Disclaimer: Las parejas oficiales nunca debieron ser, así que nosotros atentamos contra lo establecido en los últimos dos libros, porque un amor como este vivirá en el corazón de todos nosotros hoy, mañana y siempre. Los personajes le pertenecen a Jk Rowling.
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THE PERFECT GENTLEMAN
By
The Darkness Princess & Lady Muerte
Para ustedes que nos miran desde el cielo.
Siempre estarán en nuestros corazones.
D.B.M.
*º*º*º
El amor y el corazón roto.
Hermione reía por las ocurrencias del jugador. Nunca pensó que el destino al colocar a Oliver en el lugar exacto esa mañana cambiaría su perspectiva de aquel día que se había tornado uno de los más difíciles respecto a su vida emocional.
Pasar el rato con él y sus amigos, habían logrado relajarla aunque mucho tenía que ver el alcohol que había ingerido. No es que estuviese borracha, simplemente estaba alegre en un grado normal.
Al entrar en la mansión no esperaba toparse con aquella escena, sus dos amigos la miraban como si hubiese protagonizado un crimen. Parpadeó confundida.
—Harry, Weasley —saludó Oliver, manteniendo una sonrisa amena.
Hermione no era de las chicas que pasaba por alto los detalles y con el pasó del tiempo se había vuelto más intuitiva, y si sus sentidos no la engañaban podía decir que algo había sucedido entre Harry y Ron.
Potter mantuvo una expresión de celos escondida tras sus gafas, lanzándole preguntas silenciosas a su amiga, sus labios estaban tensados en una línea de recelo mientras que Ron tenía el puño crispado y miraba con hostilidad a Wood.
—Oliver, ¿qué te trae por aquí? —Harry finalmente después de tomar un respiro, se acercó a saludarlo estrechando su mano con fuerza.
—Sólo acompañe a esta bella chica a casa —señaló con un movimiento de cabeza.
Ronald bufó entornando sus ojos. —Pues ya esta aquí.
—No tienes que ser grosero —indicó, mirándolo con reprobación—. No le hagas caso. Ven, la cocina esta por acá. —Lo tomó del brazo alejándolo de los enemístales de sus amigos.
«¿Qué es lo les pasa? ¿Por qué Harry me miraba así? Estará molesto por algo… bueno seguro tiene que ver con Ron, porque él tampoco estaba muy amistoso. ¿Y si le dijo que lo bese? ¡Por Merlín! ¿Por qué justamente ahora tiene que complicarse todo?».
—Creo que llegamos en un mal momento —comentó, deseando romper el silencio, su mano le cosquillaba por aquel duro apretón.
«Al parecer Potter estaba molesto, nunca pensé que fuese muy fuerte. Supongo que lo subestime, quizás esta molesto porque llegue con Hermione.»
—No les hagas caso —pidió apenada. Tomó la jarra de vidrio del refrigerador sirviéndole un vaso de agua.
—Hermione, perdona, pero ¿tienes algo qué ver con Potter?
La susodicha alzó la mirada de golpe, sintiendo como su rostro enrojecía. ¿Tan obvia era?
—No… aquí tienes. —Le entregó el vaso con cierta torpeza.
Oliver entrecerró sus ojos sacando sus propias conclusiones. —Gracias.
—No gracias a ti, me la pase bien —aceptó dibujando una dulce sonrisa.
—Espero verte pronto —profirió con sinceridad.
—Así será —prometió, guiándolo a la puerta.
Wood se inclinó ligeramente depositando un beso en su mejilla. —Felices fiestas.
—Igualmente. —Lo abrazó tiernamente.
Oliver había estado en sus momentos tristes y siempre había conseguido sacarle una sonrisa, sin duda se estaba volviendo alguien especial en su vida.
*º*º*º
Harry observó como su amiga se llevaba al jugador, frunció su ceño sintiendo que cada gota de su sangre hervía de celos.
—¿Desde cuándo es tan amiga de ese? —gruñó Ron a su lado.
—Se hizo su amiga, mientras yo me estaba dando cuenta de lo importante que era para mi —respondió seco. Las miradas de los dos chicos se encontraron, retándose; podían sentir la adrenalina recorriendo cada una de las partes de sus cuerpos. Sus respiraciones eran agitadas debido a los tenso de la situación—. Lo siento Ron, quiero a Hermione y eso no va a cambiar.
