¡Hola!
Ya ni recordaba como se escribia aquí, lo siento tanto prometí un epilogo y fijaros lo que tarde, pero tuve bastante problemas mi ordenador se estropeo y he tenido que ir escribiendo la historia a cachos y en ratitos que podía además que me entro un bajon (creo que no quería terminarla) y no era capaz de escribir ni una linea pero después de muchos intentos esto es lo que salió ^^
Espero que os guste y os agradeceria que leais lo que os pondre abajo
Sin mas a leer.
Epílogo
Años después
Bella estaba en la cocina cogiendo bebidas, ya que comenzaban a escasear fuera. Hacia un día precioso para ser finales de octubre y lo aprovecharon para comer en el jardín. Varios niños pasaron corriendo a su lado.
- ¡Tened cuidado, os vais a caer! – les gritó mientras iban hacia el jardín. Sonrió ante sus travesuras, con todos juntos podían montar una guardería.
- Será mejor que te ayude mamá, o se te caerá todo –asintió, convencida de que ella sola no podría llevar todo al jardín. Noah cogió varias de las bebidas de sus brazos. Era increíble cómo había crecido, le sobrepasaba en altura, dos o tres años más y sobrepasaría también a Edward.
- Parece mentira como ha pasado el tiempo, hace tan poco que te tenía entre mis brazos y mírate ahora, estás hecho todo un hombre –se acercó estirando su brazo para acariciarle el pelo- aunque siempre serás mi bebé.
- Tía Bella ¿os ayudo a llevar las bebidas? –una joven rubia los interrumpió entrando en la estancia. Bella asintió mientras la chica cogía algunas botellas sonriéndoles y salió hacia fuera, pudo apreciar como su hijo no apartaba la mirada hasta que la vio salir, se guardó una sonrisa traviesa para ella con tal de que su hijo no la pillara.
- Mamá, por favor no vuelvas a llamarme así –le pidió avergonzado.
- Pero Noah, aunque hoy sea tu dieciséis cumpleaños siempre serás mi bebé –su hijo le rogó con la mirada.- Está bien, no volveré a llamarte así cuando Lily esté por la casa –sonriendo dejó a su hijo en la cocina y salió hacia fuera, donde todos estaban comiendo y bebiendo celebrando el cumple de su hijo.
Cuando dejó todo sobre la mesa fue hasta donde estaba Edward y se sentó en su regazo, este la aceptó encantado besándola suavemente en los labios, en respuesta ella le sonrió y se quedó prendada de sus ojos; después de tanto tiempo seguía atrayéndola hacia él como el primer día. Sabía que todo lo que habían pasado para llegar hasta allí les había hecho más fuertes, nunca podría agradecerle todo lo que le había apoyado después de lo que pasó aquel terrible día y los meses siguientes. Tardó mucho en recuperarse de esa terrible depresión en la que se había sumido tras la pérdida de su bebé, pero comprendió poco a poco que la vida tenía que seguir adelante y tenía una familia que la quería por lo que la única manera de recuperarse era apoyándose en ellos y no alejarse. Recordó todos esos días durante un año en el que tanto Edward como Noah la esperaban a la salida de sus sesiones con la terapeuta y los tres se iban al parque o a tomar un helado, nunca la dejaron sola. Después de ese año sus sesiones comenzaron a ser más espaciadas hasta que llegó un momento que no necesitó de ellas y se hizo a la idea de que todo pasaba por algo y que tenía que dar gracias porque ella había tenido ya un hijo que era la luz de su vida.
El grito entusiasmado de dos niñas corriendo la sobresaltó y se bajó del regazó de Edward para recibirlas; ambas llegaron y se abrazaron a ella riendo
- Leo y Matt quieren atraparnos –le dijo una de ellas subiéndose corriendo al regazo de Edward, la otra alzó los brazos para que Bella la cogiera cuando los niños llegaron hasta ellas.
-Tía Bella, no vale, ahora no podremos atraparlas –Leo, el hijo de seis años de Emmett y Rose, se ofuscó al ver a las niñas a salvo.
