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We Meet Again

By Tsuki No Hana

Escenas Cortas

"Boda"

Sí, al fin sucedió. Se casaron apenas un día después de llegar a Shanghái, encontraron una notaría y a un juez disponible para casarlos en el instante. No le avisaron a nadie y su única testigo fue la preciosa de Ámber tan alegre y entusiasmada con el hecho de que al fin tenía "padres"

La noche de bodas tuvieron que postergarla un poco, pues ocurrieron muchas cosas. Para empezar, cuando llegaron a Shanghái, Shaoran llamó a Sakura para decirle que unos momentos pasaría un chofer por ella, pero Fye tomó el teléfono y le dijo: "Gracias por tu amabilidad, pero Sakura no viene sola. Yo me encargaré de mi esposa de ahora en adelante" y colgó sin borrar una enorme sonrisa llena de victoria, cuando miró a su "esposa" ésta lo miraba con desaprobación y los brazos cruzados, chistosamente Ámber hizo el mismo gesto. El pobre sólo se encogió de hombros y se excusó con un "siempre quise decir eso" Sakura lo reprendió por ello hasta que llegaron a un lindo hotel, donde al día siguiente los recién casados pasaron una peculiar noche de bodas asaltando el mini-bar y pidiendo servicio a la habitación con Ámber de por medio.

Ninguno de los tres durmió esa noche por estar comiendo helado, brincando en la cama y viendo películas de terror (Estrategia de Fye para que Sakura lo abrazara todo el tiempo)

Estaba amaneciendo cuando los tres cayeron rendidos al sueño. Había dos camas en la recámara, pero chistosamente los tres se amontonaron en una. Ninguno dormía abrazado a otro, sólo estaban desparramados por todo el colchón, cualquiera que los viera se reiría de ver a Fye con los pies en la cabecera y bocabajo; Sakura atravesada sobre él, sin dejar de moverse en toda la noche; y Ámber, abarcando gran parte de la cama, totalmente estirada y desparramada a sus anchas, era una escena digna de recordar. Era una lástima que no trajeran cámara consigo ¡Ni siquiera un cambio de ropa habían cargado! Todo había sido tan improvisado y espontáneo…

Sakura aprovechó que Fye y Ámber salieron a comprar algo de ropa, para llamar a Shaoran y disculparse por lo que su ahora esposo le había dicho. El castaño se asombró sobremanera, no podía creer que se habían casado así, sin avisar a nadie, le dolió no ser invitado.

—Sólo Ámber estuvo presente —rio un poco—. Shaoran, no te enojes conmigo —pidió con tristeza y un suspiro se escuchó del otro lado de la línea.

—Nunca podría estarlo —sonrió un poco aunque ella no pudo notarlo—. Supongo que rechazarás el trabajo que te ofrecieron en Seattle.

—¡Para nada! Te prometí que tomaría ese trabajo, además, no quiero hacerte quedar mal con esas personas.

—Sakura, te acabas de casar, entiendo que quieras estar al lado de tu nueva familia.

—Es que hay algo que no te he dicho —su voz sonó llena de una alegría muy radiante y contagiosa—. Fye fue transferido a un hospital en Seattle, donde su padre es el jefe, así que…

—Vaya… toda la familia estará unida.

—¡Sí! ¡No sabes lo feliz que estoy! ¿Puedes creerlo? El destino hizo de las suyas nuevamente.

—A diferencia de que ahora eres realmente feliz. Me alegra eso, Sakura —suspiró con satisfacción.

OoOoOoOoOoO

—¡Te ves tan hermosa!

—Gracias, Tomoyo —se sonrojó un poco al verse en un espejo de cuerpo completo.

Vaya que se veía realmente bellísima. Siempre soñó con ese día, desde que era una niña soñó con ello y durante la boda de sus mejores amigas deseó tanto estar en sus lugares… ahora ella era la novia que caminaría rumbo al altar.

—Oh, no llores —limpió rápido sus lágrimas.

—Lo siento, es sólo que…. —bajó la mirada—. Cómo desearía que mi familia estuviera aquí conmigo —sonrió con tristeza. De pronto la puerta se abrió lentamente, dejando escuchar la voz de un querido amigo.

