Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Solo la trama me pertenece.

Dios mío ni yo misma me puedo creer que haya tardado tantísimo en poder actualizar, pero he tenido unas semanas de infarto entre el trabajo e irme a Lisboa a ver a Robert (con lo que conlleva todo) nada de tiempo para dedicarle a la historia, pero traigo un capítulo largo espero que me perdonéis

La cancion es: "Tell It Like It Is" Aaron Neville- www . youtube watch?v=4wRFAiYPLcg

Nos leemos abajo


Capitulo 22

Bella tras haber arropado y desearle buenas noches a su hijo, lo observó dormir, observó todas las similitudes entre él y su padre y cómo, sin Noah saberlo, tenían ya una conexión especial. Cuando se tumbó en su cama no fue capaz de dormir, a pesar de estar agotada, solo daba vueltas en su cama, de un lado a otro, pensando en todo lo que sucedió horas antes.

Se sentía triste por el comportamiento de Jacob cuando había visto llegar a Edward a su casa; antes de que este llegara le había hablado de que había accedido a que Edward viera a su hijo, ya que Noah no tenía la culpa de nada y merecía tener a su padre a su lado, no había dicho nada, solo mantuvo su silencio y obvió lo que ella le había dicho. Sin embargo, su semblante cambió cuando Edward apareció en su casa y Noah se tiró a sus brazos; quizás Jacob estaba celoso porque Noah estuviera así de contento y mostrara más interés en ese "extraño" que en él. Pero cuando Bella dejó a Edward en el baño con su hijo no le gustó la reacción de Jacob; le echó en cara que ella hacía eso para acercarse a él, que sabía que no le había olvidado. Fue algo que la dejó completamente descolocada. Sabía que los celos hablaban por él, así es que antes de que todo fuera a peor le dijo que se fuera, que no era el mejor momento para hablar aquello, Jacob furioso cogió su chaqueta y se fue sin ni siquiera despedirse de Noah.

Apartó toda esa imagen de su cabeza. Tendrían que hablar detenidamente de todo. Desde la aparición de Edward su vida estaba cambiando y necesitaba volver a esquematizarla de nuevo, debía hacerle entender a Jacob que él ahora era parte de la vida de su hijo y que eso no lo podía cambiar. Giró sobre sí misma en la cama poniéndose en posición fetal mientras una sonrisa iluminaba su rostro al recordar como su bebé había mojado a Edward de arriba abajo durante el baño. Era un imposible que ellos pudieran volver pero su hijo se merecía tener a su padre en su vida, por ello decidió decirle a Edward que al día siguiente hablarían con Noah, no podía dejarlo pasar más, su hijo tenía que saber que él era su padre, aun así tenía un miedo terrible… ¿Cómo reaccionaría Noah al enterarse?

Tenía que dormir, mañana sería un día muy largo. Su subconsciente le jugó una mala pasada e hizo que su cuerpo se estremeciese al recordar como casi cae en la tentación de besar a Edward cuando lo vio cambiarse de camisa; sintió la atracción que ambos compartieron en el pasado. Pero reaccionó a tiempo, se habían hecho demasiado daño, había pasado mucho tiempo y lo más importante no sabía nada en absoluto de la vida de ese hombre durante los años que pasaron separados. ¿Seguiría casado? ¿Tendría otra amante que la sustituía?Bloqueó la dirección de sus pensamientos, eso no le interesaba. Entre ellos dos no había nada, solamente un hijo en común, y ella estaba con otra persona, así que aunque se diera el caso de que estuviera solo, ella no lo estaba. Era extraño cómo cada vez que se encontraban había terceros involucrados o la propia vida se encargaba de separarlos, eso solo debería reafirmarle que de ninguna forma, jamás, estarían destinados a estar juntos.

Apenas durmió dos horas esa noche y lo notó rápidamente en su cara al mirarse al espejo antes de ducharse e ir a despertar a Noah. No sabía si era por lo de Jacob o por decirle a Noah todo ese día o incluso por volver a verlo, pero sentía una inquietud en cada fibra de su ser que le fue imposible conciliar el sueño sin una maldita pesadilla. Relajó su cuerpo debajo del chorro de agua caliente y por un instante dejó de pensar en todo, se sentía tan a gusto allí, podría estar horas debajo del agua, pero los deberes la llamaban así es que cerró el grifo y salió para comenzar a vestirse. Después fue hacia la habitación de su hijo y abrió con cuidado la puerta, le encantaba observarlo dormir por unos segundos antes de despertarlo, se veía tan sumamente adorable, se acercó a su cama como todas las mañanas en las cuales no era él que se levantaba antes y se iba a saltar a su cama. Acarició su cabello.

- Noah, a despertarse –le dijo suavemente, sonrió al observar todas sus sabanas y colcha enredadas, era inquieto hasta en sueños, cuando se dormía con él se movía de tal manera que la tenía en una esquina mientras el dormía a sus anchas en toda su cama-. Vamos bebé, hay que desayunar. –Poco a poco vio como sus ojitos empezaban a abrirse. Se inclinó y le besó en la mejilla, el niño se frotó los ojos como respuesta.

- Mami, quero dormí un poquito más.

- No bebé, llegaremos tarde, además hoy te tengo una sorpresa. –Vio como él abrió sus ojitos emocionado.

- ¿Una sopesa? –preguntó mientras se sentaba en la cama. Asintió sonriéndole.

- Pero no te puedo decir nada hasta la tarde. –Hizo un pucherito mirándola-. Noah, eso no me valdrá esta vez, mi amor tendrás que esperar.

- Etá bien –dijo resignado.

- Mientras cojo tu ropa, ¿por qué no vas y le dices a Sue que hoy tendrás una sorpresa?

- Sí. –Se desarropó emocionado y después de que Bella se levantara él bajó de su cama, dispuesto a correr hacía la cocina. Trataba a Sue como si fuese su abuela, la adoraba, y ella estaba encantada con ello.

