Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer. Solo la trama me pertenece.

Pues aquí esta el tercer capítulo, de verdad muchísimas gracias por todo el apoyo que estoy recibiendo con esta historia.

He decidido actualizar los Jueves o los Viernes, según como lleve el capítulo en la semana, si no actualizo en esos días será por alguna razón importante que no me permitió hacerlo ;)

Nada más a leer.


Capitulo 3

Bella ya lo había visto aparecer por la puerta del club, pero él no se había dado cuenta de que ella estaba allí, intentó no llamar mucho la atención para que no la viera, quizás podría pasar desapercibida entre los clientes que se encontraban frente a la barra, pero la suerte no estaba de su lado esa noche cuando lo vio preguntando a una chica que pasaba por su lado y esta señaló hacia su dirección.

Lo vio girarse para mirarla, cuando sus ojos tornaron de la lujuria al más temido de los pecados capitales, la ira. Bella bajó su mirada e intentó seguir atendiendo a los clientes pero sentía como él daba los pasos con más prisa para llegar a ella, su mano comenzó a temblar de tal manera que el vaso que se encontraba en sus manos para ser llenado de hielo casi caía al suelo.

Su cuerpo reaccionó echándose para atrás, cuando un puño se estampó contra la barra del local, entonces levantó la mirada.

- ¿Qué demonios significa esto?- dijo entre dientes mientras la tomaba por el brazo a través de la barra y fue entonces cuando el vaso que se encontraba entre sus manos caía en el suelo haciéndose añicos- Tú no tendrías que estar aquí hoy.

Comenzó a temblar al verlo tan furioso, algunos clientes que se encontraban tomándose una copa observaron a la pareja, pero James les devolvió la mirada furioso y estos apartaron sus ojos de la escena inmediatamente.

- ¡Suéltame! ¡Me estás haciendo daño! –intentó zafarse del agarre, pero sintió como

esos dedos se clavaban más en su brazo, mañana tendría un buen moretón en esa zona y eso no le gustaba para nada a Aro, sabía que sus chicas tenían que estar sin un solo rasguño por parte de los clientes, por eso allí no aceptaban el sadomasoquismo, pero James muchas veces no cumplía con esa regla y Bella lo sabía muy bien, al igual que su jefe que hacía la vista gorda por las grandes cantidades de dinero que dejaba allí por ella, así como los negocios sucios que se traían entre manos los dos.- Estás armando un escándalo y sabes que a Aro no le gusta.

- ¡Me importa una mierda Aro! –ni siquiera lo vio venir pero sintió como su agarre pasaba de su brazo a su cintura para después volar por encima de la barra y pasar al otro lado de esta, ahora nada la separaba de James, la tenía donde él quería, frente a él y apretada contra su cuerpo, pudo sentir como su polla estaba lista y se aprisionaba a su cintura, cerró los ojos pero James le levantó la barbilla para que lo mirara.

- Sabes como son las reglas, hoy no puedo estar con nadie- se armó de valor y lo desafió con la mirada- ni siquiera contigo.

- Se que estás huyendo de mi Bellita y sabes que eso no me gusta- apretó más el agarre en su barbilla- ayer estuve esperando por ti mucho tiempo, necesitaba que tu boquita de zorra envolviera mi polla y tuve que conformarme con una fulana que me encontré en un bar –se restregó contra ella- fue gratis, no te pongas celosa –acercó su cara a la de Bella- yo solo pago por ti – Bella sintió como esa repugnante lengua lamía su mejilla.

- Vete, hoy no tendrás nada de mí- esa vez si que pudo soltarse de su agarre usando toda su fuerza.

-¡No me jodas Bella! –le dijo entre dientes mientras volvía a agarrarla haciéndole esta vez el mayor daño posible, ella gimió aguantándose el dolor- vamos arriba.

- ¡No! hay reglas y debes cumplirlas.

La llevó hasta el filo de la barra y la apresó contra él, clavándole así la madera en su espalda y cortando su respiración, nadie acudía en su ayuda y lo comprendía pues: ¿quién iba a meterse con uno de los protegidos de Aro?

- ¡Suéltala maldito imbécil! sabes que hoy no puede estar contigo-su amiga se encontraba allí, la miró con ojos suplicantes y vio como ella y otras chicas salieron de su allí cuando James las miro con furia.

