Aclaración:

En los pensamientos que tienen los personajes los ponía con comillas tipográficas (angulares) y con letra cursiva, pero éstas desaparecen cuando publico la historia, entonces el pensamiento solo sale con letra cursiva, no me gusta por que siento que se confunde con lo demás, no me había dado cuenta de esto hasta que revise como se veía publicado, ya mencionado esto, los pensamientos estarán en cursiva y con paréntesis. Ya que :c


Capitulo 3: Sobrenatural.

Una gota de lluvia nunca cae en un lugar inequívoco.

Un año atrás.

Caminaban por un sendero entre arboles por lo que gracias a su frondosa forma se entre veían sombras, las cuales iban desapareciendo a medida que avanzaban más.

-Hay cuanta flor, blancas y de colores, éste paisaje me da alergia, ¡Ashu! –Alegaba un pequeño youkai mientras caminaban por el sendero.

-¿A dónde vamos? amo Sesshomaru. – Cuestiono el pequeño youkai verde.

". . ." ((¿Una barrera?)) Pensaba el demonio sin poner ni un poco de atención a Jaken.

-Amo bonito, ¿por qué no me dice a donde nos dirigimos? –Dijo con resignación en su voz, pues ya sabía que no le respondería.

-Árbol sabio. –Dijo a la nada el Daiyoukai.

-¿Qué? –Dijo Jaken muy confundido y por segunda reacción su cara empezó a iluminarse como si hubiese descubierto algo dijo. - Ooh, el gran árbol sabio.

-Sesshomaru, sabía que vendrías. –Dijo una voz en eco que se infiltraba por los frondosos árboles y parecía venir de todas partes. –Te estaba esperando.

-El árbol sabio de magnolia que tiene más de dos mil años de antigüedad. –Seguía iluminándonos el gran Jaken. Sesshomaru solo seguía caminando sin prestar atención a su sirviente.

–Hace mucho que no lo veía. –Dijo Jaken. ((Para ser detallados, desde que la mocosa de Rin empezó a seguir al amo)) Pensó Jaken.

Ambos demonios atravesaron unos cuantos árboles más, vislumbraron a uno que tenía un gran tamaño y Sesshomaru paro sus pasos frente al él, a su alrededor no había nada pues los demás árboles estaban un tanto alejados.

-Árbol sabio. –Volvió a repetir con serenidad Sesshomaru.

-Hace tanto tiempo que no venias a visitarme Sesshomaru. –Dijo una voz, al momento se empezó a formar una cara en la corteza del árbol. –Así que hay algo de lo que quieres tener información.

-Has de saber qué es lo que deseo. –Siguió tranquilo.

El árbol sabio rió.

-Claro, la familia de los árboles mágicos tenemos diferentes funcionalidades, quieres saber acerca de los campos de fuerza. –Jaken miraba de un lado a otro sin comprender del todo.

(( ¿Por qué el amo quiere saber acerca de eso, si ya sabe mucho sobre el tema?)) Se cuestionaba internamente Jaken.

-Se de buena fuente que antaño un demonio robo la piedra fuyoheki, la cual es un campo de fuerza que ayuda a esconder tus poderes demoniacos y nadie puede localizarte al menos de que seas visto. –Contaba el viejo árbol- Esa piedra la protegía un viejo amigo que me alimento del conocimiento de diferentes barreras y campos de fuerzas.

-Entonces, ¿de qué clase es el campo? –Pregunto Sesshomaru haciendo hincapié en el campo de fuerza que rodeaba a Rin, el árbol ya lo sabía.

-Veras, ése campo de fuerza es poco común. . .

Jaken seguía sin entender pero estaba atento, mientras Sesshomaru comenzaba a exasperarse, pues el ya sabía que era poco común, si no, no estuviera allí.

-. . . Al ser una simple humana, no tiene como lograr hacerlo a grandes proporciones. -Sesshomaru afilo su mirada hacia el viejo árbol. –No sé cómo o por que la protege, pero te digo que ése campo de fuerza no lo hace ella, es muy poderoso y muy bien entrenado, de una magia que sabe elegir a quien servirle. . .

((Elegir a quien servirle)) Pensó Sesshomaru.

-. . . Pero que pedirá algo a cambio. –Termino el árbol sabio. – ¿O a caso sabes si ella a entrenado espiritualmente? –Pregunto al yokäi.

Sesshomaru se quedo pensativo mientras Jaken estaba tan desesperado por no saber a quien se referían aun que estuviese en sus narices.

Al no recibir respuesta continúo.

-Si no es así deberías investigar el por qué. –Atino a decir el viejo árbol.

