Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Solo la trama me pertenece.

Dios demasiado tiempo sin actualizar, lo siento pero apenas tengo tiempo para escribir, ya se esta acercando el final de la historia espero que me tengáis paciencia

Nos leemos abajo.


Capitulo 25

Bella sintió como Edward la atrajo hacia él para abrazarla y besar su pelo, aunque sabía que no estaba bien lo que estaban haciendo, se relajó en sus brazos oliendo su aroma y después de todo ese tiempo desde que se volvieron a rencontrar, sintió paz. Después de unos minutos de silencio desde que él habló, la apartó de su abrazo para taparlos a ambos con las sábanas, cuando volvió a tumbarse se quedaron enfrente uno del otro mirándose.

- Era verdad lo que te dije unos minutos atrás –le hablo él por fin- nunca he amado a nadie tanto como a ti, ni siquiera a Victoria, la que creí que era el amor de mi vida –bajó su mirada para no verle, pero él alzó su mentón-Sé que no hemos hecho las cosas bien desde un principio pero ahora es el momento de enmendarlo, de empezar bien…

- Edward desde el mismo momento en que nos hemos acostado teniendo ambos una relación con otra persona no hemos empezado bien -comentó.

- Yo ya no estoy con Tanya, es solamente mi amiga y Black… - se cayó antes de seguir- Eres tú la que decides sobre él Bella.

- Tengo miedo – el brazo que la rodeaba se apretó más a su alrededor- entre nosotros nunca ha estado nada bien, siempre lo hemos hecho mal…y si ahora me lanzo ¿qué pasaría, Edward? No quiero sufrir, no quiero volver a todo por lo que hemos pasado… al daño que nos hemos hecho…

- He sido un imbécil en lo referente a todo lo nuestro, pero te prometo que he cambiado, creo que Noah me ha hecho ver todo de otro modo. El camino que elegí no fue el adecuado y siento tanto haberte hecho daño, porque eso me duele terriblemente Bella, eres la persona más importante en mi vida junto con Noah y solamente puedo ser feliz a vuestro lado –acarició suavemente su mejilla- porque ya he probado lo que es estar separado de vosotros y no lo quiero, no puedo vivir así…Dios Bella necesitaba tanto sentirte como esta noche, te necesitaba…

Bella bajó la mirada y se quedó un instantes pensando en qué hacer, en sus miedos golpeándola una y otra vez, comenzando con el terror de decirlo y quedar en un estado vulnerable, pero él había hablado primero, y ese era el mejor momento, estaban sin guardia, sin tapujos, simplemente eran ambos.

-Cuando estuve todo ese tiempo con Aro, nunca sentí que mi vida era mía, era lo que siempre busqué, lo que más ansiaba, la libertad de decidir por mí misma a quién quería, a quién deseaba, y si alguien alguna vez podría quererme de vuelta, porque ese trabajo te hace sentir que no vales más de lo que puedan pagar por ti, y como es tan poco, comienzas a pensar en ti así…

-Bella… -respondió él en voz quebrada mientras la abrazaba con fuerza, acariciando su nariz- Tú lo vales todo…

-Jacob me daba eso, a pesar de todo, no conocía mi pasado, así que valía para él por mí misma, ¿entiendes?

-Escúchame bien… -le ordenó él tomando su barbilla para que le mirara, sus ojos estaban brillosos y tan intensos que sintió que se estremecía- Eres la mujer que deseo en mi cama, en mi vida, la madre de mi hijo, quiero darlo todo contigo, quiero que dejemos de ser idiotas. Pasare mi vida reivindicándome por ayudar a crear esas inseguridades, podríamos incluso ir a ver a alguien, un terapeuta, si lo deseas. Solamente elígeme. Elígenos… Tú lo vales todo para mí a pesar de tu pasado, te conozco y te acepto, Bella, ¿no lo entiendes? -le rogó y ella parpadeó ya que sintió que sus ojos se humedecían.

