Disclaimer: Las parejas oficiales nunca debieron ser, así que nosotros atentamos contra lo establecido en los últimos dos libros, porque un amor como este vivirá en el corazón de todos nosotros hoy, mañana y siempre. Los personajes le pertenecen a Jk Rowling.
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THE PERFECT GENTLEMAN
By
The Darkness Princess & Lady Muerte
Para ustedes que nos miran desde el cielo.
Siempre estarán en nuestros corazones.
D.B.M.
*º*º*º
Tan sólo tú.
Y aunque Harry se encontraba regocijante de amor, no quería decir que le agradara mucho estar en ese momento en la sala de los Granger.
—Harry deja de moverte, ni siquiera te he tocado —profirió con el algodón a unos centímetros del labio de su casi novio.
—Hermione en serio no es necesario, se me quitará pronto, seguro mañana estoy bien.
Ella puso sus ojos en blanco, no entendía por qué le temía al ardor que le podía causar el desinfectante.
—Cierra los ojos y lo haré rápido.
—Sólo lo haré, si después me das un beso —exclamó pícaro.
Hermione cabeceó negando, aunque no podía ocultar la gran sonrisa que estaba estampada en su rostro.
—¿Sólo uno? —Enarcó su ceja, respondiendo a su coqueteo. Sintiendo el ya conocido cosquilleó en estómago.
—Bueno… podríamos comenzar con eso. —Estaba por acercarse a besarla cuando Jane apareció mirándolos con curiosidad. De inmediato Harry se puso rígido, un sonrojo adornó sus pálidas mejillas. No sabía cómo tomarían los padres de su amiga su naciente relación, había llegado ahí como su amigo y después de una corta caminata se habían vuelto novios, porque eso eran ¿o no?
—¿Ya has terminado de curarlo? —indagó su madre.
Una sombra rosada se repartió por el rostro de Hermione, su mirada era como la de una niña que realiza una travesura y no quiere que su madre la descubra. La verdad era que aún no sabía cómo decirles que ahora salía con Harry. Bueno no es como si tuviese mucha experiencia en eso, en realidad era nula, pues nunca había presentado a nadie como su novio, ¿estarían sus padres preparados para eso? ¿Su padre entendería qué su pequeña había crecido?
—En eso estábamos —pronunció después de unos segundos.
—Está bien, no tarden. La cena esta servida y sólo los estamos esperando —señaló, pasando su mirada castaña de su hija a su invitado.
—Ahora vamos.
Ambos respiraron con alivió, al ver a la mujer desaparecer por el marco del muro que separaba las habitaciones.
Hermione suspiró regresando su mirada a Harry. —Debemos decirles.
—Lo sé, pero podemos esperar un poco ¿no? Al menos hasta que regresemos al mundo mágico —sugirió, encogiendo ligeramente sus hombros.
—Harry —se quejó Hermione, dándole un pequeño golpecillo en su hombro—, mis padres no te harán nada.
—Sí tú lo dices… pero será mejor que prepares el terreno, así sabré a que atenerme.
—Lo pensare, de todas formas no tiene que ser esta noche —asintió sin poder creerlo, ¿quién diría que aquel día que por la mañana era uno de los peores, daría un giro completamente diferente? Ahora se encontraba disfrutando de las mieles del amor, pero no dejaba de sentir una daga en su corazón, un dolorcillo que la atormentaba y tenía nombre: los hermanos Weasley.
—¿Qué pasa? —preguntó al notar como la sombra de la tristeza apagaba la belleza de su sonrisa, la cual finalmente terminó por marchitarse.
—Estaba pensando en Ron y Ginny.
Potter pasó las yemas de sus dedos por la mejilla de su amiga. —También me siento mal por ellos y entiendo lo que sientes.
—¿Qué haremos?
—Supongo que esperar, darles tiempo para que lo asimilen —comentó atrayéndola hacia él, abrazándola—, aún tengo que hablar con Ginny.
Hermione tembló entre sus brazos, aferrándose instintivamente a su sudadera. No soportaría tenerlo y después perderlo, no sabía lo qué haría si él decidiera que aún quería a Ginny. La imagen atravesó su mente y su corazón como una flecha certera, produciendo en ella un miedo que la dejó helada hasta la médula.
A Harry no le pasó desapercibida esa reacción, la estrechó con más fuerza, pegándola totalmente a su cuerpo, poco faltaba para que la tuviese sobre él. —El que yo tenga que hablar con Ginny, no quiere decir que vaya a volver con ella.
Ella se separó ligeramente, sólo para poder ver su rostro. —¿Estás seguro? Porque yo…
—Yo estoy contigo y eso es lo que debe importarte.
Ella pareció relajarse ligeramente y su miedo se transformó en confianza, debía creer en él y en sus palabras, si quería que su relación funcionara. Potter inclinó la cabeza y cubrió con suavidad su boca, los labios de Hermione eran tan suaves y tenían un sabor único que simplemente lograban desconectarlo de todo a su alrededor. El calor del encuentro fue inmediato y abrumador como el torrente de emociones que lo invadían cada vez que sus bocas se unían.
Hermione le respondió con la misma intensidad, entrelazando sus manos detrás de su cuello, sintiendo como una explosión de sensaciones se desataba en su cuerpo, inflamando su corazón de amor, cada beso que compartían era distinto y especial, era algo sencillamente perfecto. Sus bocas se amoldaban como si hubiesen sido hechas para encajar como dos piezas de un puzzle. Podía pasar horas besándolo y no cansarse jamás de él.
—¡Hermione! ¡Harry!
Ella se separó con lentitud al escuchar la voz de su madre, sonrió dentro del beso. —Debemos ir —murmuró sin querer separarse de él, depositó besos cortos en los labios de su amigo antes de soltarlo por completo.
Harry gruñó ligeramente en respuesta, pero finalmente accedió, no sin antes robarle otro beso.
*º*º*º
Sirius se encontraba en la cuarta planta de St. Mungo, donde atendían a los heridos por embrujos irreversibles, maleficios, encantamientos mal realizados y demás. Observaba a su amigo Remus caminar de un lado a otro por el pasillo, pasar sus manos con desesperación por su rostro y cabello, golpear la pared con coraje y lo peor era que se sentía culpable porque debía haber estado en esa batalla, no en Azkaban.