- Noah, las zapatillas, si andas descalzo te puedes resfriar –le dijo al descubrir que no se las había puesto, el niño volvió sobre sus pasos, se las puso apresurado y salió corriendo de su habitación.

Mientras abría su armario para coger su ropa de hoy pensó en Sue como la abuela; pronto descubriría que sí que tenía abuelos de verdad e incluso tíos, aunque no sabía si Edward tenía hermanos, nunca hablaron de ello. Cuando su familia supieran todo ¿los aceptarían? Si supieran de su pasado… podrían rechazar a Noah; el temor se instaló en su cuerpo, nunca dejaría que su bebé fuera rechazado, sacaría las uñas por defender a su hijo. Suspiró cerrando el armario con la ropa en la mano y salió de la habitación.

Noah había estado muy emocionado durante toda la mañana y cuando lo dejó en la guardería su profesora sonrió al verlo tan feliz, ahora mismo ella también sonreía como una tonta al recordarle.

- Bella, Alice esta aquí dice que si tienes unos minutos. –Salió de su ensoñación al oír la voz de su amiga por el intercomunicador.

- Claro, Angela, dile que pase. –Dejó los papeles que estaba revisando a un lado y alzó la mirada para ver a Alice entrar en el despacho; se extrañó por la cara de tristeza que traía, esa chica era la más alegre que podía conocer-. Alice, ¿qué ha pasado? –Se levantó para ir hasta ella pero la chica la detuvo con la mano y negando con su cabeza se sentó. Bella fue a sentarse al lado de ella.

- Nunca me has contado de tu vida en Estados Unidos. –Bella la miró confundida-. Yo nací allí, solo dejé esa tierra cuando vine aquí –Alice la miró-, pero eso ya lo sabes, te lo conté todo.

- ¿Por qué me preguntas esto ahora, Alice? ¿Sucedió algo en Estados Unidos que te tenga así de mal? ¿Tu familia…? –Preguntó azorada.

- No… -contestó Alice tragando grueso-. Mi familia está bien… más que bien, ahora todos estamos juntos en Londres; mis padres junto con mi hermano vivían en Estados Unidos. Sabes que yo sentía que me faltaba una parte porque solo tenía a Jasper; pero bueno, tuve que conformarme, solo que ahora los tengo a todos conmigo. Así que mi familia está mejor ahora… creciendo, según lo que me di cuenta recientemente. ¿Tú dejaste familia en Estados Unidos cuando viniste a vivir aquí?

Sus ojos la miraron con incluso más tristeza que antes y Bella se tensó, no entendía por qué Alice estaba actuando tan extrañamente.

- No… -respondió un poco ahogadamente. En ese instante sentía que la vida como la conocía estaba acabada, con la aparición de Edward, los problemas con Jacob… ¿por qué Alice venía ahora a querer saber de un pasado que no quería o podía contar? ¿Es qué acaso no podía mantener algo de lo que había forjado con tanto esfuerzo en los últimos años?

- Me he dado cuenta que a pesar de que nos conocemos desde hace tres años, no sé nada de ti antes de que llegaras a Londres –comentó Alice apartando la mirada como si esas palabras le costaran y casi podía jurar, por el ahogo en su entonación final, que estaba forzándose a no llorar. Bella se quedó callada durante unos segundos. ¿Qué iba a decir? Estaba tan cansada de mentir…

- Mi pasado no fue fácil Alice, prefiero dejarlo atrás –respondió con una especie de ruego de trasfondo. Por favor, no vayas hacia allá… no quiero seguir con la actuación hoy… no hoy…

- Lo sé… -respondió Alice y Bella se tensó, la forma de su entonación y su mirada le hizo respirar aceleradamente. Dios… ¿qué demonios está ocurriendo?-. ¿Te conté alguna vez de mi hermano? –le preguntó. Se forzó a asentir.

- Es un empresario de América que está casado con su amor de la universidad, ¿no es así? –Preguntó y apretó sus manos en puños.

- Sí… -respondió levantándose de la silla y caminando alrededor- Mi hermano… no ha tenido una vida fácil, te lo aseguro, siempre fue un buen hombre, pero su esposa Vi…su esposa –se apresuró a corregir y Bella frunció el ceño- se obsesionó por tener un bebé, lo quería más que nada en el mundo, tanto que terminó en una institución psiquiátrica, donde aún se encuentra. Él tuvo que ingresarla allí después de que intentara suicidarse, al tiempo se divorció ya que nunca se recuperaría según los médicos, lo cual estoy segura que le hizo sentir culpable ya que la dejaría sola, aunque jamás la ha dejado desamparada, me consta por lo que me cuentan y porque mi hermano jamás lo haría, no está en su naturaleza…

- Eso es terrible, Alice… -contestó llevando una mano a su boca.

- Lo fue… y estoy segura que eso lo destrozó, le hizo hacer cosas que no hubiese siquiera pensado antes, mis padres me dijeron que se emborrachaba constantemente; que la frustración era grande por las múltiples peleas que tenía con su esposa; incluso hubo una vez que tuvo que sacarla arrastrada de la casa de mis padres por sus gritos y sus ataques de locura… aunque en ese momento no lo sabía… Estaba desesperado… sin esperanza…

- Dios… pobre hombre –comentó Bella mordiéndose el labio inferior. Agradecía el cambio de tema, todo era preferible a que hablaran de su pasado- ¿Le sucedió algo a tu hermano y por eso estás así? –insistió. Alice cerró sus ojos como si con eso evitara llorar.

- Quizás… ya que eso le hizo hacer cosas que jamás creí que haría… Como ir a un prostíbulo una noche y contratar los servicios de una castaña…

Bella se tensó y sintió que su corazón se detenía, literalmente, fue como si todo su sistema nervioso colapsara. . Jadeó y se levantó del asiento casi trastabillando.

- ¿Alice? –preguntó en un susurro. Su amiga se giró y ahora sí, una lágrima corría por su mejilla.

