Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer. Solo la trama me pertenece.

Aquí traigo el primer capítulo de la historia. Gracias por los reviews, los alertas, los favoritos :D


Capítulo 1

Bella salió de la habitación después de haber estado con un cliente. Cerrando tras de sí la puerta negó sonriendo sintiéndose divertida, ese hombre no había durado ni un asalto, nada más quitarse la parte de arriba de su lencería se había corrido como un quinceañero, no había hecho mucho, unos minutos y había cobrado por nada. Los clientes de ese tipo eran sus preferidos, con solo mostrar un poquito de su cuerpo, estaba todo hecho. Volvió a sonreír recordando a este último, le encantaba cobrar sin ni siquiera bajarles los pantalones. Giró a la izquierda y vio a su mejor amiga, que se acercaba corriendo hacia ella, la miró extrañada, se veía bastante apurada.

- Pensé que ibas a tardar más –alzó una ceja mirando a su amiga.

- No me ha durado ni un asalto -dijo con media sonrisa.

Más vale que encuentres a alguien pronto –su amiga miró hacia ambos lados y se acercó para susurrarle al oído- le he visto entrar en el despacho de Aro, está esperando a que termines.

Bella mostró en su cara el horror al entender las palabras de su amiga, no podía ser que estuviera otra vez allí, ¿es qué no iba a dejarla en paz?, definitivamente no, él ya se había obsesionado con ella.

- Gracias, Angela–su amiga se acercó y la abrazó, poco después bajó hacia el local, debía buscar otro cliente antes de que él la viera. Miró hacia todos lados y parecía que los pocos hombres que había, estaban ya ocupados. Era demasiado temprano para que el local estuviese lleno, sabía cómo encontrarla sin mucho trabajo por eso estaba allí a esa hora. Miró hacia la puerta del despacho de Aro, con temor de que se abriera y apareciera él, volvió a recorrer el local con la mirada. Observó la barra y sintió que la suerte le sonreía, apoyado y dándole la espalda había un hombre, no pudo distinguirlo bien pero mejor él, que James.

Se colocó bien las tetas en su sujetador y se dirigió hacia allí con actitud decisiva, antes de hablarle puso una de sus mejores sonrisas.

- ¿Me invitas a una copa?

Lo vio girarse hacia ella y como la escaneó de arriba abajo, para luego mirarse el uno al otro. Pues no estaba nada mal el condenado. Pensó que podría divertirse un rato.

- ¿Qué te apetece tomar? –se acercó un poco más hasta llegar a su oído.

- Lo mismo que tomas tú –en otra situación habría ido con calma pero necesitaba llevárselo arriba rápido antes de que James apareciera reclamándola. No obstante vio que él se alejaba de ella, pudo comprobar que no iba a ser tan fácil convencerlo. Entonces, ¿qué diablos hacia por allí?, quizás no le había resultado atractiva. Los demonios se la comían por dentro, nunca nadie la rechazaba y él no iba a ser menos. Lo observó cuando se volvió hacía la camarera para pedir su bebida, cuando la sirvieron se volvió a ella y se la ofreció, volvió a mirar directamente a los ojos de ese extraño, los tenía de un verde tan intenso que podía verse en ellos, dejó la copa en la barra y miró hacía la puerta del despacho de Aro, seguía cerrada, pero sabía que no por mucho tiempo, volvió a acercar su cuerpo al de aquel misterioso hombre - ¿Por qué no nos dejamos de copas y me acompañas arriba?

Le miró a los ojos y vio como le devolvía la mirada, comenzó a subir las manos por el pecho del hombre acariciándole sensualmente para bajar poco después hacia el sur de su anatomía, pero este se lo impidió agarrándola por las muñecas.

- Lo siento pero no soy de ese tipo de hombres.

Su voz era demasiado aterciopelada, ella sonrió y alzó una ceja, le seguía sosteniendo por las muñecas suavemente. Bella se acercó para tener más contacto con su cuerpo – Entonces, ¿qué haces en un sitio como este?, ¿te has perdido? – le dijo con burla.

- No, solo paré para tomar una copa –Bella se soltó de su agarre con brusquedad, observó como apuró su consumición y estaba listo para salir. En ese momento sintió una mezcla de desesperación y ansiedad, sino lo retenía seguramente su siguiente cliente sería James y era algo por lo que esa noche no estaba dispuesta a pasar. Debía actuar ya, pues no veía a otro posible cliente por allí.

