Disclaimer: Las parejas oficiales nunca debieron ser, así que nosotros atentamos contra lo establecido en los últimos dos libros, porque un amor como este vivirá en el corazón de todos nosotros hoy, mañana y siempre. Los personajes le pertenecen a Jk Rowling.
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THE PERFECT GENTLEMAN
By
The Darkness Princess & Lady Muerte
Para ustedes que nos miran desde el cielo.
Siempre estarán en nuestros corazones.
D.B.M.
*º*º*º
Conversaciones.
Hermione frunció sus cejas, extrañada por la pregunta.
—¿Con Viktor? ¿Por qué piensas eso?
—Sí, bueno… es que… —Buscó explicarse, sin obtener un buen resultado, más que balbuceos sin mucho sentido.
—No lo creo, él jugará ese día —repuso con un deje de tristeza. Al menos él si la habría invitado de poder hacerlo y lo había intentado de no ser que de verdad debía estar en ese partido, era la final de la temporada y no se podía dar el lujo de no asistir. Ella no se lo había pedido por supuesto, no quería que sólo viajara por el Baile, quería evitar ante todo que surgieran malos entendidos.
Harry no supo por qué razón pero esa respuesta lo alegraba, aunque su amiga luciera decepcionada.
—Ya veo, bueno aún faltan unos días y quizás…
—La mayoría tiene pareja ya, además encontrar un vestido a pocos días sería un milagro —declaró sin mirarlo, clavando su vista en la esfera de cristal.
—¿Sabes? No es tan malo… al menos tú y yo nos acompañaremos.
Hermione levantó su cara mostrando una leve sonrisa. —¿En serio? Bueno tú… aún puedes asistir, te han invitado.
—Ni me lo recuerdes —mencionó con una mueca—, prefiero mil veces quedarme contigo, al menos no me adularías tanto.
—Claro que no —respondió con el mismo tono burlón.
—Hermione —pronunció con seriedad, al recordar su actitud frente a Sirius, observando como ella jugaba con su regalo.
—¿Si? —murmuró, notando el cambio de actitud de su amigo.
—¿Qué te pasaba en la tarde? ¿Tiene… qué ver con Sirius? —cuestionó sin aparatar sus pupilas de ella. Necesitaba darle respuesta a esa cosa descabellada que rondaba su cabeza y que lo incomodaba de formas que no quería ni pensar.
—Eh… —calló, la había tomado desprevenida. De un momento a otro su rostro se enrojeció al recordar el motivo, pero ¿sería bueno qué se lo dijera?
Su maldita conciencia siempre hacía sus apariciones cuando menos la necesitaba y justo ahora le gritaba que lo hiciera, pero sólo estaba logrando alterarle más los nervios.
—¿No me lo puedes decir? —incurrió impaciente, sus cejas se contrajeron formando un pliegue en su frente. No pudo evitar mirarla con cierto susto. «Quizás, quizás si sea posible que ella… si este enamorada de Sirius.»
Hermione se giró no quería ver su reacción cuando se lo dijera. Tomó aire de manera ostentosa y lo soltó. —Sirius, Sirius…
Para Harry esos microsegundos fueron eternos, más cuando ella comenzó mencionando el nombre de su padrino, era como si su temor se hiciera realidad tal y como lo había pensado.
—Bueno él me…
—¿Q-que? —tartamudeó por la confusión que se había desatado dentro de él.
—Él me vio salir de tu cuarto esta mañana y entonces él… cree que tú, yo… que tú y yo… —Sentía definitivamente toda la sangre en su rostro, no podía haber un momento tan vergonzoso como ese.
—¿Era eso? —interrogó, siendo presa de una descomunal sensación de alivio combinada con alegría que se mostró en su voz, haciendo que ella se desconcertada, girándose apenas unos centímetros viéndolo de soslayo.
—¿Qué pasa? ¿Acaso se te hace gracioso qué piense que tú y yo… hicimos más que pasar la noche juntos? —aseveró titubeante, apenada y con molestia por la manera que él lo estaba tomando.
