Disclaimer: Las parejas oficiales nunca debieron ser, así que nosotros atentamos contra lo establecido en los últimos dos libros, porque un amor como este vivirá en el corazón de todos nosotros hoy, mañana y siempre. Los personajes le pertenecen a Jk Rowling.
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THE PERFECT GENTLEMAN
By
The Darkness Princess & Lady Muerte
Para ustedes que nos miran desde el cielo.
Siempre estarán en nuestros corazones.
D.B.M.
*º*º*º
Sospechas.
Los rayos del astro mayor apenas lograban entrar por la ventana que iluminaba el cuarto de Harry, él se comenzó a mover, aspirando el aroma de «manzanas y vainilla». Sonrió, sintiendo una calidez inexplicable, era la primera noche que había pasado tranquilo desde la batalla, generalmente no dormía más de cinco horas, algunas veces pensando en lo sucedido, otras teniendo pesadillas.
Se acomodó cerrando sus brazos sintiendo un extraño bulto, su mente reaccionó, abrió los ojos, pero todo era tan borroso. Alzó su mano y tanteando la mesa de noche tomó sus lentes, después de colocárselos regresó su vista a su brazo, encontrándose con su amiga acomodada en su pecho, por un minuto se pasmó, observándola nada más, notándola tan frágil recargada en su cuerpo.
Entonces comprendió que ella era la calidez que sentía, se tranquilizo, recordando lo ocurrido la noche anterior y lo que ella hacia ahí. La admiró, alzó su mano y como un autoreflejo acarició su tersa piel.
Cuando se percató de lo que hacía, retiró su mano. «Un momento, ¿qué hace recargada en mí o más bien qué hacia yo? ¿Cómo terminamos tan juntos?». Un sonrojo furioso apareció en su rostro. Al instante se separó, levantándose bruscamente, aún aturdido por su rápido movimiento.
Sacudió la cabeza y miró el reloj observando la hora, aún era muy temprano, quizás debería dejarla dormir un poco más, después de todo se había desvelado por su culpa y ella lo había hecho por ayudarlo.
Ahí parado junto a su lecho donde descasaba su gran amiga, la miró simplemente contemplando su frágil figura entre las mantas, respirando acompasadamente durmiendo plácidamente. Harry sonrió automáticamente y se recostó sin darle mucha importancia a las órdenes que emitía su cerebro, se acercó a ella lentamente. Estuvo así simplemente mirándola, dejando correr el tiempo, por alguna extraña razón eso lo tranquilizaba.
«No entiendo por qué nunca me había dado cuenta de lo linda que es… bueno sí lo hice en el Baile de Navidad. Fue la primera vez que nos dejó a Ron y a mi con la boca abierta y no por sus conocimientos sino por su belleza, fuimos unos tontos por hacer esos comentarios tan estúpidos antes del Baile, pero hubo alguien que si notó lo que ella es: Viktor Krum. Ahora quizás vuelva a aparecer en nuestras vidas para acompañarla a ese Baile.»
Una punzada cruzó su pecho al evocar la imagen de su amiga con el búlgaro, sonriendo feliz en la pista, por alguna razón ese cuadro no le gustaba, queriendo alejarlo cerró sus ojos y sacudió su cabeza.
«Ah, ¿qué me pasa? Él no es tan malo, pero no se por qué no me termina de convencer, es mi amiga es lógico que me preocupe por ella y que desee saber con quién esta saliendo —Abrió sus ojos clavando sus pupilas en ella—. Es extraño, anoche fue la primera vez que pude dormir bien, ¿sería por qué estaba ella o sólo fue una agradable coincidencia? Tal vez fue porque estaba acompañado.»
*º*º*º
Hermione abrió sus parpados mostrando sus pupilas miel adormiladas, encontrándose con su amigo mirándola fijamente y parecía haberlo estado haciendo por más que unos minutos. Harry al darse cuenta que despertaba se alejó algo nervioso por haber sido descubierto admirándola de esa manera.
Ella dibujó una sonrisa que se borró al tomar conciencia de la situación. «¡Por Merlín! ¿Me estaba mirando? ¿Me veré bien? ¿Estaría roncando? ¡Merlín no, que vergüenza! ¿Y ahora qué digo? ¿Y si me encontró recargada en él?».
Un sonrojo apareció en sus mejillas, desvió su mirada apenada, sus manos se aferraron a las sabanas, deseando poder cubrirse con ellas hasta el último cabello de su cabeza.
—Eh… buenos días... yo bueno… tú te quedaste dormida y entonces no supe qué hacer y sólo te cobije, pero no te toque —explicó rápidamente, con algunos tartamudeos ligeramente avergonzado.
—Yo… gracias —respondió acomodándose un rizo rebelde, lo miró se veía tan lindo sonriendo nerviosamente, totalmente despeinado con ese aire despistado, que incluso le robaba el aliento—, me imagino qué fue incomodo para ti.
—No, bueno… es que de hecho dormí bien —comentó desviando su vista, sintiendo como su cara se volvía roja por lo que había dicho.
—Yo también —acotó tímida pero feliz de escuchar esas palabras—, creo que es mejor que me vaya, aún me tengo que arreglar y tú también —explicó comenzando a incorporase.
