Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Solo la trama me pertenece.
Si definitivamente podéis matarme por este tremendo retraso, pero os tengo que pedir que por favor seáis pacientes con las actualizaciones por que mi tiempo para escribir ya no están extenso como antes y la verdad que me había agobiado un poco con no llegar y eso hace que me bloquee y al final no escribo
Muchas gracias por vuestros ánimos cada vez somos más que ilusión ^^
El Soundtrack de este capítulo es: "The Last Song I´m Wasting On You" – Evanescence
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nos leemos abajo
Capitulo 20
Bella se quedó estática una vez que lo vio marchar y no pudo reaccionar hasta que su hijo llamó su atención.
- Mami, el nene se fue –dirigió la mirada hacia los ojos de su bebé y asintió, su hijo la había hecho reaccionar después del estado de shock en el que se encontraba al ver a Edward parado frente a la puerta de su casa, pero sobre todo lo que la dejó más trastocada es que él había visto a Noah. Con manos temblorosas abrió la puerta apresurada, entró y la cerró rápidamente por temor a que volviera, tenía que tranquilizarse por su hijo que la miraba extrañado, le sonrió tiernamente mientras acariciaba su mejilla.
- ¿Por qué no vas a la sala de juegos mientras mami prepara la cena? –le preguntó bajándolo al suelo, el pequeño besó su mejilla y se fue corriendo con la piruleta en la mano. Buscó desesperada su móvil en el bolso para llamar a Angela, estaba desesperada ¿Edward habría deducido que Noah era suyo?
-¡Hola Bella! –escuchó la voz alegre de su amiga al otro lado.
- Angela…-no pudo seguir hablando, un sollozo se escapó de lo más profundo de su interior.
- Bella ¿qué pasa? –La voz de Angela era ahora desesperada- ¿estás bien? ¿Está Noah bien? –No pudo hablar- contéstame….ahora mismo voy a tu casa.
- Vio a Noah –pudo encontrar su voz.
- ¿Qué?
- Edward ha visto a Noah, estaba en la puerta del apartamento esperándome…
Su amiga no la dejó continuar- ¿os ha hecho algo?
- No, se fue, pero temo que vuelva.
- No te muevas, salgo ahora mismo de mi casa –oía a través de la línea como su amiga cerraba la puerta- tranquilízate peque, no os hará nada.
- Si me lo quita… –el mayor de sus temores salió a flote.
- No lo voy a permitir –dijo con decisión su amiga- estoy allí en cinco minutos.
Cortó la llamada mientras se sentaba en el sofá; se llevó las manos a la cara intentando contener las lágrimas ¿qué haría ahora? Él se había ido cuando había visto al niño ¿qué podría haber pasado por su cabeza? de repente un fuerte sonido la hizo saltar del sofá y correr hacía donde Noah estaba jugando, antes de llegar oyó el llanto de su hijo, cuando llegó a la puerta lo vio tumbado en el suelo y la alfombra de juegos doblada donde se había tropezado, fue hasta él para cogerlo y apretarlo con su cuerpo.
- Shh bebé solo ha sido una caída – lo revisaba con cuidado para no alarmarlo, cuando vio que no se había hecho nada volvió a abrazarlo- pegaremos a la alfombra por hacer que te cayeras – su hijo se limpio las lágrimas frotándose sus ojos mientras asentía sonriendo. Bella besó su mejilla, era tan sencillo consolarlo. Él no podría quitárselo, porque si lo hacía su vida no tendría sentido. Cuando iba hacia el salón con Noah en sus brazos el timbre sonó, fue hacia allí con temor de que no fuera su amiga sino él, por eso con voz temblorosa preguntó quien era, cuando el sonido de la voz de su amiga traspasó le puerta respiró tranquila y la abrió, los brazos de Angela la envolvieron a ella y a Noah. Para que Noah no se asustara dejó las lágrimas retenidas en sus ojos, cuando miró a su amiga esta asintió entendiendo lo que tenía que hacer.
- Bichito mira lo que te traje para cenar –señaló la bolsa que traía y el niño al ver el logo, gritó.
- Hambugesa.