—Debí estar ahí para defenderla.
—No eres él único, yo también.
—No quiero perderla —confesó con la voz llena de temor y el rostro contraído en un rictus de sufrimiento.
—Ella es fuerte, estará bien —consoló, confiando fervientemente en ello. Después de todo no era la primera vez que la mujer recibía una maldición de parte de un mago oscuro—. Ven sentémonos. —Lo arrastró hasta el sillón.
Pasaron varios minutos antes de que Remus se atreviera a hablar. —¿Qué pasó con el maldito…?
—Sigue inconsciente, los sanadores aún están atendiéndolo. —Crispó sus manos con coraje, hasta que sus nudillos se le pusieron blancos. Lupin compartía su sentir, deseaba ir al cuarto de ese bastardo y acabar con sus propias manos con él.
—¿Cómo están los demás?
—Piett tiene algunas fracturas, pero estará bien en unos días. Muhammad tiene algunos golpes graves, quizás este una semana aquí, Krutov…
—¿Y Yannel? —inquirió sabiendo que había estado evitando hablar de ella.
Black tragó duro, su corazón pegó un golpe violento contra su nuez de Adán. —Aún no he ido a verla.
—Canuto, deberías ir.
—Posiblemente este descansando, prefiero quedarme aquí contigo a esperar noticias.
—No puedes seguir huyendo, sólo ve, largo…
*º*º*º
En la casa de los Granger, la comida había sido muy amena.
—Harry nos alegra de que hayas venido a pasar navidad con nosotros —manifestó Jane, al finalizar la cena.
—A mi también me alegra —musitó mirando de reojo a su amiga, buscando su mano por debajo de la mesa, dejando que sus dedos se entrelazaran—, gracias por recibirme.
—Los amigos de mi hija siempre serán recibidos —mencionó John Granger.
—¿Cuándo es que llegara tu otro amigo?
Harry giró su cuerpo totalmente su cara para ver a su amiga, enarcando su ceja interrogante. Hermione sintió que cada parte de su cuerpo se tensaba, había olvidado por completo la visita de Krum. Entrecerró su ojos sintiendo como su casi novio apretaba su mano en espera de su respuesta.
—Posiblemente mañana.
—Llegara justamente para navidad —manifestó su madre sonriendo.
—¿Cuál amigo? —preguntó sin pensar Harry, habló muy despacio y totalmente calmado, pero ella pudo ver el brillo oscuro que se apoderó de sus pupilas.
—Olvide decírtelo, pero va a venir Viktor. —Le sonrió nerviosa, ocultando su rostro detrás de la cascada de rizos rebeldes.
El enfado y los celos crecían en el interior de Harry con sorprendente intensidad, extinguiendo cualquier pensamiento racional. Sólo sabía que no deseaba a Krum cerca de Hermione. En el pasado las cosas habían sido diferentes, pero ahora él estaba con ella.
—Bueno chicos, ¿qué harán?
—Estaremos en la sala.
—Yo estaré en el despacho por si necesitan algo —comentó John, besando la mejilla de su mujer antes de incorporarse—. Gracias por la cena.
—Preparare el cuarto donde te quedaras Harry —avisó Jane, recogiendo los platos.
—Gracias.
—Harry, ¿por qué no te adelantes a la sala? Yo ayudaré a mi mamá a recoger esto.
Potter asintió con la mandíbula tensa, en unas cuantas zancadas ya se encontraba en la sala, rumiando por lo bajo.
—¿Por qué lo habrá invitado o será que él se invitó solo? No, aquí el único que se invitó solo fui yo, pero entonces, ¿a qué viene? ¿qué intenciones tendrá?
Pasó las manos por su desordenada melena hasta que llegó a su nuca, ni siquiera estaba pensando con claridad, jamás había sentido unos celos a esa magnitud, no eran la clase de celos que había sentido al ver a Ginevra en brazos de otros hombres.
Tomó una gran bocanada de aire en busca de que su sangre dejara de hervir, aunque no podía dejar de pensar que en el pasado su chica había estado en brazos de ese búlgaro.
—Harry —lo llamó por segunda vez, al parecer estaba muy concentrado en sus pensamientos.
—¿Por qué no me habías dicho que Viktor estaría contigo en navidad? —inquirió en un gruñido.
Hermione lo llevó hasta el sillón cercano al ventanal y al árbol de navidad, prendió el televisor para que amortiguara el sonido de sus voces.
—Este día pasaron tantas cosas que lo olvide —repuso sentándose a su lado. Potter la miró fijamente como sopesando la idea de preguntarle o no más—. Di algo, por favor.
—Yo preferiría que no viniera —soltó malhumorado hundiéndose en el sillón.
Ella lo miró con curiosidad, todo estaba tan claro. —¿Estás celoso?
—¿Yo? ¿De Krum?…No —bufó frunciendo sus labios en un gesto de desagrado.
Hermione dejó salir una suave risa, logrando que Harry la mirara, se veía hermosa cuando reía, no podía seguir molesto si ella hacia eso, le estaba jugando chueco porque se suponía que debían estar dialogando sobre Viktor Krum, que ya no le caía tan bien.
—Me gusta escucharte reír.
Lo miró emocionada, aún con una gran sonrisa en sus labios. —Harry… —Entrelazó sus manos, disfrutando de la sensación eléctrica que la recorría cada vez que se tocaban—. Si yo hubiese sabido que todo esto pasaría, no lo hubiese invitado.
—Ah, lo invitaste —chasqueó su lengua, resentido.
—Sí —aceptó encogiendo un poco sus hombros, posó su mano desocupada en la mejilla de Harry, obligándolo a que la mirara—. Viktor es un gran amigo.
—Y también es el que vio en ti a una chica cuando ni Ron ni yo lo hicimos, para él luciste aquel vestido que resaltó tu belleza y…
—Esta es una conversación absurda, que no te das cuenta que yo estoy enamorada de ti, lo he estado por años y no porque aparezca Viktor, yo me lanzaré a sus brazos y menos ahora que estamos juntos. Harry me conoces.