-No quiero… -Edward se tensó y ella tragó grueso ya que un nudo se volvió en su garganta-… perder la sensación de que soy libre y tú haces eso…

Edward la miró confundido y volvió a alzar su mejilla- ¿Qué significa eso?

-Tú haces que me sienta desequilibrada, como si de alguna forma te perteneciera y pudieras controlarme en un instante, como si pudieras hacer mi vida un infierno con una sola palabra. Nadie debería tener ese control sobre alguien, ya lo viví, no quiero hacerlo de nuevo. Siento terror, ya que si esto, lo que sea que es, no funciona, me arruinaras para siempre.

Edward suspiró y la miró con una sonrisa triste- Debo confesar que durante mucho tiempo pensé en cómo vengarme de ti, por haberme abandonado y no saber nada de ti durante estos años y después cuando me enteré de que Noah existía… y todo lo demás, algo me hizo darme cuenta también que en el proceso, en los años que pasamos separados, tú me controlabas a mí, mis pensamientos, mis acciones, mi vida… Sé a qué te refieres con lo de sentirte descontrolada, como si tus actos no te pertenecieran, pero no puedes comparar esto con lo que hizo Aro, y su inmundicia. Quizás, solo quizás, si aceptamos el descontrol de ambos, y que tenemos la vida del otro en nuestras manos, lo atesoraremos y seremos felices ¿no lo crees? No sería control, sería otra cosa… ¿no puedes verlo?

Ella se mordió su labio pensando sobre ello y después suspiró-Todo es tan complicado ¿Y qué hay de Jacob? Le he engañado al haber estado contigo. Creo que le quiero pero no como debería…

Edward se mantuvo en silencio escuchándola, lo cual le sorprendió pues no había sacado sus celos a relucir, más bien la observaba con comprensión.

-Quizás te sucede como a mí. Tanya fue mi balsa en un mar donde no había tierra –respondió él. Ella bajó su cabeza no quería saber cómo él había estado con aquella mujer, pero no podía reprocharle nada, ella misma había estado con Jacob, ella fue la que decidió alearse- Nunca la ame como tendría que haberlo hecho –volvió a mirarlo- porque algo me lo impedía, por más que me esforzara, y eras tú, a pesar de todo a pesar de convencerme que nunca podría encontrarte. Tu solo recuerdo me impedía poder continuar. Por eso fui en contra de Aro, porque creo que de algún modo te debía eso, a pesar de que escapaste de mi te debía el que él no te encontrara y aunque en ese tiempo pensé que lo hacía por venganza para acabar con todo lo que me relacionaba contigo, ahora me doy cuenta que inconscientemente lo hacía para protegerte para que en donde estuvieras fueras libre sin preocupaciones, así que eso significa que nunca te odie, jamás, ¿no lo crees? Siempre sentí por ti algo muy distinto –sus ojos se inundaron de lágrimas-No llores –le dijo acariciando su mejilla y besando su frente- Todo eso está atrás… Te amo, Isabella Swan, desde el mismo momento en el que me gire para mirarte en aquella barra del Eclipse y eso nunca ha cambiado en todos estos años…a pesar de mis celos, de mi estúpida e ilógica venganza hacía ti, a pesar de todo este tiempo separados, de Black, de Tanya…a pesar de todos esos obstáculos nunca podré dejar de amarte.

Ella lo miró y justo mientras él terminaba de dar su declaración algo en su pecho se hundió, se quebró para nunca regresar, comenzó a llorar de la emoción y de los sentimientos tan intensos que le invadían, no podría resistirse ni luchar más, mucho menos cuando él estaba abriendo su corazón. Se acercó a él y lo besó, lo besó tiernamente mientras se colocaba a horcajadas sobre sus caderas, él se sentó en la cama con ella encima mientras se besaban lentamente con ternura, con cariño, con amor, se separaron para respirar y juntaron sus frentes para mirarse y supo que ese era el momento de por fin expresar todo lo que sentía por aquel hombre.