- Si –le respondió Angela igual de entusiasmada que él- vamos a llevarlas a la cocina -su hijo fue corriendo hacia allí- date una ducha y relájate yo le duermo, luego hablaremos, no va a pasar nada Bella, Noah es solo tuyo – ahora si que sus lágrimas hicieron acto de presencia; tras abrazar a su amiga se marchó hacía el baño, donde se miró en el espejo y lloró. Cómo pudo se metió en la ducha para que el agua relajara su cuerpo mientras las lágrimas seguían recorriendo su rostro, desde que lo había visto en su puerta se hacía la misma pregunta ¿y ahora qué? ¿Podría separarlo de Noah de nuevo? Pero ¿y si él quería llevárselo lejos de ella?...demasiadas preguntas sin respuesta sobrevolaban en su cabeza.
Cuando terminó su ducha y eliminó el rastro de lágrimas de su cara fue hacia la habitación de su hijo que dormía plácidamente, se tumbó unos segundos a su lado mientras acariciaba su cabello y besaba su frente.
- Te amo bebé –le arropó con cuidado y salió hacía el salón para encontrarse con Angela que la esperaba con un plato y una hamburguesa- no tengo mucha hambre.
- Vamos peque o te la comes o te obligo –le dijo sonriéndole, se sentó a su lado y empezó a comer, pero cuando llevaba menos de la mitad de la hamburguesa la dejó en el plato, su estomago estaba cerrado, su amiga se acercó a ella y la abrazó mientras lloraba en su hombro- tranquila hallaremos la manera de que él no tenga la custodia de Noah.
- Pero es su padre Angela –ambas se miraron- una prueba de paternidad y podrá pedir sus derechos, incluso querer la custodia total, él me odia…
- Escúchame bien –agarró su cara con ambas manos para que fijara su mirada en ella- tu no eres la chica que él conoció, por Dios Bella, eres una mujer con una buena posición, tienes el apoyo de Emmett, no le será fácil encontrar cosas en contra tuya, no ahora. Noah tiene una estabilidad, estabilidad que tú le has proporcionado sola desde que nació…
Bella asintió mientras su amiga le decía todo aquello, limpió sus lágrimas, debía ser fuerte por su hijo y no dejarse vencer, volvió a abrazar a su amiga.
- No más temores, no más lágrimas…
- Así me gusta, esta es mi Peque –amabas sonrieron.
- Ben debe odiarme, siempre te saco de tu casa, no es justo para él –le dijo con tristeza.
- Ben te adora al igual que a Noah, él quería venir conmigo, pero le dije que era mejor no agobiarte, tienes que descansar –se levantó y le tendió la mano- mañana le diré a Emmett que no te encontrabas muy bien –Bella negó con la cabeza.
- No Ang, tengo que afrontarlo, si se dio cuenta que Noah es su hijo sabe donde vivo, podría venir aquí y no quiero que Noah se asuste –dijo con decisión- cuanto más lo retrase peor. –Angela le acarició el cabello asintiendo- ¿quieres que me quede?
- No, dormiré con Noah – su amiga mordió su labio preocupada- estaré bien- le dijo convencida.
- Vale –le sonrió- llámame a cualquier hora si me necesitas.
- Gracias Ang te quiero –se fundieron de nuevo en un abrazo, después la acompañó a la puerta. Cuando se encontró de nuevo allí sola corrió hacía el cuarto de Noah y se metió en su cama abrazada a él- no te apartara de mi, te lo prometo – besó su mejilla y lo observó dormir durante horas ya que el sueño la había abandonado, Edward no era así no podría ser así, él no le quitaría un hijo a su madre, con ese pensamiento el sueño la venció.
….
Esa mañana más que nunca le había costado demasiado despedirse de Noah en la guardería, durante el desayuno sopesó la idea de Angela de quedarse en casa con él, pero la desechó de inmediato, debía enfrentar todo, ser fuerte como se había prometido anoche, no podía ser débil, ella no era de esas. Ya llevaba varias horas en la oficina y no había rastro de Edward, en el fondo había sentido que cuando miró a su hijo él había descubierto la verdad pero veía que no era así, quizás pensaba que Noah era de otro ya que él seguía con la certeza que era una zorra que lo dejó por otro.
