Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Solo la trama me pertenece.
¡Hola!
¿Todavía queda alguien? No tengo perdón por más disculpas que pida se que no puede compensar tanto tiempo sin actualizar, pero entre la premiere en Madrid de Amanecer part 2 y después las navidades pues se me fue el santo al cielo y no escribía nada.
Prometo recompensaros pues ya tengo el siguiente capítulo casi listo así es que pronto habrá nueva actualización
Cada vez queda menos para el final
La canción del capitulo es www . youtube watch?v=oQDsKAdHFao
Nos leemos abajo.
Capitulo 26
Bella se miró en el espejo por última vez cuando solo faltaba que le pusieran el velo. Su cabello caía en unas suaves ondas sobre sus hombros, este había sido recogido un poco en la parte de atrás para facilitar la colocación del velo. Quería estar natural, nada de moños elaborados ni grandes rizos, simplemente ella. Mientras le colocaban la falda del vestido vio reflejada la cara de su mejor amiga.
- Angela, deja de llorar, sino yo también empezaré –le hizo un mohín- Sabes lo que me dijo Alice, nada de llorar o todo el maquillaje se irá.
- Lo sé peque, pero estás tan hermosa –secó sus lágrimas con un pañuelo- por fin ha llegado el día y yo me alegro tanto por ti, lo sabes ¿verdad?
- Claro que si, siempre has sido mi familia, Noah y yo no habríamos podido seguir adelante sino hubiese sido por ti – ahora los ojos que se inundaban eran los de Bella.
- ¡Eh! Nada de llorar ¡el maquillaje! – le contestó esta en un intento de imitar a Alice. Angela se le acercó para abrazarla, ambas se fundieron en ese abrazo intentando contener las lágrimas cuando Alice junto a Rose y la pequeña Lily aparecieron en la habitación.
- ¡Bella no estarás llorando! – exclamó Alice alarmada mientras se acercaba a ellas y las separaba. La miró con horror- tengo que retocarte ahora mismo –la hizo sentarse de nuevo en la silla para arreglarle el maquillaje- ya vuelves a estar perfecta.
- ¿Dónde has dejado a Mia? –Bella se agachó para darle un enorme beso a Lily mientras ella la miraba asombrada- estás preciosa cariño –le dijo a la pequeña y luego miró a Alice esperando respuesta.
- La dejé con Jasper, tenía que ponerte guapa y esa pequeña bribona no iba a dejarme –le dijo con orgullo de madre. Hacía apenas quince días que la tenía y tanto a ella como a Jasper se les caía la baba con su bebé. Todavía recordaba como dos semanas atrás una alterada Alice la llamó de madrugada.
Edward la tenía aprisionada contra él. Sus piernas eran un lío entre las de él y las suyas propias cuando el teléfono la despertó, medio dormida sin mirar la hora, lo cogió.
- ¿Diga? –una voz al otro lado histérica y llorosa, la despertó completamente.
- ¡Bella! –gritó Alice al otro lado.
- Alice ¿qué pasa? – Edward se despertó de repente al oírla, le paró con la mano para que no le arrancara el teléfono de las manos.
- Bella tu número fue el que me salió primero, lo siento, he roto aguas. Mia se adelanta estoy asustada, me duele mucho y Jasper está dando vueltas por toda la casa cogiendo las cosas, por favor venid, avisa a mis padres… ¿por qué se ha adelantado? faltaba todo un mes…-le dijo todo apresuradamente mientras la oía llorar.
- Alice tranquila cariño, todavía falta un poco para que esa pequeña nazca. Edward y yo vamos para allí, intentad calmaros – en ese momento oyó como le gritaba a Jasper que no le dejaría que la tocara nunca más, Bella contuvo la risa mientras Edward le miraba con la ceja alzada.
- Nos vamos para el hospital.
- Nos vemos allí y tranquilízate, piensa en tu bebé, pronto la tendrás contigo –oyó una risa nerviosa al otro lado- no estés asustada, te quiero –miró hacia Edward una vez colgó- Alice se ha puesto de parto.
- ¿Ya? – Bella asintió- pero si todavía le quedaban unos días.
- Pues parece que Mia no quiere esperar más – salió de la cama- vamos, llama a tus padres.
Noah estaba dormido entre sus brazos, no habían logrado localizar a Sue y como tenían prisa, se lo habían llevado al hospital, estaba emocionado por ver a su primita nueva, pero la larga espera había podido con él. Edward se sentó a su lado y acarició suavemente la cabeza de Noah y después la besó en los labios. Esme, Carlisle, Emmett y Rose se encontraban sentados enfrente de ellos, su hermano estaba sucumbiendo al sueño también, llevaban cinco horas esperando.
- Parecen que tardan ¿no? –miró a Edward.