- Te amo, Edward – Él abrió su boca sorprendido y sabía por qué, nunca antes le había dicho esas palabras.

- ¡Oh, Bella! No sabes las veces que he soñado oyéndote decir esas dos palabras -no la dejó hablar porque acarició la boca con sus labios.

Ella le respondió tiernamente mientras seguía encima de él y podía sentir en sus cuerpos desnudos como su miembro comenzaba a despertarse, gimió cuando lo sintió en su vientre pero no dejó de besarlo, necesitaba sentirlo otra vez, necesitaba sentirse amada por aquel hombre. Agarró suavemente sus pelos mientras él acariciaba su espalda, se alzó sobre él mientras le besaba el cuello, cerraba sus ojos sintiendo como cada parte de su cuerpo se estremecía ante sus caricias, no pudo soportarlo más, cogió su miembro que estaba ya excitado y poco a poco lo guió hacia su entrada despacio mientras no apartaba la mirada de él.

Abrió su boca al sentirlo dentro de ella y ambos gimieron cuando se unieron de nuevo, apoyó una mano en su hombro para impulsarse de nuevo hacia arriba y volver a bajar suavemente, en ningún momento apartaron la mirada uno del otro, él llevó sus manos a la cadera de ella para ayudarla en el movimiento, mientras que ella se abrazaba a su cuello y continuaba subiendo y bajando sobre él sin prisa solo amándose, en ese momento mirándose robándose besos, respirando entrecortadamente mientras estaban unidos, sintiendo cómo poco a poco el placer llegaba, simplemente haciendo el amor, lento sin que nada los detuviera porque ambos habían comprendido que nunca podrían estar separados, que a pesar de todo se amaban y solo así podrían ser felices.

Se tumbó en la cama llevándosela con él cuando llegaron al clímax, se mantuvieron así unidos durante varios minutos mientras sus respiraciones se acompasaban, ella se apoyó en su pecho mientras sentía sus manos acariciando su espalda de arriba abajo.

- Dímelo otra vez, por favor –alzó su mentón apoyándolo en su pecho mientras sonreía, se acercó hasta su boca y le dio un beso.

- Te amo –le dijo con sus bocas a centímetros, el se alzó y la besó esta vez intensamente agradeciéndole esas palabras, luego salió de él y se tumbó a su lado apoyando su cabeza en su pecho. Después de todos esos días de agotamiento se estaba quedando por fin dormida relajada sabiendo que su hijo estaba bien, pero entonces en su mundo de inconsciencia oyó como Edward le susurraba algo.

- Quiero tener una familia contigo – sintió un beso en su sien y después nada más, después de muchos días podía dormir sin preocupaciones.

….

Ya estaba vestida y se quedó durante unos segundos observando al hombre que estaba tumbado en su cama, durmiendo plácidamente, sonrió tontamente mientras dejaba una nota en la mesilla, esperaba que la viera, no quería que pensara que había huido de nuevo, pues era lo último que quería hacer ahora, deseaba ser feliz, y para ello necesitaba arreglar algo antes.

Cerró la puerta con cuidado y fue a asomarse a la habitación de Noah, su hijo estaba durmiendo a pierna suelta, se acercó a él para arroparlo bien, todavía era temprano para levantarse y después de estar enfermo lo dejaría dormir el tiempo que quisiera, besó su frente con suavidad para no despertarlo y salió de la habitación.

Llamó tres veces al timbre esperando que la abriera, cuando se iba a marchar pensando que no estaría allí la puerta se abrió y un muy descuidado Jacob la miraba, tenía unas terribles ojeras y se notaba que no había dormido durante toda la noche, se apartó para dejarla pasar vio varias botellas encima de la mesa, mordió su labio nerviosa, esperaba que se le hubiera pasado la borrachera, tenía que hablar con él y lo necesitaba en sus cinco sentidos.