—Pero estamos nosotros. Sé que no somos lo mismo, estamos algo locos y raros, pero… —se asombró al verla—. Estás muy bella —miró a su esposa y sonrió de igual manera—. Hiciste muy buen trabajo. El doctor corazón llorará al verla cruzar el pasillo —se burló.

—Tú lloraste al verme, querido.

—Nadie lo notó.

—Yo lo hice —se cruzó de brazos con una sonrisa victoriosa—. Pero Kurogane tiene razón —tomó las manos de su amiga—. Somos tu familia y estaremos siempre contigo.

Los ojos de la castaña se aguaron.

—Oh, no llores —intervino el moreno—. El otro ya está demasiado emotivo.

—¿Cómo está Fye? —preguntó al instante.

—Tiembla de los nervios.

La ojiverde se miró las manos y notó que ella también temblaba.

—¡Tranquilos! No es como si no se hubieran casado ya —rio un poco antes de recibir un pequeño puñetazo de su esposa—. ¡Está bien, me callo!

Las dos mujeres rieron ampliamente.

El momento llegó y Sakura ya estaba por entrar al pasillo que daba al altar, donde Fye la esperaba. El pobre casi se va de espaldas al verla, estaba tan… tan… ¡Wow! El pobre no se molestó en reservarse todas sus expresiones llenas de emoción, impresión y sobre todo mucho amor.

Clair de lune de Debussy estaba siendo interpretada por un cuarteto de cuerdas al compás de los pasos de Sakura a través del pasillo y Fye casi aplaudía al verla caminar hacia él. Kurogane ya estaba a su lado cumpliendo el papel de padrino principal; su padre al lado del moreno, como padrino de anillos; Tomoyo del otro lado, como dama de honor, esperando a la novia; y la pequeña Ámber a un lado de ella, esperando a su mamá.

Sakura caminaba lentamente, el aire le faltaba, era demasiada la emoción y los sentimientos acumulados, pronto comenzaría a hiperventilar, además… estaba cojeando más de lo habitual, estaba a punto de colapsar en nervios y muchos lo notaron, en especial cuando perdió el equilibrio y estuvo por tropezar.

Debí haberla acompañado al altar —pensó Ashura con enojo, pues Sakura no lo dejó hacerlo al saber que también era padrino, pero el doctor se tranquilizó al ver que fue auxiliada, de inmediato miró a su hijo, esperando que no se moviera de su lugar y esperara paciente. Afortunadamente eso hizo.

La novia sintió un firme brazo entrelazado con el suyo, alzó la mirada para toparse con unos amables ojos castaños que le sonreían desde su considerable altura. No fue necesario cruzar palabra alguna, compartieron una sonrisa y ella retomó el camino al altar con su mejor amigo del brazo.

Se respiraba tensión en la iglesia cuando los dos castaños llegaron frente al novio, quien se mantuvo tranquilo y sereno, con la misma felicidad irradiando de sus poros.

—Cuídala mucho. Tienes un gran tesoro en tus manos.

—No tienes por qué pedirlo. Está a salvo conmigo, Shaoran.

Se sonrieron con sinceridad por primera vez en la vida.

Y Shaoran entregó la mano de la mujer que alguna vez consideró el amor de su vida. En seguida se dio la vuelta y con un nudo en el pecho retomó su lugar junto a Mei.

—Estás tan…

—¿Estás llorando? —preguntó Sakura con lágrimas en los ojos, sólo Fye la escuchó.

—Sí, lo hago —sonrió ampliamente, todavía llorando. Los dos empezaron a reír hasta que el pastor carraspeó un poco para dar comienzo a la ceremonia.

La boda fue muy linda, a pesar de que Tomoyo quería que fuera una fiesta en grande, Sakura le suplicó que fuera una ceremonia íntima y tranquila, sólo con las personas allegadas a ellos. Claro, se trataba de Tomoyo y Sonomi Daidouji, dos mujeres que no conocían la palabra "sencillo" se esforzaron al máximo para que la fiesta -aunque pequeña e íntima- fuera de lo más hermosa e inolvidable y es que Tomoyo había chantajeado a sus amigos, reprochándoles por ni siquiera avisarles de su unión matrimonial en China, les exigió que al menos la dejaran organizar toda la boda, incluyendo fiesta y luna de miel.