- Tu amiguita de nuevo al rescate, pero ha huido, seguro que a ella se le ocurrió la genial idea de que cambiaras tu turno, pero al diablo con las reglas, follarás conmigo quieras o no, porque no soporto estar tantos días sin tu cuerpo –en ese momento lo miró con la pequeña esperanza de perderlo de vista- si Bellita, me marcho de viaje de negocios y solo podré follar con fulanas, pero echaré de menos tu boquita y tu fantástico coño, por eso quiero una despedida ahora –la agarró del brazo y comenzó a arrastrarla hacia las escaleras que conducían a los dormitorios.

- Detente James.

El aludido miró hacía donde le hablaban, allí se encontraba Félix uno de los guardaespaldas del club y a su lado estaba Aro. Bella suspiró aliviada, a su jefe no le gustaba que dieran espectáculos en su club y a pesar de que ese animal hacia lo que quería con ella en privado, en público era diferente.

- Aro, sabes que no podré venir hasta dentro de unas semanas –vio a su jefe sonreírle a James.

- Lo sé, pero tu también sabes que Bella está en la barra, hoy no puede hacer privados – sintió como James soltaba su agarre- además estás armando un alboroto en mi local – a pesar de saber que estaba hablando con Aro, James lo desafiaba con la mirada, pero el jefe ni siquiera se inmutó, seguía tranquilo- y eso no me gusta – se dirigió hacia su guardaespaldas- Félix acompaña al señor a la puerta –el grandullón fue hasta él, pero James se giró hacia Bella mirándola con actitud desafiante.

- Intenta disfrutar estos días sin mí -susurró en su oído- por que lo que te espera a mi vuelta será mi ira, mi cólera, mi furia…-un beso fue dejado en su mejilla mientras sentía como lo apartaban de ella, su cuerpo empezó a temblar y tuvo que apoyarse en la pared que había detrás suya para poder respirar, sintió como Ángela se acercaba a ella.

- ¿Estás bien? –solo pudo asentir para tranquilizar a su amiga, pero su cuerpo temblaba por dentro presintiendo lo que le esperaría a la vuelta de aquel monstruo.

Cerró los ojos recordando el incidente de la noche pasada, temía la llegada de James, y se obligó a si misma a quitarse esas ideas de la cabeza, ahora tenía que pensar que no lo vería durante en algunos días y nada más que por eso debía estar feliz. Su amiga Angela estaba frente a ella, ambas habían bajado a la misma vez después de haber terminado con un cliente y observó como ella sonreía mirando hacia la puerta.

- ¿Qué es tan gracioso? –Angela se le acercó para hablarle al oído.

- Parece que el hombre "soy el mejor dando orgasmos" te está buscando.

Bella se giró para mirar hacía donde le indicaba su amiga y allí estaba, el hombre de hace dos días, sonrió de lado cuando sus miradas se encontraron. En ese momento Angela disimuladamente le daba un empujoncito y le susurró por encima de su hombro.

- Estas tremenda hoy, seguro que caerá a tus pies- Bella sonrió a esas palabras, hoy llevaba un corsé rojo con un culote del mismo color y unos zapatos negros de tacón, sólo le faltaba la fusta- hoy mandas tu, amiga.

Con esas últimas palabras, su amiga desaparecía tras darle una cachetada en su culo. El hombre de ojos verdes se acercaba a ella, hasta que se paró frente a ella.

- No has podido olvidarte de mí, cariño –la mirada necesitada de él pasó de sus ojos hacia su escote, como la primera vez la analizó de arriba abajo, una mano agarró su cintura y tuvo que apoyar sus manos en el pecho de él para no caerse.

- Subamos arriba –se dio la vuelta y lo miró por encima del hombro.

- Acompáñame.

Volvió a entrar en la habitación acompañada por aquel hombre, cerró la puerta tras de sí y se giró para mirarlo; él se abalanzó sobre ella en búsqueda de su boca, pero ella giró la cara y sintió como sus labios y dientes succionaban su cuello.

Una risita provino de él- Tranquila recuerdo las reglas –alzó sus ojos para mirarla- nada de besos – Bella sonrió de lado alzando un hombro coquetamente, mientras el tomaba su cintura con sus manos- quiero saber tu nombre.

- Mi nombre será el que tú quieras.

Él sonreía divertido- entonces te seguiré llamando nena –puso énfasis en la última palabra.

De nuevo ese hombre desafiándola, ¡no!, hoy si que mandaría ella- Me llamo Isabella.