- Has venido a dejarme –le dijo tristemente mientras se sentaba en su sofá sin mirarla, solo observando la pared que tenía enfrente- Desde el mismo momento en él que apareció sabía que lo nuestro no iba a llegar muy lejos –esta vez si la miró y fue ella la que tuvo que bajar la mirada hacia el suelo ¿por qué siempre tenía que dañar a alguien cuando intentaba ser feliz?- No dejes de mirarme Bella –se levantó y fue hasta ella, levantó su mentón y ambos se miraron- no te culpo, sabía a lo que me enfrentaba cuando decidí estar contigo, el recuerdo del padre de Noah era muy fuerte en ti y al estar en tu vida ahora… No puedo luchar contra eso…

- Jacob – le miró con lágrimas en los ojos- nunca he querido hacerte daño y he intentado seguir adelante, tratar de olvidarle, pero…

- En el corazón no se manda Bella, yo lo sé, lo estoy viviendo en este instante. Anoche me comporte como un estúpido pero los celos me comían por dentro y no pude evitarlo, a pesar que no debí ofenderte. No sé, quizás intentaba quemar mi último cartucho pero cuando llegue aquí comprendí que era imposible, no podía hacer nada contra el amor que sientes hacia él – se calló durante varios segundos.

- Lo intenté, intenté ser totalmente feliz contigo, pero algo me faltaba, y él se merece esto, Noah también se lo merece y yo… Vengo de un sitio que me enseñó que nunca podría ser amada, así que en el fondo jamás creí que lo sería, tú fuiste un regalo para mí Jacob, me ayudaste y me amaste y me diste tanto…

- No lo que necesitabas… -respondió él mirándola con dolor. Bella negó con la cabeza.

-Siempre serás mi Jacob, el primer hombre que quiso de mí mucho más de lo que se pagaba por mi… Perdóname por no poder ser tuya…

Negó mirándola y por un momento pensó que no la perdonaría pero su expresión de arrepentimiento le confundió-.¿Perdonarte? Soy yo quien debería pedir perdón, en estos días he sido un completo imbécil…

- Creo que ambos lo hemos hecho mal, han sido unos días duros, y todo me ha sobrepasado. Ahora…

- Serás feliz con él. -Le miro tristemente intentando reprimir sus lágrimas- No llores, Bella, no merezco tus lágrimas –la envolvió en sus brazos mientras desconsoladamente comenzaba a llorar sobre su hombro.

- Sí lo haces, lo mereces todo, una mujer que te ame tan profundamente y que sea totalmente tuya. Lo siento, lo intenté de verdad, lamento no conseguir nunca ser esa mujer.

- Shh –después de unos minutos sollozando se tranquilizó y se apartó de él- Prométeme que vas a ser feliz, prométeme que si ese imbécil te hace daño me llamaras para que pueda partirle la cara.-rió ante la ocurrencia de Jacob mientras limpiaba sus lágrimas- Voy a marcharme por un tiempo –lo miro con terror-No huyo Bella, pero necesito distanciarme, será duro ver como él se queda con todo lo que creí mío alguna vea.

- Noah…

- No me iré para siempre, solo dile que el tío Jake salió de viaje, no tengo fuerzas para despedirme de él –asintió mordiéndose el labio, no podía obligarle a quedarse pues sabía lo duro que podría ser ver a la persona que amas con otro- Te prometo que os llamare – se acerco a ella-solo dame esto por última vez – no se movió cuando Jacob se acercó a su labios y los juntó con los suyos, no podía negarle eso por lo que le devolvió el beso, minutos después se separaron- Gracias – no pudo reprimirse y lo abrazó para después dejar un suave beso en su mejilla.

- Perdóname por no quererte como tú hubieras merecido.