- Tranquilo Leo, nos esconderemos nosotros para cogerlas– el aludido asintió entusiasmado y ambos se fueron corriendo. Menudos trastos eran esos dos, en el momento en el que Alice y Rose se quedaron embarazadas al mismo tiempo esos niños empezaron a maquinar trastadas desde las barrigas de sus madres.
Miró a la niña de tres años que tenía en sus brazos y a la que sostenía Edward en su regazo, eran dos gotas de agua, con pelo color chocolate y sus mismos rizos, pero al igual que Noah tenían los ojos de su padre. Después de todo, la luz de su vida se amplió tres años y nueve meses antes, cuando todos creían que era imposible, el destino le dio ese doble regalo. Fue un embarazo de alto riesgo y mucho más cuando llegó la hora de traerlas al mundo, pero nunca se arrepentiría de ello: a pesar de los chequeos constantes, los miles de hemogramas y los meses en reposo, en ocasiones temiendo lo peor como que por las lesiones causadas en el útero después del impacto de la bala, hubieran debilitado la pared uterina y no llegará a término el embarazo. Gracias a Dios no tuvo un aborto espontáneo ya que las lesiones tuvieron buena cicatrización y pudo mantener el embarazo.
Besó la cabeza de Nora que estaba en sus brazos y rememoró el día de la gran noticia.
Llevaba varios día encontrándose extraña, se sentía mareada y la comida no duraba mucho en su estomago, por lo que se encontraba en la consulta de su médico sin que Edward se enterara pues no quería alarmarlo ya que sería algún virus estomacal. Le habían sacado sangre y esperaba en el despacho del medico los resultados.
-Señora Cullen ya tengo los resultados y el porqué de su malestar –miró los papeles de nuevo y luego dirigió su mirada a ella- está usted embarazada.
- Es imposible –se dijo a sí misma. Negó con su cabeza, el mes pasado había tenido su periodo aunque fue muy escaso, no, su subconsciente le había jugado una mala pasada y había oído mal- perdone doctor, podría repetírmelo.
- Está embarazada –oírlo por segunda vez no lo hizo más creíble, pero entonces una sonrisa se asomó en su rostro y juró que sintió algo en su interior ¿era un milagro? Si, tenían que haberle dado una segunda oportunidad.
Sostenía el papel entre sus manos mientras subía en el ascensor para llegar al despacho de Edward. Pensó en esperarlo en casa pero sabía que hasta que no lo compartiera con él no lo creería a ciencia cierta, después de lo sucedido y ante la improbabilidad de quedarse embarazada nunca más habían utilizado un método anticonceptivo y con el paso de los años quedó claro que nunca podrían ser papás de nuevo. Miro el papel una vez más, era un regalo del cielo.
Sintió la cabeza de su hija que se apoyaba en su hombro mientras cerraba sus ojos, acarició suavemente su pelo y se sentó al lado de Edward que seguía sosteniendo a Nella en sus brazos, esta era más despierta que su hermana y estaba jugando con las servilletas que había encima de la mesa. Recordó la cara de incredulidad de Edward cuando al entrar en el despacho corrió hasta él y se sentó en su regazo para besarlo apasionadamente sin darse cuenta que enfrente de ellos había dos miembros de una empresa que hacía negocios con la suya, no pudo evitar soltar una carcajada.
-¿De qué te ríes? –miró a su marido y después a Nella que se había bajado del regazo de su padre para ir a hacerle caritas a Emily, la pequeña de la familia, hija de Rosalie y Emmett de apenas ocho meses.
-Me acordaba de cuando te dije que estaba embarazada de las gemelas –esta vez fue Edward el que rió.
- Aquellos ejecutivos pensaron que una de mis empleadas me acosaba – Bella escondió su cara entre los pelos de su hija.
- Pasé tanta vergüenza cuando los vi allí sentados, mirándonos – Edward se acercó a ella y alzó su cabeza para mirarla.
- Fue uno de los mejores momentos de mi vida.
- ¡Mamá, mira! –gritó Nella que estaba sentada al lado de su tía Rose, tenía en su regazo a la pequeña Emily ayudada por su tío Emmett. Nora al oír a su hermana levantó su cabeza y se bajó apresurada para ir hasta allí, ella también quería coger al bebé.
