Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Solo la trama me pertenece.
Lo prometido es deuda aquí tenéis la segunda parte del capitulo sin mas a leer.
Nos leemos abajo.
Capitulo 28 (parte 2)
Noah corría por el parque hacia los columpios mientras ella le vigilaba que no se hiciera daño, hacía un sol estupendo y habían decidido salir un rato para jugar. Hacia un mes del reencuentro con su hijo, después de su ausencia porque aunque su cuerpo había estado allí no lo hacia su mente y corazón.
A partir de ese día había pasado la mayor parte del tiempo con Noah recuperando esos días en los que estuvo perdida en algunas ocasiones cuando no lo tenía con ella, volvía esa sensación de perderse de nuevo pero pensaba en su hijo y se negaba a dejarse llevar por el dolor que todavía seguía incrustado en su pecho.
Esa parte de su vida había sido encauzada. Edward por otro lado, era algo totalmente aparte. Ella había accedido a ir a consulta con un psicólogo, y aunque iban avanzando poco a poco, no sabía qué hacer con su esposo y su matrimonio. Él había cumplido sus promesas, seguía allí, pendiente, presente, apoyando a su hijo y a ella, pendiente de la empresa ya que ella no había regresado allí, incluso era su ancla cuando estaban los demás y sabía cuándo ella no quería hablar. Pero además de eso, era como si estuviesen en dos mundos completamente aislados, en dos islas sin ningún bote que los uniera.
Dormían en cuartos separados, y a ambos los perseguían todos los demonios de dos meses atrás, solamente que ella no terminaba de decidir terminar el matrimonio. Lo extrañaba, sabía que no era su culpa, que todas sus acusaciones de ese día habían sido injustas, lo sabía desde que lo pronunció, y lo reiteró con el psicólogo, por lo menos conscientemente. Pero estaba tan cansada de luchar, de no ser lo que él necesitaba, de todo, que prefería rendirse a seguir sufriendo. Era preferible.
Quizás nunca habían estado predestinados a estar juntos y aquello era un indicio de ello, pues nunca se recuperaría de la perdida del bebé, era tan duro pensar en ese niño que no había nacido. Era como si le hubieran arrancado una parte de ella y no podía vivir aunque lo intentara, por su hijo que la necesitaba y a pesar de todo tenía que salir a flote como fuera, el punto de luz todavía era pequeño pero se había prometido hacerlo muy grande por su bebé.
Una cara familiar avanzaba hasta ella, no pudo evitar sentir una envidia tremenda y una profunda tristeza al ver su barriga de embarazada, sus hijos se hubieran llevado poco más de un mes.
- Peque –Angela la abrazó, después la miró a los ojos-. ¿A qué viene esa cara? –Levantó su mentón-quiero verte sonreír ¿vale? -se mordió el labio asintiéndole a su amiga.
- Tía Angela –Noah vino corriendo hasta ella, y con cuidado se agachó un poco para besar su cabeza.
- Bichito, que te parece si te vas con el tío Ben –señalo al chico que estaba al lado de su coche- Va a comprarte un helado y después llevarte al salón de juegos, ¿te gustaría?
- Si – dijo con emoción pero miró a su madre después, ella asintió y tras recibir un beso de Bella salió corriendo hacia donde estaba Ben, ella despidió a ambos con la mano.
- ¿Cuánto tiempo crees que se lo llevé Ben?
- Quizás si todo va bien, tu hijo pasará la noche con nosotros – Bella la miró extrañada-. Vamos a caminar un rato...
Se encaminaron por el parque, sin conversar mucho, solamente sintiendo el sol y la brisa. Ella miraba disimuladamente la barriga de su amiga, intentando que los buenos deseos le invadieran, pero era imposible.
- ¿Hasta cuándo vas a sabotearte a ti misma? –escuchó que Angela le preguntaba con voz tensa y Bella frunció el ceño.
- ¿A qué te refieres? – se hizo la desentendida.
- A destrozar tu vida, a alejarnos, a torturarte. Si sigues en esto… él ganara, ¿no lo entiendes?
- Ángela…
- Has luchado tanto… Hemos luchado tanto Bella. Sé que ha sido muy duro lo que pasó, no podría imaginarme si algo así me pasara, pero no puedes dejarte hundir, sobre todo por tu hijo, has tenido tantas pruebas a lo largo de tu vida que superar…y no quiero que esto pueda contigo.
Bella parpadeó y se adelantó, aprovechando que con su embarazo no podía caminar tan rápido.
- ¡Oh, no huiras de mí cómo lo haces con Edward Bella! –le gritó su amiga y ella se giró para mirarla furiosa.
