Disclaimer: Las parejas oficiales nunca debieron ser, así que nosotros atentamos contra lo establecido en los últimos dos libros, porque un amor como este vivirá en el corazón de todos nosotros hoy, mañana y siempre. Los personajes le pertenecen a Jk Rowling.

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THE PERFECT GENTLEMAN

By

The Darkness Princess & Lady Muerte


Para ustedes que nos miran desde el cielo.

Siempre estarán en nuestros corazones.

D.B.M.

*º*º*º

Una situación comprometedora.

Las clases finalizaban, los alumnos salían cansados y aliviados de terminar su día de escuela, claro sólo algunos porque había otros que no sabían cuando parar.

Ron salía aturdido por tantos conceptos y nuevos hechizos, mientras Harry sólo sonreía al verlo así de desorientado.

—¿Por qué los profesores pretenden que aprendamos de un día a otro tantas lecciones? El fin es atrapar a los magos oscuros ¿no? Para eso no necesitamos todo eso…

—Vamos Ron, no es para tanto —acotó sonriente.

—Ah… es mejor que me vaya con los gemelos, aunque no se si estar con ellos y sus inventos sea mejor, de seguro me trataran de sobornar nuevamente por lo de Luna —mencionó cabizbajo.

—Ron no seas tan dramático, de vez en cuando estar con los gemelos es bueno —aseveró recordando las bromas que solían hacer.

—Mmm es verdad. Es mejor que vayas a ver a Hermione ya debe estar por salir y si no llegas puntual seguro te reclamará —dijo con una media sonrisa.

—Tienes razón, te veré después, dale mis saludos a los gemelos —pidió comenzando a avanzar.

—Sí, lo haré y tu dale los míos a Remus y Tonks —respondió, para después girarse y perderse entre la gente.

Harry lo vio irse y siguió su camino, cruzando los pasillos llenos de alumnos y profesores, hasta que por fin llegó al aula indicada, se asomó por la rendija de la puerta percibiendo la voz del profesor y ligeras figuras distorsionadas, se alejó resignado a esperar y se recargó en el muro en espera de que la clase terminará.

Dirigió su vista esmeralda al ventanal que dejaba ver el paisaje blanco, fue entonces que recordó a Hedwig, su gran amiga que murió durante su larga batalla contra el Señor Oscuro, una silenciosa lágrima recorrió su mejilla.

En ese instante la puerta se abrió dejando salir a una multitud de chicos, Potter se quitó los anteojos para limpiar sus ojos. Su amiga salió con Lavender, justo en ese momento.

—Oye, ¿no es ese Harry? —cuestionó insegura Lav al verlo cabizbajo.

—Sí, nos vemos después —Se despidió dejando a su amiga confundida admirando la situación.

Hermione se acercó rápidamente, notando como Harry tenía los ojos cerrados, mientras su mano se deslizaba por el tabique de su nariz.

—Harry —lo llamó tocando ligeramente su brazo.

Al escuchar la voz de su amiga, él retiró su mano y abrió sus parpados mostrando sus pupilas, se colocó sus gafas para ver mejor a la chica.

—¿Estás bien? —preguntó al notarlo extraño y con ese brillo opacado en su mirada.

—Sí, estoy bien —respondió tratando de mostrar una sonrisa, que sólo se quedó en eso, un intento—. ¿Lista? —preguntó disimulando.

—Sí —afirmó no muy convencida con la respuesta de su amigo.

Harry recompuso su figura. —Vamos, aún tenemos que buscar ese regalo.

Hermione lo miró con ojos preocupados, cerrando sus puños con impotencia. Deseaba con todo su corazón volver a ver sonreír realmente a su amigo. Suspiró y se apresuró a alcanzarlo.

*º*º*º

En la Madriguera, Ginny miraba las ondas producidas por la pequeña piedra al tocar el agua casi congelada del lago cercano, tomó otra piedra y la lanzó nuevamente. —¡No te entiendo Harry Potter! —exclamó molesta y triste por la actitud de su ex novio.