- Será mejor que vaya con ellas –su marido asintió.
Edward sabía que si uno de los dos no las acompañaba podrían pelearse por coger a la niña. Fue su mujer ayudaba a sus hijas a coger a Emily un rato cada una. Sonrió al ver las muecas que las gemelas le mostraban al bebé. Era sorprendente que después de todo aquellas dos niñas hubieran conseguido salir adelante. Todo el embarazo fue muy duro para ambos pero sobre todo para Bella que tuvo que quedarse en reposo desde el cuarto mes por temor a que la gestación no llegara a su fin, y tras saber que no iba a ser solo un bebé, sino dos, todo se complicó más. Todavía recordaba cuando el ginecólogo les dijo lo que esperaban.
Edward agarraba la mano de su mujer que se encontraba en la camilla de la clínica mientras ambos miraban a la pantalla y sonreían, algo que nunca esperaron, algo que ya creían imposible. Edward miró la cara del médico y no pudo descifrarla.
-¿Sucede algo?
- ¿Está todo bien? –preguntó Bella angustiada, Edward acarició su mano suavemente.
- No, tranquilos, está todo bien solo…-miró el monitor durante unos segundos y señaló algo- creo que tenemos un invitado más en esa barriga – Edward y Bella se miraron sin comprender- parece que van a tener gemelos.
Edward miró a su esposa, que había llevado las manos a su boca asombrada, después para sorpresa de Edward su mujer empezó a reír.
Cuando paró -Dios mío Edward, vamos a tener dos bebés.
Sonrió recordando la cara de felicidad de su esposa; en ese momento pasó a su lado su sobrina Mia perseguida por el hijo mayor de Angela y Ben, Eric la alcanzó antes de que la niña pudiera llegar a la casa, el niño levantó su brazo de forma triunfal mientras su hermano Seth de apenas dos años iba hasta él saltando de alegría por haber pillado a la niña, negó con la cabeza mientras Eve se sentaba a su lado.
-Tío Edward quiero un pequeño trozo de tarta –le dijo haciendo un gesto con sus dedos- quiero ser modelo –alzó una ceja mirando a la pequeña de 9 años, ya le había dicho a Emmett que debía atar en corto a su hija. Él obvió el trozo pequeño y le cortó uno bien grande, la niña ocultó con su mano su sonrisa y se fue contenta con su gran trozo de tarta; a él no le engañaba: pequeño quería decir grande. Miró a su alrededor mientras veía a todos los niños; cómo en todos estos años habían pasado de ser solo Lily y Noah a tener a su alrededor esa jauría de niños. Bella y él también habían contribuido con tres aunque a sus pequeñas les costó un poco más llegar hasta ellos.
Hacía dos semanas que les habían dicho que serían dos niñas, estaban felices, sobre todo Noah que durante todos esos años cuando era más pequeño les pedía una y otra vez que quería un hermano para jugar como sus primos tenían a los suyos; Bella lo pasaba bastante mal cuando le pedía aquello pero intentaban decirle que no podía ser posible, hasta que ya fue lo suficiente mayor y le contaron la verdad. Ahora con casi trece años iba a ser un hermano sobreprotector con sus hermanas pequeñas. Llegó a su hogar tras dejar a Noah en casa de Emmett ya que esa noche se quedaría allí después de venir del cine con Lily. Estaba cerrando la puerta de entrada cuando oyó el grito de su esposa.
-¡Bella! –la llamó a voz en grito mientras subía las escaleras de su nueva casa de dos en dos, hasta el piso de arriba. Cuando la encontró el mundo se le vino abajo, su esposa se encontraba de pie en su dormitorio con su vestido machando de sangre, sangre que caía al suelo desde sus piernas- ¡oh dios mío! –Bella lo miró asustada y él no se dejó llevar por el pánico, corrió hasta ella alzándola para llevarla urgentemente al hospital- Nena, no te me desmayes, estoy aquí aguanta.
- Las niñas Edward –dijo con un hilo de voz mientras la metía en su coche.