- Bonito nombre, Bella – ¿por qué era tan descarado? ¿Con qué derecho la llamaba Bella?

- Es Isabella –le contestó, estaba enfadándose de nuevo, ¿por qué siempre le llevaba la contraria?

- Me dijiste que podía llamarte como yo quisiera, elijo Bella –abrió la boca para decirle algo, pero nada salía, ese hombre le sacaba de sus casillas.

- Por cierto ya que no me lo preguntas te lo diré yo, me llamo Edward –volvió a sonreírle descaradamente, era la hora de actuar, como le había dicho Angela hoy mandaba ella.

- En realidad tu nombre no me interesa –fue empujándole dentro de la habitación- esto me interesa más- agarró su miembro y comenzó a acariciarlo, Edward emitió un gemido desde su garganta, ya sabía su nombre, y no sabía por qué motivo se alegraba de ello, negó con su cabeza, como había dicho antes, eso no le interesaba.

Besó su cuello mordiendo suavemente su nuez mientras comenzaba a desabrochar sus pantalones, mientras él le acariciaba sus pechos por encima de la tela del corsé. Pero ahora no quería que él hiciera nada, solo quería verlo rendido ante ella, por lo que lo empujó hacia la cama y lo sentó allí.

- Lo del otro día no fue nada comparado con lo de hoy, Edward –dijo su nombre con burla, una sonrisa se asomaba por la comisura de sus labios, vio como la observaba mientras ella se agachaba para terminar de bajar sus pantalones, volvió a acariciar aquel miembro sobre los boxers, aunque no necesitaba ayuda, ya que estaba completamente erecto, por lo que no se lo pensó más y también se los bajo, alzó la mirada para observarlo, le sonreía, por lo que llevó una de sus manos hacia su polla y la comenzó a acariciar de arriba abajo, sonrió cuando lo vio cerrar sus ojos y gemir de placer; continuó con su movimiento, no dejaba de mirarlo, cuando él abrió los ojos, verde con chocolate se enfrentaron a la lujuria, y el deseo podía verse reflejado en ambas retinas, sin ceder ante la mirada de él, dirigió su boca hacia su polla y con la lengua chupó la punta.

- Joder –gimió Edward - estaba deseando que hicieras eso, nena –maldita palabra, sin pensárselo apretó su mano y vio como él pegaba un bote- de acuerdo nada de nena.

- Así me gusta Eddie –rió cuando vio como él alzaba una ceja al oír ese diminutivo.

Sin esperar a que pudiera decir algo se metió todo el miembro en su boca, era bastante grande, por lo que tuvo que colocar de nuevo su mano en la base para acariciarlo en su totalidad, fue metiendo y sacando la polla de su boca mientras lo oía gemir, y empezó a jugar con su lengua.

- Eso que haces…con…la lengua…-no pudo seguir por que un gemido escapó de lo más profundo de pecho, siguió chupándosela hasta que sintió como él agarraba su cabeza para dirigirla- me voy a correr… sácatela.

No le hizo caso y siguió en su tarea hasta que lo sintió venirse en su boca, Edward cayó en la cama mientras empezaba a controlar su respiración, Bella se levantó mirándole.

- ¿Eso es todo lo que puedes dar? –él se apoyaba en sus codos para mirarla, intentó levantarse para acercarse a ella, pero no lo dejó, lo volvió a tumbar en la cama y se sentó a horcajadas encima de él- hoy mando yo Eddie.

Se levantó y quedó a su altura- si sigues llamándome así, tendré que seguir llamándote, nena –ella comenzó a mover sus caderas encima de su polla.

- No lo creo Eddie, por que si no yo dejaré de moverme, ya te has corrido, puedo decir que el servicio ha terminado y tendrás que pagar –ambos sonrieron al mirarse.

- Eres una chica mala –le dijo mientras la besaba en su escote, ella le dejó que la besara mientras seguía con su movimiento, no le hizo falta estimularlo mucho más pues sentía de nuevo como su polla crecía debajo de ella, estaba otra vez listo, sintió las manos de él descender hasta tu ropa interior.

- Si me la rompes de nuevo, pararé aquí –se miraron a los ojos y tuvo que sonreír cuando Edward levantó sus manos como si hubiera sido apresado por la policía.

- De acuerdo agente, dejaré que lo haga todo.