(( ¿Pedir algo a cambio de servirle? Pero qué demonios )) Pensaba Sesshomaru sin acabarlo de entender del todo, quien había osado si quiera pensar en buscar a Rin para que le sirviese.

-De quien hablan, Amo Sesshomaru. –Se animo a preguntar Jaken

-Vámonos, Jaken. –Dijo tajante el yokäi empezando a caminar.

-Pero amo. . . –Dijo corriendo para darle alcance.

((Ya lo descubrirás, es raro que suceda pero ah pasado)) Pensó el árbol mientras los veía alejarse.

Jaken alcanzo a Sesshomaru quien caminaba como si no tuviese ninguna preocupación.

-Amo Sesshomaru de quien. . . –Los ojos de Jaken demostraron el brillo del conocimiento al darse cuenta de a quien hacían referencia. (( ¿Una humana?, ¿por qué otra humana mi amo se interesa? Ninguna más que. . .)) -. . . Rin. –Dijo arrastrando las palabras.

-Amo Rin ¿se encuentra en. . . peligro? –Tartamudeo el pequeño youkäi.

-Jaken. –Dijo en tono amenazador el Daiyoukäi. Pronto Jaken prefirió guardar silencio, si no, segurito terminaba herido.

Pero poco le duro el silencio, puesto que un pensamiento surco en su mente.

-Un ser que quiere apoderarse de la chiquilla para que le sirva. –Jaken lo había pensado, pero ahora lo estaba diciendo en voz alta. –Tonterías, ella ya tenía a quien servir. –Seguía hablando el pequeño youkai.

No se daba cuenta de la expresión que Sesshomaru tenía en el rostro por sus pensamientos externados pues iba caminando delante del él. Y se puede decir que era de muy pocos amigos. Estaba de verdad disgustado con los comentarios que Jaken estaba haciendo.

-Rin sirve al amo Sesshomaru, es su deber por regresarla a la vida, es su oblig. . . – Pronto la parlan chinería de Jaken cesó, gracias al certero golpe de una piedra voladora que dio justo en la parte de atrás de su cabecilla haciéndolo caer de boca al suelo.

-Aay. –Se escucho lamentarse. Al levantarse enfoco la vista hacia su amo, quien ahora solo tenía en su bello rostro una expresión tan serena que daba calma a quien lo viera.

Había detenido sus pasos cuando los comentarios de Jaken empezaron a molestarle y se encontraban retirados algunos metros de distancia.

-¿Eh dicho algo malo amo Sesshomaru? –Cuestiono. Como respuesta volvió a recibir otro golpe con una piedra voladora recargada, que dio justo en su frente haciéndolo caer ahora de espalda.

Sesshomaru comenzó a caminar pasándolo de largo, siguió tranquilo como si no hubiese pasado absolutamente nada. Jaken seguía lamentándose en el suelo.

Por supuesto que lo investigaría, solo por el simple hecho de querer a apoderarse de su humana, de algo que a él le pertenecía.

Que la hubiese dejado en una aldea humana para que creciera con los suyos no significaba que no le perteneciera. Ella tenía que vivir una buena vida como fuese que ella deseara, él la dejaría elegir.


Año en curso: Actualidad.

Se escucha el repiquetear de las ruedas de madera contra la tierra y el trote de las herraduras de los caballos golpeando el suelo armoniosamente, cuanto más avanza el carruaje el sonido se va desvaneciendo por un camino entre la pradera que da entrada a la aldea de la anciana Kaede.

Al tiempo se oye el atelaje collerón de tronco de tiro de cuatro caballos guiado desde el pescante por un hombrecillo corpulento y añejo, el viejo tiró de la rienda que conecta a la embocadura de los caballos haciéndolos relinchar, esto saca de su concentración a Rin, quien se encontraba recogiendo unas setas y plantas medicinales y de ayahuasca en la parcela a las afueras de la aldea.

Levantó la vista y se irguió limpiándose el sudor de la frente con el antebrazo derecho, vio como pasaba la carreta jalada por los cuatro caballos, se quedo pensativa unos instantes viéndola fijamente desaparecer dentro de la aldea, volvió la vista a su brazo izquierdo en el cual tenía una marca roja como si fuese una quemadura, la observo fijamente.

((¿Por qué? …)) Pensó recordando. ((…No logro comprenderlo)).

Flash back

-Es hora de darme un baño. –Dijo agarrando las cosas que necesitaba para ello. –Abuela Kaede, iré a darme un baño al rio.

-¿No crees que es algo tarde? El sol pronto se ocultara. –Dijo calmosa.

-Es la única hora que tuve libre en el día. No me pasara nada ya se cuidarme solita. –Dijo sonriendo.