- Nunca te hubiese juzgado Bella… jamás lo hubiera hecho. Tu pasado… fue terrible, pero esa no eres tú. Solo quería que lo supieras, que yo sí me consideré tu amiga, y aunque comprendo que es difícil que me confiaras tu pasado, lamento que no lo hubieras hecho, porque nada hubiese cambiado entre nosotras. Te prometo que jamás nadie sabrá de él por mis labios.

Se giró para irse pero Bella la tomó del brazo para que no se fuera. Un segundo después ambas se estaban abrazando y llorando. Se quedaron así por unos minutos, sujetándose y temblando.

- Lo siento… -repitió Bella una y otra vez hasta que lograron calmarse un poco para poder hablar más coherentemente- Lamento haberte hecho daño, es solo… que no es algo que me enorgullezca Alice, y solo quería ser normal, que alguien me viera y no fuera la prostituta, la huérfana, la puta… solo Bella… no podía arriesgarme a que tú lo hicieras, o que alguien de mi nueva vida lo hiciera, porque por fin soy solo yo…

Alice asintió y se apartó limpiándole las lágrimas. Bella hizo lo mismo con las de ella causando que ambas rieran porque se entorpecían el trabajo de la otra. La miró con curiosidad.

- ¿De verdad no te importa? –preguntó en un susurro. Alice negó con la cabeza.

- Quería matar a Edward cuando me lo contó, no puedo creer que te hubiese usado de esa manera… -comentó con tono enfurecido. Bella negó con la cabeza.

- Fue el único que nunca me hizo sentir como una puta, Alice. Y rompió mi corazón por haberlo abandonado, pero no podía continuar en ese sitio, mucho menos después de saber… -Se detuvo y la miró fijamente asombrada.

- Sí, de mi sobrino –confirmó Alice y Bella dio un paso hacia atrás, horrorizada por las implicaciones de esto. Toda la vida pensando que su hijo nunca conocería ninguna parte de su lado paterno y siempre la tuvo a ella-. Edward vino a mi casa la otra noche –Alice suspiró antes de continuar- cuando vio a Noah y entendió que era suyo. Vi lo dolido y confuso que estaba al darse cuenta que estos años los había perdido y no había podido estar cerca de su hijo, allí fue que lo supe todo… Él ha sufrido mucho Bella, su pasado, Victoria, te aseguro que un niño era lo que más quería, aunque lo mejor es lo que sucede, porque no fue con ella sino contigo… Edward me pidió que no interfiriera, que no te dijera que era mi hermano porque pensaba que lo empeoraría todo, pero no podía quedarme callada o quieta cuando sé que él no ha tenido la posibilidad de estar con su hijo en varios años…

Bella suspiró y se pasó una mano por su cabello, meditando- No quería separarlos Alice, es solo que… debes comprenderme, Edward era un desconocido que me pagaba por… sexo. No podía obligarlo de ninguna forma ni tampoco creí que él quisiera hacerlo…

- Edward nunca te hubiese abandonado… él no es ese tipo de hombre, no le diste tiempo para que te mostrara como era en realidad… -declaró Alice fehacientemente.

- Pero yo no podía arriesgar la vida de mi hijo por ello y obviamente tiempo era lo que menos tenía… -le contestó y ambas se miraron por unos segundos, hasta que Alice asintió, como si lo hubiese entendido.

- Solo no vuelvas a llevártelo lejos, no los separes de nuevo, Edward lo amará y le dará todo lo que necesite, Noah necesita a su padre, Bella…

- Lo sé, y ya él y yo hemos llegado a un entendimiento, incluso hoy le vamos a decir a Noah que es su papá… -Alice abrió sus ojos ampliamente y sonrió, viéndose ilusionada y emocionada, incluso comenzó a removerse como si quisiera pedir algo pero no supiera bien cómo. Bella asintió a su ruego silencioso- Y por supuesto que cuando lo desees podremos decirle que eres su tía… no creo que haya mucho cambio allí, desde el principio lo trataste como tal…

Alice sonrió ampliamente y volvió a abrazarla con fuerza- Familia… ahora somos familia Bella… -Sonrió y después se tensó ligeramente al pensar en ello. Alice se quedó muy quieta.

- ¿Alice? –Preguntó en un susurro- ¿Crees que tus papás…?

- Lo amaran –se apresuró a agregar sin siquiera dejarle terminar la pregunta- Estarán extasiados por su primer nieto, y la verdad es Bella, que no les importara tu pasado si quisieras compartirlo, te lo prometo; pero si no quieres hacerlo también estaría bien, te lo prometí, nunca diré nada, y no creo que Edward lo haga tampoco, ya le jalé las orejas lo suficiente para que controlase su lengua… -Ambas rieron- Solo te pido que no los alejes de nosotros ¿sí?

Bella asintió y después de conversar un rato más sobre cómo eran los padres de Edward y lo emocionados que se pondrían cuando conocieran al pequeño, lo cual Alice aceptó a regañadientes que aún no sucedería ya que primero deberían superar el tema de "yo soy tu padre desaparecido", se fue de la oficina dejándola recostada sobre la pared respirando agitadamente como si hubiese corrido un maratón. Y en alguna parte de su cerebro fue registrada la palabra que su amiga había dicho casi sin pensarlo… familia…

….

Después de haber salido del trabajo, recogió a Noah de la guardería y lo llevó a casa saltando alrededor porque ya estaban cerca a su sorpresa. Cada paso que daba Bella se sentía más ansiosa por ello, pero trató de reafirmarse una y otra vez que estaba haciendo lo correcto.

Cuando estaban en su casa y faltaban apenas cinco minutos para que llegara Edward su estomago ya se encontraba destrozado por los nervios.

- ¿Y la sopesa, mami? –Miró a su hijo y sonrió, tratando de fingir una calma que no sentía en absoluto.

- Ya va a llegar. –El niño la miró confundido, ella sonrió, desde que había salido de la guardería no había dejado de preguntarle que cuándo le daría la sorpresa, en ese momento sonó el timbre-. Vamos a abrir la puerta.

Noah agarró la mano de su madre extrañado cuando ella se la tendió, pero todas sus dudas quedaron anuladas cuando tras la puerta apareció Edward, traía un enorme peluche de Rayo, el dibujo preferido de su hijo.

