Disclaimer: Las parejas oficiales nunca debieron ser, así que nosotros atentamos contra lo establecido en los últimos dos libros, porque un amor como este vivirá en el corazón de todos nosotros hoy, mañana y siempre. Los personajes le pertenecen a Jk Rowling.
¤°.¸¸.·´¯»«´¯·.¸¸ o .¸¸.·´¯»«´¯·.¸¸.°¤
THE PERFECT GENTLEMAN
By
The Darkness Princess & Lady Muerte
Para ustedes que nos miran desde el cielo.
Siempre estarán en nuestros corazones.
D.B.M.
*º*º*º
Intensificando relaciones.
Harry no esperó siquiera a que Arthur terminara de contarles, salió disparado de la Madriguera. Tenía que saber si Sirius estaba bien, un nudo apretó su pecho imposibilitándolo para respirar con suficiencia, sintió un jalón en su ombligo y en pocos segundos se encontraba afuera del edificio, seguido por Hermione y por Ronald.
—¡Harry espera! —pidió Hermione, desesperada por alcanzarlo.
Él se resistió a detenerse, pero la mano de su novia se cerró alrededor de su mano. —Debo ir.
—Iré contigo.
—Yo también —manifestó Ronald, atrayendo su atención.
Harry estaba sorprendido de verlo, pero su mirada fue de total agradecimiento. Asintió con un leve movimiento de cabeza y apretó la mano de su novia, no era momento para tratar de arreglar las cosas entre ellos.
—Busquemos a Sirius —dijo con un nudo de congoja.
—Será mejor si nos separamos —apuntó Ron.
—Es peligroso, mejor permanezcamos juntos —señaló apresurada, no le gustaba nada la idea de no estar con ellos, un escalofrío la recorrió y el miedo comenzó a recorrerla.
—Ron tiene razón —dijo firme.
—Bien, sólo tengan cuidado… —musitó con claros signos de preocupación en su rostro.
No hubo tiempo para más comentarios, aunque Hermione no pudo evitar abrazar a los dos chicos. Entraron al lugar segundos después, todo era un caos, hechizos volaban de un lado a otro.
Potter empuñó su varita con decisión dispuesto a unirse a la lucha y encontrar a su padrino, en pocos segundos ya se encontraba ayudando a Piett, un auror con el que ya había hecho equipo en ocasiones pasadas.
*º*º*º
Hermione se movió por el salón buscando a Sirius, defendiéndose con gran destreza de los ataques, fue entonces que se dio cuenta que había aún invitados siendo amenazados por esa banda de criminales.
—Expelliarmus —exclamó atacando al hombre, tomándolo desprevenido logrando que soltara las varitas que tenía, pero no le dio tiempo de recuperarse atacó nuevamente—. ¡Desmaius!
—¡Impedimenta! —rechazó su ataque, sonriéndole vilmente mostrando su dentadura amarilla.
—¡Depulso!
Y mientras seguía combatiendo, uno de los hombres que había estado sometido por el mago oscuro, se hizo de su varita y lo atacó por detrás dejándolo inconsciente.
—Gracias —dijo Hermione.
—Gracias a ti, de no ser por tu valentía seguiríamos cautivos.
—Es mejor que salgan —murmuró mirando a su alrededor—, háganlo por esa ventana —indicó, ya que suponía que los aurores habían lanzado un hechizo anti-desaparación y el camino hacia la puerta más cercana no era una opción viable.
Aguardó alerta hasta que las personas habían salido, la batalla estaba casi ganada, trató de localizar a sus amigos pero era todo confuso, explosiones por doquier, columnas de humo, mesas volteadas, sillas rodadas, algunas personas heridas.
¡Merlín, deseaba que todo aquello terminara!, se acercó a una persona que se encontraba en el suelo inconsciente, trató de reanimarla pensando velozmente en hechizos curativos que pudieran ser de ayuda.
*º*º*º
Ron estaba luchando cuando se dio cuenta que su padre y sus hermanos habían llegado, junto con más aurores, seguramente el edificio ya se encontraba rodeado para evitar que los maleantes se fugaran.
—Es hora de irse —soltó el jefe de la banda, tomando como rehén a una mujer que se encontraba escondida debajo de una mesa—. ¡Ya saben lo que deben hacer!
—Suéltala cobarde —gruñó Yan.
—Vaya, nos volvemos a ver preciosa, te prometí terminar nuestro duelo pero será en otra ocasión —aseveró con una mueca maligna—. ¡Crucio!
—¡Protego! —rechazó el ataque— ¡Flipendo!
—¡Depulso! —atacó con mayor ímpetu.
—¡Impedimenta!
—Everte Statum —espetó Sirius uniéndose al ataque, sus heridas eran visibles, la sangre le escurría por su ceja hasta perderse en su traje, ahora maltrecho.
—Si tanto la quieren, tómenla —aventó a la mujer desmayada al suelo, mientras iniciaba su retirada sin dejar de lanzar maldiciones, varios de sus hombres se le unieron, llevándose consigo a varias personas que les servían de escudo.
—¡Bombarda! —realizó el jefe logrando que parte del techo se derrumbara, dándoles la oportunidad de escapar por una pared destrozada.
—¡No lo harán! —gruñó Sirius, lanzándose sobre el hombre despareciendo con él.
—¡Sirius! —gritó Harry corriendo hacia el lugar.
La comitiva de aurores que se encontraban afuera del edificio atacaron a los prófugos logrando salvar a los rehenes, ya que los magos oscuros prefirieron huir soltándolos, antes de dejarse atrapar.
Harry se encontraba desesperado, su padrino había desaparecido con ese hombre y ni siquiera sabía a dónde, podrían estar en cualquier lugar.
—¡Dime a dónde se fue tu jefe! —exigió Harry jaloneando a uno de los magos oscuros de su ropa, mientras que ese sólo se reía.
—Púdrete —bramó rabioso.
Harry no pudo evitar soltarle un derechazo en su mandíbula. —¡Dímelo!
—Tranquilízate —pidió Yannel llegando a su lado—, logrando alejarlo con ayuda de Ron del hombre que se quejaba audiblemente por sus heridas.
—¡Suélteme, haré que me lo diga! —acotó lleno de desesperación.
—Él estará bien, confía en él…
—Seguramente está muerto —se burló el mago, escupiendo sangre.
—Cállate idiota —dijo Ron propinándole otro golpe.
Harry dejó caer su hombros, miró a su alrededor, los aurores llevándose a los prófugos, los agentes de Ministerio haciendo su trabajo para limpiar el lugar, los heridos siendo llevados a St. Mungo. Era un cuadro que difícilmente se le olvidaría, como le había sucedido en la batalla contra Voldemort, podía escuchar a lo lejos la voz de sus amigos, pero su mente seguía perdida en la imagen de su padrino, todo eso hasta que sintió una cálida mano rodear la suya, trayéndolo de regreso de sus pesadillas. Viró su cabeza clavando su mirada en esos ojos castaños que lo miraban con angustia.
Y sólo hizo lo que su instinto le dictó, hundió su cara en el cuello de su novia, mientras la rodeaba con sus brazos como si se tratara de su refugio y lo era, ella era su luz en la oscuridad.
—Harry... —Le devolvió el abrazo, aferrándose a él.
—Sirius… desapareció.
—Él estará bien, lo buscaremos.
—Eso no será necesario —declaró el hombre al aparecerse en lugar, soltando al jefe de los prófugos como si fuera un costal de papas.
Las respuestas positivas no se hicieron esperar, así como los brazos que lo abrazaban.
—Nos diste un gran susto —manifestó Arthur con evidente alivio.
—Soy un hueso duro de roer, no se desharán tan fácil de mi —exclamó con una sonrisa cansada, mirando más allá de sus amigos, pudo ver a Yan siendo abrazada por otro, Krutov; no podía creer que ella estuviera haciendo eso, en lugar de estar con él, eso era lo que debía estar haciendo sin importar el malentendido que había surgido entre ellos.
