mi lado, no quería ser ese hombre patético que se enamora sólo una vez en su vida y espera paciente a que esa persona corresponda, no más. Tampoco podía hacerlo porque yo sólo te hago daño, aunque no lo quiera siempre termino hiriéndote y es lo que más odio de mí. Por eso mi psiquiatra me aconsejó estas frases cortas para tener algo qué decirte en vez de estas palabras que… —apretó la mandíbula—… están matándome. Estas palabras que tú sabes que siento, pero no puedo decirlas porque sería cruel, porque no soy bueno para ti. No quiero torturarte, no quiero mirarte con ansias cuando sé que no puedo estar contigo. Así que… con una gran sonrisa te digo: "Cuídate" —sonrió torcidamente y después de unos segundos continuó—. Te he dejado en libertad, yo me esfuerzo día con día para dejarte en libertad, me esfuerzo al tratar de enmendar todo el daño que te he hecho ¿No lo entiendes? Sólo trato de enmendarlo y olvidar, entiéndelo, Sakura —apretó sus dos puños con impotencia, estaba levemente inclinado hacia el frente, haciendo más intenso y cercano el contacto entre sus miradas.

La ojiverde lo escuchó atentamente, aguantando sus ganas de contradecirlo. Aguantó y… con los ojos llenos de lágrimas, le dijo:

—Cuídate Fye. Me dio gusto verte —le tembló la voz al final. Se dio media vuelta y casi corrió a despedirse de los demás para enseguida salir de ahí, dejando todo atrás.

OoOoOoOoO

"Pasajeros del vuelo 114 con destino a Hong Kong, favor de acercarse a la puerta correspondiente, estamos por abordar"

Tomó su bolso con una mano y en la otra sostuvo su boleto de avión. Era inútil seguir mirando a su alrededor. Ya en dos ocasiones la había dejado ir ¿Por qué no una tercera? Sería una completa idiota si pensaba que Fye atravesaría la sala del aeropuerto, corriendo hacia ella y rogándole que no se fuera. ¡ja! Sí era idiota.

Él incluso estaba yendo a terapia para poder olvidarla y superar el pasado, ella debería hacer lo mismo, buscar un nuevo mañana, algo diferente.

—¿Usted es Sakura Kinomoto? —preguntó la mujer encargada de revisar los boletos.

—Sí ¿Ocurre algo malo?

—La buscan en la oficina principal del aeropuerto. Debería ir antes de que aborden todos los pasajeros, no se preocupe, la esperaremos.

—Pero… —alzó una ceja, incrédula—. ¿Para qué me requieren ahí?

—No me lo informaron, sólo dieron la estricta orden de detenerla antes de que abordara el avión.

La castaña se dio media vuelta y se encaminó a aquel lugar.

—Oh por dios —exclamó antes de entrar a tal lugar—. ¡Fye!

Abrió la puerta lentamente, esperanzada.

—Buenos días señorita Kinomoto. Disculpe las molestias, pero dejó esto olvidado en el registro de equipaje.

¿Mi maleta de mano? —se desilusionó por completo al verla—. ¿E-eso es todo?

—Sí, señorita. Ahora vaya a tomar ese avión antes de que despegue.

—Gracias…

Lugo de abordar el avión, se sentó en su lugar junto a la ventana y se quedó mirando fijo hacia la nada.

Su vida era una porquería. Fye no había ido a detenerla, pero ella pudo haber regresado con él, ella pudo…

Demasiado tarde, el avión estaba encendiendo sus motores.

¿O no?

—Kinomoto Sakura, favor de levantarse de su asiento, es de real importancia. Repito, Kinomoto Sakura, pasajera de este vuelo —la voz del capitán se escuchó en todo el avión.

La castaña parpadeó con verdadera confusión y sin refutar se puso de pie, totalmente desconcertada.

—¿Dejé alguna otra maleta olvidada? —preguntó a la azafata más cercana, pero ésta negó con una leve sonrisa.

