Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Solo la trama me pertenece.
¡Hola! Domingo, pues como veis hoy no vengo con un capítulo normal sino más bien con un regalo por haber llegado a los 300 comentarios, Gracias estoy tan ilusionada ^^ y quizás si alguna vez llego a los 400 puede que haya otro, jeje
Aunque debo deciros que este Domingo no hay capítulo normal ya que como es Carnaval apenas pude escribir nada, además que quise centrarme en el regalo para agradeceros ^^
Espero que os guste creo necesario saber también la historia de este personaje
El Soundtrack de este capítulo es "Brave"-Leona Lewis http : / / www . youtube . com / watch?v=wmPCSaigkyo
Outtake Angela
1991…
No sabía donde le llevaba su mamá, hacia sólo dos días que su abuela había muerto, pero a ella parecía no importarle, tiraba de su brazo mientras las lágrimas caían por su cara, apenas la había visto un par de veces en su vida ya que se había criado con su abuelita; su mamá nunca la quiso, ella mismo se lo dijo, había sido un error del que no pudo deshacerse por que su madre no se lo había permitido.
Con diez años ya había madurado demasiado deprisa sobre todo en los dos últimos cuando su abuelita Cecilia empezó a enfermarse, durante ese tiempo había intentado negar la evidencia y se engañaba a si misma diciendo que se iba a recuperar pero no fue así y ahora estaba sola sin ella. Cecilia había sido su auténtica madre y no la mujer que la llevaba arrastrando por una de las calles de Milwaukee, la llevó hasta un coche, cuando entró vio a un hombre al volante que le dio miedo, estaba muy delgado y las venas de sus brazos se notaban demasiado, había pequeños moretones, eran iguales a los que portaba su madre.
- ¿Así es que, está es la bastarda de tu hija? –su madre giró la cabeza para mirarla mientras asentía, estaba muy desmejorada desde la última vez que la vio, las bolsas en sus ojos eran evidentes y estaba exageradamente delgada; su abuela no le había contado mucho pero a pesar de su edad sabía que todo aquello era consecuencia de las drogas.
- Deja ya de llorar niña estúpida –tuvo que reprimir el llanto mientras bajaba la cabeza y miraba sus zapatos, entonces oyó como su madre besaba a aquel hombre y después ponía en marcha el motor del coche. Intentaba no hacer ruido para que no la riñese de nuevo; echaba tanto de menos a su abuela, ella fue su verdadera madre, la persona que ocupaba el asiento del copiloto se deshizo de esa responsabilidad desde que le dio a luz. No se dio cuenta del tiempo que pasó hasta que el coche se detuvo, levantó su mirada y vio por la ventana una explanada donde había algunos coches y un edificio donde había unas letras en las que se leía "Eclipse" su madre abrió la puerta- vamos, no me hagas perder más el tiempo –le dijo enfadada.
- ¿Dónde vamos? –se atrevió a preguntar, su madre la miró con desprecio por lo que tuvo que agachar su cabeza y seguirla, le tenía miedo, la última vez que la vio la golpeo en la cara por que no quiso hacer lo que ella quería, tenía unos ocho años y fue la primera vez que vio a su abuela enfadada tanto que echó a su madre de allí. Desde ese día no la había visto hasta que llegó al funeral el día anterior. Entró al local y a pesar de que su madre tiraba de su brazo apreció que había muchas chicas en ropa interior, algunas bailaban en unas barras metálicas. Su madre llamó a una puerta y ambas entraron.
Un hombre con el cabello negro y largo las miró, al ver sus ojos tuvo la intención de esconderse detrás del cuerpo de su madre pero esta la echó para adelante para que aquel hombre la mirara bien.
- Es demasiado pequeña –le dijo bajando de nuevo la vista a sus papeles e ignorándolas a ambas.
- Pero puede hacer lo que sea antes de que trabaje como las demás –le dijo angustiada- por favor, necesito el dinero – Miró asustada a su madre ¿qué significaba aquello?
Aquel hombre volvió a levantar su mirada, primero puso sus ojos en su madre y después en ella, la miró desde los pies hasta la cabeza, sus ojos le dieron miedo, intentó irse para atrás pero chocó con su madre que la empujó de nuevo hacia delante.
- No te daré el dinero acordado por mentirme en cuanto a su edad –se levantó y fue hasta la mujer y agarró su brazo- no me gusta que jueguen conmigo –su madre lo miró aterrada, la soltó y fue hacia un cuadro en su pared que se movía, detrás había una caja fuerte. Apreció como puso un dedo en una pantalla, esta se abrió, sacó algo de allí y se acercó de nuevo a ellas, extendiendo unos billetes hacia la mujer- no quiero verte nunca más por aquí. –su madre asintió para después darse la vuelta y dirigirse hacia la salida.
- ¡Mamá! –le gritó la niña cuando vio que se iba sin ella, se paró al oírla y giró su cabeza para mirarla, le sonrió y fue hacia ella, no le dio tiempo a llegar a su lado cuando volvió a mirar hacía delante viendo como se encaminaba más rápido hacia la puerta- mamá no, no me dejes ¿dónde vas? ¡Quiero ir contigo mamá, por favor! –Le gritaba mientras lloraba- no me dejes sola –no volvió a darse la vuelta para mirar a su hija, salió de allí, quiso ir tras de ella pero el hombre sujetó su hombro.