—Tranquila —comentó Luna, desde la copa del árbol, preocupada por ver a su amiga así.

—Se que me debo calmar, pero es que no se qué pasa. Harry invitó a otra chica al Baile… ¿sabes lo qué significa eso? —mencionó afectada, aventando la piedra con fuerza, logrando que se hundiera.

—Ginny si sigues aventando las piedras de esa manera harás que las criaturas se molesten —profirió bajando cuidadosamente del árbol—, y sobre lo del Baile, quizás no signifique nada.

—¿Tú crees qué no? —cuestionó sentándose en la orilla del lago.

—No lo sé, es lo más probable, pero mira, yo voy a ir con tu hermano y eso no significa que tenga una relación con él, simplemente lo considero un buen amigo —exclamó con inocencia, sentándose al lado de la pequeña Weasley.

—Mmm mi hermano, si que es un caso, mira que no darse el valor de invitarte y luego los gemelos, a esos si que les sobra.

—No hables así de él, yo sé que si lo hubiera hecho —confesó segura.

—¡Vaya que le tienes fe! —manifestó con una sonrisa burlona.

—Al menos logre que sonrieras y si le tengo fe, pero Ginny ya deja ir las cosas, el tiempo dirá lo que tenga que pasar —sugirió, dibujando con su dedo figuras en la tierra húmeda que no estaba llena de nieve.

—¿Quieres decir qué lo deje ir? —preguntó resistiéndose a tal idea.

—No exactamente, pero no esta bien que te atormentes pensando esas cosas, Harry hablará contigo cuando este listo.

—No lo sé, creo que ayer sufrí un rechazo real —musitó perturbada.

—Mejor deja ya de pensar en eso —aconsejó con una media sonrisa—. Bueno yo no se si mis comentarios te ayuden, después de todo… mis relaciones siempre han sido de amistad, sólo con ustedes… no he tenido novios.

—Cierto, pero no importa. ¿Sabes? Me gustaría saber quién será la pareja de Hermione —soltó con curiosidad, tratando de alejar sus pensamientos de Harry.

—No nos ha escrito sobre eso —afirmó Luna, recostándose y dejando que su vista se perdiera entre los árboles blancos.

—Ayer no me dijo nada, bueno es que casi no tuvo tiempo —refirió pensando en eso, recordando que ella había salido a ver a Harry. Nuevamente una sensación incomoda se instaló en la base de su estómago.

—Quizás venga Krum.

—Puede ser, después de todo ella aún le escribe —profirió suspirando—. Es guapo, famoso, gentil… y caballeroso.

—Mmm sí, pero ella no lo ve de esa forma —agregó Luna, sintiendo como una gota de agua fría le caía en su nariz.

—Es un desperdicio, pero Hermione es muy reservada en ese aspecto, si nos habla de chicos, pero nunca tan abiertamente. Bueno incluso pensé que le gustaba Ron, pero resultó que eso no iba a ningún lado.

—¿Crees qué Ron aún este interesado en ella? —preguntó curiosa, limpiándose las gotas de agua que caían graciosamente en su rostro.

—No lo sé, es Ron —comentó con un gesto extraño—, han pasado muchas cosas y quizás aún él… no, no me hagas caso.

Lunita la miró confundida, pero lo dejó pasar.

—¿Ya tienes tu vestido? —cuestionó notando como jugaba con las gotas.

—Aún no, pero lo tendré. No te preocupes —exclamó con simpleza, evocando la imagen del vestido que le había pedido a su padre.

—No me preocupo, me tendrás que contar todo, ya sabes detalles y…

—Y de Harry… —completó con una sonrisa.

—Sí, pero no dejes de divertirte y es mejor que nos vayamos o nos podemos resfriar.

*º*º*º

En las calles del Callejón Diagon, Harry caminaba al lado de su linda amiga, en un silencio que resultaba extraño, por una parte él estaba melancólico por los hechos pasados, pero aparte no podía sacarse esa maldita duda que lo acosaba, ¿con quién iría su amiga?