- ¡No tienes idea de lo que estás diciendo! –le gritó- Sé que no lo hice bien al principio pero Noah está a mi lado y vuelvo a ser su madre de nuevo –le dijo alzando el mentón. No podía creer que Angela hubiera ido allí a decirle como tenía que hacer las cosas, ella sabía el camino que debía seguir, Noah era su prioridad, nada más necesitaba, aunque ella no fuera completamente feliz.
- ¿De verdad lo crees? Porque yo no veo a mi amiga de siempre, veo a una mujer que lo ha perdido todo y no sabe cómo recuperarlo.
- Eso no es así –le dijo indignada.
- Claro que sí Bella ¿qué pasa con Edward?
- El y yo no estamos destinados a estar juntos, el tiempo nos lo ha demostrado
- ¿De veras? –Angela alzó una ceja con incredulidad- ¿me estás diciendo que después de todo lo que habéis pasado para conseguir la felicidad, no ha valido la pena? –Dejó de mirarla- ¿sabes? creo que James se debe estar sintiendo feliz en su tumba, tras esta afirmación.
- Sí, James, Aro, mis benditos padres, la maldita de Victoria, todos deben sentirse orgullosos de lo que crearon –gruñó y se giró a su amiga- Esto no vale la pena… porque no importa lo que haga, todo es peor…
- ¿Cómo puedes decir eso? Mira la vida que tienes… Está Noah, está tu esposo, Emmett, Alice, Rose, yo… ¿cómo es eso peor?
- Si yo no hubiese luchado por salir, si no hubiera huido de James, él no hubiese usado a la esposa de Edward. Y Edward… si él tan solo…
- ¿Ahora es culpa tuya? ¿De Edward? –le exigió Ángela mirándola aturdida-. ¡Bella, escúchate a ti misma! ¡No es tu culpa que tu hijo esté muerto, es de James! –Le gritó frustrada, tomándola por el brazo para zarandearla como si así le hiciera entrar en razón- ¿Y tú vas a alejarte del hombre que siempre has amado por él? Entonces James y Aro ganaron…
- Sí, tal vez lo hicieron… -confesó derrotada. Angela negó con la cabeza.
- No es cierto. Solamente que te has vuelto una cobarde…
- ¡No soy ninguna cobarde! - le gritó estallando por fin- ¿Sabes qué? Te odio, odio que tú tengas lo que yo perdí, no quiero tenerte cerca con tu halo de felicidad rodeándote, ¡mientras yo no lo tengo! -Las lágrimas inundaban su rostro-. Odio que todos alrededor me compadezcáis por ser la pobrecita que perdió un bebé y no podrá tener más ¡Y quiero que te largues y me dejes sola! –Esperaba que Angela se fuera enfadada pero lo que recibió fue un abrazo fuerte y ella no puedo evitar llorar en su hombro.
-Yo te quiero amiga… -le dijo Angela, y Bella siguió llorando, abrazándola con fuerza-. Y sé que eres mejor que esto, una vez me pediste que fuera fuerte, que pronto saldríamos de Eclipse y lo logramos, así que yo también te lo pido. Podemos con todos los obstáculos que se crucen en nuestro camino.
- Antes lo creía… -le susurró y su amiga acarició su mejilla, consolándola. Bella volvió a abrazarla de nuevo por mucho tiempo
- Edward también te ama… -le dijo eventualmente.
- Le dije cosas horribles… -susurró contra su hombro y sintió que su amiga asentía- Lo culpé de todo… Y ahora… me lo quitaron todo, Ange, ¿qué puedo darle?
- Tu amor Bella… -le aconsejó apartándola y acariciando su mejilla- Puedes hablar con él. Puedes aceptar que esto fue algo fuera del control de ambos, ni tú podías imaginar que James vendría, ni Edward podría hacerlo con Victoria…
- Estoy cansada de luchar… -le confesó de nuevo.
- Entonces ya no lo hagas. Apóyate en nosotros, te tenemos Bella…
Ella se quedó quieta, ya que un mes atrás, Edward había dicho las mismas palabras.
- ¿Angela? –preguntó-. ¿Podrías quedarte con Noah mientras hablo con Edward?
- Pensé que nunca lo pedirías… -se jugó su amiga y ella emitió una sonrisa triste. Intentó apartarse, pero sintió que su amiga le tomaba de la mano- ¿Me prometes que lo intentaras?
- Te lo prometo – se limpio la nariz con la mano tras las lágrimas.
- ¿Lo sellamos con los meñiques? –dijo levantando su dedo pequeño. Bella esbozó una pequeña sonrisa y levantó el suyo también para entrelazarlo con el de su amiga.
- Gracias.
- No me las des todavía, falta mucho camino por recorrer – Bella asintió- No olvides que estoy aquí siempre – miró su reloj- yo me tengo que ir a mi casa, hay dos hombrecitos que me esperan para cenar y ver una peli.
.
