Disclaimer: Las parejas oficiales nunca debieron ser, así que nosotros atentamos contra lo establecido en los últimos dos libros, porque un amor como este vivirá en el corazón de todos nosotros hoy, mañana y siempre. Los personajes le pertenecen a Jk Rowling.

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THE PERFECT GENTLEMAN

By

The Darkness Princess & Lady Muerte


Para ustedes que nos miran desde el cielo.

Siempre estarán en nuestros corazones.

D.B.M.

*º*º*º

Celos.

Ronald Weasley sabía que Harry Potter era su amigo, mejor dicho su mejor amigo, de eso no tenía duda. Se lo había demostrado en incontables veces, pero también sabía que la batalla contra Voldemort lo había afectado más que a ninguno otro, claro que de alguna manera u otra, cada quien trataba de sobrellevar sus fantasmas.

El punto ahora era que su amigo le estaba ocultando cosas, lo peor es que estás tenían que ver con su mejor amiga, Hermione Granger. La chica que había aprendido a querer con todas sus manías y obsesiones, pero no sólo eso, si no que había despertado sentimientos en él aún más profundos.

Sí, efectivamente eso estaba mal, porque después de todo era su amigo y tenía derecho a saber lo que estaba ocurriendo entre ellos, ¿no?

Esa noche había sido una de las peores, no había logrado descansar por más que se decía a sí mismo que de seguro no era nada, sólo estúpidos pensamientos que no tenían razón de ser.

¿Por qué era normal que ellos cenasen juntos? ¿No? Aunque esto lo hicieran en el cuarto de su amigo a solas y que éste la dejara en la puerta de su habitación con beso en la mejilla por despedida.

—Rayos.

Ese día iba a ser difícil, tenía que averiguar que era lo que estaba ocurriendo entre esos dos. Aventó las mantas que lo mantenían en calor y con pasos decididos y algo furiosos se metió a la ducha.

*º*º*º

Hermione se había dado una rápida ducha y ahora se cambiaba tranquilamente, tenía el tiempo suficiente para desayunar y llegar a su escuela.

Se terminó de colocar el suéter, para después sentarse en el banquillo del tocador, observando en el reflejo esa sonrisa que enmarcaba su rostro, pero también el desastre que eran sus rizos, dejó salir un suspiro cansino e inició la batalla de todos los días lograr un peinado decente.

«¿Debo decírle lo que siento?».

Se mordió el labio inferior en un claro gesto de indecisión, sabía que tenía que arriesgarse pero tenía mucho que perder.

—No lo sé, quizás sea mejor esperar a las vacaciones y hablar con Ginny antes de hacer eso.

Tomó sus cosas y salió de su cuarto aún sin saber qué hacer, topándose con Sirius en el corredor.

—Bueno días, pequeña —saludó, llamando su atención, notando lo distraída que estaba.

—Ah sí, buenos días —respondió. Ni siquiera hizo el intento por sonreírle ni por quejarse por ese apelativo, iba a pasarse de largo hacia la escalinata cuando él la detuvo posando una mano en su hombro.

—Oye, me tengo que ir, se me hace tarde y Harry aún no se ha levantado. Por qué no vas y lo despiertas, le dices que lo espero en el Ministerio media hora antes —expuso con una sonrisa inocente, como si no estuviera planeando las cosas.

—Pero…

—Anda ve, que se hace tarde —insistió, le dio un pequeño empujoncito para animarla, sin borrar aquella sonrisa—. Gracias, nos vemos después. —Se apresuró a llegar a las escaleras, para que Hermione no tuviera opción. «He hecho algo bueno, quizás mi obra del día.»

Hermione se quedó estática, mirando como se alejaba el padrino de su amigo. —Pero yo no... —Calló al ver que había desaparecido, respiró profundamente y se giró hacia la habitación de Harry, parándose en la puerta.

Tomó valor y alzó su mano tocando suavemente la madera, esperando escuchar algún murmullo que le permitiera pasar, al correr los segundos y ver que no ocurría nada, insistió con un toquido más fuerte, aunque no podía ocultar la emoción que atacaba a su corazón. Esperó un poco, pero nada se escuchó, fue entonces que decidió girar la perilla con suavidad. No pudo evitar que la invadiera el deseo de volver a ver a Harry sólo con una toalla.

«Ahora no es momento para pensar en eso

Se regañó a sí misma, sacudiendo su cabeza abrió con cuidado apenas dejando una rendija que le permitiera ver, pero la habitación estaba totalmente en las penumbras y únicamente alcanzaba a ver el principió de la cama.

Contuvo la respiración y avanzó con el corazón palpitando vertiginosamente, emparejó la puerta y avanzó cuidadosamente, podía escuchar la respiración acompasada de Harry, estaba por llegar a su lado cuando tropezó con algo, apenas y logró mantenerse en pie.

«Habitación de chicos… ¿acaso no pueden ser más ordenados?».

Meneó su cabeza negando y por fin llegó a donde yacía, Harry estaba bocarriba con su cabello desordenado esparcido por la almohada, su pecho estaba semitapado por aquella manta, parecía que en algún momento había decidido que prefería estar sin su playera.

Se dio el privilegió de verlo dormir, de contemplarlo largamente y eso provocó que sus mejillas se tornaran rosadas, dirigió su vista a sus labios y dejó salir un suave suspiro ¡como deseaba besarlo!

Lentamente fue acortando la distancia, estaba a nada de acariciar esos labios, lo miró una vez más antes de rozar su boca. Harry no tardó en despertar ante el contacto, abriendo excesivamente sus ojos al notar lo que sucedía. —Her… —No alcanzó a terminar, debido a que sus labios nuevamente estaban siendo presionados por los de su amiga, sin pensárselo mucho respondió, sorprendiéndola.

Bueno eso le hubiese gustado que pasara, pero la realidad era que ella seguía parada frente a la cama de Harry, sin poder moverse. A veces soñar no era suficiente, hundió sus hombros y se sentó en el borde del colchón, apenas logrando extender su mano hacia el pecho del torso de su amigo y como si fuera apenas una pluma lo tocó sintiendo su calidez y conteniendo las ganas que tenía de pasear su mano por aquella extensión de piel, pero sólo lo movió un poco.

—Harry —susurró como si no deseara despertarlo. El susodicho se movió ligeramente pero aún seguía en los brazos de Morfeo.

«¡Por Merlín! ¿Por qué no termina de despertar ya? ¿Qué no ve que esto es una tortura para mí?». Se mordió el labio inferior titubeante.

Nuevamente movió su mano con suavidad. —Harry… Harry, despierta. —Esta vez alzó un poco más su voz, aunque no pudo evitar acercarse a su rostro para que la escuchara mejor.

Potter se removió en la cama tomando conciencia de aquella sutil voz que lo llamaba, podía sentir una calidez en su pecho, parpadeó un par de veces acostumbrándose a la oscuridad que aún reinaba ahí, pero no terminó de hacerlo cuando percibió la figura de su amiga tan cerca de él.

—Harry… despierta —insistió al ver que se resistía a hacerlo.

—¿Hermione? —preguntó aún adormilado. Se alejó un poco sin retirar su mano del pecho de él, para tomar los lentes de la mesa de noche, se los pasó para que pudiera ver mejor— ¿Qué pasa? ¿Qué hora es?

—Es tarde, deberías haberte parado hace un rato y si no te apuras no desayunaras —comentó divertida por la cara de su amigo.

—¿En serio es tan tarde? —Buscó su reloj, sorprendiéndose al darse cuenta de que era verdad, la hora no mentía.

Regresó a su posición, descansando su cabeza en la almohada, no debía quedarse a platicar tan noche con Sirius. Sonrió al pensar en eso, sintió como Hermione retiraba su mano con intención de incorporarse, sin pensarlo, posó su mano sobre la de ella, dejándola sobre su tórax.

