Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Solo la trama me pertenece.
Ya no se como pediros disculpas por los retrasos en las actualizaciones pero es que no encuentro tiempo para nada
Gracias por la nominación a los FFAD, como mejor Bella Bitch ^^
A leer
Capitulo 21
Edward observó la cara de incredulidad de Alice, para después verla negar con al cabeza.
- Eso es imposible -le dijo su hermana-, ¿cómo vas a ser tu el padre de Noah? -Alice se levantó y comenzó a dar vueltas por su salón-. Nunca me has hablado de Bella, por Dios, ella ha pasado por todo sola. -Entonces le miró-. Tú no eres de esos que dejan a chicas embarazadas y se desentienden.
- Yo no sabía nada -le dijo enfurecido- me acabo de dar cuenta que puede ser cierto. -Su hermana se volvió a sentar-. ¡Ella me engaño! -Alice se mordió el labio nerviosamente.
- Ni siquiera te has hecho una prueba de paternidad, ¿cómo puedes estar tan seguro? -Alice agarró sus pelos con fuerza para fijar sus ojos en los de él-. No te vas a ir sin contarme desde cuándo conoces a Bella y cómo es posible que Noah pueda ser mi sobrino. ¡Por Dios, Edward! Si mis cuentas son correctas todavía estabas casado con Victoria.
Bajó la cabeza sintiéndose apenado, nunca hubiera querido que su hermana se enterara así de su historia con Bella, pero no había vuelta atrás, debía contarle todo. Sacar lo que llevaba dentro y descubrirle a Alice que Bella no era tan perfecta.
- Sabes que lo mío con Victoria estaba mal, no podíamos estar en la misma habitación por más de dos minutos porque siempre acabamos peleados, una noche no pude más y me fui de casa, sin saber dónde aparque mi coche, cuando me di cuenta estaba delante de un prostíbulo llamado Eclipse. -Levantó la cabeza para mirarla, Alice en ningún momento había dejado de atender a sus palabras-. Fue allí donde conocí a Bella…
- ¿¡Qué! -Ella no podía cerrar su boca asombrada-. ¿De qué estás hablando? Bella es una profesional que trabaja con Emmett desde tres años atrás… Es una chica adorable, una dama que adora a su hijo… Ella es mi amiga -manifestó lo último con voz firme, insistente-. Debes estar equivocado… confundido… quizás es una gemela perdida o no sé… -Edward rodó los ojos al ver su abnegación y su negación a aceptar la realidad. No sabía qué mierda tenía Bella que conseguía ganarse a todas las personas… ¿cómo podía engañarlos a todos?
- Sé que puede ser un tanto impactante, pero ella no es la mujer que crees, es una vulgar puta que me follé cuando estaba desesperado y que me usó de la peor manera… -Se detuvo cuando vio las lágrimas de su hermana.
- ¿Me estás diciendo que Bella era una prostituta? ¿Y que pagaste por ella? -repitió aturdida.
- Alice…. Lo hice hasta el cansancio -sonrió burlonamente-, Y es una de las mejores diría yo. -La rabia hablaba por él, su hermana le miraba asustada-, de las que son capaces de hacerte creer que sienten algo por ti mientras te follan y te arrancan tu dinero y tus… sueños… -Maldijo internamente mientras se jalaba el cabello hasta casi arrancárselo. No fue únicamente que había jugado con él, robado, humillado ¡y después, como si fuera poco, tuvo la maldita audacia de llevarse a su hijo! Iba a acabar con ella… en este momento podría matarla.
- No sé si quiero saber más acerca de esto, Edward. No sé porqué tu habrías ido a ese sitio y usarla… después abandonarla… tampoco entiendo porqué me cuentas eso… -le dijo angustiada mientras sus lágrimas no dejaban de caer.
Edward se acercó hasta ella cogiendo sus manos.
- ¡Porqué llegué a este sitio y la encontré después de buscarla por años! ¡Porqué cuando la encuentro no es la perra que jugó conmigo si no que es una "gran dama y señora"! -Escupió su veneno. Alice lo miró confundida.
- ¿Por qué la buscaste si la odias tanto? -Lo miró recelosa-. ¿Qué no me estás diciendo, Edward?
Él se tensó ya que en su deseo de explotar y desahogarse había dicho más de la cuenta.