Se quedó en la barra mirando hacia el escenario viendo como se dirigía hacia la puerta de salida, apoyó los codos en la barra y sonrió mientras elevaba la voz para que la escuchara.

- Seguro que ni con las chicas de allí se te ha levantado –sonrió interiormente consiguiendo que se parara justo antes de salir, fijó la vista hacia una de las compañeras que bailaba frente a ella, por el rabillo del ojo vio como se giraba a mirarla, pudo notar su furia, le había dado donde más le dolía, su hombría había quedado por los suelos, dirigió su vista a él mordiéndose el labio inferior para después pasar la punta de la lengua por su labio superior cambiando su mirada desde la chica que estaba bailando hacia donde se encontraba, sonriéndole con arrogancia.

Lo vio venir a ella como una bala, se puso delante y lo miró con altanería, la cogió por la barbilla para levantar su mirada y que le observara, no se quedó corta y llevó su mano hacía su polla, entonces sonrió con suficiencia, estaba más excitado de lo que pensaba. No pudo evitar morderse el labio, ese hombre tenía un buen instrumento entre las piernas, fue el turno de él para sonreír.

- Acompáñame –le dijo mirando esos ojos verdes.

La soltó de la barbilla pero no se movió del sitio, Bella se giró para mirarlo- Quizás una de esas chicas me dé más satisfacción que tú. – dijo mirando hacia las chicas que bailaban en los tubo del escenario.

Entrecerró sus ojos furiosa, la estaba retando y a ella nadie le retaba, era demasiado testaruda, y esa noche él pagaría por estar con ella como que se llamaba Bella Swan.

Miró rápidamente hacía el despacho de Aro, James debía tener un buen negocio para que estuviera tanto rato con el jefe, pero no podía alargar más la cosa.

Se acercó nuevamente a él sonriéndole- Ninguna de esas chicas podrá darte lo que yo – bajó su mano de nuevo hacia sus partes más delicadas y apretó, lo sintió gemir.

-Estás muy… segura de ello… ¿no? –logró decir mientras le acariciaba.

-Absolutamente –se acercó a su oído para susurrarle- acompáñame –mordió el lóbulo de su oreja y paró de acariciarle para después girarse y dirigirse hacia unas escaleras que había a un lado del club, movió sus caderas sinuosamente y sintió como la seguía. Sonrió para sí misma, nadie le rechazaba. Cuando comenzaron a subir las escaleras vio como la puerta de Aro se abría, cogió la mano del hombre y subió todo lo deprisa que pudo las escaleras, solo respiró tranquila cuando ambos estaban en la habitación que ella tenía para recibir a sus clientes, descargó su cuerpo en la puerta y cerró los ojos, hoy había conseguido librarse de él.

- ¿Estás bien?, te has puesto blanca – le sacó de sus pensamientos aquella voz, abrió los ojos para mirarlo, quizás esa noche sería una de las mejores desde que estaba allí, era demasiado atractivo, con las luces de la planta baja no pudo fijarse bien, negó con la cabeza, estaba allí para ganar dinero.

- No tienes por qué preocuparte de mí- se dirigió hacía dentro de la habitación, sintiendo su mirada sobre ella- hay unas reglas claras sobre esto –volvió a mirarlo-, nada de sexo sin protección, nada de besos y el dinero cuando terminemos, espero que tengas suficiente dinero sino esto habrá sido para nada…

- No te preocupes por el dinero podría comprar el edificio entero –le dijo enfurecido, se había molestado, pero con tal que le pagara eso le daba igual.

- Son quinientos dólares, ¿de acuerdo? –no hubo respuesta por parte de él, pero lo tomó como un si. Se movió hacia donde estaba y comenzó a desabrochar su pantalón, bajándolos en el proceso, cuando comenzaba con los boxers la detuvo alzándola hasta ponerla a su altura.

- ¿Sabes? no creo que esto sea buena idea – ella se soltó de su agarre con brusquedad y lo miró con furia al mismo tiempo que él se subía los pantalones, volvía a tener la osadía de rechazarla por segunda vez.