- ¡Nene! –Gritó su hijo con alegría a la vez que se tiraba a los brazos de Edward. Bella tuvo que coger el peluche de sus manos antes de que ambos pudieran caer al suelo por la efusividad de su hijo.

- ¡Hola Noah! –Le besó en su cabeza y luego miró hacia Bella sonriéndola, ella le devolvió la sonrisa nerviosa, era la hora de la verdad, los tres entraron dentro del apartamento. Fue en ese momento cuando Noah fue consciente del enorme peluche que tenía su madre entre sus brazos, con la alegría de ver a Edward ni había visto el peluche.

- ¿Es mío? –preguntó su hijo mirando a Edward.

- Claro pequeño, es todo tuyo. –Noah fue hasta su madre y tiró del peluche para que se lo diera, una vez en el suelo Noah se tiró encima de Rayo riéndose, tanto Edward como Bella soltaron una carcajada al verlo.

- Noah, no es una cama.

- Etá blandito mami. –Ante la respuesta de su hijo negó con la cabeza sonriendo, después miró a Edward que la observaba.

- ¿Quieres algo de beber antes de que…?

- No, así estoy bien, prefiero hacerlo cuanto antes, Bella, estoy ansioso por que lo sepa. –Asintió sin dejar de mirarle para luego girar la vista hacia su pequeño.

- Noah, ven con nosotros, todavía falta la sorpresa. –El niño la miró con cara de ilusión, claro que él pensaba que la sorpresa era la visita de Edward y su peluche. Se sentaron en el sofá del salón y Noah la miraba con curiosidad-. ¿Te acuerdas cuando te conté que papá estaba de viaje y que cuando pudiera vendría a conocerte y quedarse contigo?

- Sí, mami, etá trabajando lejos y po eso no pede vení –Noah estaba entre los dos y Bella le sonrió asintiendo, levantó la vista hacia Edward y siguió hablando.

- ¿Y si te dijera que tu papi ya ha llegado y que quiere conocerte?

Los ojos del niño se iluminaron y en ese momento sabía que estaba haciendo lo correcto, que él debía tener a Edward en su vida.

- ¿Dónde etá? –le preguntó impaciente-. Vamos a buscarlo, mami.

Respiró hondo, besó la mejilla de su hijo y después le susurró en su oído-. Está sentado a tu lado, Noah.

Noah miró a Edward y luego a su madre-. ¿El nene?

- Sí, Noah.

Entonces el niño se giró hacia Edward-. ¿Edes mi papá?

- Sí, pequeño, por fin regresé a casa.

- ¿No te volvedás a í?

- No, nunca más.

La sonrisa del niño iluminó toda su cara-. Ahoda en el cole podré decí que mi papi ha vuelto. –Sin decir más abrazó a Edward fuertemente.

La tarde pasó volando viendo como su pequeño disfrutaba de la compañía de su padre, se arrepentía tanto de haberlos mantenido tanto tiempo separados, porque ahora observándolos no concebía que uno pudiera estar separado del otro. Puede que a su hijo le costara más tiempo comenzar a llamarlo papá, pues aún le seguía diciendo "nene".

Cerraron la puerta con cuidado, Noah se acababa de dormir, después de hacerles prometer que Edward le llevaría mañana a la guardería. Ambos fueron hacia el salón.

- Mañana estaré puntual para llevarlo y cumplir mi promesa. -Bella le sonrió.

- De acuerdo –le vio coger su chaqueta para irse-. Edward. –Él se giro rápidamente hacía ella-. Esta mañana Alice estuvo en mi despacho…-Lo observó tensarse y sonrió para calmarlo- Habló conmigo, sé que es tu hermana…

- Maldición… -dijo y se pasó una mano por su cabello- Le pedí que no interfiriera, que me dejara arreglar las cosas a mi modo… Debí saber que no me haría caso, Alice nunca lo ha hecho, no sé por qué diablos me sorprende… -siguió refunfuñando mirando hacia todos lados así que no notó la sonrisa que jugaba en los labios de Bella- Te aseguro que nadie te presionará, iremos a tu velocidad, Noah debe habituarse aún a que soy su padre… no puedo exigirte…

- Edward… respira… -le rogó. Él se calló y la miró con el ceño fruncido- No me siento presionada, más bien… eso me tranquilizó… -Le confesó y él frunció el ceño más profundamente.

- ¿Qué? ¿Por qué? Te lo dije Bella, no te lo quitare, es tu hijo y lo has cuidado muy bien, solo quiero formar parte de su vida…

- Lo sé… -comentó tranquilizándolo y era asombroso, ya que hace pocos días ese era su principal temor, y ahora se había desvanecido completamente. Eso es raro. Suspiró apartando ese pensamiento y negó con la cabeza para concentrarse en lo que estaban hablando- Es solo que una parte de mí temía que rechazaran a Noah, por… por su procedencia… -Edward la miró fijamente, atontado por esas palabras- Tus hermanos, tus padres, yo no sabía cómo iban a tratarlo, claro, no iba a permitir que nadie le hiciera daño pero igual no quiero que siquiera sienta el rechazo, no es justo para él que no fue culpable de nada. Solo que ahora que sé que Alice es su tía, ya no siento ese temor con tanta fuerza… ella siempre ha sido buena con él… y ahora que lo sabe todo nada ha cambiado, según lo que me dijo… Incluso habló de familia y yo… -se mordió el labio y giró su cabeza acelerada, por Dios, ¿qué había dicho?- Yo… bien… lo siento…

Se giró para irse pero sintió que él tomó su antebrazo y la jaló hasta que quedara prácticamente pegada a su cuerpo. Ella sintió la calidez que trasmitía su piel por el traje que estaba usando y comenzó a respirar aceleradamente, mitad por el temor de lo que se había escapado de sus labios y por otra parte por sentir su calor y la respiración que caía en su frente y sus mejillas. Cerró sus ojos fuertemente, mareándose por un olor que tenía tiempo sin percibir y que había extrañado terriblemente. Apretó con mayor fuerza sus ojos, no sabía si podía controlarse si lo miraba. Todo su cuerpo comenzó a derretirse y tembló sin ninguna razón.