- Los partos son así, ninguno igual – Edward pasó el brazo por su hombro atrayéndola hacia él.
- Tengamos otro bebé, me gustaría ser yo el que está dentro contigo esperando otro hijo- Bella lo observó asombrada.
- Por ahora no Cullen.
- ¿Por qué?
- No sé- dijo encogiéndose de hombros- Noah todavía es pequeño y un bebé es mucho trabajo, esperemos un tiempo.
- Pero ahora estaré yo para ayudarte –ella mordió su labio- está bien esperaremos nena, pero no mucho tiempo, quiero verte embarazada, quiero sentir a nuestro hijo dentro de ti –bajó su mirada arrepentida al sentirse mal por no haberle dado eso con Noah- Bella –levantó su mentón- el pasado es el pasado ¿de acuerdo? Decidimos dejarlo atrás – ella asintió sonriéndole, el se acercó y besó sus labios. En ese momento un eufórico Jasper salió a la sala de espera gritando que ya era papá. Noah se despertó al oír a su tío y todos se acercaron a felicitarle, un nuevo miembro se unía a la familia: Mia Cullen.
Quería más hijos con Edward, lo tenía claro, pero ese no era el momento, necesitaban más tiempo para ellos y Noah, pero pasado un tiempo estaría encantada de tener otro hijo. Alice y Rose estaban terminando de ponerle el vestido cuando llamaron a la puerta. Angela la abrió y allí estaba Noah y su hermano, que se dirigió a Rose besándola suavemente. Su bebé la contemplaba con la boca abierta. Fue hasta él cuando ya acabaron con su vestimenta y se agachó.
- ¿No le das un beso a mami?
- Eres una princesa mami – ella sonrió alegremente, él le devolvió la sonrisa y le dio un enorme beso.
- ¿Llevas los anillos? – el niño asintió entusiasmado, ella lo abrazó y después se levantó para mirar a Emmett.
- No tengo palabras para describir lo preciosa que estás.
- Emmett –le nombró con cariño mientras le abrazaba- no me hagas llorar o Alice me matara de una vez por todas –le susurró. Él miró extrañado hacia la aludida no entendiendo nada. - El maquillaje – "Mujeres" le oyó murmurar y tuvo que golpearle en el hombro.
- Hermanita, sabes que puedo contigo, no me enfades –ambos rieron.- después nos vemos, Edward me pidió que le llevara a Noah para verlo. Lily ¿vienes? –le pregunto a su hija pero esta negó, como buena chica prefería quedarse allí. Fue en ese instante cuando Esme y Carlisle entraron.
- Nosotros llevaremos a Noah en un rato – le dijo Carlisle a Emmett, este asintió y salio de allí.
….
Edward terminó de arreglarse la corbata color violeta, el color que le había pedido expresamente Bella que se pusiera. Todavía no sabía por qué, pero le hizo caso. Allí se encontraba, frente al espejo mirándose, seis meses desde que por fin habían vuelto, desde que eran una familia, esos seis meses habían sido los más felices de su vida, junto a la mujer que amaba y a su hijo. Tuvieron altos y bajos pero fueron superados. Y ahora estaban en uno de los mejores días de su vida.
Compinchado con Emmett había hecho creer a Bella que tenía que ir a una reunión en la otra punta de Londres, pero no era así, había recogido a su hijo del colegio y ambos se dirigían al centro de la ciudad a comprar algo importante y para eso necesitaba la opinión de Noah. De la mano lo llevó hasta una joyería y ambos entraron, se agachó para quedar a su altura.
- ¿Te acuerdas que te dije que teníamos que comprarle un regalo a mamá, pero no podía saberlo porque era una sorpresa?
- Si papi no le he dicho nada
Edward revolvió su pelo- ese es mi campeón, vamos a comprarle un anillo muy bonito y necesito que tu me ayudes a elegirlo –el niño asintió entusiasmado. Edward se puso de pie y cogiendo de nuevo su mano se dirigieron hacia una mesa para que les atendieran. Llevaban más de veinte minutos mirando anillos y a Noah no le gustaba ninguno, cada vez que le miraba y le decía que no le gustaba se le caía el alma a los pies, a él le parecían todos iguales. El dependiente le sacó otro anillo.
- Este –aplaudió su hijo con felicidad- este es para mamá.
- ¿Te gusta este? - Noah asintió ante la pregunta. Por fin pudo respirar aliviado- pues nos llevamos este. Cinco minutos después salía con una bolsa en la mano- Noah sabes que todavía no podemos decirle nada mamá ¿verdad?
- Es una sorpresa, no diré nada –lo cogió en brazos y besó su mejilla fuertemente.
- Te quiero pequeñajo ¿vamos al parque?
- ¡Sí! –gritó.