La observó levantarse y caminar hacia la salida, con ese aire de alegría que podía iluminar cualquier lugar dejando a su paso ese aroma tan delicioso y antes de salir por la puerta le dedicó una sonrisa de las que él sólo había visto en ella, haciéndolo experimentar una extraña sensación en su pecho que lo hacía sentir bien.
*º*º*º
Hermione salía envuelta en lo que había sido la mejor noche de su vida, llena de ese chico que aunque para muchos era sólo: «el niño que sobrevivió», «el chico que llevaba una cicatriz en forma de rayo», «el elegido», «el que derrotó a Voldemort», entre otros sobrenombres que le habían ido colocando con el paso del tiempo.
La realidad era que pocas veces había sido percibido simplemente como el chico de 18 años que se enfrentaba a la vida como todos los demás, el que podía provocar sentimientos en las personas y lo que era más importante para ella, el que vivía en su mente y corazón.
«¡Estoy feliz!».
Y se notaba en cada gesto de su rostro, caminaba con paso saltarín a su habitación, cuando sintió un frío en su nuca, señal de que alguien la miraba, se giró lentamente, saltando de susto al ver recargado al padrino de su amigo en el marco de la puerta de su habitación, observándola con esa mirada sabía y alusiva.
—S-sirius —pronunció vacilante y temerosa de haber sido descubierta.
«¿Me habrá visto salir de la habitación de Harry? ¡Tonta! ¡Claro que sí! Sino, no te miraría así. ¿Qué hago? ¿Qué hago? ¿Qué digo? ¡Tengo que controlarme! Mantenerme fría y concentrada en no titubear, ¡o estaré perdida!».
Sintió como un ligero sudor perlaba su frente, señal de que no podía controlar todo.
—Buenos días, ¿pasaste buena noche, Hermione? —cuestionó alzando su ceja con ese ligero aire de superioridad, mientras curvaba sus labios, mostrando su sonrisa de experiencia.
Ella entreabrió los labios nerviosa. «Un momento, ¿en qué sentido fue esa pregunta?… ¡Reacciona! Claro que es en el sentido que te imaginas, niega todo, abandona la misión… huye a tu cuarto ¿o qué le dirás?: ¡Eh sí… la pase al lado de Harry! Eso sonaría muy descarado, pero ¿qué demonios estoy pensando? No es momento para perder el control.»
Se cacheteó mentalmente.
—Eh sí, ¿y tú? —Logró articular sintiéndose en el peor interrogatorio de su vida. Todo era como si estuviera en un lugar oscuro con una lámpara frente a su cara, al lado de un hombre que la interrogaba con sutiles preguntas y que no era fácil de engañar y mucho menos cuando se trataba de alguien tan experimentado en ese ámbito.
Él sonrió sabiamente mirándola con cierto aire de ternura, era tan fácil saber cuando ella mentía, no era muy buena para hacerlo. —Bien… ¿y ya despertó Harry? —inquirió avanzando hacia ella.
Hermione sintió que le iba a dar un ataque, pasó saliva nerviosa. —Eh pues… yo… este… creo que sí.
—¿Sabías qué eres pésima para mentir?—dijo burlonamente inclinándose a la altura de ella, dejando que sus miradas se conectaran.
—¿Q-qué? —cuestionó automáticamente, sabiéndose descubierta.
Él soltó una risa divertida. —Es mejor que vayas a arreglarte o llegaras tarde —mencionó risueño, sin querer decir más, ya la había hecho incomodarse bastante.
—Sí, pero ¿tú…? —Pausó indecisa, él no podía saber lo que sentía ¿o si? —Olvídalo. —Avanzó y tomó la perilla de la puerta, estaba a punto de entrar pero no lo hizo, no podía simplemente quedarse con la duda, regresó su mirada al hombre. —Sirius…
—No te preocupes, no diré nada—mencionó amable, sin perder la curva divertida en sus labios—. No olvides que puedes confiar en mí —agregó guiñándole un ojo, para después girarse y perderse en el pasillo.
Hermione no supo exactamente cómo interpretar lo último. «¿Acaso lo sabrá?, pero ¿por qué no lo habrá dicho antes? ¡Por Merlín! No puedo seguir así, esto esta mal… que él lo sepa no augura nada bueno. ¿Seré muy evidente? ¿Y si los demás lo han notado?».
Meditabunda entró a su habitación recargándose en la puerta y mirando el techo con pesar. —Debo solucionar esto.
Se incorporó respirando profundamente para después entrar al baño, del cual salió poco después tras una nube de vapor, sintiendo ligeros escalofríos promovidos por la baja temperatura. Se acercó a su closet y sin detenerse a pensar tomó algunas prendas, las aventó a la cama, sin perder el tiempo dejó caer la toalla temblando, para comenzar a vestirse.
—Siento que una hipotermia me dará, esta casa necesita un buen hechizo para esta temporada, ya me encargare de eso —comentó tratando de darse calor, se sentó en el banquillo frente a su tocador, notando su melena desarreglada y húmeda, suspirando resignada comenzó a cepillarla lidiando con algunos nudos que la hicieron rabiar en algunos momentos. Finalmente después de la batalla con sus rizos, tomó gomina y un broche alzando su cabello sólo de una parte, mientras dejaba caer lo demás sobre sus hombros y espalda.