No pudo estar más allí, salió de la casa de Jacob y se dirigió corriendo a su coche, una vez dentro de él comenzó a llorar sin consuelo, aunque sabía que tenía que hacerlo, nunca hubiera querido hacerle daño pero no pudo evitarlo. Ella amaba a Edward, estuvo intentando controlar su llanto, cuando no le quedó más lágrimas arrancó su coche rumbo a su casa, Noah debería haber despertado ya.

Respiró hondo e intentó calmarse antes de entrar en su casa, ya en el ascensor había quitado sus últimas lágrimas, pudo oír la risa de su pequeño y eso le llenó de consuelo, debía repetirse que no solo lo hacía por ella sino también por él. Al entrar se encontró con que Noah estaba sentado en la mesa de la cocina ayudando a Edward a hacer tortitas, ambos se estaban riendo mientras Edward había manchando su nariz con la masa de la preparación, al oírla llegar ambos la miraron.

- ¡Mami! – Su hijo llevó los brazos hacia Edward para que lo bajara y una vez en el suelo corrió hasta ella-Ven, estamos haciendo ¡tortitas! –la última palabra la dijo gritando mientras la arrastraba agarrado de su mano hacia donde estaba Edward sonriendo, le devolvió la sonrisa mientras volvía a subir a Noah para sentarlo sobre la mesa, él agarró su cintura y la besó en la mejilla.

- Te he echado de menos – susurró mientras ella se sonrojaba "¿Por qué demonios se sonrojaba? Ni que tuviera quince años". Él sonrió con suficiencia mientras volvía a llenar la sartén con la mezcla, pudo ver una gran sonrisa de felicidad en Noah y solo eso la hizo sonreír como nunca antes.

- Vaya Cullen, no sabía que pudieras cocinar –le dijo para intentar devolverle la jugada, le recordó a cuando se desafiaban mutuamente en Eclipse y pudo apreciar que él también la miraba con nostalgia y que sabía que la respondería con la misma moneda.

- Hay muchas cosas por las que aún no me conoces suficientemente bien y que te aseguro que te agradarían en lo más mínimo –dijo señalando disimuladamente su parte inferior.

Abrió su boca indignada para mirar a Noah que estaba pendiente de las tortitas que había en un plato hechas, pronunció el nombre de su hijo con sus labios para que él los leyera, Edward soltó una carcajada mientras se encogía de hombros y entonces Noah siguió a su padre en su risa, su hijo no sabía por qué reía Edward y no tuvo más remedio que unirse a sus risas, Noah alzó sus brazos para que lo cogiera y junto a él ambos empezaron a preparar la mesa para el desayuno mientras Edward terminaba con las tortitas.

Desayunaron entre risas mientras su hijo hablaba y contaba sus cosas de niño, miro varias veces a Edward y él solo pudo sonreírle y entonces los miraba y sabía que aquella era su familia la que siempre había anhelado. Al terminar su hijo dio un salto y fue corriendo al salón para ver la televisión para ver los dibujos, entonces ambos se quedaron en la mesas solos, desde allí podía ver si el pequeño hacia algo.

- Fuiste a verle – le dijo de pronto Edward.

- Tenía que hacerlo –confesó. Él asintió.

- Lo sé.

- No fue fácil, le hice mucho daño– se miraron fijamente y ella parpadeó cuando sus ojos volvieron a llenarse de lágrimas, creía que se habían acabado- Se va a ir lejos, tengo que decírselo a Noah y entonces también le hare daño a él. Es como si toda mi vida significara herir a alguien cuando quiero algo- Quizás no… -Se calló y pasó una mano por sus ojos para limpiar la humedad. Edward la miraba fijamente, tenso, con una expresión intensa en su cara.

- He podido comprobarlo cuando has llegado, tu ojos estaban hinchados – Bella mordió su labio- ¿Crees que hubiese sido mejor si nunca te hubiera encontrado? Aún puedes cambiar de opinión Bella, no puedo tenerte así. –Sabía por qué venía esa pregunta y esas palabras, la pelea del día anterior. Ella se detuvo y colocó sus manos en la mesa donde habían desayunado, dejando el plato que había recogido sobre la superficie. Meditó sobre la respuesta, ya que no quería herirlo a pesar que tampoco quería engañarle.