- ¿Me lo dices en serio?, haces que pierda mi tiempo, no me equivoqué al decir que no valías para esto, seguro que ya te corriste con esa poca cosa que tienes por polla – se giró para ir hacia la puerta y decirle que se marchara de allí. Sentía rabia, ahora seguro que James estaría abajo esperándola, si tan solo hubiera tardado un poco más… James no era muy paciente y se cansaba de esperar pero ¡no! el señorito "no quiero estar con una puta" le había jodido el plan de no ver esa noche a James.

Sintió como su cuerpo era apresado entre la pared y esa masa de duros músculos tan bien colocados, al parecer lo había enfurecido mucho con aquello último. Sintió el tremendo bulto en la parte baja de su estomago, ¡dios mío!, quiso reprimirse pero gimió sin poder evitarlo.

- Nunca en tu vida vas a sentir lo que te voy dar – sus ojos se conectaron- te voy a meter esta poca cosa tan adentro que mañana no podrás caminar sin acordarte de mi.

Su respiración comenzó a ser acelerada, le estaba sacando a flote sus más bajos instintos, iba ser una pelea de titanes y ella debía ser la ganadora.

Vas a tener que hacer algo más que eso para que te recuerde.

Le vio sonreír con suficiencia mientras alzaba su ceja, la colocó en sus caderas y la llevó hacia un mueble de la habitación sentándola allí, volvieron a mirarse esta vez con fuego en sus pupilas, pasó sus manos por el pecho fornido de ese hombre aún por encima de la camisa, sin esperar más se deshizo de la chaqueta de cuero arrancando con desesperación la blanca e impecable camisa blanca que llevaba, mordió su labio inferior al ver ese pecho y abdomen tan bien formado.

- Pensé que eras tú la que me tenía que complacer a mi, ¿ansiosa?

- Más quisieras.

Sintió como las manos de él acariciaban sus pechos por encima del encaje del sujetador, cerró los ojos sintiendo las caricias, hacía mucho que no sentía esas sensaciones, se había convertido en una máquina de placer para otros, en la que no disfrutaba, no sentía, solo actuaba y aquí estaba el misterioso hombre de ojos verdes que con solo rozar su pecho estaba dándole mucho más que ningún otro pudo haber hecho en el pasado, cuando volvió a abrir los ojos le vio acercándose hacía sus labios, justo cuando iba a besarla ella giró su cabeza recibiéndolo en la mejilla.

- Dije que nada de besos –le recordó molesta, ¿es que los hombres no podían entender unas simples reglas?

Lo sintió acercarse hacia su lóbulo mordiéndolo levemente- está bien, mujer de hielo, nada de besos.

Volvió a dirigir las manos hacia sus pantalones, esta vez sabía que no iba a ver ningún rechazo, los desabrochó apresuradamente, mientras sentía como él había bajado las manos desde su pecho hasta su zona más caliente en esos momentos, cuando iba a bajar los pantalones junto con los boxers, sintió como el destrozaba sus bragas, y ambos jadearon en ese instante.

- Mi camisa, tus bragas –dijo mientras las tiraba al suelo.

- ¿Quién es el ansioso ahora?

- No lo voy a negar como tú, si, estoy ansioso por enterrar mi polla en tu húmedo coño –sintió como pasaba la mano por toda su intimidad, ¡dios le estaba poniéndola a mil con esa manera de hablar! había tenido clientes que eran auténticos guarros hablando mientras follaban pero el hombre de los ojos más verdes que había visto en su vida lo decía de tal manera que parecía poesía para sus oídos, esa voz aterciopelada diciendo esas cosas hacían que su cuerpo ardiera en llamas, sin esperar más le quitó toda la ropa que le estorbaba para coger su miembro y acercarlo hacia ella para acariciarlo, ¡dios!, eso era gloria, su centro palpitaba al sentirlo, pero todo se esfumó cuando el se separó de ella y se alejó.

¡Mierda, otra vez no y menos ahora! ¿Creía que podía dejarla en ese estado? iba a gritarle que si no era capaz de satisfacer a una mujer se largara por donde había venido pero en ese momento lo vio volver con un envoltorio que rompía con sus dientes, cerró los ojos y negó, "estúpida", tenías tantas ganas de sentirlo que se le había olvidado lo más importante.