Los ojos de Ron relampaguearon, sus facciones se endurecieron le estaba costando controlarse. —No pensé que fueras a jugarme chueco.
—No lo hice —repuso con sinceridad.
—¡Eres un hijo de Morgana! Sabías que yo la quería desde hace tiempo…
—Me conoces, no fue algo que hiciera a propósito.
Ron crispó su mandíbula, era como si algo se estuviese clavando en su pecho, destrozando todo a su paso; sangre caliente parecía inundar su cerebro, extinguiendo cualquier pensamiento reemplazándolo por una urgencia salvaje de lanzarle un maleficio a su mejor amigo.
—Ya no se si te conozco —escupió con recelo—. Eres un imbécil… —La cólera imprimía un color rojo oscuro a su rostro resaltando sus pecas. Se acercó de nuevo a él pegándole otro golpe en su cara que logró desequilibrarlo— ese fue por mi hermana.
Harry sintió como un líquido espeso recorría sus fosas nasales para proseguir su camino por su labio superior. Sabía que de alguna forma merecía lo que le estaba pasando, se llevó la mano a la nariz confirmando que era su sangre la que en esos instantes manchaba su rostro, a la par que clavaba sus ojos en su amigo notando como la mirada azul de Ron se volvía un cuchillo que le estaba atravesando el corazón.
En ese momento las llamas de la chimenea se tornaron verdes, Remus entró en la sala sintiendo lo pesado del lugar. Sus pupilas escanearon a los chicos, notando el labio partido de Harry.
—¿Qué esta pasando aquí?
—Que te lo diga este traidor. —Apretó con tal fuerza la mandíbula que sus dientes emitieron un ruido áspero, con pasos furiosos abandonó la sala dirigiéndose a las escaleras donde se topó con Hermione, quién se dirigía a verlos—. Tú y yo vamos a hablar.
Ella de inmediato notó la brusquedad en su petición o más bien demanda, así como su dura mirada, poco común en él. Enfrentaría las consecuencias de sus sentimientos, sabía que debía terminar de una buena vez con eso.
*º*º*º
En el Ministerio, las cosas no estaban mejor, todo estaba empeorando con suma rapidez.
—Hubo un ataque cerca de Lincolnshire —anunció un Piett desde la puerta.
—¿Ya lo sabe Black? —preguntó Luckwood.
El hombre de compostura robusta negó. —No, sigue en Azkaban.
—No hay tiempo para esperarlo que alguien le envié una lechuza —manifestó Yannel determinada.
—Un patronus será más rápido.
—¿Cuál es el plan? —preguntó una mujer de cabellos rizados.
—Buscaremos en todo el lugar…
En poco tiempo se encontraban en la zona de ataque.
—Es por acá —señaló Piett encabezando el grupo de aurores.
Tonks observó con cierto horror la escena acordonada, en el suelo se encontraban el cuerpo de dos niños muertos a sangre fría por una maldición imperdonable. El estómago se le revolvió, separó su vista de ellos para observar unos metros adelante a sus padres muertos por la misma causa.
—Su único error fue estar en el camino de esos malditos —manifestó Yannel con coraje.
—¿Sus varitas? —preguntó Dora al agente del Ministerio encargando de la escena.
—Fueron robadas junto con sus pertenencias valiosas —explicó fúnebre el hombre—. Su muerte fue rápida, no hay señales de tortura —agregó refiriéndose a los pequeños.
—Se nota que dieron pelea —refirió Cornwell, poniendo atención en ciertas marcas en los adultos.
—Sí, eso parece.
No pudieron terminar de escuchar el informe del agente, el patronus de una pantera las envolvió proveniente de Nigel Krutov. Habían dado con dos de los prófugos y necesitaban de su ayuda.
*º*º*º
Harry se sobó los golpes, su amigo tenía una buena derecha eso le quedaba claro. Resopló molesto consigo mismo. Se quitó sus gafas sintiendo una horrible pesadumbre apoderarse de él. No se iba a sentir bien mientras no se arreglara con Ronald. Se pellizcó el puente de la nariz, al menos no se la había rotó.
—¿Qué fue lo que pasó? ¿Por qué Ron salió así? —cuestionó Remus con la vista clavada en él.