Bella entró en su casa dos horas después de haber dejado a su amiga. Aun habiendo decidido hablar con él, no había podido irse inmediatamente a su casa, no solamente porque sabía que a esa hora todavía estaría en la empresa y no había vuelto a pisar ese sitio desde que sucedió todo, sino porque había tenido que pensar mucho más.
Había pasado todo el tiempo dudando entre si hablar con él o no. Si quería arriesgarse o no, si aún deseaba hacerlo o no. Meditaba si podía ceder a amarlo completamente sabiendo que podría sufrir más, que peores cosas podrían suceder, aunque no sabía qué más podría pasar, pero que al final, la dejarían peor de lo que estuvieran.
Eran por esos motivos, que había terminado más de una vez pensando en que todo tenía que terminar para siempre. No quería sufrir más, no creía que podría soportarlo, tampoco.
Pero cada vez que se rendía y pensaba que había tenido suficiente, recordaba la escena de él abrazándola en el cuarto de su bebé, sujetándola incluso cuando sabía que le había hecho más daño que nunca antes. Confortándola cuando él también debía ser confortado. Amándola… tanto como ella lo había amado.
Era como si no importa lo que sucediera, o lo que los separara o pusieran en el camino, fuese Eclipse, Aro, separación, rencores, odios, malentendidos o James; siempre tenían eso. Y allí lo había comprendido.
Bella tenía una familia.
Podría ser pequeña, podría jamás agrandarse, y les había costado a ambos sudor, lágrimas y sangre, pero después de todo lo que había pasado, ellos aún eran familia. Su pequeño Noah, y su Edward.
Y ella no perdería lo que por fin había conseguido.
Había sido después de llegar a esa decisión que se dirigió a su casa a hablar con él. Cuando había llegado la encontró vacía, por lo que aprovechó a bañarse, esperando que él llegara pronto.
Cuando la puerta por fin se abrió, ella se encontraba sentada en el sofá de la sala, con el cabello húmedo, un camisón blanco y pequeños temblores recorriendo todo su cuerpo.
- ¿Bella? –preguntó cuando la vio, confundido, y mirando hacia los lados. Después de todo, únicamente la luz de la lámpara iluminaba la estancia- ¿Dónde está Noah? ¿Ya duerme?
- Va a dormir con Angela y Ben esta noche –informó y él asintió, antes de tragar grueso, su porte decayó, como si hubiese temido ese día y ella se preguntó si se imaginaba que iba a dejarlo.
- Quizás nunca supere que hayamos perdido a nuestro bebé –confesó por fin y lo vio parpadear. En ese instante comprendió que nunca después de ese día había dicho "nuestro", siempre era solamente "suyo"-. Aún me cuesta creer que no está dentro de mí, que no puedo sentirlo –llevó las manos a su vientre- Pase de tener una vida en mí a la nada…
- Para mí tampoco ha sido fácil…
Ella asintió- He sido una egoísta pensando que la perdida me afectaba solo a mí, pero incluso ahora cuando intento comprender a los demás me sigo sintiendo sola… ¿Qué está mal en mi Edward? ¿Será verdad que me estoy volviendo loca?
Su marido se acercó a ella arrodillándose de nuevo, como lo había hecho tiempo atrás, causando que su corazón se retorciera- Nunca pienses eso, no estás loca, es normal Bella. Si tan solo… yo sé que tenías razón, yo no los protegí, y Victoria…
- No… -interrumpió ella tragando grueso y colocando una mano sobre su boca para que no continuara-. Creo que estaba intentando cubrir mi responsabilidad. James. Yo ni siquiera pensé en él, debí saber cómo era, debí imaginar que nunca me dejaría tranquila…
Se estremeció y sintió que él se levantaba para envolverla en sus brazos.
- No fue tu culpa… -le susurró contra su oído.
- Me odio a mí misma por pensar así y también me siento culpable de aquello, no sé lo que me pasa Edward, no soy yo, no fui yo la que dijo aquello… -llevó sus manos hacia su cabeza desesperadamente.
- Sé que no lo eras…
- Solamente quería hacerte daño… lo siento… -susurró sintiendo que sus ojos se humedecían y sintió que él besaba su cara, sus mejillas y lo abrazó. Él soltó un gemido y ella apretó los labios, ya que sabía que no lo había consolado- Perdóname por no pensar en ti y por culparte con cosas que fueron responsabilidad de otro hombre… -le susurró y él negó con la cabeza, subió la suya y unió sus frentes.
- Te amo cielo… -le susurró descartando todo lo que ella decía.
- Yo simplemente sentí que era suficiente, he luchado demasiado y… necesito ayuda, Edward, por favor –le suplicó- no me alejes de ti aunque lo merezca, sin ti no podría volver a ser yo… –sus miedos aparecieron en aquel instante al comprender algo, ella no podría ser madre de nuevo- no estoy completa… nunca más podré darte un hijo.