Todavía le costaba creer que era padre de ese niño tan maravilloso. Pensó que no elegiría ningún anillo pero el que escogió fue el perfecto para Bella. La puerta de la habitación se abrió para dar paso a Emmet y su cuñado que traía en brazos a su sobrina de apenas quince días, estaba preciosa con ese vestido blanco. El parto de Alice se había adelantado casi un mes, Mia quería salir a toda costa. Todavía recordaba a su cuñado paseando de un lado a otro de la sala de espera hasta que le dejaron entrar para poder acompañar a Alice y ver nacer a su hija. Habría dado lo que fuera por ver nacer a Noah, por acompañar a Bella pero no podía quedarse anclado en el pasado. Recordaba el enfado de su hermana días después de que su sobrina llegara al mundo, había tenido que salir urgentemente de compras para comprar otro vestido para la boda, pues su barriga de embarazada había desaparecido, arrastró a Bella y a Rosalie de compras pues también tenía que comprarle el mejor vestido a su hija recién nacida.
- ¿Estás seguro de esto Edward? –le preguntó Emmett sonriendo- mira que una vez que te atrapan, no puedes escapar.
- Nunca en mi vida he estado más seguro de lo que voy a hacer.
- Cuídala, sino ya sabes la que te espera –Emmett juntó sus puños y los tres adultos rieron.
- Si la vuelvo a dañar, yo mismo iré a que me des una buena paliza – Emmett se acercó a él y le abrazó.
- Simplemente haz a mi hermana feliz.
- Te lo prometo – después miró hacia Jasper que asintió mostrándole su conformidad con lo dicho en la habitación. Se acercó a su sobrina y besó su frente mientras esta mientras bostezaba- ¿te aburro pequeñaja? – Acarició suavemente su mejilla y miró a Emmett- ¿Dónde están Lily y Noah?
- Tus padres van a traer a Noah, Lily ha preferido quedarse con su madre y la novia – Edward lo miró ansioso- tranquilo, solo te diré que está preciosa y que llegara puntual. -A partir del momento en el que ella le dejó aquella nota después de haberse reconciliado sabía que nunca más se escaparía de su lado. Tenía que admitir que cuando se despertó aquella mañana y no la vio junto a él pensó en lo peor, en que ella había vuelto a huir junto con su hijo, pero cuando ojeó a su alrededor y vio el papel donde le decía que cuidara de Noah mientras estaba fuera y sobre todo cuando vio de su puño y letra un "te amo", supo que a partir de ese momento nada los separaría de nuevo- ¡Eh Cullen! pensando en la noche de bodas –Jasper y Emmett soltaron una carcajada. Los miro y negó con la cabeza aquellos dos eran imposibles, todavía recordaba la que liaron en su despedida de soltero.
Acaban de salir de la discoteca donde habían estado divirtiéndose. La semana siguiente iba a casarse con Bella y aunque en un principio no quiso, ella misma le animó a salir con sus amigos a divertirse para despedir su soltería.
Habían bebido en abundancia y los tres iban caminando dando tumbos y riéndose a carcajadas.
- En serio Edward… no entiendo ¿Cómo puedes casarte?... Es mejor ser soltero –le dijo Emmett trabándose al hablar.
- ¿Y tú por qué estás casado con Rosalie? –rió burlándose, Jasper le siguió en la burla.
- Porque es mi Rose –le contestó como si fuera obvio.
Edward se le acercó y le apuntó con el dedo en el pecho- pues ella es mi Bella –Emmett le sonrió y él le devolvió la sonrisa- ¡La amo! –gritó en medio de la calle. Abrazó a Emmett como si no hubiera mañana y Jasper se unió al abrazo.
Emmett se separó de ellos- basta…basta…-haciendo aspavientos con los brazos- nada de mariconadas.
Intentaron seguir caminando los tres mientras reían- Será mejor coger un taxi –Edward se apoyó en Jasper mientras hablaba pero ambos casi caen al suelo.
- No, cogeremos el tren – Jasper y Edward miraron a Emmett con la ceja alzada- si si si el tren…
Y vaya si lo cogieron, cuando el teléfono le sonó despertándole miró a su alrededor y estaba en un tren en marcha, en frente tenia a sus dos amigos profundamente dormidos, Bella desesperada le llamaba, miró al hora del reloj y descubrió que eran casi las seis de la tarde del día siguiente. ¡Vaya ocurrencia la de Emmett¡ Después de tranquilizar a Bella y prometerle que los tres estaban bien descubrió que estaban llegando a Glasgow. Las caras de sus cuñados fueron épicas cuando les despertó y les contó donde estaban. Emmett se llevó una gran reprimenda por parte de Rose. A Jasper le tocó escuchar un gran sermón por parte de su hermana donde le decía que era un irresponsable por haberla dejado sola con Mia. Bella se enfadó pero al volver a encontrarse en el aeropuerto a su regreso su cara cambió a alivio al ver que estaba bien, aunque esa noche durmió en el sofá.