- Las niñas y tú vais a estar bien, te lo prometo –le dijo con determinación mientras arrancaba el coche.
Y cumplió su promesa, llegaron a tiempo de evitar el aborto. A partir de ese día y tras el problema que sufrió Bella después del disparo de Victoria el embarazo fue de alto riesgo por lo que los siguientes meses tuvo que estar en reposo total. Fueron meses muy duros para ella: estar todo el día en la cama no fue fácil, dejó todo en su vida para dedicarse en cuerpo y alma a que esas niñas que llevaba en su vientre salieran adelante. Él la apoyó en todo pero en varios momentos hubo algunas discusiones por tonterías, sus nervios estaban a flor de piel, pero sabía que después de esos minutos de enfado ella empezaba a llorar pidiéndole perdón. A pesar del reposo, sus niñas se adelantaron un mes y con el miedo a lo que pudiera pasar, aquellas horas fueron una incertidumbre hasta que Bella fue llevada al quirófano para practicarle una cesárea. No todo salió como esperaban, las niñas fueron llevadas a la incubadora directamente, casi no pudieron verlas, pesaban muy poco y sus pulmones todavía no estaban bien formados y en medio de toda esa desesperación, Bella se desmayó en el quirófano, no supo que pasaba cuando los médicos le echaron de allí…
Cerró los ojos recordando la angustia que vivió en esas dos horas en las que no sabía nada de su mujer ni de sus hijas, sus padres, su hermana y sus amigos estuvieron allí con él temiendo lo peor hasta que un médico por fin salió.
-Familiares de Isabella Cullen – fue desesperado hasta el médico diciéndole que era su esposo, este vio su cara desencajada- tranquilícese, su mujer está estable y presenta una buena evolución después de la operación a la que hemos tenido que someterla de urgencias.
-¿Operación?
- Hemos tenido que extraerle el útero ante una hemorragia considerable, sino lo hacíamos su mujer habría muerto, pero ahora todo está bien –respiró aliviado.
-¿Y las niñas?
- Mi compañero le explicará todo lo referente a ellas –se giró hacia otro médico que estaba allí, del cual no se había dado cuenta.
Una hora después lo dejaron entrar para ver a Bella, ella empezaba a despertar cuando cogió su mano y lo miró a los ojos.
-Casi te pierdo de nuevo – antes de que ella pudiera decir algo el resolvió su duda- están bien, necesitan estar unas semanas en la incubadora pero van a salir adelante, son unas luchadoras como su madre –respiró tranquila y él se inclinó para besar su frente- te quiero.-ella sonrió mientras susurró "yo también a ti"
Nella y Nora estuvieron tres semanas en la incubadora hasta que por fin pudieron respirar por sí mismas, eran tan pequeñitas cuando nacieron que ahora viéndolas allí con tanta vitalidad parecía imposible que en las primeras horas de su vida hubieran salido adelante, pero lo hicieron y allí estaban alegrando la vida de todos pero sobre todo de Bella, aquello fue un auténtico milagro, como solía decir su madre a la que vio sentada junto a su padre mientras reían ante las ocurrencias de Leo y Matt. Esme levantó la mirada y le sonrió mientras le lanzaba un beso. En ese momento vio a Noah que iba apresurado hacia la casa, extrañado se levantó para seguirle.
Cuando llegó al pasillo que llevaba hacia las escaleras de arriba oyó que Noah hablaba con alguien.
-¿Por qué me rechazas? –era la voz de su hijo desesperado, Edward se acercó un poco más para poder oír mejor.
-Sabes que esto es imposible –Edward abrió los ojos sorprendido oyendo la voz de su sobrina Lily. Con cuidado fue hasta la puerta entreabierta y vio como su hijo agarraba a la chica y ella miraba hacia arriba pues Noah era más alto a pesar de tener cinco años menos que ella.
-Siempre es lo mismo –le dijo frustrado el chico mientras la acercaba más a él- pero a pesar de eso yo sé que tú me quieres Lily, me respondes siempre, pero algo en tu cabeza se enciende cuando te acuerdas de mi edad, no soy un niño.