—Lo sé, discúlpame. Es sólo que no sé qué me pasa… siento que te he decepcionado tanto al no verte más que como una amiga durante estos años y temo que llegue otro que si te valore a la primera y tú puedas…
—Así llegaran mil, que lo dudo… nunca he sido tan solicitada —Entornó sus ojos, para después pasear su mano por el rostro del chico—, yo seguiría queriéndote a ti.
Harry tomó su mano besando su muñeca justo donde sentía su trémulo pulso. No sabía que había hecho para merecer a una mujer como ella, pero Merlín sabía que lo agradecía, porque cada vez que la escuchaba decir que lo quería su corazón se inundaba de un sentimiento tan profundo qué no sabía cómo describir.
No pudo evitar maldecir la distancia que los separaba, parecía que habían pasado siglos desde la última vez que la había besado. Estaba sediento del néctar de su boca, de sus caricias, de su aroma rodeándolo, embriagándolo…
La jaló con intención de tenerla de nuevo entre sus brazos, recargada en su pecho, qué importaba si sus padres se daban cuenta, ahora lo único importante eran ellos.
—Harry, puede entrar mi papá —manifestó colocando sus manos en el pecho de él, evitando así que sus cuerpos entraran en contacto. Sus ojos volaron con aprensión la entrada a la sala.
—Hermione —se quejó, en su voz se denotaba la suplica silenciosa.
—Espera, ¿escuchas eso?
—No —denegó cansado de esperar, rodeó con sus brazos la cintura femenina.
—Harry espera, creo que es una lechuza. —Se deshizo de su agarre y abrió la ventana, topándose con el ave café, tomó la carta reconociendo la caligrafía de Sirius.
*º*º*º
Siendo prácticamente sacado a patadas de la sala de espera por Remus, Sirius se encontraba ahora en el cuarto de la agente del Ministerio, observando como dormía tranquilamente. Su rostro mostraba algunas raspaduras y moretones, se atrevió a acariciarlo, su piel estaba fría al tacto, lo cual le preocupó.
Cornwell se removió ligeramente, despertando de su letargo, parpadeó un par de veces en lo que sus ojos se acostumbraban a la luz del cuarto.
—¿Sirius?
—Hola…
Yan trató de moverse pero se sentía lánguida y ligeramente adolorida, porque estaba consciente de su último duelo. Se miró a sí misma, no estaba tan mal pudo haber sido peor si la caballería no hubiese llegado y lo sabía.
—No te esfuerces, estas bajo la influencia de muchas pociones —explicó tocando su hombro para obligarla a regresar a su posición de reposo.
—Me siento un poco mareada.
—Se te quitara después de unas horas, necesitas descansar.
—¿Cómo están los demás? ¿Nym?
—Están recuperándose, Remus esta con Nym… va estar bien.
Canuto sabía que hacia mal en mentirle, pero tampoco ganaba nada con preocuparla y menos en el estado en que estaba, porque conocía lo testaruda que podía ser y seguramente querría levantarse e ir a la sala de espera hasta que pudiera ver con sus propios ojos el estado de su amiga.
Yannel se relajó al escuchar eso, respirando con tranquilidad. —¿Has logrado sacarle información al detenido?
—No aún esta siendo atendido por sanadores, pero en cuanto este consiente lo haré, aunque si no ocurre pronto, yo me encargare de que despierte… conozco un par de tácticas efectivas.
—Me lo puedo imaginar, pero quieres hacer las cosas de acuerdo a los procedimientos del Ministerio, no busques problemas —pidió con su voz somnolienta, él gruñó en respuesta—. ¿Harry ya lo sabe?
Sirius despejó su rostro de los mechones negros que caían en él, sabía que lo que le diría no le gustaría a la mujer. —No.
—¿Qué? Debes decírselo… ya basta de ocultarle las cosas, no es un niño.
Black crispó su mandíbula, logrando que su dentadura chocara entre sí causando un sonido peculiar. —Ya lo sé, en cuanto vaya a la casa se lo diré…
—No esperes tanto, seguro lo del ataque ya se difundió.
Sabía que tenía razón, no podía posponerlo más. —Iré a decírselo.
Estuvo un poco más con ella hasta que se quedó dormida, besó su frente y salió de la habitación regresando al lado de Remus, pero al llegar a la sala de espera no lo encontró, preocupado porque algo le hubiese sucedido a Nym, detuvo a una enfermera que caminaba con prisa por el pasillo.
—Disculpe, necesito saber ¿qué pasó con una agente que se encontraba siendo atendida por los sanadores?, su apellido es Lupin.
La mujer estaba dispuesta a despacharlo y seguir con su camino, pero al ver su rostro y lo atractivo que era decidió atenderlo.
—La paciente se encuentra en la habitación 228, su esposo esta con ella —expuso revisando sus informes.
—¿Y se encuentra bien?
—Su estado es delicado.
—Gracias. —Se dirigió a la habitación con el corazón sobrecogido por la preocupación, entró sin siquiera tocar, no estaba para esas sutilizas. De inmediato su mirada se dirigió a la mujer tendida en aquella cama, descolorida, con los labios secos y su cabello había perdido su excéntrico color dejando un café rata opaco.
Tragó con dificultad, acercándose lentamente a la cama. Remus ni siquiera se había girado para verlo, seguía con la vista clavada en su mujer, tomando su mano como si esperara que su contacto le devolviese la vitalidad.
Sirius tomó la otra mano de Nymphadora, pasando lentamente su pulgar por el dorso. Deseaba poder quedarse, pero quizás era mejor darle un espacio a Remus con ella.
—Volveré más tarde, debo ir a la casa a avisarle a Harry y a Ron.
—Es lo mejor, aunque quizás Ron no este, por la tarde fui a buscarte y me encontré a Harry y Ron peleando.
—¿Peleando? —Su tono fue de total incredulidad, aunque un segundo después lo comprendió— Fue por lo que Harry siente por Hermione.
—Al parecer Ron no lo tomó nada bien.
Black se pasó la mano por su rostro. «Y para colmó debo decirle esto a Harry, ojala al menos este bien con Hermione.»