Harry le tomó el mentón haciendo que levantara su rostro, él también se sentía incomodo con la alusión a «hacer más», pero ésta se veía relegada por saber que su suposición era errada, ella no estaba interesada en su padrino.
—No se me hace gracioso, pero es sólo que pensé que te sucedía otra cosa, debiste decírmelo.
—Es que no sabía cómo decirte lo que creía Sirius y bueno después, todo nos incriminaba y yo —vaciló en seguir, no quería descubrirse, aún no se sentía preparada para decirle lo que sentía por él.
—Se como es Sirius, pero le diré que no te moleste con eso, le explicaré lo que pasó —comunicó sin soltar aún su barbilla, se sentía tan cómodo, deslizó las yemas de sus dedos por su mandíbula delineándola con suavidad.
—Gra-cias. —Su voz tembló, estaba a nada de derretirse por la caricia, su corazón palpitaba fuertemente.
Él esta a punto de decir algo, cuando la puerta se abrió dando paso a Ronald, que ni siquiera se extrañó de encontrar a Harry con Hermione.
—Me imagine que estabas aquí Harry, es hora de cenar —avisó, tomando de las manos de su amiga el regalo que le acababa de darle Harry.
—Espera Ron… —chilló.
El pelirrojo la agitó un par de veces, mientras observaba como caía la nieve en el castillo. —¿De dónde sacaste esto?
—Devuélvesela Ron —pidió Harry, esperando que a su amigo no se le ocurriera irritar a su amiga.
—Dámela, no quiero que le pase nada —espetó intentando recuperarla con pequeños saltos, pero él era mucho más alto que ella lo que dificultaba las cosas.
—Vamos, no le haré nada —comentó divertido, jugando pasando la bola de una mano a la otra, haciendo que Hermione se exasperara.
De un instante a otro Harry ya la tenía en sus manos, había logrado atraparla en el aire cuando Ron la había aventado. —Toma, ahora vamos a cenar.
—Harry eres un aguafiestas —acusó Ron con reproche, mientras se encaminaba a la salida.
—Ron a veces…
—Sí te sigues enojando te verás más vieja pronto y no olvides que eres mayor que nosotros. —La molestó acompañado de un poco de risa.
—No le hagas caso —musitó sacando por completo a Ron de la habitación.
Hermione respiró ofuscada y dejó su pequeño regalo en el tocador, palmeándolo un poco, mientras una sonrisa boba se extendía a lo largo de sus labios.
«¿Debí decírselo? ¿Y qué hubiera hecho él? No, no puedo ser tan vil y traicionar mi amistad con Ginny.»
—Creo que nunca estaré preparada para decírselo a Harry, no quiero que él se aleje de mi por esto, no lo soportaría —cuchicheó muy bajito con una gran tristeza.
Alzó sus ojos de la esfera y los colocó en el reflejo del espejo con un suspiró cansino, tomó nuevamente el cepillo y arregló su melena, para después amarrarla en una coleta. Buscó entre su ropa un abrigo y se encaminó hacia el comedor.
La cena se desarrolló rápidamente. Hermione fue la primera en desaparecer literalmente, dirigiéndose a su escondite, su habitación. Cerró a la puerta recargándose en ella.
—Creo que hoy si tendré que dormir en mi cuarto —dijo sin mucha emoción, y así era como de verdad lo sentía, contemplar su cama no la animaba, más después de haber sentido el calor del cuerpo de Harry, su abrazo, su respiración acompasada. Echó su cabeza hacia atrás pegando un pequeño golpe en la puerta—. Me estoy yendo muy lejos.
Avanzó hasta su lecho quitándose su abrigo, se dejó caer en la cama en espera de escuchar los rechinidos que indicaban que sus amigos volvían a sus cuartos.
*º*º*º
En tanto Ron y Harry se encontraban en medio de un juego de ajedrez en la sala de estar. Ron se concentraba esperando el fallo de su amigo y así lograr que su jugada le diera la victoria.