-Noah, por favor no lo hagamos más difícil, esto no puede ser….yo….
-Soy mucho más hombre que cualquier chico de tu edad –acercó sus labios a los de ella mirándola intensamente- dime que no me quieres.
La chica se separó un poco de él, abrió la boca para contestarle pero no pudo hacerlo. En un momento de flaqueza por parte de Noah, ella se soltó del agarre y salió apresurada de la habitación. Edward tuvo que esconderse para no ser descubierto. Nunca en la vida podría haber imaginado que ellos…se pegó a la pared para que su hijo no lo viera cuando salió de allí cabizbajo, tenía que hablar con él.
Bella se acercó hasta Jacob que se encontraba sentado con su hijo sobre sus piernas, este la sonrió cuando se sentó a su lado.
-¿Te lo estás pasando bien Alex?
- Si tía Bella, cuando termine mi tarta iré a jugar de nuevo –le dijo el niño mientras cogía la cuchara y se la metía en la boca, Bella rió.
- Es increíble que Noah tenga ya dieciséis años –le dijo su amigo- si parece que fue ayer cuando dormía abrazado a su peluche de juguete ¿Cómo se llamaba? –dijo pensativo mientras su hijo bajaba de su regazo e iba corriendo a jugar.
- Rayo Mcqueen –ambos rieron- vi tantas veces la película que me sabía de memoria todos los diálogos - se miraron nostálgicamente recordando aquella época.
- Y ahora estamos aquí, quién nos iba a decir que volveríamos a reencontrarnos después de todo.
- Si, estábamos destinados a ser amigos.
- Sabes que si – le dijo mientras le guiñaba un ojo. Una mujer rubia se sentó uniéndose a ellos, los miró a ambos, hacían una buena pareja y entonces recordó cuatro años atrás.
Ese día le apetecía caminar hasta su casa y cruzar el maravilloso Hyde Park, además el médico le había aconsejado que era bueno para el embarazo de gemelos, aunque apenas tenía dos meses, sonrió tocando su barriga y repente oyó un llanto y se acercó corriendo hasta el niño que lloraba tirado en el suelo que tendría unos tres años.
-Shhh –le cogió entre sus brazos viendo como tenía una herida en su rodilla, llamaba a su mamá, miró hacia todos lados hasta que vio a dos personas corriendo hacia ellos- tranquilo pequeño, tus papás ya vienen –el niño apoyó su cabeza en su hombro. Cuando los padres llegaron hasta ella no podía creer lo que estaban viendo sus ojos- Jacob –hacia tanto que no sabía de él, después de que se fue las llamadas fueron cada vez menos hasta que dejó de saber de él. El niño alzó sus brazos hacia la mujer rubia que estaba a su lado y ella se lo dio dándose cuenta que era la ex de Edward- ¿Cómo? –preguntó anonadada.
- Bella –la miró sorprendido.
- ¿Por qué no me dijiste que estabas en Londres? –Miro hacia Tanya que mordía su labio nerviosa –bueno, que estabais…-le dijo dudando- estáis…-se calló avergonzada.
-Juntos si – le dijo él- es una larga historia –la rubia le sonrió mientras acariciaba la espalda del niño.
Bella miró su reloj- Tengo tiempo para ello.
Y pasaron más de tres horas hablando de sus vidas mientras tomaban un café; se enteró que el día de su boda se conocieron y ambos huyeron de Londres como amigos pero el tiempo hizo el resto. Al principio creyeron que solo fue pura atracción pero se dieron cuenta que se habían enamorado el uno del otro dejando atrás el pasado juntos. Se casaron en una playa desierta ellos solos y meses después llegó su hijo Alex. Y ahora estaban allí, a su lado como buenos amigos, aunque les recriminó, aquella vez, que cortara el contacto con ella, lo entendió. Recordaba el fuerte abrazo que se dieron en aquella cafetería. Sabía que tanto ella como Edward egoístamente los necesitaban en su vida y tras la ruptura de sus noviazgos se alegraban que ellos hubieran encontrado el amor tras el desamor.
Vio a Edward que se acercaba a ellos, se sentó a su lado pensativo- ¿Qué pasa?