- De ninguna manera pequeña, ahora me perteneces –giró su cabeza mirándole asustada mientras las lágrimas no dejaban de recorrer su rostro- no creo que merezca la pena que la llames mamá, te acaba de vender para ir a comprar droga.
Esa fue la última vez que vio a su madre, dos años después se enteró por Aro, el hombre que la había comprado, que había muerto tirada en la calle por sobredosis. Su vida no estuvo mal después de que la dejara allí, tenía un sitio donde dormir y comida todos los días a cambio tenía que limpiar el club y todas las habitaciones que había, pero se sentía tremendamente sola, no podía salir a la calle y por las noches tenía que estar encerrada en su cuarto, Aro se había encargado de ello cerrando con llave su habitación. Muchas noches en aquella habitación lloraba recordando a su abuela y todo lo que había perdido desde que murió.
…..
1996…
Una semana atrás cumplió quince años, desde que entró allí se había cantado el cumpleaños a si misma mientras soplaba una vela que estaba escondida en su cajón desde cinco años atrás; estaba tumbada en su cama mirando el techo mientras intentaba dormirse pero sus cinco sentidos se pusieron en alerta cuando el pomo de su puerta se giró y esta se abrió.
- Angela levántate. –Aro cerró la puerta después de entrar, lo miró haciendo lo que le había mandado, cuando salió de su cama no le gustó nada la mirada de Aro sobre su cuerpo, llevaba un pantalón largo y una camiseta de mangas cortas, intentó taparse con sus manos, se sentía como si estuviera desnuda - ¿Por qué te tapas? ¿Estás avergonzada? –Le sonrió mientras se acercaba más a ella- tu madre tenía razón, después de unos años...–se quedó pensativo - Hice una buena compra y le di menos dinero –rió en alto mientras giraba a su alrededor observándola - Te has convertido en toda una mujercita – sintió uno de sus dedos recorrer su brazo, entonces la giró dejándola frente a él - Ya estas preparada.
No sabía que significaban esas palabras pero no las olvidaría en su vida, la fue empujando hasta que sintió como sus piernas golpeaban contra la cama por lo que tuvo que sentarse, entonces el terror recorrió su cuerpo cuando Aro la tumbó y se puso encima de ella mientras levantaba su camiseta. Cerró sus ojos, una silenciosa lágrima recorrió su mejilla, sabía lo que vendría a continuación, había oído a escondidas alguna que otra cosa de las chicas que vivían allí, podría ser virgen pero no tonta, sabía que lo peor era resistirse por lo que no se movió, mientras manoseaba su cuerpo quiso pensar en su abuela y en los buenos momentos que vivió con ella antes de caer en aquel infierno en el que se encontraba, su mente logró recordar como su abuela la acariciaba cada vez que se hacía alguna herida para consolarla, pero ahora ella no estaba allí para salvarla…
Se cubrió con la sabana mientras su cuerpo se hizo una bola, oyó como terminaba de acomodar su ropa y la puerta volvía a ser cerrada con llave, entonces se permitió llorar como nunca lo había hecho, no pudo dormir en toda la noche pensando que volvería para adueñarse de su cuerpo.
You go to war for love like a soldier
I wanna run away
You're never scared to walk through the fire
I wish I had your faith
I turned away knowing my heart could break
I'm so afraid to lay down my armour
I'm not brave, I'm not brave
A partir de esa noche su vida dio un cambio de ciento ochenta grados. Se sentó en el cuarto de baño, después de haber vomitado todo lo que tenía dentro, calmó su respiración, se levantó para ir hacia el lavabo y mojar su cara, cuando su rostro se reflejó en el espejo observó su cara maquillada, nunca antes lo había estado, mordió su labio inferior intentando reprimir las lágrimas, se había prometido no llorar y lo iba a cumplir.
Salió de ese cuarto donde acaba de despedir a su primer cliente, había sido tan asqueroso tener en su boca esa cosa y después intentar hacerle ver que estaba disfrutando con aquello cuando lo único que quería era huir al baño para vomitar todo lo que se estaba removiendo en su estomago. Esa noche había comenzado a ser una de las chicas de Aro. Desde esa misma noche entendió todo; las palabras de su madre, por que la encerraban por la noche para que no supiera nada, por que no le estaba permitido tener relación con ninguna de las chicas…que ilusa fue al creer que aquellas chicas solo bailaban en los tubos o servían copas ligeras de ropa.
….
2003
Siete años desde que su madre la vendió, siete años desde que bajó a los infiernos; después de todo ese tiempo se había hecho a la idea que nunca podría ser feliz, que nunca saldría de Eclipse, pero su vida cambio aquel día de noviembre cuando Aro entró con una chica de no más de dieciséis años que iba tras de él, se fijó en ella a pesar del mal estado en el que se encontraba, era preciosa con su pelo largo y castaño, con sus ojos color chocolate… entonces se vio a si misma en aquella muchacha y sabría cual sería su labor en aquel lugar, miró de nuevo a Aro y lo odió ¿cómo podía quitarle la vida a las personas y hacerse dueño de ellas, sin ningún escrúpulo? bajó su mirada cuando ambos pasaron cerca de ella.
Todas las noches estuvo pendiente de aquella pequeña, se sentía protectora con ella, dos semanas después de su llegada la rabia fluyó en ella cuando Aro la obligó a subir una noche al tubo para que bailara mientras todos los babosos la miraban, había pasado de estar sirviendo copas a bailar, sabía cual sería el próximo paso y temía por que aquel malnacido le hiciera lo mismo que a ella.