—Gracias por despertarme —comentó, observando lo linda que se veía ese día con sus rizos a medio acomodar, sostenidos por un broche.

—No fue nada —respondió sonriéndole.

—Claro que sí, debo ser un desastre, no creo que tenga la imagen de un príncipe o algo así.

—De hecho no, incluso estabas roncando y babeaste un poco la almohada, además estas totalmente despeinado. —Le siguió la broma logrando que el frunciera el ceño.

—¿De verdad? —preguntó pasando su mano libre por su cabello, sintiendo que la pena se adueñaba de él, ¿tan mal se veía? Pero la pregunta importante aquí era: ¿desde cuándo le importaba eso? No era la primera vez que su amiga lo despertaba y lo veía así.

—Claro que no —dijo y se rió al ver la cara que había puesto.

—Hermione. —Se quejó contagiándose de la risa de su amiga, no sabía por qué pero escucharla reírse comenzaba a ser un sonido que no quería dejar de oír.

—Es mejor que te apures —añadió separando sus manos, se incorporó y avanzó hacia donde estaban las cortinas corriéndolas de un sólo movimiento, dejando entrar la luz.

A través de las ventanas empañadas apenas lograba ver el paisaje blanco. Se giró encontrándose a Harry ya incorporado, estirándose aún sin cubrir su pecho con algo que le impidiera a ella que se le subieran los colores o que su imaginación dejara de crear extrañas fantasías.

Haciendo un acopió de fuerzas caminó hacia él buscando pasarlo y alcanzar la puerta.

—Cúbrete —pidió en un susurró, evitando mirarlo.

—¿Eh? —Se miró a si mismo, entendiendo el comportamiento de su amiga—. Olvide que a ti te incomoda verme así —exclamo divertido, buscando su playera.

—No, no es eso, pero… te puedes enfermar, el clima no esta para eso —apuntó apresurada con las mejillas teñidas de rojo. «Si supieras…».

—Justo eso te dije yo hace algunos días. —Le recordó esbozando una sonrisa sincera.

—Ah… cierto, mejor salgo ya —comentó llegando a la puerta—. Por cierto, Sirius me dijo que te vería media hora antes.

Harry elevó su ceja al ver su actitud, se acercó a ella y depositó un beso en su mejilla, dejándola asombrada por su acción. Hermione salió sin darle tiempo a decir algo más huyendo por el pasillo.

*º*º*º

Ron ajeno a lo ocurrido, salió de su habitación. Sumido en sus pensamientos llegó a la puerta de su amigo, al encontrarla entre abierta se adentró.

—¿Piensas ir así? —señaló, extrañado de que aún no se encontrara cambiado.

—Ah no, lo que pasa es que se me hizo tarde —explicó con una media sonrisa.

—¿Acaso te desvelaste? —preguntó, esperando que él le contara lo que había sucedido con Hermione.

—No… bueno sí, lo que pasa es que no podía dormir y luego me quede hablando con Sirius —contestó, entrando al baño.

«Sí claro...».

—Te veo abajo. —Fue lo único que dijo.

*º*º*º

Tiempo después Harry se encontraba en clase y la verdad era que no lograba concentrarse había tratado toda la mañana de confesarle a su amigo lo del Baile, pero era la hora en que no había logrado hacerlo. Lo miró de reojo estaba más distraído que de costumbre, finalmente la hora terminó y comenzaron a juntar sus pergaminos.

—Yo no se por qué nos obligan a venir a clases tan aburridas, ¿dónde esta lo practico? —resopló Ron con fastidio.

Harry sólo levantó sus hombros y sonrió. —No tengo idea.

—Estoy seguro que nosotros hemos visto más acción que él en toda su vida —agregó sin pensarlo—. Hemos peleado contra Vol… —Se calló antes de terminar, entrecerrando sus ojos, sabía que no era el mejor tema para una conversación.

Harry lo miraba con una expresión adusta pintada en su rostro, a su mente volvieron aquellos tormentosos momentos.

—Yo… —intentó decir.

—Esta bien, Ron. Es mejor que nos apuremos, la otra clase esta por empezar —indicó caminando.

—Harry ya no tenemos otra clase —comentó nervioso, su amigo actuaba raro y todo se debía a que había mencionado a ese ser.

—Cierto —pronunció meditabundo, miró su reloj notando que eran las dos.

—Ron, Harry vengan, ya llegaron otros jugadores de Teutons Wizards —murmuró Seamus, cortando el ambiente que se había creado entre los dos.

Harry trató de sonreír y parecer animado. —Vamos.

Ronald sabía que había metido la pata y lo peor es que no tenía la menor idea de qué decir, así que sólo caminó siguiendo al alegre Seamus.

Al llegar al estadio nuevamente encontraron una multitud que aclamaba los nombres de los jugadores. Harry seguía sumergido en aquel difícil pasado, escuchando como Ron a su lado intercambiaba algunos comentarios con los demás chicos.

—¿Es esa Hermione? —preguntó extrañado, codeando a Harry quién no entendía qué pasaba, sólo siguió la trayectoria de la mirada de su amigo, notando a lo lejos a su amiga, sentada al lado de Lavender, platicando con ¿Cormac?—. No puedo creer que este con ese…

—Ni yo tampoco.

—Ella no viene con nosotros, pero viene con ese —puntualizó Ronald, celoso.

—Sí ya se —concordó Harry, sin dudarlo caminó hacia donde se encontraba su amiga, sin importarle que Ron lo siguiera o no.

Weasley quiso hacerlo, pero Seamus lo detuvo y ya no tuvo más remedio que quedarse platicando con él.

*º*º*º

Hermione al igual que Lav escuchaban los comentarios del atractivo chico, intercalando su vista entre los jugadores profesionales y él, poco antes de que Harry llegara, Cormac se alejó, lo que le permitió a Lavender notar su presencia.

—¡Harry! —exclamó lo suficientemente alto como para Hermione se percatara.

—Hola —saludó Mione al verlo, sonriéndole—, ¿viniste con Ron?

—Sí —repuso, se giró pero no encontró a su amigo—, esta por allá con Seamus y los demás —respondió sin darle mucha importancia, concentrando su mirada en su amiga.

—Oh, de seguro debe de…

—¿Viniste con Cormac? —preguntó, interrumpiendo lo que ella estaba diciendo, logrando confundirla momentáneamente.

—Sí… vinimos con él —explicó extrañada, señalando a Lav.

—Sí, íbamos caminando cuando nos topamos con él, aunque eso ya es común al parecer a hecho de eso un hábito desde que sabe en que aulas estamos, pareciera que no cambia, sigue teniendo el mismo interés en Hermione que en el colegio y eso que ella y yo no éramos amigas, pero todos nos dimos cuenta… incluso sigue insistiendo en que Hermione vaya con él al Baile, a pesar de que ella ya le dijo que tiene pareja. ¡Menudo testarudo!

—Lav… ya —pidió Hermione en un intento de que parara de contar su intimidad, pero al parecer eso no era posible. Se giró avergonzada para ver a Harry, notando como él estaba más que serio.

—Entonces, ¿quería ir contigo?

—Pues sí, pero yo no —afirmó, sin comprender aún lo qué le sucedía a su amigo.

—Si te vuelve a molestar sólo dímelo, yo me encargare —exhaló decidido, con ese comentario se alejó regresando con los chicos, dejándolas totalmente confundidas.

—¡Vaya, ahora entiendo! ¡Por los Fundadores! ¡Harry esta celoso de Cormac! —expuso Lav, riendo de forma escandalosa.

—Lavender por favor, baja la voz… no sabes lo que dices —repuso, totalmente ruborizada. Ya tenía suficiente con la actitud extraña de Harry como para tener que soportar las miradas de los demás sobre ellas.

