Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Solo la trama me pertenece.

¡Hola!

Bueno actualizo un poco mas tarde de lo que pensaba, pero con las Navidades y todo pues se ha complicado pero aquí esta

Sin más os dejo leer


Capitulo 27

Edward entró en la habitación del hotel con Bella todavía vestida de novia entre sus brazos. Esa noche, la primera como marido y mujer, la pasarían en esa habitación, regalo de sus amigos. Al día siguiente se irían a Paris una semana, la cual Noah la pasaría junto a sus tíos y abuelos.

- ¡Vaya! es preciosa – dijo Bella observando la suite del hotel Sheraton Park Tower.

- Si. Y es toda nuestra durante esta noche –se acercó hasta ella y le apartó el pelo a un lado para besarla en el cuello. Bella inclinó su cabeza para darle mejor acceso mientras agarraba su pelo hacia el otro lado- Por fin eres mía, mi esposa – le agarró la mano donde llevaba el anillo de casada y de pedida y los acarició mientras continuaba besando su cuello y ella suspiraba. Sin detenerse a pensar mucho más soltó su mano y llevó las suyas hacia la parte trasera del vestido y comenzó a quitar los botones que lo abrochaban- ¿te he dicho lo preciosa que estás hoy?

Bella se separó de él y se dio la vuelta para mirarlo, mientras ella se sujetada el vestido contra su escote, él se le acercó pero Bella volvió a dar un paso atrás, mientras movía su dedo índice hacia los lados- Si, Señor Cullen, muchas veces a lo largo del día.

- ¿Y por qué huye de mi, Señora Cullen?

- Porque quiero enseñarte algo y tienes que estar a cierta distancia para verlo bien – alzó su ceja cuando vio como ella se quitaba las manos del vestido pero seguía agarrándolo por el centro. Le miró intensamente mordiéndose el labio y sin esperar un segundo más dejó caer el vestido por su cuerpo- Sabría que te gustaría –le dijo al observar que se había quedado con la boca abierta. Edward contempló con entusiasmo como un corsé color crema, con culotte y liguero a juego, adornaba el cuerpo de su esposa junto a unas medias con encaje a medio muslo que le estaban volviendo loco a él y a su amiguito de entre las piernas. Para terminar el espectáculo, ella le deleitó con un pequeño salto para salir del vestido aun con sus tacones puestos.

- ¡Oh Bella! no sabes lo que has hecho – ella le sonrió y él no pudo estar allí parado por más tiempo. Fue hasta ella en dos grandes zancadas y capturó sus labios con ansia, ella alzó sus brazos para rodear su cuello y llevar sus manos a su pelo tirando de él con intensidad, después bajó sus manos para quitarle la chaqueta, la corbata y desabrocharle apresuradamente la camisa, dejando su pecho al descubierto, él la soltó para pelear con la camisa y quitársela, cuando lo consiguió fue empujando a Bella suavemente hasta la cama y una vez que la tuvo tumbada en aquella enorme cama llevó sus manos hasta su pantalón quitando primero el cinturón y después desabrochándolo, ella se rió a la vez que se apoyaba en sus codos cuando lo vio pelear con sus zapatos y pantalones.

- Señor Cullen, estoy impaciente – la miró con deseo cuando por fin consiguió quedarse sólo con sus boxer, se subió a la cama quedando encima de su cuerpo, ella volvió a tumbarse atrayendo su boca a la suya.

- Nena, quiero hacerte el amor con todo puesto – bajó su mano hasta su centro y la tocó por encima de la tela y ella gritó de placer, estaba muy húmeda- solo te quitare esto ¡dios me pones tanto! – gimió de placer cuando Bella mordió el lóbulo de su oreja.