—Iré a ver lo qué sucede, avísame cualquier novedad.
Después de un corto tiempo llegó a la mansión encontrándola en silencio, avanzó hacia la sala donde encontró una nota, una sonrisa ladina apareció en su rostro.
—Vaya, vaya… no pensé que Harry fuera hasta su casa, sí que le urgía estar con ella, aunque es lógico ha pasado tanto tiempo sin una novia.
Se sirvió una copa de whiskey, había sido un día muy largo ¡y lo que faltaba! Escribió la carta diciéndole lo estrictamente necesario, los por menores se los daría cuando volviera.
*º*º*º
En la casa de la familia Granger, Hermione veía con los ojos estrechados la caligrafía.
—Es de Sirius, supongo que es para ti.
—Debe de haber encontrado mi carta. —La tomó abriéndola, la extendió para que los dos pudieran leerla.
Harry me entere de tu pelea con Ron, tarde o temprano lo entenderá.
Fue toda una sorpresa que te hayas ido al mundo muggle y como no has vuelto supongo que te fue muy bien con Hermione, compórtate y no hagas nada que yo no haría, espero que duermas en tu cuarto y no haya visitas nocturnas, porque no creo que a sus padres les gustaría verte salir de su cuarto, pero si lo hacen utilicen los hechizos pertinentes para no ser descubiertos y para cuidarse.
El rostro de Hermione se había vuelto más rojo que un tomate maduro, estaba totalmente abochornada y eso que no lo tenía enfrente.
«Por Gryffindor, ¿cómo se le ocurre decirnos eso? Bueno, no es que yo no quiera estar cerca de Harry y dormir con él y…».
Agitó su cabeza, lo último que necesitaba era seguir pensando en eso, ya estaba lo suficientemente acalorada como para agregar sus fantasías.
Se giró para ver de hiato a Harry notando como el rubor iba abandonando sus mejillas y su semblante se volvía una máscara de preocupación. De inmediato regresó su mirada a la misiva, su expresión se fue contrayendo conforme leía.
Harry quiero que tomes con calma esto, el día de ayer hubo una fuga de presos en Azkaban, ya hubo un ataque cerca de Lincolnshire, hemos capturado a uno de los fugitivos pero los demás siguen libres. Lamentablemente hubo aurores heridos, Nymphadora y Yannel se encuentran en St. Mungo, estarán bien en unos días.
Toma tus precauciones, no es necesario que vuelvas, el Ministerio se está haciendo cargo. Espera noticias y dedícate a disfrutar de estos días, te lo mereces.
Saludos a Hermione.
Sirius Black
Harry sintió como su estómago se encogía con cada palabra, la preocupación se había aglomerado en su garganta causándole un denso nudo.
—Debo ir…
—Yo voy contigo —dijo sin pensarlo, uniendo sus manos.
Potter miró a través de sus lentes sus manos entrelazadas, sentir su calidez lo ayudaba a calmar la pesadumbre que crecía en su interior a cada minuto, así como el mar de sentimientos oscuros atados a recuerdos de Voldemort, mortifagos y muerte.
*º*º*º
Ron caminaba tambaleándose por las calles, pretendía llegar a Sortilegios Weasley, pero ya no estaba seguro de si su sentido de la coordinación estaba funcionando. El gélido viento de la nevada golpeaba su rostro, sus pies estaban ligeramente entumecidos; andar entre los montículos de nieve no era tan buena idea, estaba por girar hacia la derecha cuando tropezó con alguien, no era la primera vez que lo hacía desde que había salido de Las Tres escobas, pero se sorprendió cuando una voz cantarina traspasó su estado de embriaguez.
—¿Ronald?
Él alzó sus pupilas dilatadas para ver a la figura que estaba frente a él, pero no lograba distinguirla, sólo lograba ver un gorro colorido.
—Tienes sadpaths volando a tu alrededor, pueden causar aturdimiento —señaló Luna, colocando sus manos en los hombros de él tratando de estabilizarlo y que no se fuera de bruces contra ella.
Ron cerró los ojos tratando de que el mundo dejara de girar tan rápido, de pronto se volteó separándose de Luna, se inclinó agarrándose con una mano el estómago y con otra apoyándose de la pared, sin poder evitarlo vomitó todo el alcohol que había ingerido.
En cuanto acabó, Luna se acercó a él ofreciéndole un pañuelo.
—Es mejor que te lleve a la Madriguera —manifestó preocupada.
—No, yo tengo que ir a Sortilegios —profirió terco.
—Pero ya está cerrado, ¿si quieres puedo enviarle una lechuza a tus padres o Harry?
—No me hables de ese traidor —gruñó dolido, apretando sus puños.
Luna enarcó su ceja confundida, realmente los sadpaths lo tenían muy confundido o quizás era aquel aroma a whiskey, como fuera, no podía dejarlo solo vagando y menos después de lo que había salido en El Profeta, en su versión vespertina.
—Ven, vamos. —Pasó uno de sus brazos por sus hombros para ayudarlo a caminar, mientras escuchaba sus desvaríos.
*º*º*º
En St. Mungo, Sirius se encontraba hablando con otros aurores sobre los últimos informes, el Ministro deseaba saber lo había ocurrido de su propia voz.
—Dígale que me reuniere con él mañana a primera hora.
—Sirius.
Se giró encontrándose con los dos chicos, no le había sorprendido el hecho de verlos ahí, había deducido que algo así podía pasar, dirigió su vista a sus manos unidas y después a sus rostros. Sonrió instintivamente, su mirada adoptó un brillo picaresco.
—¿Qué fue lo que pasó? —inquirió apremiante.
—¿Cómo esta Nym? —añadió Hermione.
—Tranquilos, siéntense y les diré todo…
Los chicos obedecieron, escuchando atentamente lo que tenía que decirles, aunque Harry no pudo evitar interrumpirlo un par de veces.
—Debieron decírmelo.
—Ahora ya estas enterado, pero no por eso te quiero buscando por las calles a los prófugos.
—¿Por qué? Yo puedo ser de ayuda —interpeló alzando su voz.