Un pequeño trasto asomó sus ojillos chispeantes por la puerta de la habitación y corrió hacia él deteniendo sus pensamientos. Estaba muy elegante con esos pantalones y el chaleco del mismo color que su corbata ¿Qué le pasaba a Bella con ese color?
- Mami es una princesa – le dijo emocionado. Sus padres entraron sonriendo a la habitación mientras le dab un beso a su hijo.
- ¡Oh mírate cariño! Estás guapísimo – su madre emocionada plantó un delicado beso en la mejilla de su hijo mientras Noah se reía entre sus brazos.
- Lela –llamó la atención de su abuela- ¿a qué mami es una princesa?
- Si mi amor, está hermosa –miro de nuevo a su hijo- la novia más preciosa que he visto nunca –devolvió la mirada hacia su nieto- y aquí esta el paje más guapo de toda la boda –Noah aplaudió emocionado mientras estiraba los brazos para que su abuela le cogiera. La señora Cullen fue hasta Jasper para ver a la pequeña Mia que se había quedado dormida en brazos de su padre. Esme llevó el dedo a sus labios para indicarle a Noah que debía estar callado. Edward sintió la mano de su padre en su espalda dándole golpecitos.
- Por fin llegó el día, espero que seas muy feliz – abrazó a su padre como agradecimiento- te lo mereces.
- Gracias papá.
- Bueno gente – habló Emmett con un tono más bajo del normal para no despertar a Mia- este hombrecito de aquí –fue hasta Noah- y yo nos vamos a buscar a la novia, sino llegaremos tarde y el novio nos matará –le dedicó una mirada con burla a Edward- tranquilo te la llevaré de una pieza.
Cogió a Noah de los brazos de Esme y ambos salieron de la habitación. Jasper se acercó hasta él y con cuidado de no despertar a su pequeña le dio un semiabrazo a Edward.
- Te veo luego –le dijo su cuñado, besó la cabecita de su sobrina y los vio salir, quedándose solo con sus padres, entonces descubrió a su madre con un pañuelo quitándose las lágrimas.
- Mamá, no llores – su padre reconfortó a su mujer mientras esta negaba con la cabeza.
- Es de alegría Edward, por fin después de todo te mereces ser feliz, con la persona a la que amas y con ese pequeño angelito – se acercó a su madre y su padre y se fundió en un abrazo con ellos.
- Gracias por haber estado ahí siempre, incluso cuando me encerré en si mismo tras lo de Victoria.
Un mes atrás había vuelto a Chicago para ver a su ex mujer, cada día reconocía menos y su locura era mayor, en parte se sentía culpable por todo pero con el apoyo de sus padres y ahora el de Bella había comenzado a reconocer que Victoria había tenido siempre un problema que se agravó cuando supo que no podía tener hijos y que hizo todo lo necesario para que ellos estuvieran bien pero ante una enfermedad así, no pudo hacer más…nunca dejaría de apoyarla económicamente para que siguiera en el centro donde estaba, pero había decidido dejar su vida en Chicago atrás, por eso aquella fue la última vez que la vio.
- Siempre has sido un buen hombre, pero has tenido muchos obstáculos en la vida que te han impedido ser feliz, ahora es el momento de que la vida te quite esos obstáculos y por fin puedas vivirla plenamente –le dijo Esme sonriendo.
- Te quiero mamá –miró a su padre- os quiero a ambos – volvieron a fundirse en un abrazo.
- Bueno dejemos ya los lloros –Carlisle les sonrió- será mejor que nos vayamos ya o será la novia quien tenga que esperar.
Carlisle se acercó hasta la puerta y su madre le agarró el brazo siguiendo a su padre, los tres salieron a la calle donde un coche les esperaba para irse hacia las afueras de Londres donde se casaría con Bella. Carlisle se sentaba al lado del conductor, él y su madre lo hicieron en la parte trasera. Esme le agarró fuerte la mano mientras el coche arrancaba. Y en ese momento un recuerdo vino a su mente con mucha intensidad.
Acababa de llevar a Noah con sus padres, esa noche dormiría allí, le había dado el día libre a Sue, por lo tanto todo el apartamento era para él y Bella. Habían tenido una fuerte discusión aquella mañana. Llevaban tres meses conviviendo juntos y Edward insistía en que no debía trabajar, que él podía hacerlo por los dos, ella se había sentido tan infravalorada al decirle eso que acto seguido se dio cuenta de su error y había querido remediarlo pero Bella cogió a Noah y lo llevó a la escuela sola y en ningún momento del día le había dirigido la palabra en la empresa, por lo que decidió darle una sorpresa. No quería estar con ella así y sabía que era su culpa así es que tenía que remediarlo. Después de acabar con todo, se sentó a esperar a que llegara Bella de trabajar.