-A Noah le gusta Lily y creo que a ella le gusta él – le dijo confundido, Bella soltó una carcajada- ¿de qué te ríes? Es verdad, los he visto…
-Edward, como se nota que eres un hombre, es tan evidente que tu hijo está enamorado de Lily –le dijo completamente convencida.
-¿Y por qué no me has dicho nada? –Se giró para mirarla- ¿sabes la sorpresa que me he llevado al verlos encerrado en una de las habitaciones?
- Porque eso es cosa de ellos y sé que no dejaras a Emmett en paz hasta hacerlo rabiar –una sonrisa se empezó a formar en la cara de su marido- Edward…-le advirtió.
-Ahora vuelvo –se levantó deprisa antes que su esposa pudiera detenerle y miró por todo el jardín hasta que encontró a su objetivo.
-Disculpad, es peor que las gemelas –se levantó dejando a Jacob y Tanya riéndose mientras iba detrás de su esposo. Llegó hasta Rose y Emmett mientras Edward sonreía y la cara de Emmett cada vez se mostraba más furiosa.
-…Así es que mi hijo está detrás de tu pequeña Lily, tiene los cojones bien puestos ¡eh Emmett! –le dijo con orgullo a su cuñado.
-Sabes que voy a ir a patear las partes intimas de tu hijo ahora mismo y después vendré a por ti –Rose agarró el brazo de su esposo antes de que cumpliera su palabra.
-Vamos Emmett, sería perfecto Noah y Lily juntos – le dijo su mujer ilusionada, mientras Edward sonreía.
- Pero Rose, es mi pequeña.
-Bueno de pequeña no tiene nada, está corrompiendo a mi machote –le pinchó Edward, Bella le golpeó en el brazo- vamos nena, no me golpees, Emmett sabe que tengo razón, la mayor de edad es Lily –alzó la ceja mirando a su cuñado.
-Sí, pero…son primos –dijo como último recurso intentando convencerse aunque sabía que no servía para nada pues él no era hermano de sangre de Bella, Rose rodó sus ojos.
-Dejaros de decir tonterías, esto es entre Lily y Noah, si ni siquiera están juntos –Bella los miró a ambos. Edward iba a replicarla pero ella con la mano le hizo guardar silencio- es el cumpleaños de mi hijo y quiero disfrutarlo así es que dejar de portaros como críos.
- Estoy de acuerdo con Bella –concluyó Rosalie.
-Bueno solo puedo decir que con mi princesa los niños saldrán guapísimos. –dijo Emmett con una sonrisa
- Sobre todo si saca los ojos de mi machote –Emmett le miró pensativo y soltó una carcajada mientras le daba un abrazo a Edward.
- ¿Que seriamos a parte de cuñados? ¿Consuegros? –Edward alzó sus hombros al no saber la respuesta y ambos se fueron hablando de sus posibles nietos mientras Rose y Bella los miraban anonadas.
-Hombres –Bella rodó sus ojos y acompañada de Rose se fue hacia la mesa con los demás.
…..
Noah había salido con sus amigos a festejar después de la celebración familiar, cuando ya todos se habían ido de la casa, ellos habían subido a las gemelas a su cuarto para dormirlas, esta vez no hizo falta un cuento, estaban agotadas y nada más meterlas en su cama ambas cayeron rendidas. Bella besó la frente primero de Nella y luego fue hacia la cama de Nora y tras besarla acarició su mejilla suavemente y fue sin hacer ruido hasta la puerta, apagó la luz y las observó de nuevo en la oscuridad, todas las noches tras ese ritual daba gracias por tenerlas allí. Con sigilo cerró la puerta y vio los dos nombres de las niñas en ella rodeado de las princesas de Disney, sonrió al recordar cómo fue Noah el que eligió los nombres de sus hermanas y su obsesión era que empezaran con "n" como el suyo y tras muchas opciones aquellos fueron los que más les gustaron, sintió unas manos que rodeaban su cintura.