—Sí, pero no actuando por tu parte, mañana hablare con Kingsley, y ya veremos —mencionó comprendiendo su desesperación, pero no quería que cometiera alguna estupidez.
—Supongo que Remus se quedara con Nym —murmuró Hermione afligida.
—Sí, el tiempo para las visitas se ha terminado.
—¿Y Teddy está con Andrómeda? —cuestionó, recordando al hermoso bebé.
—Pasará unos días con ella en lo que Dora se recupera —informó—. Es mejor que se vayan a descansar, mañana podrán volver.
Hermione dirigió su mirada a su amigo apretando su mano. —Sirius tienen razón no podemos quedarnos aquí.
Harry bufó inconforme, pero tuvo que aceptar que era lo mejor.
—¿Dónde pasaran la noche? —cuestionó curioso, enarcando su ceja.
Potter tardó en captar el sentido de sus palabras, pero al parecer ella si lo había hecho porque se encontraba tensa como una estatua a su lado y con las mejillas arreboladas, evitando la acusadora mirada de Sirius.
Harry aclaró su garganta en busca de romper el bochorno. —Bueno… me quedare en Grimmauld place, ¿Hermione quieres volver a tu casa?
—Ya es tarde, mis padres ya deben estar dormidos, es mejor que me quede contigo en la mansión, así no tendré que ir y volver por la mañana.
—Sí, claro… —murmuró Black pasando su mirada del uno al otro—. ¿Hay algo qué no me hayan contado?
Harry cambió de posición incomodó, sabía que algo así iba a pasar. Su padrino no podía dejar pasar la oportunidad de molestarlos. —Pues… hemos estado hablando y decidimos estar juntos.
—Ah, yo creo que han estado haciendo más que eso. —El resplandor en su mirada logró elevar el nerviosismo en Harry.
—Sirius no creo que sea el momento ni el lugar para hablar de esto —aseveró Hermione totalmente sonrojada.
—Al contrario yo sí creo que sea el momento, porque no quiero que tus padres me culpen por las travesuras que ustedes puedan hacer cuando estén solos.
Hermione abrió los ojos de par en par al entender su insinuación. —Sirius… no somos ningunos inconscientes hay hechizos y pociones… y ni siquiera hemos pensando en eso aún, apenas estamos iniciando nuestra relación —acotó apresurada, sentía que el rostro le ardía de vergüenza.
«¡Ay no!, ¿yo dije eso en presencia de Harry? ¡Trágame tierra!».
Sirius casi se mordió la lengua para evitar dejar salir una carcajada, sin duda era una imagen memorable, ambos estaban sonrojados hasta las orejas y con las cabezas gachas, moviéndose incómodos, incluso habían dejado de estar agarrados de la mano.
—Es mejor que nos vayamos ya —intervino Harry deseando salir de esa penosa platica, quería tomar la mano de su amiga y salir huyendo lo más rápido posible, antes de que su padrino siguiera incomodándolos.
—Sí, es tarde...
—Hermione, ¿por qué no te adelantas al elevador? Tendré unas palabras con Harry.
Él escuchó el murmullo de despedida de su amiga, para después verla huir con pasos apresurados de la sala de espera, dejándolo a merced de su padrino y casi podía adivinar lo que venía.
—Harry me alegro de que al fin estén juntos —Colocó su mano en el hombro del chico—, espero que te comportes a la altura, como todo un Potter.
—Sirius ya fue suficiente, se lo que tengo que hacer —exclamó exasperado sintiendo como una ligera capa de sudor bañaba su frente.
—¿En serio? Porque tu experiencia amorosa es corta…
—Sí, pero no por eso soy idiota, además las relaciones no son sólo eso —Estaba empezando a entender porque las relaciones de su padrino no funcionaban, a veces el ser un casanova, chocaba con los intereses de las chicas de una relación.
—No, pero es una parte importante. Harry yo ya tuve tu edad y sé que al menos lo has considerado.
Él sintió que la sangre se acumulaba sus mejillas, cerró los ojos superado por los comentarios de su padrino, esto ya era suficientemente vergonzoso sin que metiera sus pensamientos lascivos. Sin poder negarlo bajó su cabeza, escuchando como la risa de Sirius se intensificaba hasta convertirse una carcajada.
—Lo sabía… sólo cuídense y pórtate bien con ella, porque dudo que Hermione tenga mucha experiencia en eso, es demasiado racional, mojigata, además espero tanto por ti que…
—Lo sé —Cortó, aunque nunca se había puesto a pensar en si su amiga tenía o no experiencia en eso, pero ya tendría tiempo para estrujarse los sesos pensándolo gracias a su padrino—, ya hice esperar mucho a Hermione. Nos vemos en la casa, dale mis saludos a Yannel.
Sirius elevó las comisuras de sus labios formando una gran sonrisa. —Pórtate mal.
Harry entornó sus ojos, sonriéndole resignado. Caminó hasta el elevador, donde Hermione lo esperaba con los ojos muy abiertos, sus mejillas aún seguían sonrojadas.
—¿Qué te dijo?
—Nada que quieras escuchar y que yo quiera repetir —explicó avergonzado, encogiendo sus hombros, ni siquiera podía mirarla a los ojos después de esa conversación, no hasta que lograra sacar esos pensamientos de su mente—. Vamos a casa.
*º*º*º
No tardaron mucho en llegar al 12 Grimmauld place, aunque no había sido un recorrido demasiado animado.
—Estuviste muy callado todo el camino —murmuró Hermione, había un brillo de preocupación en su mirada.
—Estoy bien, iré a ver si esta Ron. —Subió las escaleras con rapidez, dirigiéndose a la habitación de su amigo, hubiese entrado sin preocuparse como siempre lo había hecho pero en esta ocasión era mejor no hacerlo, al no recibir respuesta abrió la puerta encontrando el lugar vacío.
—No está, ¿cierto? —comentó Hermione recargada en la puerta de su habitación.
—No.
—Quizás este en la Madriguera.
—Es lo más probable. —Cerró la puerta de golpe, sintiéndose culpable y frustrado porque no encontraba qué otra cosa hacer para arreglar la situación con su mejor amigo.
Hermione se acercó a él abrazándolo por la espalda, dejando que su frente descansara entre los omoplatos de él.