—Porque le confesé que me interesa Hermione —suspiró desanimado, dejándose caer en el sillón sintiendo unas punzadas de dolor en su mandíbula.
Lupin lo miró con comprensión. —Es mejor que vayas a limpiarte la sangre y coloques un poco de hielo en esos golpes, en lo que consigues un tónico para evitar las marcas.
Potter se levantó de mala gana avanzando hacia el baño que se encontraba al fondo. —Si buscas a Sirius salió hace rato.
—Entonces ya se fue al Ministerio.
—Eso creo. —Se encogió de hombros, con su padrino no se sabía bien.
—Harry dale tiempo a Ron —aconsejó deteniéndolo a unos pasos de la puerta.
Él asintió formando una tibia sonrisa. —Eso haré.
—Lo entenderá es algo terco pero valorara su amistad y se dará cuenta que vale más eso —agregó tratando de animarlo—. Hermione es una gran chica, espero que no lo olvides y sepas hacerla feliz.
—Es lo que quiero hacer —respondió después de unos segundos, las palabras de Remus lo habían impactado en lo más profundo.
«¿Acaso todos se han dado cuenta de lo qué me estaba pasando con Hermione? ¿Por qué nadie me abrió los ojos antes? Aunque no hubiesen podido cambiar lo que acaba de pasar, tarde o temprano hubiese tenido que enfrentar a Ron.»
*º*º*º
En una habitación del segundo piso, las cosas no parecían estar mejor.
—Ron, ¿qué te pasa? —preguntó Hermione, ansiosa por saber la razón de su estado.
—¿Por qué aceptaste ir al Baile con Harry y no conmigo? —gruñó dolido. Deseaba llegar a la verdad no más mentiras disfrazadas.
Ella dejó su postura de defensa. ¿Cómo era posible que su amor por Harry pudiera causar dando dolor a otras personas? El corazón se le fue al fondo de su estómago. —Ron ya hablamos eso.
—¡Con un demonio, Hermione! No me trates como si no entendiera —barbotó encolerizado—. ¡La verdad!
Ella tembló ante su grito. Sí podía sobrevivir batalla, enfrentar mortífagos, pasar E.X.T.A.S.I.S. pero a la hora de encarar a sus amigos no le era nada sencillo. Estaba sudando la gota gorda a punto del colapso nervioso. Tragó en espeso, sentía su garganta seca como si un nudo se hubiese adueñado de ella.
—Porque yo quería ir con él.
—¡Lo sabía!… y ustedes me quisieron ver la cara diciéndome que iban como amigos —manifestó con desprecio.
—Es que no fue así…
Ronald soltó una carcajada llena de amargura. —¿Y ahora quieres qué te crea? —preguntó ácido.
—¡Ron basta! —Sus ojos le escocían, trató de contener las lagrimas— ¿Qué es lo qué te pasa?
—Pasa que tú sabías que yo sentía algo por ti, que te pedí que fuéramos novios… en ese momento acepte que me rechazaras, creí que con el tiempo cambiarías de opinión, pronto me di cuenta de que estabas interesada en otro… pero jamás creí que fuese de mi mejor amigo, el novio de mi hermana.
Las palabras de Ron fueron como el azote de un látigo para Hermione, su labio inferior tembló por sentimiento que la embargaba, las lágrimas humedecieron sus mejillas. —Lo siento, pero yo nunca te engañe, fui muy clara contigo. Te dije que entre tú y yo no podía existir una relación amorosa.
Él dio un paso hacia ella con los ojos entornados respiraba con fuerza como si tratara de contener su enojo. —Debiste decirme que era por Harry.
—Es que yo no te rechace por Harry. Lo hice porque yo no podía verte como hombre, lo intente de verdad, de ahí que nos besáramos pero no funcionó —explicó, una expresión dolorida cruzó su cara, se limpió las lagrimas con un manotazo, enfocando nuevamente sus ojos en él.
El gesto lastimoso en el rostro pecoso indicaba que acababa de asestarle un golpe mortal. Trató en vano de menguar el dolor en su pecho.
Pasaron unos segundos en los que no dijo nada. —¿Lo amas? —Sus labios se despegaron con recelo.
Ella apretó los puños para darse ánimo y fuerza. —Sí —afirmó, liberándose de los secretos. Justo en ese momento pudo oír como el corazón de su amigo se hacia pedazos y como era ella quien estaba pisoteando con sus palabras esos pequeños trozos.