A final de cuentas todo fue muy lindo y tierno, durante la fiesta siguió la tranquilidad. Los novios sólo bailaron una pieza, el vals, pues tardaron alrededor de un mes completo desde que llegaron a China para que les salieran bien los pasos. La verdad es que los dos son pésimos bailarines. Creían que sería como en los bailes de la preparatoria: abrazados, juntitos y meciéndose de un lado a otro. No señor.

Cuando la fiesta terminó, Ashura se les acercó con un sobre en mano que resultó contener dos boletos de avión para la Isla Mauricio.

—Mi regalo de bodas —se encogió de hombros—. Lo tenía guardado desde hace diez años, espero que las reservaciones sigan activas —bromeó.

—¡Oh por Dios! —exclamó Sakura, seguida de Fye—. ¡Muchas gracias!

—Es hora de despedirnos —el moreno palmeó con fuerza la espalda de su mejor amigo, demasiado brusco.

—Sólo será un mes.

—Díselo a Ámber.

El papá de la pequeña se llenó de sentimientos encontrados, nunca en la vida se habían separado tanto.

—No te preocupes papi —sonrió—. Diviértanse mucho en su luna de miel.

—O mi amor —el rubio se inclinó sobre su pequeña hija y la abrazó con mucho amor—. Cómo quisiera llevarte con nosotros.

—¡No, gracias! —se soltó del abrazo—. Estoy segura que harán muchas cosas para adultos —hizo mueca de asco.

—Sí, mis papás se la pasan haciendo lo mismo. No sé por qué no se aburren —comentó Harry, de acuerdo con su amiga.

Tomoyo sonrió educadamente mientras que su esposo quería ahorcar al pequeño, quien sonreía divertido al lograr su cometido. La relación entre Kurogane y su hijo se había hecho muy estrecha, los dos se llevaban de maravilla, Harry era todo lo que Kurogane buscaba en un hijo y viceversa. Justo ahora se llevaban como un verdadero padre e hijo.

—Ustedes disfruten de su luna de miel, que les espera mucho trabajo cuando vayan a Seattle —intervino Ashura. Él fue muy amable al ofrecerse a cuidar de Ámber durante ese tiempo.

En realidad ese era el último día en Londres para todos. Shaoran, Mei y Meiling regresarían a Hong Kong, la familia Suwa iría a Seattle porque el moreno fue transferido al igual que Fye y Ashura… bueno, él ya tenía su residencia allá. En cuanto a Sakura, ella logró que le guardaran el puesto por un poco más de tiempo, Shaoran la ayudó mucho con sus influencias para lograrlo.

Así todos terminarían felizmente en Seattle.

La luna de miel fue perfecta, hermosa e increíble para los recién casados, todo era una nueva experiencia para los dos, pues al fin después de tantos años habían logrado cumplir su más anhelado sueño.

Mientras ellos disfrutaban en la isla Mauricio, el resto de la familia se instalaba en Seattle. Las casas en Londres se habían quedado resguardadas, no quisieron venderlas ni rentarlas, en especial Fye, pues su casa tenía un gran valor sentimental para él, esa casa diseñada por Sakura era uno de sus más grandes tesoros.

Los Suwa rentaron un cómodo departamento al llegar a la ciudad de Seattle, mientras que los Flowrigth se hospedarían un tiempo con Ashura mientras encontraban una buena casa en dónde vivir.

El futuro brillaba para ellos. Habría obstáculos, sí, pero todos estaban al fin unidos como familia y así podrían superar lo que sea.

El tiempo pasa sin que uno valore lo que tiene a su alrededor, siempre dando por sentado que tendremos a nuestros seres queridos siempre cerca de nosotros, sanos, con vida. ¡Vaya equivocación! Nunca se sabe quién no vivirá para ver el siguiente amanecer, no se sabe cuánto tiempo se estará en este mundo y por lo mismo hay que estar unidos y tratar de aprovechar la vida al máximo. El presente es un regalo y no debe menospreciarse ni desperdiciarse.

Amar, vivir, disfrutar. Hay que hacerlo antes de que la muerte llegue a nuestros caminos. Abrazar, besar, acariciar. Son cosas que sólo en vida se pueden hacer. No lo pienses, hazlo.

N/A: ¿Quieren más?