Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Solo la trama me pertenece.

Un gran lo siento por el retraso de dos días pero este capítulo ha sido extremadamente difícil sino hubiera sido por el apoyo de mis dos betas no se que habría sido del cap, jeje

Y también tengo una mala noticia para las actualizaciones no se si podré seguir actualizando cada Domingo puesto que empecé a trabajar y mi tiempo se ha reducido para escribir; intentare subir cada semana pero no puedo prometer que sea el Domingo, como ahora me ha pasado tuve que retrasarlo un par de días, espero que me comprendáis ^^

El Soundtrack de este capítulo es "Grenade" de Bruno Mars http : / / www . youtube . com / watch?v=Ly8KqMZFPjQ


Capitulo 17

(Tres años atrás)

(Abril 2006)

Edward estaba bebiendo una copa de whisky en el sofá del apartamento que había alquilado días atrás, no quería vivir más en la casa que había compartido con Victoria, así que justo después de que empezaran los trámites del divorcio le pidió a su madre que se encargara de venderla cuanto antes, quizás para así olvidar todo lo que había vivido allí en la época final de su matrimonio.

Alzó su copa como si estuviera brindando con la imagen que le mostraba la televisión, en ella podía verse como Aro Volturi era llevado esposado al juzgado.

Le había costado algunos meses, pero después de reunir todas las pruebas y enviarlas de forma anónima al FBI consiguió que se hicieran cargo de ese desgraciado, y sentirse más en paz consigo mismo. Una sonrisa irónica se formó en su rostro recordando que a pesar de todo gracias a él la había conocido; maldijo en voz baja al darse cuenta que una vez más había caído en su recuerdo, tiró el vaso con tanto ahínco que se hizo trizas al chocar con la pared. A pesar de hacerse la promesa de no beber en extremo después de la última visita de Eleazar a su casa y que su amigo lo hubiese visto tan borracho y patético, no podía afrontar el día a día sin una copa de whisky para relajar sus nervios. Cogió su chaqueta y salió de allí, necesitaba aire limpio, además había que celebrarlo por todo lo alto, seguro que ella estaría haciendo lo mismo con su amante, y él no quería ser menos. Hacía ya cuatro meses en los que no sabía nada de ella era como si la tierra se la hubiera tragado y eso lo consumía, hasta tal punto que no podía estar cerca de nadie porque acabaría dañándolos con su sed de venganza; en ninguna circunstancia quería que sus padres se enteraran en lo que estaba metido por esa chica, por lo que intentaba alejarse de ellos, una o dos llamadas por teléfono a su madre cada semana eran suficiente para mantenerla lejos, solo tenía que oír su voz para tranquilizarla y podría seguir con todo lo demás.

Entró en uno de esos locales de moda, hacía bastante que no iba a uno de ellos, tuvo que hacerse hueco entre la gente para poder llegar a la barra y pedir una copa, cuando le habían servido se giró hacia la pista viendo a toda la gente que estaba bailando, entonces al girar la mirada vio a una chica morena que lo observaba atentamente desde su asiento a un par de metros del suyo, le sonrió en respuesta a su intensa mirada y ella le guiñó un ojo. En cuestión de segundos reaccionó y volvió a girarse hacia la barra, no podía flirtear con otra después de todo lo que había pasado, un matrimonio roto y ella; levantó su copa y de un solo trago se bebió el contenido. Cuando se dio la vuelta para irse de allí chocó de frente con la chica que lo había estado mirando, observó en sus ojos oscuros un destello de deseo.

- ¿Me invitas a una copa? –una simple pregunta y todos los recuerdos de la primera noche en que la conoció volvieron a él, tan nítidos como si la tuviera delante; fue entonces cuando la rabia le recorrió por el cuerpo y no pudo resistirlo. Se lanzó a ella devorándole los labios, no hubo delicadeza en él, solo ira, rencor. Mordió con sus dientes el labio de la chica y ésta lo apartó de un empujón.- Eres idiota, me has hecho sangrar –ella llevó sus dedos hasta la zona donde empezaba a salir el liquido rojo mientras miraba sus yemas le espetó- vete a la mierda, si quieres que te den duro paga a una puta – y sin más se alejó de él. Cuando la vio marcharse empezó a reírse como un loco en medio del local. En ese instante una canción comenzó en el local.