- Así me gusta Eddie –él arrugó el ceño ante el nombre que de nuevo había pronunciado, se incorporó y comenzó a bajar su culote, lo tumbó de nuevo en la cama, cogió algo de la mesilla que había al lado y comenzó a abrirlo, le puso el preservativo y volvió a sentarse sobre el, pero esta vez sin delicadeza, de una vez se metió todo el miembro dentro de ella, ambos gimieron. Comenzó a moverse y apoyó sus manos en el pecho de él- ¡Oh dios!

- Dios no nena, es Edward –Bella paró en seco al oírle.

Alzó una ceja y la miró- esta bien Bella, sigue por favor me encanta sentirte alrededor de mi polla –comenzó a moverse lentamente mientras él se alzaba para besar sus hombros y llevar su manos a la parte de atrás del corsé, empezó a moverse más deprisa encima de él, ambos gemían pero Bella comenzó a reírse al sentir como el intentaba desabrochar su corsé.

Mordió el lóbulo de su oreja- tiene una cremallera al costado, cariño.

-Eres mala conmigo –ella rió ante el comentario, cuando el corsé estuvo fuera sintió como besaba sus pechos por lo que comenzó a moverse más deprisa, ya faltaba poco para llegar, Edward dejó de besarle los pechos y junto su frente con la de Bella, colocó sus manos en su cadera y comenzó a guiarla en los movimientos, la llevaba más despacio pero Bella comenzó a saltar más deprisa- quiero alargarlo si sigues así me voy a correr ya.

- Te dije que hoy mandaba yo y lo quiero fuerte y rápido- no dijeron más, se abandonaron al placer que les llevó minutos después al orgasmo.

Bella cayó encima del cuerpo de Edward y ambos tuvieron que dejar que su respiración se controlara. Poco después se levantó de la cama y se dirigió hacia el mueble que tenía un espejo, volvió a colocarse el corsé que estaba tirado en el suelo junto a su ropa interior, estaba arreglando su pelo que era una maraña después de la follada y vio en el reflejo como se acercaba a ella, ya tenía sus boxers puestos, la abrazó por la cintura y la giró.

- Quiero follar contigo otra vez.

- Lo siento cariño, solo un polvo –Edward le tendió un fajo de billetes y ella lo cogió.

- Algún día me pedirás que no pare de follarte –alzó una ceja para mirarlo.

- Sigue soñando, cariño – ¿se creía que era el único que podía dar orgasmos? lo vio irse hacia la cama y coger su ropa para vestirse apresuradamente, estaba enfadado, pasó por su lado al ir hacia la puerta ¿no iba a decirle nada como la otra vez antes de irse? pero Bella era de esas mujeres que no podían callarse.

- Hasta la próxima –lo miró y se mordió el labio, de verdad que tenía un buen culo.

- No creo que vuelva más – rió ante lo que le había dicho y se acercó hasta él.

- Si, seguro que eso es lo que pensaste la última vez y aquí estás – llevó sus labios a su oído y le susurró- pero soy como una droga Edward, tan adictiva que necesitarás tu dosis y cada día que pase exigirás más y más de tu droga hasta que llegue un momento en el que yo seré tu marca de heroína y toda tu vida girara en torno a mi.

Edward se giró hacia ella para cogerla por los hombros y estamparla contra la pared, le mostró una sonrisa altanera a esos ojos verdes, y él en respuesta la apretó con más fuerza contra la pared, pero ese agarre desapareció en segundos y lo último que) escuchó fue la puerta cerrándose, se había ido.

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Había pasado una semana desde que Edward salió de la habitación tan apresuradamente y hasta ahora cumplía su promesa.

Notó como alguien la zarandeaba, ¿por qué no la podían dejar dormir tranquila? había tenido una noche demasiado ajetreada y apenas había dormido dos horas.

- Bella despierta –al oír la voz de su amiga Angela se dio la vuelta para seguir durmiendo- pues tendré que abrir yo la carta que acabo de recoger a escondidas –agudizo el oído- Hmmm es del Jones College Preparatory de Chicago.

Las sabanas se hicieron un lío entre sus piernas al intentar levantarse, cuando al fin pudo hacerlo le arrebató la carta a su amiga que ya la estaba abriendo, antes de sacar el contenido de la misma suspiro mirando a Angela, y esta le hizo un gesto para que se apresurara a leerlo, cerró los ojos y sacó el folio. Cuando terminó de leer lo que ponía en la carta no se lo podía creer, miró a su amiga al terminarla.

- ¿Y bien?