Después de una noche excesivamente larga se tumbó en la cama con la intención de dormir y olvidar todo en sus sueños, pero un golpe en la puerta no la dejó, fue hasta allí y la abrió para encontrar a aquella chica enfrente de ella.
- Me han dicho que este será mi cuarto – sus palabras cayeron sobre ella como agua congelada, sabía lo que aquello significaba, asintió dejándola pasar.
- Me llamo Angela –la chica la miró tristemente.
- Isabella, pero prefiero Bella – señaló con su mano- ¿Esa es mi cama? –asintió viendo como se dirigía allí y sin quitarse sus ropas se tumbaba, imitó su gesto y fue hacía su propia cama, minutos después sintió un sollozo, mordió sus labios desesperada, quería consolarla pero no sabía si estaría bien para ella, pero oírla sin poder acercarse pudo más y se levantó de su cama para ir hasta la de ella, se tumbó a su lado sin pronunciar ni una sola palabra, sintió su temblor pero empezó a relajarse cuando la abrazó, permanecieron así durante horas, respiró tranquila cuando sintió como su respiración era acompasada, por fin había podido dormirse.
A partir de aquella noche siempre fue así, ella se metía en su cama a consolarla hasta que se tranquilizaba, en un principio ninguna hablaba pero poco a poco empezaron a hacerlo y descubrió que aquella noche no había sido su primera vez, respiró tranquila al saberlo, aunque se entristeció al escuchar su infancia y dio gracias a dios por que ella pudo disfrutarla con su abuela durante algún tiempo.
Bella fue su luz en aquella oscuridad, le hacía sonreír cada noche y se animaban la una a la otra diciendo que alguna vez podrían escapar de allí, poco a poco fue queriendo a esa pequeña como a su hermana. Aquella ilusión de escapar comenzó a hacerse realidad cuando Bella se puso a estudiar a escondidas de Aro, empezaron a guardar dinero y trazar un plan para poder salir de Eclipse.
Pero no sabía cual apresurado sería su huida, después de que Bella conociera a aquel hombre, Edward Cullen. En un principio fue un cliente más pero conocía a Bella y sabía que detrás de aquella coraza empezaba a nacer algo, pudo apreciarlo aquella noche en la que James la drogó, se sintió tan impotente al no saber que hacer que cuando lo vio reaccionó sin pensarlo y lo llevó hasta Bella, en ese momento contempló en él la misma mirada que Bella tenía en esos días.
2006
Echaba de menos a su pequeña, pero sabía que lejos de allí estaba a salvo de James que la buscaba sin cesar cada noche desde que se había ido con Edward esa semana entera. Un día antes de que volviera el rumbo de su vida cambió cuando la oyó a través del teléfono diciéndole que era la hora, pudo oír su voz entrecortada, empezó a preocuparse por ella pero cada vez que le preguntaba siempre le contestaba que se verían en Nueva York.
Una vez que dejó el teléfono comenzó a prepararlo todo para marchase de ese lugar, después de que Bella le prometiera tres años atrás que saldrían de allí comenzaba a hacerse a la idea que era posible, Eclipse sería el pasado. Aprovechó el momento en el que todos descansaban y Aro no estaba para salir cargada con sus pertenencias y las que Bella había dejado; el camino hasta la puerta se le hizo eterno y a cada pequeño sonido que escuchaba miraba asustada a todos sitios para comprobar que nadie la veía, su cuerpo no dejó de temblar hasta que estuvo segura en el avión que le llevaba hasta Nueva York, incluso en aquel enorme aeropuerto no paró de mirar a todos lados por si la habían seguido, pero ahora estaba allí esperando a su amiga, había elegido el destino, estaba sentada esperando al vuelo de Bella cuando la vio aparecer por la puerta corrió hacia ella fundiéndose en un abrazo mientras la sintió llorar en su hombro, no hizo falta que ella lo confirmara para saberlo se había enamorado de aquel hombre que había sido el único que la había tratado bien después de Diego.
El tiempo pasó demasiado deprisa en aquella ciudad, le costó poder establecerse pero desde que empezó a trabajar en el restaurante todo iba mucho mejor, aunque se preocupaba por Bella, la veía triste al no poder encontrar algo de trabajo, sabía que estaba desesperada pero se negó en rotundo que trabajara en el mismo restaurante, ella merecía algo mejor por eso se alegró tanto cuando la llamó para decirle que la habían contratado en una empresa. Ambas empezaron a comenzar a vivir mejor a partir de ese momento.
Una semana después de que su pequeña empezara a trabajar la llamaron avisándola que estaba ingresada en el hospital, salió corriendo del restaurante hacia allí, se alegró de encontrarla acompañada por el hombre que la llevó al hospital, al menos no se sintió tan sola hasta su llegada. La sorpresa fue mayúscula al enterarse del motivo por el cual su amiga fue ingresada, estaba embarazada de él. Después de todo tendría algo del hombre por el que sufría tanto, pudo ver su temor e incertidumbre ante este nuevo cambio en su vida, pero ella estaría allí siempre, intentó bromear sobre su jefe para animarla, sabía que con ese bebé ahora todo sería un poco más duro para ella en su intención de olvidar a ese hombre; poco después volvieron a casa cuando fue dada de alta.