La miró de reojo notando como ella también iba perdida en sus pensamientos ¿acaso estaría pensando en aquel que la acompañaría? Cerró los puños impotente por no darse valor y preguntárselo, se detuvo y respiró profundamente, era ahora o nunca o más bien esperar a que llegará el día del Baile.

Hermione caminaba meditabunda, no le gustaba ver así a su amigo, pero no sabía cómo ayudarlo… cuando él se cerraba, incluso llegaba a desesperarla, discretamente lo miraba, tratando de encontrar la forma de acercarse a él, cuando éste se detuvo, ella tardó unos segundos en darse cuenta, paró su caminar y se giró para mirarlo de frente.

Harry notó como ella se daba la vuelta y clavaba sus cálidas pupilas chocolate en él, mirándolo con confusión.

—¿Pasa algo? —cuestionó Hermione.

Él notó como ella se acercaba, haciendo que su valor y su intentó por preguntarle se fuera por la borda, más al notar como ella lo miraba.

—No —replicó mintiendo.

—¿En serio? —preguntó tomando su mano, para darle confianza y transmitirle su apoyo.

Potter al sentir que el frío de la mano de Hermione traspasar la tela de sus guantes, automáticamente tomó sus manos entre las suyas, estrechándolas. —Estas congelada, ¿dónde dejaste tus guantes?

—Eh… se los debió quedar Lav, se los preste —evidenció vacilante, ya que la acción de su amigo la había sorprendido, logrando que un fugaz sonrojo abordará sus mejillas.

—Hermy debes cuidar primero de ti —reprendió, soltó sus manos—. Espera, te daré los míos.

—No, no es necesario, me quedarían enormes —exclamó, riendo nerviosa por la acción de su amigo.

—Pero Hermy, tú… —Trató de hablar.

—No Harry, esta bien. Además pronto llegaremos a esa tienda —Cortó sus argumentos, girándose y avanzando, evitando que notará uno de los muchos sonrojos que tenía al día cuando estaba cerca de él.

Harry no entendió su reacción, pero al ver que ella ya le llevaba camino recorrido se dio a la tarea de alcanzarla, no quería perderla entre tanta gente. Después de unos cuantos metros llegaron al lugar.

—Es aquí —señaló Hermione con una sonrisa, abriendo la puerta. Él se tomó un minuto para analizar la tienda, primero notó el nombre escrito con tonos pasteles, giró su vista para ver el escaparate donde se encontraban en muestra algunos juguetes, en ese momento la voz de Hermione lo sacó de su análisis.

—¿Te piensas quedar ahí? —preguntó asomando parte de su figura por la puerta. Al instante él caminó sacudiéndose la nieve que se había acumulado en su abrigo, se limpió los pies y entró por completo a la tienda, sondeó con sus pupilas esmeralda el lugar observando como había varias parejas, mujeres embarazadas y algunos niños.

Hermione sonrió al ver la ternura que se respiraba en la habitación. —Vamos, no te quedes ahí —De forma inconsciente tomó su mano, haciéndolo avanzar por los pasillos—. ¿Qué te parece? —inquirió alzando un osito de felpa.

—¿No crees qué es muy común?

—Sí, pero es lindo y suave, no queremos que se lastime.

—No, claro que no —afirmó, buscando entre los juguetes algo que le gustará. Caminó un paso hacia la izquierda notando que algo le impedía seguir, no tardó en notar lo que era, tenía su mano entrelazada con la de su amiga. Subió su vista por el cuerpo de Hermione, hasta llegar a su rostro, notando su expresión de ternura.

-Mira, unos coches de goma.

Hermione al no escuchar respuesta, giró su rostro encontrando las pupilas fijas de su amigo en ella, curvó sus cejas en señal de cuestionamiento. —¿No te gustan?

Potter sacudió su cabeza tratando de regresar al mundo real y dejar de ver todo en cámara lenta, pero al notar como Hermione señalaba un móvil de coches y se giraba para verlo con esa cálida expresión y esa suave sonrisa, sintió un vuelto en su corazón acompañado de una explosión de sensaciones en la base de su estómago que no supo cómo interpretar, ni calificar.