—Al parecer dejó algo más importante.

Y ahí estaba en el comienzo del pasillo, sus ojos azules centellantes, su cabello rubio brillando con la luz que se colaba por las ventanillas descubiertas. Apenas la vio, corrió a su encuentro.

—¡Ámber! —salió de su fila de asientos hasta llegar al pasillo, donde recibió entre sus brazos a la pequeña.

—Mami —murmuró con la respiración acelerada por la carrera.

—Pero… ¿Qué haces…

—Al parecer dejó olvidada a su niña en el aeropuerto —la azafata la miró con algo de desaprobación. Ámber se sonrojó mucho cuando Sakura volteó a verla sin entender. Estaba por preguntarle a la pequeña de qué se trataba todo esto, pero un barullo en la entrada del avión la distrajo.

—No puede entrar así como así.

—¡Usted no entiende! Necesito entrar ahora mismo.

—La hora de abordaje pasó hace mucho tiempo. Hágame el favor de retirarse.

Se negó y forcejeó con el copiloto y algunos aeromozos hasta que se los quitó de encima y corrió por el pasillo, sin que nada ni nadie lo detuviera.

—No te vayas.

La castaña no cabía en sí de la impresión. No, seguro estaba soñando, era otra de sus alucinaciones.

—Te lo ruego, no te vayas —y antes de que los guardias del aeropuerto terminaran de subir al avión, la agarró de la cintura acercándola a su cuerpo, la miró directo a los ojos y luego a sus labios mientras mordía los propios, la miró de nuevo a los ojos y tomando tiernamente su rostro… la besó. Sus manos se aferraron luego a su pequeño cuerpo, aproximándolo al suyo con tanta fuerza que parecía que su intención más que besarla era la de absorberla. No tuvo que esperar mucho a que le correspondiera, pues ella lo hizo, pasando sus manos por el cuello de él y abrazándolo todo lo que fuera posible. Se olvidaron de todo y todos a su alrededor, ni siquiera fueron conscientes del gran "Awww" que exclamaron todos los pasajeros y algunas aeromozas, tampoco notaron el intenso sonrojo en el rostro de Ámber, quien presenciaba ese beso con lágrimas acumulándose en sus ojos y una linda y boba sonrisa que tardaría mucho en borrar

La hija de Flowrigth no podía estar más feliz y…. por primera vez en su vida, pensó:

Espero que cuando me enamore, sea como ellos dos.

Y sabiendo que podía ser su última oportunidad para decirle todo lo que sentía y de lo que se había dado cuenta hasta hace apenas unos momentos, la miró a los ojos y dijo:

—Me he equivocado muchas veces, ambos lo hemos hecho y siempre recapacitamos. Sé que has de estar cansada de que esto se repita una y otra vez, pero… ¿Sabes que he aprendido de todas nuestras separaciones?

—¿Qué? —preguntó casi sin aliento, sintiendo las manos de Fye alrededor de sus mejillas.

—Que no puedo vivir sin ti, que somos el uno para el otro, que deberíamos estar juntos el resto de nuestras vidas porque no podemos amar a alguien más con la misma intensidad. Tú y yo nos pertenecemos; Sakura, eres mi persona, el amor de mi vida.

La castaña se quedó sin aliento nuevamente.

—Ahora mismo, Sakura, te juro que te amo como a nadie más he amado, y este amor será eterno, te lo juro, este amor llegará más allá de la muerte —la miró intensamente a los ojos, casi fundiéndose en ellos—. Dime, por favor, ¿Qué es lo que piensas? —se sintió vulnerable ante esos ojos verdes tan destellantes y hermosos.

—En verdad… lamento ser tan difícil, esa es la única palabra que encuentro para definirme, difícil en cuanto a mi forma de ser, mi manera de pensar, soy difícil de tratar, de querer, de soportar, créeme que sé lo que soy —apoyó ambas manos en los hombros masculinos, acortando la distancia del contacto visual—. Soy una mujer difícil, he hecho de tu vida un caos y me temo que si permanezco en ella sólo lograría complicarte todo.