Había dejado a Angela en la cafetería con Ben para subir a terminar los informes que Emmett le había pedido, nunca se esperó encontrar a Edward en su despacho dando vueltas como un loco al abrir la puerta, su respiración se paró en ese momento cuando él la miró con los ojos inyectados en cólera, intentó irse de allí pero él fue más rápido y la adentró de nuevo en el despacho cerrando la puerta y dejándola apoyada en la pared. En esos momentos a pesar de haberse prometido que debía ser valiente, no podía retener el temor que le recorría por el cuerpo al mirarlo.
- No puedo creer que me hicieras eso, Isabella –la soltó pero no dejó de mirarla- Lo ocultaste de mí. - Bajó su mirada sin poderle decir nada, lloró sin emitir ningún sonido- No me bajes la mirada, necesito que me mires – le alzó el mentón con brusquedad y lleno de rabia, tanto que la hizo daño pero no se quejó. En parte sabía que se lo merecía, ella misma se hacía sentido culpable por ocultarlo, aunque sabía que no había tenido alternativa, tenía que protegerlo de todo su pasado, igual necesitaba explicarle…
- No lo sabía cuando me fui…-por fin se dio el valor de hablarle-. Me enteré después…
- Aun así debiste buscarme –la soltó- ¡Joder! –Gritó con voz desgarradora- Isabella esto no te lo perdonare nunca, me has apartado de la vida de mi hijo durante tres años.
- Lo siento.
- ¡¿Qué lo sientes? – Le gritó- No me vengas con perdones ahora, no me vale ninguno de los tuyos… ¡Me has quitado a mi hijo! ¿Sabes lo que mereces? ¡Qué te haga lo mismo! ¡Qué te quite a mi hijo y lo aleje de tu lado para que te pierdas su crecimiento como lo hice yo!
- ¡No te atreverías! -Le gritó desesperada.
- Sí, lo haré, voy a pedir su custodia y me la darán, pienso remover cielo y tierra para que mi hijo esté conmigo.
Bella le empujó con fuerza en el pecho apartándolo de ella, sintiendo que su pecho iba a explotar por la desesperación que sus palabras le causaban.
- ¡No te voy a permitir que me quites a mi hijo! –Le gritó desesperada- Ya no soy la idiota que conociste –alzó su barbilla desafiándole con la mirada- ahora tengo poder, yo lo he cuidado sola, yo le he dado todo, ningún juez quitaría un hijo a su madre.
Pero entonces la sonrisa maléfica que vio en su rostro le hizo sentir pánico.
- Ni siquiera cuando el juez sepa lo que fue su madre, cuando se entere que vendía su cuerpo al mejor postor… -le dijo con todo calculador. Y ella quedó paralizada por un momento, después le dio una cachetada que le hizo voltear la cara.
- Eres un cerdo… No eres el hombre que creí que eras… -le dijo con el corazón en la boca.
- Lo dice la mujer que fue capaz de traicionarme hasta el extremo de prometerme el mundo y después abandonarme en una isla, solo… ¿De verdad tienes el valor de mirarme a la cara y decir que no me conocías? -Preguntó indignado, mirándola con rabia y dolor. Bella quedó estática por ese gesto, lo vio moverse hacia la salida pero antes que diera un paso más tomó su antebrazo y lo apretó con fuerza evitando que se moviera.
- Prácticamente éramos dos extraños Edward -contestó mirándolo fijamente, ansiando que por un momento todo entre ellos se resolviera, no solo por su hijo sino porque él había significado tanto para ella en el pasado... - Y yo necesitaba escapar… fuiste lo único bueno que tuve allí, el resto fueron un grupo de hombres babosos que me violaban y abusaban de mí… Yo ansiaba ser libre… y tú me ayudaste a serlo…
Edward la miró por un momento un poco desconcertado, era la primera vez que Bella trataba de explicarle algo sobre su pasado.
- Tú me acusas una y otra vez de abandonarte, de dejarte, pero ¡Yo era una prisionera en ese sitio! ¡No tenía una vida!
- ¡Te dije que te sacaría de allí! -Le gritó Edward reaccionando por fin aunque sin alejarse de ella.
- ¿Cuándo? -Preguntó empujándolo con fuerza- Porque bien que disfrutaste de mis servicios y pagaste por mí, ¡era lo suficientemente cómodo para ti! ¡Venias, me follabas y te ibas!
Él la tomó por sus brazos y la zarandeó con fuerza- ¡Eso no es cierto! -explotó- Yo te amaba… yo te iba a dar todo.