«No, eso no puede ser, ¡es absurdo!».

—Vamos Hermione, es más que claro. No se cómo no te has dado cuenta —indicó con una sonrisa bonachona—, debí intuirlo siempre están juntos y… —Siguió enlistando todo lo que había visto en ellos, que según ella los hacia estar enamorados, eso casi hace que Hermione le diera un ataque. ¿En qué momento la platica había dado ese giro?—. Tranquila, no tienes por qué ponerte así —espetó, dándole una palmadita.

—Lavender no es lo que crees.

—Sí, lo es. Ahora que lo pienso creo que me equivoque cuando pensé que tú y Ron… ¡oh, que tontería! —manifestó, recordando su relación con su Won-won.

—Bueno eso…

—Lo sé, estaba celosa… pero debes de entenderme eran otros tiempos y yo te veía tan cerca a él —declaró, evocando esa punzada de enojo que la recorría cada vez que los veía juntos.

—Es que Ron y yo… —balbuceó, no se sabía por dónde empezar, esto era demasiado embarazoso.

—Ahora lo sé, lo que vi no necesita mayor explicación, a ti te interesa Harry —Se detuvo un momento a pensar en ello—. Espera, ¿y Ginny?

La alusión a su amiga pelirroja hizo sentir a Hermione como si fuera una miserable, era una situación difícil, demasiado tiempo había ocultado lo que sentía por Harry, pensando siempre en los demás y ahora parecía que este sentimiento estaba siendo descubierto por todos a su alrededor. ¿Cuánto tardarían Harry y Ron en darse cuenta?

—Lavender no se lo digas a nadie, ni siquiera a las hermanas Patil, por favor —pidió con desesperación, era sabido que no era buena para guardar los secretos.

—Sí, esta bien, no lo haré —mencionó con seguridad, notando lo afectada que estaba—, ¿por qué no estas feliz? Es decir vas a ir con él al Baile, él esta celoso. Parece que todo esta yendo bien, ¿o no?

Hermione suspiró afligida. —Es sólo que no creo que él me vea de esa manera, para él yo sólo soy su amiga, la que siempre lo apoyara—confesó desanimada—. No me ve como chica —añadió, era difícil explicarse en tal situación y con los nervios apuntando en todas direcciones—. Tú sabes a lo que me refiero, yo no soy la gran belleza y eso.

—¿Qué dices? ¿Acaso te volviste loca? En serio debes salir más de la biblioteca y dejar de inhalar los gases de ciertas pociones.

—No entiendo —murmuró, enarcando su ceja.

Lavender rodó sus ojos. —Vamos despierta —Invocó un espejo—. Sólo mírate, eres una chica muy linda.

Hermione miró su reflejo, no encontraba en él nada maravilloso, nada que ella no conociera. —No sé de qué hablas —declaró, con un movimiento de su varita desapareció el espejo.

—Vamos, lo eres… has tenido a unos bombones por pretendientes y no lo niegues —le advirtió al verla abrir su boca—. Viktor Krum, Cormac, que es terco, pero bueno es atractivo. Oliver Wood y no me digas que no, de eso hubo testigos y no podemos dejar fuera a aquel chico que te pidió que fueras con él al Baile. Además hasta hace poco creía que tú y Ron.

—Eso no es lo que crees —mencionó apresurada.

—El punto no es eso ahora, hablábamos de que tú has tenido buenos pretendientes.

—Es que yo…

—Sólo quieres a Harry —completó Lavender—, aún sigo sin entender, ¿por qué no se lo dices?

—Ya te lo dije, no creo que él me vea de esa manera, además… esta Ginny —confesó desolada.

—¡Por Gryffindor! ¡Ella no lo sabe! —profirió sorprendida, comprendiendo todo.

—Por favor no se lo vayas a decir.

—Pero...

—Tú sabes tuvieron una relación, yo sé que ella lo quiere y él bueno no se qué es lo qué sienta respecto a ella ahora, antes al menos sabía que él la quería, pero ahora todo eso es confuso.

—Ellos no han vuelto Hermione y eso ha sido porque Harry así lo ha querido. Ahora él te invita al Baile en lugar de a ella, ¿eso qué te indica? —inquirió mirándola fijamente—. ¡Oh, vamos, piensa!

—No sé Lavender, no se cuáles sean sus razones —comentó con tristeza—. Hace unos días Ginny estuvo en la mansión y no se lo que ocurrió, sólo se que él no la invitó.

—¿Dónde esta tu inteligencia? —bufó exasperada—. Esta más que claro, es porque él no quiso hacerlo y ahora se pone celoso. Hermione creo que él ya no esta interesado en ella de esa manera, ahora creo que él esta descubriendo que tú existes y no precisamente como su amiga —declaró, dejando a Hermione más confundida que nunca—. No puedes seguir ocultándole esto a Ginny, debe saberlo, tienes que decirle.

—Es que… no se cómo lo tomara, estoy segura de que se molestara.

—Puede ser pero es mejor arriesgarse, es tu amiga y tarde o temprano lo aceptara, aunque no creo que vaya a ser fácil.

*º*º*º

Harry volvía con los chicos aún molestó por Cormac. «¿Con qué la invitó al Baile? ¿Y cuántos más lo habrán hecho? ¿Por qué no los aceptó? Seguro todo se debe al tipo del que esta enamorada, pero ¿quién es? Ahora entiendo porque me aceptó, de seguro ese sabe que somos amigos.»

—Harry, ¿qué pasó? ¿Qué le dijiste a Hermione? —cuestionó Ron, sacándolo de su deducciones.

—Vino con Cormac, pero cuando me acerque él ya se había ido, ¿sabías qué había invitado a Hermione al Baile? —preguntó con una mueca de disgusto.

—¡Qué! ¡No! —contestó con sorpresa que pronto se transformó en celos—. ¿Aceptó ir con ese?

—Claro que no.

—Menos mal, es un idiota —resopló con molestia—. No se cómo si viene con él al estadio y cuando le pedimos que venga con nosotros no lo hace. ¡Mujeres, están locas!

Harry trataba de tranquilizarse mientras le daba vueltas a aquel asunto, olvidándose por un momento de que debía decirle a Ron. Pasó un rato y ellos se dirigían a la mansión, él observaba con premura el reloj debía llegar con Sirius ya, pero tampoco quería dejar de hablar con Ronald.

—Me muero de hambre… espero que los elfos hayan cocinado algo delicioso —mencionó con una mano en su estómago.

—Sí —afirmó desinteresado. No pasó mucho tiempo cuando ya se encontraban frente a las puertas de aquella vieja fortaleza. Pasaron sin ningún problema, de inmediato Ronald aventó su mochila, Harry simplemente la dejó caer en el sillón y siguió a su amigo que se dirigía al comedor—. Oye Ron… —comenzó nervioso, pasando su mano por su nuca.

—Huele bien, ¿tú qué dices? —preguntó refiriéndose al estofado, se lavó las manos y tomó asiento en la mesa—, ¿crees qué venga a comer Hermione?

—Eh... no sé —titubeó desconcentrándose.

—Pues ella se pierde esto —Tomó una porción de pan—. Quizás este consiguiendo una pareja para el Baile de último minuto —se burló dándole una buena mordida al pan—, egpero que no sea ese Cogmac —añadió, hablado con la comida en la boca.

Harry se sentó y miraba su plato sin apetito, escuchando los comentarios de su amigo. —Ron.

—Es que ella no quiso que yo la llevara, no la entiendo —manifestó concentrado en su comida—. No sé por qué quiere quedarse aquí sola.

—Eh Ron respecto a eso.

—Sí Harry, tú también te quedaras… pero es que fuiste un tonto al no aceptar a cualquiera de las chicas que te lo pidieron —arguyó devorando su comida—. Hablando de eso, recuerda que me acompañaras a comprar el traje.