Easy Come, Easy Go
That's Just How You Live, Oh
Take, Take, Take It All,
But You Never Give
Should Have Known You Was Trouble From The First Kiss,
Had Your Eyes Wide Open,
Why Were They Open?
Gave You All I Had
And You Tossed It In The Trash
You Tossed It In The Trash, You Did
To Give Me All Your Love Is All I Ever Asked,
Cause What You Don't Understand Is

Después del incidente con aquella chica y tras no poder seguir escuchando más esa canción se marchó en su coche sin rumbo. Se incorporó a la autopista para salir de Chicago mientras que le buscaba un significado a su reacción pensaba que después de meses lo había superado pero no, ella estaba clavada en lo más hondo de su corazón y por más que quisiera no podía arrancársela, era frustrante tener ese sentimiento, no supo cuánto estuvo conduciendo por carretera; tuvo que parar porque el remolino de pensamientos frustrantes que le invadían no le dejaba actuar bien al volante, necesitaba poner sus ideas en orden; ahora que Aro estaba detenido no tenía otro fin ¿buscarla? pero no sabía donde diablos se había metido; ¿y si la encontraba? ¿Sería capaz de vengarse de ella cuando la tuviera enfrente?

Accionó el freno de mano y se reclinó en su asiento mientras cerraba los ojos, dejó que todas las preguntas rondaran por su mente hasta que consiguieron adormecerle sin darse cuenta.

Los rayos del sol impactaban contra su cara obligándole a abrir los ojos porque el reflejo se filtraba por sus párpados; al despejarse completamente del sueño vio que se estaba aún en el interior de su coche; miró su reloj y descubrió que era más de medio día, demasiadas horas durmiendo.

Introdujo la llave del coche pero antes de darle marcha atrás para volver a la carretera miró por la luna delantera y unas grandes letras le llamaron la atención. Su subconsciente le había llevado de nuevo allí; un simple beso con una mujer que le recordó a ella y allí estaba frente a las puertas donde la conoció; sus manos agarraron fuertemente el volante antes de dar media vuelta y volverse por donde había venido.

...

Después de ese día volvió a hacerlo, se tumbó en su asiento mientras miraba el nombre de Eclipse que decoraba la fachada del edificio. Desde hacia un mes su rutina era volver allí y recordar todo y cada uno de los momentos que había vivido con ella, quizás pensaba que con eso encontraría un poco de paz pero la realidad era otra, cada vez que se estacionaba allí el dolor era demasiado fuerte. Una de esas noches no pudo resistirlo más y fue hacía el primer bar que encontró, necesitaba desahogarse y solo había una forma de hacerlo; no le costó mucho encontrar una chica que se no resistiera a sus encantos. Pero nada sirvió, cuando volvió a colocarse la ropa dejándola tirada en la cama de un hotel de mala muerte. Golpeó con sus puños el techo del coche; nada, no había sentido nada ni siquiera había podido sacarse esa frustración que estaba dentro de él y le carcomía. Intentó no pensar en ella pero al ver que le era imposible imaginó su cara pero aquella no era Bella, su cuerpo, sus caricias, no era ella… entró de nuevo en su coche ¿Podría alguna vez olvidarla?

...

Meses después su investigador privado estaba en su despacho, había estado escuchando cada una de sus palabras dándole la espalda dirigiendo la mirada hacía Chicago, no había señales de ella, lo mismo desde que empezó- Déjalo.

- ¿Perdón, señor Cullen? –le preguntó el hombre.

