Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer. Solo la trama me pertenece.

Lo sé dos semanas sin actualizar, lo siento pero el trabajo apenas me dejaba tiempo, escribí este capítulo casi entero en una tarde, espero que merezca la pena tanta espera.

Por cierto Amanecer en mi opinión la mejor de todas las películas hasta ahora esa boda me hizo llorar…

Por primera vez un capitulo con Soundtrack creo que esta canción describe muy bien todo lo que pasa, quizás deberíais escucharla mientras lo leéis, pero hay una parte importante donde Si lo tenéis que hacer: One and Only – Adele http : / www . youtube . com / watch?v=MGHw_rjakM cuando salga la letra de la canción le dais para escuchar (no olvidéis quitar los espacios)

Gracias por la paciencia

A leer


Capitulo 10

Bella se quedó estática mirándole, quería irse de allí, la vergüenza le recorría todo el cuerpo, lo había besado, algo que se había prometido no hacer, intentó levantarse de la cama pero una mano agarró su muñeca y se lo impidió. Se fijó en el agarre, y poco a poco fue levantando la mirada hasta llegar a sus ojos, ambos se miraban fijamente, sintió como la poca distancia que los separaba comenzaba a ser mínima, respiró profundamente notando como su corazón se aceleraba ante la cercanía de Edward; no pudo hacer otra cosa que cerrar los ojos cuando sus labios encontraron los de él. Intentó resistirse pero no podía alejarse, no quería alejarse, por primera vez desde hace mucho tiempo se encontraba en casa. Suspiró cuando el beso se volvió más apasionado; cuando permitió que Edward se adentrara en su boca con su lengua llevó sus manos hacia su pelo y lo agarró con fuerza mientras no quería apartar sus labios de los de él, aquello era el paraíso y no podía explicarse cómo se había resistido tanto a probarlos.

Sin separar sus labios él la volteó y quedó tumbada en la cama, pocos segundos después tuvieron que apartarse para que ambos pudieran tomar aire, sus miradas se encontraron y esta vez fue Bella la que no pudo resistir la separación y se inclinó hacia delante para probarlos de nuevo, lo sintió sonreír en sus labios mientras seguían besándose; la mano de Edward subía por su muslo levantando a su vez el suave camisón de encaje negro, gimió al sentir sus manos sobre su piel.

Después de varios minutos más besándose se separaron de nuevo.

- No me puedo creer que durante todo este tiempo haya acatado tu regla de no besarte, eres adictiva- se acercó a ella y depositó un suave beso- muy adictiva –volvió a besarla. Después bajó por su cuello hacia su hombro apartando el fino tirante que sostenía el camisón en su cuerpo, era incapaz de contestarle, todo aquello le estaba dejando aturdida, cerró sus ojos para perderse en sus caricias pero los abrió de golpe al sentir que no continuaba desnudándola, cuando lo miró él sonreía con suficiencia.- ¿Te lo has puesto para mi? –agarró suavemente el camisón que llevaba.

- Ajam –lo besó girándole para quedar ella encima, podría haber sucumbido a sus labios pero le gustaba mandar y eso no cambiaría-. Era un premio por lo de hoy.

- Y yo que podría habérmelo perdido si tus labios no me hubiesen despertado.

- Idiota –le dijo sonriendo mientras él se incorporaba y quedaba sentado con ella encima.

- No te lo quites –le dijo cuando iba a deshacerse de la prenda- estás preciosa con él –dejó lo que iba a hacer para agarrarlo del pelo nuevamente y volverlo a besar.

La temperatura empezó a subir en la habitación, Edward besaba su hombro mientras ella intentaba acomodarse mejor encima de su cuerpo, acarició su torso descubierto mientras levantaba el cuello para darle mejor acceso. En su vida había estado con muchos hombres, pero nunca nadie la había hecho sentirse como lo hacía él; el mundo se paraba cuando estaba a su lado, nada existía, desde que Edward entró en su vida y le daba aquellos pequeños momentos, su realidad se evaporaba.