Días después vio la imagen de Aro en la televisión siendo apresado, todo el peso que tenía sobre sus hombros por el miedo a ser encontradas se desplomó, abrazó a su amiga, todo había terminado por fin; su mayor deseo era que ese individuo se pudriera en la cárcel y pagara por todo el daño que la había hecho tanto a ella como a Bella durante todos esos años. Nunca pudo enfrentarse a él cuando era su dueño por temor a lo que pudiera hacerle, pero ahora al verle derrotado sus ganas de enfrentarle fueron mayores, incluso muchas veces en esa habitación trazó planes para matarlo pero ella no era así, sabía que de un modo u otro se haría justicia, lo ansiaba todas las noches y por fin se había cumplido, Aro era historia.
…..
La vida les estaba tratando como si hubiesen cometido el mayor de los pecados, habían saltado y aceptado cada uno de los obstáculos que se les presentaba e inocentemente creía que ya habían pagado lo que hubiesen hecho mal, sin embargo todas esas ilusiones de una vida más tranquila se fueron cuando recibió la llamada de un chico llamado Jacob, avisándole de que Bella podría haber perdido a su bebé ¿Qué más le tenía que pasar a su hermana? ¿Qué mal habían hecho para que esta situación se presentara? casi le dio un ataque de ansiedad al verla allí envuelta en sí misma, pero Emmett la tranquilizó asegurándole que todo estaba bien, miró a Bella y ella se lo confirmó, respiró tranquila.
A partir de ese día su vida dio un giró inesperado, creía que no estaba hecha para el amor. Una de las veces que fue a recoger a Bella al trabajo lo vio y aunque delante de su amiga lo negaba, ese hombre le gustaba bastante. Todo empezó con miradas furtivas, poco después Bella los presentó, se saludaban cada día, pero no se atrevía a dar ningún paso, nunca se había sentido así y en el fondo se negaba a hacerlo por que le daba miedo ese nuevo sentimiento que empezaba a crecer en su corazón.
Sin embargo, el chico finalmente le propuso una cita, Bella no se podía estar quieta, seguramente había estado maquinado durante días aquella encerrona, por lo que no tuvo más remedió que aceptar y aunque se hizo la desentendida con Bella, en el fondo sabía que le estaría agradecida eternamente por esa noche, por eso al ver aquel increíble vestido encima de su cama lloró, en la vida podía haber estado más agradecida de haber encontrado a esa chica que la hizo ver que había algo más a parte de Eclipse, debía hablar con ella para pedirle perdón por esos días en que la regañó una y otra vez por haberla hecho aceptar la invitación.
Estaba frente al espejo observándose en ese precioso traje color violeta de estilo helénico con su pelo semirecogido, respiró tres veces antes de coger su cartera y salir al salón dónde su amiga la esperaba acariciando su barriga.
- Ang, estás preciosa –dijo acercándose hasta ella para abrazarla cuidadosamente y no estropear su peinado.
- ¿Tu crees?
- No lo dudes, se le caerá la baba al verte –golpeó suavemente el brazo de Bella y sonrió interiormente- pásalo bien amiga y disfruta, te lo mereces.
Después de despedirse de Bella y su sobrino, salió para encontrarlo en la puerta de su casa esperando por ella apoyado en el coche, tal como predijo Bella se quedó embobado mirándola, sus mejillas se enrojecieron al verle en aquel espectacular traje con corbata ¡Dios, ni que fuera una novata! aunque no podía negarlo, se sentía como una.
Se acercó a ella- déjame decirte que esta noche todos los hombres me envidiaran, no podía haber elegido mejor compañía.
Sonrió bajando su cabeza avergonzada- Gracias Ben ¿nos vamos?
- Claro –la ayudó a meterse en el coche para después ir hacia su puerta y sentarse en el lado del conductor.
Llegaron al hotel donde se celebraba la gala, entraron aquel gran salón, por primera vez en su vida se sintió como una auténtica princesa, iba agarrada del brazo de Ben mientras saludaba a varios compañeros, entonces vio a Emmett y le dio dos besos.
- ¿Qué tal está Bella?
- Espero que se haya ido ya a dormir –ambos sonrieron, recordando lo cabezota que era.
- Espero veros luego, bienvenidos.
Ben no la dejaba sola en ningún momento, le presentaba a todo el mundo, nunca la habían tratado así, se sentía importante a su lado sin temor a que alguien pudiera saber su pasado, era una chica más que disfrutaba de una fiesta al lado de un hombre que la respetaba como mujer.
La cena fue deliciosa y placentera, tuvieron una buena conversación con sus acompañantes, aunque insistieron en decirles que ellos eran amigos la gente les decía que eran una linda pareja, toda la velada estuvo roja por esos halagos. Estaba mirando bailar a las parejas, cuando la mano de Ben se puso enfrente a ella.
- Vamos a bailar, no te he invitado para que estés aquí sentada –no se lo pensó dos veces y alargó la mano para coger la del hombre que estaba frente a ella.
Pasaron toda la noche bailando, riéndose y hablando de cosas sin sentido, era perfecto y cada vez que le acariciaba su cuerpo cuando tenían que bailar pegados un escalofrío la recorría de arriba a abajo, el tiempo volaba y cuando quiso darse cuenta era de madrugada y apenas quedaba gente en el salón, eran de los últimos, no quería que acabara pero sabía que tenía que debía terminar, por eso cuando Ben fue a por su abrigo supo que era la hora de marcharse.
Estaban aparcados frente a su apartamento- Gracias Ben, a sido una velada muy especial para mi.
- Gracias a ti por venir y soportar a todos mis compañeros –rieron dentro del coche.
- Bueno, tengo que irme – asintió bajándose del coche segundos después para ayudarla, la acompañó hacia su puerta.