- Edward… suéltame… -rogó en voz jadeante y sintió como pasaba su nariz por su mejilla, cada respiración pesada de su parte golpeaba su piel y atacaba miles terminaciones nerviosas, reflejándolas incluso en la planta de sus pies.

- Si lo hubieses permitido años atrás, ellos lo habrían sido… -le susurró contra su oreja y Bella tembló de nuevo- Pero no… tenías que alejarte de mí… -sintió que presionaba el agarre de su brazo y tembló más fuerte.

- Estaba hablando de una familia para Noah… -le respondió casi jadeante, y después se mordió el labio, como si esas palabras la hubiesen destrozado ya que esa idea… como si hubiese perdido algo de gran importancia aunque la realidad es que nunca lo tuvo- Edward… -insistió y sintió como él rozaba sus labios contra su cuello por un segundo, un gesto tan suave que por instante creyó que se lo había imaginado- Por favor, apártate, recuerda el acuerdo… Noah…

Él respiró profundamente como si quisiera llenarse con su aroma y después se apartó. La miró fijamente con sus ojos oscurecidos de deseo y ella se quedó allí sin poder moverse, más paralizada con su mirada que con lo que había estado entre sus brazos unos segundos atrás. Luchó por unos momentos para poder controlarse y conseguir hablar.

- Gracias- le susurró con voz ahogada- Será mejor que te vayas, es tarde y mañana tienes que estar aquí puntual o Noah se enfadara. –Se apartó un paso como si con esa separación física terminara con el encantamiento en que estaban. Edward asintió aunque notó en su mirada algo de nostalgia, aunque el deseo también se mantenía.

- No seré yo el que haga esperar a mi hijo –sonrió atontado al pronunciar esas palabras, mientras que a Bella las mariposas le revolotearon en su estomago al oírlas, había soñado tantas veces con que Edward y Noah estuvieran juntos, asegurándose así que esa revolución que sentía solo era a causa de ello- Bueno, nuestro hijo. –Lo miró asombrada por sus últimas palabras, aquello era una realidad y ambos la aceptaban a pesar de todo lo que había pasado, algo maravilloso nació de ellos y era Noah-. Hasta mañana.

- Hasta mañana Edward. –Él abrió la puerta y pasó por ella, Bella tomó la madera para trancarla pero antes de hacerlo lo vio detenerse y mirarla sobre su hombro. Sus ojos estaban oscurecidos pero no de deseo, más bien resolución.

- Primero tendrían que matarme antes de permitir que alguien le hiciera daño a mi hijo Isabella, yo protejo lo que es mío… siempre lo he hecho, espero que esta vez sí me dejes demostrarlo… -Con esas palabras retomó su camino.

Lo vio irse y se apoyó en la puerta cuando la cerró, apoyándose contra esta ya que su cuerpo temblaba tan fuertemente que tuvo que dejarse caer al suelo apoyando su espalda contra la madera. Pasó varios minutos calmando su respiración y el acelerado ritmo de su corazón, a la vez que se convencía que todo eso se trataba de las emociones de ese día y no del olor, calor y toque de Edward. A la vez que se prometía a sí misma mantener la distancia, estas reuniones tenían que ver con su hijo no sobre ellos. No existía un ellos. Esa historia estaba muerta y enterrada. Para siempre. Con ese último pensamiento fue a su cama convencida de que esa noche se revolvería más que la anterior. Sin embargo, al momento de tocar la almohada cayó rendida a Morfeo.

….

Había llegado temprano a su despacho esa mañana debido a que al ser Edward el que llevara a Noah a la guardería le había dejado tiempo para llegar tranquila. Su hijo le había despertado saltando en la cama diciendo que hoy podría decirles a sus amigos que su papi ya había regresado, sólo pudo sonreírle y besarle mientras él corría ansioso hasta la cocina para desayunar, había estado nervioso y hasta que no oyó la puerta que le indicaba que Edward estaba ya allí no había conseguido relajarlo. Lo vio marchar de la mano de su padre mientras llevaba su pequeña mochila en la espalda, pero lo que más felicidad le produjo fue ver la gran sonrisa que ambos portaban una vez que cruzaron la puerta para irse. Un toque en la puerta le sacó de su ensoñación.

- Adelante.

Levantó la cabeza y vio a Jacob entrar en su despacho, desde que se fue de su casa un día atrás no había sabido nada de él, por una parte intentaba comprenderlo pero por otra se sentía enfada por qué no confiaba en ella. Se sentó frente a ella, ambos se miraron, el silencio fue el dueño de la habitación hasta que él habló.

- Lo siento. –Bajó de nuevo su vista hacia sus papeles-. Bella no me ignores, me comporté como un idiota pero no pude evitarlo, es como si hubiera venido a quitarme todo lo que tengo.

Levantó la vista de sus papeles para mirarle de nuevo-. Pensé que confiabas más en mí, tuve un pasado con Edward y de ahí nació lo más bonito que tengo en mi vida, pero nos hicimos demasiado daño, no hay nada entre nosotros, solo nos une Noah y no puedo negarle que él ejerza de padre, Noah lo adora y lo necesita, si no estás de acuerdo con eso no sé qué hacemos juntos.

- Lo comprendo, pero me sentí tan apartado que no pude evitarlo. Por favor Bella perdóname, te prometo que no volverá a ocurrir. –se levantó para ir hasta ella-. He pensado mucho durante ayer y tengo que entender que él debe estar en la vida de Noah, pero me da miedo perderte. –Se agachó para quedar a la altura de ella-. Sé que lo que hubo entre vosotros fue muy fuerte…

- Jacob, solo confía en mí –lo vio asentir para después acercarse a ella y darle un beso.

- Gracias –asintió abrazándole.

