Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Solo la trama me pertenece.

Volví, no estaba perdida ni había abandonado la historia, prometo que tenia escrito el capítulo desde hace tiempo pero se complico la cosa mis betas y yo hablamos mucho sobre él, creo que es el que más me ha costado escribir, además de ser el más largo por eso hemos decidido dividirlo en dos, pero tranquilas la otra parte la subiré a semana que viene lo prometo.

Ahora a leer

Nos leemos abajo


Capitulo 28 (parte 1)

Cuando Bella comenzó a abrir sus ojos, estaba muy desorientada y no sabía dónde se encontraba, al conseguir enfocarse, descubrió el gotero en su brazo y la habitación blanca, esterilizada. Una habitación de un hospital, se respondió a sí misma. ¿Cómo había llegado allí? Giró el cuello para encontrar a su marido con la cabeza apoyada en la cama dormido, sonrió observándole, fue a acariciar su cabeza pero de repente todo lo que sucedió vino a su mente: el grito de Edward; Victoria frente a ella con un arma, sus alaridos al ver el vientre abultado; cómo sintió morir ante la posibilidad de que pudiera atacar a Edward, un disparo… James allí para vengarse por haber huido y después la sangre en sus manos, sangre que procedía de su vientre: Edward a su lado prometiéndole que todo saldría bien y la oscuridad, sobre todo la oscuridad…Su mano no fue hacía donde quería en un principio, sino se posó en su barriga plana, queriendo proteger a su bebé.

Un bebé que ya no estaba allí.

- ¿Dónde… qué…? –preguntó sintiendo que se hundía. ¿Dónde estaba su bebé? ¿Por qué no estaba donde podía protegerlo?

Emitió un grito mientras se ahogaba, no podía respirar, no podía pensar. Se dio cuenta que estaba llorando pero no porqué lo controlase, sino porque sentía que las lágrimas caían en su regazo.

- ¡Bella…! –escuchó que murmuraba su esposo y sintió que la envolvía en sus brazos. Ella lo permitió, aunque estaba tan adormecida que no pudo moverse o apartarlo.

- ¿Victoria? ¿James? ¡¿Dónde…?! –preguntó histéricamente, sintiendo terror de que pudieran continuar persiguiéndolos, de que pudieran hacerles más daño.

- Se han ido… No volverán a hacerte daño. Te lo juro, Bella… te lo juro… -dijo él abrazándola con más fuerzas. Su voz igual de rota que la de ella, como si también estuviera llorando.

No sabía cuánto rato estuvo allí llorando sin consuelo con él envolviéndola. Sentía que su aroma la envolvía, pero no podía tranquilizarse lo suficiente para hablarle, para preguntarle. Ni siquiera para pensar coherentemente.

- El bebé, ¿está bien…? ¿Pudieron salvarlo? -susurró en algún momento. Su voz sonaba ronca y totalmente quebrada-. Dime que está bien… dímelo…

Sintió que Edward se tensaba y su cuerpo volvió a temblar, aunque parecían más bien convulsiones. Él apretó el agarre y ella alzó la mirada, arrugando la cara cuando vio como sus ojos tomaban un matiz ausente.

- No… no… no… -repitió mientras negaba con la cabeza, ya que sabía la respuesta. Quiso moverse, pero él la sujetó con fuerza. Vio que una enfermera entraba y después de conversar algo con Edward salió de la habitación, aunque escuchaba un pitido en sus oídos que evitaba que pudiera entender cualquier cosa. Edward la abrazó con mayor fuerza y parpadeó varias veces, buscando tranquilizarse.

- Edward… -rogó.

- Hicieron todo lo posible para salvarlo cariño –le contestó él por fin. Ella sintió que su pecho se hundía- pero perdiste mucha sangre y no lo consiguieron... -Edward también lloraba sin soltarla- Shhh, Bella, tranquila amor -acariciaba su melena, besó su frente y volvió a abrazarla-. Estoy aquí, superaremos esto juntos.

Ella se quedó estática, sentía las caricias, percibía el calor que su cuerpo debía emitir, pero nada de eso le ayudaba, o le causaba algún efecto. Su cuerpo se convirtió en algún tipo de material y dejó de llorar.

