Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer. Solo la trama me pertenece.

¡Hola!

Hoy es domingo y toca actualizar en este capítulo sabréis por fin lo que ha pasado con Bella ya me contaereis

Estoy tan conteta rozando los doscientos comentarios. ¡Gracias!

El Soundtrack de este capítulo es "breaking your own heart" –Kelly Clarkson http : / www . youtube . com / watch?v=uh_H795ales

Nos leemos abajo


Capitulo 12

- No me lo puede creer ¿qué haces aquí Bella? –abrió los ojos sorprendida y se giró para mirar a esa persona una mueca de horror se reflejó en su rostro.

...

Bella miraba al hombre que se encontraba frente a ella, de todos los lugares del mundo a los que podía haber ido allí estaba, parecía que el destino se ensañaba con ella. Miró hacia donde Edward se había dirigido a por las bebidas, suspiró tranquila al no verlo venir todavía, debía deshacerse de Demetri antes de que volviera.

- No te importa y agradecería que te marcharas –su voz sonó demasiado irritada, tenía que calmarse, conocía muy bien a Demetri, llevaba muchos años frecuentando Eclipse incluso antes de que ella llegara, le gustaban los desafíos, si él sabía que le causaba problemas con su presencia no se movería de allí, respiró antes de volver a hablar- no puedo atenderte…

Sintió como se acercaba más y le acariciaba su brazo desnudo, deslizó sus dedos hasta llegar a su hombro para después subir por su cuello, cerró los ojos rogando a todos los dioses por que Edward no apareciera en ese momento, sentía el aliento de Demetri en su oído.

- Si quieres que me vaya tienes que darme algo a cambio, Isabella.

Lo miró a los ojos- ahora no, por favor –esta vez su voz era de súplica, se sentía sucia; aquellas tenían que ser las vacaciones perfectas pero un simple encuentro con alguien que conocía su verdadera identidad bastó para que todo se desmoronara.

Le escuchó reírse- No te quiero ahora, tengo a una rubia con mucho mejor cuerpo que tú –la miró de arriba abajo lascivamente fijándose en su boca- aunque no sé si ella me la chupara tan bien –la agarró fuertemente del brazo pegándola más a su cuerpo- Habla con Aro, quiero una noche solo para mí con baile y todo –restregó su erección, excesivamente dura por su pierna- ¿lo harás para que me marche ahora? Tu sabes lo que me gusta verte subida en ese tubo –la miraba fijamente después de separarse un poco de su cuerpo, alzó sus ojos y asintió.- Muy bien, se buena y no me falles –acarició uno de sus pechos antes de separarse totalmente de ella- espero que esa rubia me quite la calentura que me has levantado, nos veremos en Eclipse.

Suspiró tranquila cuando lo vio marcharse perdiéndolo de vista hacia el fondo del salón, había temido tanto que Edward hubiera llegado. Le habría prometido cualquier cosa a ese desgraciado amigo de Aro, sabía que aunque no cumpliera su promesa él mismo hablaría con su jefe y no tendría escapatoria. Aquello le superaba, en ningún sitio podría estar suficientemente alejada de todo lo que le rodeaba, siempre algún hombre la acabaría reconociendo y pidiendo sus servicios ¿podría Edward soportar eso? Ningún hombre lo haría, nunca podría ser feliz ni tener alguien a su lado para seguir adelante, Eclipse siempre la encontraría. Estaba tan metida en sus pensamientos que cuando sintió unos brazos envolver su cintura saltó del susto pensando que Demetri podría haber vuelto, pero cuando se giró allí estaba él sonriéndole, aunque su cara cambio a preocupación en el instante.

- ¿Te encuentras bien?

Le sonrió- No pasa nada –tomó una de las copas que sostenía- te tardaste demasiado –le guiño un ojo mientras que él sonreía amarrándola por la cintura para acercarla a su cuerpo.

- ¿Me echaste de menos? –le hizo un puchero para después abrazarlo, su mirada se perdió entre la gente allí congregada, temiendo que Demetri estuviese pendiente de su acompañante. Su mente estaba en otro lado, su conciencia le decía que ya había llegado el momento.