El rubio soltó una risilla escéptica.

—Me he dado cuenta de que una vida sin ti no es vida, además, no estoy diciendo que será fácil. Estoy diciendo que valdrá la pena.

Los ojos de Sakura se volvieron acuosos, una bella sonrisa adornó sus tímidos labios y entrecerró los ojos. Esa fue una respuesta positiva para el rubio, quien sonrió ampliamente mientras se acercaba de nuevo a sus labios con intención de besarlos hasta el cansancio.

Todo era demasiado bello para ser realidad, y como todo momento romántico, éste fue interrumpido por un hombre alto y corpulento, al parecer un guardia del aeropuerto.

—No pueden abordar este avión sin un boleto de pasaje y… —fue silenciado por un par de boletos estampándose contra su boca, pues Fye ni siquiera había despegado los ojos de Sakura cuando los sacó de su bolsillo y se los dio—. Oh… bueno, con esto ya son pasajeros del vuelo —salió del avión con los boletos en mano.

Los labios de Sakura y Fye se unieron una vez más, pero esta vez sellaron con ese beso una promesa y un juramento implícito. De pronto se hallaron rodeado de personas aplaudiendo y silbando de alegría. Desconocidos estaban felices por ese reencuentro tan emotivo.

El beso duró hasta que un leve carraspeo los distrajo.

—Disculpen la interrupción, pero estamos a punto de despegar. El vuelo ya va retrasado y necesitamos salir cuanto antes ¿Podrían… —señaló los tres asientos vacíos a su derecha.

—Oh ¡Por supuesto! Disculpe las molestias —se sonrojó un poco y por primera vez fue consciente de que él y Sakura habían sido el completo centro de atención.

Ámber se sentó de inmediato en el asiento junto a la ventanilla, Sakura se puso en medio y Fye junto al pasillo. Los tres parecían una hermosa y feliz familia.

—Pensamos que no te alcanzaríamos —Ámber se abrazó a su madre con mucha fuerza, Fye hizo lo mismo del otro lado. La ojiverde sonrió al sentir esos abrazos tan reconfortantes, cerró los ojos y disfrutó del amor hasta que…

—Esperen… ¿Cómo fue que lograron detener el avión?

Padre e hija se miraron mutuamente y aguantaron una risilla traviesa.

—Es una larga historia, pero te la podemos resumir así… —comenzó a narrar el rubio.

FLASH BACK

Llegaron al aeropuerto después de un largo camino lleno de tráfico. Kurogane se había ofrecido a llevarlos, así que en el auto Tomoyo iba dándole consejos a Fye sobre cómo convencer a Sakura de quedarse mientras Kurogane conducía hecho una furia y los niños conversaban en el asiento trasero.

—Sólo pídele disculpas, dile que hiciste mal y estás arrepentido y…

—¡Oye! Ella también hizo mal en alguno momentos —exclamó el moreno antes de tocar el claxon con fuerza, pues un idiota se le había atravesado en el camino.

—Entonces… ¿Qué debo decirle? ¡Maldición, estoy tan nervioso!

Todos quedaron en silencio. El rubio recapacitó y recordó que su hija y sobrino viajaban en el asiento de atrás con Tomoyo.

—Lo siento, ignoren lo que dije.

—Sólo diga lo que siente, usted la ama ¿No es así? Entonces sólo hágalo.

Fye miró a Harry con completo asombro.

OoOoOoOoO

—El vuelo de Sakura sale a las 10:00 p.m. —corroboró Kurogane, mirando el tablero.

—¡Son las 9:55! —exclamó Tomoyo.

—Adelántate a buscarla ¡Corre! —le gritó Kurogane.