- Eso no es importante, Alice, lo que es importante es que esa mujer tuvo a mi hijo tres años atrás y me lo ha ocultado todo este tiempo. ¡Robo mi… vida, mi dinero y ahora a mi hijo! ¡Es una vividora de la peor calaña!
Alice frunció el ceño y bajó su mirada por unos segundos.
- No entiendo… -susurró.
- Te estoy explicando que era una puta, que…
- No… -le interrumpió con tono fuerte-. Comprendo esa parte aunque no entiendo cómo puedes expresarte así, ella solo estaba tratando de sobrevivir… tú eras quien la usaba. -Gruñó indignado, por supuesto no sabía toda la maldita historia así que piensa que él era el culpable-. Lo que no comprendo es si ella es la vividora que hablas… ¿por qué no te demando para que mantengas económicamente al niño? ¿Por qué no dijo quién era el padre? ¿Ese, según tú, no era su último objetivo?
Edward parpadeó y la miró aturdido, ya que no encontraba la maldita respuesta a esa pregunta. Ella se había ido con su dinero, con ese bastardo del James, ¿por qué no abortó a su hijo? Noah fue un imprevisto y era un problema, y en el caso que no hubiese sido un imprevisto, que fue planeado para joderlo, ¿por qué esperar tanto tiempo? ¿Por qué no hacerlo desde el principio? Tampoco podía creer que ella esperaba que él fuera a vivir a Londres para hacerlo, salvo que tuviera algún medio de predecir el futuro eso fuera más que improbable, si no decir totalmente imposible. Demonios… ¿qué mierda quería esa mujer de él?
- Nunca nos lo dijo a ninguno… Pensé que era mi amiga, pero al parecer nunca confió en mí -balbuceaba Alice con voz dolida-. Entiendo que no es algo que quieras decirle a todo el mundo, pero ella me conoce, yo nunca la juzgaría…
- Por favor, Alice, te necesito ahora más que nunca, si Noah es mi hijo… -le interrumpió y después dejó su frase inacabada-. Sólo escúchame, es lo único que te pido, se que puedo ser demasiado brusco a veces pero ella me saca de mis casillas y después de saber lo de Noah no sé si pueda llegar a perdonarla en algún momento, pero necesito saber si es mío…
- Cuéntame cómo la conociste y qué fue lo que sucedió -le exigió.
- Alice… -le pidió.
- Vienes a mi casa a soltar todas esas teorías absurdas, y presumo que quieres mi ayuda con Noah, no puedo trabajar sin saber los antecedentes, Edward, además eres mi hermano, deberías confiar en mí, sabes que siempre te querré y apoyaré en todo… aunque no acepte tus medios o condene que hayas ido a ese sitio a hacer lo que hiciste…
Edward la miró por unos segundos y después respiró hondo en forma de rendición. Así que comenzó a contarle su historia con Bella, sin dejar detalle, desde que la conoció hasta esos últimos días cuando se habían vuelto a encontrar.
- Esta tarde cuando la esperaba para que habláramos de todo, la vi con ese niño y pensé de todo en esos segundos, en que ahora era madre y en quién seria el padre de ese pequeño…no te voy a negar que me sentí traicionado al saber que era madre, pero lo que nunca se paso por mi cabeza es que pudiera ser mío, no hasta que llegué a casa y comencé a recordar su cara y vi esos ojos… los mimos ojos que me devolvían la mirada en el espejo del baño de mi habitación -respiró hondo-. Mi mundo se ha vuelto del revés desde esta tarde, Alice, por eso vine aquí corriendo, necesitaba averiguar mas cosas de Noah…
A lo largo de todo su relato ella fue apretando más su mano en señal de ánimo, parecía que toda su reticencia del principio había desaparecido después de que le contara todo lo que le había sucedido desde que la conoció. Debía ser un golpe duro para su hermana enterarse del pasado de su amiga, pero sobre todo saber que Noah podría ser su familia.
- Entonces sí es mi sobrino. -Se levantó deprisa y fue hasta uno de los muebles del salón, cogió una foto y la miró detalladamente mientras la acariciaba con su mano, alzó su cabeza para mirarlo y fue hasta él extendiendo el portarretrato-. No sé cómo no me di cuenta antes, tiene tus ojos, iguales a los de la abuela. -Sonrió tristemente-. Solo tú los heredaste de ella y parece que Noah también. Es la foto de su bautizo, no puedo creer que Bella te lo hubiese negado por tantos años y que yo lo hubiera visto crecer sin saber que era mi sobrino.