- Lo siento, yo debí salvarlos a ambos –continuó él agarrando su cara con ambas manos para que lo mirara-. Dios Bella, casi te pierdo a ti también, estos tres días han sido horribles, no despertabas y... -No pudo seguir hablando porque sus lágrimas se lo evitaron. Nunca había visto llorar tanto a Edward, mientras la tocaba y abrazaba como si no creyera que ella estaba allí viva, entonces se dio cuenta de su aspecto demacrado y que su barba estaba creciendo, su ropa estaba puesta de cualquier manera como si se hubiera cambiado rápido y no lo hubiera hecho en un par de días.

En ese momento la puerta de la habitación se abrió y vio a la misma enfermera volver a entrar. Él se separó de su lado cuando un hombre con bata blanca entraba en la habitación.

- Buenas tardes Isabella –dijo con un tono taimado. Miró la historia clínica junto a la camilla y se acercó a ella para revisarla- Me alegra ver que por fin despertaste y por las analíticas veo que vas mejorando - Después miro la cicatriz de la cesárea- Vas cicatrizando bien. A pesar de la hemorragia que detuvimos tus niveles de hemoglobina eran bajos, por lo que te hemos hecho varias transfusiones, además, has estado inconsciente varios días a causa de la medicación.

La enfermera ayudó a volver a cubrir la herida de nuevo mientras el médico, escribía los hallazgos en el informe y miró a Edward, después se dispuso a salir de la habitación. ¿Por qué no le contaba nada de lo que había pasado con su bebé? Quería saberlo, necesitaba hacerlo.

- Quiero que me diga todo lo que ha pasado. -Edward estaba a su lado agarrándole la mano en señal de apoyo y la miró rápidamente-. Y los daños.

- Bella no creo que sea bueno en estos momentos, apenas te vas recuperando, es mejor esperar a la consejera del hospital y...

Dirigió su mirada a Edward para que se callara y después volvió a mirar al doctor- No me oculte nada. -el médico volvió a mirar a Edward, sabía que su marido posiblemente le había obligado a no contarle nada, algo peor había pasado a parte de la pérdida de su hijo- Doctor -le llamó con impaciencia. Este volvió a acercarse a ella.

- Isabella, cuando llegó aquí tenía una hemorragia, como le comentaba antes, provocada por el impacto del arma de fuego en su abdomen, lo que llevó a la inducción del parto, pero este era de alto riesgo, por lo que le llevamos a quirófano para hacerle una cesárea de emergencia -cerró sus ojos angustiada.

- Bella, es mejor dejarlo aquí… -Edward no puedo continuar.

- No, quiero saberlo todo -le contestó furiosa.

Después de varios segundos el hombre siguió hablando- La bala perforó la placenta, pudimos sacar a el bebé, pero tan solo contaba con 30 semanas y sus posibilidades de supervivencia eran muy bajas. Fue llevado a una incubadora para iniciar el proceso de maduración pulmonar, pero su situación era muy crítica, hizo un paro respiratorio. Lo siento Isabella. Mientras en la sala de operaciones la estabilizábamos a usted...

Ella asintió mirando la pared que tenía enfrente- Gracias –No quería que repitiera esa parte, no creía que podría soportarlo de nuevo. Por fin volvió a mirarlo- hay algo mas ¿no? -insistió.

-El impacto del proyectil perforó su útero, además del daño que causó a los tejidos subyacentes y a la capa muscular de la pared abdominal, por lo que un futuro embarazo sería preocupante para su salud. Y los daños en la pared de su útero, junto a su deformidad podrían no permitir una buena implantación del feto, por lo que es posible que el embarazo nunca llegaría a término.- Instintivamente se llevó la mano hacia su vientre vacío; nunca más sentiría que una vida crecía dentro de ella, no iba a ser madre de nuevo.

- ¿Dónde está? -preguntó con un hilo de voz.

- ¿Dónde está quién, Bella? –Edward agarró su mano.

- Mi bebé...

Edward la miró sin decir nada y ella arrugó la cara cuando lo comprendió.