- Que lo olvides, que no la busques más, no quiero saber donde está, no quiero saber nada más de ella.

- Pero usted me dijo que no descansara hasta encontrarla.

- Se lo que dije –claro que lo sabía, pero no podía dejar que eso se llevara su vida por delante, necesitaba acabar- gracias por tus servicios Max, pero todo queda aquí.

El hombre asintió mientras se levantaba, le tendió su mano y después de estrechársela salió de allí. Edward se sentó, sabía que solo una cosa más le ataba a aquel pasado una vez que hiciera eso la olvidaría, lo dejaría todo atrás e intentaría comenzar de nuevo, empezando primero por hacerse cargo de Victoria, llevaba demasiado tiempo sin verla y aunque ya no fuera su esposa se lo debía por los buenos momentos que alguna vez pasaron juntos.

….

Para dejar su pasado atrás debía hacerlo, por eso estaba en ese lugar esperándole, cuando uno de los funcionarios le trajo agarrado de un brazo y esposado no pudo evitar dedicarle una sonrisa, estaba muy delgado y desmejorado, tenía una barba de varios días y su mirada mostraba temor, aquello era lo que se merecía, encerrado de por vida.

- Cullen, nunca pensé que tu fueras mi visita –le dijo cuando estaba sentado frente a él, escupiéndole las palabras con odio, sabía que estaba intentado hacerse el fuerte pero no le engañaba, aquel hombre no era nada comparado con lo que meses atrás fue.

- Prometí que acabaría contigo Aro – si las miradas matasen Edward estaría fulminado- y siempre cumplo lo que prometo.

- ¿Tu le diste el soplo al FBI? –le dijo entre dientes mirando a los guardias que custodiaban la sala.

Sonrió con suficiencia- me costó encontrar las pruebas pero si, fui yo. Ahora te pudrirás aquí.

- Nunca olvides que tú compraste a una de mis chicas Cullen… o ¿te has olvidado de Bellita?

Volver a oírle pronunciar su nombre fue como una descarga para su cuerpo, tuvo que contenerse para no lanzarse encima suya, le mostró una mueca en forma de sonrisa- puedo alegar que me tenías amenazado o me obligaste para estar con ella –Aro entrecerró sus ojos- ¿a quien creerían antes, a un gran empresario o a la peor de las alimañas?

Al saberse ganador la mayor de las sonrisas pintó su rostro- Algún día caerás Cullen y yo estaré allí para verlo.

- Permíteme dudarlo Aro, no soy como tu, ninguno de mis negocios son fraudulentos, no me dedico a la trata de blancas, ni al tráfico de drogas…desde aquí no puedes hacer nada contra mí, ya nadie fuera te apoya, estás muerto en vida, todos los que creías cerca de ti te han abandonado –Si, aquella había sido su mayor satisfacción lo último para terminar con todo era poder verlo hundido. Aro sabía que todo era verdad por lo que no pudo discutírselo, se levantó de allí con intención de irse pero antes de hacerlo volvió a girarse para mirarlo.

- Quizás yo me aproveche de todas esas chicas pero yo les daba un sitio donde vivir y comer, ahora gracias a ti están todas en la calle, haciendo lo mismo que alguna vez hicieron conmigo – supo que su cara fue de completo horror al darse cuenta de esa realidad, y más al ver a Aro desde que había entrado sonriendo triunfante para después irse acompañado de los guardias.

Nunca había pensado en aquellas chicas, solo su sed de venganza lo movía, sabía que ellas no estaban bien allí pero ahora podrían estar en cualquier otra parte y en peores condiciones, salió de allí apresurado.