Estuvieron una hora más allí, aunque sabía fingir muy bien, debido la experiencia que tenia para engañar a los hombres; parece que esa noche nada le salía bien, hasta en eso fallaba, pues cada dos minutos Edward le preguntaba si estaba bien, intentó divertirse para que él no notara que su estado se debía a su encuentro con uno de los clientes de Eclipse.

Poco tiempo después le besó en los labios mirándola fijamente cuando terminó de acariciar su boca.

-Vámonos, no estás a gusto, aunque me digas que no pasa nada –suspiró mientras le seguía a la salida tomada de su mano, no tardaron mucho en llegar a la habitación, todo el trayecto en el ascensor estuvieron en un completo silencio, traspasó la puerta de la habitación que compartían oyendo como Edward suavemente la cerraba, iba a dirigirse a la habitación para quitarse el vestido cuando sintió su mano alrededor de la muñeca.

Giró su cabeza para mirarlo- ¿Qué te pasa Bella? Estás muy distante y callada desde que vine con las copas ¿acaso hice algo que no te gustó? por que si fue así te juro que no era mi intención, yo no….

Presionó sus labios con los de él desesperadamente, no quería seguir con aquel juego de él preocupándose mientras le respondía que nada le pasaba, sólo quería sentirlo, saber que lo tenía a su lado; comprobó que su beso le había tomado por sorpresa cuando no le respondió hasta pasado unos segundos, fue ella la que metió su lengua dentro de su boca y lo fue empujando hacia la habitación. Soltó un grito de sorpresa cuando Edward la cogió en brazos para ir más deprisa, sin que separaran sus bocas cuando llegaron a su destino la depositó en el suelo, rompieron el beso para tomar aire y mientras se miraban él pegó su frente en la de ella suspirando, se quedó maravillada una vez más viendo aquellas preciosas esmeraldas a la vez que depositaba un suave beso en sus labios.

- Bella, te…amo.

Luchaba contra las lágrimas que querían salir de sus ojos tras esa confesión, se acercó a su labios para besarlos suavemente, nunca nadie le había dicho esas palabras y ella no podía repetirlas porque en el momento que vio a Dimitri entendio que no podía continuar creyendo en que la fantasia seria posible, nunca podría estar con Edward como quería, no pertenecían al mismo mundo, nunca estaría tranquila porque siempre pensaría que la reconocerían o se encontraría a uno de sus anteriores clientes y el feliz para siempre no seria posible para alguien como ella. Acarició su pelo sonriéndole para que así no descubriera el estado en el que se encontraba después se giró mientras una lágrima solitaria descendía por su mejilla, él agarró su cintura besándola en el cuello y ella llevó sus manos hacía su brazo agarrándolo fuertemente no queriendo que la soltara nunca.

- Edward, hazme el amor.

Dejó de besarla para deslizar su mano por su espalda mientras bajaba el cierre del vestido- solo mía.

Cerró los ojos ante sus palabras sintiendo que sólo podía permanecerle a él, sus besos recorrían su espalda lentamente mientras ella suspiraba de placer, su vestido fue descendiendo hasta caer al suelo, solo una prenda cubría su parte inferior, sus pechos quedaron al descubierto. Edward volvió a alzarla para dejarla suavemente en la cama mientras la besaba, esta vez solo quería sentirlo dejaría que la amara como nunca le había dejado a nadie, miró hacia arriba observando como se arrodillaba frente a ella deshaciéndose de su chaqueta y camisa para dejar su torso desnudo para volver de nuevo a sus labios. Recorrió sus piernas delicadamente mientras sus zapatos caían al suelo, sus manos subieron hasta su vientre y se entretuvo acariciándola alrededor de su ombligo mientras no dejaba de besarla, solo podía abrir su boca para suspirar mientras él la callaba con sus besos. Gimió con fuerzas cuando el comenzó a masajear sus pechos, dejó de besarla para bajar por su garganta y sustituir sus manos por su boca, por su lengua, haciéndola morir de placer, pero no se detuvo ahí, una de sus manos jugaba con el encaje de su ropa interior mientras algunos de sus dedos se movían encima de la prenda tocando su botón de placer, su respiración se hizo irregular y el culmen apareció cuando se adentró en el interior para tocarla directamente, la llevó al cielo tan solo con sus dedos y acariciando sus pechos con su boca.