—Necesitas ser atendido —señaló Hermione al ver su estado.
—Esta vez no te escaparas de ir a St. Mungo —comentó Harry, su alegría al saber que estaba bien era palpable.
—Sólo necesitó un par de pociones, ¿y no había una fiesta a la que tenía que asistir?
Las risas no se hicieron esperar, el ambiente se volvió un poco más cálido. Hermione tuvo que aplicarle un hechizo para detener una hemorragia en lo que lo podían atender los sanadores pero el Merodeador fue tan terco resistiendo el dolor hasta que todo en el lugar estuvo bajo control, escuadrones de aurores se encontraban ya buscando a los prófugos que habían logrado escapar, pero sin su cabecilla seguramente se mantendrían ocultos y no tardarían en encontrarlos.
*º*º*º
En St. Mungo Remus se encontraba con algunos de los Weasley, Harry y Hermione, en la Sala de espera mientras una sanadora atendía a Sirius.
—Debí estar ahí.
—Tranquilo, nadie esperaba que eso pasara. Afortunadamente la situación fue controlada —manifestó Bill, dándole una palmada en su hombro— . ¿Cómo esta Dora?
—Bien, descansando. No quise despertarla, se lo diré por la mañana.
—Hiciste bien, seguramente hubiera querido ir.
—¿Estás segura que no quieres que te revisen? —preguntó Harry a Hermione, observando un pequeño rasguño en su barbilla.
—No, estoy bien —mencionó con una pequeña sonrisa, ladeó su rostro para mirar a Ron que se encontraba junto a los gemelos, siguió la dirección de su mirada, comprendía como se sentía a la perfección.
—Ahora vengo…
Se acomodó sus lentes y dirigió hacia su amigo, extendiéndole su mano. —Gracias por luchar una vez más conmigo.
Ronald lo miró a los ojos, leyendo entre líneas su disculpa silenciosa. Unos tensos segundos corrieron mientras lidiaba con sus propios demonios, pero finalmente estrechó su mano, quitándole un gran peso a Harry.
Hermione miró la escena con sus ojos anudados de lagrimas, sus labios se curvaron en un sonrisa trémula. Ver el primer paso para la reconciliación de sus dos mejores amigos, era la mejor forma de comenzar el año, le daba fe para creer que ellos podrían retomar su amistad.
—Ya pueden pasar a ver al señor Black, se encuentra bien, pero tendrá que pasar la noche aquí y dependiendo de su recuperación podrá salir mañana.
*º*º*º
En la habitación 234 de St. Mungo, Sirius se sentía completamente fuera de lugar, él no era el típico hombre que podía quedarse quieto y justo ahora era lo que le pedían que hiciera, teniendo cosas más importantes que hacer.
—Estoy bien, no se por qué insisten en que me quede.
—Te llevaste un buen golpe en la cabeza, sólo quieren comprobar que estés bien, Canuto —comentó Remus.
—Patrañas, estoy perfectamente cuerdo.
—Sirius, sólo será una noche, estaremos aquí acompañándote —indicó Hermione brindándole una sonrisa tranquilizadora.
—No es necesario, váyanse a la casa, aprovechen que no estoy…
—Sirius —pidió Harry, sin duda su padrino estaba bastante bien, ni siquiera en esos momentos dejaba de abochornarlo.
—¿Qué? ¡Yo lo haría...!
Harry y Hermione se removieron incómodos rojos como tomates, recordando que eso era lo que habían estado haciendo esa misma tarde antes de que el elfo los interrumpiera. Ambos agradecían que los pelirrojos ya se hubieran retirado, seguramente esos comentarios no le hubieran hecho ningún bien a Ronald, que apenas estaba comenzando a asimilar su relación.
—¿O desean volver a la Madriguera? —preguntó Lupin con más seriedad que su amigo— Yo me quedare con él.
—Lunático, dudo que quieran ir a dormir ahí, ya que no pueden estar juntos —molestó mirándolos con un brillo que los hizo enrojecer más si eso era posible.
—Sirius —pidió Hermione incomoda, ni siquiera podía mirar ahora a Remus—, es mejor que descanses. —Hizo hincapié en lo último, esperando que se calmara con su amenazante mirada.
—Creo que deberíamos decirle a la enfermera que te de otra poción, aún no estas bien —balbuceó Harry, tomando la mano de su novia y jalándola hacia la puerta.
Black soltó una risotada que resintió un poco por los daños en sus costillas, pero aún así se las arregló para seguir molestándolos, aún no dejaba caer su mejor carta.
—Jovencito… recuerda que aún no has cumplido con lo que acordamos. —Una sonrisa lobuna se alzó en sus labios.
—No sé de qué hablas—balbuceó apurado.
—Claro, tendré que refrescarte la memoria.
—¿De qué habla? —cuestionó intrigada, pasando su mirada a su novio.
—Canuto, déjalos en paz o seré yo quien divulgue tus trapos sucios.
—Eso fue bajo Lunático —repuso con sus ojos entrecerrados.
—Bueno, nosotros nos vamos —anunció ahora que la atención se había desviado de ellos—, vendremos mañana.
—No se escaparan de mi, tienes que decírselo Harry —añadió soltando una carcajada al ver la palidez que había adoptado el rostro de su ahijado, antes de lanzarle una mirada de pocos amigos.
—¿A qué se refiere? —volvió a cuestionar Mione.
—Te lo diré después, gracias Sirius —dijo mordiendo las palabras.
—Me lo agradecerás un día —manifestó con una sonrisa taimada.
Potter se llevó la mano a la frente negando. —Vámonos.
Hermione apenas y logró despedirse, claramente distraída con lo que su novio le estaba ocultando y que tan abochornado lo tenía.
—¿De qué estabas hablando Canuto? —preguntó Lupin, pero Sirius sólo soltó una risa grave en respuesta.
*º*º*º
Ginny se encontraba en su cuarto, había escuchado las últimas noticias y después se había ido supuestamente a dormir, claro que eso era lo que menos hacia. Había besado a Harry y él ni siquiera le había dado un signo de responder, era como si jamás hubieran compartido tal intimidad.
Sin duda era para volverse loca, lo había perdido y esa era la verdad.
Ese día había sido de locos, primero con Malfoy y su extraña forma de actuar, después su desastroso final amoroso.
«Rechazada.»
Era la palabra que se repetía una y otra vez en su mente, se hundió bajo sus mantas, sollozando amargamente.
«Todo terminó.»
Había pasado todos esos años enamorada de él y ahora su oportunidad de volver a estar juntos se había esfumado así sin más, si ella había salido con otros chicos en un intento por olvidarlo por seguir adelante, pero cuando por fin las cosas se habían dado entre ellos, había sido tan feliz, se había enamorado aún más de él si eso era posible.
Y ahora que lo había perdido definitivamente, no sabía qué hacer.
Su mente le mandaba mensajes que tenían que ver con dejarlo ir, mientras que su corazón le dictaba que siguiera luchando, pero aunque lo hiciera no le garantizaba nada, más que lograr que Harry la despreciara por completo y ella no quería eso.
En ese momento ya sólo pedía que el sueño se adueñara de ella y así poder olvidar ese terrible día, en el que su corazón había terminado de romperse y sus sueños habían pasado a ser meros recuerdos y anhelos llenos de lindas emociones.
Ahora entendía que si Harry la rechazaba no era porque quería protegerla como en las ocasiones pasadas, ni era por lo sucedido en la batalla contra Voldemort, era porque simplemente él ya no la quería de esa forma, sólo bastaba con ver la manera tan cálida y especial con que miraba a Hermione, jamás la miró a ella así, era demasiado cruel darse cuenta de eso.
Este era el final para ella, lo difícil venía ahora, asumir y seguir adelante.
*º*º*º
En el 12 de Grimmauld place, Hermione había tratado de sacarle a Harry algo sobre lo que había dicho Sirius, pero él se había negado a decírselo.
—¿Es malo?