- Este cuerpo es tuyo, siempre lo fue –se miraron intensamente, sus ojos estaban fundidos en la pasión- haz conmigo lo que quieras.- Cegado por la lujuria le quitó la prenda inferior y se deshizo de la suya propia, cuando ambos sexos se sintieron los dos gimieron, él restregó su pene sobre el clítoris de Bella- por favor Edward, no juegues conmigo, no ahora –le dijo con la voz entrecortada, ante su petición no pudo resistirse más y la penetró. Sintió las uñas de su mujer en su espalda pero no le importó, tras la primera estocada se miraron intensamente. Cuando empezó a moverse encima de ella, se besaban con pasión mientras seguían moviéndose acompasados, disfrutando de estar unidos esta vez como marido y mujer.

Dos horas después y con Bella prometiéndole que pronto se compraría otro conjunto de lencería ya que él en una de las veces que la había poseído había roto el ligero y las medias, estaban en la gran bañera. Bella estaba apoyada en su pecho tocando suavemente su brazo, los dos estaban en silencio demasiadorelajados después de estar dos horas amándose.

- Te amo – le susurró en su oído.

Bella giró su cabeza mirándole- yo también te amo – se acercó y le besó suavemente, pero Edward profundizó el beso y su mujer tuvo que darse la vuelta para sentarse a horcajadas encima de él- si seguimos así, no saldremos nunca de aquí y mañana perderemos el avión a Paris.

El rió- Como si tengo que alquilar esta habitación durante un mes entero.

Bella le siguió en la carcajada- Estás loco.

- Por ti y Noah, mi familia –Bella se acercó y le besó.

- Doy gracias a la vida por haberte puesto en mi camino.

Un año después aquello todavía recordaba aquel día tan perfecto. Esa frase de Bella le dejó sin habla y solo pudo besarla y hacerla el amor durante aquella noche que fue mágica para ellos. Casi perdieron el avión al día siguiente, sonrió recordando como él y Bella corrían como niños por la terminal y una vez sentado en el avión ambos estallaron en carcajadas. La estancia en Paris fue inolvidable y perfecta aunque a veces Bella se sentía triste; era la primera vez que se separaba de su hijo por tantos días, y tenía que llamarlo dos veces cada día. Se relajaba cuando lo oía feliz por estar con sus abuelos y su nueva primita; se sentía orgulloso de ayudar a su Tía Alice con Mia. Como recompensa después de llegar de Luna de Miel decidieron que ese día sería solo para Noah, por lo que pasaron un día juntos en familia. Por la mañana jugando en el parque, después comiendo en el sitio preferido de su hijo y por la tarde fueron al cine, aunque a Noah no pareció gustarle mucho aquellos dibujos porque media hora después se quedó completamente dormido en su butaca. Pero lo más emocionante para Edward fue al mes siguiente, octubre y el cumpleaños de Noah. A su memoria aun acudía el recuerdo de cómo él mismo se levantó más ilusionado que su propio hijo, era la primera vez que iban a celebrar el cumpleaños juntos.

Se levantó temprano, Bella se dio la vuelta en la cama y se desperezó mirándole, giró sus ojos hacia el reloj.

- ¿Dónde vas tan temprano? – él se acercó hasta la cama y la besó suavemente en los labios.

- A preparar el desayuno favorito de Noah antes que despierte – Bella rodó sus ojos mientras se arropaba de nuevo, Edward sonrió y salió de allí.

Llevaba como cinco minutos en la cocina cuando Bella lo abrazó por la espalda- ¿necesitas ayuda? –se giró y la sentó en la encimera.

- No, pero quiero ver esas preciosas piernas mientras termino –Bella subió un poco más su camisón y cruzo las piernas guiñándole un ojo, él volvió a acercarse a ella y la besó- no me distraigas por mucho que quiera comerte entera, hoy es el día de Noah, tendrás que esperar hasta la noche –ella hizo un mohín y le agarró del cuello para juntar de nuevo sus labios.

- Está bien, pero me debes algo y pienso cobrármelo.