- Espero que haya otra oportunidad de verte –asintió mientras sentía como él se acercaba para depositar un casto beso en su mejilla- que duermas bien.
- Igualmente –le dijo entrecortada, abrió la puerta para despedirle con la mano, cuando estuvo en la calidez del portal apoyó su espalda contra la pared y sonrió como nunca lo había hecho tocando la parte de su mejilla donde la había besado, sus miedos empezaban a caer después de eso, sin dejar su sonrisa subió las escaleras hacia su casa.
Julio…
Días después decidió ir a comprar la cuna de Noah una vez que saliera del trabajo, pero lo que no se imaginó es quien la esperaría a la salida.
- ¡Ben! –Lo llamó sorprendida- ¿Qué haces aquí? –el se acercó a ella antes de hablar depositando un suave beso en su mejilla, de nuevo sus mejillas sonrosadas.
- Ya que has salido de trabajar, me gustaría invitarte a tomar algo
- Vaya, me encantaría pero tengo que ir a comprar la cuna de Noah, quiero regalársela antes de que la compre Bella.
- ¡Oh! ¿Puedo acompañarte? –Preguntó emocionado- podríamos elegirla juntos –lo miró ilusionada por que él quisiera acompañarla a elegir la cuna para su sobrino.
- Claro, estaría bien una segunda opinión –se sonrieron para después entrar en el coche.
Cuando llegaron a la tienda se perdieron entre todos los pasillos mirando las preciosas cunas, iba andando mirando cada una de ellas cuando su mano fue apresada, le produjo una descarga al sentirle, entonces lo miró y vio como él señalaba la cuna más bonita de toda la tienda, se acercó más, ninguno de los dos se soltaron de la mano.
- Es perfecta –dijo emocionada sintiendo como Ben suavemente le acariciaba la mano con su pulgar, se miraron y sonrieron como tontos, entonces una imagen de ambos comprando otra cuna vino a su cabeza, una imagen de ella embarazada, sacudió su cabeza- me llevo esta.
Se les había hecho demasiado tarde para tomar algo juntos, no quería dejar demasiado tiempo a Bella sola.
- Me debes un refresco.
- Si –le ayudó a meter todo dentro del portal.
- ¿Seguro que no quieres que te ayude a subirlo?
- No, esta bien puedo yo –una vez que todas las cosas estuvieron dentro del portal se giró para despedirse- gracias por acompañarme.
- Siempre que quieras.
Espero a su beso de siempre en la mejilla cerrando sus ojos pero no esperaba lo que ocurrió a continuación, Ben acarició suavemente sus labios con los suyos, dejó caer el bolso de sus manos para alzarlas alrededor de su cuello, había pensado muchas veces como sería besarlo pero en ninguna llegó a imaginar que fuera mil veces mejor de lo que creyó, siempre había soñado como sería besar a un hombre, en Eclipse nunca lo hacía, era demasiado personal, por eso sentirle en su boca fue una explosión de placer nunca antes sentida, se dejó llevar por su instinto, fue suave y lento, se acariciaron mutuamente con sus labios, después de unos minutos que se le hicieron escasos tuvieron que separase, el rubor vino a sus mejillas mientras bajaba su mirada.
- Nunca alejes tu mirada de mi –le dijo Ben suavemente mientras alzaba su rostro- eres preciosa y no tienes que esconder esos ojos –le dio un beso casto en sus labios- nos vemos –asintió con sus ojos cerrados, cuando los abrió lo vio marcharse hacia su coche, levantó su mano despidiéndole, tuvieron que pasar varios minutos para que reaccionara ante lo que había pasado, no podía negarlo más, se estaba enamorando de Ben.
Después de aquel primer beso tuvieron varias citas, cada día se enamoraba más de él, nunca había sentido nada igual por un hombre, solo sintió cariño y fue por su abuela, pero después que ella muriera pensó que el amor no estaba hecho para ella, hasta que encontró a Bella y supo entonces que podía quererla como una hermana y después apareció él, el hombre que había removido de tal manera su vida que hacía que cada día que pasara fuera mejor que el anterior, el era su auténtico sol. No habían pasado más de aquellos besos apasionados que se daban, Ben quería ir despacio y ella lo había aceptado sin más por que nunca un hombre antes le había pedido eso, nadie le había hecho sentir mujer como lo hacía él, no les hacia falta tocarse, con una sola mirada ambos se decían todo, cada día comprobaba que estaban hechos el uno para el otro.
Semanas después de aquel besó Ben le pedió que fueran una pareja formal, fue un día perfecto, a partir de entonces su vida fue un autentico sueño, no faltaba ni una semana en el umbral de su puerta un precioso ramo de rosas rojas, no sabía cuantos más podrían caber en su casa, sonrió arreglando el último de ellos, pero esa felicidad se truncó al recordar que ¿qué haría él si se enterara de todo? ¿La rechazaría? El temor a ello crecía en su interior cada vez con más intensidad ante la posibilidad que Ben lo supiera todo.
Octubre…
Era una noche de octubre como otra cualquiera, estaba tumbada en el sofá de la casa de Ben con él a su lado viendo una película, esa noche quisieron estar en casa acurrucados. Sintió su brazo alrededor de sus hombros, alzó la cabeza para besar su cuello.
- No te enteraras de la película –sonrió sobre su cuello pero no paró en su empeño de seguir besándole hasta llegar a su barbilla, miró sus ojos que estaban puesto en la televisión, pero después la miró y alzando una ceja le dijo- al diablo la película.