Una sonrisa de alegría escapó de sus labios cuando se abalanzó hacía Ángela para abrazarla- ¡lo conseguí!

Se separó de su amiga y ambas tenían lágrimas en sus ojos- Bella, ¡aprobaste! –Llevó un dedo a sus labios para que su amiga entendiera que no podía gritar, aquellas paredes tenían oídos, Angela se llevó la mano a la boca y después le susurró- lo siento, es la emoción.

- Lo sé, nos queda tan poco –volvieron a abrazarse; aquella noticia era un bálsamo para ambas, pronto podrían escapar de allí, un futuro mejor les esperaba.

...

Aquella noche nada podía arrebatarle su felicidad, James todavía no había vuelto, ya tenía su titulo de administración de empresas y además esa noche no tendría privados por que le tocaba bailar en el tubo. Con esas pequeñas esperanzas se ajusto su corsé negro y por último se maquilló los labios de color rojo y salió de la habitación.

La música llevaba por inercia su cuerpo mientras giraba entorno a la barra de metal que estaba en el centro del escenario redondo en el que se encontraba, un poco más alta que los clientes que se sentaban en los sillones para verla, cuando terminó el baile los hombres que se encontraban mirándola se fueron a otros puntos del local, seguro que para buscar a alguien con quien desfogarse, le encantaba el lema "mirar pero no tocar". La música empezó a sonar de nuevo y su cuerpo comenzó a moverse al ritmo que le pedía esa canción, bajó apoyando la espalda en la barra lentamente y cuando llegó al final, alguien le susurró en su oído.

- Baila para mí, nena –aquella voz llevaba días sin escucharla, ladeó la cabeza por encima de su hombro y se encontró con Edward mirándola fijamente, lo vio como se sentaba en uno de los sillones, sus brazos quedaron a cada lado del sillón, se levantó de nuevo y siguió bailando, pero esta vez la música no era la que la llevaba, sino su mirada fija en los ojos verdes de aquel hombre que la observaba con deseo.

La canción terminó, tenía un descanso hasta el siguiente turno, podía irse a su habitación a quitarse un rato sus zapatos de tacón, pero no lo hizo, le llamaba más la atención sentarse al lado de él. Cruzó sus piernas sensualmente y lo miró.

- Dijiste que no ibas a volver más, ¿te arrepentiste de tus palabras? –ninguno apartó su mirada, las pupilas de ambos se fundían por la pasión y el deseo que sentían.

Se acercó a ella y mordió el lóbulo de su oreja, cerró los ojos y oyó su voz.

- Vamos arriba, hoy te necesito más que nunca –abrió los ojos y lo miró confundida, nunca había visto unos ojos tan tristes como esos- mi vida es una mierda –se apartó un poco de él para intentar ponerse de pie, aquello no estaba bien, sentía que se estaba involucrando demasiado con ese cliente, a excepción de James nunca había estado con alguien más de dos noches, a los hombres le gustaba la variedad, ¿por qué Edward era diferente? pero no la dejó, la agarró por la cintura impidiendo su huida.

- No puedo.

- Por favor Bella, necesito olvidar –sí, muchos venían a olvidar su vida, sus mujeres, su familia, sus trabajos… pero algo le decía en aquella mirada que él quería olvidar más que todo aquello.

- Hoy estoy bailando, no puedo estar con clientes – ¿por qué demonios le daba explicaciones? cuando era no, era no y punto, levantó la cabeza intentando fingir indiferencia ante esa mirada- es una regla de Aro y hay que cumplirla.

Iba a levantarse para irse, no había sido buena idea quedarse con él, pero antes de llevar a cabo sus planes él soltaba su agarre derrotado y se sintió mal por ello ¿por qué se sentía mal? tenía que darle igual lo que le pasara a ese hombre, era un cliente sin más, alguien con quien follaba y después le pagaba por el servicio. Pero todas esas convicciones se fueron a la mierda cuando no pudo levantarse de allí. Miró a todos lados con una idea en la cabeza, estaban bastante escondidos del resto del local, le gustaba bailar allí porque muchos clientes no se acercaban a esa área y la mayoría de las personas que estaban esa noche en el local estaban alejados, nadie se daría cuenta, quizás más tarde se arrepintiera de aquello, pero en ese momento solo esperaba a que Aro no la pillara.

Edward levantó la cabeza y la miró con asombro cuando sintió que ella comenzaba a acariciar su pecho, sus miradas volvieron a encontrarse, Bella comenzó a desabrochar el pantalón y entonces sintió una mano encima de la suya.