Harry lo escuchaba cuchareando su comida, se recargó en el respaldo de la silla, no había más debía decírselo. —Ron… ella si va ir al Baile.

Ronald casi se atraganta ante el murmullo de Harry, escupió media comida mientras miraba con los ojos excesivamente abiertos a su amigo. —¡Queeeé! —exclamó asombrado, se golpeó el pecho, tosiendo aún.

Harry se hundió más en la silla al notar la reacción de Ron. —Sí, ira al Baile con…

—¿Quién? ¿Cuándo ocurrió? ¿Por qué no lo había dicho? —inquirió incorporándose y pegando en la mesa con sus manos, claramente celoso.

Para Harry esto ya se había hecho una eternidad, ¿por qué algo qué era tan simple —sólo una frase—, se estaba volviendo todo un tema a discusión por parte de su amigo? Lo miró lanzándole una sarta de preguntas que ya no estaba entendiendo incluso su cara se había vuelto roja tanto o más que su cabello.

«Creo que debí escoger otro momento para decírselo.»

—Ron cálmate —pidió Harry, alzando sus manos—, ya te lo hubiera dicho, si me dejaras.

Él a regañadientes se calló, pero se mantuvo de píe con la mirada encendida por el coraje y en espera de que Harry de una vez por todas le dijera.

—Hermione va ir al Baile con… conmigo. —Lo soltó, observando fijamente a Ron, que parecía haberse quedado en shock.

—¿Q-qué? —barboteó, dejándose caer en la silla.

—S-sí. Todos me insistían en ir y ella no tenía pareja, se lo pedí y aceptó —explicó atropelladamente, podía notar como su amigo lo miraba sin parpadear y que sus orejas permanecían rojas.

—¿Por qué te aceptó a ti y no a mi? —cuestionó en un gruñido.

Harry levantó sus hombros. —No lo sé.

—Pero es que yo la invite y ella dijo que no —farfulló explotando—, ¿qué tienes con ella?

—¡¿Qué?! —exclamó consternado. ¿Los estaba acusando de tener algo a sus espaldas?

—Ayer la vi salir de tu cuarto e iba, no se muy extraña, después tú la llevaste a su habitación y le diste un beso.

—¿Nos estabas espiando? —preguntó, comenzando a enfadarse por las palabras de su amigo.

—Yo… no… ese no es el punto —refutó tartamudeando—, ¿por qué no llevaste mejor a mi hermana?

Harry abrió un par de veces su boca, pero no supo cómo responderle a su amigo.

—Di algo, ¡eres un traidor! —bramó dolido.

Se levantó de su asiento abruptamente prendido por aquel comentario. —¡No lo soy! Tanto tú como Hermione son mis mejores amigos, no veo qué tenga de malo qué yo la lleve al Baile.

—Pero…pero…

—Ron sólo es un Baile —repitió con fastidio.

En ese momento y gracias a todos los magos antiguos, entraron en el comedor los gemelos Weasley, notando la tensión que reinaba en el lugar.

—Ron, Ron ¿por qué tienes esa cara? —cuestionó Fred, llegando a su lado.

—Sí, ya tienes pareja… que por cierto seguimos esperando la paga por ello —aseguró George divertido, alzando su ceja ante la evidente molestia en los rostros de ambos—. Harry, ¿cómo te va?

Potter salió de su estupor y retiró su mirada enfuruñada de su amigo, para colocarla en el gemelo. —Bien, ¿y a ustedes?

—Muy bien, venimos a llevar a nuestro hermanito a comprar su traje —respondió Fred, jalando de los hombros a Ron, logrando que se levantara.

—Así es, no queremos que sea nuevamente la comidilla de los demás. Además hemos quedado con Luna que él será todo un caballero con ella y eso costara —prorrumpió George con una sonrisa bonachona.

—Y sólo quedan unas horas antes de que sea el Baile —comentó el otro.

—Debemos trabajar mucho en él —aseguró George.

—Pero yo… —intentó Ron negarse.

—Sin peros… nos vemos después, Harry —añadió Fred guiñándole un ojo, antes de salir de la habitación llevando consigo a Ronald.

Harry simplemente se les quedó viendo confundido. —¡Por Gryffindor! Esto no salió nada bien —resopló desalentado. Ahora su mejor amigo estaba enojado y todo por el estúpido Baile.

Escuchó el reloj de la sala dando la hora, eran las cuatro en punto.

Se incorporó y pateó el comedor, logrando que el contenido de los platos se derramara sobre el mantel. —Rayos.

Salió de ahí dirigiéndose al Ministerio para reunirse con su padrino, esperando que eso saliera mejor que esto.

*º*º*º

Sirius Black se encontraba atendiendo los asuntos de los prisioneros que se encontraban en Azkaban, así como los conflictos que aún seguía habiendo con los que resistían al nuevo régimen sin Voldemort.

—Vaya —exhaló, se recostó en el respaldo de su silla, subió los píes al escritorio, tomó un cigarro de uno de los cajones y lo prendió con la punta de su varita, apenas estaba dándole la primera calada cuando tocaron a la puerta—, pase.

Remus entró observó a su amigo. —¿Mucho trabajo? —inquirió con un ligero tono de sarcasmo.

—En realidad no, por el momento todo esta controlado, al parecer las cosas se han calmado pero ya sabes que eso no siempre dura —comentó exhalando el humo, mientras Remus se sentaba en una silla frente al escritorio.

—Te veo decaído, ¿qué no te fue bien ayer con esa mujer? —cuestionó observándolo minuciosamente.

—Pues… no fue con la que me fue mal, si no con Yannel, me encontró cuando estaba aquí con ella y se molestó de sobremanera —explicó como si fuese inocente.

Remus dejó salir una risotada. —Te lo mereces por jugar con las dos.

—¿Qué? —expresó casi ahogándose con el humo del cigarro— ¿Lunático de parte quién estas?

—Pues de la tuya, pero no deberías seguir haciendo eso.

—Es que yo no hice nada, esa mujer se presentó aquí… ¿qué puedo decir? La vuelvo loca, pero yo no quería.

—¿En serio? —preguntó con ironía.

—Ese no es el punto, el punto es que yo no la invite y que Yannel esta enojadísima.

—Entonces deberías de tratar de aclarar las cosas con ella.

—Ya lo intente, pero sólo me habla para cosas oficiales y casi que ya ni para eso.

—Pues sigue intentando, ¿cuándo tu has desistido? ¿o más bien cuándo una mujer te ha ganado? —preguntó divertido.

—Nunca —respondió, dejando salir una risa—. Tienes razón, seguiré intentando, aunque me siga enviando los arreglos de rosas quemados —señaló la esquina de su Despacho, donde yacían un grupo de flores marchitas.

Remus enarcó su ceja al ver eso, quizás eso no iba a ser tan fácil. —Mejor dime, ¿cómo están los chicos?

—Ah que bueno que lo preguntas, resulta que como lo predije Harry invitó al Baile a Hermione —comentó, observando su reloj—. No tarda en llegar, iremos a comprar su traje.

—¡Vaya! ¿Así qué lo hizo?

—Sí, bueno… aunque eso no va del todo bien —exclamó, apagando su cigarro.

—¿Y cuál es el problema? —preguntó frunciendo el ceño.

—Que Ron al parecer estuvo interesado en Hermione o aún lo está, no lo sé… pero Harry no le ha dicho que la llevará al Baile —expuso tamborileando sus dedos sobre una carpeta.

—Ya veo, pero le dijiste que era mejor que se lo contara, ¿no? —indagó sabiendo de antemano la respuesta.

—Claro, para eso son amigos.

Justo en ese momento un toquido en la puerta los interrumpió. —Adelante.