Después de unos minutos donde su respiración se volvió un poco más acompasada alzó su miraba para mirarlo, subió su cabeza mientras apoyaba todo su cuerpo en sus brazos para no aplastarla, la besó mientras ella se deshacía de sus pantalones y ropa interior, bajaba sus bragas de encaje ayudándose de sus piernas, ambos gimieron cuando sintieron sus sexos rozarse, estaba demasiado mojada por lo que no necesitaba de más juegos previos para que se adentrara en ella, tocó su miembro totalmente erecto escuchándolo respirar con dificultad cuando lo posicionó en su entrada, cerró sus ojos elevando sus caderas, él presionó despacio dentro de ella, abrió los ojos para mirarlo y cuando estaba completamente en su interior empezó a moverse despacio, tortuosamente despacio, pero aun así no se quejó, solo quería sentirlo; le gustaba esa nueva forma, lenta sin prisas, mirándose intensamente mientras gemían al sentirse totalmente unidos al hacer el amor. Le estaba matando lentamente de placer, faltaba muy poco para que ambos se dejaran envolver una vez más por esa sensación de placer infinito; en ningún momento intentó cambiar el ritmo, necesitaba sentirse amada, que veneraran su cuerpo, que la amaran como jamás nadie lo hizo.

Lo observaba dormir mientras las lágrimas recorrían su rostro, abrazó todavía más sus piernas desnudas envueltas en la sabana, respiró hondo y se levantó con cuidado para no despertarle; caminó desnuda hasta el baño donde cogió una de las batas colocándosela encima, cerró la puerta echando el pestillo, se sentó en el inodoro mirando el objeto que tenía entre sus manos, mordió su labio inferior mientras marcaba los números, esperó varios toques hasta que una voz se oyó al otro lado.

- ¿Diga?

- Angela, soy Bella –se quedó callada un segundo, debía pronunciar esas palabras sin titubear - es la hora, prepara todo.

…...

Allí estaba, delante de la cama totalmente vestida y con su maleta al lado mirándolo mientras no paraba de sollozar sin emitir ningún sonido, fue hacía la mesilla para dejar el móvil tal y como estaba cuando lo cogió, se había asegurado de borrar todo el historial para que no descubriera su llamada, se inclinó hacia él y dejó un último besó en sus labios. Se alejó sin dejar de mirarlo hasta que llegó a su maleta, la cogió y fue hacia la puerta girándose para dedicarle una última mirada.

- Te amo –susurró para después salir por aquella puerta rumbo a su nuevo futuro.

Entró en un taxi que la llevaría al aeropuerto para coger un avión hacia Nueva York donde se encontraría con Angela, el taxista llevaba puesta la radio, una canción empezó a sonar.

"...You´re breaking yout own heart

Taking it too far down the lonely road

You say it´s just one love

But when it´s close enough you just let it go

The very thing you´ve been the most afraid of

You´ve been doing it from the start

Breaking your own heart..."

Las lágrimas recorrían su rostro mientras miraba por la ventanilla del coche, el mar se mostraba ante ella, la luz del sol empezaba a asomarse en el horizonte dejando miles de colores en el cielo, ese lugar había sido su refugió durante esos maravillosos días pero ahora ella elegía ese camino, aunque tuviera que romper su corazón en mil pedazos, esperaba que en algún momento pudiera perdonarla, pero no se merecía vivir con alguien como ella con un pasado a cuestas del que nunca podría desprenderse, quizás su corazón también se rompiera pero sabía que podría salir adelante.

Abrazó a su amiga cuando ambas se encontraron en la terminal del JFK de New York, la mano de Angela se deslizaba suavemente por su espalda calmándola, después de varios minutos en los que sollozó en su hombro se separó mirándola.

- Lo amo Angela –su amiga la miraba con comprensión mientras volvía a abrazarla- pero no puedo estar a su lado sabiendo que en cualquier momento alguien se me insinuara para llevarme a su cama, él se merece alguien mejor.