-No creo que sea lo mejor…

-Tengo que despedirme de él. No me quitarás eso… Ya me han quitado demasiado… -le dijo mirando hacia el frente. Sintiendo que la piedra golpeaba de nuevo su pecho. Edward se quedó en silencio por un instante. Ella se negó a mirarlo.

-Podríamos organizarlo… -escuchó que el doctor contestaba.

-Gracias… -respondió Edward y ella se acostó, girando la cara lejos de los demás. Quería estar sola.

.

Bella estaba sentada en el sillón de su habitación del hospital una vez que había terminado de vestirse. Después de una semana de despertarse le daban el alta; su herida estaba casi curada; en una semana más tendría que volver a que le quitaran los puntos. Miró un punto fijo de la habitación mientras que una lágrima solitaria cayó por su mejilla, su mano la apartó rápidamente. Desde el momento en que había visto a su bebé muerto y había llorado abrazada junto a su cuerpecito se había prometido no llorar más…hasta ese momento de debilidad en el que recordó su petición: que incineraran a su pequeño y lo arrojaran al mar. Edward después de terminar el papeleo entró en la habitación.

- Podemos irnos –se enderezó y fue hasta la puerta- Noah está deseando verte…

En esos días Edward le había dicho que su hijo no paraba de preguntar por su mamá y que quería venir a verla. Incluso había conseguido meterse un día en el coche de Esme para venir al hospital, eso le produjo esbozar una sonrisa ante la ocurrencia de su hijo, pero fue la única vez que lo hizo. Esperaba que al ver a su nene la piedra que ocupaba su pecho se hundiera, la que le oprimía de tal manera que en ocasiones le era imposible respirar.

- Bien – Edward iba coger su mano pero ella salió por la puerta antes de que lo hiciera. No soportaba que le tocara nadie.

El regreso a su casa fue duro. La última vez que había visto esas paredes, toda su vida había estado llena de sueños. Ahora regresaba sin nada en sus brazos. Ni siquiera una esperanza por el futuro. Ella nunca había perdido la había perdido, jamás, ni en el orfanato, o con su experiencia con Aro, o cuando era atacada por James, siempre había sabido que después todo mejoraría. Deseaba poder regresar el tiempo y decirse a sí misma que no era cierto, pedirle que no se ilusionara o buscara algo más, porque si creía que ese punto de su vida era malo, era porque no había experimentado lo que había sido tenerlo todo… para perderlo.

Sintió que su hijo la abrazaba por las piernas y lo miró renunciando incluso al atisbo de esperanza que le había susurrado que todo mejoraría al verlo. Claro, era su hijo, y lo amaba, pero también amaba a su otro bebé, el que le había sido arrebatado. Y estaba quebrada, completamente quebrada. Solamente consiguió agacharse para besar su cabeza y después irse a su dormitorio.

- Mamá, necesita descanso Noah –escuchó a Edward que le decía cariñosamente a su hijo.

Se tumbó en su cama bruscamente causando que su herida le doliera pero poco le importaba, ya nada importaba. No se molestó en quitarse la ropa, necesitaba estar sola y quizás dormir para saber si todo aquello era una pesadilla.

No había salido en todo el día de allí, no quería ver a nadie, sabía que Angela, su hermano con Rose y la familia de Edward habían ido a visitarla, pero ella se negó a ver a nadie, supuso que Edward la excusó con que estaba dormida. Sintió que él se deslizaba en la cama, entonces se giró para mirarlo.

- Desearía dormir sola –su marido la miró confuso.

- Quiero estar contigo, ambos debemos superar esto… abrazarte, necesito sentirte conmigo Bella, saber que estás a mi lado y que no te he perdido. Por favor…

- ¿Por qué Noah no ha preguntado nada sobre su hermanito? –desvió la conversación, no sabía qué decirle.

- Le conté con ayuda de mi madre, que no podría volver porque se había puesto malito y había tenido que irse al cielo –asintió y volvió a tumbarse dándole la espalda. Edward se acercó tumbándose en la cama para abrazarla por la espalda, pero ella se separó.

- Por favor necesito esta noche a solas, solo eso te pido – oyó como suspiraba y varios segundos después se levantó de la cama.