—Harry yo no quería que esto pasará, yo sólo me enamore de ti, por eso tarde tanto en decidirme a confesártelo, porque la posibilidad de que me quisieras era mínima y lastimaría a nuestros amigos…
Él se giró entre sus brazos, acunando el rostro y sin dejar pasar ni un segundo atrapó sus labios, besándola con fervor.
Hermione aún no se acostumbraba a los actos impulsivos de su amigo, cerró los ojos dejándose llevar por la danza de sus bocas, estremeciéndose al sentir como su beso se volvía más exigente, entreabrió sus labios instintivamente permitiéndole la entrada, dejó escapar un suspiro al sentir el jugueteo de sus lenguas.
Harry disfrutaba del remolino de calor que lo invadía al sentir la respuesta tan apasionada de su amiga, podía sentir sus manos acariciando su espalda, aferrándose a él. Sonrió dentro del beso y dejó que sus manos bajaran por el cuello de su amiga, enredando sus dedos en aquellos rizos desordenados.
Hermione se alejó después de unos minutos intensos, su pecho subía y bajaba al ritmo de su acelerada respiración, las rodillas le flaquearon obligándola aferrarse a él. Le tomó un par de segundos situarse en la realidad, se sentía mareada pero totalmente extasiada.
Él posó su frente en la de ella dejando que sus narices se acariciaran mientras sus pulmones se recuperaban, esperaba que después de aquel beso entendiera que él no tenía dudas sobre ellos. Bajó su mirada a los labios entreabiertos y no pudo resistir la tentación de volver a besarla, compartió unos suaves roces con ella antes de atrapar su labio inferior mordiéndolo suavemente, para después entregarse en un beso candente.
—Hermione —pronunció entrecortadamente—, si tú no me hubieras dicho que me querías, lo hubiese hecho yo, quizás me hubiese tardado pero las cosas iban a pasar, no podíamos excluir a Ron y a Ginny. No me arrepiento de estar contigo.
Aún inundaba por torrente de sensaciones que Harry despertaba en ella, asintió con los ojos anegados de lágrimas.
Harry besó su frente. —Es mejor que vayamos a la cama —Se detuvo al captar que su palabras podrían malinterpretarse, el calor que aún recorría su ser, subió por su cuello y se extendió por su rostro—. Bueno ¿tú me entiendes, no? Me estaba refiriendo a ir a dormir… —La soltó completamente, mientras se pasaba nervioso una mano por sus mechones rebeldes.
Las palabras de Harry, lograron tensar cada fibra de su cuerpo haciendo que su corazón se agitara nuevamente y su rostro ardiera. —Sí, descansa —Avanzó hacia su cuarto, encerrándose en él. Se recargó en la puerta aún presa de todas esas emociones, sentimientos y de aquel abrasador calor.
—Me quiere a mi… ¡A mi! —Contuvo el grito de felicidad y emoción que recorría su garganta. En sus labios aún estaba el sabor de Harry, su cuerpo le cosquilleaba al recordar la forma tan pasional en que la había besado.
Merlín esto era mejor de lo que había soñado, ni siquiera podía creer que ahora estaban juntos, todo había sido tan repentino, aunque su espera había sido larga, pero había valido la pena.
—Lo mejor es que él no se arrepiente de estar conmigo… —Caminó entre nubes hacía su cama dejándose caer en ella.
Afuera, Harry se quedó en el pasillo observando la puerta por donde había desaparecido su novia. Tomó una gran bocanada y entró a su habitación con una sonrisa boba en sus labios.
Sabía que no podría conciliar con facilidad el sueño, tenía tantas cosas en la cabeza, quizás con una ducha lograra despejar su mente y bajar la temperatura de su cuerpo o no podría dormir.
*º*º*º
Neville dejaba caer el cuerpo de su amigo en el sillón de tapicería excéntrica de la casa de los Lovegood. Ron dejó salir un quejido.
—Pesa más que un costal de calabazas —se quejó, sobándose su hombro—. ¿Estás segura qué puede quedarse aquí?
—Sí, además esta cerca de su casa, por la mañana podrá irse.
—Aunque no quiere ir a su casa, yo creo que estaría mejor allá —comentó inseguro—, desde ayer esta muy extraño y ha estado bebiendo mucho. ¿Qué clase de problemas tendrá?
—No lo sé, iré por una almohada y una manta. —Desapareció tras una escalera de caracol.
—Ron, Ron… —Trató de reanimarlo, pero era inútil. Lo zarandeó tomándolo de los hombros pero nada.
—No deberías hacer eso, sólo déjalo dormir por la mañana su mente estará más clara y los efectos de los sadpaths habrán pasado. —Se acercó colocando la almohada debajo de la cabeza del chico.
—Es que no esta bajo efecto de una criatura, esta ebrio, Luna —aclaró queriendo que viera la realidad.
—Esta triste y eso…
—Pero eso no justifica su estado —acotó mirándolo con reprobación—, ¿de verdad no tendrás problemas con tu padre por tenerlo aquí?
Luna agitó sus cabellos rubios negando. —No, a mi papá le cae bien Ron. —Terminó de quitarle los zapatos, lo cubrió con la manta de cuadritos de distintos colores.
—Bueno… —No estaba muy convencido de dejarla, pero hacía rato que debía estar en su casa y su abuela no estaría muy contenta si no lo veía pronto—. Esta bien, espero que no te de mucha lata —Depositó un beso en su mejilla—. Descansa, nos vemos mañana.
Luna lo acompañó hasta la puerta despidiéndose de él, agitando su mano. Regresó sobre sus pasos para ver al chico, retiró unos mechos rojos despejando su cara.
Ron se removió al sentir el contacto, murmuró el nombre de Hermione y se quedó nuevamente dormido. Luna suspiró retirando su mano, ahora iría a ver a su padre para avisarle que Ronald Weasley dormiría en su casa.
*º*º*º
Harry después de su ducha había tratado de dormir, pero por más que cerraba sus ojos no lograba conciliar el sueño, tenía un torbellino de pensamientos en su cabeza. No sólo se debía a su relación con su amiga, o sus problemas con Ron, era más bien preocupación no le agradaba la idea de que hubiese prófugos vagando por el mundo mágico, no quería que otra familia saliera dañada, se suponía que eran tiempos de paz.