Se acercó a sus labios sonriéndole, le mordió un poco el labio inferior y se separó para que sus ojos volvieran a conectarse, se había cansado de juegos, solo quería sentirlo dentro de ella y llegar al clímax mientras sus labios se unían. Le removió los pantalones y la ropa interior y en cuestión de segundos su miembro saltó fuera de su prisión, se levantó para acomodarse encima de él; sin dejar de mirarlo poco a poco se introdujo en su interior, ambos gimieron al sentirse conectados, sin moverse Edward unió sus labios a los de ella, gustosa los aceptó y empezó a moverse, aquello era la gloria. Él gemía sobre sus labios al igual que lo hacia ella, era tan terriblemente excitante que por increíble que pareciera no iba a aguantar mucho, sentía venir su orgasmo, jamás había tenido un orgasmo tan rápido como el que crecía en su interior en ese momento. Su respiración comenzó a volverse irregular, sentía que el corazón en cualquier momento podría salirse de su pecho, mordió el hombro de Edward para volver rápidamente a sus labios y entonces las estrellas aparecieron tras sus parpados cerrados, lo que había sentido, ni en su imaginación tenía cabida, intentó calmarse mientras él con varias estocadas después se derrumbaba en la cama con ella encima. Tras varios segundos en los que el silencio reinó en la habitación, Bella habló.

-Siento haber durado tan poco

Una carcajada la hizo levantar la mirada.

-No lo sientas, en verdad es un halago saber que puedo darte un orgasmo tan rápido.

-Presumido –le dijo sonriendo mientras lo besaba y se acomodaba a su lado en la cama. Él la estrechó contra su cuerpo.

- Duerme – No le contestó, sólo se acomodó mejor sobre él y cerró los ojos. Sabía que después de lo que acababa de pasar todo había cambiado para ellos; quizás Ángela tuviera razón, Edward podría salvarla. Un suave besó descansó en su frente antes de caer en un profundo sueño.

La luz se filtraba a través de la ventana, envuelta en una bata se giró hacia la cama viendo al hombre que estaba dormido en ella, su cuerpo estaba cubierto hasta la cintura por la sábana dejando toda su espalda al aire. Sonrió y cerrando sus ojos recordó las caricias de la noche anterior, mientras pensaba en ello sus dedos fueron hacia sus labios, sintió una lágrima recorrer su mejilla ¿podría aquello ser verdad? ¿Podría tener una vida real? Un beso en su hombro la sacó de sus pensamientos.

-¿Qué haces levantada? –se giró después de haber limpiado su rostro y le sonrió.

- Hoy estaba madrugadora – Edward se acercó para besarla. Podía acostumbrase a esos besos.

- Vístete, después de desayunar nos vamos de compras. –Alzó una ceja mirándole.

- ¿De compras? –Lo vio irse hacia el cuarto de baño ignorándola- ¡Edward! –se apoyó de nuevo en el sillón sonriendo.

Después de una ducha más un buen desayuno ambos se fueron a un centro comercial cercano. Paseaba con la cabeza alta y mirando a esas chicas que la estudiaban con envidia, no solo estaba al lado de Edward, un hombre muy por encima de lo normal, sino también iban cogidos de las manos. Negó con la cabeza y una mueca divertida en su cara, él no fue ajeno a ese gesto.

- ¿De qué te ríes?

- De nada –lo miró alzándose sobre sus puntillas para besarlo.

- ¿Sabes? creo que puedo acostumbrarme a esto. – La carcajada de Bella hizo a Edward sonreír - ¿Ahora qué hice? –negó y siguió andando. Los dos, en pocas horas habían pensado lo mismo sobre esos besos.

- Edward, estoy cansada ¿podemos terminar ya? no quiero probarme más ropa –le dijo detrás de la puerta del probador donde se encontraba, llevaban mas de tres horas visitando tiendas.