- No voy a dejar que pases por esto sola, por hoy te dejaré porque acabas de salir del hospital –sintió como besaba su cabeza- Te quiero –ella no le contestó. Oyó como la puerta se cerraba suavemente, se abrazó a su almohada, limpiando el sitio donde le había besado, pero no se permitió llorar.

.

.

.

Un mes después, esa no había sido la última vez que durmió sola, desde que llegó del hospital no había vuelto a dormir con Edward. Cada noche él iba hacía su cuarto e intentaba abrazarla, tocarla, mientras estaban tumbados, pero ella le pedía que se fuera. Las primeras noches Edward había peleado por aquella decisión y no se iba, pero le decía que si no era él quien se iba a dormir a otro cuarto lo haría ella. Con el paso de los días su marido ya no peleaba con ella para quedarse allí, simplemente besaba su cabeza y se marchaba sin decirle nada.

Y cada noche se limpiaba cuando él no estaba cerca.

En el fondo sabía que comenzaba a cansarse de ella y quizás fuera lo mejor pues era incapaz de sentirlo a su lado, además, estaba segura que ahora tampoco la querría, estaba acabada, sola, y ya no era tampoco una mujer completa. Nada encajaba como antes, se sentía como una extraña a su lado, y se apartaba de él antes de que pudiera haber algún roce entre ellos. Bella no estaba dentro de su cuerpo, se movía porque debía hacerlo, apenas comía, se notaba que sus pantalones empezaban a quedarle anchos. Había perdido el ánimo por todo; después de ese horrible día nada era igual ya no se sentía ella, no quería ser madre ni esposa, no quería trabajar, todo por lo que luchó alguna vez no le importaba.

Estaba sentada en el sofá del salón cuando Noah se acercó a ella, Edward se encontraba en la cocina preparando algo para cenar.

- Mami, ven a jugar conmigo –cogió su mano para que ella se levantara- Vamos a por los juguetes –dijo señalando el suelo.

- Ahora no Noah – el niño dejó de tirar de su mano.

- ¡No eres mi mami, ya no juegas conmigo! – le dijo enfadado

- ¡No ves que no tengo ganas de nada! –le gritó al niño, este asustado salió corriendo mientras lloraba, en ese momento se dio cuenta que había gritado a su bebé- Noah – pero su voz fue un simple susurro, alzó su mirada para ver la cara de frustrado y horrorizado de Edward que dejó de mirarla para ir tras el niño. Se hundió en el sofá cerrando sus ojos, no podía más, en ese instante oyó como la puerta de la calle era cerrada, fue a mirar y descubrió que ambos se habían ido a la calle, pues sus abrigos no estaban. Volvió al sofá y se sentó de nuevo.

Una hora después del episodio con su hijo, Edward entró a la casa y se paró frente a ella, se veía desesperado. Era casi irónico, ya que la forma en como lucía era aproximada a cómo ella se sentía por dentro. Lo miró sin emoción, vio que daba un paso hacia adelante y se lanzó hacia atrás en el sofá, como si instintivamente se cubriera para que no le tocara. Él arrugó la cara como si le hubiese causado el mayor dolor del mundo al descubrirlo.

- No debí gritarle a Noah –comentó casi sin emoción- ¿Está bien?

Él apretó los labios y dio otro paso hacia adelante, solamente que en vez de tocarla, cayó de rodillas frente a ella. Bella frunció el ceño.

- Por favor… -rogó uniendo sus manos que temblaban- Por favor dime qué tengo que hacer para solucionar esto… -Ella lo miró sin poder siquiera parpadear, o respirar- Qué puedo hacer… ¿cómo… cómo que te traigo de vuelta, amor mío? Estoy desesperado Bella…

- No sé qué…

- Ya no sé qué hacer Bella, no lo sé… -le interrumpió y su voz se había roto de nuevo- Te he dado espacio, he sido un hombre paciente, he permitido que no me hables, he aceptado que me mires como si te diera asco, que no me toques ni permitas que yo lo haga. He aceptado tus gritos de furia cuando intenté llevarte con esos psicólogos y he inventado miles de excusas cuando no quieres ver a nadie, incluso le he dado mil y una excusas a nuestro hijo. Me he encargado de todo. He sido el fuerte… He cuidado a Noah, le di la sepultura que deseabas al bebé… He sido y hecho todo lo que he podido y has pedido de mí, pero aun así nada ha sido suficiente… Así que te imploro, estoy rogándote Bella, dímelo… ¿qué no te estoy dando? ¿Cómo puedo conseguir que vuelvas a ser tú…?