- Le quiero, siempre lo hare –le respondió sin mirarlo, sintiendo que sus mejillas se enrojecían-Habría vivido una vida tranquila si tu no hubieses venido, tendría una familia con Emmett, me hubiera casado con Jacob, no tengo duda de ello, él ama a Noah así que jamás lo habría hecho sentir rechazado, hubiera tenido más hijos con él y envejeceríamos poco a poco en la compañía del otro –se detuvo ya que esa idea le hacía daño, ya que por mucho tiempo esa era la vida por la que había apostado. Después de ello aceptó otra realidad- y no hubiese pasado un día en que no viera los ojos verdes de Noah, o los ojos verdes de los nietos que él trajera a casa y no te recordara, la energía de la naturaleza que nos envolvía cuando estábamos juntos, la posibilidad de una vida si todo hubiera sido distinto, y la pregunta de si habría sido más feliz si simplemente me hubiese quedado, a pesar que conscientemente supiera que no hubiese sido así. Habría vivido una vida, una buena vida pero no feliz ni completa, le faltaba una parte, la que deje a tu lado antes de irme.

Se quedó callada por unos instantes aún sin mirarlo, temiendo por su reacción, notó por su visión periférica que él se hundía en el suelo y al girar su cabeza lo encontró con una rodilla apostada en el suelo, abrió los ojos desmesuradamente.

-Edward… -susurró aterrorizada y respirando superficialmente se acercó para tocar sus mejillas, pensando que le había sucedido algo malo.

-Yo tampoco quiero tener una media vida Bella -confesó y ella sonrió parpadeando para ver claramente- y es lo que tendría si no estás a mí lado.

-Te escuche ayer cuando pensabas que estaba dormida –susurró casi arrodillándose a su lado- y yo también quiero formar una familia contigo.

Él se levantó del suelo y la abrazó con fuerza.

-Te comprare un anillo. -declaró exuberantemente. Bella rio.

-Es muy pronto-contestó negando con la cabeza-Hagámoslo bien, desde los cimientos, no quiero tener miedo, quiero poder entregarte mi vida libre y resguardar la tuya como un regalo.

- Ya lo haces, desde años atrás.– Se fundieron en un beso lleno de amor y ternura. Un grito de alegría hizo que se separaran, miraron hacia Noah que se había acercado a ellos y los miraba.

- Estáis juntos como los papás de mis amigos, ellos también se besan – ambos se miraron sonriendo ante las ocurrencias de su hijo, Bella se agachó y Noah corrió a sus brazos.

- Sí, mi bebé, papá y yo estamos juntos.

- ¿Papá va a venir a vivir aquí como el tío Jake? –Bella mordió su labio, debía contarle a Noah que Jacob se había ido. Alzó los ojos para ver a Edward.

- Voy a recoger la mesa –se acercó a Bella, besó a su hijo en la frente y luego la miró- si necesitas ayuda estaré en la cocina –asintió y lo vio ir hacia la mesa para recogerla, ella se fue con Noah en los brazos hacia el sofá.

- Cariño, el tío Jake se ha tenido que ir de viaje y tardara en volver.

- No lo voy a ver – mordió su labio mirándole.

- Por ahora no, pero me ha dicho que te llamará por teléfono y a lo mejor si te portas bien te traerá un regalo –los ojitos de Noah se iluminaron.

- Cuando llame el tío Jake le diré que me estoy portando muy bien. –Alzo sus brazos mímicamente para exagerar su "muy bien". Bella sonrió, era increíble la inocencia de un niño, siendo tan pequeño no comprendía la magnitud de no verlo pero sabía que Jacob no dejaría de estar presente en su vida aunque fuera llamándole por teléfono hasta que estuviera preparado para volver.