Mientras que Harry no se encontraba ni la mitad de interesado en el juego, más bien estaba ensimismado en sus pensamientos, al mirar el rostro de su amigo algo le había inquietado, había permanecido tanto tiempo distraído y encerrado en sí, en la batalla, en las pesadillas, en la destrucción que se había causado por eso, que había olvidado tantas cosas y había dejado pasar muchas más.
Y quizás no a todo le daba importancia, pero si a algo que había vuelto a su mente, inquietándolo de manera llamativa, haciéndolo ver demasiado ansioso, agradecía que Ron fuera un poco despistado o ya estaría sobre él, preguntándole toda un sarta de cosas y probablemente terminaría enojado por las pocas respuestas que conseguiría de él.
Pero ¿qué era lo qué lo perturbaba? Un recuerdo vago dentro de ese mundo oscuro y doliente que había sido la batalla, en el que él había visto besarse a sus dos amigos. ¿Qué había pasado después?, apenas trataba de hacer memoria y en su mente aparecían imágenes donde estaban ellos dos juntos, pero ¿qué había pasado exactamente entre ellos?, porque hasta donde él tenía lucidez, ahora no había nada.
—Vamos Harry, tira.
Potter no dijo nada y se limitó a hacer el movimiento, tanteando el terreno en busca de respuestas.
—Ron… no me has dicho, si has comprado ya tu túnica de gala para el Baile —murmuró para iniciar la conversación.
—No lo he hecho aún, quizás lo haga mañana, me acompañaras ¿cierto? —Alzó sus pupilas del tablero para mirarlo—. Quizás hasta te animes a ir.
—No lo creo Ron, pero sé cuál sería el modelo indicado para ti... una túnica con apariencia de vestido —bromeó, recordando como se sentía su amigo en cuarto año, usando esa vieja prenda.
Ronald bufó molesto. —Ni lo menciones, esta vez será algo que ni siquiera se le igualara a eso.
—Esta bien —concluyó con una sonrisa.
—Espero que Luna no lleve algo muy exagerado —dijo con cierto pesar.
—Vamos Ron, ella es así. Recuerda que debes estar agradecido que te acompañe, ya que ni siquiera fuiste tu él que la invitó y aún así aceptó.
—Ah pero si lo hubiera hecho, es sólo que esos gemelos son demasiado desesperados —apuntó en su defensa.
—Sí claro, lo mismo dijiste cuando trataste de pedírselo a esa chica de nuestra clase y a…
—Bueno si lo pones así —manifestó con una mueca, hundiendo ligeramente sus hombros.
—Como sea, has que se sienta bien y no te fijes tanto en lo demás, piensa que ella ha sufrido mucho con esto del secuestro y la batalla como para que tu la trates como si fuera un bicho raro —aconsejó con seriedad.
—Sí, tienes razón, pero no bailare a su estilo —repuso firme.
—Como digas —murmuró con cierta diversión, recordando que su amigo tampoco era un buen bailarín.
—¿Te ha dicho Hermione con quién ira? —preguntó con curiosidad.
Harry vislumbró la posibilidad de aprovecharse de esta pregunta para sonsacarle lo demás. —No aún no.
—Vaya, esa chica es muy complicada —Se revolvió el cabello—. Quizás si…
—¿Quizás si… qué? Ron se que no he estado muy al corriente de lo qué pasa por aquí, pero tú y ella…—insinuó las cosas, sintiéndose más incomodo de lo que pensaba que estaría.
Ron dejó salir el aire de sus pulmones como si tuviera una gran pena encima, concentró su vista en el tablero remembrando esos días. —La cosa es que… esto es tonto. —Intentó sonreír pero sólo pudo colocar una mueca torcida, aún sin mirar los ojos de Harry, que se impacientaba con las vacilaciones de su amigo.
—Si nos besamos aquella vez durante la guerra —Su voz sonaba apagada y lejana—. Entonces yo creía que podría haber algo entre nosotros, pero cuando se dio la oportunidad de hablarlo, ella… ella… me rechazó. —Apenas alcanzó a decir la última palabra que Harry se esforzó por escuchar, sorprendiéndose totalmente.