Se miró por un par de segundos recordando el motivo de su felicidad hasta antes de que el padrino de su amigo la sorprendiera saliendo de la habitación.
—Sí lo sabe, ¿por qué no ha dicho nada?, ¿no sabrá?, no es mucho insultar su inteligencia, pero entonces, ¿qué pretende?
Sacudió su cabeza, sacando esos pensamientos tortuosos de su mente. Observó su reflejo analizándose, verificando que estuviera lista, para después tomar algo de perfume. Tomó su mochila y algunos libros, salió de su habitación aún consternada, sin poder evitarlo dirigió su mirada a la puerta por la cual había salido tiempo antes. El recuerdo de lo que había ocurrido ahí le robó una sonrisa con un deje de ternura y travesura.
*º*º*º
Harry se encontraba bajo el chorro de agua caliente, dejando que el liquido se deslizara por su cuerpo, relajándolo, estando así no pudo evitar pensar en lo que había pasado el día anterior con Ginny, su imagen expectante de respuestas, confundida y deseosa de ser correspondida.
—Es mejor así, mientras yo no sepa qué es lo qué me pasa, lo qué siento y lo qué quiero. No puedo estar con alguien, pero ahora el problema es que le dije que iría con alguien al Baile y no tengo a nadie, ¿qué puedo hacer? —Meditó un momento pensando a quién se lo podría pedir.
—Perfecto, no se me ocurre nadie, si se lo pido a alguien que ya me ha hecho la invitación de seguro creerán que me gusta y no. Por otra parte no hay nadie que me llame tanto la atención como para invitarla y tampoco quiero a alguien que este encima de mi. ¿Qué puedo hacer? Si me pongo en manos de los gemelos seguro me consiguen alguien, pero no, eso es arriesgarme a que me molesten el resto de mi vida y no quiero terminar envuelto en no se qué y que luego me lo champen como a Ron —descartó la posibilidad, mientras se terminaba de duchar.
Cerró las llaves sin llegar aún a una decisión, respiró hondamente, tomó la toalla y se la amarró a las caderas, se colocó sus gafas ligeramente empañadas por el vapor. Salió del baño sintiendo un escalofrió, rápidamente avanzó hacia su closet cogiendo un par de prendas con las que no tuviera que sufrir las inclemencias del tiempo.
Dirigió su vista a la cama sin quererlo la imagen de Hermione dormida se disparó en su mente, al darse cuenta de lo que estaba pensando, sacudió su cabeza varias veces sin lograr del todo sacarla de su cerebro.
—¡¿Qué me esta pasando?!
Contrariado por todo, se terminó de arreglar, salió de su habitación topándose en el pasillo con su pelirrojo amigo.
—Harry, ¿terminaste tu trabajo? —preguntó agitado, terminándose de colocar un suéter.
—Sí, lo termine —respondió avanzando hasta las escaleras.
—Menos mal, pensé que no lo lograrías… has estado demasiado distraído incluso más que yo —comentó clavando sus ojos azules en los verdes.
Harry ladeó su cabeza y chasqueó su lengua. —Sólo un poco —replicó evasivo. Ron no apartó la vista estaba preocupado por él y ya no se le ocurrían más cosas para animarlo. Al fin llegaron al comedor, sentándose a la mesa.
—Buenos días —saludó Sirius bajando el periódico.
—Buenos días —contestaron, Harry al instante notó que su amiga no se encontraba.
—¿Se le hizo tarde a Hermione? —preguntó Ron sorprendido, comenzando a engullir su desayuno; el cual era preparado por el elfo domestico que percibía un sueldo apreciable todo esto conseguido por Hermione, a pesar de cierta inconformidad de Sirius que no entendía del todo su afán en los derechos de los elfos y su organización.
—¿No ha bajado aún? —inquirió a su padrino, extrañado ya que ella había abandonado su habitación a buena hora.
Sirius miró a su ahijado con una sonrisilla alusiva. —Sí ella ya lo hizo, pero tenía mucha prisa y se fue.
—Mmm que raro, aunque de seguro se fue a adelantar alguna de sus actividades o a la biblioteca —comentó, sin darle relevancia al asunto hasta que una idea extraña se coló en su mente—. ¿O será qué se esta viendo con alguien? Después de todo no sabemos quién es su pareja para el Baile —externo en un bufido.
Harry escuchaba a su amigo dejar salir sus deducciones que ahora taladraban su cerebro más al recordar la imagen de ella bailando con Krum en cuarto. Sintió una extraña opresión en su pecho, mientras miraba su desayuno perdiendo por completo el apetito.
—Cierto, ella parece estar interesada en alguien —manifestó Canuto enigmáticamente, curvando sus labios divertido.
—¿Quién será? ¡Vaya… no lo puedo creer! ¿Por qué no nos ha dicho nada? ¿Tú qué crees Harry? —Miró a su amigo notándolo perdido nuevamente en sus pensamientos—. ¿Harry? ¿Harry?
Potter regresó a la realidad después de escuchar la persistente voz de Ronald, notando las miradas interrogantes de los presentes sobre él. —Lo siento, ¿qué?
—¿Qué pasa contigo? ¿Te sientes bien? —inquirió su amigo ligeramente preocupado.