Harry se adentró en la habitación aún molestó consigo mismo por la situación con Ronald, caminó hasta la silla vacía al lado de Remus y se desplomó. —No pude llegar antes.

Los Merodeadores lo miraron con extrañeza, parecía que algo iba mal.

—Eh Harry, ¿te pasa algo? —preguntó Lupin.

—Pues es que Ron es más terco que un centauro —bufó de mal humor, su energía logró cuartear algunos objetos de la oficina.

Remus y Sirius intercambiaron miradas, deduciendo lo que había pasado.

Su padrino carraspeó llamando su atención. —¿Quieres contarnos qué pasó? ¿Se lo dijiste?

Harry chasqueó la lengua y se hundió más en la silla. —¿Qué si se lo dije? —Se incorporó caminando de un lado al otro de la habitación—. Pues eso trate de hacer todo el día, pero no encontraba la manera y luego cuando se lo pensaba decir aparece Hermione con ese Cormac y por último, se pone como un Colacuerno cuando le dije que la llevaría al Baile. Me acusó de ser un traidor y de tener una relación con ella a sus espaldas, me echó en cara que debí llevar a su hermana.

Los dos hombres lo miraban sorprendidos por la actitud que había tomado Harry, en meses no lo habían visto prestarle tanta importancia a algo. Era claro lo que sucedía, lamentablemente Harry era él único que no deseaba darse cuenta.

—Tranquilo —pidió Remus, llegando al lado del chico, lo tomó de los hombros y lo regresó a la silla—, al parecer no lo tomó como tú hubieras querido.

—Claro que no. No entiendo por qué se pone así, ambos son mis amigos. Además no veo el problema de que yo la lleve, es mejor a que este con alguno de esos patanes.

—Bueno Harry, tú lo dijiste, él alguna vez estuvo interesado en ella, es por eso que ve a todos los hombres que se acercan a ella como competencia —explicó con su sabiduría Sirius.

—Pero yo soy su amigo y no estoy interesado en ella —soltó para después arrepentirse, él sabía que había tenido algunas extrañas intenciones con ella, pero no quería saber de dónde provenía eso, por lo que podía llegar a significar y en ese momento no estaba preparado para enfrentarlo—. Bueno… eso no es lo que importa, es sólo un estúpido Baile.

—Harry si sólo es un estúpido Baile creo que Ron lo entenderá pronto, seguro se le pasa en unas horas.

—Estoy de acuerdo con Lunático, ¿y dónde esta ahora? —indagó Sirius intrigado.

—Con los gemelos, vinieron por él para llevarlo a comprar su traje —repuso calmándose.

—Y es mejor que nosotros también hagamos eso —indicó Sirius, levantándose y caminando hacia su ahijado—, anda.

En compañía de Remus fueron en busca de aquel atuendo que lo haría relucir en el mentado Baile que tantos líos estaba causando.

*º*º*º

Muchas horas después Remus y Sirius tenían la enorme misión de devolverle el buen humor a Harry, habían estado hablando con él durante el recorrido que habían hecho para comprar el traje, afortunadamente no se habían topado con Ron ni los gemelos, lo que en parte había ayudado.

Ahora se encontraban en las Tres escobas tomando una merecida copa, bueno una cerveza de mantequilla para Harry y whiskey para los Merodeadores.

Harry se encontraba sumido en sus pensamientos, mirando el tarro que tenía en manos, podía sentir la mirada de varias personas posadas en él, así como algunos murmullos, eso lo incomodaba de sobremanera. Nunca había buscado ser alguien que reconociera la gente y mucho menos había peleado con ese loco de Voldemort para ser reconocido como un héroe, él jamás hubiese querido que eso pasara.

Se encogió de hombros, sintiéndose peor que antes. ¿Por qué todo apestaba ahora que había decidido retomar su vida?

Sirius lo miraba de reojo, parecía que nada de lo que le estaban diciendo ayudaba, regresó su vista a Remus, quién tampoco sabía ya cómo animarlo, todo parecía que iba a seguir así, hasta que se le ocurrió algo que quizás hasta a él iba a poner de buen humor.

—Oye Harry… supongo que ya habrás practicado tus pasos para bailar, porque no creo que pienses estar simplemente sentado —comentó como no queriendo la cosa, llamando la atención de su ahijado.

—¿Eh? ¿Pasos? ¿Bailar? —preguntó desconcertado.

—No llevaras a Hermione sólo a sentarse, ¿o si?

Canuto enarcó su ceja notando el gesto de confusión de Harry.

—Pues… es que yo no soy bueno en eso y ella lo sabe —señaló, dándose cuanta de ese detalle, esa era otra razón por la que no había querido ir a ese Baile.

—Aún así Harry, yo creo que a ella le gustaría bailar. Además tú nos has dicho que en el Baile de cuarto ella se pasó parte de la noche bailando con Krum y que tu pareja se aburrió a tu lado —agregó Remus ayudando a Sirius, aunque aún no comprendía a dónde quería llegar su amigo.

Harry se pasó la mano por la cara, no era algo que quisiera recordar en ese momento. Aunque tenían razón a Hermione le gustaba bailar y pues él había hecho que rechazara la propuesta de Wood, quizás con él si podría bailar, después de todo le pidió un baile.

—Mmm bueno… yo no se bailar y el Baile es mañana —musitó pensando en que no podía decepcionar así a su amiga. ¿Por qué se había metido en ese lío?—. ¿Dónde podría aprender? ¿Existe algún hechizo? ¿Una poción?

—Sí los hay, pero no suelen tener tan buenos resultados, sería óptimo que aprendieras, pero no hay mucho tiempo —reparó Lupin.

—Tranquilo Harry, yo tengo la solución —intervino Sirius con un brillo especial en su mirada.

—¿Y cuál es? —preguntó, desconfiado, mientras Harry lo miraba esperanzado.

—Pues iremos al Versuit, ahí estoy seguro que le enseñaran a bailar —comentó animoso, aunque la cara de Remus y Harry no terminaban de expresar lo que pensaban.

—Canuto, ¿no lo dices enserio, verdad? —indagó Lupin, mirándolo con severidad, en tanto Harry se mantenía callado con la cara totalmente roja.

—Claro que sí —afirmó, dirigiendo su vista hacia Harry.

—En ese lugar no enseñan eso Canuto —regañó, ya que ese establecimiento era conocido por su fama, pues ahí las mujeres se encargaban de darles placer a los hombres.

—Remus tiene razón —mencionó en un susurro Harry, aún rojo por las ideas locas de su padrino.

—¡Ah Harry, veo que conoces! —molestó Sirius, al ver la reacción de su ahijado.

—Eh no… yo… no he ido, sólo escuche rumores, pero eso no importa, ahí no enseñan a bailar.

—No, pero lo harían si yo se los pidiera —comentó divertido, mientras Remus negaba con la cabeza y Harry simplemente mantenía una sonrisa abochornada.

—Olvídalo Canuto, mejor pensemos en otra solución, no es momento para ir ahí —espetó Lupin, recuperándose de los comentarios de su amigo, se dispuso a tomar un trago de su copa.

—Siempre puede ser un momento para ir, que tú ya tengas látigo no tiene porque influir en nosotros.

El comentario logró que Lupin escupiera parte del licor.

—Aunque ahora que lo pienso tú siempre fuiste algo renegado de ir a esos lugares, recuerdo aquella vez…

—¡Sirius!

—Esta bien, esta bien —Se rió divertido al ver como ponía en apuros a su amigo—. Déjame pensar.

—Creo que mejor ya nos vamos, quizás pruebe el hechizo —puntualizó Harry, ya no quería más ideas locas.

—¡Lo tengo! Ya se quién nos puede ayudar —anunció Sirius y de un sólo trago bebió el contenido de su copa—. Vamos, apúrense.

—¿A dónde vamos? —interrogó apresurado Remus— ¿En qué estas pensando Canuto?