Una semana después de la visita a Aro, tenía todos los informes de todas las chicas y donde se encontraban; estaba vez Max si que había conseguido encontrarlas a todas menos a cinco entre ellas Bella, suspiró y se quitó todas las ideas que pudieran pasarle por la cabeza. Comenzó a mirar todos los papeles y cada vez que pasaba un folio se horrorizaba más al ver que había menores de edad ¿cómo no pudo darse cuenta las veces que estuvo allí? Ese hombre no tenía escrúpulos, era horrible, a su cabeza volvió su historia, estaba tan centrado en consolarla que en ningún momento se puso a pensar que ella también había sido una de las menores de edad en manos de Aro Volturi "Aro me encontró tres años atrás" Bella tenía dieciséis años, nunca debió mandarlo a la cárcel, sino matarlo; intentó calmarse, debía llevar a cabo todo lo que había pensado para aquella chicas pero especialmente por ella, a pesar de todo había sufrido mucho, quizás él sólo fue un instrumento para poder ser libre, algún día podría perdonarle su traición pero en esos momentos no podía pensar en ello, todavía dolía su recuerdo.

Por fin, meses después de encontrar a todas esas chicas pudo abrir el "centro de rehabilitación e integración"

Muchas de las mujeres habían empezado a ser adictas a las drogas si no lo habían sido ya con Aro, por lo que ese centro había sido una buena idea para que tuvieran un lugar donde vivir hasta poder encontrar un trabajo; parte del proyecto era también ayudarlas a estudiar para poder aspirar a algo más, en ningún momento quiso dárselas de héroe por lo que puso el centro a nombre de su madre, sabía que ella llevaría mejor todo eso.

Esme había recibido con orgullo la noticia de su hijo y juntos trabajaron para llevar ese proyecto adelante, hizo que sus lazos se unieran más, había estado demasiado tiempo alejado de su familia.

(Julio 2006)

Su madre estaba frente a él en su despacho, ambos estaban entre papeles trabajando.

- ¿Sabes? una de las chicas está embarazada – alzó la cabeza para mirar a su madre- nos enteramos ayer, no sabe quien es el padre, después de que cerraran aquel local nunca uso protección.

A pesar de haberles facilitado la libertad, no podía evitar sentirse culpable por haberlas mandado a la calle sin nada- Su salud está…

- Todo bien, no tiene sida, ni ninguna enfermedad –Edward se llevó las manos a su pelo frustrado- cariño, no tienes que sentirte culpable, estás haciendo mucho por las chicas.

Asintió por las palabras de su madre, era muy reconfortante tenerla a su lado en ese asunto- ¿Qué va a hacer con el bebé?

- Quiere tenerlo.

Pensó por un momento- creo que sería bueno abrir una guardería, no creo que sea la primera, podrán estudiar o trabajar si cuidan a sus hijos mientras lo hacen.

- Si, yo también había pensado en eso –se levantó y fue hacia su hijo para abrazarlo- Edward siempre he sabido que eras un buen hombre y esto sólo lo confirma –acarició su mejilla- gracias por involucrarme en todo.

(Octubre 2006)

Había sido un día horrible, todo había salido mal y estaba agotado, se sentó en el sofá de su salón mientras se quitaba sus zapatos y aflojaba su corbata. Tras varios minutos mirando a la nada se levantó, necesitaba servirse una copa, era un día de mierda no sabía por que había estado todo el día acordándose de ella, tras nueve meses todavía tenía días como aquel, en el que no podía evitarlo por más que luchara contra ello…eran momentos en los que la melancolía llegaba a él de nuevo y los recuerdos eran presos de su mente, después de muchos meses las copas se sucedieron hasta conseguir borrar todo.

- ¡Edward!

Alguien lo llamaba, pero no quería abrir los ojos tenía un terrible dolor de cabeza, quería dormir más, no moverse de allí.

- Edward si no te levantas ahora mismo tu padre y yo te llevaremos a la ducha – al oír la voz de su madre abrió uno de sus ojos mirando hacia arriba, estaba tumbado en su sofá boca arriba y su madre estaba allí con sus brazos en jarra y parecía enfadada.

- Mamá ¿Qué hacéis aquí? – ¿por qué diablos le habría dado una copia de la llave a su madre? definitivamente tenía que dejar de dar sus llaves.