—Dijo que en aquel momento en que había pasado el beso y eso, pues estaba confundida y no podía haber nada entre nosotros —mencionó amargamente, como si aún existiera un remordimiento en su interior—. No sé Harry, entonces no me lo pude explicar y simplemente lo deje pasar, pensando en que al menos seguíamos siendo amigos, porque no me permitiría alejarla sólo por eso. —Curvó sus labios en una vaga sonrisa.
—Bueno tuve un poco de ayuda de Bill, que me aconsejó no enojarme por algo así, habían pasado ya muchas cosas como para agregarle esa —Inhaló ostentosamente ese elemento vital, tratando de no dejar que esos momentos le afectaran nuevamente—. Comprendí que debía hacerle caso y no fue fácil, pero después de darle muchas vueltas, resolví que era muy extraña o… que debía estar enamorada de otro —concluyó con eso, apenas logrando relajarse.
Harry estaba perplejo después de tal confesión. «¿Hermione enamorada de alguien?».
Nuevamente la idea de que pudiera ser Sirius lo invadió, pero rápidamente la sacó de su cabeza. «¿Quién será? ¿Será… será Viktor Krum?».
—Un knut por tus pensamientos Harry —comentó Ron ya más recuperado, haciendo su jugada.
Potter regresó de sus deducciones, no más tranquilo, ni con más seguridades que antes, pero ahora si que estaba intrigado, parecía que en la vida de sus amigos habían pasado tantas cosas y él ni siquiera se había percatado de ello. «Vaya forma de vivir.»
—¿Aún piensas en ella cómo…? —dudó en seguir.
—Creo que de alguna forma acepte que no sería así y ella nunca me ha echó creer lo contrario, pero de vez en cuando pienso en ello digo… en verdad quería tener una relación con ella —reveló, sin negar totalmente su sentir.
—Entiendo. —Movió una pieza, sabiendo que eso esperaba su amigo para actuar, además quería dar por concluida su conversación sobre ello.
—Nada mal, Harry —halagó para después seguir con la jugada que había planeado, entonces pensó que era el momento que había buscado para también cerciorarse de sus dudas—. ¿Y qué pasa con Ginny? ¿Vas a regresar con ella? —Su voz se volvió ligeramente más gruesa—. A mi madre le encantaría —confesó sin darle mucha importancia—, y a ella parece que también.
Harry se sintió vulnerable ante esas aseveraciones que lo confundían tanto y lo hundían en una conmoción total, por un lado estaba lo que aún sentía por la hermana de su amigo y por el otro lo que había dejado de sentir, dos cosas tan importantes y tan difíciles de comprender.
Sintió como un vació crecía en su pecho, no se veía mintiéndole a Ron, pero tampoco quería sonar crudo y cruel, no aún cuando no había tomado una decisión definitiva al respecto, pero si una temporal.
—No iré con ella al Baile, se lo he dicho —exclamó seguro, temiendo la reacción de su amigo.
—Mmm mira Harry, ella es mi hermana y no quiero intervenir en esto más de la cuenta, si le has dicho, entonces por mi no hay problema, pero ten en cuenta que no quiero que salga lastimada; así que no te tardes demasiado en tomar una decisión, puede que cuando quieras estar con ella, quizás ella ya no —enfatizó el final de su frase, esperando que calara a su amigo lo suficiente para que actuara.
Harry no se inmutó tanto como Ron esperaba. Se mantenía calmado y con expresión meditabunda, no queriendo dejar ver lo que realmente pasaba por su mente. Bajó su vista al tablero y movió una pieza.
—Correré ese riesgo, no quiero tomar decisiones apresuradas —culminó sereno.
Ronald dejó salir un bufido mientras meneaba la cabeza, negando. —Como quieras.
Potter estaba seguro de que se había molestado, pero ¿qué podía hacer?, ¿complacerlo? Era su futuro y su vida de la que estaban hablando.
En ese momento la puerta de entrada se azotó y la figura de Sirius apareció, dirigiéndose a donde ellos se encontraban, colocándose a espaldas de Harry, analizando su juego.
—Me temo Harry que vas a perder —predijo con una sonrisa guasona.