No pudo apartar la mirada de la foto de su hijo, porque ahora mirándolo más detenidamente estaba convencido que ese niño era suyo, podía ver rasgos familiares de sí mismo en aquel bebé.
- Tengo que saber el porqué de todo, Alice, por favor déjame arreglarlo por mi cuenta, no quiero que Bella se entere todavía de que eres mi hermana.
- Está bien, te ayudaré en lo que pueda, Edward -accedió asintiendo-, pero, por favor, no hagas que ella se lo lleve de nuevo. Sea como sea imaginó que su vida no fue nada fácil… -En esos momentos se reflejo en su cara la tristeza, podría imaginarse que se veía traicionada por su amiga al no ver confiado en ella, por eso de sus últimas a papá y mamá cuando se enteren que son abuelos. -Su semblante a cambio al recordar a sus padres, serían tan felices al saberse abuelos. Edward la abrazó intensamente.
- Gracias por escucharme, Alice.
- Ya te lo dije, hermano, te quiero y siempre estaré aquí para ti
…
Después de salir de la casa de su hermana y volver al hotel, estuvo toda la noche sin dormir pensando en cómo enfrentaría a Bella, quiso ir a su casa a primera hora de la mañana pero lo último que quería era asustar a su hijo si se encontraba allí y escuchaba una pelea, así es que lo pensó mejor y la única solución que encontró fue volver a la empresa y esperarla allí.
Antes de salir de la habitación se había mirado al espejo y vio aquellas terribles ojeras de no haber pegado ojo en toda la noche, pensando en todo lo que había pasado en las últimas horas. Ahora estaba subido en el ascensor para poder buscar alguna explicación al porqué ella le había ocultado al existencia de su hijo. Cuando llegó hasta su despacho no había nadie, ni fuera ni dentro, por lo que se permitió esperarla sentada en el sofá mientras miraba a su alrededor, entonces aprecio algunas fotos que había allí. Se levantó y pudo observar a Bella con Noah, sonrió como un autentico idiota mirando a su hijo, entonces todo lo que había intentando retener salió a flote, se lo había perdido todo, sus primeros pasos; su primera palabra; sus cumpleaños. La rabia fluía por su interior, la cólera, el coraje, ahora mismo no era él. Comenzó a pasearse por aquel despacho esperándola, no sabía si podría estar un minuto más allí antes de empezar a buscarla por todo el edificio y exigirle una respuesta; pero entonces la puerta se abrió y la vio allí con cara asombrada al encontrarlo frente a ella, notó su intento de marcharse de allí, aunque no se lo permitiría, por lo que fue más rápido y la empotró contra la puerta mientras la cerraba, permitiendo a su ira salir libremente.
Ninguna lágrima suya podría ablandarle, no después de que le apartara de su hijo, le daba tanta rabia que se defendiera con esas ideas ridículas de que él no la aceptaría, que recurrió al más bajo de sus instintos amenazándola con quitarle a Noah, estaba dispuesto a todo con tal de tenerlo en su vida, ahora nada era más importante que él. No pudo sopórtalo más cuando ella le hizo ver la realidad a la que se habría expuesto si se hubiera quedado en Eclipse embarazada, salió de allí apresuradamente, necesitaba ordenador todo su mundo, necesitaba pensar, necesita saber a qué llevaría todo aquello, necesitaba conocerlo….
Se sentó en su despacho llevándose las manos a la cabeza mientras trataba de no volverse loco tras aquella pelea con Bella, aunque no le dio tiempo a mucho más pues alguien interrumpió en su despacho. Antes de poder levantarse de su silla, Emmett le había golpeado fuertemente en la cara haciendo que cayera al suelo, pudo sentir otros pasos que llegaban allí, sintió el sabor de la sangre en su boca, mientras oía al que era su amigo decirle que se largara de allí, pero no pudo apartar la mirada de ella aun cuando Emmett lo echó a patadas del despacho. Al ver sus lágrimas se dio cuenta que desde que llegó y se encontraron ninguno de los dos lo había hecho algo bien y que de nuevo se estaban haciendo daño, un daño que podría no repararse.
…..