La relación con Jacob volvió a ser la misma, y aunque podía ver su cara de disgusto cada vez que veía a Edward por su apartamento con Noah no decía nada, se mantenía en silencio. Había observado en esos días que ambos competían por ver quién se quedaba más tarde en el apartamento una vez que Noah se había dormido, cansada de esas estupideces, una vez que su hijo se dormía los echaba a ambos.

Después de comer con Rosalie y Alice en un restaurante cercano a la empresa, un par de semanas después de empezar su nueva rutina, se marchaba al parque donde había quedado con Edward que ya estaba allí con Noah, hoy era su día, lo había recogido en la guardería y se lo había llevado a comer para luego ir los dos a jugar. Le había sentado bien quedar con Rose y Alice, poder hablar tranquilamente sin ocultar nada era maravilloso, aunque claro no era como si lo hablaran públicamente pero había una confianza que antes no había existido, ambas le habían dicho que la apoyaban en todo con lo referente a Edward y que tanto ellas como Emmett y Jasper estarían siempre ahí.

Salió muchísimo más contenta de allí sabiendo que a pesar de huir apresuradamente de Chicago haber llegado a Londres le había dado una familia que la apreciaba y quería. Estaba llegando ya a su destino cuando divisó a Noah corriendo mientras reía, involuntariamente su cara mostró una sonrisa, pero entonces lo vio tropezarse y caer y como madre su impulso fue correr hacia su pequeño cuando lo vio llorando en el suelo pero alguien fue más rápido que ella ya que llegó hasta Noah y lo cogió en brazos mientras lo abrazaba y besaba su cabeza. Se quedó atontada observándolos, contempló como su hijo fue tranquilizándose poco a poco ante las palabras de Edward y como al final sonrió y asintió, ninguno de los dos se había dado cuenta que ella estaba allí, aunque uno de los arbustos la tapaba igual podía escucharlos hablar.

- Todo está bien, campeón –le dijo él abrazándolo y observó como el niño pasaba sus pequeñas manos por el cuello y lo abrazaba a su vez- Solo fue un pequeño rasguño, ¿quieres un helado por ser tan valiente? –le propuso y vio como Noah asintió sonriendo ligeramente.

- Me alega que hayas vuelto, papá… -susurró Noah para esconder la cabeza en su cuello y vio como Edward lo abrazaba con fuerza, podía jurar, aunque no asegurar ya que estaba muy lejos, que sus ojos se habían humedecido y que tembló ligeramente. Ella se sentía igual, era la primera vez que su hijo lo llamaba así desde que se lo habían contado.

- Yo también me alegro de haberos encontrado… -respondió y después de abrazarlo por un segundo más, lo apartó sonriéndole- ¿Vamos por el helado? –El niño asintió y ambos caminaron hacia un puesto cercano de helados. Decidió que ya era el momento de ir a su lado, cuando logró recomponerse un poco.

Cuando llegó donde estaban sentados, pudo oír como ambos reían mientras comían un helado- Ya veo que lo habéis pasado bien. –Su hijo la miró y sonrió, Edward alzó sus ojos y ambos se miraron. Fue como si el tiempo se detuviera por un instante, también sintió como si él supiera que los había visto, aunque sabía que no era el caso.

- Mami –Saltó de su silla y fue a abrazarla-. ¡Mira, me caí! –señaló su rodilla con algunos raspones.

- Corrió demasiado deprisa y… -se apresuró a explicar

- Tranquilo, Edward, no es la primera vez que se cae –le miró en tono tranquilizador, ella estaba más acostumbrada a las caídas de Noah, pero para él había sido su primera vez y sabía como se sentía uno esa primera vez- ¿Puedo tomar un helado?

- ¡Sí! –gritó el niño.

Noah loco de contento se volvió a sentar en su silla cuando vio a su madre sentarse con ellos. Pasaron una tarde realmente divertida, después del helado fueron a dar de comer a los patos que había en un lago en el propio parque. Noah salió corriendo a los brazos de su padre cuando una ardilla quiso subirse por su pierna para coger la comida que le tiraba a los patos, una vez a salvo le sacó la lengua al animal, cosa que hizo que Edward y Bella estallaran en carcajadas. En instantes como esos se daba cuenta de lo que ambos, tanto Noah como ella, habían perdido al marcharse lejos. Pero por mucho que siguiera lamentándose nunca podría cambiar nada de lo que había pasado, solo podría agradecer el presente.

Se había relajado en la ducha una vez que Edward se había ido después de dormir a Noah, había sido un día feliz para él porque Noah por fin lo había llamado papá, se notaba en su semblante, y no solo eso, desde que se lo dijo en el parque no paró de repetirlo todo el tiempo, podía jurar que sus ojos brillaban de emoción cada vez que el niño lo decía. Jacob no había podido ir por lo que se había sentido más relajada y no tan tensa como cuando ambos estaban por allí, aunque aquella noche pudo apreciar cual vulnerable podría ser cuando sintió como Edward cogía un vaso de agua cerca de donde se encontraba y como en el acto de alcanzar el vaso rozaba suavemente su espalda, tuvo que apartarse rápidamente de allí diciéndole que ya era muy tarde y se encontraba demasiado cansada e incluso fingió un bostezo no demasiado creíble, pues vio su sonrisa de satisfacción. Se puso su pijama para ir a dormir, pero antes fue hasta la habitación de su hijo, como siempre estaba medio arropado, se acercó hasta él y cuando colocó bien su cama lo besó en la frente y salió de allí sin hacer mucho ruido, pero la voz de su niño la hizo girar de nuevo.

- Mami. –lo vio mirándola desde su cama.

- Cariño, ¿qué haces despierto? Tienes que dormir. –Se sentó en su cama y acarició suavemente su pelo.

- ¿Por qué papa no vive aquí con nosotros? –Bella se mordió el labio ante la pregunta de su pequeño, eso sí que no se lo esperaba. Él la miró impaciente-. La prima Lily tene a tío Emmett y tía Rose y mis amigos tenen a sus dos papás en casa…

- Bebé, son cosas de mayores, tu papá y yo no estamos juntos pero te queremos muchísimo.