- ¡Y yo era una puta, Edward! -Le repitió ya llorando libremente- Cada vez que nos hemos visto desde que volviste a mi vida te has dado como el ofendido, el sufrido, el traicionado, pero ¿se te olvida quién era yo? ¿Lo qué conseguiste? Antes de juzgarme tan fuertemente piensa qué hubieses hecho si fueras yo… ¿no buscarías cualquier medio de libertad? ¿No tratarías de obtener lo que todos los demás daban por sentado? -Le preguntó en forma de ruego.
- Me usaste… -declaró él dando un paso hacia atrás.
- Tú también me usaste a mí… -acusó Bella.
- Yo te quise dar todo…
- Cuando llegaste a Eclipse no estabas enamorado de mí, Edward -le interrumpió- no nos engañemos, fuiste por liberación como todos los demás, y eso hubiese sido todo y si no hubiese sido por las circunstancias... Lamento haberte hecho daño, y lloré mucho por hacerlo ¡pero tú solo me ofreciste una semana y después me regresarías a Eclipse para ser usada por los demás!
- Claro y me dejaste incluso llevándote a mi hijo en tus entrañas, no te importaba nada… nada -dijo pero su voz sonaba más insegura.
- ¡¿Me hubieras creído? –Le gritó enderezándose y quitándose las lágrimas con rabia- si hubiera ido a ti diciéndote que estaba embarazada –vio la duda en sus ojos y sintió como si algo se hubiese clavado en su pecho- Claro que no –le sonrió con desdén mientras las lágrimas seguían cayendo- soy una zorra, una puta, ese niño podría ser de cualquiera menos tuyo, solo fui alguien con quien te acostabas de vez en cuando ¿y aún así esperas que hubiera confiado en ti lo suficiente como para renunciar a lo que más deseaba? – Respiró aceleradamente- Yo estuve sola.
- ¿Y crees que yo no? –le preguntó con rabia.
- Pero tú eras libre… yo nunca tuve eso -le refutó limpiando sus lágrimas tan salvajemente que su piel dolió por unos instantes- Y puedes decir lo que quieras, pero solo pensar en mi hijo en ese sitio… agradezco a Dios haberte dejado ese día, porque la alternativa me hubiese matado… Me hubiesen hecho abortar o peor, Edward, habrían comerciado con mi bebé… Y tú podrías haberte ido, ya que dudarías que ese pequeñín fuera tuyo.
- Me condenaste sin saber qué haría Bella ¡podría haberte ayudado! ¡Ese era mi hijo!
- Sí, Edward, pero ese "podría" conllevaba un costo demasiado alto… Mi hijo… nos habría costado la vida de ese niño… y eso no es un riesgo que yo hubiese querido tomar ¿lo habrías querido tú? -Le preguntó mirándolo fijamente.
Él se apartó un paso, como si lo hubiese golpeado, su expresión ya no era furiosa, más bien amarga, compungida y salió de la oficina un segundo después, dejándola sola y asustada. Comenzó a sentir que su corazón latía cada vez más deprisa, no podía respirar, se ahogaba, fue descendiendo por la pared hasta sentarse en el suelo mientras las lágrimas nublaban su vista, todo aquello era una pesadilla, tenía que encontrar una solución pero ¿cómo? Si Edward cumplía su amenaza y sacaba su pasado no tendría ninguna posibilidad contra él, entonces un nombre vino a su mente.
- Emmett- susurró. Se levantó apresurada y corrió hasta el despacho de su hermano, entró sin llamar y lo vio hablando por teléfono, debía estar horrible porque la cara de Emmett cambió a pánico extremo.
- Te llamo luego- colgó el teléfono y fue hasta ella- ¿qué tienes Bella? ¿Qué ha pasado?
- Emmett ayúdame….por favor…no le dejes que se lo lleve –le dijo desesperada.
- Cariño cálmate, no entiendo que ha pasado, el por qué estas así. Por Dios, necesitas relajarte o te va a dar un ataque –Bella lloraba mientras negaba, su hermano le limpio las lágrimas.
- Noah, se lo va a llevar, me lo va a quitar…
- ¿Qué? –Le dijo desesperado- ¿que ha pasado? siéntate y cuéntame.