Ronald la miró una última vez con amargura, antes de abandonar la habitación.
*º*º*º
Cerca de Lincolnshire, Nymphadora y Yannel arribaban a un bosque llenó de follaje blanco por la nieve, a lo lejos podía ver rayos de distintos colores, los sonidos de la batalla llegaban hasta donde estaban.
—Yo iré por la izquierda —indicó Tonks caminando entre los gruesos troncos.
Yan asintió en silencio, se internó en el follaje con todos sus sentidos alerta, entre más se acercaba a la acción su corazón golpeaba con más fuerza su pecho. De repente vio una persona desplazándose con rapidez entre la maleza y estaba segura que no era de sus compañeros.
—Locomotor Mortis. —Lanzó el maleficio esperando que su oponente cayera con las piernas unidas, pero no sucedió como esperaba.
—Confringo. —Una explosión se produjo cerca de donde ella se encontraba. Krutov apenas logró salvarlos. Aventándolos contra el suelo.
Nigel se incorporó llenó de tierra corrió hacia el hombre. —Everte Statum.
—Crucio —gritó el presidiario escondiéndose tras un árbol. Krutov esquivó la maldición por un pelo de unicornio. Yan se arrastró tras una roca no podía quedarse en ese lugar, se levantó cojeando una parte de la explosión había alcanzado su pierna, nada que fuera permanente pero si le restaba movilidad.
Nymphadora no la estaba pasando mejor apenas podía atacar, esos malditos habían encontrado quién los ayudara de eso estaba segura. Tenía la respiración acelerada, se movió parcialmente para tener mejor campo de visibilidad.
—Mimblewimble. —El hechizo golpeó de llenó a uno de ellos logrando atontarlo.
—Buen golpe —aduló Elijah Muhammad, un hombre negro de ojos verdes, quien tenía la cualidad de ser metamorfago, como ella.
—¡Por los Fundadores! ¿Qué te pasó?
—Estoy bien —profirió con una mueca—. ¡Rayos… corre! —anunció obligándola a correr, los prófugos habían utilizado Mobiliarbus,un conjuro que lograba levitar el árbol que fuese de su gusto.
El tronco cayó cerca de ellos levantando una capa de tierra, el suelo se cimbró. Tonks entrecerró los ojos tosiendo, no lograba ver nada había perdido su varita en el proceso. —¡Elijah!
—Crucio— exclamó un hombre moreno con barbas largas.
La metamorfaga se retorció sobre el musgo del bosque, sus gritos de dolor llenaron el ambiente.
—Protego —gritó Muhammad, cubriendo el cuerpo de la metamorfaga—. Depulso —agregó lanzando un rayo contra el mortifago, mandándolo unos metros lejos de ellos, cayendo en unas rocas quedando inconsciente. De inmediato se arrastró hacia donde se encontraba la chica desmayada—. Nymph —la llamó tocando su mejilla con preocupación, un hilo de sangre salía de su boca.
Yannel estaba sofocada por la carrera, se escondió tras una piedra estaba seriamente lesionada y no encontraba por ningún lugar a Krutov. En ese momento todo era confuso, una sensación angustiante la oprimía. No eran suficientes para detenerlos, posiblemente hubiese bajas.
—Flipendo. —Lanzó un hombre rubio al encontrarla.
Salió volando pegándose contra el tronco de un freno, cerró los ojos al sentir el doloroso impacto, eso le causaría unas fracturas en una o dos costillas.
El mago oscuro estaba dispuesto a acabar con ella cuando se percató de que la caballería de aurores había llegado. —Acabaremos nuestro duelo en otra ocasión, preciosa. —Le guiñó el ojo y con eso desapareció.
º*º*º*
Harry terminó de asearse el rostro, pero su ropa tenía una horrible mancha roja que asustaría a cualquiera, pareciera que hubiese estado en medio de un accidente. Su nariz estaba más recuperada debido a un hechizo que había aprendido durante la batalla, parte de su mandíbula aún le dolía cuando abría la boca o la cerraba, pero estaba seguro que era temporal y que estaría bien pronto. El corte en sus labios duraría un poco más, pero era lo de menos.