La puerta empezó a abrirse y se levantó, la vio llegar y notaba en su cara el agotamiento, observó como colgaba el abrigo en la entrada, hoy había sido un día especialmente frío en Londres. Alzó su mirada encontrándose con la de él, su cara de agotamiento cambió para que se formara una de enfado mientras iba hacia la habitación de su hijo, la vio volver.
- ¿Dónde está Noah? –le preguntó cruzándose de brazos.
- Hola nena –vio que su ceño se fruncía pero sabía que en el fondo a ella le encantaba que le llamara así, incluso una vez le confesó cuando estaban haciendo el amor le ponía que la llamara así…siempre que podía se lo recordaba y ella se moría de vergüenza, aunque quizás en ese momento no era bueno decirle así, podría enfadarse más- Esta noche duerme en casa de mis padres.
Lo miró extrañada- ¿algo que quieras contarme Culle? no estoy para tonterías hoy – ese "Cullen" no había sonado como otras veces, estaba muy enfadada.
- No seas impaciente, tiempo al tiempo –se acercó a ella pero la vio retroceder- vete a dar una ducha mientras yo termino de preparar la cena –la vio darse la vuelta sin decirle nada, tendría que poner más empeño en ello, cuando se enfadaba era increíblemente complicada.
Terminó de encender la vela que estaba en la mesa cuando Bella salió de nuevo al salón, vestida con su pijama de seda de pantalón y la bata encima, alzó su ceja y miró su vestimenta.
- ¿Crees que con esto arreglaras lo de esta mañana?- se acercó a la mesa.
- No, pero tenemos que hablar, odio que estemos así –se acercó de nuevo pero otra vez lo rechazó- me muero por darte un beso y tu te alejas.
Se sentó enfrente de él- hablemos –le dijo secamente.
Respiró frustrado y mirándola se sentó- Bella sé que lo de esta mañana estaba fuera de lugar, pero odio verte venir agotada, cuando podrías disfrutar y no trabajar.
- Te has parado a pensar, que trabajar me da la libertad que nunca he tenido, que por fin me siento realizada por lo que hago, que ahora la gente me mira y no ve lo que era antes sino una trabajadora que lucha por hacerse paso en el mundo empresarial- Bella realizó la confesión como si fuese una pregunta para hacerle entender a su novio cómo se sentía.
- Lo sé y lo siento, pero entiende mi postura, quiero lo mejor para ti –acercó su mano a la de ella y Bella no la retiró.
- Pues lo mejor para mi es trabajar Edward, me siento bien y feliz con lo que hago y entiendo tu postura en cierta manera –cerró sus ojos y el apretó su mano- pero quedarme en casa sería como retroceder y sentirme de nuevo encerrada.
- Yo no quiero eso para ti.
- Pues no insitas más Edward –ahora fue ella la que apretó su mano- puedo trabajar menos horas, pero no me quites esto.
- Nunca te haría hacer nada que no quisieras.
- Lo sé –por fin esa sonrisa, se acercó a ella y la besó- ¿cenamos?-ella le guiñó un ojo.
Cenaron uno al lado del otro entre besos y risas. Vivir con Bella era lo mejor que le había pasado, siempre agradecía que la vida se la hubiera puesto en su camino, aunque hubiera sido de una forma un tanto poco peculiar, pero aquello era el pasado y solo debían vivir el presente.
Tras una hora cenando Bella apartó su postre a medio acabar- ¿sabes? creo que me apetece otro tipo de postre –Edward la miró con deseo y llevado por el se levantó apresuradamente de la mesa cogiéndola en brazos, esta rió mientras él la llevaba corriendo por el pasillo hasta su dormitorio.
Cuando llegó a su habitación la bajó al suelo - ¿Postre de reconciliación?
Asintió- me encantan esos postres - estando en frente de él devoró sus labios, ella le respondió con las misma ansias, se desnudaron apresuradamente sabían que no les daría tiempo a llegar hasta la cama por lo que Edward la llevó hasta la pared, y la ayudó a subir las piernas en su cadera y sin poder contenerse más se adentró en ella. Varias estocadas después en las que Bella se dejó llevar por el placer para después hacerlo él, consiguieron llegar a la cama y tumbarse para intentar relajar sus respiraciones. La tenía encima de él tumbada sobre su pecho cuando la vio alzarse.