Sonrió al saberse vencedora cuando Ben la tumbó en el sofá y comenzaron a besarse intensamente, sus manos se enredaban mutuamente, comenzó a levantar la camisa de Ben para sacársela pero este paró de besarla.
- Ang, no creo que debamos seguir – soltó la camisa y ambos se incorporaron, estaba realmente enfadada porque la rechazaba, sabía que quería ir despacio pero ya hacia tres meses que estaban juntos, necesitaba que le hiciera el amor, quería sentir eso de lo que tanto le habló Bella en esas noches al llegar a Londres cuando recordaba sus días con el padre de su bebé. Se levantó del sofá.
- Me marcho, no debo dejar a Bella sola –recogió su bolso pero una mano la paró.
- Vamos, no te enfades –lo encaró girándose hacía él- sabes que no quiero que pienses que solo me interesa tu cuerpo.
- Ben llevamos tres meses juntos ¿no crees que eso me ha quedado claro? –la acercó a él.
- Lo sé, pero mis relaciones siempre han sido extrañas, muy activos en la cama pero luego no había nada en común, no quiero que pase eso contigo, porque tú eres diferente –acarició su nariz con la de ella- especial, nunca me había pasado esto Ang, Te amo.
Su respiración se detuvo unos segundos, le había dicho muchas veces que la quería pero esas dos palabras nunca las había pronunciado- ¿de verdad? –fue una pregunta estúpida pero necesitaba confirmarlo, el asintió acariciando su pómulo- repítemela de nuevo –quería oírla otra vez, sonaba tan bonito, tan irreal.
- Te amo.
Entonces se dio cuenta que ella también estaba preparada para ello- Yo también te amo Ben, eres lo mejor que me ha pasado en tanto tiempo –sin detenerse a decir ninguna palabra más lo besó apasionadamente, lo necesitaba- por favor, hazme el amor –nunca en la vida había pronunciado esas palabras, por que ella nunca había hecho eso…entonces esta vez no hubo reticencias por parte de él, fueron besándose hasta llegar a la habitación. Por fin consiguió quitarle la camisa, poco después la suya fue al suelo también mientras se tumbaban en la cama sin dejar de besarse, fue besando su cuello y bajando para llegar a sus pechos, arqueó su espalda cuando sintió las manos de Ben por detrás queriendo desabrochar su sujetador, una vez que sus pechos estuvieron libres, los besó de cien maneras diferentes, y ella solo pudo agarrarle el pelo mientras gemía de placer.
Después de unos minutos de deleite siguió bajando hasta su ombligo mientras desabrochaba lentamente el pantalón para llevar su mano hacía su clítoris y acariciarlo con sus dedos, entonces un grito profundo salió de su garganta, al sentirlo ahí, justo ahí, le ayudó en la tarea de quitarse sus pantalones y con ello se llevó sus bragas por delante, estaba totalmente desnuda para él, entonces no lo vio venir pero Ben enterró su cabeza entre sus piernas y lo sintió, sí, lo sintió, su lengua allí, iba explotar en mil pedazos como continuara así, entonces al sentir como dos dedos entraba en su interior se dejó ir en su primer orgasmo. Sonrió cuando él subió hasta ella para besarla, entonces lo giró quedando encima suya y sin esperar más quitó sus pantalones para empezar a moverse encima de él, ya estaba totalmente excitado así que se deslizo para abajo con intención de devolverle el favor, pero Ben no se lo permitió, la tumbó de nuevo y él se puso encima.
- Hoy es sólo para ti.
Quiso llorar de la emoción al oír esas palabras, ¿desde cuando un hombre rechazaba su placer para dárselo por entero a ella? Él la besó y ella le respondió, unieron sus lenguas mientras ambos entrelazando sus manos quitaban la única prenda que los separaba, la ropa interior de Ben, después de colocarse el preservativo, la miró, ella alzó sus caderas buscándole y fue lo sintió, dentro de ella, muy dentro, lo mejor de su vida, varios segundos parados para después empezar a moverse en perfecta sincronía, ambos gemían sin dejar de mirarse, no pudo aguantar más cuando pocos minutos después volvió a estallar, él se derrumbó sobre ella con cuidado, lo sintió sobre su hombro respirando, fue entonces cuando no pudo resistirlo más, empezó a llorar mientras lo abrazaba con fuerza sintiendo su cuerpo, buscó su boca para besarlo mientras sus lagrimas se mezclaban en sus bocas; ¿Eso era hacer el amor? Lo que sé había perdido en todos esos años encerrada en Eclipse, era la mejor sensación del mundo, ser y sentirse amada, el mejor regalo que Ben le había dado, se separaron.
- ¿Por qué lloras? ¿Qué te pasa? – Ella negó con la cabeza ya que sus emociones no le permitían siquiera hablar. Ben la miró confundido por unos segundos hasta que comenzó a moverla como si estuviera acunándola y besaba cada parte de su cara, "Shh", le repetía en cada beso - Estoy aquí, todo va a estar bien… - le susurró y ella comenzó a llorar con más fuerza, abrazándolo firmemente y temblando.