—Sí, estoy perfecto —mencionó, tratando de tranquilizarlos.
—Bien, entonces ¿crees qué Herms este saliendo con alguien? ¿Te lo ha dicho? —presionó con el ceño fruncido.
Harry se quedó sin palabras al escuchar esas preguntas. «¿Hermione saliendo con alguien? ¿Con quién?, pero ella no me ha dicho nada. ¿Acaso será Krum?». No sabía cómo manejar eso, así que respondió a su primer impulso.
—No… ella no. —Se levantó y al darse tomar consciencia de sus acciones estaba a punto de salir de la habitación—. Es mejor que nos vayamos o llegaremos tarde. —Se justificó sin girarse, estaba demasiado contrariado por lo que había hecho.
Ronald y Sirius estaban sorprendidos por su actitud, simplemente lo contemplaron en silencio.
El pelirrojo tragó su bocado con dificultad. —Pero aún no he acabado de desayunar —Dirigió confundido su vista a Black.
Sirius sólo le sonrió, tranquilizándolo. —Es mejor que te vayas o te dejará.
Harry tomó sus cosas, se colocó los guantes aprisa y salió al frío viento de la calle. No quería ya pensar en nada, paró un carruaje se giró para ver como Ron le gritaba que lo esperara.
—¡Espérame! —Por fin lo alcanzó jadeante, ambos subieron al carruaje, iniciando así el camino hacia la Universidad.
*º*º*º
En la Universidad Myrddin, Hermione caminaba confundida por los antiguos pasillos sin un rumbó fijo, refunfuñándose por lo bajo por como había actuado en la mansión. —Eres una tonta, tonta. ¿Cómo se te ocurre actuar así?
*º*º*º
Arribaba al comedor, esperando que el dueño de la casa ya se hubiera ido al Ministerio, pero cuando atravesó el umbral su esperanza se desquebrajo.
—¿Pasa algo? —interrogó, al notar la expresión en su rostro.
—Eh no —respondió vacilante, entró y tomó asiento en la mesa sintiéndose observada y analizada que era lo peor. Se tomó unos minutos tratando de armarse de valor y atreverse a cuestionarlo sobre sus palabras—. Bueno, ¿a qué te referías cuando me hiciste esas preguntas y tus comentarios?
—¿Segura qué quieres saberlo?, digo preferiría que tu me lo dijeras —replicó guasón, tomando un sorbo de su café.
—Eh ¿yo? —preguntó desconcertada. «¿Yo qué tengo qué decirle? ¿Aceptar qué pase la noche con Harry? Bueno sí lo hice, pero no en el sentido que él cree, o que creo que cree.»
—Vamos, mejor desayuna, ya habrá tiempo de hablar de esto.
—Estoy segura de que quiero saber ¿a qué te refieres? —afirmó, era mejor darle prisa al mal paso. No quería estar rompiéndose el cerebro todo el día para llegar a la misma conclusión, tener que preguntarle.
—Sí eso quieres, dime ¿a qué crees qué me referí en la mañana? Digo yo sólo estaba afuera de mi cuarto cuando te salude —manifestó enigmáticamente, llevándose a la boca un pedazo de fruta.
Hermione lo miraba frustrada y confundida, odiaba ese aire de sabiduría y análisis que comenzaba a llenar esa habitación.
«Pero ¿qué digo?, ah creo que será mejor que aclare esto, sino de seguro también molestara a Harry y es lo que menos quiero, que le haga este tipo de preguntas a él, pero ¿qué diría Harry?, la verdad que sólo pase la noche ahí y que nada pasó.»
—Bueno… yo —balbuceó, ¿por qué demonios era tan difícil decirle lo que pasó? Un sonrojo fugaz adornó su mejillas—, salí del cuarto de Harry, porque… ayer yo lo ayude a terminar un trabajo y entonces… ¡sólo dormimos! —exclamó con todos los colores posibles en su rostro.
Sirius estaba totalmente divertido, pero no podía reírse o Hermione se enojaría completamente. —Humm yo no sabía eso, yo solo pensé que lo habías ido a despertar —mintió.
—¿Qué? O sea que… arrrh ¿por qué haces eso? —refunfuñó, enojada consigo misma por haber dejado que él la manipulara así.
—Tranquila, tampoco es para tanto, a menos de que me estés ocultando algo —musitó enarcando su ceja negra, clavando su mirada pícara en ella, queriendo sonsacarle más información.
—¡No! —replicó incorporándose, totalmente roja—. Ya me tengo que ir —mencionó girándose y avanzado hacia la salida a pasos agigantados. Dejando a Sirius totalmente impresionado.
*º*º*º
—¡Por Merlín! —expresó abrumada, mirando hacia el techo.
—¿Qué te sucede Hermione? —cuestionó Lavender, caminando a su lado.
Se giró encontrándose con la figura de su amiga, dibujó una media sonrisa. —Nada —replicó en un suspiro resignado.
—Pues parece que es todo lo contrario. ¿Algo pasa? ¿Es el Baile? ¿Ya conseguiste pareja? ¿Quién es? ¿Es guapo? ¿Aceptaste? —lanzó preguntas que sólo lograron confundirla más.
—Lav, Lav… ¡para ya! No, no tiene nada que ver con eso —explicó tratando de calmar la efusividad de su amiga.