- Quizás porque habíamos quedado para preparar la fiesta sorpresa para Alice por su cumpleaños que celebraremos junto al mío – se incorporó en el sofá mientras apretaba sus dedos contra su sien- ¿recuerdas que viene en unos meses y decidimos celebrar el de las dos pero ella solo cree que la fiesta es para mí? Hay que empezar a prepararlo.

- Si lo recuerdo es solo que…

- Anoche decidiste empezar la fiesta antes de tiempo –le dijo señalando las botellas que había encima de la mesa. Su padre le extendió una pastilla y un vaso de agua.

- Te ayudara con el dolor.

-Gracias – sin esperar un segundo más se tragó la pastilla reclinándose para atrás mirando a su madre, esta había pasado del enfado a la preocupación- tranquila mamá no me pasa nada.

- ¿Por qué creo lo contrario? hacia meses que no bebías así – su madre se sentó a su lado mientras su padre los observaba- Edward ¿qué pasó con aquel local? sabes que estoy orgullosa por todo lo que has hecho, pero algo me dice que estuviste involucrado con algo de Eclipse…al principio pensé que todo era por Victoria pero veo que no es así ¿Por qué no confías en nosotros?

- Es complicado.

- Tu padre y yo estamos aquí

¿Era tiempo de que sus padres supieran todo? Nunca se había puesto a pensar en ello pero quizás necesitaba contárselo, tener su apoyo, podría ser una forma nueva de liberarse de todo lo que le atormentaba desde tantos meses atrás.

Respiró hondo- conocí a una chica allí poco tiempo después de que mi matrimonio empezara a fracasar….

Durante más de una hora estuvo hablándoles de lo que había pasado, de lo que sentía por ella, de su sentimiento de traición, de que no podía seguir con su vida por más que quisiera, porque ella siempre estaba allí….

Las lágrimas recorrían el rostro de su madre cuando terminó de hablar, ella no tuvo palabras solo lo abrazo, sintió la mano de su padre en su hombro apretándole suavemente en señal de apoyo.

Dejaron para el día siguiente las compras de la fiesta, ese día los tres estuvieron allí hablando e intentando volver a establecer los lazos familiares que se habían despegado tiempo atrás por no confiar en que la familia puede ser tu gran apoyo, se sintió mucho más liberado, sus padres ahora sabían de ella y su carga era menor, quizás poco a poco consiguiera liberarse de todo eso.

(Enero 2007)

Era día de visita, esperó a que una de las enfermeras le llevara hasta ella, desde que decidió volver a visitar a Victoria las cosas habían cambiado mucho, ahora apenas le reconocía, la ira había dejado paso a la mas absoluta de las tranquilidades en el mundo que se había creado en su cabeza. Cuando la enfermera le abrió la puerta de su habitación entró en ella y la vio sentada en una mesa eligiendo un lápiz de color.

- ¡Hola Victoria! –la aludida levantó la mirada sonriéndole.

- ¿Eres el hombre bonito que me cuenta historias?- Edward se extrañó, nunca le había contado historias a Victoria pero debido a su estado lo dejó pasar y asintió, ella le sonrío y empezó a colorear un dibujo que había encima de su mesa. Edward sonrió tristemente, ahora era como si apenas tuviera cinco años. Cuando estaba allí se quedaba largos tiempos observándola, había dejado paso a una mujer completamente distinta, ya no era aquella chica de pelo pelirrojo brillante, su pelo estaba apagado, sus pómulos un poco unidos y en sus ojos apenas había vida, el brillo que siempre tenían había desaparecido…era increíble pensar que su estado se debiera a su obsesión por tener un bebé.

- Señor Cullen, se acabó el tiempo de visita – miró a la enfermera que se asomaba por la puerta, acarició la cabeza de Victoria mientras dejaba un beso en su frente.

- Volveré la semana que viene –Victoria dejó de colorear.