A todas os gusta ir de compras –oyó una risa por parte de él.

- Sí, pero llevo más de tres horas de un probador a otro, además ya te dije que no iba a aceptar que te gastaras tanto dinero en mi –miró la etiqueta del vestido que estaba sobre su cuerpo, sus ojos se abrieron con sorpresa ¿Cómo podía valer tanto un trozo de tela?- Este vestido vale más de quince mil dólares ¿te has vuelto loco? –le dijo de nuevo a través de la puerta, de repente ésta se abrió y las manos de ese hombre recorrieron su espalda para subir la cremallera.

- Te queda espectacular, quiero que lo lleves mañana. –Bella volvió a mirar la etiqueta negando con la cabeza, miró en el espejo como Edward envolvía su cintura y la giraba-, quiero que te lo quedes y no aceptaré un no por respuesta.

- Pero…. -la silenció besándola suavemente mientras sus manos iban hacia la cremallera del vestido para bajarlo de nuevo - Edward… -intentó decirle algo pero sus caricias se lo impedían, no puso mucha resistencia.

- ¿Alguna vez lo has hecho en un probador? –Le sonrió mientras el vestido caía por sus piernas y se acercaba a él, se había vuelto adicta a Edward Cullen.

Intentaba acomodar su pelo una vez fuera de aquella tienda. Edward sonreía a su lado, ambos se habían dado cuenta por la mirada de la dependienta que sí que se había enterado de lo que había pasado allí dentro, porque a pesar de que él intentó callarla con su boca, no había podido reprimir sus gemidos de placer. No le importaba, había disfrutado demasiado, y bueno ¿por qué iban a molestarse sí el hombre que iba a su lado había dejado una suma indecente de dinero allí? Sonrió agarrando la mano de Edward. Después de caminar, Bella se paró abruptamente porque él se había quedado mirando el escaparate de una tienda, alzó la vista para descubrir el nombre de La Perla.

Lo miró mordiéndose el labio - ¿Quieres probar aquí también?

-No estaría mal, pero prefiero que te compres algo y que esta noche me lo muestres bailando – Bella abrió la boca mirándole.

- ¿En serio?

- Muy en serio –se acercó a su oído- esta vez solo bailaras para mi, solo yo te veré.

Negó incrédula para después guiñarle un ojo, sin esperarle entró dentro moviendo sus caderas dándole un incentivo de lo que recibiría esa noche.

….

No dejó que Edward mirara su conjunto de La Perla, es más, lo había pagado a escondidas mientras él echaba un vistazo en la tienda, quería sorprenderlo. Estaba frente al espejo del baño contemplando su reflejo, se mordió el labio, solo esperaba impresionarlo; se colocó la bata de raso por encima del babydoll negro que llevaba, no tenía mucho que quitarse mientras bailaba por lo que la bata debía estar allí. Cuando salió, lo descubrió sentado en la cama esperándola, todavía llevaba puesto los pantalones pero nada por la parte de arriba. Él le dedicó una sonrisa traviesa al verla con esa bata.

- Será mejor que se ponga cómodo Sr. Cullen. – Mientras le decía esto el cordón de su bata iba girando entre sus dedos, caminó hacía él contoneándose y volviéndolo loco en cada movimiento. Edward se sentó al borde de la cama cuando ella se puso delante de él, llevó una de sus manos hacia el cordón que sujetaba la prenda para que tirara de él mientras bailaba en el proceso, cuando sintió que la prenda se soltaba empezó a descubrir sus hombros y el principio del babydoll, podía ver el deseo reflejado en la mirada del hombre que se encontraba frente a ella y eso le encantaba, más bien le fascinaba. Se hizo de rogar en el baile antes de quitarse por completo la bata, al fin Edward vio el conjunto que ella había elegido en la tienda, era de color negro pero con terminaciones blancas en el pecho y en el dobladillo así como en la raja de uno de los costados, también llevaba unas medias de color negro cogidas por un liguero. Bella se excitó solo con ver como cierto amiguito empezaba a endurecerse y se hacia cada vez mas visible en aquel pantalón, le dio la espalda para comenzar a quitarse uno de los tirantes, lo miró por encima de su hombro y volvió a colocar el tirante, rió al comprobar que estaba aguantándose para no tirarse encima de ella. Levantó sus manos por encima de su cabeza y comenzó a mover sus caderas al son de la música de fondo que Edward había puesto, unas manos acariciaron por encima de la tela su cintura y sus pechos, no pudo contenerse.