- Pero yo quero que papi esté aquí y no el tío Jake –le dijo enfadado.

- Noah… -El niño se dio la vuelta para no mirarla, entonces una lágrima solitaria corrió por la mejilla de Bella, era tan pequeño, ¿cómo iba a entender los problemas de los mayores? Se quitó sus zapatillas y se metió en la cama junto a su hijo abrazándolo-. Te quiero bebé, pero tu papá y yo no podemos estar juntos.

El niño al sentir a su mamá en su cama se giró a ella y la abrazó-. ¿Estás enfadada con papi? –Bella le sonrió tristemente-. Si estás enfadada con él, ¿se volverá a ir? –Negó rápidamente, culpándose porque su niño tuviese esa inseguridad.

- No, mi vida, él nunca se irá más de tu lado, aunque no estemos juntos siempre estará contigo –le reafirmó. Noah sonrió más convencido y se apoyó en el pecho de su mamá mientras ella lo abrazaba fuertemente, el mundo de los mayores era todo un misterio para los niños.

Después de esa noche al día siguiente tuvo que hablar con Edward para contarle lo que había sucedido, él habló con Noah y le aseguró que aunque no estuviera con su mamá no se iba a ir a ningún lado, al oír las palabras de su padre el niño se olvidó de todo aquel asunto y volvió a ser el mismo de siempre, pero ahora más feliz al tener a Edward a su lado.

….

Llegó a su casa antes de lo esperado, era la noche de la gala oficial de presentación del nuevo inversor Edward Cullen.

- Mami, yo quero ir -le impuso su hijo cuando esa tarde llegó a su casa; se agachó para mirarlo.

- Bebé, allí no habrá niños solo mayores, te aburrirías –su hijo hizo un puchero-. Además Sue me ha dicho que va a ver una película contigo y comeréis palomitas. –Vio como su puchero cambió a una cara de ilusión y alegría, le sonrió de vuelta.

Sue les miraba cuando Bella se levantó a la vez que su hijo iba corriendo a elegir una de sus miles de películas de dibujos.

- Te trajeron un paquete este medio día, está encima de tu cama.

- Gracias Sue –Miró a su bebé que ya tenía la película del Rey León en la mano-. Será mejor que me vaya a preparar. -Sue asintió mientras iba hacia Noah para ponerle la película y le decía que iba a ir a hacer las palomitas, sonrió cuando escuchó el grito de alegría de su hijo.

Llegó a su cuarto para ir directa a la ducha para relajarse por unos minutos, cuando salió en bata y se puso enfrente del tocador para maquillarse vio el reflejo del paquete que le había dicho Sue. Deshizo el gran lazo blanco que adornaba la caja y la abrió con cuidado, una pequeña nota estaba colocada con maestría sobre el papel que cubría, al parecer, una prenda de vestir.

Esto es tuyo

Cuando quitó el papel que cubría la prenda se llevó las manos a su boca al descubrir que aquel era el vestido que utilizó su última noche en Hawaii.

- Estás preciosa, Bella –la alabó Jacob cuando la vio salir hacía el salón para irse al hotel donde sería la gala-, pero pensé que te pondrías el vestido azul que te compraste el otro día.

Lo miró nerviosa-. Encontré este en el armario y pensé que me quedaría mejor.

- Desde luego, te sienta de maravilla. –Se acercó a su oído-. Me encanta la abertura en la pierna –Bella le sonrió empujándole divertida, entonces vio a su hijo venir hacía ella.

- Mami, eres una princesa –Sonrió mientras se agachaba y se ponía a su altura.

- Hazle caso a Sue, ¿vale? –El niño asintió.

- Soy mayor, mami, y me porto bien.

- Así me gusta –le dio un sonoro beso y ambos se abrazaron, Jake se despidió de Noah y ambos salieron rumbo a la gala.

….

Jacob se había ido a hablar con unos empresarios, mientras ella tomaba una copa. La presentación había sido corta, un discurso por parte de Emmett y otro por parte de Edward y después todos los comensales cenaron, ahora era el turno de la fiesta posterior, inevitablemente como nuevo inversor Edward había estado sentado en la misma mesa frente a ella sin dejar de mirarla, sintió la mano de Rose apretando la suya en algunas partes de la cena, por suerte Jacob estaba más pendientes del empresario que tenía al lado que de observar a Edward.

Ella no pudo olvidar su sonrisa de satisfacción cuando la vio entrar de la mano de Jacob, y sabía el porqué de esa sonrisa, en ese momento se arrepintió de haberse puesto el vestido, incluso no sabía por qué lo había hecho, fue un acto involuntario, cuando lo sacó de la caja y se puso delante del espejo recordó los buenos momentos y no lo pensó, se lo puso y ahora no sabía si había hecho bien o mal ¿que significaría este gesto para Edward? Desde luego no era una invitación a recordar el pasado de la mano de él.

- ¿Me permitirías un baile? –No le hizo falta girarse para saber quién la hablaba-. Vamos Bella, estaría bien visto que el nuevo inversor se llevara bien con la directiva, eso puede atraer a más inversores. –Se giró para mirar los ojos verdes de Edward.

- No creo que sea lo mejor –Miró a ambos lados, lo último que le faltaba era un ataque de celos por parte de Jacob. Además después de la última vez que la había abrazado contra la puerta de entrada había estado más reservada que nunca, no quería que algo así volviera a repetirse.