- Estoy cumpliendo tus reglas, sexo seguro. Espero que estés lista y mojada, porque no puedo aguantar para introducirme en tu jodido coño –no dijo nada y lo observó ponerse el preservativo, sin más se acercó a ella y se adentró en su interior sin contemplaciones, gritó de placer, aquello era el jodido paraíso- tan estrecha, joder no podía esperar más- murmuraba para sí mismo.

- ¡Oh dios! –gritó cuando sintió como el le mordía el hombro para dirigirse hacia sus pechos mientras la embestía con fuerza- más deprisa…

- Sabía que te gustaría.

- Engreído –ella rodeó las piernas en la cintura del hombre. El mueble golpeaba fuertemente la pared, cada vez que el empujaba dentro de ella.

- Espero que estés llegando ya, nena –gimió contra su oído mientras seguía embistiendo- por que yo no aguantare mucho más.

- No… soy… tu nena –el sonrió de lado, no podía dejarle creer que llevaba el control, aquí la que mandaba era ella. Todos los hombres eran iguales creían que por que pagaran por sexo ellos podían ser los dueños de un cuerpo ajeno y jugar a su antojo. Intentó hablar suspiro a suspiro- y no… me equivoqué cuando…dije… que… no podrías aguantar mucho –terminó por fin la frase y vio como él se enfurecía y arremetía más fuerte dentro de ella. Sonrió lascivamente, lo tenía justo donde quería.

- Nadie… nunca se mete con mi aguante.

Se salió de su interior y gruñó ante ello estaba a punto de llegar. De repente le dio la vuelta y quedó detrás de ella pegando su cuerpo a su espalda, Bella levantó la mirada y se vio en el espejo que había encima de aquel mueble posó sus ojos en los de él, y descubrió aún más deseo y furia en ellos, entonces sintió una estocada en su interior, había vuelto a adentrarse en ella y esta vez con más fuerza, tuvo que llevar las manos al mueble para sostenerse, ambos gritaban de placer, Bella intentaba mantener la vista en el espejo para devolver la mirada que le daba a través del cristal, pero sus ojos se cerraban por el placer, él sonreía con orgullo mientras llevaba una mano a la cadera de ella y otra hacia uno de sus pechos.

Dios mío ese iba a ser el mejor orgasmo de su vida, faltaba poco para llegar.

-Suéltalo, sé que estas a punto, nena –gruñó, otra vez la llamó así, lo miró con furia y el solo podía sonreír con autosuficiencia, otra estocada más y tuvo que rendirse ante aquel orgasmo, notó como tras tres embestidas él se corrió.

Se mantuvieron por unos segundos así, sin decir nada, para después apartarse, bajo su falda, buscó en aquel mueble ropa interior para ponérsela ya que había destrozado la que llevaba, mientras hacía eso, él se había quitado el preservativo y lo había revisado para que no hubiera fugas, para después tirarlo en una papelera, se acomodó sus boxers y pantalones e intentó abrochar la camisa pero era imposible, sonrió mientras se sentaba encima del mueble y cruzaba las piernas, recordando como los botones habían saltado por todos lados cuando se la rompió, se puso la chaqueta de cuero cerrándola para que no se viera el destrozo de la camisa y luego sacó de su bolsillo trasero la cartera, cogió unos billetes y la miró mientras se dirigía hacía donde estaba, estiró los billetes hacia su mano. Los recibió y lo miró, se acercó hacia ella.

- Ha sido la mejor follada que he tenido desde hace tiempo, gracias.

- Te dije que era la mejor –sonrió con prepotencia mientras el hombre le devolvía la sonrisa.

- No lo pongo en duda. Adiós chica de los quinientos dólares – sin más lo vio salir de allí, el hombre de los ojos verdes, fijó su vista en el dinero y no había quinientos dólares sino mil, abrió la boca asombrada y levantó la mirada hacía la puerta donde ya no había nadie.

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Entró en la habitación que compartía con Angela, había tenido suerte. Después de estar con el extraño, James se había cansado de esperar y se había marchado enfurecido según le había contado Kate, por hoy se había librado, otro día no tendría tanta suerte. A pesar de que su vida le había obligado a colocarse una coraza y no sentir nada, ese hombre le hacia ser la Bella que ella negaba en su interior, la asustadiza, la temerosa, la que no podía defenderse por si misma.

Angela levantó la mirada al verla entrar y sonrió.

- Mañana también será tu día de suerte – miró extrañada a su amiga que se encontraba tirada en la cama.