Pasaron los días en los que no quiso salir de su habitación de hotel, contestó las llamadas de su hermana para que dejara de molestarlo, muchas veces quiso ir para verlo pero no se lo permitió, en esos momentos quería estar solo y solo pensar…
En uno de esos días su puerta fue golpeada, enfurecido y sabiendo que su hermana no podía estarse quieta en su casa caminó hasta allí y la abrió de golpe con intención de decirle que se marchara; pero no se esperaba que la persona que estaba allí. No era Alice sino Tanya.
- No sabía que venías.
- Si últimamente no me coges las llamadas, estaba preocupada y ahora lo estoy más viendo tu aspecto. -Él se miró y notó su ropa arrugada, sabía que debía tener demasiada barba y estaba descuidado, no le había molestado su higiene personal, solo en analizar su nueva obsesión. Se apartó para dejarla pasar. Ella le besó suavemente en al mejilla.
- ¿Y mis padres? -le preguntó.
- Llegaran la semana que viene, yo me adelante, porque sabía que algo no iba bien. -Pasó su mirada por toda la habitación, había cosas tiradas alrededor, todo desordenado. Volvió a mirarlo-. No quería que te encontraran así. ¿Qué ha pasado, Edward?
Se quedó callado, no sabía si contarle todo a Tanya. ¿En qué quedaría su relación después de esto? Pero ella lo había ayudado tanto que quizás el desahogarse y soltarlo todo le vendría bien, Tanya siempre había sido una persona muy compresiva, sus consejos le había llevado por el buen camino.
- ¿Por qué apenas hemos hablado en estos días? Confía en mí, Edward. -Se acercó a él y ambos se sentaron en el sofá mientras ella le agarraba sus manos-. Estoy aquí.
- Tanya, la encontré. -Ella sonrió tristemente-. Cuando llegue a la empresa descubrí que ella era una de las socias, no puedo explicarte lo que sentí en ese momento, todo mi mundo se vino abajo, no he tenido el control sobre mí mismo desde ese día. Cuando la vi allí delante como toda una ejecutiva, la rabia estaba haciendo que mi cuerpo convulsionara y después me entere que tenía a otro hombre a su lado, sentí que iba a explotar como nunca lo había hecho antes… -Entonces se dio cuenta que Tanya lo miraba con tristeza pero a la vez aliviada, se había desahogado por completo con ella.
- Gracias por decírmelo y no ocultarlo… -se quedó callada.
- Estoy perdido, hay algo más que tengo que contarte...
- Sea lo que sea, no voy a marcharme, voy a estar aquí para apoyarte. -Se mordió el labio antes de seguir hablando-. Incluso si es para recuperarla.
- Tanya no…
- Edward, no podemos engañarnos, no quiero que nos engañemos, ambos sabemos que tú nunca dejaras de amarla y yo voy a estar aquí tanto si la recuperas como si no… -Ella lo abrazo-. Te quiero demasiado y no puedo obligarte a vivir una vida a mi lado cuando vas a ser infeliz.
- No te merezco…-Ella le puso un dedo en sus labios en señal de silencio.
- ¿Qué tienes que contarme? -Le sonrió ampliamente aunque él sabía en el fondo que su corazón no expresaba esa sonrisa. El cuarto se quedo en el máximo de los silencios hasta que decidió decirlo todo.
- No quiero que me ayudes a recuperarla a ella sino a mi hijo. -La sonrisa de la chica desapareció cambiándose a un estado de incredulidad.
- ¿Qué? -le pregunto intentando reaccionar.
- Tengo un hijo de casi tres años, ella me lo ha ocultado por todo este tiempo.
- No puedo creer eso, Edward. -Agarro sus manos-. ¿Cómo se llama?
- Noah -respondió sonriendo con orgullo. Tanya le devolvió la sonrisa-. Tiene mis ojos, es perfecto…
- Necesito que me lo cuentes todo… -Edward asintió mirándola.
No supo cuántas horas estuvieron hablando, solo sabía que se sentía mucho mejor después de que alguien supiera por todo lo que estaba pasando. Esa noche por fin pudo dormir unas horas, Tanya se tumbó junto a él y ambos sucumbieron a Morfeo. A partir de ese día todo sería diferente, como él le había dicho a la mujer que se encontraba a su lado, debía cambiar para poder acercarse a su hijo. Su hijo. Todavía sonaba tan raro pero a la vez su pecho se llenaba de tanto amor hacia ese pequeño desconocido. Seguiría el consejo de Tanya, él debía ir por el buen camino para conseguir entrar en su vida y que alguna vez pudiera llamarlo "papá".