—Ah, que lastima —resopló—, pensé que ya habías encontrado a alguien, pero no pierdas la fe, aún faltan días —manifestó animándola.
—Eh sí —comentó con una sonrisita nerviosa, pensando en su amigo. Aunque ahora que recordaba aún no sabía si se lo había pedido a la pelirroja.
—Hermione, ¿te encuentras bien? —preguntó al notarla ausente.
—Sí, sí… no pasa nada —dijo tratando de ocultar su sentir—, ¿y tu cómo vas con esto del Baile?
—Pues, te cuento en el camino, sino se me hará tarde —Comenzaron a caminar mientras Lavender, le contaba su vida casi, casi con salto y seña, aunque Hermione se encontraba demasiado hundida en sus problemas como para percatarse de todo lo que pasaba a su alrededor.
*º*º*º
Ron trataba de entender lo qué le sucedía a su amigo, si era cierto que desde la batalla se había vuelto más reservado, pero su actitud en el desayuno si que lo había descolocado.
—Eh Harry, ya hombre, aún es temprano, no tienes que caminar tan rápido —mencionó, observando como su amigo paraba en seco.
Harry aún trataba de entender su abrupta reacción, si su padrino y su amigo se habían sorprendido, él no se quedaba atrás.
«¿Qué me pasa? ¿Por qué no logro quitarme de la cabeza el comentario de Ron? Hermione tiene derecho a salir con quién quiera y eso no tiene que molestarme, es sólo mi amiga, pero… yo sólo estoy preocupado por ella o quizás la idea de que ella tenga una relación me es chocante, tal vez no quiero compartirla, todo este tiempo sólo ha estado conmigo. Lo mejor es que me acostumbre a la idea».
—Mira Harry, quien va ahí… Cho Chang —señaló sacando a su amigo de sus cavilaciones.
Él dirigió su vista hacia la chica observándola caminar elegantemente por el jardín al lado de sus amigas. —Es raro verla por estos lados de la Universidad.
En ese momento una chica tocó el hombro de Harry haciéndolo girarse, encontrándose con la imagen de una ex alumna de Ravenclaw.
—Disculpa… soy Mandy Brocklehurst, yo he querido preguntarte ¿si te… gustaría ir… conmigo al Baile? —balbuceó, ligeramente ruborizada.
Potter no sabía ni qué decir, últimamente esto se le estaba haciendo costumbre. De pronto a su mente vino la imagen de Ginny y su pregunta sobre el Baile, lo cual no le ayudaba en nada, al contrario lo colocaba en un posición más difícil.
—Eh… yo…
Hermione avanzaba meditabunda por los pasillos que se dirigían a los jardines, hacia rato que había dejado a su amiga en su aula y ahora se dedicaba a darle vueltas a sus dilemas, giró en una esquina, encontrándose con una escena que no ayudaba.
Ron por su parte contemplaba por accidente la petición de la chica, miró a su amigo y de nuevo a la chica, sintiéndose un tanto inoportuno, aunque ya se imaginaba el desenlace. Se giró notando la presencia de su amiga, parada en seco, observándolos con una expresión en su rostro, que él no entendía.
—Hermione —musitó, avanzando hacia ella.
Al escuchar el nombre de su amiga, Harry ladeó su rostro encontrándola, quería ir con ella, pero Mandy aún estaba ahí. Regresó su vista a ella, notando su expresión expectante y nerviosa. —Yo ya tengo pareja, lo siento —dijo con pesar, la chica lo miró con cierta decepción reflejada en su rostro.
—Ah bueno —mencionó girándose y comenzando a avanzar apresurada, después de aquel rechazo frente a todos, sólo quería desaparecer del lugar.
Harry la vio irse allá iba su oportunidad de tapar su mentira, pero ahora lo que más le importaba era su amiga. Rápidamente se giró acercándose a sus amigos.
Mione observó como Ronald caminaba hacia ella, pero ni siquiera le prestó atención a lo que le decía, su vista estaba fija en lo que sucedía con su amor platónico.
—Hermione, Hermione —llamó sin obtener respuesta, así que la sacudió un poco.
—Ron, ¿qué pasa? —inquirió concentrándose en él, perdiendo todo contacto de la pareja.
—Eso es lo que me gustaría saber ¿qué pasa, pero contigo? —cuestionó, enarcando su roja ceja.
—No pasa nada —respondió sin entender.
En ese momento Harry los abordó escuchando lo último. —Entonces, ¿por qué te fuiste sin nosotros?
—Sí, ¿por qué no nos esperaste?, ¿qué era lo qué tenías que hacer? —agregó Ron, mirándola de forma acusatoria.
Hermione clavó su mirada chocolate en las verde que la veía con interrogación tras las gafas, ¿cómo les iba decir la razón? Eso sería ponerse en evidencia, quizás se lo diría a Harry pero cuando estuvieran solos, no quería involucrar aún a Ron.
—Yo… bueno, sólo vine a la biblioteca, sí eso hice a… a devolver libros —divulgó desviando su vista. Detalle que no pasó desapercibido por Harry, estaba a punto de hablar, pero Ron se le adelantó.
—¿A eso? Pudiste hacerlo después —replicó Ronald, negando con su cabeza —, ya ves Harry, no teníamos que apresurarnos a venir, pude haber terminado de desayunar.