-Será mejor que vayas mañana al alba.

-No podría dormir así, me siento muy sucia. –Dijo haciendo mueca de asco- No tardaré, lo haré rápido.

-Ay niña. –Dijo resignada la anciana, no le iba a poder ganar. –Ten mucho cuidado.

-Si. –Dijo sonriendo y salió presurosa hacía el rio.

Allí estaba en cuclillas en la orilla del rio, viendo el agua, su reflejo en ella y pensando… pensando en su vida y si algún día volvería a ver a su señor Sesshomaru, ya que tenía exactamente un año sin verle. Suspiro sonoramente.

-Por que ya no habrá vuelto, se que siempre está ocupado, pero no tenía por qué dejarme, dijo que volvería.-Golpeo el agua deshaciendo su reflejo que de apoco se volvió a proyectar.

-¿Por qué? –Dijo con coraje.

Una corriente de viento fresco ondeo sus cabellos, trayendo consigo un olor desagradable, era tan fuerte que inconscientemente tapo su nariz con una mano.

-venid. . . –Escucho en susurros. Al momento volteo hacia un lado, nada no había nada, volvió su rostro al agua cerró los ojos y se levanto- . . .Ayúdame.

Escucho tan claro, que un escalofrío le recorrió por todo el cuerpo, haciendo erguir sus diminutos bellitos.

-¿Ayudarte? –Pregunto en un susurro- ¿Cómo puedo hacerlo? No sé quien e. . .

-venid. . . –Se volvió a escuchar, pero más distorsionado.

Camino por la vera del rio a pasos lentos, sentía miedo pero también curiosidad. Detuvo sus pasos, algo le decía que no fuera, que no siguiera caminando.

-Ayúdame. . .-Un nuevo escalofrió le subió por la espalda, pero decidió caminar, un paso tras otro y otro.

Llego hasta el borde donde empezaba la espesura de los arboles, movió una rama tras otra, los susurros continuaban pero Rin era incapaz de descifrar que decían.

Se sentía tan hipnotizada por la voz susurrona que no reparó a donde había llegado.

Inesperadamente una risa siniestra y burlona la hizo reaccionar y reparo en el lugar donde se encontraba, el claro que solía visitar con frecuencia.

-Q-quien está ahí. – Volteo a todos lados para ver qué o quién era, pero no podía ver a nadie. De pronto se encontraba en estado de nerviosismo y sentía miles de escalofríos recorrer su espina dorsal.

(( ¿Habré alucinado?)) pensó que tal vez su mente la había traicionado, pero volvió a escucharla un poco más cerca y dio un respingo, el miedo se iba colando de apoco por cada uno de sus poros.

Camino despacio hacia los árboles por donde había llegado, con toda la cautela que pudiese ser posible, como defensa cogió un pedazo de rama un poco gruesa y comenzó a caminar nuevamente a paso lento, estaba a punto de traspasar los arboles.

-¡Aaaaah!. – Grito al momento que sintió como algo le impidió traspasar empujándola con mucha fuerza. Cayó por completo al suelo y golpeo su cabeza contra este soltando la rama. Se sentía mareada, no sabía que pasaba todo sucedía muy rápido.

Tan pronto se estabilizo del dolor pudo sentir algo sobre ella, sujetaba sus muñecas con una fuerza descomunal arriba de la cabeza de la pelinegra.

-¡Aaaaah!- Grito asustada. Se aterrorizo más al sentir como el ser escarbaba en la tierra a su lado con desesperación y diversión al mismo tiempo.

-¡Suéltame!- Solo podía escuchar la risa siniestra que emitía, estaba aterrada, no sabía que sucedía.

Rin se retorcía tratando de zafarse del agarre pero era imposible, tenía mucha fuerza.

Logro enfocar un poco la vista y entro en pánico al ver a esa criatura y sobre todo al ver su malvada sonrisa, poseía colmillos grandes, separados y amarillentos, era de un color azul grisáceo, con varios cuernos sobre su cabeza, dos grandes al frente y tras estos dos de menor tamaño, poseía ojos pequeños y totalmente negros, su cara era casi cadavérica y con orejas puntiagudas, de estatura media, pero con una fuerza sobre natural, tenía garras demasiado largas, con las cuales seguía escarbando en la tierra extasiado.

Al contemplarlo se dio cuenta que ese era su último día de su corta existencia en el mundo, pero no moriría sin luchar por su vida. Continúo revolviéndose y gritando.

-¡Suéltame! ¡Aaah! –Grito logrando que la excitación del ser incrementara y riera más fuerte y escarbara con más fervor. -¡AYUDENME!- Grito lo más fuerte que pudo revolviéndose en su lugar.