Se incorporó malhumorado, tomó sus lentes de la mesa de noche y caminó hasta la ventana desempañándola con la manga de su playera de dormir. Observó la nieve caer copiosamente. Sirius aún no había llegado y probablemente pasaría la noche en St. Mungo.
En otro momento saldría a volar en su escoba para despejarse, pero no era una buena idea con aquel tiempo, sin poder evitarlo dirigió su mirada al regalo que le había dado Hermione.
La sonrisa que había aparecido en su rostro se esfumó por completo. —¡Por Gryffindor, se me olvido comprar su regalo! —Lo había dejado al último, porque nunca se le daba bien los regalos con las mujeres, además lo único que se le había ocurrido había sido ir a buscar un libro sobre runas de esos que a ella le gustaban tanto.
—¿Será qué debo darle un libro? Quizás deba comprarle otra cosa ahora que tenemos una relación. —Se sentó en su cama, había entrado en conflicto. Si Ron no estuviese enojado le podría haberle preguntado, pero con pesar tuvo que aceptar que el mejor para pedirle consejo era, Sirius…
Se llevó las manos a la cabeza de sólo recordar su última platica.
—No sé ni siquiera por qué pienso en eso, Sirius sólo quería molestarnos y vaya que lo logró.
«¿Es eso o qué tenía razón?».
—Nooo, apenas estamos comenzando, ni siquiera sé si llegaremos a estar juntos de esa forma. —Pero claro que le encantaría, no podía negarlo, quería recorrer sus piernas con sus manos, besarla hasta el cansancio, hacerla suya…
Sí, ahora estaba cerca de volver a tener una erección.
Fastidiado por las cuatro paredes de su habitación y su vivida imaginación, se salió en busca de una poción que lograra hacer que durmiera al menos un par de horas.
Al pasar por el cuarto de su novia se imaginó que ella si se encontraba durmiendo plácidamente, no pudo evitar recordar la noche que habían pasado juntos, la forma en que había dormido entre sus brazos, su perfume de manzana con vainilla que tanto conocía, el que había inundado sus sueños los últimos días.
Deseaba estar durmiendo con ella, sentir su cuerpo, su calidez.
Trató de sacar la imagen de su amiga en pijama, mostrando sus largas piernas, con su cabello revuelto cayendo sobre sus hombros, enmarcando su rostro… sacudió su cabeza al notar que esa imagen se estaba volviendo demasiado sugestiva.
—Merlín… estoy muy mal, creo que me estoy volviendo un pervertido.
Avergonzado por sus pensamientos, llegó al final de la escalinata notando la luz que provenía de la biblioteca, en un primer momento pensó que se trataba de Sirius, pero al asomar su cabeza se encontró a Hermione semirecostada en el sillón con una manta cubriendo sus piernas, tenía un gran texto entre sus manos y parecía muy concentrada, pues ni siquiera había notado su presencia.
Estaba mordiendo su labio inferior y su frente estaba ligeramente arrugada. Se veía tan intelectual, al final del día seguía siendo una come-libros pero sin duda su ratón de biblioteca favorita y lo mejor de todo que era su novia.
Si ella no fuera tan malditamente aplicada, no hubiesen sobrevivido a la batalla contra Voldemort. Se recargó en el marco de la puerta tomándose unos minutos para admirarla, aunque no estuviese luciendo un glamuroso vestido, seguía siendo hermosa ante sus ojos, quizás no como Ginny, pero Hermione tenía una belleza natural que la hacia resaltar de entre las demás.
Hermione al sentirse observada interrumpió su lectura, alzó la mirada respingando al notarlo en la puerta.
—¡Por Merlín Harry! Me has dado un tremendo susto, ¿qué hacías ahí?
Él dibujó una sonrisa apenado. —Lo siento, no quería interrumpirte.
—No, esta bien, no podía dormir así que decidí bajar a leer un poco en lo que me daba sueño —expresó haciendo a un lado su libro.
Potter enarcó su ceja regresando su mirada al texto. —¿Esa es tu idea de leer un poco?
Hermione observó el ejemplar como si fuera la lectura más light. —Creí que ya estabas dormido. —Harry negó con su cabeza, sentándose en al final sillón.
—¿Estás pensando en el ataque en Lincolnshire?
—Algo hay de eso —respondió después de unos minutos—, ¿y tú por qué no podías dormir?
—Tenía muchas cosas en la cabeza —confesó sin querer profundizar. No quería decirle que mucho tenía que ver el hecho de que ahora estuvieran juntos.
—Bueno ya somos dos —musitó sonriéndole cómplice—, ¿alguna idea de cómo pasar el tiempo?
—Quizás sólo deberíamos volver a la cama —dijo sin segunda intención.
Harry rió ligeramente, al parecer esa noche no lograría sacarse de la cabeza las palabras de su padrino, notó como Hermione tenía sus cejas arqueadas, mirándolo con interrogación. —Señorita, ¿me está haciendo una propuesta indecorosa?
Sus mejillas se tiñeron de un suave rosado. —¡Harry! Claro que no…
Él volvió a reír, se merecía esa contestación, ¿qué estaba haciendo al decirle eso? Definitivamente el insomnio comenzaba a afectarlo severamente y era mejor parar antes de su amiga explotara y se molestará.
—Lo sé.
—Tonto. —Hermione sonrió abochornada, se incorporó golpeándolo con el cojín.
Potter pasó su mirada por la figura de la chica, su bata estaba abierta mostrando un short que cubría parte de sus piernas y una camiseta con un logo estampado.
Ella se estremeció al sentir aquella mirada tan intensa que había logrado estremecerla de pies a cabeza. —Harry… —Su nombre salió como una suplica de sus labios.
Él se incorporó acercándose a ella, tomó las cintas de la bata y la cerró con un pequeño nudo. —Esa pijama es demasiado provocativa para tu bien —expuso, dejándola totalmente pasmada.