- Dame tiempo… -pidió con voz hueca, y ambos lo sintieron ya que Edward volvió a contorsionar su cara de dolor.

- Noah poco a poco se desilusiona contigo y de cómo le tratas… como acabas de hacer una hora atrás, y yo… yo te necesito… Necesito que me toques y me digas cómo solucionar esto, amor mío… -le rogó e intentó tocarla pero ella se apartó de nuevo-. Bella, no puedo pasar de nuevo por esto… no puedo… No me hagas hacer esto… No puedo ver a otra mujer que amo destruirse a sí misma…

Esa declaración si le hizo reaccionar. Se levantó de un saltó y le miró retadoramente.

- ¡No me compares con esa maldita asesina! –Le gritó fuera de sí- ¡Ya lo entiendo todo! –gritó salvajemente- ¿Eso es lo que quieres? ¡Qué acepte de buen grado que me hagas lo mismo que le hiciste a ella! Por eso los loqueros… ¿Quieres deshacerte de mí como hiciste con ella? –abrió la boca sorprendida- tú me encerrarás y te quedarás con Noah para después encontrar a otra que caliente tu cama ya que yo no quiero hacerlo, eso es lo que pasó con tu esposa ¿no? –Le miró altivamente- Dime Edward ¿dónde encontraras a tu próxima víctima, esta vez en otro puticlub como Eclipse?

Vio en su cara como le dolían aquellas palabras, pero ella no se lo creía.

- ¿Es eso? ¿Quieres hacerme daño? –Le preguntó él con voz rota- ¡Porque esto no puede ser, maldita sea! Sabes que yo te amo, siempre lo he hecho… No eres justa…

- ¿Justa? –Preguntó con voz incrédula- ¿Quieres hablarme de justicia? ¡Perdí a mi hijo por esa maldita mujer!

- Sí… -dijo él tragando grueso- Yo también perdí un hijo aquel día. Ese bebé también era mío, ¿o es que acaso lo has olvidado? –le inquirió y ella sintió que se ahogaba, ya que sabía que era injusto, pero no podía detenerse, era más fuerte que sí misma.

- Lo perdí todo… -balbuceó y sintió que Edward la tomaba, intentó forcejear para que se apartara, pero él no se lo permitió.

- ¡No, maldita sea, no! –Le gritó zarandeándola- Tienes a Noah, y me tienes a mí Bella, debemos superarlo y podemos hacerlo, he intentado darte tiempo porque ha sido muy duro todo lo que pasó, pero piensa en lo que tienes. Yo te necesito –la miro intensamente- quiero a mi esposa, a la mujer que amo, la que me hace reír, la que me hace feliz, quiero que vuelva mi familia…

- ¿No lo ves Edward? –le preguntó con tono de desesperación, más del que hubiese pronunciado en todo ese mes- Ya esa mujer no existe… está rota y está tan cansada, no vale la pena. Nada lo vale… No soy fuerte, no puedo más… -Edward intentó besarla pero ella brincó y lo empujó, logrando soltarse y poniendo distancia entre ambos.

- ¿Por qué no me dejas apoyarte? Somos uno Bella.

- Nunca lo comprenderías –le dijo con la mirada perdida- estoy vacía, no podré tener hijos nunca más, mi bebé se fue, nunca podrías entender eso, nunca podrías ayudarme. –y así lo creía porque ya una vez le pasó eso y ahora se repetía, la abandonaría a su suerte como ya estaba intentado hacer…

-Bella yo te amo -había bajado la guardia y Edward cogió sus manos entre las suyas y se miraron- Podemos superar cualquier cosa, si tan solo...