—Vamos, no le rompas las esperanzas así —prorrumpió divertido.
—¿Qué va?, yo no he hecho nada —se mofó el hombre—. Mejor dime, ¿qué tal las cosas en tu casa?
—Bien, te mandan saludos —mencionó Ronald, aún sin despegar la mirada del juego.
—Dales las gracias cuando los veas —agradeció con amabilidad, aunque sabía que de seguro Molly aún no lo quería más que ayer.
—Lo haré —Jugó su ultima pieza—. ¡Si, gane!
Harry se hundió en su asiento, acomodándose sus lentes. —Ha sido un gran partido —apuntó con una media sonrisa.
—Quizás si practicas un poco más logres ganarme —manifestó muy pagado de si.
—Puede ser.
Al escuchar el reloj resonar en la habitación se percataron de la hora.
—¡Vaya! ¿Qué rápido se pasa la noche? Y aún tengo que realizar mis deberes y dormir —expuso con pesar.
—Tienes razón —coincidió Harry, incorporándose de su asiento al igual que su amigo.
—Vamos, pronto serán vacaciones y nos divertiremos —animó Sirius.
—Pero hasta entonces nos torturan —expresó con un mohín Ron—, somos los que… —Se calló, al pensar en que Harry no quería escuchar nada referente a Voldemort.
Pero Potter realmente no prestó atención a sus palabras ya que su mente le había recordado que tenía una plática pendiente con Sirius.
—Ron, te alcanzo luego —avisó girándose y encontrando el rostro bien parecido de su padrino.
—¿Qué pasa? —preguntó acomodándose en el sillón, expectante de que su ahijado dijera su motivo para quedarse.
Harry caminó hacia el sillón más próximo, el cual estaba un poco alejado del calor chispeante de la chimenea. Formuló en su mente la manera de tocar el tema, de él y su amiga esa mañana; tenía que pensar bien cómo iniciar la conversación, no quería quedar enfrascado en una platica penosa con el Merodeador, aunque sabía que no saldría muy bien librado, aún logrando ser serio y objetivo.
—Suéltalo Harry —instó impaciente, tamborileando sus dedos en el reposa brazos del sillón.
Tomó una gran bocanada de aire y se aventuró a hablar. —Ahora sé que traían tú y Hermione esta tarde —profirió, sorprendiendo agradablemente a su padrino, quien empezaba a encontrar interesante su platica.
—¿Te lo ha dicho? —Enarcó su ceja, escrutando el rostro de su ahijado.
—Sí y bueno… yo quería explicarte eso. —Sitió como la vergüenza poco a poco se apoderaba de su control.
—¿Explicarme? —preguntó sin comprender.
—Sí, esta mañana cuando tú viste salir a Hermy de mi cuarto, pues este… es que…
—¡Ah! —Empezaba a comprender todo y vislumbraba la posibilidad de aprovecharse de eso. —Harry no tienes que decirme todo lo que ocurre entre ustedes, aunque creo que queda más que entendido, pero ¿se están cuidando? Porque si no…
Harry se sintió más que avergonzado, la sangre se le había subido al rostro. —¿Qué? ¡No! —Alzó sus manos negando.
—¿No qué, Harry? ¿No te estas cuidando? Espero que Hermione sí, claro ella es más sensible y precavida —aseveró divertido, poner en apuros a su ahijado era demasiado sencillo.
—¡Sirius! ¡No es lo que tú crees! ¿Eso es lo qué le dijiste a Hermione? —cuestionó alterado, ahora entendía como es que ella se había sentido.
—Tranquilo Harry, no le dije exactamente eso a ella —dijo, siguiendo con el juego dejando salir una risotada—. Relájate, es algo normal.
Para Potter esto realmente era embarazoso, tenía que terminar de una buena vez con ese malentendido. —Entre Hermione y yo no pasa nada, esta mañana ella salió de mi habitación porque parte de la noche me ayudó a hacer un ensayo y era muy tarde cuando termine. Ella ya se había dormido en mi cama, así que la deje ahí —aclaró apresurado, dejando sin oxigeno a sus pulmones.