- Te amo, bebé – lo acercó hasta ella y lo abrazó.

- Papi sí viene a vivir aquí –dijo con decisión- Los papás que se besan en la boca viven con las mamás. –El niño levantó la vista mirando por encima de su hombro se giró y vio a Edward a su lado- ¿Te quedas aquí? – le preguntó intrigado.

- Debemos preguntárselo a mamá – ambos se giraron hacia ella- ¿Me quedo aquí? –lo miró y vio su carita falsa de cordero degollado, entrecerró sus ojos sabiendo que al estar Noah delante ella no se podía negar y a pesar de todo le hacía gracia que ahora hubiera puesto sus morritos en forma de puchero, respiró hondo para evitar reírse.

- Sí –tanto padre como hijo gritaron de júbilo pero ella los detuvo - pero con una condición, que sea poco a poco –Edward la miró asintiendo, ese era su pacto, no ir con prisas y debían cumplirlo- Y ahora porque no nos abrigamos bien y vamos a jugar un rato al parque – Noah grito un sí mientras corría a su habitación y antes de seguirle Edward la agarró y le plantó uno de esos besos de película.

- Gracias. –Ella le guiñó un ojo.

- Ya sabes, los papis que besan a las mamis en la boca deben vivir juntos. - Ambos rieron, volvieron a besarse tiernamente y ella se giró para ir a la habitación con su hijo, cuando sintió como Edward la pegaba en el trasero suavemente- ¡Edward! –el solo se encogió de hombros y la adelantó para ir a la habitación de Noah.

….

Edward se había llevado a Noah, junto con Emmett, Lily, Jasper y Ben a un centro comercial dónde había actividades para los niños, mientras ella estaba sentada en el salón de su casa rodeada de sus amigas, ya hacía una semana desde que todo se había arreglado con Edward y de la marcha de Jacob de quien solo había recibido una llamada para poder hablar con Noah y le había prometido llevarle algo cuando volviera.

A pesar de la promesa de que iría instalándose poco a poco en su casa Edward se lo había ido saltado desde esa noche, no supo como lo hizo pero nunca más había vuelto a su departamento a dormir, solo iba para ir trayéndose sus cosas poco a poco y la verdad que no le importaba estaba demasiado encantada con ello, dormir abrazada a Edward después de amarse era una delicia y ser ambos despertados por el terremoto de su hijo saltando en su cama era lo mejor del mundo.

- Bella –miró a Angela y descubrió que todas la miraban- ¿puedes quitar esa sonrisa de embobada? Me vas a hacer vomitar –puso los ojos en blanco mientras salía de sus pensamientos, lo decía ella que era oír la palabra "Ben" y se le caían las bragas al suelo- ¿Nos vas a contar como es que ahora Edward vive aquí? Y no me digas que es por Noah, conozco esa mirada, es una que hace muchos años que no veía.

Miró a Rose y Alice que también la observaban con atención, suponía que esta tarde de chicas era por algo y que los chicos también intentarían sonsacarle a Edward así es que no debería ocultarlo más.

- Hemos vuelto – dijo por fin.

Alice saltó en su asiento mientras iba a abrazarla, Rose la besó fuertemente mientras le decía que se alegraba, que esa era su felicidad, después miró a Angela que tenía lágrimas en los ojos.

- Ays peque, sé que con Jake no eras feliz que te faltaba algo y ya lo tienes, por fin eres igual de feliz que yo –las lágrimas hicieron acto de presencia en ambos mientras se abrazaban.

- Todo es felicidad, eres mi cuñada Bella, y yo estoy embarazada – las tres miraron a Alice que se había puesto de pie mientras sonreía de oreja a oreja mirando a sus amigas, todas estaban anonadadas- No me miréis así, no sabía cómo decirlo hasta ahora –todas gritaron de alegría y fueron a abrazarla- Espero que Jasper haya tenido también suerte con los chicos al decírselo.

