We Meet Again
By Tsuki No Hana
Escenas Cortas
"Luna de miel"
—Lo logramos… —suspiró ella.
—Lo logramos —se estiró cómodamente en el camastro junto al de su esposa. Estaban en esa hermosa playa con arena blanca y un mar de colores verdes, aquas y azules. El sol estaba en todo su esplendor, brindándoles calor y esa brisa fresca del mar—. Pero ahora viene lo más difícil —se bajó un poco los lentes de sol para mirarla coquetamente, ella alzó una ceja—. Sakura Flowrigth.
—¿Sí? —sonrió como boba al escuchar eso.
—Firmaste un papel, y me aceptaste como tu esposo ante Dios… así que ya no hay escapatoria —sonrió ladinamente con mucha picardía—. Serás mi esposa toda la vida —soltó risas macabras llenas de drama a lo que Sakura rio bajito, divertida. Se puso de pie y caminó hacia su marido.
—Creo que yo soy la que debería reír así —se inclinó al oído de su esposo y susurró unas palabras que alteraron los nervios del rubio, quien se quedó babeando mientras la veía alejarse rumbo a la habitación del hotel, de vez en vez ella volteaba a verlo con picardía hasta que se perdió entre la gente y las paredes y él no había dejado de verla de pies a cabeza, su cuerpo entero, toda ella era perfecta y sus curvas… no lo resistía.
Fye parpadeó un par de veces y tragó en seco. ¡Amaba a esa mujer! En un principio se había mostrado insegura de usar bikini debido a la cicatriz que le quedó de la cirugía de fémur y también la de corazón. Se sentía avergonzada de mostrarlas hasta que Fye le borró esa idea con besos y caricias interminables, demostrándole lo perfecta que era para él y lo mucho que la amaba. La terminó convenciendo de usar los montones de bikinis que Tomoyo le mandó y no sabía si arrepentirse o no, pues… tristemente no eran los únicos en el hotel y era obvio que Sakura no pasaba desapercibida por ningún hombre del lugar, no podía pasar cerca de uno sin que éste babeara el piso al verla. Por esta razón el rubio no podía separarse mucho de ella, sino los hombres se le acercaban como zopilotes, esto lo enfurecía, quería gritarle a todo el mundo que ella era de él, sólo de él.
De pronto fue consciente de que no se había movido ni un milímetro de su lugar, así que de un brinco se levantó y salió corriendo en dirección a su recámara, ajeno a que él causaba el mismo efecto que Sakura en el sexo opuesto, pero al parecer no se daba cuenta o simplemente ignoraba esas miradas.
En esa tarde hicieron cosas cochambrosas de las que Ámber jamás querría enterarse. Los dos tórtolos no salieron del cuarto hasta que llegó la hora de la cena. Sakura sugirió pedir que llevaran la cena a la habitación, pero Fye recordó algo muy importante.
—Tenemos que cenar en el restaurante Italiano.
—Mi favorito —sonrió—. Pero… ¿Por qué "tenemos"?
—Es una sorpresa —salió de la cama sin molestarse en cubrir su cuerpo—. ¿Quieres que nos duchemos juntos? —sugirió con una expresión tentadora, pero casi se ahoga con su propio aire al querer reír cuando notó cómo lo miraba su esposa, la aludida ni lo había escuchado, estaba muy concentrada comiéndoselo con la mirada. Se sonrojó tiernamente al ver toda su anatomía cuando el rubio se giró por completo—. Amor.
Sakura dio un respingo, sonrojándose más.
—¿Quieres tomar una ducha conmigo? —repitió, con la misma expresión llena de lujuria.
—Pero… la cena se sirve en menos de media hora.
—Es más que suficiente —fue hasta la cama y la atrapó entre sus brazos. Así los dos se dirigieron al baño entre risas y murmullos románticos.
Se ayudaron a ducharse el uno al otro. Sakura pasaba sus manos llenas de espuma por todo el cuerpo de su esposo, por sus hombros, su abdomen bien formado, esos brazos fuertes, su espalda ancha. Por dios, toda su piel era realmente suave, pero ella no sabía que el pobre se moría por hacerle el amor ahí mismo, ahora, ya.