-¿Ya se durmieron? –Asintió volteándose para mirar a su marido- entonces podremos ir al jardín para tranquilamente bebernos una copa a la salud de nuestro hijo – ella le sonrió, cogió la mano de su marido y ambos bajaron para dirigirse al jardín- ¿crees que Noah este ahora insistiéndole a Lily? –le golpeó en el hombro, Edward le hizo un puchero
-Mira que estáis pesados Emmett y tu, menos mal que Rose y yo os hemos detenido en vuestro plan de juntarlos por vosotros mismos, tenéis que dejarlos….
- Pero…
- Si sigues con el tema esta noche dormirás en el sofá y no me tocaras en semanas –concluyó.
Edward la miró con cara de pánico- No serias capaz.
-Pruébame –le contestó con decisión.
- Vayamos a tomar esa copa –Bella lo siguió riendo, había ganado la partida, nada como amenazarlo sin sexo.
Estaban tumbados en una hamaca mientras se balanceaban mirando su casa, aquella casa que compraron antes de que nacieran las gemelas porque el apartamento se les iba a quedar pequeño.
-Esto es vida –le dijo su esposo mientras bebía un poco de su copa y luego la dejaba en una mesa que tenían al lado- creo que no podía pedirle más al mundo –ella se acurrucó en su pecho besándole allí.
- Yo tampoco podría –Edward hacia círculos con sus dedos en su espalda- tú fuiste mi luz en aquella oscuridad –le dijo levantando su mentón para mirarle a los ojos, nunca se cansaría de repetirle aquello.
-Nena, era lo que estabas esperando no lo niegues, yo era tu hombre –ella rió escondiendo su cara entre su pecho.
-Eres un tonto.
Él sonrió de medio lado- Tu también fuiste la mía, nunca he amado a nadie como te amo a ti –ella lo miró encandilada.
-Te amo tanto –Edward besó sus labios- me has dado todo por lo que soñé alguna vez en aquel lugar. –Esa vez fue ella quien lo besó apasionadamente, su marido la correspondía con el mismo deseo, ella se subió a horcajadas encima de él- ¿quiere el señor Cullen acompañarme a mi habitación? –le preguntó con picardía tras dejar de besarse.
- No podría señorita, vera, estoy casado con una linda mujer que me ama, me ha dado unos hijos preciosos y tengo una vida de ensueño…aunque usted se parece algo a ella – tocó su pelo y rozó sus pechos por encima de la blusa que llevaba, Bella negó con la cabeza ante su juego- ¿cómo se llama señorita?
- Isabella Swan…aunque mi nombre cambió cuando me case y ahora soy Isabella Cullen.
Edward se hizo el sorprendido- ¡por dios, es el mismos nombre de mi esposa! –Ambos rieron, después se levantaron y dándose un beso casto se dirigieron hacia su casa- espero que valga la pena engañar a mi esposa con mi esposa –Bella soltó una carcajada.
Dos pequeñas estaban mirando por la ventana de su habitación a sus padres que se reían y besaban mientras entraban en su casa, las niñas se miraron y sonrieron para después irse a dormir a sus camas. Como su hermano les dijo alguna vez habían nacido en la mejor familia del mundo.
Había una promesa secreta entre los tres; nunca dejarían que sus padres dejaran de quererse porque en los cuentos siempre tenía que haber un final feliz y ellos seguían escribiendo el de sus padres.
¿Os gusto?
Dos años después de empezar he terminado la historia, que pena me da dejar ir a Edward y Bella. Cuando empece la historia nunca imagine que tanta gente la leería y que tendria tantos comentarios, Muchisimas gracias por el apoyo.
Sobre todo agradecer a las dos personas que me han acompañado en este viaje y me han ayudado tanto: las discusiones (uno o dos capitulos,hahaha), los cambios, las conversaciones…etc etc gracias chicas sin vosotras esto no habria salido adelante. Beth y Vicky este epilogo va por vosotras.
Y bueno ahora lo que os queria deciros es que me digais en los comentarios si os gustaría que escribiera algun que otro outtake sobre otros personajes para saber la historia desde otro punto de vista, quizás un Victoria/James, Lily/Noah, Jacob/Tanya…
Besitos y Muchisimas gracias por todo
Se os quiere
xao