- Peque estoy aquí, podremos con esto –adoraba a su amiga, no había ningún reproche, sabía que la tendría ahí en cualquier decisión que tomara- será mejor que nos marchemos el avión saldrá en menos de una hora –asintió limpiando sus lagrimas mientras recogía su maleta que tiró al suelo cuando abrazó a su amiga.

- ¿Tuviste algún problema? –ambas se dirigieron hacia la puerta de embarque, Angela se había encargado de facturar el equipaje antes de que llegara, solo llevaba la maleta que había traído consigo desde Hawaii.

-Nadie se dio cuenta, por las mañanas casi todo el mundo duerme. Me dio tiempo a recoger todas nuestras cosas y salir antes que Aro volviera –Aro se marchaba por la mañana a su casa y no regresaba hasta pasado el medio día a no ser que tuviera algún asunto pendiente que resolver, en ese periodo de tiempo se podría decir que eran mujeres libres dentro de Eclipse.

Bella alzó su vista para mirar su destino- ¿Londres? –le había dicho que quería un lugar fuera de los Estados Unidos donde nadie pudiera saber quienes eran.

Angela se encogió de hombros- Está en Europa, siempre hablamos de ese destino, además pensé en el idioma, nos desenvolveremos mejor allí –asintió mirándola, suspiró y siguió caminando hacía su nuevo destino.

….

Tres meses habían pasado desde que llegaron a Londres y la vida no les estaba yendo demasiado bien. Comenzando con su llegada, les había costado encontrar un apartamento que se adecuara a sus posibilidades y tuvieron que dormir durante una semana en un pequeño hostal nada agradable. Mucho de su dinero ahorrado se estaba esfumando durante el primer mes, ninguna había conseguido encontrar nada en lo que trabajar. A pesar de los estudios que realizó cuando se encontraba en Eclipse a escondidas de Aro nadie la contrataba por su falta de experiencia y su juventud, le llevaban los diablos cada vez que en una entrevista le decían que con solo diecinueve años era demasiado joven para su empresa, tenían dinero para sobrevivir por tres meses más aunque la cosa mejoró cuando Angela encontró un trabajo de camarera en un restaurante cercano a donde vivían, a pesar de eso sabían que no podían seguir así.

Se sentía terriblemente mal sabiendo que su amiga era la que estaba consiguiendo dinero para seguir adelante, se miró en el espejo de su habitación mientras se arreglaba para su entrevista había jurado que si volvían a rechazarla aceptaría cualquier trabajo aunque eso la llevara de nuevo a volver a su anterior vida, quizás no sabía hacer nada más que eso. Había discutido demasiadas veces con Angela sobre ese asunto, esta le había prohibido pensar en eso de nuevo pues todo había quedado atrás y tenía que conseguir su sueño de ser empresaria, sonrió recordando esa conversación de dos días atrás, no sabía que habría sido de su vida sin su hermana del alma, quizás no hubiera resistido el primer mes allí y hubiera vuelto a las garras de Aro. Cerró los ojos alejando esos pensamientos de su cabeza y colocó el pintalabios dentro de su bolso.

Salió de su casa para dirigirse hacia la City londinense, era la primera vez que conseguía una entrevista allí, todavía quedaban dos horas pero viviendo tan lejos de su destino y no sabiendo como estaría el transporte público en esos momentos decidió ir con tiempo.

Cogió el metro en la parada cercana a su casa, vivían en el barrio londinense de Barnsbury justo al lado de la estación de trenes de King Cross, era un barrio tranquilo aunque un poco alejado del centro pero para ellas era perfecto.

Mientras iba sentada apoyó su cabeza en la barra de al lado dejando volar sus pensamientos, no había día que no pensara en él, que su mente volara lejos de allí hasta Hawaii recordando cada momento que le regaló, había sido tan duro alejarse, esas primeras semanas no hubo noche en la que Angela no entrara en su habitación para consolarla mientras no dejaba de llorar por horas, después el dolor se había ido apagando para dar paso a la resignación de no volver a tenerlo y aceptar que no era para ella. Suspiró cuando sintió que el metro paraba, debía bajarse para hacer un transbordo de línea para poder llegar a su destino.