- Tenemos que dejar a Noah una vez a la semana en casa de tus padres o en la de Emmett –rió como nunca al escucharla- ha sido increíble, aunque creo que todavía tengo ganas de más –comenzó a restregarse sobre su miembro y este empezó a crecer de nuevo- y veo que tu también –retiró a un lado su pelo y bajó para besarlo suavemente, le dio la vuelta quedando encima de ella. Esta vez se amaron lentamente sin prisas, sintiéndose mutuamente.
- Te quiero –le dijo Edward mientras estaban tumbados en la cama uno en frente del otro, ella le sonrió besándole suavemente. Aquel era el momento, no podía esperar más- sé que no es el modo más convencional, no pensaba hacerlo así estando aquí ambos tumbados en la cama desnudos pero no puedo esperar y creo que Noah tampoco –Bella lo miró totalmente desconcertada- pero sé que no te gusta lo ostentoso y siempre quieres algo sencillo, y tu y yo nunca hemos sido como los demás –en la cara de Bella cada vez se mostraba más la confusión. Él se giró y abrió el cajón de la mesilla sacando una pequeña cajita, al volverse de nuevo vio como Bella se había incorporado llevando las manos a su boca- siempre diferentes a todos y quería que esto también lo fuera. Por favor ¿me concederías el honor de ser mi esposa, la Señora Cullen? –Abrió con cuidado la cajita mostrándole un sencillo anillo con un pequeño diamante en el centro- lo ha elegido Noah.
- Edward –susurró emocionada mientras sus ojos se anegaban de lágrimas, mordió su labio y se lanzó a abrazándolo- ¡Si quiero! –emocionado la abrazó con intensidad, apartándola después para colocarle el anillo, ella lo miró con impresión, levantó la vista para fijarla en sus ojos- te quiero.
- Y yo a ti nena –ella no pudo evitarlo y se lanzó a sus labios, tras un largo rato besándose volvieron a tumbarse en la cama- no me hagas esperar mucho, quiero casarme cuanto antes contigo, no más de tres meses Bella.
- Está bien, las chicas tendrán que ayudarme en todo –le atrajo hacía ella- pero ahora solo hazme el amor toda la noche.
Ese recuerdo le trajo una sonrisa igual a la que mostró Noah al día siguiente de venir de casa de sus abuelos y observó el anillo en el dedo de su madre, el pequeño solo gritó: "papi te ha dado el regalo"
- Cariño, hemos llegado –miró por al ventana y vio a algunos invitados en la puerta, volvió la vista hacia su madre y asintió, en pocos minutos por fin se uniría a la mujer de su vida. Su padre entró antes que ellos para ver si todos los invitados habían comenzado a colocarse.
Esme agarraba su brazo- ¿preparado?
- Muy preparado – se sonrieron mutuamente y ambos caminaron hacia la puerta del castillo por donde debían entrar para acceder al prado. Desvió su mirada unos segundos hacia una de las esquinas y allí vio a Tanya. La había llamado para invitarla pero ella declinó la oferta, no se sentía preparada todavía para presenciar la boda de Edward con otra. Pero allí estaba para apoyarlo como siempre había hecho. Quizás con el tiempo pudieran conseguir ser amigos sin que ella sufriera por ello. Hizo un ademán de acercarse pero ella negó con la cabeza, solo pudo sonreírle y ella le devolvió el gesto mientras asentía con su cabeza y leía en sus labios "sé feliz" le guiñó un ojo y la vio darse la vuelta para marcharse. Recordó también a otra persona dañada porque él y Bella consiguieran la felicidad. Jacob había llamado muy a menudo a Noah para hablar con él, en varias ocasiones había cogido el teléfono y ambos se habían tratado respetuosamente. Sabía que su hijo adoraba a ese hombre y para Bella había sido un gran apoyo siempre, así es que solo podía agradecerle el haber cuidado de su familia. Bella también había hablado con él para invitarle pero al igual que Tanya había decidido que sería mejor no asistir, a Bella le dolió porque le hubiera gustado que estuviera ese día junto a ella, pero le comprendía y no había insistido. Ahora solo pedía que ambos fueran felices, pronto encontrarían a las personas que los hiciera felices completamente.
….
Bella seguía riendo y viendo llorar a sus amigas, pues Alice no la dejaba a ella, aunque en algunos momentos era inevitable. Cuando salió huyendo con Angela de Chicago nunca se imaginó que encontraría a esa gran familia que la rodeaba, por fin podía ser feliz completamente. Aquellos tres meses habían sido agobiantes pero a la vez maravillosos, sus amigas le habían ayudado tanto y también Esme, ella había sido la que había encontrado aquel prado tan hermoso en un castillo a las afueras de Londres y había conseguido todos los permisos para que se pudieran casar allí, pues Bella se había enamorado de ese prado con el castillo de fondo para su boda. Sus amigas no se quedaron atrás, ellas habían organizado todo lo referente a la ceremonia y la posterior recepción. Ayer había estado allí viendo como iba todo y solo podía darles las gracias, sería una boda hermosa.