Lo que sentía era demasiado intenso, y lo que experimentó momentos atrás fue mágico, todas sus defensas estaban derrumbadas, completamente, así que solo podía llorar por todo lo que había perdido, lo que había ganado y por el terror de que después de haber conocido el cielo volviera a caer en el infierno… La vida le probó que era fuerte, una y otra vez tuvo que demostrárselo y resurgió, solo que viviendo así sabía que no iba a ser feliz. Y solo en ese momento se dio cuenta de lo peor de todo, lo había soportado porque no había tenido nada que perder, nadie que dependiera de ella, nadie que la amara, solo a sí misma. Ahora tenía tanto, ahora conocía mucho… y no quería perderlo.
-Preciosa ¿qué te sucede? - Le preguntó Ben con voz desesperada. Angela trató de calmarse y agradeció cuando él comenzó a limpiar sus lágrimas, con sus manos y su boca -. Por favor… háblame… - le rogó.
-¿Prometes que no me abandonaras? - Le pidió y mientras pronunciaba esas palabras se sentía rastrera, él no sabía la verdad, ella lo quería atar con promesas falsas para calmar su dolor.
-Lo prometo cariño… - le susurró acariciando su cabello.
-Y que esto no es un sueño… que no despertare en…. - Se detuvo y él la besó en los labios, callándola, calmándola, y de forma tan dulce que el corazón de Angela volvió a detenerse y a romperse al mismo tiempo. Ella le besó de vuelta, un poco más desesperada, abrazándolo más fuerte y demostrándole su amor.
Cuando rompieron el beso ambos se quedaron estáticos, aún sosteniéndose con fuerza pero callados, solo la respiración forzada y ahogada de Angela, además de algunos contados hipos por el llanto se escuchaban en la habitación.
-Gracias… - le dijo en voz baja Angela cuando logró hablar muchos minutos después. Ben se quedó callado y ella se tensó, ya que temió su silencio, tal vez pensara que estaba loca, era psicótica o bipolar -. Ben, yo… siento haberme descontrolado…
-¿Quieres contármelo? - Le preguntó él entonces en voz baja, interrumpiéndola en un susurro contra su oído que la hizo estremecerse y sentir dolor. Sabía que debía decirlo, lo sabía, pero tenía tanto miedo, no quería perderlo, no quería que la juzgara por las decisiones que tomó para sobrevivir y sobre todo no quería ver desilusión en su rostro cuando se diera cuenta que no era la mujer que creía.
-Yo… - Eso fue lo único que pudo decir, después se quedó completamente callada, el nudo en su garganta era demasiado para poder confesar algo. Entre ambos volvió a reinar el silencio por otros minutos.
-Cuando estés lista Angela, yo estaré aquí para escucharlo - le dijo y ella asintió pegando la cabeza sobre su pecho.
-Gracias por esta noche, fue… maravilloso.
- Soy yo el que te tengo que agradecer por permitirme estar a tu lado - confesó en voz más profunda y concienzuda, como si de alguna forma supiera más de ella que cualquier otra persona.
-No, gracias a ti por darme algo tan perfecto, solo eso –alzó su cabeza para juntar sus labios de nuevo, lo sintió suspirar, ambos se tumbaron en la cama mirándose, Ben puso su brazo alrededor acercándola más a él.
- Quédate conmigo esta noche.
Si, quería hacerlo pero Bella estaba a semanas de dar a luz, no podía dejarla sola, no hasta que Noah naciera.
-Sabes que no puedo.
- Si lo sé, pero debía intentarlo –ambos rieron y volvieron a besarse- te amo.
Otra vez esas dos palabras, no se cansaría de escucharlas, después de besarse por varios minutos más tuvo que salir de la calidez de su cama para comenzar a vestirse, le costó dejarlo en la puerta del apartamento después de que la acercara en su coche. En la soledad de su portal los miedos volvieron a ella, Ben debía saber su pasado pero ¿estaba preparada para contárselo?...por aquella noche no pensaría más en eso, debía subir y contarle a Bella todo, podía matarla por despertarla pero valdría la pena, con la mayor de las sonrisas en su rostro subió hasta el apartamento.
….
Allí estaba Noah en sus brazos era tan perfecto, tan pequeñito…miró hacía donde estaba su amiga durmiendo, después de que llorara en sus hombros al ver los ojos del bebé, se quedó dormida tras tanto cansancio del parto, besó suavemente la cabeza de su bichito para ponerlo de nuevo en su cunita.
- Te prometo que voy a cuidar de ti y tu mamá Noah – observó como bostezaba para después cerrar sus ojitos, fue hasta el sillón que había al lado de la cama de su amiga para intentar dormir un poco después de aquel día tan ajetreado.
Abril…
Era increíble como pasaba el tiempo, Noah ya tenía seis meses y era el bebé más precioso del mundo, a toda la gente que estaba a su alrededor se le caía la baba con ese pequeñín tan alegre y no digamos de la mamá a la que tenía totalmente eclipsada.
Miraba como Ben dormía plácidamente a su lado, de vez en cuando se quedaba a dormir en su casa, llevaba bastantes días dándole vueltas sobre si contarle todo, tenía un nudo que cada vez le apretaba más en su interior y necesitaba deshacerlo para poder tener una relación perfecta sin ninguna mentira entre ellos, ni esperar a que todo explotara en su cara como Bella le había advertido meses atrás.
Se quedó todo el día siguiente en su casa, después de cenar, ambos se sentaron en el sofá para quizás ver una película, la expectativa de lo que iba a hacer le había hecho estar tensa y participar menos en sus conversaciones, tanto que Ben la había visto de forma extraña un par de veces. Así que ella decidió no esperar más.
- Ben tengo que contarte algo… – Ella se quedó paralizada después de las primeras palabras y apagó el televisor. Lo observó por un segundo y vio que él también quedó en su sitio, la miraba con algo parecido a alivio y preocupación.