- Me queda muy claro que todo esto era solo para mí y que yo te lo pedí, pero si sigues así, voy a explotar nena. – La giró para que ambos se mirasen y besarla apasionadamente. Sus manos fueron hacia el pantalón de Edward y se adentraron dentro para acariciarlo - No seas mala, no quiero correrme en tus manos.

- Pues acabemos cuanto antes o la que se correrá seré yo – Se volvieron a besar y ambos sonrieron dentro del beso, la llevó a la cama mientras iban quitándose sus ropas en el camino- las medias y el liguero no –la detuvo cuando iba a quitárselo.

- Eres un fetichista ¿lo sabías?

- Sólo contigo, me encanta como te queda y también me excita –le dijo gimiendo al sentir cuán mojada estaba cuando acarició su interior con sus dedos- tu también estas ansiosa.

- Sí, no lo demores más Edward, no estoy para juegos. – La miró y se adentró en ella de una sola vez, su cuerpo se pegó al de él cuando sintió su miembro dentro de ella - Rápido… fuerte…

- Como quieras…la verdad…que yo tampoco podría ir…despacio… ahora- le dijo mientras entraba en ella una y otra vez. Aquella fue la follada más rápida que ambos habían tenido desde que se conocieron, ninguno podría aguantar mucho más.

Las manos de ambos estaban entrelazadas en aquella cama, Bella apoyaba la cabeza en su pecho, una lágrima recorrió su mejilla y acabó en el pecho de Edward, supo que la había sentido cuando la levantó de su pecho para que se miraran.

- ¿Hice algo mal? – Mientras negaba se acercó a él para besarlo, necesitaba sentir sus labios. Poco después se separaron, esta vez más lágrimas recorrían sus mejillas, nunca se mostraba vulnerable frente a nadie, pero en ese momento no podía reprimirlo - Bella ¿qué pasa?

- Eres lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo – Lo vio suspirar aliviado, imaginó que él creía que sus lágrimas eran por algo que había hecho mal pero que equivocado estaba, él había le devuelto la luz a su vida.

- ¿Quieres hablar conmigo? – No contestó, solo dejó que él la tumbara en la cama, él la imitó y quedaron de frente mirándose, en ese momento descubrió que no quería ocultarle nada de su vida, aunque ni siquiera Angela lo sabía todo. Sin embargo supo que si se lo contaba, él podría protegerla, porque en ese instante la idea de que Edward pudiera salvarla de todo se hacía cada vez más real.

- Mi vida no ha sido feliz, todo lo contrario; nunca podría deseársela ni a mi peor enemigo –dejó de mirarlo mientras otra lágrima recorría su rostro.

- Shhh, no tienes por qué contarme nada si eso te hace sufrir, estoy aquí y eso basta –la besó suavemente.