- No es cierto…

- Claro que sí…

- ¡No, no puedo! –Le dijo desesperada-. No puedo, ya que no puedo ni siquiera mirarte sin saber que si no hubiese sido por ti… -Se calló y lo vio palidecer y dar un paso hacia atrás. Ella no podía quedarse con eso dentro, tenía que expulsarlo, sabía las consecuencias que acarrearía aquello pero que más daba todo, quería terminar de una vez con aquello- Si no me hubieras llamado…si no me hubieras pedido aquel día que fuera allí…ella quería vengarse de ti…te casaste con una loca y sabías las consecuencias, no nos protegiste. Y él la uso a ella para hacerme daño, porque me había casado contigo… –se alejó de Edward viendo cómo se hundía

- Entonces yo soy el culpable de todo… -le dijo desesperado. Fue hasta ella y esta vez la agarró con fuerza-. Mírame y dime que yo soy el culpable de que nuestro hijo muriera, que soy el culpable de todo lo que sucedió aquel día.

Le miro furiosa intentando zafarse del agarre- ¡Para mi es como si tú mismo hubieses apretado ese gatillo contra mí! –le gritó mirándole a los ojos fríamente. Edward la soltó como si quemara.

- Bella, tú no piensas eso –le dijo incrédulo mientras se separaba más y más de ella, las lágrimas se agolpaban en sus ojos-. No lo haces…

Ella arrugó la cara y cerró los ojos con fuerza, ya que no quería mirarlo, la piedra se había ido, pero el dolor era insoportable. Y no solamente por ella, por su hijo, sino porque sabía que le había hecho daño a su marido.

- ¿Quieres que te pida perdón? ¿Eso ayudaría? –le preguntó él y ella arrugó la cara y se tapó la boca sintiendo como esta temblaba tanto que se golpeaba a sí misma. En vez de irse furioso y odiarla para siempre, estaba intentando mejorarlo, y eso, la estaba terminando de quebrar. Negó con la cabeza.

- Quiero que te vayas… -le rogó-. No puedo hacer esto más… Necesito que te vayas de aquí…

- Bella…

- ¡Vete! –le rogó con la voz rota-. ¡Por favor Edward, si en algo me amas, déjame sola!

Él la miró por un instante, tragó grueso y asintió, antes de girar y salir de la casa, dejándola por fin sola. Ella fue desesperadamente hacia el cuarto de su bebé no nacido, no había podido entrar allí desde que pasó todo y había prohibido a Edward que lo desarmara. Abrió la puerta de un golpe y fue hasta la cuna blanca; se tiró al suelo y a pesar de que se lo había prohibido, lloró como nunca lo había hecho, sin consuelo agarrada a los barrotes de la cunita.

Sin embargo, casi inmediatamente sintió que unos brazos le envolvían con fuerza. Ella intentó luchar pero él no se lo permitió. Sintió que rozaba su oreja y tembló.

- Te amo Bella, y porque lo hago es que no te dejaré…

Ella arrugó la cara y lloró de nuevo, con mayor fuerza, sintiendo que la abrazaba con la misma intensidad. No supo cuánto tiempo pasó allí aferrada a la cuna y los brazos de Edward sin dejar de llorar, nada en su vida tenía sentido, desde ese día en que Victoria se plantó frente a ella todo había muerto, ni siquiera en su cabeza podía recordar momentos felices que la hicieran sonreír, todo era negro y oscuro en su interior, nada podía salvarla…

Pero en el momento en que ese pensamiento terminaba de germinar en su cabeza, sintió los brazos de Edward que no habían disminuido la fuerza en que la sujetaba sin importar el tiempo que había transcurrido.

Se giró y lo vio con los ojos húmedos, acarició su mejilla con dulzura y él suspiró cerrando los ojos, como si esa caricia hubiera sido agua después de un camino de semanas en el desierto.

- Hubiera sido un gran niño… -le susurró ella con la voz rota y él asintió, golpeando su cabeza.