—Voy contigo —Ámber lo siguió a pesar de que en un principio se negó.

Llegaron a la sala de espera que correspondía al avión de Sakura. Estaba vacía…

—Maldición… ya está en movimiento —miró por el enorme ventanal cómo el avión ya había encendido motores y se movía en reversa, listo para comenzar el arranque.

Todo su mundo se le vino encima. Había sido la última oportunidad para recuperarla y la había perdido.

—¡Tengo una idea! —Ámber jaló a su padre hasta que él se inclinó un poco para escuchar lo que le murmuraría al oído—. Pero necesito que no estés cerca ¿Sí?

—Hija, eso es…

—Es una locura, lo sé, pero… no quiero perder a mi mami. Déjame hacerlo ¡Por favor! Antes de que sea demasiado tarde.

—De acuerdo.

El rubio se quedó oculto cerca de los baños mientras que Ámber corrió hacia una oficina donde había trabajadores del aeropuerto.

—¡Mi mamá! —exclamó, asustando a los trabajadores—. Mi mamá va en ese avión y yo me quedé atrás ¡tienen que detener ese avión!

—A ver niña ¿Quién eres tú? —un guardia se puso de pie y caminó hacia ella.

—¡Eso no importa ahora! ¡Mi mamá va en ese avión! ¡tienen que detenerlo o me quedaré aquí sola!

—¡Niña! ¿Cómo es posible?

Ámber rodó los ojos. O el guardia era un retrasado mental o sólo lo aparentaba.

—¡¿Por qué no estás con tu madre?!

Rodó los ojos otra vez, sólo que ahora fue acompañado de un pesado suspiro. Definitivamente el hombre era retrasado.

—¡Eso no importa! ¡Detenga ese avión! —comenzó a llorar, haciendo un gran teatro para convencer al hombre y a sus compañeros. Resultó ser muy buena actriz, pues hablaron con el gerente y en menos de dos minutos ya estaban llamando al piloto para que detuvieran el avión.

Cuando salieron de esa oficina con rumbo al avión, Ámber buscó a su padre con la mirada, lo encontró al lado de un mostrador donde vendían boletos de avión, éste la miró con duda y ella sólo le guiñó un ojo y le sonrió disimuladamente, expresión que no concordaba con su actuación, pero nadie se percató de ello.

Fye caminó a hurtadillas detrás de su hija y los guardias. Esperaba convencer a Sakura, pero aun así guardaba sus dudas, si ella decidía no aceptarlo en su vida de nuevo… de nada habría servido mentirle a la señorita que vendía los boletos. Eso había sido muy extraño, a Fye nunca se le dio muy bien mentir de esta manera ni intimidar a la gente, pero…

—Le repito, señor, los boletos para ese vuelo ya no están a la venta ¡El avión ya está por despegar!

—Créame cuando le digo que ese avión no saldrá en los próximos diez minutos —entrecerró los ojos.

—¿Ah sí? ¿Y cómo por qué razón no saldrá? —se cruzó de brazos, alzando una ceja y mirándolo despectivamente.

Fye suspiró con mucho drama.

—Se lo explicaré una sola vez, y rápido —se pasó una mano por el cabello y tomó aire—. Soy Will Thompson, agente C de la MI6 —sacó su billetera, la abrió y cerró frente a la cara de la señorita en menos de un segundo y la volvió a guardar en su chaqueta de cuero negra. Agradecía andar vestido de negro, eso aumentaba la credibilidad de su improvisada mentira—. Usted no está para saberlo, ni yo para decirlo, pero en este avión con destino a Shanghái hay una bomba oculta.

—¡Oh por dios!

—Sí, pero no se preocupe, por eso estoy aquí. Si me vende un par de boletos podré entrar más fácil, antes de que esa bomba explote.

—¿Usted la puede desactivar?

El rubio alzó una ceja con arrogancia.

—¿Con quién cree que está hablando?