- Adiós hombre bonito.

Edward sonrió con tristeza ante aquel apelativo mientras se dirigían hacia la salida, no había ninguna cura para ella, los médicos había sido claros, había perdido totalmente el juicio, ni siquiera recordaba quien era.

(Marzo 2007)

Después de más de un año sin verse allí estaba su hermanita de nuevo con él, fue a recogerla pero se llevó una sorpresa al ver que no solo iba con Jasper sino que su amiga Tanya les acompañaba, recordaba haberla visto en la gala en la que llevó a Bella, después de fusionarse en un abrazo con su hermana y su mejor amigo se acercó a ella.

- ¡Hola Tanya! No pensé que Alice te trajera hasta aquí.

- Ya ves, me convenció de pasar unos días y aquí estoy –ambos se abrazaron- ¿cómo va todo?

- Bien –Tanya asintió mordiéndose el labio nerviosamente -deja que te ayude con eso –señaló sus maletas y ella asintió, dejó que las chicas se adelantaran y se acercó a Jasper- Espero que Alice no sospeche nada.

- Yo también, pero creo que esta vez no se ha dado cuenta, ha estado demasiado ajetreada preparando la boda de una amiga – Edward sonrió.

- Es difícil darle una sorpresa sin que lo sospeche.

- Dímelo a mi, amigo –le dijo Jasper resignado.

- Por cierto ¿como no nos dijisteis que Tanya venía? – Jasper se encogió de hombros.

- Creo que lo decidió ayer, se encontró con Alice y sabes como es tu hermana, la convenció para que viniera y aquí está. – después de unos segundos Jasper lo miró- ¿cómo va todo? ¿Victoria? ¿La chica de la que me hablaste?

Si, Jasper no sabía nada después de que le contara que le había sido infiel a Victoria, era mejor así, no quería que su hermana supiera de ella sabía como era Alice se disgustaría demasiado- Todo bien, ya no existe esa chica –Jasper le golpeó en el hombro y ambos llegaron al coche donde las chicas les esperaban.

Por fin lograron sorprender a su hermana, no se esperó nada cuando llegó a casa y todos estaban allí por su cumpleaños, abrazó a sus padres llorando, después de limpiarse las lágrimas comenzó a saludar a toda la gente que se encontraba allí, fue una perfecta velada, hacía mucho tiempo que no conseguía pasárselo bien, pudo disfrutar de los cumpleaños de su madre y hermana.

Estaba en el balcón desde donde se veía el jardín de sus padres, en aquella época del año estaba precioso, su madre se encargaba de que su jardín estuviera perfecto, sintió como alguien a su lado se apoyaba al igual que él en la balaustrada y miraba hacia el horizonte, Tanya estaba preciosa esa noche.

- Decidiste volver al nuevo continente.

Tanya sonrió- tu hermana puede llegar a ser muy persuasiva, pero creo que me voy a quedar durante una temporada, no he tenido una buena experiencia estos meses allí.

- ¿Un hombre?

- Puede ser…- ambos se miraron y estallaron a carcajadas- el amor no parece estar destinado para mi.

- Para mí tampoco – dijo nostálgico- después de lo de Victoria y…- se quedó en silencio.

- Es aquella chica que te acompañaba en la gala ¿verdad? – simplemente asintió, no quería hablar de eso.

-¿Por qué no entramos? Aquí empieza a refrescar.

-Sí, será lo mejor.

(Meses después)

No supo como sucedió pero los meses dieron paso a una gran amistad con Tanya, ella fue la primera en sincerarse, le contó como el que creyó que sería el hombre de su vida la había engañado durante un año, era casado y se había enterado pocos días antes de volver a América, necesitaba huir de allí y la propuesta de Alice había sido su salida.