—¿Se apresuraron a venir? —cuestionó confundida, alzando su vista, mirándolos enredada.
—Sí, pero eso ya no importa —dijo, concentrándose ahora en su amigo, mirándolo pícaramente—. Y bien Harry, ¿ya conseguiste pareja?
Potter estaba concentrado en averiguar qué ocultaba su amiga, pero al escuchar la pregunta, acompañada de un ligero codazo en sus costillas, los colores se le subieron. —No.
Hermione no pudo evitar sentirse aliviada, aunque sabía que eso no mejoraba toda la situación.
—Una más que se te va amigo —resopló burlón—. A todo esto Hermione, ¿quién será tu pareja? —indagó, haciendo que ella entreabriera sus labios sin lograr articular ni una sola palabra, sorprendida por la inesperada pregunta, centró su vista en Harry, que la miraba expectante, no había alguien con el que más deseara ir que él, pero ese sólo era un lindo sueño.
En ese momento el reloj del la torre principal, sonó anunciando el comienzo de las clases para algunos.
—Me tengo que ir, yo… los veo después —anunció apresurada, pasándolos sin detenerse a escuchar la respuesta.
—Pero Herm… —Harry trató de detenerla pero fue en vano.
Ambos la vieron irse, como si sólo hubiera sido una brisa.
—Que rara esta, ya averiguaremos con quién ira.
Harry estaba totalmente de acuerdo con eso, quizás era él más interesado, ladeó su rostro regresando su vista a su amigo. —Es mejor que nos vayamos, la Academia no esta tan cerca de aquí.
—Pero Harry, de verdad deberías ya buscar una pareja, esa chica no era tan desagradable.
—No lo sé Ron —murmuró únicamente, aún clavado en todo lo que ocurría con Hermione, cuando su mente evocó el recuerdo de su ex novia, de verdad que tenía que conseguir una pareja o cuando Ginny se enterara seguramente le reclamaría y no quería terminar así con ella, más aún sabiendo que era la hermana de su mejor amigo, una mujer importante en su vida, pero con la que ahora no quería comprometerse, no podía ofrecerle nada, todo era tan confuso, ya ni siquiera estaba seguro de lo que sentía.
«Tengo que conseguir a alguien, pero ¿quién?, tiene que ser alguien que conozca no quiero a alguien que solo me trate como un trofeo, como si fuera su premio personal, alguien… que no espere algo más de mi.»
—Harry, estas muy callado —profirió, después de varios minutos de andar por el lugar en silencio.
—No pasa nada —tranquilizó inhalando aire.
—¿Tiene qué ver con mi hermana? A veces pienso que sigues pensando en ella, tienes esa mirada que ponías cuando estábamos en el campamento y la echabas de menos. A mi no me molestaría que ustedes volvieran… ya sabes, después de todo te prefiero a ti como cuñado, no necesito conocer otro novio. No te ofendas pero las elecciones de mi hermana dejan mucho que desear.
Harry concentró su vista en su amigo, sabía que esa pregunta estaba rondando hace meses la mente de su amigo, por fin la había hecho, pero ahora era él, el que no sabía cómo responderla. —Ron yo…
—Jovencitos, se hace tarde, los espero en cinco minutos en el salón —ordenó Ketletorn, pasándolos.
—¡Vaya! Hablamos después —mencionó mirando a Harry, dándole a entender que no dejaría el tema así.
—Claro —respondió dejando caer sus hombros y caminando un tanto desanimado hacia el aula.
*º*º*º
En el Ministerio, un atractivo pelinegro se encontraba sentado en su silla, revisando algunos papeles importantes.
—Adelante.
—¿Trabajando desde temprano? —inquirió Remus con una sonrisa, al entrar en la oficina.
—Ya ves, soy un hombre de trabajo, como dice el dicho muggle: «a quien madruga Dios lo ayuda», aquí sería Merlín ¿no? —manifestó sonriéndole, levantándose y abrazándolo a manera de saludo, para después señalarle una silla frente al escritorio.
—Canuto, no cambias ¿y qué es lo que revisas con tanta concentración? —inquirió interesado—. ¿No será el informe de alguna chica o si?
—Lunático, ¿qué clase de hombre crees que soy? Se ser profesional, aunque quisiera que fuera eso, son documentos sobre los ataques que se han estado dando, ya sabes los que aún se resisten —explicó mientras su semblante se volvía rígido.
—Ya veo, te preocupa que se acerquen a Harry —aseveró, colocando el mismo semblante.
—Sí, él ya hizo lo suficiente. No quiero que esto lo siga persiguiendo, necesita un tiempo para vivir sin estos dilemas, en cuanto se vuelva auror podrá preocuparse nuevamente por cazar magos oscuros—repuso dejando los papeles sobre el escritorio—, pero mejor cambiemos de tema, ya habrá tiempo para encargarnos de eso. Mejor dime, ¿cómo esta Nym y mi sobrino favorito, eh?
Remus esbozó una tierna sonrisa. —Están bien, pero mejor porque no los ves, de hecho nos gustaría que fueras a comer a la casa, claro también están invitados los chicos —exclamó, notando una extraña expresión en el rostro de su amigo—. ¿Qué ocurre?