—Ya lo verán.

—Espero que esta no estés pensando en otro lugar como el Versuit —advirtió.

—No, no… no te preocupes, a donde vamos Nym no te regañara por ir —se mofó divertido.

Harry no sabía si seguir a su padrino o no, ese día comenzaba a volverse uno que no quisiera repetir.

*º*º*º

Un tiempo después el trío se encontraba frente a una casa.

—Canuto, no creo que sea un buen momento para venir aquí —opinó Remus al notar de quien era esa vivienda—. Además, ¿qué hacemos aquí?

—Pues solucionar el problema de Harry —repuso risueño.

—¿De quién es esta casa? —preguntó su ahijado aún sin comprender.

—Ya lo veras —comentó, se acercó a tocar una pequeña campana.

La espera fue poca, un elfo domestico apareció trás la puerta.

—Puedes avisarle a Yannel que estamos aquí —pidió con una sonrisa en su cara.

El elfo cerró la puerta y en cuestión de unos minutos Yan apareció mirando con severidad al vástago de los Black, mientras arrugaba ligeramente su nariz. —¿Usted? ¿Qué quiere? —musitó con desagrado, pero su mirada avanzó un poco más encontrando a un apenado Remus y a Harry qué la miraba con curiosidad, ablando su expresión y sonrió ligeramente no esperaba que ellos lo acompañaran.

—Buenas tardes —saludó desde el fondo Remus.

—Hola —añadió Harry con una tibia sonrisa, su padrino si que no entendía.

—Por favor, pasen —Invitó Yannel, abriendo más la puerta de su casa—. La sala esta por allá.

—¿Qué hacen aquí? —inquirió Tonks, la cual se encontraba de vista junto con Teddy.

—Veo que estas bien acompañada —dijo Sirius mirando a Yannel para después acercarse a su sobrina—. Nym, préstame a ese pequeño.

—Pero ¿por qué están aquí? —indagó curiosa.

Remus no sabía cómo explicar, mientras Harry sólo elevaba sus hombros y negaba con su cabeza.

—Yo puedo explicar eso, Yannel —comentó Black con ligereza—. Se lo hubiese pedido a Nym, pero ella no es tan buena en eso. —Miró de reojo a la pelirrosa que fruncía en ceño molesta—. Necesito que le enseñes a bailar a Harry para mañana, ya que ira al Baile y se lo buena que eres en eso.

Harry miraba con los ojos excesivamente abiertos a su padrino, no entendía por qué a veces era así, se sonrojó ligeramente al observar que la chica lo miraba con una chispa de diversión. —Eh… no es necesario.

—Lo haré, pero no por usted —comentó golpeando con su dedo en el pecho de Sirius, aún lo miraba con fiereza, era claro que no lo había disculpado aún—, si no por Harry. Él no tiene la culpa de tener un padrino como usted, espero que no le este aprendiendo esas mañas que tiene —agregó recelosa, mientras la risa de Nym llenaba el lugar y Remus sólo sonreía burlonamente.

Sirius se forzó a mantener la sonrisa en su rostro, sólo por no dejarse ganar ante esa mujer. —Soy el mejor padrino que pudo tener.

—Estoy de acuerdo en eso. —Ayudó Harry con cierta pena en su tono, su padrino podía ser un mujeriego pero después de todo había estado con él desde que había escapado de Azkaban ayudándolo y apoyándolo.

Yannel lo miró enarcando su ceja, sabía que había exagerado pero todo se debía a su enojo que seguía muy presente. —Es mejor que comencemos, vayamos al salón ahí hay menos muebles —indicó suavizando su tono—. ¿Les puedo ofrecer algo de beber?

En el lugar Sirius seguía jugando con Teddy, mientras Nym intercambiaba murmullos con Remus y Harry simplemente se sentía fuera de lugar. Yan invocó un aparato para colocar un poco de música, después se giró para ver a Harry, y por su lenguaje corporal era claro que estaba nervioso.

—Más o menos esa música sonara al principio supongo que después llegara un grupo a tocar… primero quiero que veas unos pasos, para eso necesito una pareja.

—Yo lo haré —se ofreció Sirius, aprovechando la oportunidad.

—No usted no puede tiene a Teddy, además considero que Remus es mejor en bailando, espero no te moleste Nym —dijo, mirando a su amiga que sonreía abiertamente disfrutando del gesto de disconformidad de su tío.

—No claro que no —dijo con un resoplido de risa.

Remus intercambió miradas con Sirius, era claro que no le había gustado ser rechazado, pero tampoco podía negarse. Se acercó a Yan y adoptó su postura de baile con una de sus manos en la cintura de ella y con la otra tomando la de ella para guiarla.

—Ahora sólo observa, para que veas que no es tan difícil —explicó, comenzando a moverse al son de la música.

Harry miraba atentamente, aunque realmente creía que no eran tan fáciles como lo decían, y por otra parte estaba divertido con la situación de su padrino y la mujer.

Sirius no podía creer que lo hiciera sentir así, claro que no sentía celos de Remus, pero ¿acaso gozaba con rechazarlo en cualquier oportunidad que se le presentaba?

—Ya sonríe, sólo es un baile, además tú te lo buscaste por salir ayer con esa mujer —susurró Tonks molestándolo.

Pronto la pieza acabó y los últimos pasos fueron dados. —¿Ves Harry no es difícil? Ahora ven, es tu turno.

—No lo sé —repuso inseguro.

—Vamos, inténtalo —animó Sirius.

Harry caminó algo torpe por los nervios, al llegar con ella le sonrió trémulo. No sabía cómo iniciar, culpaba a su padrino de cualquier daño que sufriera Yannel.

—A ver, dame tu mano.

Yannel colocó la mano del chico en su cintura, parecía que él estaba sudando frío. Sonrió tratando de transmitirle confianza, tomó su otra mano y comenzó a moverse.

—Tranquilo, mueve primero el pie derecho.

Potter accedió pero sus movimientos seguían siendo muy duros, estaba tenso como un robot. Ella estaba logrando ponerlo aún más nervioso, no siempre se podía bailar con una chica así, jamás había criticado el gusto de su padrino, ya que sabía escoger a las chicas con las que se relacionaba y Yannel no era la excepción; tenía una mirada tan penetrante en ese tono grisáceo que contrastaba perfectamente con su cabello castaño y unos labios que si bien no eran rojos tenían un tono rosado que invitaba a probarlos y era inevitable darse cuenta que su cuerpo tenía las curvas necesarias para hacer a cualquier hombre perder la cabeza.

—No te pongas tan tieso, tus movimientos tienen que verse suaves y fluidos —profirió, esperando que se relajara—. No mires al suelo, no sólo deseas ver los zapatos de tu acompañante ¿o si? —añadió divertida, logrando que él se sonrojara.

—E-es que no quiero pisarte —barboteó apesadumbrado.

—No te preocupes, sólo déjate llevar… seguro no lo harás. —Le guiñó el ojo, haciendo que el color rojo en sus mejillas se encendiera más.

—S-sí —afirmó tratando de hacerlo. Al menos no la miraba hacia arriba, era lo suficientemente alto y delgado para pasarla por algunos centímetros.

—Ah se ven tan tiernos, traeré la cámara —murmuró Nym, mirando de reojo a Sirius.

—¿No me dirás qué te pondrás celoso de Harry? —bromeó Remus, al ver como su amigo tenía la vista fija en la pareja y la mandíbula rígida.

—No, claro que no —gruñó pero en ese momento Teddy reclamó su atención al jalarle un mechón de su cabello—. Tranquilo pequeño.

Remus sólo meneó su cabeza negativamente.

—Harry si quieres cierra los ojos y piensa en la chica que llevaras al Baile —sugirió, esperando que le fuese más fácil así.