- No lo dudes nena –ella mordió su labio pero se mantuvo quieta, Edward se separó para seguir con el desayuno: tortitas con nata.

Con cuidado ambos fueron hasta la habitación de Noah, Edward llevaba el desayuno de los tres en una bandeja, abrieron la puerta y su hijo seguía profundamente dormido. Bella se giró sonriéndole, él asintió y ambos gritaron en alto.

- ¡Feliz Cumpleaños Noah!

El niño abrió los ojos y los miró restregándose las manos en sus ojitos- ¿ya es mi cumple? –llevaba semanas preguntado aquello.

- Si, mi amor –le dijo Bella mientras se acercaba a él sentándose en su cama y dándole un gran achuchón mientras besaba su frente- eres todo un hombrecito – Edward los observaba fascinado, esa era su familia y ese era el primer cumpleaños de Noah en el que estaba presente, se acercó a ellos y dejó la bandeja en la mesilla.

Noah puso sus tres deditos en la mano y se lo enseñó a sus padres- tres, ya soy grande –sus padres rieron y ese fue el momento de Edward para besarlo y abrazarlo y después hacerle cosquillas, las carcajadas del pequeño se oyeron por todo el apartamento.

Unos minutos después Edward paró y le señaló a Noah la bandeja- ¡Tortitas! – gritó con alegría el niño, su padre le ayudó a poner la bandeja en la cama con cuidado y los tres desayunaron allí.

Había sido un día intenso, ambos habían pedido el día para no trabajar en el cumple de Noah y se fueron a comer fuera y por la tarde les esperaba la gran fiesta de cumpleaños con toda su familia en la casa de Emmett, fue un gran día.

Todavía recordaba la cara de emoción de su hijo cuando le mostró su regalo, un coche de rayo en el que se podía montar, acabó agotado esa noche de tanto darle a los pedales por el jardín de Emmett. Si pasar el primer cumpleaños de Noah juntos fue extraordinario la Navidad no se quedo atrás, decidieron irse todos a Disneyland Paris incluso la pequeña Mia de apenas tres meses disfrutó, pues todas las luces y canciones del parque le llamaban mucho la atención, pero los que mejor se lo pasaron fueron Noah y Lily, disfrutaron como indios persiguiendo a los personajes Disney, montándose en las atracciones. Bella y él pudieron escaparse un día a Paris mientras sus padres se quedaron con Noah y pasearon por las calles como tres meses atrás en su Luna de Miel. Fue una navidad inolvidable y Noah una y otra vez le pedía volver este año, aunque ese año era imposible poder regresar por lo menos en esas fechas, sonrió y cogió el teléfono.

- Diga – oyó al otro lado de la línea.

- ¡Hola, nena! ¿Cómo te encuentras?

- Bien aquí en el sofá, comiendo helado – Edward rió.

- ¿Dulce de leche?

La oyó reír- Cuál sino.

- Ven a comer conmigo.

- ¿Qué me darás a cambio Cullen? Estoy muy a gusto aquí sentada – era imposible, pero la amaba como nadie en el mundo.

- Si no vienes, no lo sabrás.

- Eso es trampa –rió escuchando su voz de indignada- toca italiano – sonrió triunfal- en media hora estoy allí, te quiero.

- Y yo a ti.

Colgó el telefono mientras volvía a los papeles que tenía encima de la mesa, sabía que con Bella allí no podría concentrarse en trabajar y sólo le quedaba media hora.

….

Dejó el plato a un lado de su escritorio mientras ella hizo lo mismo, algunos días a la semana si él no podía ir a casa a comer hacían aquello, Bella se encargaba de comprar la comida y llevarla a la oficina para comer juntos.

- Pensé en traer a Noah –le dijo su mujer mientras cogía un poco de tiramisú- pero ya se saltó varios días de comedor la semana pasada-la cuchara se adentró en su boca- no quiero acostumbrarle a esto todos los días, porque después no va a querer comer allí.