- ¿Y eso Angela?

- He convencido a Irina para que te cambie el turno y mañana atiendas tu en la barra – los ojos de Bella se iluminaron- así que si mañana aparece James… -sabía lo que significaba eso, las chicas que estaban en la barra atendiendo a los clientes o bailaban en el tubo no podían hacer privados. Fue corriendo hacía su amiga y se tiró encima de ella para abrazarla.

- Gracias, gracias, gracias, mañana también podré librarme de él –su sonrisa se ensancho- ¿sé ha ido muy enfadado?

- Yo diría más bien que parecía un ogro a punto de matar a alguien – gracias a dios que Angela había convencido a Irina si no mañana sufriría las consecuencias de hoy, y aunque sabía que no le podía huir eternamente, al cabo de dos días iría más calmado- Te tardaste demasiado con ese cliente nuevo – Bella sonrió mientras se levantaba e iba hacía su cama- me han dicho que era bastante atractivo.

- No estaba mal – su amiga se levantó y la observó.

- ¿No estaba mal? ¿Y tienes esa cara de me ha dado la mejor follada de mi vida? – Esta vez fue el turno de Angela para correr hacia la cama junto a su amiga- cuéntamelo todo.

- No hay nada que contar, solo es un cliente más –vio como su amiga alzaba una ceja- esta bien he tenido el mejor orgasmo de mi vida y mira…- saco los billetes, su amiga abrió la boca con sorpresa.

-¿Todo esto lo has conseguido esta noche? – La miró con horror- ¿dime que no te has quedado nada y le has dado su parte a Aro?, Bella sabes como es si no le damos lo que le corresponde.

- Tranquila –Bella le sonrió- simplemente el hombre-soy-el-más-atractivo-del-mundo me dio mil dólares.

-¿Qué?- preguntó Angela con la mandíbula desencajada.

- Shhh, no quiero que nadie se entere, imagínate si lo descubre Aro – ambas sonrieron- nos falta tan poco para huir de aquí – los ojos de su amiga se llenaron de lágrimas. Anhelaban salir de allí, huir de todo aquello, por eso Bella había estado ahorrando los años que llevaba allí para conseguir lo necesario y escaparse de aquel antro. A los pocos días de llegar a aquel sitio conoció a Ángela, tenia tres años más que ella y a las pocas semanas se hicieron inseparables, a partir de ahí decidieron ahorrar todo lo que ganaran con sus cuerpos para escapar de allí. Ya hacia tres años desde aquella promesa, por eso había decidido ser otra Bella, en la que una armadura la protegía de todo sin importarle lo que tendría que hacer para lograr llegar a su meta en la que un futuro mejor le esperaba. Desde que entró en "Eclipse" con dieciséis años, nunca había vuelto a ser la misma. Su pasado había sido bloqueado, aunque a veces en los sueños la perseguía

-Nos quedan unas pocas semanas más.

- ¿Habrás terminado tus estudios para entonces?- le susurró su amiga, a lo que Bella asintió.

A escondidas de Aro había estado estudiando a distancia un grado de administración de empresas para cuando ambas se fueran de allí pudieran tener un futuro, le había costado mucho mantenerlo en secreto y que no la descubrieran pero lo estaba consiguiendo.

- Solo me falta saber la nota del último trabajo que mandé.

Volvieron a abrazarse y después ambas se metieron en la cama, mañana sería un nuevo día y otro más en "Eclipse", pero también significaría otro día menos allí, cerró los ojos con ese pensamiento, deseando que algún día follaría porque de verdad lo deseaba y no porque le pagaran, aunque con el hombre de aquellos maravillosos ojos verdes hubo un momento que lo deseó. Pero al final todo es lo mismo y para ellos es una puta. Lo cual no importa porque ellos solo tendrían su cuerpo. Nada más. Huirían lejos de todo aquello, y con una dulce y esperanzada sonrisa se quedó dormida.


¿Os ha gustado?

Muchísimas gracias a mi querida Beth, por inspirarme siempre en todo y ayudarme en el capítulo y en la historia en general, que sería de mí sin ti.

A mis betas Carolina y Vicky, sobre todo a ti Vicky por estarte hasta las cuatro de la mañana beteando, ¡Gracias!

Si les gusto o no dejen reviews

Hasta el siguiente

Besos de os quiere

xao