…..
Siguiendo los consejos de Tanya lo primero que tenía que hacer era resolver todo con Emmett, por lo que allí se encontraba en la puerta de su casa un domingo, esperando que no le echara a patadas de allí; pero en al puerta no estaba él sino una mujer rubia impresionante. Sonrió para sí mismo, ella debería ser la esposa de Emmett. Entonces, antes de poder hablar, una niña vino corriendo hacía donde estaba su madre, por primera vez desde que Emmett la nombró conoció a Lily, era tan preciosa como su mamá, debería decirle a su amigo si eso se resolvía, que ella no se parecía en nada a él.
- ¿Puedo ayudarle en algo? -le preguntó al mujer mientras agarraba la mano de la niña que lo sonreía.
- Hola -le saludo la pequeña.
- Sí, me gustaría hablar con Emmett, ¿está en casa?
- Claro. ¿Lily, por qué no vas a llamar a papá? -La niña asintió mirándole, entonces él le guiñó un ojo y sonriendo se fue dando saltos dentro de la casa-. Pase, por favor.
- Gracias. -Ella lo llevó hasta el salón-. Debes ser Rosalie, Emmett me ha hablado de ti y de la pequeña.
- Sí, pero yo no le conozco -contestó con una sonrisa. ¡Claro, qué tonto, ni siquiera le debería haber hablado de él!
- Disculpe mi falta de respeto, soy Edward Cullen….
- ¿Qué haces aquí? -Antes de poder seguir presentándose la voz de Emmett se alzó por toda la estancia. Pudo apreciar cómo Lily se escondió detrás de su madre al ver actuando de esa manera a su padre. Respiró hondo, sabía que aquello no iba a ser fácil.
- Necesito hablar contigo.
- No tenemos nada que hablar, Edward. -Su mujer los miraba a ambos contrariada-. Será mejor que te vayas.
- Emmett… -Rosalie le riñó-. Esa no es la forma de tratar a un invitado y has asustado a Lily. -El aludido miró a su hija y entonces la vio agazapada al lado de su madre. Se acercó a ella y se agachó a su altura.
- ¿Princesa, por qué no vas con mamá arriba mientras yo hablo con este hombre? Te prometo que no gritare más. -La niña asintió sonriendo mientras lo abrazaba y le daba un suave beso en al mejilla. Se puso a la altura de su mujer y pudo oír en bajo como ella le decía que se comportara-. Acompáñame al despacho.
Aquello era un paso, gracias a la intervención de Rosalie podría hablar, recorrió un pasillo de la casa para después entrar al despacho.
- No tengo todo el día así es que es mejor que comiences.
Bien aquello tendría que ser rápido o le echaría pronto de la casa.
- Primero, quiero pedirte disculpas por todo el daño que he ocasionado desde mi llegada, no pretendo que me entiendas, Emmett, pero esto ha sido todo un shock para mí.
- No es a mí a quién debes pedir disculpas.
- Lo sé y créeme se las pediré porque no puedo seguir un minuto más con esta situación, me consume y no creo que ella lo merezca.
- Hasta que por fin te das cuenta.
- Ahora solo quiero recuperar el tiempo con mi hijo y no puedo hacerle sufrir con un enfrentamiento entre Bella y yo, no sería justo para él; además que me he cansado de pelear, no me esta llevando a nada. -Emmett no aparto sus ojos.
- ¿Para qué has venido?
- Necesito que me ayudes, necesito poder acercarme a Noah…
- Creo que no has venido al mejor sitio para pedir ayuda.
- Tú lo dijiste: "no quiero perder tu amistad" -Le recodo las palabras de días atrás-. Sé que he sido un completo imbécil días, pero quiero la felicidad de Noah, quiero conocerlo, ¿es tan difícil de entender? Vamos Emmett, eres padre, imagina que alguna vez te separaran de ella… -Se quedo en silencio-. ¿No moverías cielo y tierra para volver a su lado? -Emmett asintió-. Es lo que ahora intento hacer, he perdido ya demasiado tiempo.
- Edward, le dijiste que se lo quitarías.
- Sí y me siento como un bastardo, estaba dolido y la rabia habló por mí.
- Tienes que demostrarme mucho más que palabras para que yo pueda ayudarte y empiece a confiar en ti de nuevo, quiero hechos Edward.