- No – le dijo apresurada, respiró hondo para intentar tranquilizarse- Se enteró de que Noah es su hijo. Edward se lo quiere llevar.
- Tu eres su madre, la que lo ha criado, él nunca ha estado –le dijo animado- no tiene ninguna posibilidad.
Ella lo miró- alegara mi pasado Emmett, le contara al juez lo que fui –le dijo entre lágrimas pero no le oyó hablar sino vio como salía de su despacho, fue detrás de él- Emmett ¿dónde vas?
- A partirle la cara a ese desgraciado.
- No Emmett – le intentó agarrar del brazo pero él se soltó y fue más aprisa al despacho de Edward, cuando llego allí vio ya a Edward tirado en el suelo sangrando por la boca.
- Esto se acabó Cullen, márchate de mi empresa -exclamó Emmett totalmente fuera de sí.
Edward se levantó como pudo del suelo y no miró a Emmett sino que la miró a ella, ambos reflejaron al mirarse el dolor que sentían, él ni siquiera trató de defenderse cuando Emmett lo sacó a empujones, más bien salió pareciendo derrotado y ella comenzó a llorar de nuevo, por el desasosiego de su corazón y el que percibió en Edward.
...Give up your way, you could be anything,
Give up my way,
and lose myself,
not today
That's too much guilt to pay
Sickened in the sun
You dare tell me you love me
But you held me down and screamed you wanted me to die
Honey you know, you know I'd never hurt you that way...
...
Pasaron los días y no tuvo ninguna noticia de Edward, temía cada vez que llegaba a su casa encontrar en el correo una notificación para que se presentara en el juzgado, pero respiraba aliviada cuando no encontraba nada. Había encontrado un buen abogado amigo de Emmett que le estaba aconsejando por si Edward la llevaba a juicio. Dos días después de aquello Jacob volvió a la ciudad. Le sorprendió verlo en la puerta de su casa.
- ¡Hola! –Le saludó mientras lo dejaba pasar- Estaba a punto de dormir a Noah, está en su habitación.
Jacob asintió- Te espero en el salón, si me ve no querrá dormirse.
Ambos sonrieron sabiendo que eso sería verdad, su hijo le había preguntado muchas veces cuando volvía Jake, así es que sería mejor posponer el reencuentro para el día siguiente. No le costó mucho dormirlo, antes de llegar a la mitad del cuento ya estaba con sus ojos cerrados abrazando su peluche. Dejó el libo en su estantería de cuentos y lo besó en la frente susurrándole un suave "te quiero" antes de cerrar la puerta con cuidado. Suspiró tranquilizándose antes de entrar en la sala en la que estaba Jacob, era el momento donde se decidiría todo entre ellos.
- ¿Quieres un café o algo? –Jacob levantó su cabeza al oírla.
- No, acompáñame. –Palmeó el sofá para que se sentara a su lado, se mantuvo callada esperando para oírle-Bella durante estos días he estado pensando mucho acerca de todo lo que ha pasado entre los dos. -Asintió mirándole mientras él cogía sus manos- Te quiero demasiado como para estropear esto y amo tanto a Noah que no podría dejarlos – Bella se mordió el labio inferior mientras intentaba retener las lágrimas, sabía que Jacob era un pilar importante en la vida de su pequeño, así como en la suya él siempre había estado con ella- Pero no podría soportar de nuevo las mentiras Bella, necesito que confíes en mí, que me cuentes todo, por que yo estaré aquí para apoyarte cuando lo necesites.
- No más mentiras – le sonrió y la abrazó acariciando su melena- Gracias Jake, por todo.
Se separó de ella y la miró- No, gracias a ti por hacerme feliz junto con ese pequeño que esta durmiendo –se acercó a ella y la besó suavemente. Entonces Bella decidió que debía saber lo que había pasado esos días con Edward, no más mentiras.
- En los días que no estuviste ha pasado algo…
- ¿Algo? ¿Estáis bien?
- Sí, estamos bien –respiró antes de soltarle la bomba- Edward vio a Noah y ya sabe que es su hijo.
-Vaya, entonces…
No le dejó terminar- Me lo quiere quitar Jacob –una lágrima descendió por su mejilla, al apartársela vio como él se levantaba directo hacía la puerta- ¿Dónde vas? –le preguntó asustada.