El rubio interrumpió el baño y las caricias suaves. Aprisionó a su esposa contra la pared y sin que el agua caliente dejara de caer sobre ellos, la besó con desenfreno y pasión. Apretó sus senos con deseo y los acarició sin fin. La separó un poco de la pared para abrazarla desde la espalda, teniendo mejor acceso a acariciar todo su frente mientras besaba su cuello.
—¡Oh! —exclamó ella al sentir cómo una traviesa mano de Fye se colaba entre sus piernas, acariciando la piel sensible de esa área, cierto pequeño botón en específico. Lo hace con más frecuencia desde que descubrió los efectos que esto tenía en ella.
La pobre estaba llena de lujuria y éxtasis, enarcó su espalda al sentirse próxima al orgasmo, al cual llegó con sólo sentir el erecto miembro de su esposo rozar contra su espalda baja.
—¿Quieres que me detenga? —gruñó contra el cuello de la castaña.
—No… no lo hagas —se puso de puntillas para empujar su trasero contra el miembro de su esposo. Esto lo volvió loco.
La giró y alzó en brazos hasta que su espalda chocó contra la pared, así tuvo apoyo y enredó las piernas alrededor de él, justo antes de que no resistiera más y entrara por completo en su pequeño cuerpo. Los dos gimieron al unísono y se rindieron a la pasión.
OoOoOoOoOoO
Los recién casados corrían por todo el hotel para poder llegar a la supuesta reservación en el restaurante italiano. Después de una larga carrera y uno que otro reclamo gracioso por haber demorado tanto en la ducha, lograron llegar a tiempo a la reservación. Enorme fue la sorpresa de Sakura al ver que no se trataba de una cena normal, ¡No señor!
El lugar estaba solo, únicamente algunos meseros y trabajadores del hotel estaban en los alrededores, uno de ellos los recibió de inmediato.
—¿Qué es esto, Fye?
—Feliz aniversario.
—Pero… sólo ha pasado una semana de la boda.
—¡Una semana de casados! —exclamó con alegría.
—Por aquí, por favor —el mesero los guio hasta una mesa delicadamente decorada para la ocasión.
—Te tengo una pequeña sorpresa extra. Sé que es un poco… —lo pensó—. …bueno, en realidad es lo más cursi y empalagoso que he hecho en mi vida —se avergonzó un poco—. Pero esto lo escribí para ti, es algo que me nació después de casarnos.
Un hombre con guitarra acústica salió quien sabe de dónde y se situó cerca de la mesa de ellos. Comenzó a tocar una melodía muy agradable con las cuerdas.
"La luz vas a apagar y el cielo a encender
todo está tranquilo por aquí.
Te voy a conocer, me voy a apasionar,
No hay mucho más qué decir"
A Sakura se le fue el aliento. ¡Le estaba dedicando una canción que él mismo escribió!
"Estamos frente a frente,
Nuestros labios no resisten
Nuestros ojos son testigos, el amor existe.
Todo es tan real, pero nada es normal"
El rubio tomó la mano de su esposa por encima de la mesa y la acarició con el pulgar. La conexión entre sus miradas era irrompible, tan profunda y llena de sentimientos. El corazón de la nueva señora Flowrigth se estaba inundando en emociones cálidas al escuchar esa hermosa canción.
"Jamás había vivido un sentimiento tan profundo
Quedarme aquí a tu lado es lo más lindo en este mundo.
Todo es tan real, pero nada es normal"
La estrofa y el coro se repito una vez más antes de que la canción terminara. Sakura se sentía tan feliz, nunca había experimentado una emoción como esta. Todo era tan perfecto.
—Te amo, Sakura —arrastró la silla hasta quedar a su lado y poder besarla profundamente.
N/A: La canción se llama Nada es Normal, de Victor y Leo. Es algo antigua, pero hermosa. Vale la pena escucharla y vale la pena leer esta historia en Wattpad, ahí actualizo más seguido y agrego los videos musicales a la lectura, además de imágenes y cosas por el estilo, les recomiendo que se den una vuelta por ahí.
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