….

Estaba sentada en la gran mesa del comedor de los Cullen tres noches después de la noticia del embarazo de Alice. Noah dormía en una de las camas del piso de arriba, miraba a Alice dándole apoyo, sus padres se iban a enterar esa noche, habían ido a por el postre a la cocina, su amiga estaba demasiado nerviosa. Sonrió mirando a Edward que se encontraba a su lado agarrándole la mano, pretendía decirle a Esme y Carlisle que estaban juntos pero al entrar en la casa la madre de Edward la abrazó agradeciendo que le hubiera dado una oportunidad a su hijo, parecía que Alice no había podido contenerse. Edward llevó su mano hacia sus labios y la besó suavemente, poco después los padres de Edward entraron al salón con el postre.

Bella estaba en su cama extendiendo crema por sus piernas antes de dormir mientras recordaba la cara de Esme cuando Alice les dijo por fin que estaba embarazada había esperado hasta terminar el postre y nunca se le olvidara los ojos llenos de emoción de Esme y la cara de inmensa felicidad de Carlisle, volverían a ser abuelos, por un momento se imaginó como hubiera sido para ellos saber del embarazo de Noah y su sonrisa se ensanchó más al comprender que hubiera sido igual.

- Estás tan perfecta en este momento – alzó la mirada hacia Edward que salía del baño con el pantalón de su pijama puesto, lo vio acercarse hasta ella le quitó el bote de crema hidratante y la besó.

- ¡Eh! todavía no había acabado – le dijo cuando se separaron mirando hacia el bote, lo vio sonreír perversamente.

- Déjame, yo continúo…

- No será buena idea, los dos sabemos que no llegaras a terminar –mordió su labio excitada ante la cercanía de Edward.

- Probemos – cogió el bote se echó en las manos frotándolas la una contra la otra para después ir a su pierna y empezar a masajearla, se dejó hacer tumbándose en la cama, cerrando sus ojos solo sintiendo sus manos- parece que no te quejas de mi masaje.

- Podrías hacerlo mejor –dejó de sentir las manos de él y cuando abrió los ojos estaba encima de ella apoyándose en sus manos- has parado….

- Me estabas excitando demasiado y no podía continuar- apretó su erección contra su estomago y ella gimió de placer. Acto seguido sintió como la besaba con pasión mientras subía una de su piernas a la cadera de Edward, después de una eternidad besándose se separaron.

Ella sonrió- ¿sabes? hoy pensé en eso de ir instalándote poco a poco aquí –sintió como él besaba su cuello.

- Ajá

- Pero nunca has vueltos a tu casa – él alzó su cabeza mirándola extrañado.

- ¿Me estás echando? –alzó su ceja. No la dejó terminar quería decirle que nunca volvería a su casa pero se lo demostraría de otro modo.

- Nunca –lo giró para quedar encima de él- no pares Cullen o si que te echare-sonrió con autosuficiencia y empezó a besarla con deseo.

Tiempo después estaban tumbados en la cama, Edward acariciaba su espalda mientras ella estaba observándole tumbada boca abajo- Quiero que vivas con Noah y conmigo siempre, así es que trae lo poco que quede en tu apartamento, es una orden.

La sonrisa de Edward fue espléndida mientras se acercaba para besarla- mi nena mandona….

- Cullen….

- En el fondo te encanta que te diga nena y lo sabes – la besó de nuevo y se fue incorporando mientras ella se daba la vuelta para tenerlo encima. Esa noche volvieron a hacer el amor como dos adolescentes que no podían quitarse las manos el uno del otro.


¿Os gusto?

Muchas Gracias a mis maravillosas betas sabéis que la historia no seria lo mismo sin vosotras

Gracias a las chicas que no tienen cuenta por sus comentarios: rebeca, YessyZavala, fabi Cullen yangelamadrid

Nos leemos en el siguiente capítulo

Besitos y gracias

Se os quiere

xao