—No, bueno… —De sólo pensar en el camisón casi babydoll que le había regalado su padrino a su novia, lo ponía en un estado bastante vergonzoso, no sabía por qué Sirius gozaba con torturarlo con eso. Decírselo a Hermione era el equivalente a sentirse un total pervertido y ni siquiera quería pensar en cómo ella lo tomaría—. No quiero hablar de eso, Sirius sólo deseaba molestarnos.
—Bien, pero debemos hablar sobre lo que pasó en la Madriguera con Ginny —profirió acusadora aunque su mirada era de pesar, sin duda se estaba viendo afligida por las dudas y los temores.
Él dejó de caminar a la entrada de la sala, cada molécula de su cuerpo se tensó, había olvidado por completo lo que había pasado con su ex novia.
—Lo siento.
—¿Te estas disculpando por besarla? —preguntó con desolación, aunque en su tono de voz se notaba un grado de celos.
Se pasó la mano por el rostro, mientras negaba. —No, por no hacer lo suficiente para impedir que ella me besara.
La postura de Hermione se relajo, no podía evitar sentir ese dolorcito en su pecho por Ginny, sabía cuánto ella amaba a Harry, la vida las había puesto en camino difícil. Si tan sólo pudiera hacer algo para ayudarla, pero no se le ocurría algo mejor que dejar que el tiempo pasara. Seguramente ella la buscaría cuando lo creyera prudente para hablar.
—Quise explicarle lo que sucedía, pero ella no me escuchó —musitó con pesar.
Hermione se quedó en silencio sin saber qué decir, suspiró largamente mientras se abrazaba a si misma.
—Volveré a hablar con ella —anunció esperando la reacción de su novia.
—Bien.
—¿No te molesta?
—No, siempre que sus bocas no terminan juntas nuevamente —respondió lanzándole una advertencia.
—Eso no pasara de nuevo —respondió acercándose a ella y abrazándola. No tardó en buscar sus labios, fundiéndose en un beso profundo.
Hermione había extrañado sus besos durante todo ese tiempo, se había tenido que contener porque no era adecuado besarlo en la Madriguera, pero ahora si que podía aprovecharse de estar a solas con él. Entrelazó sus manos detrás de su cuello, dejando que sus labios se unieran en nuevos besos, disfrutando de las sensaciones que corrían por su cuerpo. Finalmente se separaron ambos sin respiración y con las mejillas tenuemente teñidas de color rojo.
—Vamos arriba.
Ella asintió, su cuerpo comenzaba a pasarle la factura de estar en una batalla, seguramente Harry sentía el mismo cansancio. Subieron lentamente la escalera, hasta detenerse en el corredor de las habitaciones.
—¿Quieres…?
—¿Te gustaría…?
—Hablamos al mismo tiempo, dime tú…
Le sonrió y se llevó la mano a su cabeza rascando su nuca. —Quería saber si quieres… ya sabes que durmamos juntos.
—Lo mismo te iba a preguntar —respondió mirándolo cómplice.
—¿Entonces tu habitación?
—Sí.
Sus labios se alzaron con animo. —Bien, te veré ahí en unos minutos. —Besó rápidamente su mejilla y avanzó hacia su habitación.
Hermione soltó el aire que habían contenido sus pulmones, sonriendo tontamente. Avanzó hacia su habitación, buscando un pijama en la maleta que había hecho para la Madriguera, cuando un patronus de Remus la interceptó, llevándole la noticia de que los escuadrones de aurores habían logrado atrapar a otro prófugo al tratar de transportarse a París.
Sin duda era una buena noticia, no eran todos pero tarde o temprano volverían a sus celdas en Azkaban con más cargos. Era una pena que estos hombres jamás lograran volver a reincorporarse al mundo mágico, estaban llenos de sentimientos negativos y eso nada bueno podría acarrear. Muchos de ellos aún tenían familias que saldrían lastimadas por sus acciones, sólo esperaba que en su exilio lograran recapacitar.
Aún había mucho trabajo por hacer en el mundo mágico, la guerra contra Voldemort podría haber terminado, pero aún había que combatir a las personas que deseaban oponerse a los cambios y que utilizaban su poder para realizar el mal.
—¿También lo recibiste? —preguntó Harry apenas con un pantalón de pijama puesto y su playera en la mano, irrumpiendo en su habitación.
—S-sí —respondió girándose, totalmente roja por lo pensamientos pecaminosos que la abordaban.
—Sólo espero que logren capturar a los demás, por la mañana iré al Ministerio con Remus, seguro que puedo ser de ayuda para buscar a los demás.
—Tal vez para entonces ya los hayan capturado a todos —dijo con seriedad, encarándolo afortunadamente él ya se había colocado su playera.
—Puede ser, el mundo mágico no necesita que esos hombres causen más problemas.
—Lo sé, espero que los atrapen sin contratiempos —musitó pensando en todas las personas que habían salido lesionadas en la Gala.
*º*º*º
Sirius miró a su amigo apenas entró a su habitación con una ceja levantada esperando por noticias.
—Los chicos ya están informados.
—No sé por qué no me dejan salir, yo debería estar haciéndome cargo de esto —gruñó removiéndose en la incomoda cama—. Ni siquiera se puede dormir en este lugar. —Se quejó al recargarse sobre su codo que había quedado desecho en la batalla y que los sanadores habían restaurado.
—Deja de quejarte tanto o le pediré a una enfermera que te de una poción para que te duermas ya.
—Si traes una enfermera lo menos que haría sería dormir.
—Canuto, se supone que estas saliendo con Yannel, ¿lo olvidas? —soltó reprendiéndolo, observando como el semblante de su amigo se ensombrecía—. ¿Qué fue lo que pasó entre ustedes?
—Ella esta molesta, cree que termine con ella por salir con otra mujer y decidió que Krutov es buena opción para ponerme celoso.
—¿Y lo es por lo veo? —comentó al ver como su amigo cerraba sus puños y tensaba su mandíbula, a leguas se notaba que estaba hirviendo de coraje.
—Ella me quiere a mí.
—Y tenías que alejarla —reprendió—, no debiste decirle eso. Ahora sólo aclara las cosas con ella.
—Traté, pero es una testaruda ni siquiera me dejó terminar.
—Esta herida así que es lógico —Miró a su amigo con ojos analíticos—, ¿por qué en verdad quieres reconciliarte con ella, no? —Cuando su amigo no respondió comprendió lo que pasaba—. El que ella se aleje no cambiara las cosas, seguirá importándote de igual forma.
Sirius chasqueó su lengua. —Yo no estoy haciendo tal cosa, además ella ya encontró con quien reemplazarme.
—¡Merlín! ustedes son tan tercos —expresó mirando el techo de la habitación. Con lo cabezadura que era su amigo, sería una larga noche.
*º*º*º
Harry ya se encontraba recostado en la cama con las manos cruzadas detrás de su cabeza esperando por ella, la cual finalmente después de ir al baño, cepillar sus dientes, peinar su cabello, dejar su ropa sucia sobre el cesto decidió que era momento de subir a la cama con él.
Él deshizo su cómoda posición para abrir las mantas para ella, alargando sus brazos para abrazarla cuando al fin estuvo a su lado.
—¿Por qué estas tan callado?
—Sólo estaba pensando algunas cosas.
—¿Sobre el ataque?
—En parte… pensaba en Ron.
—Él lo esta asimilando a su manera, seguimos siendo amigos.
—Lo sé. —Recordó todo lo que había vivido a su lado y como esa noche él aún lo había acompañado sin importar su molestia.
—Es mejor que descansemos, mañana será un día muy largo —comentó besando sus labios suavemente—. Buenas noches, amor.
Él sonrió ante el apelativo, no sabía como ese simple gesto lo hacia sentir cosquillas en su estómago, se quito sus lentes dejándolos en el buro y volvió a acomodarse.
º*º*º*
Más tarde Hermione despertó de golpe al escuchar hablar a Harry casi a gritos y removerse en la cama de forma violenta, se sentó, notando que se trataba de una de las muchas pesadillas que lo habían perseguido después de la batalla, seguramente el luchar esa noche le había hecho revivir esos hechos.