Remus se había ido después de dejarlo más tranquilo, dándole unos consejos. Esperaba que tuviese razón y recuperara su amistad con Ron, aunque lo veía poco probable. Estaba siendo pesimista, pero conocía a Ron y sabía que le llevaría tiempo.
Lo único que lo mantenía buen humor, era la idea de hablar con Hermione, cuando pensaba en ella, el mundo tendía a desaparecer. Un sonrisa tonta se colocó en sus labios, subió un poco más animado la escalinata esperaba que se encontrara en su cuarto, sabía por el elfo que Oliver había abandonado hacia rato la casa, al igual que Ron.
Le agradaba saber que se encontraban solos, no quería interrupciones, quería tomarse el tema con calma. Disfrutar del tiempo que le quedaba con ella antes de que se fuese a casa de sus padres, sabía que no la vería en días y debía aprovecharla.
Al llegar a su puerta podía sentir los desbocados latidos de su corazón rebotándole en el pecho con anticipación. Tocó la puerta con ansiedad esperando escuchar su voz pero nada de eso sucedió, enarcó sus cejas, extrañado. No podía ser cierto, abrió la puerta con aprensión encontrando la habitación vacía.
Esto debía ser una mala jugada del destino. No podía creer que ahora que sabía lo que sentía, la vida se empeñara por alejarla de él, quizás ese era el precio por haber desperdiciado tanto tiempo.
Bufó frustrado, no sin antes estrellar sus nudillos en la pared, salió de la habitación cerrándola con un portazo. —¿Dónde estás, Hermione?
Entró a su habitación enfurruñado, no se le ocurría dónde podría estar su amiga. Parecía que estuviese huyendo de él, pero no había razón. A menos de que se arrepintiera de lo que había pasado entre ellos.
Por un momento la idea le pareció chocante, aunque poco después palideció. —No ella no puede dejarme, no justo ahora que lo sé… quizás quiera intentar algo con Oliver, por eso estaba con él. —Se pasó la mano por su desordenado cabello, su boca se secó y su estómago se apretó.
Por su mente pasaron todo tipo de pensamientos, pero el único fijo era que debía encontrarla a como diera lugar. Estaba por salir de su habitación cuando un paquete sobre su cama llamó su atención, se acercó con cautela notando una nota.
Tomó el pergamino, reconociendo de inmediato la letra de su amiga.
Harry espero que te guste.
Con cariño H.J.G.
Las manos le temblaron, dejó la nota de lado rompió el papel que envolvía el regalo. No necesitaba romper todo para darse cuanta que su amiga le había comprado el más reciente modelo de La Saeta Fuego, se quedó sin palabras, ese había sido un gran gasto.
Dejó la escoba sobre la cama, ahora era más importante hablar con Hermione, y si para eso tenía que ir al mundo muggle, pues eso haría. Tomó una mochila y echó un poco de todo. Se cambió la ropa por una que no asustara a la gente, iba ir a la casa de su amiga y debía dar una buena impresión, aunque con una playera y una sudadera limpia bastaría.
Abandonó su habitación, convencido que era la mejor decisión que podía haber tomado. Escribió una nota rápida para Sirius, no quería que se preocupara al no encontrarlo, porque si todo salía bien pasaría unos días con la familia Granger
*º*º*º
Sirius maldecía por lo bajo, la zona estaba hecha un desastre pero lo que lo tenía hirviendo de coraje, las cosas no habían salido bien para nadie de su equipo, había lesionados.
Al menos habían logrado capturar a uno de los muchos que habían escapado y ahora contaban con varitas y ayuda, lo que les dificultaría el trabajo de encontrarlos. Debía tomar medidas para prevenir que esto volviera a suceder, tendrían que sacar boletines y repartirlos por todo el mundo mágico.
Respiró profundamente, estaba que echaba fuego por la boca. Se encontraba al lado de la ambulancia preocupado por Tonks. No tenía tantas heridas por fuera como por dentro. Mandarle el patronus con el mensaje a su amigo, le había costado, porque sabía la reacción que provocaría en él.
Se giró para ver a Yannel, al menos estaba consiente pero sus heridas la tendrían unos días en St. Mungo. Al verla así con aquellos rasguños le daban ganas de acabar con ese tipo con sus propios puños. Ya se encargaría de él cuando lo tuviese enfrente y le recordaría cada una de las heridas de la aurora.