No tenía porqué dar más detalles, después de todo él de alguna forma había salido beneficiado y haberla tenido así para él era muy gratificante. —Ella es sólo mi amiga —agregó después de un buen respiro, dándole el título que siempre había tenido.
—Entonces debo disculparme con ella, todo ha sido un mal entendido, pero no te preocupes sólo quedo entre nosotros —concluyó Sirius, no pensando realmente en dejar las cosas así.
—Sí, sólo fue eso. —Respiró aliviado y más tranquilo, su rostro había vuelto a su color natural de pigmentación.
—Ahora que estamos hablando, ¿has pensado en si asistirás al Baile? —preguntó esperando convencerlo.
—No, aún pienso que no iré. —Se detuvo a pensar en al respuesta que le había dado a Ginny.
—Deberías ir, sólo es un Baile —comentó despreocupado.
—Lo sé, pero…
—¿Has pensado en invitar a alguien? Se que te han invitado, quizás si consideraras nuevamente a alguna de ellas —sugirió animándolo.
—No lo sé, además no quiero que crean que algo…
—Harry deberías intentar, quizás alguna de ellas te sorprenda, no todo significa algo formal ya. Simplemente intenta divertirte —aconsejó.
—No, no lo creo, no quiero emocionar a alguien con falsas esperanzas y quizás si invite a alguna esperen más de mi que una amistad —espetó determinado.
—Bueno pues… eres demasiado exigente y no quieres poner de tu parte, pero ya que no quieres invitar a una desconocida que te proponga algo más... —La comisura izquierda de su boca subió ligeramente.
—¿En qué estas pensado? No aceptare nada descabellado —advirtió antes de escuchar.
—Espera quizás te agrade la idea, ¿por qué no invitas a Hermione? —sugirió con segundas intenciones.
Harry se quedó pasmado por un momento. No había pensado en eso, pero no sonaba nada mal. ¿Por qué no hacerlo?, nada lo detenía, ella no tenía pareja. Esa sería una forma también de quitarse de encima a todos, irían al Baile y él no se vería involucrado con nadie, después de todo él ya tenía un lazo con ella inquebrantable, eran amigos para siempre, pasara lo que pasara, habían estado tan cerca de la muerte que su amistad podría sobrevivir a ese Baile.
—¿O acaso Hermione ya tiene pareja? —interrogó después de un extenso silencio en el que había visto a su ahijado meditar su propuesta.
—No aún no —respondió sin querer confirmar nada—, pero no se si la invitare.
—Piénsalo, si quieres mi ayuda sabes que la tienes, pero por ahora es mejor que vayas a hacer tus deberes —concluyó incorporándose. Poco después Harry lo imitó subiendo las escaleras, mientras que Sirius se dirigía a su despacho.
Harry se detuvo momentáneamente dirigiendo su vista a la puerta del cuarto de Hermione, pasaron unos segundos antes de que él entrara a su habitación, confundido por ese torrencial de emociones que sentía al estar con su amiga. Caminó hacia su cama y se recostó, observando los trazos en el viejo techo, mientras trataba de poner en orden su mente, cuando un sutil aroma invadió su nariz, haciéndolo inhalar profundamente.
—El perfume de Hermione —murmuró esbozando una tenue sonrisa, había quedado impregnado en las mantas.
«¿Debo invitarla?». Su corazón dio un vuelco al pensarlo, ya que a su mente volvió al recuerdo de ese Baile en cuarto donde ella lucia realmente hermosa.
Incomodó se removió en su cama, no sabía qué pensar al respecto, era como si tuviera muchos síntomas de una enfermedad, pero sin saber cómo diagnosticarla y mucho menos curarla.
La verdad es que estaba echó un lío. «¿Qué me pasa? Debo dormir más, estoy empezando a delirar, aunque ayer pude dormir bien, pero supongo que no fue suficiente.»
La imagen de su amiga a su lado apareció como si fuera un fantasma, cada uno de los rasgos de ella, sus rizos rebeldes, su rostro relajado, él podía recordar cada detalle de esa mañana. Una oleada de calor recorrió su cuerpo.