—¡No!
Trató de sacarlo del mal sueño hablándole, sobre todo al notar que sus poderes comenzaban a salirse de control, los vidrios crujían y varias cosas se encontraban flotando. —Harry, Harry, Harry… todo está bien —Lo sacudió un poco, logrando que él despertara de golpe, irguiéndose gritando—. Tranquilo, sólo fue una pesadilla —musitó con cariño y lo atrapó en un abrazo sintiendo su ropa ligeramente húmeda por el sudor que había cubierto su cuerpo, tenía el corazón tan acelerado que rebotaba contra su pecho.
Él fue tomando consciencia de donde se encontraba y el efecto de sus poderes sobre la habitación se terminó, se refugió en ella abrazándola con fuerza, dejando escapar un par de lágrimas. Hermione se mantuvo quieta, palmeando su espalda, susurrándole palabras tranquilizadoras hasta que él dejó de temblar y su respiración volvió a un ritmo lento.
Finalmente se separó de ella, sin atreverse a mirarla. —Siento haberte despertado.
—No importa, ¿quieres que bajemos por algo de tomar?
—No iré sólo, tu vuelve a dormir… creo que por el resto de la noche me iré a mi cuarto.
—¿Qué? ¿Por qué? —preguntó confundida, observando como él salía de la cama.
—No quiero llegar a lastimarte en alguna de mis pesadillas, no me gusta que me veas perder el control —confesó sintiendo su garganta extrañamente apretada como si él lugar y la angustia de poder haberla herido le quitara la capacidad de respirar.
Mione se levantó siguiendo sus pasos, apenas y tomando su bata que logró ponerse con dificultad. —¡Harry, espérame! —Lo alcanzó en el filo de la escalinata.
—Vuelve a la cama —pidió sin voltearse.
Ella realizó un mohín, no quería que él le dejara fuera de sus problemas. —¡No eres él único que tiene pesadillas! —exclamó y él se detuvo en secó logrando que el escalón rechinara bajo sus pies—, sé que quieres estar solo, pero puedes regresar a la cama cuando quieras, no me subestimes.
Fue lo último que dijo antes de volver sobre sus pasos, una parte de ella quería quedarse, pero él necesitaba su espacio, ya volvería cuando estuviera mejor.
º*º*º*
Harry no había sido el único que no había podido dormir a causa de su pasado en la mansión Malfoy, Draco se encontraba fumando sentado en el balcón de su habitación, ni siquiera había logrado conciliar el sueño, después de apenas lograr escapar por el pelo de un unicornio del ataque en la Gala, habían querido tomarlos como rehenes pero afortunadamente su padre y él habían logrado defenderse, después de todo conocían bien a esos prófugos de Azkaban, alguna vez habían estado en el mismo bando.
Los tormentosos recuerdos de aquella época oscura solían perseguirlo como fantasmas, asaltándolo en los momentos en los que bajaba la guardia, jamás pensó que tendría que volver a utilizar aquellos maleficios y que lo hiciera contra los que algunas vez le habían enseñado a realizarlos, pero era cuestión de defenderse, las otras opciones eran morir en sus manos o ser sus rehenes y ser tratados peor que un escreguto.
Necesitaba alejar su mente de eso o terminaría volviéndose un cliente frecuente del ala de enfermos mentales de St. Mungo, echó su cabeza hacia atrás dejando que sus ojos conectaran con el cielo nubloso que opacaba las pequeñas luces de las constelaciones que deseaban destacar.
En su intento por olvidar aquello recordó su peculiar encuentro con «Pansy», sus labios se ondularon sin que lo deseara al recordar como había estado a punto de hacer suya a la pobretona.
¡Vaya carácter de los mil demonios que tenía!
Aunque también tenía buena pierna según recordaba del Baile y una mano bastante pesada. En realidad no podía considerarla como fea, tenía algo que la hacia distinguirse de entre las demás y no hablaba de su cabello.
Torció su gesto con desagrado. «¿Qué estoy haciendo pensando en la cabeza de zanahoria? Ni siquiera debería de darle importancia… si bien habría valido la pena que Blaise viera como la pobretona se retorcía de placer debajo de mí, con eso le callaría la boca. No hay mujer que se le resista a un Malfoy y eso incluye a la ex noviecita del Cara-rajada».
Fue entonces que la brillante idea de cómo vengarse de la pobretona por su intromisión en su casa fue tejiéndose con sus deseos de molestar a su amigo y de pasó por qué no disfrutar un rato de ella. Nunca había salido con una chica tan folclórica, podría ser interesante.
Lo mejor estaba por venir, la pelirroja se llevaría una gran sorpresa, si ella creía que él había sido bueno dejándola ir con su varita, era muy ingenua.
º*º*º*
Remus salía de la habitación de su amigo, estaba yendo al quinto piso cuando notó la presencia de Cornwell en la sala, al verlo se levantó de inmediato.
—¿Cómo esta?
—¿Has estado aquí todo este tiempo?
Ella pareció dudar por unos momentos. —Vine a unas curaciones, además de que acompañe a Krutov y bueno… —Calló al ver la mirada elocuente del hombre— ¿lo sabes, no?
—Si, ¿quieres ir por un té?
Ella asintió sonriéndole débilmente.
En un par de minutos ya se encontraban en el salón, sentados en una pequeña mesa con dos tazas humeantes.
Él se aclaró la garganta, esperando que ella hablara pero al ver que no lo haría, tendría que comenzar. Vaya que eran tozudos, pero no le quedaba más que servir de mediador para que arreglaran sus problemas.
—Él esta bien, podrá salir mañana o eso dijeron los sanadores para mantenerlo tranquilo, ya sabes que no le gusta estar aquí.
Su alivió se vio reflejado en su semblante, que se llenó de una alegría de la que carecía al llegar. —Lo sé, por un momento pensé que era más grave más cuando él desapareció del edificio.
—Afortunadamente su acto impulsivo resulto bien y eso es lo que debe importarnos.
—Pero pudo no ser así —añadió adoptando un tono serio.
—Si, ya lo he hablado con él y estoy seguro que no seré el único.
—Espero que lo comprenda.
Remus le dio un sorbo a su té, tratando de contener su resoplido de incredulidad, conocía a Canuto desde hacia mucho tiempo y dudaba que para esas alturas él decidiera cambiar.
—Deberías hablar con él cuando este despierto.
—¿Para qué? Él ya tomó una decisión —señaló buscando ocultar su desasosiego.
—Yo sólo te puedo decir que no te apresures a sacar conclusiones puede que haya más de lo que tu crees, habla con él.
Unas líneas de expresión aparecieron en la frente de Yan al tratar de comprender aquello. —No me dirás lo que sabes, ¿verdad?
El hombre le brindó una sonrisa que no la tranquilizo para nada.
—No puedo decirte más de lo que ya he hecho, habla con él.
Yan se quedó mirando su taza de té, respirando con resignación. En el momento en el que Sirius había desaparecido había sentido que el alma se le había ido hasta el suelo, podía no estar con él aunque eso no fuera sencillo...
¡Eso no era verdad!
Para qué mentirse, ¡se moría por él! y no entendía del todo lo que había pasado para que él perdiera el interés.
Tal vez hablar con él no sería mala idea.
º*º*º*
Horas después, Hermione se movió despertando del mundo de los sueños, no sabía ni en que momento había caído vencida por el cansancio, se había quedado esperando que Harry volviera ya no a su habitación si no a la suya.
Parpadeó un par de veces acostumbrándose a la poca luz del lugar, no sabía que hora era pero debía levantarse para saber de Harry, necesitaban hablar después de lo sucedido. Estaba por salir de la cama, cuando unos brazos la envolvieron devolviéndola al lugar donde antes se encontrara.
—¿A dónde vas? —preguntó con la voz un poco ronca.
—Harry… —murmuró sorprendida, no se había dado cuenta de que él estaba ahí. Se giró entre el circulo de sus brazos, para poder mirarlo bien—. ¿A qué hora has vuelto?