Después de que ella le contara todo entre lágrimas no supo lo que le impulsó a besarla, ella en un principio no le correspondió pero poco después empezó a devolverle el beso. Empezaron algo que ni ellos mismos podían calificar, en un principio "amigos con derecho a algo más" quizás eso les hacía olvidar sus desamores o simplemente comenzaba a nacer algo entre ellos.

(Actualidad año 2009)

Corría tras de ella, la había visto, era Bella por muchos años que pasaran la reconocería en cualquier lugar, pero ella no paraba, huía de nuevo de él; dobló una esquina y la perdió de vista, aquello no podía pasar de nuevo…

Se despertó sobresaltado mientras sudaba su respiración era acelerada, hacía demasiado que no soñaba con ella.

- ¿Edward, estás bien? – Tanya se incorporó sentándose en la cama junto a él, la miró asintiendo para volver a tumbarse en la cama, ella se acomodó en su pecho- solo ha sido una pesadilla.

- Si – después de casi tres años podía recordar su rostro a la perfección- he soñado con ella.

Tanya se tensó a su lado pero no dejó de acariciar su pecho para confortarlo, después de empezar su relación como algo más que amigos decidió que ella merecía saber toda su mierda del pasado y porque quizás nunca podría llegar a amarla, Tanya aceptó todo y le apoyó. Durante esos dos años de relación había llegado a quererla pero nunca a amarla como lo hizo con ella, se había hecho a la idea que nunca podría amar a nadie.

- Vámonos a Europa.

- ¿Qué?

- Edward el otro día lo hablamos, quieres extender la empresa, y sé que esta ciudad solo te hace daño –besó su frente mientras ella seguía hablando- tus padres estaría encantados de trasladarse allí con Alice, la echáis de menos y ella no va a volver a vivir aquí, pero vosotros si podéis trasladaros.

- No sé Tanya, me tienta la idea pero…- guardó silencio- ¿Victoria? ¿El centro de las chicas?

- Sabes que tu madre podrá dirigirlo desde allí y viajar cuando sea necesario, al igual que tu podrás volver para ver a Victoria, además desde su último episodio han restringido las visitas cada dos meses.

Recordó como una noche le llamaron de madrugada diciéndoles que Victoria había sido ingresada de gravedad en el hospital, al llegar allí le contaron que durante esa noche estuvo gritando su nombre, tuvo un momento de lucidez y entre sus cosas encontró un espejo que rompió para cortarse de nuevo las muñecas pero no se detuvo solo con eso sino que cuando estaba apunto de seccionar su yugular las enfermeras entraron quitándole el cristal aun así había conseguido cortarse y perdió demasiada sangre, estuvo tres días en estado grave hasta que se estabilizó y logró recuperarse, hacia seis meses de eso, solo había podido verla tres veces y apreció que ella no recordaba nada de aquel suceso y había vuelto a su estado mental cinco años.

- Se lo plantearé a mis padres – Tanya lo besó intensamente.

- Gracias.

Quizás había llegado el momento de cambiar de aires y olvidar Chicago, lo que nunca llegó a imaginar era lo que se iba a encontrar en ese destino.

Habló con sus padres y le sorprendió saber que ellos ya habían pensado en eso, pero no querían dejarlo solo por lo que pospusieron su traslado, así es que no tuvo ninguna duda en decirle a Tanya que se marcharía a Londres, en cuanto prepararan todo y encontrara una buena empresa con la que fusionarse.

(Junio 2009)

Tras varias semanas y algunas transacciones decidió que M&B Corporation sería la mejor opción, concretó una cita con los socios para conocer los detalles de la fusión así que tuvo que viajar antes que Tanya y sus padres, así tendría tiempo de encontrar un apartamento para cuando vinieran.

Salió del hotel en el que se hospedaba para montarse en uno de los coches de la compañía que le llevaría a la City, "podría acostumbrarse a esa ciudad" pensó cuando miraba todos los rincones a través del coche.

Cuando llegó, miró hacía el edificio que se imponía ante él, ere un nuevo comienzo. Se dirigió a la puerta y cuando se presentó en la entrada le acompañaron hasta la última planta donde uno de los directores le estaba ya esperando.