- ¿Qué dónde voy? A buscar a ese infeliz y partirle la cara – Bella corrió hasta él y se interpuso en su camino.
- No.
- Bella, apártate. –Ella negó con la cabeza.
- Eso no serviría de nada –acarició su mejilla- Yo tengo que solucionar las cosas, por más que quieras, los golpes no son la solución, ya tengo un abogado, pienso pelear, no se llevara a Noah.
Jacob parecía que reaccionaba y cogió su cara suavemente- Sabes que estoy aquí contigo –Bella asintió- por mucho que me duela, tienes razón y no puedo comportarme así.
- Gracias –le abrazó fuertemente mientras él acariciaba su cabeza.
….
Tres días después de la llegada de Jacob y a pesar de no saber de él, no estaba tranquila, no sabía que podría pasar ahora que sabía que era el papá de Noah. Sue había tenido que ir a por Noah esa tarde pues ella había salido más tarde de la empresa, Jacob se había empeñado en llevarla hasta la casa antes ir volver a la empresa donde él y Emmett todavía tenían unos informes de urgencia que terminar, se había despedido de Jacob con un suave beso en los labios mientras él le prometía que la llamaría cuando terminara. Giró las llaves y cuando abrió la puerta llamó a su hijo.
- Noah, ya estoy en casa. –Dejó el bolso en la entrada extrañada, su hijo siempre corría hacia ella cuando le avisaba que estaba allí. Sue estaba en la puerta mirándola con preocupación y algo de culpabilidad, cuando iba a preguntarle, la risa de su hijo se oyó por toda la casa.
- Lo siento Bella –le dijo la mujer que la miraba, no le contestó solo corrió hacía el salón y vio a su hijo tirado en el suelo con alguien que le hacía cosquillas, se quedó en shock al verlos juntos, su hijo alzó la cabeza y la encontró en el marco de la puerta.
- ¡Mami! –la llamó con alegría y se deshizo de los brazos de Edward para correr hasta ella, se agachó para cogerlo y besarlo, mientras miraba como él se levantaba del suelo sus ojos se conectaron.
- ¡Hola, bebé! –Miró a Sue enfadada, no podía creer que le hubiera dejado entrar, la mujer bajó la cabeza.
- El nene vino a juga comigo – sonrió a su bebé aunque por dentro estaba llena de dudas ¿Por qué estaba Edward allí?
- Cariño ¿por que no vas con Sue al parque? mientras mamá habla con el nene –el niño sonrió y se bajó de sus brazos.
- Adio nene – los ojos de Edward se iluminaron.
- Adiós Noah.
Cuando el sonido de la puerta le indicó que su hijo y Sue ya se habían marchado lo miró de nuevo- ¿Qué haces aquí?
- Antes que nada no quiero que culpes a Sue por dejarme entrar, tuve que persuadirla mucho, es una buena mujer.
- Lo sé – le dijo enfadada- pero no has respondido a mi pregunta.
- Quiero conocerle Bella, creo que tengo derecho, me he perdido mucho de su vida.
Se mordió su labio mirándole- Si planteas quitármelo podrás estar mucho tiempo con él, no es necesario que me quites el mío –le dijo entristecida mientras se quitaba una lágrima con rabia de su cara. Lo escuchó suspirar con fuerza
- Sé que sobreactué con respecto a eso… -Se pasó una mano por su cabello- Sólo quiero que me dejes ser parte de la vida de mi hijo y no recurriré a nada…sé que me comporté como un idiota el otro día pero estaba demasiado dolido…
- ¿Y crees que yo no lo estoy? –Le interrumpió- podría echarte de mi casa a patadas, pero no lo hago… –sus manos agarraron suavemente sus brazos recorriéndole a su vez un escalofrío por el cuerpo.
- Lo sé, pero debes entender qué cuando calculé y me di cuenta que Noah era mi hijo me enfurecí, Dios Bella me he perdido tanto, tanto… que ni siquiera tengo derecho a que me llame papá porque nunca he estado para él…-ambos se mantuvieron en silencio- Solo ha sido el verlo, sentirlo y oír su sonrisa lo que ha hecho que todo mi mundo se diese la vuelta y no me importa nada más que él y que sea feliz –no había apartado la mirada de ella en ningún instante- Pero si no me dejas verlo entonces me da igual a quien me lleve por delante para poder estar con él.