A pesar de que había estado por allí varias veces, mirar hacia arriba y ver esos preciosos edificios de cristal le seguía sorprendiendo, con decisión fue hacia la puerta de uno de esos ellos.

Llegó agotada de nuevo a su departamento, escuchó que Angela se encontraba en la cocina preparando la comida, dejó sus cosas en el recibidor y fue hacia allí.

- Lamento la demora pero había demasiadas chicas para hacer la entrevista, yo tendría que estar haciendo la comida –la miró tristemente- tu tienes que estar agotada.

Angela le sonrió- tonterías peque, sabes que me gusta cocinar tanto como a ti, además hoy no tuve mucho trabajo, los desayunos son muy aburridos –se acercó a ella- cuéntame ¿cómo fue?

- Gracias por venir, ya te llamaremos si nos interesas –se sentó en la silla de la cocina abatida, definitivamente nunca alcanzaría su sueño, la mano de su amiga acarició su pelo.

- Venga Bella, no te puedes rendir, además han dicho que te llamarían si les interesaras, como no lo hagan serán estúpidos y perderán a una gran trabajadora.

Alzó su cabeza sonriéndole- Creo que mi momento de buscar trabajo en esa área a terminado, no puedo seguir dependiendo de ti –Angela frunció el ceño en señal de protesta- sé que me vas a decir que no soy una carga para ti, pero no puedo seguir aspirando a algo a lo que nunca llegaré.

- Yo no dejare que te rindas –rodó los ojos mientras se levantaba para ayudarla.

- Podrías decirle a Alec si tiene algún puesto libre aunque fuera a media jornada o unas pocas horas –Alec era el jefe de Angela en el restaurante, era un hombre bastante agradable y simpático.

- No –abrió la boca mirándola ante la negativa- todavía hay demasiadas entrevistas a las que tienes que asistir, Londres es muy grande peque y tu vas a conseguir algo ya veras.

- Testaruda –susurró cuando la vio cruzar la puerta de la cocina llevando algunas cosas para comer.

- Te he oído -le dijo desde el salón, sonrió negando con la cabeza mientras cogía algunas cosas para ayudarla con la mesa.

….

Todavía no se creía que estuviera cruzando aquella puerta, estaba demasiado ansiosa y nerviosa por llegar arriba. Dos días atrás la habían llamado desde la oficina de ese edificio de la City donde hizo su última entrevista, sonrió recordando aquella llamada y como el chico que la llamó, un tal Ben, le dijo que la querían a bordo de la empresa administrativa en el área de finanzas y que seguiría formándose a cargo de la compañía, según él, querían gente nueva que le diera un nuevo aire a la empresa de telecomunicaciones, una de las más grandes de Reino Unido.

Subió al ascensor donde ya había varias personas dentro, le tocaba ir a una de las últimas plantas del edificio, allí la esperaría Ben para enseñarle el lugar donde trabajaría y sus responsabilidades, iba por la cuarta planta cuando toda la gente se bajó dejándola sola en ese cubículo, antes de que las puertas terminaran de cerrarse un brazo se interpuso para que no lo hicieran, alzó su mirada para ver al hombre que con una sonrisa entró dentro junto a ella.

- Buenos días –le saludó, cuando sus miradas se cruzaron él se paralizó al observarla y la miro de una forma extraña.

- Buenos días –miró hacia el frente después de apartar la mirada de ese gran hombre con pelo azabache que parecía un gran oso, respiró profundamente pues sentía su mirada puesta sobre ella, intentó distraerse mirando los números que subían hasta que llegaron a la décima planta donde tenía que bajarse- hasta luego –dijo antes de salir apresuradamente de allí sin mirarle y esperar a su contestación, se había sentido cohibida con la mirada de ese hombre puesta en ella durante todo el trayecto.