—No mucho tiempo después —informó aún adormilado.
—¿Por qué no me despertaste? Pensé que te habías ido a tu habitación —señaló confundida.
—Estabas dormida no lo quise hacer, creí que te darías cuenta con lo ligero que tienes el sueño, supongo que debías estar agotada.
—Eso debió ser —murmuró entre cavilando si tocar el tema o dejarlo para después, lo vio moverse para alcanzar sus lentes, notando con los ojos muy abiertos que él no llevaba puesta su playera de manga larga, ¿cómo era que no lo había notado? La respuesta fue obvia había un pedazo de manta entre ellos que evitaba que ella sintiera el contacto de su piel.
El corazón comenzó a latirle con rapidez, mientras el calor la envolvía llegando hasta sus mejillas. — ¿Y-y tu playera? —balbuceó tontamente.
Harry frunció su ceño como si tratara de acordarse. —Me la quite cuando volví —dijo notando el apuro de su amiga, había olvidado que solía ser algo remilgada, quizás era mejor no mencionarle que tampoco llevaba sus pantalones, afortunadamente había decidido quedarse con su bóxer después de que su ropa hubiese quedado húmeda por su sudor y podría haber ido por otra pijama pero era una lata así como haberle lanzado un encantamiento para secarla, aunque eso no le hubiese quitado el olor.
Su cabeza había estado en otro lugar como para realizar alguna de las dos opciones, pero ahora se daba cuenta que si debía haber optado por alguna.
—Ok. —Su voz sonó temblorosa.
«Qué tu novio se quite parte de su ropa en tu cuarto, en tu cama, no tiene nada de malo, no es como si no lo hubieras visto así antes… puedes enlistar las veces con tortuosa exactitud —Se golpeó mentalmente, esa era una mala idea en ese momento—. No pienses en nada raro, nada de fantasías.»
Seguramente en un momento de claridad mental podría haber encontrado un par de razones que le impedían actuar de esa manera, lastima que ninguna saltara a su cabeza en ese instante y vamos ninguna le ganaría a los deseos que tenía de besarlo, de tocarlo. Para que reprimirse si se moría con repetir lo que había ocurrido el día anterior en el sillón de la sala, pero ahora sin sorpresas tan abruptas.
Harry leyó la duda que cubría sus pupilas, observó como sus dientes se hundían en la piel sensible de su labio inferior. ¡Merlín, amaba ese gesto! y más si lo combinaba con su sonrojo, no tardó mucho en sacar sus propias deducciones.
Sus ojos chispearon traviesos detrás de sus lentes como dos gemas preciosas. —¿Estas nerviosa?
—No —Alargó la palabra fingiendo total control—, ¿por qué dices eso?
—¿Qué si te dijera que no es lo único que me quite para dormir? —preguntó en un susurro cerca de sus labios, tratando de controlar sus propios impulsos, deseos y pensamientos que le indicaban que debía ir en sentido contrario a lo que estaba a punto de hacer.
Mione lo miró con los ojos desorbitados, estaba segura que la cara le resplandecía. Su imaginación no tardó en volar.
«No, no es cierto… tiene que estas bromeando. ¡Cirse bendita!». Sin poder evitarlo su mirada bajó a lo que estaban cubriendo aún las cobijas, cerró su boca conteniendo la exclamación que pugnaba por salir desde lo más profundo de su pecho. No sabía si era la emoción, los nervios, el deseo mismo o qué, pero se sentía una total boba, ahí petrificada mirándola de esa forma sintiendo que el corazón estaba a punto de salírsele y fue peor cuando él dejó escapar una risa ronca que le enchinó la piel, mientras apartaba las mantas que los separaban, atrayéndola hacia sí, dejándola sentir cuánta ropa era que llevaba.
Hermione jadeó al sentir el contacto de sus palmas contra el torso tibio de su novio, la sensación electrizante que circuló por su cuerpo y que se volvió más intensa cuando sus piernas descubiertas se enredaron con las de él. Ahí entre las sombras producidas por las pesadas cortinas, sintiéndose completamente lánguida entre sus brazos, dejó que él uniera sus labios en un dulce contacto que le robó el resto de sus pensamientos.
Harry se apretó contra ella paseando sus manos por la curva de su espalda, mientras bebía de aquellos suaves labios que tenían el poder de esclavizarlo, su lengua se coló lentamente entre ellos, uniéndose a la de ella en un vals embriagador que los hizo jadear ante el embiste de sensaciones.
Sus manos llegaron al cabello trenzado, sin perder el tiempo sus dedos comenzaron a deshacer el peinado dejando libre aquellos rizos alborotados. Sus bocas apenas y se despegaron cuando él dejó que ella lo recostara quedando sobre él, podía sentir los movimientos dudosos de las delicadas manos por su pecho que hacían que su piel se calcinara.
Hermione sentía como se encendía cada parte de su cuerpo, sus manos comenzaron a acariciarlo con mayor seguridad conforme tomaba confianza y el beso se volvía más tórrido, su respiración se fueron acelerando con cada segundo de pasión que pasaba.
Él apartó las mantas que le estorbaban y entorpecían sus movimientos, volvió al cuerpo de su novia, dejando que sus manos recorrieran su costado, odiando la textura de su ropa. Gruñó inconforme, cambió de posición dejándola debajo de él, rompiendo su ósculo, sus miradas se encontraron reflejando los mismos anhelos, mientras sus alientos chocaban con fuerza. Él se frotó contra ella, logrando que ambos soltaran exclamaciones ahogadas, Hermione tomó su rostro entre sus manos y lo atrajo hacia ella, besándolo con una abrasadora pasión que nunca antes había sentido pero que no quería reprimir.
Harry sonrió asombrado por lo rápido que su novia podía dejar atrás su comportamiento mojigato, confirmaba una vez más que tenía el espíritu de una leona. Por todos los magos hacía que su cuerpo ardiera, que se revelara contra su autocontrol que tampoco era perfecto bastaba decir que sólo era un chico de 18 años.
El deseo corría como fuego por su cuerpo concentrándose en aquella parte de su anatomía que no debía estar tan endurecida en tan poco tiempo, pero tampoco podía evitarlo las sensaciones que le enviaban las yemas de los dedos de su novia al recorrer su espalda, su pecho, su costado tarde o temprano tenían que pasarle su factura y de que forma.
Rodaron sobre la cama besándose, acariciándose dejando que sus cuerpos hablaran por ellos, llenando el lugar con una sinfonía de placer. Harry no pudo evitar más su deseo por tocarla, dejó que sus manos se colaran debajo de su playera, sintiendo como se estremecía bajo su tacto, separando sus bocas para poder tomar una bocanada de aire y controlar la oleada de sensaciones abrasantes que se debían a él.
Harry tenía los lentes mal puestos, pero eso no evito que ambos se miraran pidiendo respuestas a la pregunta que flotaba en el ambiente, él no quería hacer nada que la incomodara, así que detuvo su caricia, pero basto con ver la pequeña sonrisa que apareció en los labios de su novia y el conjunto de palabras que murmuró: «Confió en ti», para darle la seguridad que necesitaba.
En un par de segundos logró quitarle la estorbosa playera, dejándola con un simple sostén lila cubriéndola de sus ojos que la devoraban, notó como ella se cohibía parecía que quería huir de sus brazos y no se lo iba a permitir.
—Eres perfecta —pausó incapaz de hilar una frase coherente pero obligándose aún a hacerlo—. ¡Merlín Hermione, no tienes idea de lo que me haces sentir!
—Y tú a mi —susurró sintiéndose una masa gelatinosa, debatiéndose en creer que eso verdaderamente estaba sucediendo o pensar que se trataba de otro de esos sueños que solía tener.
No hubo tiempo para más palabras, los labios de Harry se posaron sobre los de ella, besándola no con ferocidad si no con una tortuosa lentitud que despertó sensaciones que hasta ese momento parecían ser de otro mundo, él comenzó a rozar sus pechos con caricias suaves, como si aún dudara en atreverse a tocarla completamente, como si temiera que pudiera romperla o faltarle el respeto.