- No te lo vas a llevar –fue lo único que salió de su boca.
- Nunca podría separarlo de ti –le sonrió- te ama… Sólo quiero conocerlo, pero si no me dejas Bella tendré que tomar las medias necesarias para hacerlo. No le obligaré a que me vea como su padre, supongo que Jacob o incluso Emmett ya lo son, si él quiere puedo ser "el nene" siempre.
¿Qué debía hacer ahora? Él le ofrecía una solución a todo sin pelear por Noah, solo tenía que dejarlo entrar en su vida, permitirle hacer lo que no había podido en esos años, ser alguien para su hijo, ser su padre.
- Noah sabe que tiene un papá, pero no es Jacob ni Emmett, su papá esta viajando pero vendrá a conocerlo cuando pueda volver a Londres –Bella bajó su mirada apenada- Le estuve contando ese cuento desde que me preguntó por ti, quizás en mi interior tenía la esperanza de que algún día yo tuviese el valor de buscarte para que supieras de él.
El dudó antes de hablar- ¿Entonces me permitirás verlo? Es la única solución para los dos, no quiero pelear por él, es un niño tan increíble, solo unos minutos y me tiene totalmente eclipsado
- Todo es demasiado confuso para mí desde el día que viste a Noah en el pasillo…-Iba a continuar pero la puerta fue abierta y su hijo entró corriendo hacia donde estaban.
- Nene – sonrió a Edward al verlo todavía allí- ¿Mami, nene pede cena con nosotro? – Miró a su bebé mientras le daba un beso.
- Noah, no…
- Por mi no hay problema. –Lo fulminó con la mirada, ahora no tenía ninguna excusa que dar para que no se quedara, necesitaba pensar mucho y estando allí Edward no podría hacerlo.
Pero al escuchar el sí de su hijo con tanto alegría tuvo que bajar sus hombros vencida, Edward se quedaría a cenar con ellos. A pesar de la reticencia en un principio por su parte, ahora se alegraba que él se hubiera quedado, porque verlo interactuar con su hijo y ver la felicidad de Noah le decía que estaba haciendo lo correcto, su bebé necesitaba a su padre, ya habían estado mucho tiempo separados, a pesar de todo la sangre llamaba y puedo apreciarlo cuando esa noche Noah le pidió a Edward que fuera él quien le contara el cuento. Cuando besó la frente de su hijo ya dormido y fue al salón Edward todavía se encontraba allí.
- Gracias por permitirme pasar un tiempo con él, he podido descubrir muchas cosas por mí mismo en este día, algo que no creía por palabras de otros –le miró extrañada- Eres una buena madre.
- Gracias –Se produjo un gran silencio que fue roto por Edward.
- ¿Me contarías más de él? Quiero saberlo todo – Edward dirigió su mirada hacia la estantería donde había varias fotos de Noah- ¿Tienes más fotos?
Sabía que permitirle quedarse más tiempo allí no era lo correcto pero su corazón se dividía pensando que se lo debía de algún modo después de alejarlo de Noah. Fue hasta un mueble y sacó varios álbumes.
- Puedes hacer copias si quieres – Edward cogió los álbumes de su mano abriendo uno, era del primer año de vida de Noah, pudo ver la sonrisa de nostalgia e ilusión de Edward al ver a su bebé recién nacido.
- ¿Cuando nació?
- El veintiocho de octubre, se adelantó dos semanas a lo previsto –Edward le sonrió, ella alzó sus ojos para verlo, podría haber pasado mil cosas entre ellos, quizás nunca podría perdonarse lo que se habían hecho, solo el tiempo diría eso, pero de algo estaba segura y en ese momento lo había confirmado, él necesitaba a su hijo tanto como Noah lo necesitaba a él- Está bien, acepto -Él seguía mirando las fotos cuando se paró para observarla a ella- Debemos hablar de los horarios y los días que podrás quedártelo, no quiero pelear para hacerle sufrir.
Edward asintió- Es lo mejor.
- Sí, debemos de hacerlo por el bien de nuestro hijo. –Por primera vez había dicho esas palabras, pues sabía que tarde o temprano debía preparar a Noah para que supiera que Edward era su padre.