En el momento en que apareció Remus sus miradas se cruzaron, podía leer en la expresión de su amigo lo mal que la estaba pasado. Al acercarse, no tuvo ojos más que para su esposa, a quien tomó de la mano angustiado.
—Dora.
—Esta inconsciente —explicó compartiendo su dolor—, estará bien —agregó colocando su mano en el hombro de su amigo—. Es mejor que te vayas con ella.
Sirius hubiese querido acompañar a Yannel, pero le era imposible con todo lo que había sucedido en la zona, tenía que encabezar los trabajos de limpieza y después ir a St. Mungo para custodiar al único mortifago que habían atrapado.
*º*º*º
Poco después de que su conversación con Ron hubiese concluido, había regresando a su casa, con sus padres, donde había sido recibida con cálidez.
Ahora se encontraba acurrucada en su cama con las rodillas debajo del mentón. Se enjuagó las lagrimas nuevamente. Todo había sido un desastre, había causado pesar y dolor a sus amigos.
—¿Una lechuza? —Se movió de su posición, al escuchar el insistente picoteo del ave en su ventana. Recorrió la cortina, quitó el cerrojo dejando entrar a la lechuza.
Le sonrió y le retiró con cuidado la carta. Reviso su exterior esperando encontrar remitente, pero extrañamente no había nada. Intrigada por el misterio, rompió el sello y la leyó.
—Víktor... —Su boca mostró una "o" perfecta, había olvidado ese pequeño detalle. Él pasaría unos días con ella. Se llevó una mano a la frente—. ¡Por Merlín, es verdad! Lo invite en mi última carta.
Su madre abrió la puerta, después de anunciarse con unos golpecillos que pasaron desapercibidos para Hermione.
—Hija, no vas a creer quién acaba de llegar —manifestó Jane con una sonrisa.
Ella levantó la mirada, enarcando su ceja. Seguramente era algún amigo de sus padres o algún familiar al que deseaban que saludara. Después de todo, el mundo solía preguntar dónde se encontraba su única hija cuando no estaba en casa, aunque sus padres solían sobrellevar muy bien ese tema, sin su ayuda.
—¿Quién?
—Es mejor que bajes.
—Bien —respondió con los hombros caídos, observando como su madre cerraba la puerta—. ¿No será Viktor? ¿Se habrá adelantado? ¡Ay no...!
Miró el techo pidiéndole ayuda a Cirse, se enjuagó el rostro en el baño, lo último que quería era que sus padres se preocuparan. Tomó una bocanada de aire y bajó las escaleras, pero al irse acercando a la sala pudo reconocer la voz que platicaba con sus padres.
«¡No puede ser Harry! ¿Tan mal estoy que ya lo escuchó en todas partes?».
—De seguro son figuraciones mías.
Aunque para ser figuraciones suyas, el sonido de la voz era casi idéntico. Su corazón parecía estallar en su caja torácica con cada paso que daba hacia la sala, en cuanto sus ojos curiosos se asomaron en la habitación, sintió que sus piernas le fallaban obligándola a agarrarse de la puerta.
No lo estaba imaginando, ¡Harry se encontraba en un sillón tomando una taza de té!, mientras hablaba con sus padres.
«¿Qué es lo que hace aquí? ¿Habrá pasado algo? Claro que pasó algo, por eso los golpes en su cara.»
Sus cavilaciones fueron interrumpidas por la voz de su padre. —Hija, ¿por qué no entras y te unes a nosotros?
Las mejillas de Hermione se tornaron rosadas, había sido descubierta en su escrutinio poco discreto. Una oleada de calor la recorrió al sentir la profunda mirada esmeralda de su amigo en ella.
—Sí —Avanzó con duda, situándose al lado de Potter en el sillón, debido a que o había otro espació libre—. Harry... —Trató de buscar respuestas a las preguntas que aún no había formulado.
—¿Por qué no salimos a dar un paseo y hablamos?
*º*º*º
Ronald se encontraba sentado en la barra de Las Tres escobas, en la mano sostenía su tercer vaso de whiskey. Su cuerpo se encontraba ahí, pero su mente no. Seguía enojado con sus dos amigos, pero más que eso se sentía traicionado, desecho... una vez más había sido rechazado, todo el mundo siempre veía a Harry.