-Dime… estoy aquí para lo que quieras… - contestó un poco más que ansioso.
-No es algo fácil para mí el decírtelo, llevo meses pensando en ello, bueno, en realidad quiero decírtelo desde que nos conocimos pero es tan complicado que no se si…
-Cariño, tranquila… – le dijo y ella asintió sintiendo las ganas de llorar invadiéndola.
-Por favor no me interrumpas mientras lo cuento todo… No sé si tenga la fuerza para seguir si me detengo, sobre todo porque tengo miedo de que una vez que te lo cuente todo saldrás por la puerta y nunca más regresaras…
-Angela, yo te amo, nada de lo que puedas decirme matará eso, sé que tienes un pasado, sé que es doloroso, te conozco, veo los demonios que rondan tus ojos cuando te quedas pensativa de vez en cuando, mirando el pasado y con un dolor tan grande que nunca puedo borrar, no importa cuánto lo intente… - Acarició su mejilla y ella parpadeó sintiendo como un par de lágrimas se deslizaban antes de que él se las volviera a retirar - También recuerdo claramente lo que sucedió la primera vez que hicimos el amor, ese recuerdo todavía me persigue ya que nunca más quiero verte llorando de esa forma, y te prometí que nunca me iría…
Ella asintió y tragando grueso bajó su mirada y comenzó.
-Cuando tenía diez años fui vendida a un prostíbulo por mi madre… - Lo escuchó jadear pero no se detuvo, sino que siguió contando toda su vida, lloró durante todo el rato en el que le habló de su infancia, de su abuela, sufrió al describirle cómo la vendieron a Eclipse pero sobre todo de Aro. No quería dejar nada así que incluso contó su violación, como le arrebataron su primera vez aunque lo relataba de una forma impersonal, una serie de relatos de los sucesos sin que sintiera que era ella.
Ben la acariciaba y consolaba en todo su relato, maldecía a cada minuto por lo que le estaba contando aunque lo hacía en voz baja, como si con eso buscara cumplir su promesa de no interrumpirla, a veces temblaba, aunque ella no sabía si era de asco, furia o dolor, o quizás fuera ella la que temblaba y no él. Cuando lo escuchó decir que tenía ganas de matar a Aro le contó que estaba en prisión y que gracias a Dios ya no podía hacerle más daño a nadie.
-Pero un día - continuó - cuando ya estaba convencida de que mi vida siempre sería igual, sin amor, sin felicidad, sin nada, conocí a Bella; ella me dio esperanza, sueños, amor… libertad - Se limpió su cara y lo miró fijamente - Y después de todo, me regaló la oportunidad de conocerte y de enamorarme de ti… Nunca creí que alguien como yo podría ser merecedora de alguien como tú, aún no lo hago… - Él negó con la cabeza y ella sonrió tristemente - pero cuando me dices que me amas o me haces el amor lo creo Ben, gracias… Bella, mi bichito y tú son toda mi luz…
Ella lo vio dejar de respirar por un par de segundos y acarició su mejilla
-Siento habértelo ocultado tanto tiempo –bajó su mirada tristemente - sé que entre nosotros no debía existir ningún secreto, pero no sabía qué pensarías de mí, si aún me quisieras después de todo… y sé que hay una gran posibilidad de que no lo hagas ya, que te des cuenta que no soy digna de ti, pero si es así quiero que sepas que agradeceré toda mi vida por haberte conocido y porque fuiste el primer beso y el primer amor de alguien que sinceramente creyó que nunca tendría ninguna de las dos…
Él la miró fijamente por unos segundos antes de alejarse de su lado, Angela sintió que su corazón se hundía hasta que lo miró arrodillarse a su lado.
- Cásate conmigo –le dijo cogiendo sus manos mirándola con los ojos muy abiertos.
- ¿Qué? - Preguntó aturdida, con el corazón desbocado.
- Sé mi mujer Angela, nadie podría serlo, solo tú, te amo.
-¿Estás loco? - Le preguntó sintiendo como una risa ahogada salía de sus labios.
-¡Sí! - Le gritó y ella lo observó aún más asombrada - Loco por una mujer que es fuerte, valiente, hermosa, maravillosa, asombrosa… Permíteme amarte cariño… te prometo que te daré toda la felicidad que te fue negada, por favor… sé mi esposa.
Angela asintió y lo abrazó cayendo al suelo arrodillada a su vez, aunque con el impulso ambos cayeron al suelo riendo.
- Claro que sí, te amo… te amo. – Se besaron apasionadamente.
- Siento no tener el anillo, pero no lo tenía previsto –le dijo entre besos, pero a ella le daba igual, era demasiado feliz no hacía falta un anillo, él era su todo.
Después de años de sufrimiento en el más bajo de los infiernos había subido hasta el cielo para encontrarlo a él, su perfecto Sol.
¿Os gusto?
Se que ha sido muy triste en un principio, necesitabais que supierais por todo lo que pasado Angela y por que Bella una y otra vez dice que se merece a Ben, ya es hora que tenga algo bueno en al vida.
Muchas gracias a mis betas Beth y Vicky sois geniales ^^
Gracias por los reviews, los alertas, los favoritos ^^
Gracias a las chicas que no tienen cuenta por sus comentarios: Neella, carol, Andrea, Ilovetwilight
Nos leemos en el siguiente capítulo
Besitos y gracias
Se os quiere
xao