Él dudaba en hacer eso, pero no pudo evitar que su mente viajara e imaginara a una Hermione cubierta con un suave vestido, su cabello estaría recogido con un moño sólo dejando algunos rizos rebeldes que caerían en su rostro, sus ojos brillarían con emoción y sus labios, su corazón comenzó a bombardear más rápido, esos labios…

—Ves Harry, ¡eso estuvo genial! —manifestó Yan cuando terminaron la pieza sin ningún tropezón.

Él despertó de su trance percatándose de la situación.

—Vaya, ya aprendiste —manifestó Canuto palmeando su espalda.

—¿En qué estabas pensando Harry? Creo que eso ayudó a que bailaras mejor —curioseó Yannel.

—Eh… en nada en particular —mintió con la cara roja, pasando una mano por su cabello rebelde.

*º*º*º

Hermione había estado toda la tarde realizando algunos ensayos en la biblioteca, aunque esto le había costado más tiempo de lo común. Las palabras de Lavender parecían estarle taladrando el cerebro de una manera que incluso le habían causado un dolor de cabeza y todo debido a la actitud tan extraña de Harry. Estaba subiendo las escaleras de la vieja casa cuando escuchó ruidos en la sala, regresó sobre sus pasos y se dirigió ahí. Asomó sus pupilas por la puerta encontrando a los gemelos despidiéndose de Ron.

—Ron confiamos en ti para que dejes en alto el apellido Weasley —comentó Fred, posando una de sus manos en el hombro de su hermano.

—Pero miren alguien nos espía —señaló George con la cabeza la puerta.

Hermione salió por completó con las mejillas coloreadas de un tono rosado por haber sido descubierta de esa manera. —Hola chicos —saludó acercándose a ellos—, ¿cómo me descubriste si no hice ruido? ¿No me digas que cargas una oreja portátil o algo así?

—No, es por tu perfume suele ser muy escandaloso —bromeó George, arrugando su nariz.

—George no es cierto —comentó molesta.

Ron se había mantenido en silencio, observando detenidamente a su amiga, había tenido una larga charla con los gemelos haciéndole ver que estaba haciendo una tormenta en un vaso de agua sólo porque Harry y Hermione irían juntos al Baile. Aunque a él nadie le sacaba esa astillita de que esos se traían algo entre ellos.

—Bueno, nosotros nos vamos —anunció George.

—Sí, tenemos asuntos que atender —agregó Fred con misterio.

—Y no pueden esperar.

Después de una que otra frase se despidieron dejándolos solos.

—¿Y a dónde te llevaron? —preguntó curiosa.

—Pues… fuimos a comprar el traje que usare en el Baile —comentó sin darle mucha importancia, ya que estaba concentrado en otra cosa.

—Oh y no será una bata de eso estoy segura, lucirás muy bien.

—Hermione... ¿por qué no me habías dicho que irías al Baile con Harry? —reclamó aún con un tono que dejaba ver su molestia, esto la tomó por sorpresa.

—Ah… es que no se había dado la oportunidad, pero sí iré con él… me lo pidió hace poco y le dije que sí —confesó, percibiendo cierta molestia de parte de él que era un tanto desconcertante.

—¿Y por qué quisiste ir con él y no conmigo? —interrogó con brusquedad.

—¿A qué vine todo esto? —indagó confundida, comenzaba a enojarse por la manera en que se estaba comportando su amigo.

—A que no quisiste que yo te llevara y que últimamente ustedes no se, están extraños. ¿Hay algo qué quieras compartir conmigo y quizás con Ginny?

—No sé de qué hablas y no me esta gustando el tono que estas utilizando Ronald —contestó evadiendo la pregunta, el temor se estaba adueñando de ella.

—¿Tú y él tienen algo? —aclaró de una vez por todas, sentía que su sangre comenzaba a hervir.

—¿Qué? ¡Claro que no! —replicó sulfurada.

—¿Al final el horrocrux tenía razón y ustedes tenían algo desde entonces? ¿Te metiste con él mientras no estuve?

—¡Eres un tono Ronald Weasley! —Con eso corrió alejándose de él y escondiéndose en su habitación.

Se dejó caer en el suelo, conteniendo las emociones encontradas que la traicionaban, sus ojos estaban anegados de lágrimas que clamaban por salir.

—No pude decírselo, me congele… me dio miedo, él estaba furioso —murmuró con la voz quebrada—. Yo no quiero hacerles daño.

Hermione se abrazó a sí misma llena de inseguridades, mientras dejaba correr sus lágrimas.

*º*º*º

Harry había pasado el resto de la tarde practicando, no se había vuelto el gran bailarín ni nada por el estilo, pero al menos ahora podría bailar una que otra canción con Hermione sin pasar el ridículo y sin darle uno que otro pisotón.

Por otra parte era bastante interesante la relación que tenía Yannel con su padrino, ahora entendía de quién hablaba Sirius la noche anterior, pero al parecer la tenía difícil había tratado de llamar su atención todo el rato y ella sólo lo había rechazado, eso de alguna manera era gracioso, porque no faltaron los comentarios de Nym, ni unas cortas explicaciones de parte de Remus para que captara lo que sucedía.

Finalmente habían aceptado cenar ahí y él había tenido la oportunidad de pasar un rato con Teddy, lo cual había terminado de servir para relajarse y ver de otra forma su pequeña discusión con Ron, esperaba que él ya estuviera más calmado.

Había llegado sólo a la mansión, ya que quería darle espacio a su padrino para actuar. Además no era muy bueno para su salud mental seguir ahí, avanzaba hacia las escaleras con la intención de hablar con su amigo esperaba que ya hubiese llegado, no le gustaba estar disgustado con él.

—Harry —lo llamó Ron interceptándolo. Después de que Hermione lo había dejado sólo con su furia, la había ido a ver tocando fuertemente a su puerta, pero ella no había querido abrirle, incluso pensó en un hechizo pero lo descartó… ella era más buena en eso y no podía destruir la propiedad de Sirius.

De verdad se había sentido mal después de escuchar de su propia boca que no tenía nada con Harry, quizás después de todo, ellos sólo iban como amigos y nada más, quizás había sido él, el que había imaginado las cosas. Debía hacerle caso a sus hermanos, además ellos eran sus amigos, no sus enemigos y si ellos decían que sólo iban como amigos era porque así era, ¿no?

—Ron —pronunció, deteniéndose y mirando a su amigo expectante.

—Yo… creo que exagere hace rato, no tenía porque ponerme así —informó apenado, desviando su mirada del rostro de su amigo.

Harry se sorprendió al escuchar eso, pero después le sonrió sinceramente. —Fuiste un idiota, pero esta bien… quizás debí avisarte lo que pensaba hacer, pero fue algo repentino.

—Quizás, es sólo que aún me pone mal eso de que ella me rechazara, tú sabes —confesó con embarazo.

Harry se quedó en silencio, había algo que lo incomodaba de todo ese asunto y no lograba entender qué era exactamente.

—Lo peor es que le reclame a Hermione y ella esta muy molesta —agregó, haciendo que Harry se tensara.

—¿De verdad hiciste eso? —inquirió con molestia.

—Sí… estaba algo loco en ese momento, no me aguante, le grite…y ahora no quiere abrirme la puerta de su cuarto, quería hablar con ella —explicó con pesar, sintiéndose bastante mal por ello.

—Ron… —susurró con impotencia, tragándose todos aquellos insultos que habían pasado por su mente, pero lo que menos deseaba ahora era enojarse nuevamente con él.

—Lo siento, no debí desconfiar de ustedes, lo sé —expuso con una mueca—. No quieres ir a verla e interceder por mi, para que me disculpe.