Siempre había sido la sombra, primero de sus cinco hermanos, después de su mejor amigo y cuando había creído que no era así, que él tenía su propio camino, que la gente lo buscaba por ser él, había decido confesarle sus sentimientos a Hermione, por un momento se creyó completo, querido... y el beso que consideraba el mejor de su vida, había sido simplemente un espejismo, una mala jugada. Al final ella lo había rechazado y ahora por fin sabía la razón: Harry Potter.
¿Podía ser la vida más amarga? La respuesta era simple: sí.
Finalmente su más profundo temor se había vuelto realidad, creía que lo había vencido durante la guerra pero al final había ganado. Ahora la relación entre Harry y Hermione era inminente.
Curvó sus labios con dolor, estaba destrozado. Siempre había sabido que su amiga quería a Harry, pero no quiso darse cuenta de cómo lo quería. Aquello había estado en sus narices, ella siempre cuidando de él, procurándolo, ayudándolo...
Sí que lo habían engañado todo ese tiempo haciéndole creer que sólo se querían como amigos y hermanos, ¡que bazofia!
De cualquier forma la puñalada ya había sido clavada, por más que quisiera que las cosas fueran diferentes, no lo iban a ser, no podía cambiar los sentimientos de Harry ni de los de Hermione. Lo cual lo dejaba como había estado los últimos meses, con el corazón herido.
Ni las palabras de Harry, ni las lágrimas de Hermione lo harían sentir mejor.
Se bebió de un sólo tragó el resto de su bebida, quería olvidar ese dolor horrible que lo estaba carcomiendo por dentro e iba a olvidar al menos por un rato.
*º*º*º
Hermione se arrebujo en su suéter, acomodó su bufanda de forma que el viento no le diera de lleno en su pecho, miró de reojo a Harry. Se encontraba echa un mar de nervios, porque él no había pronunciado ni media palabra desde que habían salido de su casa. Además era la primera vez que estaban solos desde lo que había ocurrido entre ellos.
—¿Qué te pasó en la cara?
Harry no era indiferente a lo que le pasaba a su amiga, él estaba igual o más nervoso. Frotó sus manos tratando de entrar en calor, la verdad era que no sabía por dónde comenzar, al llegar ahí había creído que todo fluiría con facilidad.
Ella se retiró el guante y acarició con sumo cuidado el labio lesionado. Harry sintió un extraño cosquilleo.
—¿Fue Ron? —preguntó buscando su mirada.
—Sí.
—Es un bruto —manifestó sincera, no podía evitar molestarse por lo que le había hecho a Harry. Aunque una parte de ella se sentía culpable, seguramente le había pegado porque había descubierto que ella le quería—, lo siento...
Potter negó con su cabeza, colocó su mano sobre la de ella queriendo retener su calor. Sus miradas se encontraron transmitiéndose un sin fin de sentimientos que lograron turbarlos momentáneamente.
—Harry, ¿es por eso qué estas aquí? —indagó temerosa—. Le he dicho que te quiero y se ha puesto mal. Lo siento... quizás esto afecte tu relación con él y también con Ginny. —Bajó sus ojos, no podía seguir viéndolo después de todo lo que había causado.
Él curvó sus labios en una ligera sonrisa, movió su mano dejando en libertad la de Hermione, tomó su mentón logrando que elevara su rostro y volvieran a conectarse sus miradas.
—No ha sido sólo tu culpa.
Ella pestañó confundida. —Pero...
—Te lo hubiese dicho anoche, pero saliste corriendo sin darme la oportunidad de hablar contigo —profirió inclinándose ligeramente hacia ella. Estaba deseando robarle un beso, saborear sus labios, deleitarse con su sabor.
«¿Qué es lo qué esta queriendo decirme?, ¿será...?».
El corazón de Hermione latía desquiciado dentro de su pecho reaccionando ante la cercanía, aquella esperanza que había estado presente todo el día dentro de ella aumentó con cada segundo.
Su rostro estaba tan rojo como una manzana, podía sentir como sus respiraciones se combinaban entre sí
—Harry, ¿tú...?
Potter no aguantó más la tentación, cerró la distancia que separaba sus cuerpos, colocando su mano en la nuca de Hermione, mientras que su otra mano se deslizaba por la espalda de ella hasta llegar la cintura.