- Y lo hubiéramos amado tanto… -le dijo él besando su oreja y ella asintió abrazándose a sí misma y a él en el proceso- Habría tenido una gran mamá…

- Y papá… tú siempre lo fuiste… Noah te ama, él también lo habría hecho -le dijo y él asintió de nuevo, aunque no respondió en ningún momento-. Estoy pérdida Edward… Todo es oscuridad y estoy agotada. No quiero luchar, estoy tan cansada…

- Entonces apóyate en mí, Bella, yo tengo fuerza para los dos y piensa en Noah amor…

Entonces se fijó en una fotografía que había en uno de los estantes de la habitación, apartó las lágrimas de su cara y se liberó del agarre de Edward. Fue hasta allí, cogió el marco y sonrió al ver la foto en la que su pequeño Noah acariciaba su barriga y ambos sonreían mirándose y entonces se dio cuenta y lo que hasta hace unos segundos era negro se avistaba un punto de luz en aquella profunda oscuridad. ¿Cómo había permitido aquello? ¿Cómo se había alejado de su bebé cuando era lo más importante en el mundo para ella? Su hijo tenía razón, su mamá no estaba allí, se había convertido en otra persona y no había sido una madre para él, y ahora después del daño que le había hecho ¿cómo recuperarlo? Noah no querría verla ¿la rechazaría? El miedo se instaló en su interior y cerró sus ojos recordando como habían sido esos días, Noah la buscaba pero ella no le prestaba atención, le pedía que jugaran pero como aquella tarde se rehusaba a hacerlo, una noche quiso dormir con ella y le mandó al cuarto de Edward… ¿en que se había convertido? había sido una insensible con su pequeño, lo había abandonado, era una mala madre, quiso gritar de impotencia ante la idea que su hijo no quisiera volver con ella.

- Él siempre te estará esperando… -le susurró y ella se giró a verlo.

- ¿Dónde está? –le preguntó aturdida.

- Con mi madre…

- Llévame a él Edward, por favor… -le rogó y él asintió, poniéndose de pie y estirándose gimiendo del dolor, antes de tomarla y guiarla hacia el vehículo.

Era extraño, porque ahora no podía recordar porqué había odiado que le tocara.

Una vez en la casa de Esme, lo vio y no pudo evitar llorar ante el temor de que su hijo no quisiera ir hasta ella, pero no pudo evitar esbozar una sonrisa cuando Noah corrió hacia allí y entonces supo que él necesitaba a su mamá siempre. Se agachó para abrazarlo y besarlo por todos lados intentando así borrar el recuerdo de aquellos días. Esme los dejó solos, sabía que tenía que explicarle a Noah lo que pasaba, aunque fuera pequeño debía entender lo que pasaba.

- Mami, has vuelto. –El niño alzó sus pequeños brazos para rodear su cuello.

- Sí, mi vida y nunca voy a volver a irme – le separó de ella y miro sus ojos- ¿perdonaras a tu mamá por estos días en los que no quise jugar contigo y estuve triste?

Noah asintió- Yo se que estabas triste por mi hermanito que se fue al cielo – ella asintió tristemente.- papá me dijo que él no pudo quedarse con nosotros pero que en las nubes tiene juguetes y está bien, ¿no es así, papi? –le preguntó inocente a Edward, quien asintió con una sonrisa triste. Ella lo miró tragando grueso.

- Sí, él está bien en las nubes –lo abrazó de nuevo. Edward se había encargado de decirle lo que había pasado y ella no estuvo allí, se sentía la peor madre del mundo y en ese momento se juró no apartar a Noah nunca más de su lado como lo había hecho, pues era lo más grande que tenía en su vida.

-¿Vamos a casa? –preguntó Edward y ambos asintieron. Noah estaba emocionado por recuperar a su mamá, y Bella agotada física y psicológicamente, sin saber bien qué iba a hacer ahora. Al sentir al lado a Edward, comprendió que él estaba igual que ella.


¿Os gusto?

Al escribirlo mas de una lagrimilla se me escapo y mis betas me han ayudado tantísimo en este capitulo sin ellas esto no habría quedado como esta ahora (hemos peleado mucho para llegar hasta aquí) Muchas gracias Vicky y Beth esto es mas vuestro que mío. También dar las gracias una amiga de Beth: Paola por la orientación médica yo no tenía ni idea de cómo describir eso *_*

Nos leemos en el siguiente capítulo la parte 2 que subiere la semana que viene

Besitos y gracias

Se os quiere

xao