- Quiero hacerlo, necesito hacerlo –asintió sin interrumpirla, aspiró hondo para hablar -. Tenía apenas cinco años cuando junto a mis padres tuve un accidente de tráfico, fui la única que salió con vida de aquel coche -a pesar de su corta edad recordaba perfectamente el olor a quemado y la imagen de sus padres muertos - No tenía ningún familiar, mis abuelos murieron hace años atrás, mis padres eran al igual que yo, hijos únicos, ni siquiera un pariente lejano, no me quedaba nada, estaba sola. – No apartaba su mirada de la de Edward, necesitaba sentir que estaba allí - Me internaron en un orfanato, allí comenzó mi pesadilla, los demás niños eran malvados conmigo y los que no lo eran tenían demasiado miedo. Mis primeros años allí fueron un infierno, nos maltrataban física y psicológicamente ni siquiera querían darnos a alguna familia en adopción les éramos más rentables de esa forma ¿para qué adoptar cuando te podían vender y sacar provecho de ello?

- Eso es monstruoso ¿Ninguna autoridad sabía de aquello?

- Nadie del exterior sabía lo que pasaba allí, mantenían las apariencias. –Sonrió tristemente- Siempre me pregunté por qué no me vendían, por qué no salía de allí. Cuando tenía doce años lo descubrí, uno de nuestros cuidadores parecía tener cierta obsesión conmigo e hizo todo lo posible para que nunca me vendiesen. Primero empezó tocándome en partes que nadie nunca había hecho y cada vez iba a más – Sus ojos se inundaron de lágrimas pero Edward estaba allí para abrazarla, tenía que contarlo sin detenerse o no podría hacerlo - A pesar de que era una niña sabía lo que podría pasar después, por lo que me adelanté a sus movimientos, cuando cumplí catorce años me acosté con uno de los chicos del orfanato, era un buen amigo, siempre estuvimos unidos desde que nos conocimos allí varios años antes; no quería que Fred me quitara mi virginidad y tener ese recuerdo toda mi vida, así que Diego aceptó mis peticiones, no lo amaba solo era mi amigo, pero fue el mejor recuerdo que me llevé de los años que pase allí. –La nostalgia de recordar a su amigo la invadía - Meses después Fred alcanzó su objetivo, me había preparado tanto para aquello… pero era imposible asimilarlo, fue lo peor que me había pasado, llore durante días y mi único consuelo era Diego, que no me dejaba sola en ningún momento, le pedí que se volviera a acostar conmigo para olvidarlo todo.

- Mataré a ese hombre- dijo Edward entre dientes y apretando con sus puños la sabana.

- Tranquilo, Aro se encargó de él tres años atrás cuando apareció en Eclipse reclamándome –la miró sorprendido - Sé que no debo alegrarme por ello pero merecía morir… - Apartó su vista mientras seguía hablando - Durante dos años más todo fue igual, después de que Fred me violara le pedía a Diego que me hiciera olvidar hasta que un día… –las lágrimas volvían a recorrer su rostro.

- Shhh, tranquila, no tienes que seguir.

- Fred nos descubrió… y… mató a Diego delante de mí – dijo entre sollozos y sintió como la abrazaba, con todas sus fuerzas intentó calmar su respiración. La imagen del cuerpo de Diego ensangrentado encima de su cama volvió a su mente, le removió todo su ser, porque en ese instante al verlo allí descubrió que sentía algo más por aquel chico. Las palabras de Fred volvieron a ella: "Nunca serás de nadie más Isabella, solo me perteneces a mi, recuérdalo por que mataré a cualquiera que te toque" – la pronunció en voz alta y comenzó a reírse - Si supiera en lo que Aro me ha convertido.

- Bella, no pienses así –La apartó para mirarla

- Edward, no podemos negar lo que soy, en cierto modo al principio me alegraba de todo aquello pues sabía que Fred se estaría revolviendo en su tumba, él me había hecho así, nadie nunca podría tratarme como él lo hacía –"hasta que llegó James" le dijo su mente, le recordaba tanto a él, al miedo que pasó aquellos años en el orfanato, se repuso y continuo contándole - Poco después del asesinato de Diego conseguí escaparme de allí, caminé por largas horas alejándome de aquel lugar hasta que llegué a una ciudad. Durante varios días estuve deambulando por las calles muerta de frío y hambre, hasta que Aro me encontró, me prometió un sitio donde vivir y comida a cambio de trabajo, lo que nunca imaginé era la clase de trabajo que desempeñaría. – Lo miró de nuevo, podía ver la cara de furia reflejada en el rostro de Edward- De eso hace ya tres años – acarició suavemente su cara para suavizar sus facciones - Tranquilo, nunca podré olvidarlo pero creo que puedo superarlo – él no habló sólo se acercó a ella y la besó tiernamente.