Edward asintió y comenzó a caminar hacia la puerta, ella se quedó sentada en el mueble sonriendo mientras acariciaba la fotografía de Noah con un año, apenas había comenzado a caminar y la imagen lo mostraba un poco tambaleante.
-¿Cuánto tiempo estuviste planeando escapar de Eclipse? -Escuchó que Edward le preguntaba y ella se tensó, imaginaba que ya se había ido, además que esa pregunta la había hecho temblar, no quería recordar esos tiempos. Sin embargo suspiró profundamente antes de contestarle.
- Estuvimos varios años planeándolo, entre Angela y yo. Yo comencé una licenciatura a distancia de administración, lo que fue bastante dificultoso ya que no podía permitir que Aro ni nadie se enterara. Ambas reuníamos todo lo que podíamos por nuestros… servicios, lo cual no era mucho ya que lo que nos correspondía era una miseria, pero por lo menos nos daban dinero, en muchos sitios no hacían eso, solo nos cobraban por todo y era muy poco lo que podíamos reunir… incluso pasábamos varios días sin comer para no aumentar las deudas…
Lo escuchó suspirar hondo y arrugó la cara pensando en que tal vez había hablado de más, volvió su atención a las fotografías.
- Y después vine yo con las grandes propinas -comentó amargamente, Bella sonrió sin ningún humor.
- Nos diste esperanza… -respondió aún sin mirarlo.
- ¿Cuándo te fuiste conmigo de viaje ya habías planeado abandonarme? -Preguntó con voz recelosa y dura de nuevo. Ella negó con la cabeza.
- No se me había pasado por la cabeza… -respondió tensa.
- ¿Qué te llevó a ello entonces? -Insistió.
- Edward, eso forma parte del pasado… -le susurró en un ruego.
- Necesito saberlo… tengo demasiada confusión en mi cabeza ya que por años supe algo, tenía una versión de los hechos; pero después te encuentro y todo es tan distinto a como lo veía. No pareces una mercenaria, no estás disfrutando de mi dinero y tratas a mi hijo como si te importara, como si lo amaras, incluso lo tuviste sola, trabajando, luchando por ti misma cuando podrías haber obtenido una buena parte de mi dinero para su manutención y vendiendo nuestra historia -sonaba de verdad incrédulo porque no fue de esa forma, Bella sintió que su pecho se llenaba de furia y dolor por lo que él creía de ella. Nada nunca será igual- Así que necesito tu maldita versión, Isabella.
Ella tragó grueso y controlando su temperamento para no insultarlo y repitiéndose que era lo mejor para Noah si se llevaban bien, alzó la mirada y comenzó a explicar mecánicamente.
- En la última fiesta me encontré con un cliente de Aro y desperté del sueño, recordé que unos días después volvería al infierno, y todo sería igual sin importar… sin importar lo que pudiera sentir por ti… Estaba en una isla donde Aro no podría tocarme… tenía parte de los ahorros que tú me habías dado por mis… servicios. Llamé a Angela y le pedí que nos encontráramos en Nueva York, que hiciéramos lo que habíamos planeado por tantos años.
- ¿Solo Angela? -Insistió.
- No sé quién crees que me acompañó Edward, pero no, solo Angela… nadie más. Te dejé esa noche y viajé a Londres… y fui libre… y me di cuenta que estaba embarazada después de empezar a trabajar con Emmett… y aquí estamos.
- Y aquí estamos… -contestó él pasándose una mano por la cara y después la miró por un par de segundos. Muy intensamente, como si tratara de descubrir si mentía o decía la verdad. Ella no apartó la mirada, lo observaba con la misma intensidad, tratándole de demostrar que era sincera- Gracias -dijo y salió de la casa dejándola sola con su corazón martillándole contra su pecho.
¿Os gusto?
Muchísimas gracias a mis queridas betas sois geniales chicas, Beth me reí muchísimo contigo el otro día ya sabes por que, dichoso móvil ^^ Vicky muchísimas gracias por devolvérmelo tan pronto eres un sol, os adoro chicas
Gracias a las chicas que no tienen cuenta por sus comentarios: Brigitte, Neella, yessyZavala, Pulytas, shadoo, Andrea, yo misma, Prettykarol y Alia
Nos leemos en el siguiente capítulo, espero no tardar tanto pero no puedo prometer nada
Besitos y gracias
Se os quiere
xao