Estaba encantada con Ben, su jefe, no se esperaba ese recibimiento en ese primer día, le ayudó en todo y le hizo prometer que le llamaría si tenía alguna duda fuera lo que fuera, después de su jornada laboral apagó su ordenador y cerró la puerta de su oficina, debía traer a Angela para que la viera, se sentiría tan orgullosa de su peque; había estado tan feliz de que por fin alguien le hubiera dado una oportunidad que cambió su turno en el restaurante para estar esa mañana y desearla suerte, sonrió dirigiéndose hacia el ascensor para regresar a su casa. Había sido un día agotador y un poco difícil, la práctica no era igual a la teoría pero ya que le habían dado la oportunidad no se iba a amedrentar a la primera de cambio, ella era demasiado obstinada y lograría hacerse con ello.

Una semana había pasado desde su primer día, no había ido del todo mal a su parecer, lo estaba haciendo bien y no entendía por que la habían llamado para subir a hablar con el jefe de recursos humanos de la empresa, sus temores más profundos se hacían realidad, no valía para eso y la iban a echar. Tocó con suavidad la puerta una vez que la secretaría le dijo que la estaban esperando, una voz le anunció que entrara, suspiró y abrió la puerta mirando al hombre que se sentaba en aquel despacho ¿podría haber hecho algo malo?

- Isabella ¿no? –le preguntó mientras se levantaba ofreciéndole la mano con una sonrisa.

Asintió apretando su mano- sólo Bella.

- Muy bien, Bella esta mejor, puedes sentarte –obedeció observando como él hacia lo mismo mientras que agarraba unos papeles y después la miraba con ternura- bueno, no me he presentado que descortés por mi parte, soy Nahuel –asintió sonriéndole- Ben esta muy contento contigo dice que ha hecho un buen fichaje y que nos serás de mucha ayuda en la empresa.

Sonrió prometiéndose que no olvidaría agradecerle a Ben por hablar bien de ella- hago lo que puedo.

- Eso esta bien –volvió a mirar sus papeles- verás el motivo de que estés aquí es una cosa muy sencilla y quiero prometerte que a pesar de todo seguirás en la empresa, no te vamos a despedir por algo así, al contrario nos alegra mucho.

¿De que le hablaba? estaba totalmente desconcertada y no entendía nada de lo que él le decía.

- Discúlpeme pero no le entiendo.

- Por favor no me hables de usted me hace sentir demasiado viejo y creo que todavía soy joven –sonrió, él también lo hizo mientras se formaban dos hoyuelos en su sonrisa - volviendo a lo que estábamos hablando, creo que me expliqué mal, es en referencia a los exámenes médicos que te hicimos el segundo día.

Asintió recordando la política de la empresa, todo trabajador nuevo tenía que someterse a ciertos exámenes médicos para ver si su salud era buena para seguir trabajando, ya que la empresa exigía demasiado, había habido muchos casos de enfermedades cardiacas por el estrés acumulado, por lo que había oído el padre de uno de los dueños había muerto de un ataque al corazón años atrás debido a numerosas perdidas en la empresa durante un año especialmente malo, por lo que a partir de ese momento cada año los trabajadores eran sometidos a exámenes médicos para prevenir cualquier enfermedad.

- ¿Han encontrado algo grave? –lo miró con preocupación al darse cuenta que esos papeles eran el resultado de sus exámenes.

- No, tranquila no es grave yo diría más bien que es algo bueno –le sonrió de manera afable- me sorprende que no lo sepas, estando de catorce semanas.

Alzó su vista mirándolo fijamente, estaba en estado de shock- ¿catorce semanas? –repitió para si misma.

- Si, estas embarazada. -Al oír esas palabras llevo sus temblorosas manos hasta su vientre. ¿Embarazada? Eso...eso era imposible ¿No?


¿Os gusto?

Gracias por los reviews, los alertas, los favoritos ^^ aunque esta semana hubo poquitos comentarios espero que la gente no se descuelgue de la historia

Muchísimas Gracias a mis queridas Betas Beth y Vicky aunque esta última quiera matarme por el final, hahaha os adoro ^^

Gracias a las chicas que no tienen cuenta beakis y Neella.

Nos leemos en el siguiente

Gracias se os quiere

xao