En ese momento apareció una trabajadora del lugar, interrumpiéndolos. —¿Puedo ayudarles en algo?

—Sólo estamos buscando un juguete, pero gracias —expresó Hermione con amabilidad.

—Oh ya veo, pues aquí de seguro encontraran lo que buscan —mencionó la mujer, notando que iban de la mano—, pero ustedes son una pareja muy joven. ¿Cuántos meses tiene de embarazo? Esta muy delgada, debería comer mejor.

Al escuchar eso ambos se pusieron colorados como tomates, incluso resplandecían. Intercambiaron miradas nerviosas entre si, negando con la cabeza, soltándose de las manos.

—No, yo… no estoy embarazada —aclaró apresurada casi con un grito, muriéndose de la vergüenza. ¿Cómo se atrevía esa mujer a decirle eso y enfrente de Harry? Precisamente de Harry.

—Entiendo, no se preocupe aquí puede aceptarlo, aquí no los juzgamos por la edad —acotó la mujer, no creyendo en las palabras de ella, más al notar el extremo sonrojo de ambos—. Señor, debo decirle que aquí encontrará todo lo necesario para su esposa y su bebé.

Una vez más los colores se hicieron presa de ellos. Harry no podía ni articular palabra, no daba crédito a lo que esa mujer estaba diciéndoles. —No… esta usted confundiendo la situación.

—No, no lo creo… se nota que entre ustedes hay un lazo muy fuerte, una conexión, hacen buena pareja —agregó solía tener buen ojo para calificar eso. Otra apreja a unos pasos de ellos llamó a la empleada, distrayéndola. Hermione aprovechó el momento para tomar la mano de Harry y lo arrastrarlo a otra parte de la tienda.

Lo soltó cuando se sintió segura atajada por varios estantes de juguetes, estaba tan apenada por la situación que ni siquiera podía levantar la vista para mirar a Harry. Por su parte él no era inmune a lo que sentía su amiga, se alborotó su cabello, estaba hecho un mar de nervios y vergüenza, inhaló profundamente, tomando el control de su cuerpo.

—Lo siento, esa mujer esta loca, no tengo idea de por qué nos dijo todo eso. —Se aceleró a decir, levantando ligeramente su rostro para encontrar la mirada semi divertida de Harry, lo cual la confundió más.

Potter nunca había visto tan apenada a su amiga como ahora, ni siquiera cuando la posición multijugos falló, llenándola de pelos de gato, es más, ni siquiera esa mañana cuando habían despertado juntos en la misma cama, se había puesto así. Esta era una nueva faceta de ella y la encontraba adorable.

Siempre Hermione había sido su sostén en los momentos más difíciles, siempre tan segura de su conocimiento y su forma de actuar. Ahora verla así tan frágil, vulnerable y totalmente apenada, era diferente. Sonrió, divertido por la situación.

—Ni yo tampoco —acotó levantando los hombros y sonriéndole, dándole confianza.

Ella le devolvió el gesto, recuperándose de ese suceso tan embarazoso y rió al darse cuenta que la situación había sido graciosa.

—Es mejor que busquemos el juguete y salgamos de aquí o terminaremos con no sé cuántos años de matrimonio y quién sabe cuántos hijos —bromeó y su risa se volvió nerviosa.

Él compartió la acción con la misma sensación de inquietud. Se alborotó un poco más su melena antes de hablar. —Pues entonces es mejor que vayamos, esposa —embromó, terminando de romper la tensión, aunque no pudo evitar sentir una extraña sensación al pronunciar esa palabra, que en ese momento no comprendió.

Ella sintió que el aire le faltaba al escuchar de la propia voz de Harry, ese epíteto. ¿Quién había soltado esa snitch dentro de su estómago? Logró esbozar una sonrisa de total felicidad, aunque sabía que sólo había sido una broma, le bastaba para traerla en las nubes.