El repentino contacto entre sus labios la pilló por sorpresa, lo miraba con los ojos abiertos de par en par, con el corazón desbocado y con el riesgo de que saliera saltando de su pecho en cualquier momento. Cerró sus ojos al sentirse superada por la oleada de sensaciones que comenzaron a bullir de su interior.
El pulso de Harry se aceleró en cuanto sus labios se tocaron reconociéndose, acoplándose, amándose. Tenerla entre sus brazos era lo mejor que le había pasado. El beso logró nublarle todos sus sentidos, aunque pese a eso, podía sentir por el espeso líquido que le recorría las venas, el deseo, una pasión que nunca antes había sentido.
Parecía que como si se hubieran estado esperando el uno al otro durante tanto tiempo, ninguno quería separarse del otro. Hermione se paró de puntillas para alcanzarlo mejor, aferrando sus manos a los hombros de él.
Nunca pensó que besar por tercera vez a Harry sería infinitamente mejor que en las otras ocasiones, se dejó perder entre sus fuertes brazos. Permitiéndole la entrada a su boca que él invadió con delicadeza que no evitó que un cosquilleo rondara por todo su cuerpo, provocando agradables sensaciones que debilitaron sus piernas.
Potter sentía como si alguien hubiese soltado una snitch en su estómago y estuviese aleteando en su interior. Un calor intenso lo envolvió al introducirse entre sus labios, aunque sinceramente su boca estaba resintiendo aquellos movimientos debido a los golpes que su amigo le había propinado, pero aquel sutil dolor no se comparaba al placer del que era preso.
El beso prosiguió más de unos segundos, Harry se separó lo suficiente para que los dos tomaran un respiro que buena falta les hacia, después de aquella demostración de cariño.
Se movió ligeramente dejando que su nariz rozara las mejillas carmesí de su amiga, disfrutando simplemente del momento, de cómo su corazón temblaba por la emoción. Había estado loco, tonto... estúpido, para no darse cuenta de que en ella estaba toda su felicidad.
Dentro de la tristeza por el daño que les habían hecho a los hermanos Weasley, no podía más que sentirse afortunado por haber llegado hasta ahí y no estaba dispuesto a perder aquello que podía ser el motor de vida para los dos.
—Te quiero —le suspiró al oído, provocando un estremecimiento en su amiga.
Hermione sintió que su corazón se había detenido en el segundo en el que su amigo le había dicho aquellas mágicas palabras, que la había llenado de un regocijo que no tenía comparación. Tenía ganas de reír, llorar, saltar... correr, pero sin duda lo principal era de perderse en sus labios. Merlín era tan maravilloso ese momento que sólo deseaba que el tiempo parara y escucharlo decir una y otra vez que la quería.
Se separó ligeramente para poder encontrar su rostro. —Repítelo... —pidió al borde de las lagrimas.
Harry la miró enternecido, acarició su rostro acunándolo entre sus manos. —Te quiero y no sabes cuanto, perdón por no haberme dado cuenta antes.
Hermione rió nerviosa dejando salir unas lágrimas de felicidad pura, cabeceó negando logrando que sus rizos se movieran. Se había quedado sin palabras presa de aquel sentimiento. Lo abrazó con fuerza queriendo asegurarse que no era otra de sus fantasías, que finalmente era real.
Potter sonrió complacido, estrechándola con fervor. No sabía cómo lo estaba haciendo, pero ella le estaba devolviendo tantas cosas sin saberlo, lo estaba rescatando de aquella frialdad y distanciamiento en el que había ido cayendo lentamente tras aquella horrible batalla, devolviéndole las ganas de vivir.
Ella no supo cuánto tiempo estuvieron en esa posición, pero cuando se separaron tenían la nariz roja y ciertas partes de su cuerpo dormidas por el frío. No sabía en que momento había comenzado a nevar pero ahora los dos estaban cubiertos de copos de nieve.
Sonrió tontamente rozando sus labios, notando que a causa del beso apasionado que habían compartido, la herida en el labio de Harry se había abierto. Lo miró apenada sonrojándose hasta las raíces, sacó un pañuelo que llevaba en la bolsa limpiando el golpe.
—Lo siento, debemos ir a casa para que te cure.
Harry colocó una sonrisa bonachona. —Eso puede esperar por ahora —pronunció volviendo a atrapar los labios de su amiga, fundiéndose en un nuevo beso.
*º*º*º
Continuará…