- ¿Qué haces? –preguntó confundido.

- Darte lo que has venido a buscar, puede que no sea una follada pero te liberarás –Edward alzó una ceja- antes que preguntes no me gusta el exhibicionismo – le dedicó una sonrisa que fue devuelta por ella, mientras seguía metiendo su mano entre el pantalón y el boxer. Lo observó mirando hacia todos lados, temía que alguien los descubriera, parecía un niño pequeño que temía que su padre le regañara por una travesura. Se acercó a su oído mordiéndole el cuello y lo sintió gemir cuando por fin agarró su polla- Tranquilo nadie nos verá, solo relájate y disfruta –susurrándole esas palabras comenzó a acariciarlo. Edward cerraba sus ojos y suspiraba para abrirlos y fijar su mirada en ella.

- No sabes… lo que estás… haciéndome –se mordió el labio viéndolo, dios se estaba mojando tanto solo con observarlo, su ropa interior estaba empapada.

- Si, lo sé –pasó la lengua por su cuello y subió hasta su oído para gemir con él, sabía que a los hombres les gustaba ver a una mujer gritar de placer, pero en esos momentos no sabía si estaba fingiendo o si en realidad estaba disfrutando por darle placer con su mano- te gusta que tenga mi mano rodeando tu polla, nadie te hace disfrutar como yo, cariño –unas manos se posaron en sus bragas acariciándola por encima de la tela.

- Tanto como a ti te gusta que mi mano este sobre tu estrecho y húmedo coño –esa vez no pudo contestarle pues un gemido salió de lo más hondo de su garganta y no podía negarlo, le gustaba que Edward la acariciara hasta hacerla perder el control, pero eso él nunca lo sabría, siguieron con sus caricias sin apartar la mirada uno del otro hasta que el orgasmo les llegó. Bella le mordió el hombro cuando el éxtasis recorrió todo su cuerpo, y no se separó su cabeza de su hombro hasta que logró controlar su respiración.

Cuando ambos estaban más calmados Bella se levantó, debía seguir bailando, pero antes de irse hasta el podium, se agachó y llegó a su oído.

- Considéralo un regalo –le guiñó un ojo y volvió a subir para bailar durante el resto de la noche.

Edward no se movió de aquel asiento, simplemente la miraba bailar y ambos no despegaban sus ojos del otro, le gustaba que la viera bailar y esa noche solo movería su cuerpo para él, no muchos hombres se acercaron hasta donde estaban, pues el gruñido de Edward era demasiado inquietante como para quedarse allí, por lo que estuvieron solos hasta que la música se paró, señal de que el Eclipse cerraba.

Al girarse para bajar del escenario observó como una espalda conocida se encaminaba hacia la salida, se sentó allí y vio dinero esparcido por el asiento, regresó su mirada hacia la puerta y se enfadó consigo misma, era una tonta, allí habría como unos dos mil dólares, podrían ayudarla a salir de Eclipse más pronto, pues Aro no sabia de su existencia, ya que ese imbécil no pudo aceptar un regalo por su parte. Suspiró y cerró sus ojos, por un segundo estúpidamente sintió que quería solo a la mujer "joder Bella, métetelo en la cabeza, eres y serás únicamente una puta para él". Abrió sus ojos ante aquella realidad, solo la veía como aquello, "Bella Swan, no más deslices, es solo un cliente más". Se recostó en el sofá mirando el dinero "es lo que eres y siempre será así, mientras estés aquí, todo seguirá igual".


¿Os ha gustado?

Por si hay dudas os pongo la definición de fusta:

- Fusta: Látigo largo y delgado que se usa para espolear a las caballerías.

Muchas gracias a todos de verdad cada vez que veo que tengo un comentario nuevo me pongo contentísima me alegro que este gustando ;)

Gracias a Beth por su tiempo y dedicación, creo que por ahora y según lo que me dijiste este es tu capítulo favorito, jeje

A mis queridas betas por su trabajo tan magnifico Caro y Vicky, que siempre trasnocha beteandome, me encantan nuestras conversaciones a través de Twitter, jeje

Por cierto en mi perfil hay dos portadas de la historia muchas gracias a Lau y a Isita_Maria

Si les gusto o no dejen reviews que no cuesta nada ;)

Hasta el siguiente

Besos de os quiere

xao