Potter quería decirle tantas cosas, que ni siquiera sabía por dónde comenzar, lo que tenía claro es que estaba muy molesto por las estupideces de su amigo, pero lo único que ahora deseaba hacer era correr a ver a Hermione, por su culpa estaban metidos en esto, él le había pedido que lo acompañara al Baile, quizás lo mejor hubiese sido quedarse en la mansión y sólo hacerse compañía. ¿Por qué diablos se le había tenido que meter esa idea en al cabeza?

—Lo haré.

—Gracias Harry, pero ten cuidado porque parece una arpía cuando se pone así… ¡es tan temperamental!

Harry solo torció sus labios de mala manera, para después dejar a su amigo ahí, ya que iba en busca de algo que cenar. Subió con rapidez las escaleras hasta que llegó a la habitación de Hermione, se detuvo esperando escuchar algún ruido de destrozos, si su amiga estaba muy enojada de seguro se tenía que haber desquitado con algo y él no quería ser la victima de su furia.

Tocó la puerta esperando obtener respuesta, pasaron algunos segundos que se le hicieron una eternidad, la espera nunca fue su mejor fuerte, se estaba desesperando. Volvió a tocar pero infligiendo mayor fuerza, en realidad había cerrado su mano y ahora pegaba con el puño, pero aún así nada sucedió.

—¡Hermione soy yo! ¡Abre! —gritó Harry, estaba por sacar su varita para forzar la puerta y si el hechizo de Alohomora no funcionaba usaría el Bombarda. Después le explicaría a Sirius lo que había sucedido, afortunadamente no fue necesario. El cerrojo de la puerta fue corrido, al parecer su amiga lo había escuchado y había retirado los hechizos.

*º*º*º

Hermione se encontraba a oscuras en su cama, estaba sentada abrazando sus piernas, se había colocado su pijama después de una ducha que esperaba que la calmara pero el agua tampoco era milagrosa, su estado de ánimo había decaído más.

Había escuchado los intentos de Ronald por disculparse, pero había lanzado todos lo hechizos posibles para evitar que entrara, no deseaba hablar ahora con él. A veces Ron no media sus palabras, pero tampoco podía culparlo por todo, en parte ella tenía la culpa por ocultar sus sentimientos, por no ser completamente sincera.

Las lágrimas caían copiosamente por su rostro, al parecer todo se estaba saliendo de control, por un lado la esperanza de que Harry pudiera corresponder su amor había estado creciendo lentamente pero también dolorosamente y ahora no sabía qué creer, algunas cosas indicaban que esto era así y otras que sólo era el deseo de ella de que fuera así.

Hubiese seguido así de no ser porque la voz de su eterno tormento había llegado hasta sus oídos a través de la puerta y parecía desesperado por hablar con ella, quizás algo había sucedido, se trató de limpiar el rostro, tomó su varita y retiró los hechizos.

Harry se abrió pasó y ayudado por la luz de las velas que iluminaban el pasillo, no entendía por qué ella no tenía prendida la chimenea, incluso su cuarto estaba frío, con algo de esfuerzo logró ver la figura de su amiga sobre la cama, ingresó cerrando la puerta con un movimiento brusco, ya que únicamente le importaba avanzar hacia ella.

—Hermione —murmuró con culpa, él la había arrastrado a ese tonto Baile. Estaba por sentarse a su lado pero se detuvo al ver la ventana del cuarto abierta, la gélida brisa invernal entraba con fuerza a la habitación, unos copos de nieve se habían acumulado en la alfombra. Ahora entendía porque sentía su cuarto frío. Tomó su varita del bolsillo de su abrigo y la cerró, después apuntó hacia la chimenea prendiendo el fuego que logró iluminar tenuemente la habitación.

Terminando de realizar aquello regresó su mirada a la chica, observando que escondía el rostro en sus piernas que tenía abrazadas y para colmo no las llevaba cubiertas por algún pantalón de algodón abrigador como a él le hubiese gustado en ese momento, ya que eso lo desconcentraba y se odiaba a sí mismo por ello.

Retiró su vista de esas esbeltas piernas que lo invitaban a tocarlas y se sentó en la orilla de la cama junto a ella. —Hermy, mírame —pidió tomando su mentón y girando su rostro, permitiéndole así ver los rastros de lágrimas que trazaban caminos por las mejillas de su amiga, así como sus ojos hinchados.

En ese momento sintió las malditas ganas de salir de esa habitación y golpear a Ron por su estupidez, ¿cómo se atrevía a hacerla llorar?

—Harry yo… —No sabía ni qué decirle.

—Ron es un estúpido —exclamó exaltado, hizo el ademán de levantarse—, pero ahora lo traigo para que te pida una disculpa.

Hermione alarmada lo detuvo tomando su brazo. —No por favor, ahora no quiero verlo. No te enojes con él… sólo quédate conmigo.

Él se debatió entre ir y arreglar eso con Ronald o quedarse con ella, pero al ver esa mirada tan llena de tristeza no pudo más que ceder a su petición, sentía que su estómago se le encogía al verla de esa manera. Alzó su mano y con las yemas de sus dedos limpió sus mejillas, logrando apenarla.

—No me gusta verte llorar, lo sabes —comentó siguiendo con su labor.

Hermione apenas y curvó sus labios en una tenue sonrisa, sus mejillas delataban el bochorno que sentía en ese momento. —Siento que me tengas que ver así, soy una tonta, se como es Ron… y yo dejó que me afecte demasiado.

—No digas eso, Ron no debió reclamarte lo del Baile… es algo tonto —comentó molesto.

—Es que él…

—Shhh ya… no tienes que justificarlo, creo que lo sé. —Inesperadamente se acercó y depositó un suave beso en la frente de su amiga. No pudo evitar sentir como la sangre se le calentaba, ya no lo podía negar era más que claro todo, Ron estaba celoso, quería su lugar, quería estar en sus zapatos para llevar a Hermione al Baile.

«Ron lo que no entiendes… es que no puedes obligarla, no se sus razones para no querer ir contigo, pero ella confió en mi para llevarla y así te pese la llevare aún sabiendo que ella esta enamorada de otro.»

—¿Harry? —murmuró confundida por la acción de su amigo, podía sentir su cálido aliento golpeando su piel, logrando que se estremeciera.

—Tienes frío, no debes usar esa clase de pijamas. —Sin pensárselo dos veces izó sus brazos hacia ella, abrazándola con suavidad.

Hermione no podía creer lo que estaba ocurriendo, recargó su cabeza en el hombro de su amigo, sintiendo su calidez, logrando aspirar por su nariz —ligeramente tapada por llorar— la embriagante loción.

—¿Aún crees qué sea buena idea llevarme al Baile? —preguntó temerosa, después de unos minutos—. Yo no quiero peleas entre los tres por esto.

Harry la separó para poder mirar sus ojos. —¿Ya… ya no quieres ir?

—No, no es eso, yo… sí deseo ir, pero Ron…

—Iremos al Baile, de cualquier manera Ron ya no se opondrá. Hable con él antes de venir… quiere que lo disculpes, además estará ocupado con Luna, no creo que tenga tiempo para quejarse.

Hermione sonrió, sintiéndose jubilosa porque Harry seguía en la firme decisión de llevarla al Baile. Él disfrutó de ver como se alegraba su amiga, recargó su frente en la de ella como un gesto amistoso que estaba en un principió lejos de una segunda intención, pero al tenerla tan cerca algo se removió dentro de él nuevamente, un calor en su pecho, una sensación de vacío en su estómago, su corazón se agitó aún en contra de su voluntad y sus labios inevitablemente se dirigieron a esa boca… que lo estaba volviendo loco.

Ella contuvo la respiración, estaba totalmente hipnotizada por aquellas profundidades verdes que la miraban tan intensamente que lograban hacer que dejara de pensar, de respirar.

Todo se detenía cuando él estaba a su lado.

*º*º*º*

Continuará…