- Bueno peque, nosotras tenemos que irnos para comprobar que todo está en orden –miró a Angela- mi bichito y Emmett no creo que tarden en venir.
Respiró profundamente mientras su amiga le pasaba el ramo de rosas- te quiero – Angela evitó las lágrimas y la abrazó con cariño.
- Y yo, siempre.
Después fue el turno de Alice y Rose con Lily, por enésima vez Alice le recordó que no debía llorar y tras sus abrazos se quedó sola en su cuarto y en su casa, volvió a respirar hondo y agarró con fuerza el ramo para volver a mirarse en el espejo. El reflejo le devolvió a una chica sonriente con su pelo ondulado cayéndole por los hombros, aquel vestido era precioso en cuanto se vio con él no quiso probarse más, era el indicado.
Había llevado a Angela, Alice, Rose, Lily y Esme para que la ayudaran a escoger un vestido de novia, aquel era el quinto que se probaba y estaba agotada, nunca encontraría el indicado. Salio de nuevo hacia donde estaban todas y volvió a subirse en la plataforma.
- ¿Te gusta?- le preguntó Angela. Se encogió de hombros mirándose en el espejo, después del tercer vestido dejaron de decirle que estaba preciosa pues a ella no le convencía por mucho que les gustara a las demás.
- Quizás esté…esté bien –dijo poco convencida.
- Ah no Bella, si no estás conforme, no puedes ir con un vestido que no te gusta a tu boda – habló Alice decidida, se levantó y la fue empujando al probador- pruébate otro.
Cansada les gritó a través de la puerta mientras se quitaba el vestido- os juro que si este no me convence me casaré en pantalones vaqueros.
- ¡Ni lo sueñes! – le replicó Alice.
Las dependientas terminaron de abrocharle y sin mirarse en el espejo que tenía dentro salió fuera convencida de que ese tampoco le quedaría bien, vio las bocas abiertas de todas.
- Me queda fatal ¿verdad?- se subió con desgana por sexta vez a la plataforma y se giró para mirarse. Fue su momento de abrir ella la boca y llevarse las manos hacia ella- dios mío –susurró. Ese tenía que ser su vestido, era perfecto, se amoldaba a su cuerpo, a su cintura mientras la falda caía hasta el suelo, las mangas cortas se ajustaban a sus brazos y el escote era precioso. No pudo evitarlo y las lágrimas corrieron por su rostro. Se giró para mirarlas a todas- este es. –todas ellas tenían la misma cara de emoción y no pudo evitar bajarse de allí e ir a abrazarlas.
Si aquella vez el vestido le pareció perfecto ahora era maravilloso, siempre soñó con casarse con un hermoso vestido, perfecto para ella…pero la vida fue tan dura en su pasado que nunca creyó que eso fuera posible. Y ahora, aquí estaba, vestida de novia e iba a casarse con el hombre que amaba. Sonrió recordando su primera cita con Edward tras haberse dado una oportunidad.
Angela y Ben se habían llevado a Noah a pasar la tarde con ellos, pero hacía unos minutos que su amiga le había llamado para decirle que Noah se quedaba en su casa porque terminaría agotado de su día con sus tíos, puesto que el día siguiente sería sábado no puso ninguna objeción. Entonces ese día sería la primera vez que se quedarían solos Edward y ella desde que se habían reconciliado, por lo que decidió que esa noche ambos se fueran a cenar fuera, ilusionada pensó que esa sería su primera cita como novios.
Como sorpresa fue hasta las oficinas para recoger a Edward, él se había quedado resolviendo unos asuntos. Llamó a su puerta y cuando la abrió le vio mirarla con la boca abierta, el efecto que deseaba había surtido efecto, el vestido rojo ajustado a su cuerpo le quedaba perfecto.
- Puedes cerrar la boca Cullen o al final llenaras todos los documentos de babas –él le sonrió pícaramente después de cerrar su boca, lo vio apoyar su espalda en el sillón mientras ella iba hasta él.
- ¿A qué debo tu deliciosa visita? – ella se sentó en su regazo y lo besó con pasión. Edward se dejó hacer. Cuando la mano de su novio empezó a subir por su muslo subiendo el vestido lo paró.
- Eso lo dejaremos para más tarde –mordió su labio y le besó suavemente levantándose, sabía que si él volvía a besarla así no saldrían del despacho.
- Vienes aquí con ese vestido que ha encendido mi cuerpo, me provocas y ¿piensas dejarme así? –ella rió.
- Si –le dijo con decisión- Noah se ha ido a pasar la noche con Angela y Ben, así es que había pensado que podíamos ir a cenar nosotros dos.