—¡Oh! —se ruborizó un poco—. Tome, tome —le extendió un par de boletos.

—Muchas gracias —los aceptó y le pagó en efectivo.

—Oh, no es necesario. Usted nos va a salvar de esa bomba, lo menos que puedo hacer es regalarle estos boletos.

Fye miró el nombre en su gafete.

—Olivia —le sonrió y ella se derritió en su lugar—. Gracias —le guiñó un ojo y se alejó sin recoger el dinero que dejó sobre el mostrador.

—¡Señor Will! —salió del mostrador—. Se le cayó su… —se inclinó para tomar esa tarjeta tirada en el suelo. Se le había caído cuando guardó de nuevo su billetera. Olivia suspiró al verlo desaparecer a lo lejos, no podría alcanzarlo así que se resignó y tomó esa tarjeta entre sus manos, parecía ser una identificación—. "Cirujano cardiotorácico Fye Dariell Flowrigth. Hospital Oxford de Londres" —leyó lo que resultó ser un gafete. Frunció mucho el ceño. Ese hombre le había mentido—. Es una lástima… —suspiró llena de fantasía—. Ese hombre apuesto tiene toda la pinta de un agente secreto, con esos pantalones oscuros y esa chaqueta de cuero —suspiró—. Es todo un galán.

FIN FLASH BACK

—¿¡Le inventaste esa mentirota?! —Ámber estalló en carcajadas—. ¡Agente secreto! ¿¡Tú?!

—¿Qué? ¿Tan poco creíble es? —alzó una ceja.

—Por supuesto que es creíble —recargó la cabeza en su hombro y apoyó la mano en su pecho—. Te ves tan guapo y sexy como un agente secreto —soltó una risilla, Ámber se le unió y Fye sólo se sonrojó mientras resoplaba, siendo víctima de las burlas de su amada y su hija.

—Sakura, nos haces cometer tantas locuras —suspiró Fye.

—Muchas gracias —se incorporó un poco y miró a los dos grandes amores de su vida—. Gracias —los ojos se le llenaron de lágrimas.

—No llores mi amor —sonrió con ternura—. Mejor prepárate, porque cuando lleguemos a China nos casará el primer juez que veamos —le guiñó un ojo.

—¡Ya era hora! —exclamó Ámber, feliz y emocionada.

—Me parece excelente idea —abrazó a su futuro marido.

Un "Bip, bip" sonó en todo el avión y en seguida la voz del capitán se escuchó.

—Pasajeros del vuelo 114, favor de abrochar sus cinturones. Estamos por aterrizar en el aeropuerto internacional de Shanghái.

Los tres Flowrigth se miraron unos a otros. Esto era un nuevo comienzo para los tres, una nueva vida, una nueva aventura.

—Todo lo bueno está por comenzar —aseguró Fye con una seguridad inquebrantable y un brillo muy especial en sus ojos azules.

Fin.

Al fin hemos terminado esta historia, y digo "hemos" porque sin sus comentarios y apoyo nunca habría concluido este bello drama. ¡Gracias infinitas a ustedes, mis queridas lectoras! gracias por todas las ideas, críticas y apoyo brindado.

Siento muy extraño terminar así este fic... sé que me odiarán un poquito por no escribir más allá, pero creo que algunas quedarán satisfechas al saber que Fye será feliz, que nuestro amado rubio no sufrirá más ¡Tuvo un final de cuento de hadas! Después de tanto "tira y afloja" tuvieron su merecido final bonito. Sé que las hice sufrir mucho en esta historia, hubo mucha tristeza, drama y tragedia, pero espero que a pesar de todo eso, les haya quedado un buen sabor de boca :)

Si les quedó alguna duda o incógnita sobre esta historia, no duden en preguntar, aclararé todas sus cuestiones con mucho gusto y alegría.

De nuevo: GRACIAS.

Las quiere eternamente, Tsuki No Hana.

10/07/2016

8:45 p.m.