«Si pude dormir bien, fue porque ella estaba a mi lado, es como si aún en sueños velara por mi —Sacudió su cabeza, aturdido por esos pensamientos—. Quizás sólo fue una casualidad, pero ahora eso no importa.»
—¿Qué debo hacer con lo qué Ron me ha dicho? Si bien él y ella… nunca tuvieron nada serio, él lo dijo. Me pregunto: ¿si le molestaría qué yo la invitara al Baile? En el supuesto de que así lo hiciera, ¿qué pensaría él?
Inhaló ostentosamente aire, tratando de encontrarle respuestas a esas interrogantes.
—No tiene por qué molestarse, después de todo, la estoy invitando como amigos, porque eso somos. No le veo lo malo, no creo que le moleste… aunque ese comentario que hizo, me intriga demasiado.
—¿De verdad ella estará enamorada de alguien? ¿Quién puede ser? ¿Viktor Krum?
«¿Será posible qué sea él? Aún se siguen carteando, al parecer ella deseaba ir al Baile con él, si no fuera por la temporada de Quidditch, ella iría con él.»
Lo meditó por unos momentos, sintiéndose realmente incomodo con ello, no concebía a su amiga con ese chico.
—Creo que no esta bien que este escrutando en la vida de ella. —Se regañó, creyendo que era por eso que se sentía extraño.
«¿Y qué debo hacer con Ginny? El que Ron me insinuara la situación no me agrado, no se lo qué me esta pasando, pero esta claro que me afecto en muchos aspectos.»
—Volver con ella —murmuró trayendo a su mente los momentos que había pasado al lado de la chica, incluso antes de enfrentarse a ese monstruo había pensado en ella, en sus besos.
Se pasó la mano por su cabello, desordenándolo más, sintiendo una extraña opresión en su pecho.
—Ginny —susurró más confundido de lo que antes estaba—. Tal vez si deba ir a ese Baile con Hermione, de alguna forma no lastimare Ginny, ella sabe que Hermione y yo somos amigos… no tiene que molestarse, por ahora yo no soy lo que ella merece.
Se incorporó y se fue a la ducha, necesitaba alejar todos esos pensamientos, que parecían un carrusel, dando una vuelta tras otras en su mente.
*º*º*º
Hermione se encontraba calientita bajo sus cobijas, la tenue luz que iluminaba su habitación la mantenía despierta, su vista esta clavada en el regalo de su amigo que yacía su mesa de noche.
—Harry—Un largo suspiró salió de su pecho y su corazón latió tan rápido como lo había echó antes cuando él la tenía entre sus brazos, como tantas veces antes, queriendo revelar el secreto que guardaba—. Se que no debo alegrarme porque él no vaya con Ginny, después de todo los dos son mis amigos. —Se recriminó con un ligero remordimiento.
«A él lo amo, ella siempre será mi amiga, pero él es alguien más especial.»
Últimamente no hacia más que pensar en Harry, los sentimientos que tenía por él, se habían intensificado de tal forma que parecía que ya cabían en su cuerpo, como si ya no desearan estar guardados bajo llave, en su corazón.
—No sé qué hacer ya… quizás él jamás se fije en mi, pero yo no puedo dejar de quererlo —apuntó resignada, lo que sentía era demasiado para olvidarlo y mucho más para ignorarlo—. Me gustaría estar con él ahora, en su habitación, pero no puedo, no hay justificación —repuso con tristeza, acurrucándose más entre sus mantas—. Él me necesita como su amiga, él aún no esta bien y yo no puedo llegar a soltarle de golpe lo que siento. No quiero que se aleje, no quiero que sienta compasión por mí, no quiero destruir nuestra amistad, porque el que el me pudiera corresponder es algo que ni siquiera concibo, eso sería tan increíble, sería tan feliz.
Cavilando en eso fue cayendo en los brazos de Morfeo con una inocente sonrisa curvando sus labios. Al menos en sus sueños, ella si se encontraba con su gran amor.
*º*º*º*
Continuará…