- ¿Emmett? –preguntó asombrado, no podía ser.

- Edward Cullen –le dijo asombrado el hombre que estaba allí- no me digas que tú eres el pez gordo de Chicago.

- Parece que sí – Emmett le mostró una gran sonrisa acercándose a él para darle un abrazo.

- Cuanto tiempo colega, después de mi último año de carrera en Chicago no supe más de ti.

Emmett McCarthy fue su compañero de apartamento en el último año en la Universidad de Chicago, pero después perdieron el contacto al volver él a Europa- si, demasiado tiempo, déjame decirte que creo que hice una excelente elección, siempre trabajamos bien en la universidad.

- Si, éramos los mejores de nuestra promoción –miró su reloj- falta todavía para que lleguen mis socios, cuéntame ¿te casaste con Victoria?

- Si pero estamos divorciados – Emmett lo miró sorprendido- una larga historia.

- Tenemos que quedar y ponernos al día de todo, tienes que conocer a mi esposa y mi pequeña Lily, ya tiene ocho años –le dijo emocionado.

- Vaya, Emmett padre quien lo hubiera imaginado.

- Un orgulloso padre – ambos sonrieron- también quiero presentarte a mi hermana es la otra socia de la empresa junto con Jacob con el que has estado hablando estos meses…

- ¿Maddie? Me dijiste que a ella no le gustaba todo lo relacionado con las comunicaciones – Emmett sonrió tristemente.

-Maddie murió.

Se quedó de piedra antes esa revelación- vaya, lo siento.

- Tranquilo, parece que ella me mandó a alguien.

- ¿Cómo es eso? –preguntó intrigado.

- Pues hará tres años empezó a trabajar una chica que era idéntica a ella –Edward alzó una ceja- si, no me mires así yo también estaba asombrado al verla la primera vez, puede que me obsesionara pensando en Maddie primero pero después de conocerla cambié de opinión, es magnífica y un as en conseguir clientes, la quiero como si fuera Maddie es muy importante para mí y su… -En ese momento oyeron risas detrás de la puerta y ambos se miraron- parece que ya viene – Emmett sonrió- luego tenemos que seguir con esta conversación.

Entonces la puerta se abrió y nunca habría estado preparado para eso, cuando se dio la vuelta hacia la puerta y la vio entrar por ella todo su mundo se puso del revés, pudo apreciar como ella mostraba la misma cara de sorpresa al verlo allí mientras su sonrisa desaparecía, como se apartó del hombre con el que entró riendo ¿serían algo? la ira fluyó por cada uno de los poros de su piel, después de tanto buscarla, después de esos años… allí estaba frente a él cuando ya lo daba todo por perdido, allí se había estado escondiendo de él… no era la misma Bella, aquella que mujer asustada era toda una dama, no la prostituta con la que se acostó una y otra vez, la voz de Emmett le sacó de sus pensamientos.

- Bella, Jacob, os presento a Edward Cullen, nuestro nuevo inversor.

Creyó que su sed de venganza había acabado y se respondió a si mismo a su pregunta de sí sería capaz de seguir con esa venganza cuando la tuviera enfrente, pero al verla allí con aquel hombre sonriendo sin ninguna preocupación, sin sufrimiento, ella no había pasado por ningún infierno, todo lo que había guardado en lo más profundo de su ser volvió a resurgir. El juego había comenzado.


¿Os gusto?

Por fin después de tanto tiempo sabemos como lo paso Edward

Muchísimas gracias a mis betas Beth y Vicky si vosotras este capitulo seria una autentica m…hahaha os quiero chicas

Gracias por los reviews, los alertas, los favoritos ^^

Gracias a las chicas que no tienen cuenta por sus comentarios:gene, Prettykarol y elle

Nos leemos en el siguiente capítulo

Besitos y gracias

Se os quiere

xao