- Si, tienes razón –llevó su cuchara al plato de ella y le quitó un buen pedazo de postre.

- ¡Eh Cullen! es mío haber pedido tu postre – le sacó la lengua y cogió su plato para que Edward no pudiera alcanzarlo de nuevo. Después de que ella terminara ambos fueron al sofá- tengo que irme, por lo que veo en tu mesa –le señalo una pila de folios- tienes mucho trabajo.

- No, quédate un poco más – la juntó más a su cuerpo-adelanté algo antes de que vinieras.

- Eso es una gran mentira y lo sabes – Edward se encogió de hombros sonriendo.

- Soy el jefe, puedo dejarlo para mañana –Bella rodó los ojos y se apoyo más en el sofá- ven aquí – le dijo señalando sus piernas, ella se sentó en su regazo, la besó con pasión mientras ella se entregaba del mismo modo, pero poco después se separó.

- Edward, podrían pillarnos.

- Tranquila, cerré la puerta, además no sería la primera vez –le sonrió pícaramente- lo haremos rápido como siempre nena.

- No estoy tan ágil ahora…

- Déjate llevar…

Y lo hizo, se abandonó a la pasión que ambos sentían y minutos después se había desabrochado su pantalón y ella tenía removida su falda y su ropa interior estaba apartada mientras Edward se hundía en ella con deleite.

….

Se acababa de despedir de su esposa, desde que Bella se dio de baja pocas veces podía comer con ella cuando estaba ocupado.

Miró toda la correspondencia en su mesa y se puso a trabajar en ello, cogió un sobre que no tenía ningún remitente y extrañado lo abrió, dentro solo había una foto, frunció el ceño, era una broma de mal gusto, en la foto se mostraba una pintada en color sangre en una pared con la palabra "Venganza". Su teléfono sonó y lo cogió su secretaría le decía que le llamaban urgentemente del psiquiátrico de Chicago, sin demorarse recibió la llamada.

- Señor Cullen, no sabemos cómo ha pasado, pero Victoria estaba encerrada en aislamiento como castigo pues agredió a otra paciente y hoy cuando fuimos a sacarla, no estaba allí.

- ¿Cómo que no estaba allí? –preguntó confundido.

- No la encontramos por ningún lado, creemos que se ha escapado…

Al oír aquello dejo de pensar y volvió a mirar aquella extraña foto, entonces soltó el teléfono de golpe y tiró el sobre con la fotografía al suelo mientras se apresuraba corriendo hacia la puerta, podía oír de fondo todavía al médico que estaba al teléfono llamándole, pero no desperdició su tiempo fue corriendo al ascensor mientras le gritaba a su secretaría que llamara a la policía, se encontró a Emmett.

- Edward, Bella acaba de bajar, se iba sin despedirse de mí, ten hermanas para esto… -llamó desesperadamente al ascensor, mientras Emmett lo miraba aturdido- ¿Qué pasa? – al ver que el ascensor tardaba corrió escaleras abajo seguido de Emmett- Edward ¿qué cojones sucede?

Solo pudo gritar- ¡Victoria se ha escapado hace días del psiquiátrico! –bajó las escaleras de tres en tres lo más rápido que podía, y entonces oyó como su cuñado hacía lo mismo, había sido consciente de lo que había dicho, Victoria podía ir a por él e incluso a por Bella…necesitaba saber que estaba bien.

Ambos llegaron hasta el hall, con la respiración entrecortada. El ascensor estaba abriendo sus puertas y vio salir a Bella de este, a salvo.

-¡Bella! –gritó llegando hasta su lado y abrazándola.

-¿Qué sucede? ¿Ya me extrañas? ¿Tan pronto goloso? –le preguntó divertida y él apoyó su cabeza en su hombro mientras conseguía tranquilizar su respiración, con los ojos cerrados.

-Estás bien… -le dijo sintiendo que su pecho iba a explotar.