El ritmo de sus labios se volvió un fiero, sus cuerpos se frotaban con mayor libertad, dejando atrás los torpes movimientos, encontrando su propio ritmo. Harry liberó su boca, permitiéndoles un merecido respiro, mientras sus manos perfilaban el hermoso cuerpo de ella, sin querer perder ni un segundo recorrió la línea de su rostro, bajando suavemente por la curva de su cuello.
Hermione soltó ruiditos de aprobación, echó su cabeza hacia atrás facilitándole el acceso, hundiendo sus dedos en la cabellera de su novio. No tardó en sentir como él besaba su hombro, bajando el tirante de su sostén, haciendo lo mismo con el otro.
—Oh Harry… —suspiró pidiendo más, pero no sabía de qué con certeza, podía sentir como el calor se concentraba en su zona intima, humedeciendo sus pantaletas. Apenándose y sorprendiéndose a la vez, casi respingó al sentir los dedos de su novio juguetear con el elástico de su short como si dudara en quitárselo. Ella ni siquiera se lo impidió cuando finalmente él decidió bajarlos después de rato, lo ayudó como pudo pataleando un poco, mientras buscaba su boca sedienta de un nuevo beso.
Él le respondió besándola de forma exigente, explorando cada rincón, disfrutando de su sabor, mordisqueando sus labios, arrancándole suspiros suplicantes, haciendo que todo su ser se concentrara en el roce de sus cuerpos, era la primera vez que podía sentir el contacto de su piel contra la suya, la sensación era tan alucinante que la hacia creer que estaba en llamas. Sus manos se enredaron en sus hombros cuando volvieron a girar en la cama, podía sentir su delicioso peso cubrirla por completo más no asfixiarla como lo hacían sus manos que vagaban con suavidad por su figura repartiendo cuidadosas caricias.
Hermione deslizó sus dedos por los músculos de su espalda desnuda que se movían con cada acción de él, podía sentir la leve capa de sudor que comenzaba a cubrirlo, pequeñas cicatrices causadas por distintas batallas, pero que ante sus ojos no lo hacían menos perfecto, al contrario lo hacían ser el hombre que ella amaba. Sus manos llegaron al borde de su bóxer, instada por el deseo lo tocó tentativamente logrando que Harry gruñera contra su boca, besándola de forma hambrienta.
Ella le respondió con murmullos que hablaban del éxtasis que estaba sintiendo, él se movió nuevamente desesperado por tener más contacto con su cuerpo, se irguió dejándola sentada sobre él, ambos gimieron sorprendidos de la descarga de sensaciones que sintieron al contacto de sus caderas.
Hermione sintió que su rostro se volvía de todos los colores, incluso a través de su ropa interior, percibía la erección de su novio atrapada en su bóxer, presionando en su entrepierna, logrando que ella vibrara por completo, ansiosa por una liberación que no sabía cómo obtendría, en teoría sí, pero en facto jamás había estado con un hombre así, todo era confuso y abrumador como placentero, pero su novio parecía tener más idea de las cosas lo que le mandaba una alerta a su cerebro.
¿Con quién era que él había aprendido eso? ¿Cho? ¿Ginny? Ella ni siquiera se podía comparar con ellas, ambas lindas, atléticas y con cierta experiencia en tener novios. ¿Ella a quién podía nombrar? Ok, definitivamente era un mal momento para pensar en eso, para perder su confianza y comenzar a sentirse como el patito feo en la lista de mujeres de su novio. Era claro que él la encontraba atractiva se lo había dicho en reiteradas veces y la respuesta fisiológica de su cuerpo decía más que eso.
Se estaba haciendo telarañas ella sola, hasta el momento él no tenía queja sobre su desempeño, así que debía estar haciendo las cosas bien y aunque tenía miedo por lo que implicaba, estaba segura que podía confiar en él y podía detenerse cuando creyera que no podría manejar la situación, él era considerado como para molestarse.
—Si quieres que… —Al parecer el ruido de sus pensamientos había logrado llegar hasta él, pues sus caricias se habían detenido.
Ella negó depositando un suave beso en sus labios. —Es sólo que…
—No voy a presionarte —murmuró retirando su cabello enmarañado del contorno de su rostro.
—No lo haces —repuso apresurada.
—¿Te incomodo? —preguntó abochornado notando como ella estaba rígida sobre él, trató de separarla pero sólo logró que ambos resoplaran—. Lo siento, ¿quieres levantarte? Será mejor si lo haces tú.
—Harry no… —Se mantuvo en lugar tratando de domar las sensaciones que viajaban por su cuerpo. Él se quedó quieto dándole tiempo a que terminara de explicarse, mientras él buscaba calmar no sólo su respiración si no sus deseos por empujar su cadera hacia la de ella, la deliciosa sensación que había mandado los roces que habían tenido casi lo habían llevado al borde de su liberación— ¿es pésimo momento para hablar? Lo sé, pero…
Él frunció y desfrunció su ceño, se acomodó sus lentes tratando de comprender lo que le sucedía y no era nada fácil ponerse a tratar de descifrar el misterio cuando su mente aún seguía aturdida y todos sus sentidos se encontraban en otro menester.
—Dímelo.
Hermione resopló y se envalentó, preparándose para pasar por un momento más bochornoso. —Tú sabes que yo no…
—Lo sé —contestó interrumpiéndola.
—Déjame terminar, quiero esto contigo, pero no sé si tú… bueno no tengo tanta experiencia y tú…
—Creo que hasta el momento no has tenido problema con eso —respondió sonriéndole—, no tenemos porque llegar al final, sé que no estas lista, pero… podemos disfrutar de esto —añadió con duda en tono de pregunta.
—Eso me gustaría —Su corazón retomó su ritmo desenfrenado, mientras su rostro se iluminaba nuevamente, para después apagarse un poco dejando que su sonrisa se trasformara en un gesto titubeante—, ¿no estás decepcionado?
—No —contestó sintiendo como ella se relajaba—, ¿estabas preocupada por eso?
—Tal vez… haya otras cosas.
—¿Qué cosas? —inquirió elevando su ceja, poniéndose más serio aún.
Hermione no pensaba mencionar a sus ex en ese momento, ya tenía suficiente con ella misma apagando su libido como para hacer que a él le sucediera lo mismo, se inclinó y unió sus bocas en un beso lento y acompasado, haciéndolo olvidar lo que estaba diciendo, llevándolo al momento en el que se habían quedado.
Potter se dejó envolver por aquellos labios dulces, concentrándose en el calor que provenía de ellos y que se colaba a su cuerpo, reviviendo el fuego que ardía en él hacia unos momentos. Sus manos viajaron suavemente por su espalda disfrutando de su piel contra su palma, se sentía tan perfecto.
El aire comenzó a faltar en sus pulmones, Mione rompió su ósculo, dejando que sus labios acariciaran su mentón sintiendo su barba incipiente, repartió pequeños besos alrededor de su cuello, aspirando su aroma escuchando como respiraba con fuerza contra su oído, mientras se aferraba a su cuerpo. Pasó sus manos por su espalda ancha, dejando que sus labios probaran la piel de su torso, sintiendo el golpeteó acelerado de su corazón contra ellos, sonrió al escucharlo pronunciar su nombre de una forma temblorosa.
Harry sintió como su cuerpo se estremecía, sonidos roncos abandonaron su garganta, hundió su nariz en la maraña de rizos disfrutando de su aroma a manzanas y vainilla que tanto lo enloquecía, la creciente urgencia de moverse contra ella, se volvió apremiante hasta el punto en que dejó que su cadera se alzara y presionara contra aquella zona donde deseaba estar, fue el turno de Hermione de soltar un gritito y clavarle sus uñas en su espalda.