- Eres la persona más fuerte que he conocido en mi vida, ahora comprendo tu armadura y el por qué me esquivabas.

- Has derribado todas las barreras que había construido para no dejarme vencer – no la dejó hablar más y la besó. Esa noche ambos se entregaron al otro como si no hubiera un mañana.

Al despertar una mueca alegre pintó su rostro recordando como después de contarle todo a Edward ambos se habían dejado llevar por la pasión; mordió su labio y envolvió la sabana en su cuerpo para ir a buscarlo, al salir de la habitación lo encontró desayunado en la mesa del salón, Edward le dedicó una dulce sonrisa y sin pensarlo fue a paso ligero para sentarse en su regazo incluyendo un beso.

- ¡Buenos días!

- Te has levantado de buen humor – asintió y se sentó en una de las sillas para comer algo- ¿sabes? me gusta tu estilo, esa sabana en tu cuerpo... - Rodó los ojos mientras untaba mantequilla en una tostada y la mordía. Edward se quedó mirándola con atención.

- ¿Pasa algo?

- Verás –su rostro era demasiado serio, dejó la tostada encima del plato, quizás todo el paraíso acababa en ese instante, él no pudo soportar su historia, iba a levantarse estaba enfurecida pero Edward habló antes- yo también quiero decirte algo.

- Si vas a decirme que yo soy la puta y tu el cliente, tranquilo lo sé- se levantó dispuesta a marcharse pero él la detuvo poniéndose delante de ella- ni siquiera sé por que te conté todo anoche – no quería llorar delante de él, ya había hecho suficiente ridículo anoche.

Pero el beso que recibió como respuesta la desconcertó, intentó apartarse pero el forcejeo no le sirvió de nada, la tenía retenida entre sus brazos; cuando terminó unió su frente a la de ella.

- Nunca ¿me oyes? Nunca vuelvas a decir eso, eres mucho más para mí que una puta Bella –las lágrimas ya le recorrían el rostro - Sólo quiero decirte porqué estoy contigo, quiero explicarte porqué a pesar de estar casado mi vida es un infierno. -Asombrada dejó de intentar apartarse de él - Me casé con Victoria totalmente enamorado o eso creía, pero todo se fue a la mierda desde hace un año….

No pudo dejar de llorar cuando Edward le contó todo lo que había sufrido en esos meses, su desesperación, el por qué llegó a Eclipse, todo lo que había pasado en esas semanas.

- No lo comprendes Bella, has sido mi salvación en el infierno en el que me encontraba, eres como una luz en mi oscuridad. – Agarró sus cabellos juntando sus frentes de nuevo.

- No, tú has sido la mía –le besó como nunca antes había besado a nadie, ni a Diego, comprendió que lo que su corazón estaba sintiendo era más fuerte que lo que nunca había sentido alguna vez por su amigo.

- Te sacaré de Eclipse, dame tiempo, no dejaré que Aro se aproveche más de ti- volvió a besarlo y entre pequeños besos él se separó-. Te quiero Bella.

Algo en su interior se removió al oírle decir eso, quiso responderle pero no pudo, todavía no podía hacerlo, sus murallas estaban a punto de derrumbarse y no sabía si eso podría salir bien, quería creerle pero era tan difícil escapar de Eclipse, Ángela y ella lo habían estado preparando desde tanto tiempo atrás; en respuesta muda solo lo besó, se dejaría llevar.