Le sonrió por que le estaba dando un rayo de esperanzas.
- Gracias. -Se dirigió hacia la puerta para irse, pero antes se volteó para mirarlo-. Tienes una familia preciosa. -Emmett le sonrió asintiendo-. Pero esa niña ha sacado todo de su madre, es demasiado bonita para ser tuya. -Ambos soltaron una carcajada.
- Lárgate, Cullen, antes de que me arrepienta -le dijo sonriendo, volvieron a mirarse mientras asentían con al cabeza. Desde la universidad habían sabido leerse el uno al otro y ahora podía ver en sus ojos que quería darle un mínimo de confianza, por lo que no podría cagarla.
- Hasta pronto, Emmett.
…..
Todavía no podía creer que ese día lo volvería a ver después de dos días, le había costado convencer a la mujer que trabaja en casa de Bella, pero creía que hasta ella sabía quien era él para Noah. Esa tarde con su hijo fue tan especial que no le importaba ensuciar su traje con tal de estar rodando en el suelo con él, tenía tanta energía y era tan sumamente despierto e inteligente.
Allí estaba en su cama rodeado de miles de fotos de su hijo, esa que Bella le había dejado para poder hacer copias, al ver su sonrisa pudo llegar a entender que no podía culparla por llevárselo de ese antro, pero todo hubiera sido tan diferente si hubiese confiado en él. Se habría marchado del país por ellos, hubiese comenzado una nueva vida, aunque entendía los miedos que la llevaron a marcharse para no volver y ahora solo tenía en mente recuperarlos, quizás no podrían ser una pareja pero si unos padres que se llevaran bien por su pequeño y a cada foto que pasaba estaba más y más convencido de ello; Noah era lo primordial entre ellos.
Bella le abrió la puerta segundos después de que hubiera tocado el timbre, antes de que pudiera decir algo un pequeño en albornoz corrió hacía él gritando.
- ¡Nene! -El niño alzó sus manos para que lo cogiera, entonces cuando volvió a ver la cara de Bella ella sonreía.
- No ha querido bañarse hasta que llegaras. -Beso al frente de su hijo-. Esta eufórico desde que le dije que vendrías. -Su pecho se llenó de orgullo al escucharla, su hijo le quería. Entró en el apartamento.
- Pues será mejor que le demos ese baño. -Cuando llegó al salón pudo ver que allí estaba Jacob observándole, ninguno de los dos dijo nada, Bella pareció que aprecio la tensión cuando habló.
- Te diré dónde esta el baño. - Con su hijo en brazos no miró de nuevo a Black y siguió a Bella hasta allí-. Ya esta preparada el agua, allí tienes el champú. -Asintió mientras la miraba-. Le gusta jugar un rato antes de salirse. -Había dejado a Noah en la alfombra mientras lo desnudaba escuchando a Bella-. Te dejo con él, tengo que ir…
- Tranquila, ve. -Ambos se miraron en silencio-. Yo me quedo con este trasto.
Bella asintió mientras se agachaba hacia Noah.
- Pórtate bien y no tires demasiada agua. -Vio como ambos se sonreían y alzó su ceja intrigado. Ella se levantó mirándole-. Todo tuyo.
Se fue dejándoles solo, aunque no quisiera admitirlo los celos se lo estaban comiendo por dentro desde que lo vio allí, pero no podía hacer nada, ella había rehecho su vida con el tal Jacob. Cogió a Noah y lo metió en la bañera mientras echaba gel en el agua para que hiciera espuma, pudo ver que en un lateral de la bañera había juguetes y los tiró dentro. Noah soltó una carcajada al ver todos aquellos juguetes, él empezó a limpiar su cuerpo con una esponja para después lavar su cabeza con champú, podía observar que no le hacia mucha gracia que le mojaran la cabeza mientras le aclaraba; pero después de terminar comenzó a jugar con todos los juguetes que allí había. Se sentó en el suelo del baño observándole, entonces Noah lo miró y pudo ver que sus intenciones no eran buenas pues le salpicó con el agua toda la camisa que llevaba.
- ¡Noah, no, mira, me mojaste! -Pero su hijo rio más fuerte y volvió a hacerlo, entonces él no pudo resistirse y comenzó a jugar con él y el agua como si tuviera su misma edad, ¿qué mas daba? La ropa podía secarse, ahora comprendía las palabras de Bella, no tires demasiada agua.