Acto seguido él se levantó fue a esta ella y la agarró por la cintura- nosotros solos – Bella asintió- me parece una perfecta idea –la besó y después de colocarte su americana agarró su mano- vamos.
Cenaron en uno de los restaurantes del centro de la ciudad, hablaron de muchas cosas, planeando su futuro en común fue una velada perfecta para ellos. Después salieron y caminaron por la ciudad agarrados de la mano mientras sonreían y se besaban. La ciudad de Londres le parecía incluso más bonita al lado de Edward, cuando llegó allí ni por todo el oro del mundo pudo haberse imaginado que el destino los volvería a reunir y que él por algún milagro divino podría perdonarla por lo que había pasado y sobre todo por ocultarle la existencia de Noah. Aquella noche cuando llegaron a su casa desataron sus más bajos instintos.
Sonrió al espejo al recordar como Edward le dijo "puedes gritar todo lo que quieras hoy, Noah no nos oirá"
- ¡Mami! – se giró para ver entrar de nuevo a su bebé en la habitación, detrás le siguió Emmett, agarró la mano de su hijo y miró a su hermano.
- ¿Estás lista? – agarró su ramo con fuerza para caminar hacia él con su hijo de la mano.
- Estoy lista –le sonrió y los tres salieron por la puerta.
Ya en su coche con Emmett sentado detrás con ella y Noah en medio de los dos comenzó a ponerse nerviosa, respiró tres veces seguidas cerrando sus ojos, después miro a su hijo y acarició su mejilla y él la miró.
- Estás preciosa, mami – dios mío ahora si que iba a llorar y Alice la mataría.
- ¡Oh bebé! Y tú guapísimo – se agachó y besó su mejilla- te quiero, mi vida.
El coche paró y por la ventana pudo mirar el castillo.
….
El prado se fue llenando de todos los invitados, cada vez faltaba menos para que Bella entrara por esa puerta. Jugaba con sus manos hasta que su madre le agarró una y la apretó con cariño. Respiró hondo cuando la música empezó a sonar, las puertas se abrieron y por ella apareció su hermana Alice y en sus brazos llevaba a la pequeña Mia, detrás de ella venía Lily que estaba preciosa con ese vestido color crema. De su mano iba su hijo que en una pequeña cesta llevaba los anillos, mientras sonreía a todo el mundo. Cuando llegó hasta él se soltó de la mano de Lily y corrió hacía donde estaba Edward, este se agachó para besarle y acto seguido Noah fue a sentarse al lado de su tía Alice. Estaba tan sumamente gracioso allí sentado, metido en su papel de portador de anillos. Sonrió mientras inflaba su pecho orgulloso de que ese pequeño fuera su hijo, Bella había hecho un gran trabajo como madre.
I've waited a hundred years
But id wait a million more for you..Nothing prepared me for
The privilege of being yours
If I had only felt the warmth within
Your touch...
La música cambió para dar paso a la que ambos había elegido para la ceremonia. Las puertas se abrieron ante él y allí la tenía, hermosa del brazo de Emmett. Sonrió cuando vio el ramo de rosas color violeta que llevaba en su mano y lo entendió todo, Noah, ella y él estaban conectados por ese color, como una familia. Sus ojos buscaron los de ella que le sonreía con felicidad mientras se iba acercando a él, iba a ser suya ante todos por fin.
La ceremonia fue preciosa, Noah fue hasta ellos cuando sus tías Alice y Rose le indicaron que era el momento de los anillos, ambos besaron su mejilla mientras le decían que lo había hecho muy bien. Feliz Noah volvió a su sitio mientras sus padres intercambiaban anillos. Pocos minutos después se besaban siendo ya marido y mujer. Se separaron y buscaron con sus miradas donde estaba Noah, él sonriente se bajó del banco y corrió hacía sus padres, Edward se agachó para cogerlo y ponerlo entre ambos.
- Ahora entiendo porque de tanto violeta – Bella besó a su pequeño y contempló a Edward con alegría.
- Somos una familia.
- Si, nena por fin somos una familia –se acercó y la besó de nuevo mientras los invitados aplaudían. Ellos se separaron y con Noah en brazos de Edward caminaron para salir a fuera y celebrar con todos que eran la familia Cullen-Swan.
¿Os gusto?
Este capítulo si que se lo debo a mis dos betas Beth y Vicky, creo que no habría quedado tan perfecto sino fuera por vosotras. Gracias.
Gracias a las chicas que no tienen cuenta por sus comentarios: shadoo,YessyZavala, Guest yMarcia Seghetto
Feliz Navidad y Feliz 2013
Nos leemos en el siguiente capítulo
Besitos y gracias
Se os quiere
xao