—Esta bien esposo, busquemos el juguete. —Avanzó con paso saltarín, dejando a un Harry extrañado de verla caminar así.

Siguieron revisando el lugar, escondiéndose de la extraña mujer que los había colocado en tan penosa y afortunada situación.

—Harry, ¿qué te gustaría regalarle? Hemos visto muchos y nada te convence del todo —manifestó moviendo algunos peluches—. El expresso es lindo.

—Sí lo es, pero no es lo que quiero darle —confesó sondeando el lugar con su vista, se acomodó los lentes con su dedo índice. Fue en ese preciso momento que a su mente volvió la foto que Sirius le había enseñado, junto con la carta que su mamá le había enviado, aquella donde el salía con su primer escoba en su primer cumpleaños.

—¿Qué pasa? ¿Por qué sonríes así? ¿Acaso ya encontraste el juguete? —interrogó, al notar como su rostro se iluminaba.

—Sí, le regalare una escoba —comunicó firme.

—¿Q-qué? ¿Una escoba? —No daba crédito a lo que sus oídos habían escuchado.

—Sí, una escoba —recalcó sonriente—. ¿No te parece? —Dudó al ver la expresión temerosa que atravesó el rostro de su amiga.

—Pues no sé por qué le quieres regalar una escoba a un bebé, no creo que pueda volar aún —explicó confundida, más al pensar en volar, a ella eso le daba un poco de pavor e imaginarse un bebé volando, le daba terror.

—Sí, bueno, Sirius me enseñó una foto que mi mamá le mando, cuando cumplí un año y él me había regalado una escoba. De hecho en la foto salgo volando —informó sonriente, volar era una de sus pasiones, junto con el Quidditch y esperaba poder compartir eso con su ahijado.

—No sé, es un bebé —comentó dudosa, pero al ver la sonrisa de Harry, no se pudo negar—. Ah esta bien, compremos una escoba que venga con un equipo de protección y también otro juguete por aquello de que Teddy todavía no cumple un año.

—Lo que tu digas. —Caminaron en busca de dicho objeto, en donde Harry escogió la más actual, sin importare el precio.

Después de obtener la escoba, Hermione escogió el otro juguete, siendo este un juego de cubos armables.

—¿No crees que sería mejor otra cosa? —Ahora fue su turno para dudar.

—No, contigo tendrá suficiente diversión y adrenalina. Teddy también necesita desarrollar su intelecto —arguyó lógica.

—Esta bien. —Resignado dejó caer sus hombros, después de todo Hermione, seguía siendo Hermione.

Caminaron hasta la caja, Harry esperó en la fila hasta que fue su turno, pagó y aguardó a que los envolvieran. Hermione estaba a unos metros distraída con algunos otros juguetes.

—Listo, podemos irnos —anunció satisfecho, guardando un tercer regalo en su túnica, mirando con cierta ternura a su amiga.

—Bien, ya es un poco tarde.

—No creo que comiencen sin nosotros.

Estaban a punto de salir cuando escucharon la voz chillona de esa mujer, al instante ambos cerraron sus ojos en espera de otro comentario bochornoso.

—Hasta luego, ojala sigan siendo una familia feliz —dijo. Al instante los chicos se voltearon y le sonrieron nerviosos—. Espero que vuelvan con su bebé cuando nazca.

Salieron del lugar lo más rápido posible avanzando varios metros sin detenerse.

—¡Por Merlín que mujer! —exclamó Hermione abrumada.

—Sí, lo sé —concordó mirando a su amiga con una sonrisa guasona. Apretó sus labios tratando de contener la risa que deseaba escapar de su boca.

—Vámonos —suplicó, deseando acabar con aquel episodio.

—Después de ti, esposa.

Hermione aún entre el sonrojo y la pena, asintió, aunque no pudo evitar que el regocijo que la recorría se exteriorizara en una sonrisa de oreja a oreja. Sólo por un momento se permitió fantasear con la idea de ser la señora Potter algún día.

*º*º*º

Continuará...