Media hora después, lo sacaba y secaba con una toalla, mientras él estaba empapado de pies a cabeza, entonces oyó una risita detrás de ellos, se giró y miró a Bella que los observaba. Aunque notó que si bien podría estar riéndose sus ojos estaban tristes.
- ¿Estás bien? -Le preguntó. Ella asintió pero igual no se convenció mucho con su respuesta, vio como se acercaba a ellos mientras cogía a Noah.
- Iré a ponerle el pijama, te traje unas toallas para que te pudieras secar. - Se quedo en silencio-. También algo de ropa, espero que no te importe que sea de Jacob, pero se me olvido decirte que trajeras un cambio por si este bribón te mojaba… -dijo revolviendo el pelo de Noah.
- Estoy bien con las toallas, los pantalones apenas se mojaron.
- Bien -dijo asintiendo y después se mordió el labio inferior-. Estaremos en la cocina para cenar, trae la ropa para meterla en la secadora.
- No tardare.
Se fue con Noah que le sacó la lengua antes de cruzar la puerta del baño. Sonrió mientras se quitaba la camisa empapada e intentaba secarse. Vio las ropas de Black allí encima y todo su estomago se revolvió, tenía ropa de él allí, aunque sabía que no vivían juntos, solo imaginarlo hacia que quisiera devolver. A regañadientes tuvo que ponerse la camiseta pues Bella no se encontraría muy cómoda con su pecho al descubierto.
Cenaron juntos mientras su hijo parloteaba sobre cosas de la guardería, no podía parar de reír antes sus ocurrencias. Poco después se encontraba viéndole dormir tras haberle contado un cuento, besó su mejilla y salió hacia el salón donde Bella se encontraba, tenía en su mano su camisa.
- Ya esta seca.
- Gracias. -¡Qué alivio quitarse la camiseta de ese hombre! Sin pensarlo se cambió allí mismo, pudo ver como Bella estaba mirando su pecho y al ver que el se había detenido en abrocharse su camisa, ella subió sus ojos ambos no pudieron apartar sus miradas. ¿Aquello en sus ojos marrones era deseo? Ella dio un paso adelante y él la imitó pero entonces la vio retroceder-. Lo siento -le dijo mientras terminaba de abrocharse la camisa.
- No pasa nada, no es algo que no haya visto antes, ¿verdad? -Ella le sonrió y él le devolvió la sonrisa.
- Gracias por lo de hoy -Ella asintió-. ¿De verdad estás bien?
- No es nada, Edward, es solo que Jacob no se ha tomado bien que estés aquí. -Iba a replicar pero ella habló primero-. Ya le he dicho que tiene que acostumbrarse a ello, eres el padre de Noah.
- Bien -No quería discutir con Bella, era mejor dejarlo así, pero le llevaban los demonios, ¿quién se creía ese chucho para prohibirle ver a su hijo?, ¿será que temía algo? Sonrió en su interior, quizás esos celos podrían jugar a su favor si manejaba bien sus cartas. Dejó de pensar en todo aquello para mirarla de nuevo-. Será mejor que me vaya, es tarde.
- Claro -respondió y él se giró para ir hacia al puerta-. Edward -Al oír llamarlo volvió su cabeza hacia ella de nuevo-. ¿Podrías venir mañana?
- Por supuesto, adoro estar con Noah.
- Quiero que estés aquí cuando le cuente que tú eres su papá. -Miles de mariposas revolotearon por su vientre al oírle decir eso.
- ¿Qué?
- No puedo alargarlo más, habéis estado demasiado tiempo separados, creo que es hora de que lo recuperéis todo. -No pudo resistirlo y fue hasta ella abrazándola.
- Gracias Bella. -Ella le sonrió cuando se separaron-. ¿Mañana?
- Mañana...
¿Os gusto?
Gracias a Beth por en este capitulo ayudarme tanto, espero no haberte dado mucho el coñazo, jeje
Un saludo muy especial a mi otra beta Vicky que esta en plenos exámenes y no puedo betearme, le mando mucha suerte animo que no queda nada.
Gracias a las chicas que no tienen cuenta por sus comentarios:Neella
Nos leemos en el siguiente capítulo, espero no tardar tanto pero no puedo prometer nada
Besitos y gracias
Se os quiere
xao