—Sólo dime que nosotros vamos a llevar la comida —expuso divertido—. Sabes que la cocina nunca fue lo de Nym —agregó sonriendo.
—Lo sé, pero no te preocupes cocinará Blom, un elfo que contratamos —aseguró con una sonrisa bailando en sus labios, él sabía bien cuales eran las fallas de su esposa pero aún así estaba perdidamente enamorada de ella.
—Entonces, estaremos ahí, ahora le mando una lechuza a Harry para avisarle. —Se levantó yendo hacia la puerta.
—Sigue contrariado por lo de la guerra, ¿no? —cuestionó con una mueca de preocupación.
—Sí, le va constar superarlo pero confío en él —prorrumpió seguro.
—Lo hará.
—Ahora trató de convencerlo para que asista al Baile de la Universidad, pero él no quiere, aunque podría haber una oportunidad —exclamó con una sonrisa pilla y un brillo especial en sus ojos.
—¿Ginny? ¿Ha pensado en volver con ella? —preguntó curioso.
—Pues eso no lo sé, pero creo que podría haber alguien más —profirió enigmáticamente —, pero vamos, acompáñame a enviarle la lechuza.
—Esta bien, mientras me pondrás al tanto de tus nuevas aventuras. ¿Cuándo sentaras cabeza, eh?
Mientras Sirius se quejaba por el comentario y Remus reía.
*º*º*º
Hermione estaba en clase, simplemente observando como su profesora exponía un tema que parecía ser interesante, el problema era que ella no tenía su concentración ahí, ¿algo extraño en ella, no? Recargó su cabeza en su mano, mientras suspiraba.
«El Baile se acerca y yo aún no tengo pareja, pero Harry tampoco… ¿qué pasa con él? ¿Será que dejó de querer a Ginny?... ¿o será que se debe a su cambio? Quizás aún piensa que alguien le puede hacer daño, bueno no estamos a expensas de que no suceda, aún hay locos que desean que "la pureza de sangre continué", pero ¿de verdad será eso? Se que tengo la propuesta de Viktor, pero ¿hacerlo venir por un Baile? no, aunque se que él me trataría muy bien.»
Posó su mirada en su pergamino, sin ser consciente había garabateado el nombre de su mejor amigo.
«Para que negarlo me gustaría que Harry fuera mi pareja, desde cuarto año en Hogwarts cuando participó en ese terrible Torneo, siempre los vi buscando a quien invitar; claro Harry quería ir con Cho Chang, la miraba como a mi me gustaría que me mirara, como miraba también a Ginny, pero en esa ocasión ellos nunca se fijaron en mi, parecía que no me consideraban chica, pasaban de mi como si fuera un cero a la izquierda.»
Evocó el rostro de sus amigos al verla con aquel glamoroso vestido y ni hablar de la cara que había puesto Malfoy. «Esa vez, me sentí muy bien, aunque no podía dejar de ver a Harry, al menos me hubiera gustado bailar una canción con él, pero bueno al parecer mi destino ha sido siempre estar su lado, pero nunca con él.»
Sacudió su cabeza alejando esos dolorosos pensamientos.
«Vamos Hermione, no es momento para ponerte triste, al menos paste una buena noche y fue maravilloso estar así tan juntos, sentir como sus brazos me rodeaban, aspirar la loción de su cuerpo, escuchar los latidos de su corazón. No lo cambiaría por nada, si tan sólo él pudiera ver en mi más que una amiga.»
Sonrió melancólicamente, mientras volvía a la realidad, su clase pronto acabaría y al menos quería tratar de obtener un par de notas.
*º*º*º
En la Academia, Harry y Ron escuchaban toda una suma de relatos sobre como su profesor había vencido a mortifagos en la primera guerra.
—Si que es todo un fantoche, ¿no? —susurró Ron al oído de su amigo.
—No se porqué es maestro, me recuerda a Lockhart —exclamó desencantado.
—Es verdad.
—Señor Potter, Señor Wealey —llamó Ketletorn, al instante ambos se pusieron rectos, esperando un regaño, pero como suceden en muchas escuelas la campana los salvó, en este caso sería el reloj—, hablaremos la clase siguiente.
Los chicos respiraron aliviados, tomando sus cosas y abandonando el lugar.
—Tenemos clase hasta las 11, podemos ir al campo a entrenar un poco —sugirió, ya que quería despejar su mente, haciendo algo que le gustaba, volar.
—Esta bien, pero primero vamos a la cafetería, tengo hambre y todo porque tú saliste así de la mansión —expresó recriminarte, colocando una mano en su estómago.
—¿Qué nunca lo vas a olvidar? —replicó con una media sonrisa.
—Lo olvidare, si invitas los chocolates calientes —mencionó risueño.
—Esta bien —aceptó sonriéndole.
Avanzaban por los pasillos, cuando un ave abordó a Harry.
—¿Una carta? ¿A está hora? ¿De quién es? —preguntó curioso Ronald.
—No lo sé. —Desató el mensaje, acariciando a la lechuza, notando que venía del Ministerio, la dejó ir, mientras abría la misiva, leyéndola rápidamente. Por un momento pensó que se trataban de malas noticias, pero con alivio vio que no era así.