Edward fue hasta ella besándola intensamente, se quedó estática ante al reacción de su marido, intentó separarlo pero se abandonó al beso, después de dos meses de sufrimiento necesitaba aquello- Sí lo eres, tenemos a Noah y eso es suficiente, somos una familia.
- ¿Lo somos, verdad? –le preguntó con una sonrisa-. Lo somos… por fin lo tengo. Ya lo entendí… prometo que lo hice y no volveré a alejarme –limpió sus lágrimas y ella acomodó su mejilla en su palma.
- Bella, yo siempre lo seré, y aunque Noah no existiera, te amaría igual.
No pudo evitar dejar de llorar ante sus palabras, ¿cómo había consentido alejarlo?- En el fondo de mi corazón yo nunca pensé eso Edward, pero necesito encontrar respuestas a lo que tengo dentro de mí, ya he tocado fondo y necesito levantarme.
- Yo voy a estar ahí para que ambos nos levantemos, Bella, recuerda; en lo bueno y en lo malo.
- Te amo… –le dijo desesperada, si lo necesitaba por que comenzaba a darse cuenta de lo sola que había estado durante aquel tiempo
- No más que yo a ti –La abrazo con fuerza besando su cabeza. Después ella busco su boca desesperadamente, él correspondió a su besó con pasión pero la separó después de un rato-. Quizás deberíamos esperar Bella…
- No… no quiero esperar, no puedo. Te necesito, Edward… – le suplicó mientras se acercaba de nuevo a su boca.
Él bajo sus brazos y la alzo sin dejar de besarla mientras la llevaba hacía la cama que estaba en el fondo de la habitación. La dejó suavemente allí mientras ella con prisas desabrochaba su camisa, después de acariciar su torso desnudo le dio la vuelta y se subió encima de él quitándose en el acto su camisa por encima de su cabeza. Edward se sentó en la cama con ella encima de él a horcajadas, no supo como pero ambos estaban ya desnudos encima de la cama la prisa de más de un mes si estar juntos pudo con ellos y Bella se estaba moviendo encima de su miembro desnudo sin poder evitar gemir de placer a sentirlo tan cerca de ella. Llevó la mano hasta lo que le daba tanto placer y después de mimarlo un poco con sus manos se alzó un poco para poder meterlo dentro de ella, cuando lo hizo conectó con los ojos de Edward mientras ambos abrían su boca por el placer de sentirse unidos. Fue una noche de confesiones mientras se amaban, a partir de ese momento su relación debía renacer de nuevo y volver a vencer a los obstáculos como lo había ello desde que se conocieron.
- Edward – estaba amaneciendo y hacia solo unos minutos que Edward le había dado un gran orgasmo con su boca, acarició el pelo de su marido medio adormilado.
- Mmm –le respondió.
Se acercó a su oído antes de que se durmiera- por favor aféitate esa barba, me pica todo el cuerpo –alzó su cabeza mirándola mientras ambos estallaron en carcajadas- Te quiero – se acurrucó a su lado mientras Edward pasaba un brazo a su alrededor y la besaba en la frente después, ambos se quedaron dormidos.
.
.
.
Edward estaba junto a su hijo viendo como su mujer iba hacia ellos sonriéndoles, Noah se soltó de su mano para ir hacia ella, Bella se agachó y lo cogió mientras ambos reían, después llegó hasta él y besó sus labios.
- ¿Cómo ha ido hoy? – Bella lo miró guiñándole un ojo.
- Eres un curioso- le dijo jugando con su pelo mientras él cogía a Noah en sus brazos- Hoy me ha felicitado, dice que estoy haciendo grandes progresos.
Y él estaba muy de acuerdo, hacia ya cuatro meses que Bella había empezado a ir a una terapeuta y aunque al principio fue duro, no dejaron que aquello pudiera con ambos, poco a poco ella estaba volviendo a ser la misma, aunque le quedaba un gran camino por recorrer.
- Pues claro, eres una buena alumna – ella le golpeó suavemente en su hombro y después lo besó- ¿nos vamos?
- Claro.
Noah bajó al suelo y cogió las manos de sus padres para que ambos le alzaran, cualquiera que viera a aquella familia feliz nunca podría saber que toda esa historia empezó con una noche en un lugar llamado Eclipse y dos personas desesperadas en encontrar su luz en medio de la oscuridad.
FIN
¿Os gusto?
Si este el es final de la historia ayss que penita acabarla pero bueno tengo que deciros que todavía queda el EPILOGO, espero escribirlo pronto y ya poner el lazo final.
Muchas gracias a mis betas os adoro chicas.
Besitos y gracias
Se os quiere
xao