Lo primero que él hizo fue quedarse inmóvil, aguardando por su reacción por si debía seguir o no, pero cuando ella lo insto a repetir el movimiento, él lo hizo ahora con mayor seguridad una y otra vez. Hermione se entregó a las deliciosas y candentes sensaciones dejando que su cuerpo se acoplara al compás de las caderas de él, podía sentir como su piel se erizaba al paso de sus manos, todo era tan intenso que sólo cerró sus ojos.
Potter fundió sus labios en un beso arrebatador, mientras sus dedos liberaban el broche de su sostén, sus dedos se arrastraron apenas perceptiblemente sobre su espalda, el sonido de sus murmullos de placer provenientes de su novia calentando su oído sólo alimentaron su libido, las palpitaciones de su corazón aumentaron cuando se hizo hacia atrás para poder admirarla.
Ella sintió como él abría su brasier, se sacudió temerosa de mostrarse, trató de aferrarse a él, pero no sirvió porque Harry se hizo hacia atrás, sus dedos terminaron de deslizar la prenda por sus brazos hasta que quedó entre ellos. La primera reacción fue cubrirse con sus manos, evadió su mirada sintiendo que su corazón se detenía por el lapso de un segundo que le pareció eterno.
Él tomó sus muñecas descubriéndola con delicadeza, su mirada habló por si sola. —Nunca vuelvas a tratar de ocultarte de mi… —Besó los nudillos de sus manos antes de soltarlas—, eres hermosa y no tienes nada porque sentirte avergonzada.
El corazoncito se le calentó, el sentimiento que sentía por él revoloteó con mayor intensidad, él besó sus labios con cariño queriendo demostrarle con pequeños gestos todo lo que sentía por ella. Hermione se derritió mientras él la sostenía, sus cuerpos volvieron a encontrar el ritmo que los llevaba a otra dimensión. Estuvieron besándose maravillándose de la deliciosa sensación cuando sus pechos tocaron su torso plano, el toque era simplemente de otro mundo.
Mione sintió que su cuerpo se electrificaba al sentir el aliento de Harry sobre su cuello, sus labios dejaron un camino invisible mientras descendían por ella, arqueó el cuerpo sintiendo una explosión deliciosa recorrerla al sentirlo llegar a sus pechos, la taquicardia aumentó peligrosamente al sentir la humedad de su lengua en aquella zona, escuchando los soniditos que llenaron la habitación junto con sus respiraciones agitadas.
Volvió a su boca perdiéndose en ella, mientras su manos se quedaban en la curva de su cadera presionándola contra su dura erección, creando una deliciosa fricción que los hizo suspirar audiblemente, el movimiento hacia arriba y hacia abajo los tenía envueltos en una neblina de pasión.
Harry hundió su cara en su cuello mientras aumentaba el ritmo, Hermione se apretó contra él, clavando sus dedos dejando marcas en forma de luna en la piel tostada, cerró los ojos con fuerza sintiendo un calor abrasador recorrer su ser provocándole una sensación de un placer antes desconocida que hizo disolver su mundo en colores y lo único que pudo decir fue el nombre de su novio, arrastrándolo a su propia liberación que lo hizo ondular su cuerpo sofocando un grito de satisfacción.
El ambiente cargado de electricidad se calmó, se quedaron quietos sin aliento con sus corazones latiendo al mismo compás, aún abrazados con sus cuerpos temblorosos perlados por una fina capa de sudor. Harry rió contra la piel de su hombro, causándole un cosquilleo agradable a su novia, depositó un beso en su cuello antes de hacerse hacia atrás.
Hermione resintió sentir el calor de su cuerpo, abrió sus ojos observando a su novio con el cabello más alborotado que de costumbre, los lentes torcidos en un extraño ángulo, una sonrisa auténtica en todo su esplendor cubriendo sus labios y fue entonces que se dio cuenta que ella también sonreía.
—Eso fue… —Las palabras indicadas se le escapaban.
Era curioso ya que algo similar le pasaba a ella, trató de buscar un calificativo, pero parecían que ningún vocablo era suficiente para describir lo que había sentido, esos segundos de felicidad superaban por mucho sus expectativas de lo que sería.
Se miraron cómplices, unieron sus frentes riendo tal vez de nervios, de alegría, de todo.
—Necesitamos una ducha —mencionó ligeramente incomodo con la humedad entre ellos.
Ella comprendió de lo que hablaba, la pena se elevó a niveles desconocidos dejando su cara iridiscente aunque su sonrisa se mantuvo intacta, la fogosidad del momento aún flotaba entre ellos.
Compartieron un beso dulce antes de deshacer su posición, Hermione alzó un pedazo de sabana para cubrirse con las mejillas encendidas, mientras Harry salía de la cama y avanzaba hacia el baño.
º*º*º*
Ronald bajó a desayunar con su caminar adormilado, entró a la cocina encontrándose con la mayoría de su familia ya en la mesa, todos estaban interesados en una publicación de El Profeta.
—¿Qué pasa?
—Kingsley dio un mensaje sobre los hechos que ocurrieron anoche en la Gala —explicó Charlie.
Ron tomó un pan mordiéndolo mientras se servía un vaso de jugo. —¿Qué es lo que dice?
—Se disculpa por los eventos, menciona que lograron atrapar al jefe de los prófugos de Azkaban, así como un par de sus cómplices —comentó su padre, pasándole el periódico donde había una imagen en movimiento del Ministro y otro de los hombres capturados. —Siguen buscando a los que lograron escapar, al parecer las intenciones de estos hombres era intercambiar rehenes de familias importantes por prisioneros.
—No puedo creer que eso haya sucedido —manifestó su madre dejando un plato de comida frente a Ron—. Espero que logren recuperar a los que fueron secuestrados.
—¿Hubo? Pensé que no habían logrado llevarse a nadie —masculló Ronald con en ceño contraído.
—Lamentablemente en el caos del momento no se sabía con claridad si todos los invitados habían logrado escapar, horas después comenzaron a informar al Ministerio de la desaparición de algunas personas —comunicó con seriedad Billy con una mano en el vientre ligeramente abultado de su esposa.
—Las brigadas de búsqueda ya comenzaron por lo que escuche cuando fui esta mañana a la oficina —comunicó Percy.
Ron regresó su mirada al periódico, escuchando a lo lejos la conversación que seguía, no puedo evitar pensar en sus amigos, con Sirius en el hospital seguramente Remus se vería obligado asumir la dirección de la búsqueda y Harry se ofrecería a ayudar.
—Bueno días. —La voz cantarina de Luna lo hizo salir del tren de sus pensamientos, alzó su cabeza encontrándose con ella sonriéndole, un cosquilleo extraño se desató en su estómago, desde su platica con Neville su mente había estado llenándose de ideas raras respecto a ella y su amigo que necesitaba aclarar.
—Hola querida, ¿vienes a ver a Ginny?
—Sí señora.
—Espero que tu logres convencerla de salir de su cama, no sé que hacer con esa niña —musitó con preocupación—, pero pasa.
Luna se disculpó e inició su camino hacia las escaleras, pasando al lado de Ron dejando una estela de un perfume cítrico que él jamás había olido en alguien más, pero no se había atrevido a preguntar de qué estaba hecho, de cualquier manera probablemente la respuesta tampoco la entendiera dada la imaginación y creatividad de su amiga.
—Ya mujer, todo estará bien —dijo Arthur tomando su mano con afecto.
—Dale tiempo —aconsejó Bill.
—Es lo mejor, ya se le pasara.
El menor de los pelirrojos perdió el apetito, sintiendo esa punzada de dolor dentro de su corazón, él no había sido el novio de Hermione y se sentía fatal sólo por no ser correspondido, no quería ni pensar lo que su hermana pudiera estar sintiendo ella tuvo a Harry y lo perdió, eso debía ser más difícil pero no imposible de comprender, su comportamiento el día anterior hablaba de lo desesperada que estaba por volver a obtener la atención y el afecto de su amigo.
Ella se estaba cegando él no había visto aún un beso como tal de ellos, pero bastaba con ver como se buscaban con la mirada, como se comunicaban en silencio, se movían con una complicidad que siempre había estado ahí, pero que ahora era más evidente y todos sus actos hablaban por si solos del sentimiento que compartían.