- Tranquila, lo vi hablando al fondo con otros empresarios, no creo que nos vea -¿Cómo demonios sabia a quién buscaba?-. Vamos Bella no te voy a morder. -Le tendió la mano, lo miró considerándolo, pero su mano fue traicionera cuando cogió la de él, al ver su sonrisa no pudo evitar devolvérsela ¿Qué le pasaba? Iba a soltarle pero él fue más rápido y la agarró por la cintura llevándosela al a pista de baile-. Demasiado tarde para huir –las notas de una nueva canción empezaron a sonar-. Vaya, me gusta esta canción, es tan acorde para este momento…

If you want something to play with
Go and find yourself a toy
Baby my time is too expensive
And I'm not a little boy

If you are serious
Don't play with my heart
It makes me furious
But if you want me to love you
Then a baby I will, girl you know that I will

Bella empezó a escuchar la letra ¿qué le quiso decir Edward con esas palabras? Le sintió más cerca de su cuerpo y se dejó llevar por la música sin dejar de mirarlo, cerró sus ojos sintiendo su aroma mientras se balanceaban. Durante esos minutos solo estaban ellos dos solos, como en Hawaii nadie más, sus cuerpos se rozaban, sentía su mano en su cintura baja y como la apretaba más a su cuerpo, sus manos entrelazadas estaban contra el pecho de él y podía sentir el acelerado ritmo de su corazón, lo cual era irónico ya que en su pecho sentía un latir muy parecido. Volvió a abrir sus ojos y mirarle, él no había apartado su mirada de ella, se mordió el labio mientras sentía como le acariciaba suavemente su espalda, se quedaron por unos segundos hipnotizados, casi ni movían sus pies, solo se observaban. Era tan hermoso y sus ojos verdes tan brillantes… después de tanto tiempo y no había cambiado. Se estremeció cuando lo vio acercarse suavemente a su oído, golpeando su respiración contra su mejilla durante todo el trayecto.

- Te pusiste el vestido –Tembló de nuevo al oírle susurrar esas palabras.

- ¿Por qué lo mantuviste durante estos años?

- Por la misma razón por la que tú aún tiemblas cuando te toco –le acercó más a su cuerpo si todavía podía quedar espacio entre ellos. Ella se tensó y jadeó cuando sintió que volvía acariciarla. Negó con la cabeza.

- Déjame ir –le suplicó.

- No puedo, Bella –la apretó más hacia él mientras sonaban las últimas estrofas de la canción- Ya no puedo hacerlo…

- Por favor, no… –A pesar de que le estaba suplicando no se movió, le estaba permitiendo acercarse a sus labios pero un movimiento cerca de ellos le hizo reaccionar. Advirtió como Jacob los observaba para después darse la vuelta y marcharse-. Jacob -susurró. Se separó de los brazos de Edward y corrió hasta donde lo había visto irse-. ¡Jacob! –Le gritó al verlo por un pasillo apresuradamente-. Por favor, espera. –Lo vio detenerse y girarse hacia ella.

- ¿Por qué vienes detrás de mí? Vete con él -le escupió con rabia-. Se os veía empalagosamente adorables juntos –se acercó a él-. Me pedías confianza… ¡Y todo este tiempo yo tenía razón!

- Lo siento, no sé que me pasó Jacob, por favor –acercó su mano para agarrarle pero él se alejó-. Te lo juro, no lo sé… pero te prometo que…

- ¡Basta! –le gritó Jacob mirándola furioso y dolido-. Acabo de verlo todo muy claro, Bella, tu mirada, nunca me habías mirado así- le dijo tristemente-. Sigues enamorada de él.

- ¡No!

- Te mientes a ti misma y me hieres a mí en el proceso. Te lo advertí y todo el tiempo me has negado lo que esta noche fue tan claro…

- Jacob, por favor… él y yo no somos nada, nunca lo hemos sido, es simplemente mi pasado… Tú eres mi futuro...

- No quiero seguir hablado ahora, Bella, no cuando yo te he disculpado tantas veces y lo único que recibo son migajas y promesas vacías… No puedo hablar en este momento. –Intentó detenerlo pero le fue imposible, se apoyó en una pared cercana y lloró, siempre lo arruinaba todo…

Llegó a su casa agotada, después de que Jacob la dejara allí sola en el pasillo tuvieron que pasar algunos minutos para tranquilizarse justo cuando iba a irse de allí vio a Edward mirándola apesadumbrado pero sin acercarse, no era ni el momento ni el lugar de volver a acercarse a él, no después de ese baile. Huyó de allí en sentido contrario a él, ¿qué demonios le había sucedido? Si Jacob no hubiera aparecido le habría permitido que la besara. ¿No había aprendido nada? Estaba arriesgando todo de nuevo sin ninguna razón. Dejó el bolso en el salón y caminó con cuidado hacia la habitación de su hijo con el móvil en su mano por si Jacob llamaba. Cuando estaba en la cama sentada se acercó para darle un beso pero notó su pelo mojado y su pijama también estaba bañado en sudor, tocó su carita y ardía. Encendió la luz para darse cuenta de que su niño estaba de un intenso color rojo.

- Noah –le llamó- bebé, despierta, Noah. –Pero su hijo mantenía los ojos cerrados-. ¡Noah! –Gritó, en ese momento la puerta se abrió y Sue entró en pijama por ella, Bella miró hacia allí con su hijo ya en brazos.

- Bella, ¿qué pasa?

- No lo sé, Sue, no despierta, está ardiendo en fiebre. Me voy al hospital –No esperó a la respuesta de Sue, sólo corrió con su hijo en brazos.

Al llegar al hospital se lo arrebataron de las manos y le dijeron que tenía que esperar a que el médico hablara con ella. ¿Cómo podían decirle eso? Su hijo no despertaba y estaba bañado en sudor y con una fiebre altísima. Se sentó llorando en un banco y observó que todavía llevaba puesto el vestido. Descubrió también que no había soltado el móvil de su mano; como un fogonazo un único nombre vino a su mente, buscó como desesperada el número. Cuando lo encontró se llevó el móvil con sus manos temblorosas hacia su oreja. Dos pitidos, después oyó su voz.

- ¿Bella? –preguntó la voz de Edward.


¿Os gusto?

Dios mas de 500 comentarios ya, muchísimas gracias a todos ^^

Gracias a mis betas Beth y Vicky sois geniales chicas anda que no hemos peleado con este capítulo para que estuviera perfecto

Gracias a las chicas que no tienen cuenta por sus comentarios: YessyZavala, Prettykarol y oliviitha

Nos leemos en el siguiente capítulo, espero no tardar tanto pero no puedo prometer nada

Besitos y gracias

Se os quiere

xao