Habían decidido pasar la mañana en la playa, estaba en la orilla viendo el mar cuando lo vio acercarse a ella y corrió hacia él sonriendo para tirarse a sus brazos y besarlo, estaba tan feliz que nadie podía quitarle esa felicidad en mil años.

- ¿Te parece un buen lugar el mar? - le dijo riéndose mientras lo llevaba con ella hacia dentro.

- Me parece un lugar increíble –mordió su hombro.

….

Definitivamente Elie Saab era su diseñador favorito ¿cómo podía sentarle un traje tan bien? le daba luz a su rostro, el vestido con el que tanto empeño tuvo Edward para que se probara estaba como pintando en su cuerpo, era de un suave color nude con ciertos destellos, el escote era en forma de pico mientras que dos tirantes lo sujetaban unos sobre sus hombros y otros cayendo suavemente por los brazos, se ceñía a su cintura para acabar en una falda larga hasta los pies y una abertura en una de sus piernas, su cabello estaba recogido en un moño donde rizos caían por doquier. Unos pendientes y pulsera lo adornaban, se calzó los zapatos del mismo color que el vestido y salió para que Edward la viera.

- Espectacular, te dije que ese vestido era perfecto para ti- se acercó a ella y la besó suavemente.

En una de las salas del hotel daban una fiesta donde mucha gente acomodada de Estados Unidos estaba invitada, por primera vez se sintió importante con ese vestido y al lado de Edward, disfrutó mucho de la cena pero sobre todo de estar cerca del hombre que en ese momento la llevaba a bailar.

[…]

I don't know why I'm scared, I've been here before
Every feeling, every word, I've imagined it all,
You never know if you never try to forget your past
And simply be mine

I dare you to let me be your, your one and only
Promise I'm worth it to hold in your arms
So come on and give me the chance
To prove that I'm the one who can
Walk that mile
Until the end starts

[…]

La agarró por su cintura para acercarla lo más posible a él, las notas empezaron a sonar y ambos se miraron, la canción era hermosa. Cerró sus ojos, aquella letra le decía tanto, volvió a mirarlo mientras ambos se movían lentamente. Edward acarició suavemente su rostro y se acercó para besarla, ella llevó sus manos a su cuello y no las movió de allí. Cuando se separaron no podía dejar de mirarlo, no podía ser que aquella canción le hiciera sacar todo lo que había guardado durante tanto tiempo, sus barreras caían, sus inseguridades se esfumaban. Edward, era él. Cuando la letra estaba por terminar lo supo, se había enamorado perdidamente de Edward Cullen.

Quizás en dos días más tendría que volver a la realidad pero ahora estaba allí, no podía parar de sonreír. Edward había ido a por un par de bebidas y ella lo esperaba ansiosa, no podía estar lejos de él, necesitaba sus labios. Riéndose negó con la cabeza ¿como podía haber cumplido esa regla estúpida con él? Volvió a recordar como habían bailado una hora atrás cerró sus ojos volviendo a recordar la suave melodía y los ojos de Edward estudiándola.

- No me lo puede creer ¿qué haces aquí Bella? –abrió los ojos sorprendida y se giró para mirar a esa persona una mueca de horror se reflejó en su rostro.


¿Os gusto?

Estaba deseando desde que empecé llegar a este capítulo ¡por fin!

Gracias por los reviews, los alertas, los favoritos ^^

El vestido de Bella en el baile es este lo pondré en mi perfil para que podáis verlo ^^

Muchas gracias a mis dos increíbles Betas: Beth y Vicky por todo el tiempo que dedican en mi historia, son las mejores chicas y también las mejores acosadoras para que escriba, hahaha.

JELI: ohh si ese capítulo fue emocionante espero que este te haya gustado todavía más ^^

Monica: Gracias por leerlo y comentar.

Beakis: sii la vida de Bella es un tanto complicada, gracias.

Nos leemos en el siguiente

Gracias se os quiere

xao