Era doloroso abrir los ojos a lo que había estado todos estos años siempre frente a él, tal vez podían haber sido amigos y enmascarar esos sentimientos tras esa amistad «fraternal», pero siempre había estado ahí esa conexión especial.
Sin duda hablar con Harry de forma calmada lo ayudaría a terminar de entender lo que había pasado, tal vez eso era lo que su hermana necesitaba o quizás no, su comportamiento seguía siendo demasiado amoroso con su amigo y eso no los llevaría a ningún lado debía adoptar otra postura antes de hacerlo. Por ahora sólo esperaba que Luna pudiera hacer algo por ella.
º*º*º*
Remus se encontraba al mando en ausencia de Sirius, por ello se encontraba liderando las campañas de rastreo, ahora se hallaba en la parte norte de Londres, otros escuadrones estaban en las partes restantes, peinando cada lugar posible.
—Encontramos algo… —gritó uno de los aurores atrayendo la atención de todo el grupo.
De inmediato todos se movilizaron hacia el lugar, notando algunas huellas de los prófugos, además de pedazos de ropa que seguramente se había rasgado cuando habían tratado de huir de ese nido de ratas.
—Sigan buscando —ordenó.
—Señor, venga…
Lupin corrió hacia donde lo llamaban, abriendo los ojos al ver a una pequeña que los miraba cohibida abrazándose a si misma. —Hey todo esta bien, somos aurores —Se hincó a su lado alargando los brazos hacia ella—. No te haremos daño, confía en nosotros… —La niña dudo pero Remus no se cansó de hablarle con calma y dulzura, infringiéndole confianza, hasta que por fin tomó sus manos—. Traigan una manta, cerquen el lugar…
El encontrar con vida a esa pequeña les daba esperanza para hallar a los que faltaban.
º*º*º*
Potter se encontraba esperando a su novia al final de la escalera, su estómago gruñía de hambre, había ido a picar un poco la comida que los elfos habían preparado esa mañana para ellos, pero si aún no había comido, era porque quería desayunar con Hermione.
El momento que habían compartido había sido sumamente especial, ella lo tenía en las nubes, era increíble como al final todo se remitía a ella, había sido su primer amiga, su consejera, la que había confiado en el incondicionalmente, acompañado en peligrosos momentos sin dudar, se había vuelto su refugio, su valor, su motivo para luchar.
No entendía cómo era que había creído que podía verla como hermana, estaba más que claro con lo que había pasado en su habitación que no la veía de esa manera, había sido una afirmación totalmente absurda, en el tiempo en el que había pensado de esa forma, tenía demasiadas cosas en la cabeza y cargaba con una gran responsabilidad en sus hombros. No era nada sencillo sentarse a aclarar sus sentimientos con toda esa presión.
Aún recordaba como durante el tiempo en que estaban buscando los horrocruxes, encontraba consuelo en ver en el mapa de Hogwarts a Ginny, cuando quién estaba con el verdaderamente era Hermione, pasando toda clase de calamidades, luchando a su lado, apoyándolo en todo momento incluso cuando ella misma estaba a punto de quebrarse, tolerándolo cuando explotaba, cuidándolo.
Ella siempre estuvo ahí, aún recordaba el primer beso que ella le había dado en su mejilla a finales de cuarto año, ese pequeño gesto había tenido un gran impacto en él, ojala en ese tiempo se hubiera dado cuenta de lo que ella estaba sintiendo por él, era más que claro ahora que lo pensaba, a él le había dado ese primer beso incluso antes que a su amigo Ron, al que había besado para darle suerte en su primer partido de Quidditch en quinto año, pero él había malinterpretado todo tal vez influenciado por sus platicas con su amigo donde dejaba entrever sus sentimientos por ella, quizás todo eso había afectado para que él pusiera sus ojos en otras chicas dejándose deslumbrar por sus rasgos lindos y sus destrezas atléticas.
El rechinido de los escalones lo obligó a dejar de lado sus cavilaciones, alzó su mirada observando como su amiga descendía con una sonrisa deslumbrante y un adorable sonrojo que se expandía por el tabique de su nariz. Una snitch parecía haber sido desatada en su interior, sabía que probablemente estaba sonriendo como un idiota pero poco le importaba.
—Harry, pensé que ya estarías desayunando.
—No quería hacerlo sin ti, seguro también tienes hambre.
—Gracias por esperarme —repuso al llegar a su lado.
Él unió sus manos sintiendo ese resquicio de electricidad que había quedado después de su encuentro pasional, la guió hasta la mesa caballerosamente. Se sentaron uno frente al otro y mientras comenzaban a desayunar un elfo dejó el periódico sobre la mesa al lado de Hermione.
—Gracias Smigol. —Volvió su mirada hacia el encabezado principal, no era de extrañase que las noticias de principio de año giraran alrededor de ese terrible ataque. Alzó la mirada notando que Harry tenía esa expresión vacía en su rostro.
—No puede ser —barbotó lleno de incertidumbre.
—Tranquilízate.
—Es que Remus debió decirme eso.
—Ayudaremos encontrarlos, pero debemos mantener la calma.
Su alegría se vio opacada por los últimos hechos y aunque su instinto de héroe le dictaba que debía ir a encontrar a las personas que estaban cautivas, tuvo que darle la razón a su amiga, aunque no pudo comer tan a gusto como lo hubiera hecho en un principio, pero la presencia y los comentarios de su novia sobre otros temas lo mantuvieron calmado y entretenido, lo suficiente como para volver a enfocarse en ella.
Él sólo recordar que la había tenido sobre su regazo suspirando su nombre mientras se ondulaba por el placer que él le estaba dando, lo hacia sentir que sus pantalones estaban demasiado estrechos y por otra parte dichoso de ser el primero en verla en éxtasis.
—¿Has terminado?
—Eh… sí.
—Iré por un abrigo para que nos podamos ir —anunció levantándose con rapidez.
—Hermy espera, ¿podemos hablar? —pidió incorporándose de la mesa, llegando hasta ella que lo miraba curiosa, le pasó un brazo por su cintura instándola a caminar con él hacia la sala.
Se sentó en uno de los sillones de dos plazas, Mione estaba por imitarlo pero él la jaló haciendo que se sentara en sus piernas, logrando que ella soltara una exclamación de sorpresa, pero aún así no hizo el intento de levantarse.
—¿Estás bien? —preguntó acariciando su rostro con preocupación.
—Sí, sólo quería decirte algo —Dejó que la punta de su nariz paseara por la tersa mejilla femenina, mientras su mano izquierda acariciaba su cuello, su otra mano descansaba posesiva sobre sus rodillas.
Hermione cerró sus ojos disfrutando de la sensación, podía sentir su aliento cálido contra su piel erizándola a su paso.
—Pude habértelo dicho cuando estábamos en tu cuarto, pero no quería que pensaras que lo decía solamente por lo que había pasado entre nosotros —profirió como si se tratara de un secreto, llegó a su oído frotando su frente contra sus rizos que desprendían su perfume—. Me estoy enamorando de ti…
Su boca formó una perfecta "o", su corazón tembló por la emoción, ¿en verdad había escuchado bien?
— …o tal es que estoy descubriendo que pude haber sentido esto desde antes.
—Harry… —Su voz sonó entrecortada, sus ojos se llenaron de lagrimas.
Había esperado tanto por eso, lo abrazó con fuerza, sintiéndose inmensamente feliz. Potter respondió acariciando su espalda con una hermosa sonrisa jugando en sus labios, estuvieron así por un momento antes de que la separara, limpió su rostro con sus pulgares y besó su nariz haciéndola sonreír.
Harry cubrió sus labios en un beso llenó de dulzura, colocó una mano bajo su nuca acercándola más, dejando que su lengua invadiera su boca, recorriéndola con lentitud grabándose su sabor, se besaron de forma pausada, simplemente disfrutando del momento hasta que un patronus los interrumpió al llevarles noticias.
*º*º*º
Continuará…