Hermione jamás pensó que su ropa de dormir fuera provocativa, no era ni camisón de seda revelador, ni un babydoll, ni lencería sensual, solo era un short y una camiseta.
Harry besó su nariz, lucia tan hermosa sonrojada. Pocas veces la había visto quedarse sin palabras, sonrió cálido. —Vamos a dormir. —La tomó de la mano, guiándola hacia sus cuartos.
Ella se quedó en silencio recuperándose de aquel comentario, ni siquiera supo cómo logró llegar a la puerta de su habitación.
—Hermione, ¿por qué no dormimos juntos? —Ni siquiera supo cómo se atrevió a decirlo, pero era algo que lo había estado rondando todo el camino y no veía nada malo en eso, no era la primera vez que lo harían. La vio abrir sus ojos desmesuradamente, el rojo en su cara desafiaba el escarlata—. Digo… —Se llevó una de sus manos a su nuca sobándola con nerviosismo— no tendríamos que hacer nada, yo sólo quiero dormir contigo, me comportare si es eso lo que te preocupa —Se apresuró a añadir—, yo jamás te obligaría a algo que no quisieras.
—Nosi…—Cerró su boca después de aquel balbuceó, ni siquiera ella se había entendido, se acomodó un mechón detrás de su oreja, sin duda estaba echa un manojo de nervios— quise decir sí, me gustaría… que durmiéramos juntos.
—¿Estás segura?
Hermione asintió tímidamente. —Sí, sólo vamos a dormir.
Harry besó la coronilla de su cabello, volvió a tomar su mano caminando hacia su cuarto, pero ella lo detuvo.
—Espera, es mejor mi cuarto, porque si Sirius nos ve, no nos dejara en paz… a tu cuarto entra sin tocar, pero al mío no.
Él tuvo que aceptar que tenía razón, una vez más adoraba que fuera inteligente, ni siquiera había pensando en eso cuando se lo propuso. Hermione abrió su cuarto, Harry entró aspirando el aroma dulce y limpió. Sin duda era de las habitaciones más ordenadas en toda la mansión.
—¿Q-qué lado prefieres?
—El que sea esta bien…
Hermione esperaba que él se acomodara, pero al parecer el prefirió revivir el fuego de su chimenea, así que ella aprovechó para quitarse su bata y dejarla a los pies de la cama, se metió debajo de las mantas con una velocidad que envidiaría cualquier superhéroe, ligeramente tensa esperando por él.
Harry se giró encontrando a su amiga tapada hasta el cuello, sonrió enternecido. Mirándola así, ni siquiera se le ocurría pensar que ella podría haber estado con algún hombre. Se acercó a la cama, se quitó las pantuflas y las gafas, para después acomodarse en la cama, esto sin duda había sido más fácil con ella durmiendo.
Al parecer la tensión iba a reinar toda la noche entre ellos, parecían un matrimonio que llevaba años casados y no querían que sus cuerpos se tocaran, lo cual era realmente ridículo.
—Hermione.
Ella no era inmune a lo que él le sucedía, tampoco había aceptado dormir con él para mantenerlo a la orilla del colchón, robándole las cobijas sólo por no querer acercarse a él. Vamos hacía algunos días que ella había compartido su cama y había sido la más interesada en estar cerca de él, incluso le había robado un beso.
Ella era valiente y lo que iba a ser no era una penitencia, se arrimó a él lentamente no quería parecer desesperada o que malinterpretara su acercamiento.
Harry sonrió al notar que ella había dado el primer paso, se giró lentamente serpenteando sus manos alrededor de la cintura de Hermione, mientras ella se acomodaba en su pecho.
—Buenas noches. —Besó su sien y después rozó con suavidad sus labios en un beso sencillo.
—Buenas noches —Después del bochorno, podía decir que esto era realmente fácil—, puedo acostumbrarme a esto —le susurró disfrutando de su calidez.
—Por mi no hay problema, pero no creo que a tus padres les agrade, además dudo podamos hacerlo seguido y menos con Ron y Sirius en la casa.
—Es verdad —murmuró dejando que su pies se tocaran.
—¿Estás cómoda?
—Sí, al principió estaba tensa pero ya no.
—No eras la única.
—Harry, ¿crees qué funcionemos? Es decir… yo no soy ni como Cho, ni como Ginny… yo…
—Yo tampoco soy como Krum, ni Cormac, ni como Oliver…
Ambos sonrieron por lo absurdo de la situación.
—Yo no quiero que seas como ellos.
—Es lo mismo Hermione, lo que te hace especial para mi es que eres así, autentica, has estado a mi lado en las buenas y en malas…
—Sí, pero no me gusta volar y no soy amante del Quidditch.
—Bueno eso si es un problema que puede llevarnos a terminar nuestra relación —embromó utilizando su mejor tono de seriedad.
Hermione le dio un pequeño golpe en su pecho. —¿Es en serio?
Harry rió divertido más cuando ella trató de zafarse de su abrazo. —Claro que no, a mi no me gusta estar metido en la biblioteca leyendo y leyendo libros…
Ella dibujó una pequeña sonrisa, acomodándose nuevamente en sus brazos. —Supongo que ambos sabemos a lo que nos atenemos, aunque estoy dispuesta a acompañarte a ver un par de partidos y la Copa Mundial de Quidditch.
—Eso puede salvar nuestra relación —añadió risueño—, y yo… pues te regalare libros.
—Eh… supongo que eso es algo —comentó con una mueca de inconformidad.
—Entonces ahí tienes tu respuesta, funcionaremos.
—Quiero estar siempre contigo Harry —confesó en un susurro, notando como él se ponía tieso—, ¿eso te asusta?
—Un poco, pero por ahora sólo se que quiero estar contigo —expuso ligeramente intimidado por las palabras de su amiga, él apenas se había dado cuenta de que la quería, si había pensado en el futuro y hacerla feliz, pero no un siempre, aunque todo podía ser, después de todo no creía encontrar una mujer mejor que ella, quizás sólo era el temor a comprometerse—, ¿aunque puedes convencerme?
—Lo pensare…—No había sido la respuesta que esperaba, pero por ahora y sólo por ahora eso le bastaba.
*º*º*º
Continuará…