-Por supuesto que lo estoy ¿Por qué no lo estaría? –preguntó ella con tono, confundido-. Edward, ¿qué está sucediendo?

Él se apartó apretando el agarre entre sus hombros.

-Mierda, Edward… -masculló Emmett llegando en ese momento a su lado.

-Vale, sí, sobreactúe –espetó tranquilizándose. Estaba desquiciado, pero esa carta lo había dejado inquieto- Pero, quisiera saber qué hubieses hecho si fuera Rosalie la que peligrara.

-Sí, bueno hermanita, ya vemos que tú esposo está más paranoico e idiota de lo normal, pero estoy seguro que así lo quieres…

-¿Qué está sucediendo? –le preguntó Bella de nuevo. Él negó con la cabeza y alzó la mirada hasta la entrada. Allí volvió a quedarse paralizado.

-Victoria… -susurró él y vio que Bella apartaba su cabeza para mirarlo.

-¿Victoria? –preguntó ella confundida.

-Entonces todo es cierto… -le respondieron y él parpadeó mientras vio a su primera esposa parada en la entrada del edificio-. ¿Te casaste?

Él parpadeó y soltó a Bella, únicamente por instinto, no quería hacerle daño a la pelirroja-. ¿Qué haces aquí? ¿Qué… Cómo saliste? –le inquirió en voz suave-. Ven conmigo…

-Por ella te fuiste, por ella me dejaste, Edward ¿no es así? Yo quería que estuviésemos juntos, yo te espere y nunca regresaste. Me dejaste sola, te divorciaste de mí y ahora estás con ella…

-No fue así, cielo… -susurró Edward dejando a Bella al lado de Emmett y dando otro paso hacia ella.

-Ella es la culpable ¿verdad? Lo es… Por ella te fuiste y me dejaste. James no tenía razón.

-¿James? –Preguntó Bella con voz horrorizada, volteando completamente hacia Victoria- ¿Qué James?

Surgió un gritó desesperado de Victoria y Edward maldijo por lo bajo.

-Bella, vete de aquí… -ordenó subiendo una mano y señalando las escaleras.

-No, no voy a dejarte… -le dijo con voz asustada- ¿Qué demonios sucede?

-Emmett, por favor, sácala de aquí ¡ya! –pidió mirando a su amigo.

-Mierda… -escuchó que Emmett decía, Bella jadeó dando un salto hacia atrás y al girar para ver qué sucedía se dio cuenta que todo había cambiado, Victoria ya no estaba tranquila, solo desquiciada… una desquiciada con un arma de fuego que apuntaba directamente hacia Bella.

-Victoria, no lo hagas… -le rogó desesperado-. No conozco esta mujer. Ella no es mía… nada de esto lo es… -Dio un paso hacia Bella, para protegerla y Victoria comenzó a apretar el gatillo- ¡No!

-¡No te muevas! –Le espetó con tono irreconocible- ¡Me engañaste, te has casado con otra! –Gritó fuera de sí- ¡Mírala le diste lo que nunca me quisiste dar a mí! –le gritó y él tembló de miedo. Giró hacia Bella quien tomaba su vientre en forma protectora- ¿Por qué hiciste eso? ¿Por qué cuando yo solamente quería eso? ¡A ti y a mí bebé!

-Victoria, baja el arma –ordenó y ella lo miró con más furia.

-Si yo no lo tengo, tú no lo tendrás, Edward. Cuando ella no exista, solamente podrás tenerlo conmigo… solamente conmigo…

- ¡No! ¡Escúchame! – gritó Edward alzando sus manos.

No quería hacerle daño, pero necesitaba sacarla de allí. Después todo sucedió muy rápido. Su arma sonó una vez y vio como Emmett se lanzaba contra Victoria tumbándola en el suelo y se escuchó otro disparo y el gritó de Emmett. Bella seguía de pie paralizada viendo como su hermano había conseguido reducir a Victoria apartando su pistola de ella, pero se quejaba de su hombro donde comenzaba a salir sangre. La pelirroja lloraba amargamente. Fue a acercarse hasta Bella pues Emmett le hizo una señal de que se encontraba bien, pero otra voz se lo impidió.