—¿Y bien? —indagó intrigado, más al notar la sonrisa de su amigo.
—Es de Sirius, dice que Remus nos invita a su casa a comer —divulgó guardando la nota, notando la expresión contrariada de su amigo—, ¿qué pasa?
—Es que ayer cuando salí a despedir a mis papás, me invitaron a comer a casa y les dije que sí —mencionó con una mueca.
—Tranquilo ve, yo iré con Hermy, espero que no tenga un compromiso —espetó, pensando en el misterio que envolvía a su amiga, en verdad deseaba saber, ¿quién sería su pareja?
—¿Bromeas? Es Hermione, a menos de que tenga un compromiso con un libro, no lo creo.
—Recuerdas lo de esta mañana.
—Demonios, cierto… no sabemos, esta muy rara —dijo con una mueca, preocupando un poco más a Harry, el cual cuanto antes quería saciar sus dudas.
Siguieron caminando y justo antes de llegar a la cafetería, se encontraron con Hermione que iba acompañada de las hermanas Patil, que la estaban aturdiendo con las parejas que habían conseguido y los vestidos que usarían. Al ver a los chicos respiró aliviada.
—Chicas, las veo después —comentó avanzando rápidamente hacia ellos—. ¡Que bueno que los veo! Acaban de salvarme de una mañana tormentosa —mencionó con alivio.
—Sí, sí, vamos a la cafetería —expresó Ron adelantándose unos pasos.
—Siempre tan hambriento —musitó con una diminuta sonrisa Hermione.
—Sí, pero es sólo porque no lo deje terminar de desayunar, ahora invitare los chocolates —repuso clavando sus pupilas en ella y sonriéndole—. Claro a ti también, si quieres.
Hermione ladeó rápidamente el rostro, al sentir un fugaz sonrojo. —Eh gracias.
Caminaron juntos hasta entrar en el recinto, observando que su amigo ya tenía una mesa y les hacía señas, se acercaron, notando como Ron engullía su desayuno, ni siquiera se había detenido esperarlos.
—Ron, mastica la comida —aconsejó cansina, ya estaba acostumbrada a la manera de comer de su amigo, pero aún había gente que no y eso era notorio.
—Sí la mastico —respondió semimolesto—, ¿ya le dijiste Harry?
—¿Decirme qué? —preguntó curiosa.
—Remus nos invitó a comer en su casa —comunicó observando como su amiga se retiraba sus guantes, mostrando sus delicadas manos.
—Ah, que bien, quiero ver a ese lindo bebé, Teddy —exclamó con una mirada anhelante y una sonrisa tierna.
—Es solo un bebé, ¿por qué te emocionas tanto? —interrogó, antes de beber un sorbo de su chocolate y casi escupirlo por lo caliente que estaba.
—Deberías tener cuidado y me emociono porque es un lindo bebe, además de que me gusta ver a Remus y a Nym tan felices —explicó risueña—, y no olvides que es el ahijado de Harry, aunque parezca descabellado para algunos, creo que se llevaran bien —agregó, propinándole una mirada emotiva.
Potter sonrió ligeramente, sintiéndose agradecido de que su amiga confiará tanto en él. De repente el mundo paró y Harry parecía estar simplemente contemplando en cámara lenta la escena de sus dos amigos intercambiando sus opiniones, clavó su vista en Hermione, notando lo linda que lucía cuando se exaltaba ligeramente, la manera en que sus labios se movían con cada palabra que salía de su boca, la sonrisa confiada al final de su frase que decía que tenía la razón y que le había ganado una vez más a Ron.
—Harry, dile que no es verdad —pidió demandante, girando su rostro al no escuchar la contestación de su amigo, lo cual también hizo que ella lo mirara.
—¿Harry?
Potter que seguía en su ensueño, al ver que Hermione ladeaba su rostro y posaba sus hermosas iris chocolate en él, sintió un fugaz calor, al escuchar la persistente voz de su amigo, volvió a la realidad.
—¿Qué pasa? —preguntó despistado.
—¿Estás bien, Harry?, pareces un poco acalorado —evidenció preocupada, colocó sus manos en sus mejillas, logrando que se tensara al sentir un estremecimiento.
—Eh bueno… no es nada, es por el chocolate —aseveró, nervioso señalando la taza.
Hermione bajó sus manos, brindándole una tibia sonrisa.
Ron no pareció convencerse, ya que Harry nunca había tocado su chocolate, ni siquiera lo había probado, pero lo dejó pasar.
—Creo que debo regalarle algo a Teddy, pero no se qué. —Trató de desviar la atención de él, para así poder tomarse un respiro y relajarse.
—Si quieres cuando termine la clase te acompañaremos al Callejón Diagon, a buscar algo —sugirió encantada.
—Eso estaría bien.
—Yo no puedo ir, quede con lo gemelos —se excusó—, de ahí me iré a la Madriguera.
—Supongo que seremos solo tú y yo, Hermy —musitó con una sonrisa de medio lado.
—Ah, esta bien, además las mujeres son mejores para eso de los regalos y los bebés —añadió Ron, arrugando ligeramente su nariz.
Harry y Hermione se sonrieron, comenzando a beber su chocolate. Así se les pasó el tiempo, hasta que llegó la hora de volver a clases.
*º*º*º
Continuará...