- Ni te muevas, Cullen – se giró para ver a un hombre encañonándolo.

-¡James! –Gritó Victoria desesperada – No lo mates, la culpable de todo es ella, y yo lo quiero para mí –señaló hacia Bella con furia- Ella ha hecho que yo sea infeliz y mi marido no vuelva conmigo, ella es la culpable, me lo ha quitado, nunca será tuya –comenzó a reírse locamente.

- Estúpida, te dije que tenías que matarlo a él –le espetó con furia- y te fuiste directamente hacia Isabella, estás loca y pensé que te habías recuperado y que mi plan estaba funcionando. Ni siquiera para eso serviste, siempre fuiste un medio para obtener un fin – desvió su pistola hasta la pelirroja y disparo sin compasión tres tiros en su cabeza haciendo que Edward se estremeciera, horrorizado-. Calentaste mi cama bien mientras duro –sonrió cruelmente. Edward fue a moverse hacía él, pero James fue más rápido y le apunto de nuevo- ¡quieto! –Bramó furioso- es curioso, Cullen, me he tirado a tus dos mujeres aunque nadie como Bellita – miró hacía el cuerpo de Victoria que se encontraba en un charco de sangre- esta no me sirvió de mucho, por más que lo he intentado la locura nunca se fue. Viste, realmente te quería, ha dado su vida por ti – sonrió maliciosamente mientras Edward apretaba sus puños- Fueron unos buenos polvos y ahora Bellita me dará otros mejores cuando te mate.

-Acabare contigo, nunca te volverás a acercar a ella, maldito -masculló Edward sin control y lo vio carcajearse.

-¿Crees de verdad que nunca he estado cerca de ella? –le preguntó divertido-. Siempre he sabido dónde estaba, la he perseguido e incluso quise dejarla sin nada cuando le escribí al imbécil ese de su pasado. Pero no sucedió, así que espere pacientemente. Hasta que vi que regresaste… Me la quitaste una vez, no sucederá de nuevo. Y te aseguro que la haré gritar cada vez que la folle… tan duro y salvaje que sabrá que nadie nunca la tocó como yo…

-¡Maldito! –gritó Edward, queriendo saltar hacia él, sin importarle la arma, solamente deseaba proteger a su mujer, matándolo, además de vengar la muerte de Victoria.

El grito de la policía alertó a James que se dio la vuelta para dispararlos pero no tuvo tiempo los agentes fueron más rápido y en décimas de segundo su cuerpo cubierto de sangre cayó al suelo, no lo pensó mucho y se giró para ir hacía Bella, se asusto cuando vio que ella caía al suelo, corrió hasta allí viendo que estaba consciente se agacho.

- Bella, tranquila todo se acabó –la apoyó en su regazo sintiendo como temblaba- ese malnacido ha muerto.

- El bebé –susurro, entonces Edward miro la mano de su mujer ensangrentada que se apoyaba en su barriga de seis meses y entonces se dio cuenta cuando un charco de sangre empezaba a formarse en el suelo, Victoria si la había alcanzado, volvió a mirarla a su cara para tranquilizarla y decirle que todo estaría bien, pero vio que sus ojos estaban cerrados.

- ¡Bella! – gritó desesperado intentando que su mujer reaccionara, pero no obtuvo ninguna respuesta.


¿Os gusto?

Gracias a mis dos betas Beth y Vicky por haber sacado tiempo de donde no tenían para revisarlo

Gracias a las chicas que no tienen cuenta por sus comentarios:josefina y Rosy Inda

No queda mucho más de la historia, espero que no me matéis.

Nos leemos en el siguiente capítulo

Besitos y gracias

Se os quiere

xao