El demonio, al escucharla gritar de nuevo, le asesto un golpe en el vientre rasgándole las ropas y la piel con sus largas y filosas garras.

Rin sintió como el oxigeno abandonaba su cuerpo y las lagrimas salían a borbotones, sentía que ya no tenía fuerzas ni para moverse y no veía nada que la pudiese salvar.

(( ¿Esto es todo?)) Pensó, recuperando a bocanadas el oxigeno que había perdido.

Un recuerdo arribó a su mente, el recuerdo de alguien a quien deseaba ver por última vez.

-Amo Sesshomaru.- Susurro, mientras varias lágrimas descendía presurosas por sus mejillas.

Pronto sintió como el peso sobre ella desapareció y con eso escucho una explosión seguida de un ensordecedor rugido entre mezclado con un chillido agudo.

Al sentir que ya nada la aprisionaba levanto su torso y se arrastro lo más rápido y lejos posible que pudo del profundo agujeró que esta aun lado de ella, cuando volvió la vista al sitio donde había escuchado el rugido, lo único que pudo ver fue una espesa bruma de un color morado muy oscuro.

Las lágrimas no paraban de resbalar por sus mejillas, se sostenía el vientre con ambas manos.

Silencio. . . absoluto silencio. Observo su alrededor y nada. . .

No entendía nada, el ser que la había aprisionado ya no se encontraba ahí, no había nadie más que ella.

No divago ni un segundo más, enseguida se puso en pie y salió corriendo a la aldea a toda prisa, o lo que pudiera permitir su herida en el abdomen. No vio hacia atrás, lo único que quería era sentirse a salvo.

Conforme iba avanzando se fijo en que sus manos y sus ropas estaban llenas de sangre, pero no le importo y siguió trotando, lo único que deseaba era llegar a su cabaña. . . en la aldea.

Al llegar se paro en la entrada y observo su alrededor, no había nada, intentando hacer el menor ruido posible se adentro a la parte de la cabaña donde estaban sus cosas, el fuego estaba un poco vivo y la anciana dormida plácidamente.

Tomo un pañuelo y ejerció fuerza con él en su abdomen para detener la hemorragia, espero unos minutos en esa misma posición, después limpio a toques su abdomen hasta que la sangre dejo de escurrir, mojo un poco el pañuelo (Suerte que siempre tenía un recipiente con agua a un lado de su futon) y volvió a limpiar la herida, se lavo las manos y se quito sus ropas con cuidado, las doblo y las escondió bajo su futon, a cada cierto tiempo miraba si la anciana había despertado, después tomo su nemaki y se vistió.

Con cuidado se recostó en el futon, no podía pensar en nada, tanto sus pensamiento como ella seguían asustados, se movió un poco y no pudo evitar emitir un quejido bajo pero logro tapar su boca con ambas manos, sus lagrimas comenzaron a descender nuevamente, esa noche no pudo conciliar el sueño.

Fin del flash back

(( ¿Porque?)) Se pregunto sin quitar la vista de su brazo la marca tenía la forma de la mano y garras del demonio que la había sujetado, trataba de ocultarla con un trozo de tela que en ese momento no llevaba, le ardía demasiado.

-Será mejor que tome unas plantas medicinales. –Dijo sosiega y sin ánimo.

Volvió la vista a las setas y bajo su cuerpo pero al momento sintió una punzada en el vientre que la hizo erguirse lenta y dolorosamente.

-Creo que está bien que tome unas para mi vientre. –Dijo tocándose levemente con una mano.

Ya en la aldea, paso a su cabaña a dejar las plantas medicinales y las setas. Trituró las plantas y las mezclo con agua y otros remedios, se levanto y se asomo por la puerta.

-Bien, no hay nadie cercas. –Dijo apresurándose al futon, se desvistió y empezó aplicar el remedio en su abdomen.

-¡Ouch! –Se quejo al momento en el que puso el ungüento en los profundos rasguños de su vientre. Pronto comenzó a salirle espuma verde, no era mucha pero vaya que era desagradable. –Maldición, me ah introducido veneno- Dijo conteniendo las muecas de dolor.

–Si no fuera por esto creería que todo fue un sueño.- Se cubrió la herida con una gasa que Kagome le había dado hace tiempo. Y pasó a untarse un poco en el brazo, al hacer contacto, por sus pequeños poros empezó a emerger un líquido verde. –Aquí también- Dijo sin ánimo alguno, cada vez que lo recordaban las lagrimas se aglomeraban en sus ojos pero no las dejaba salir. Enredo un pañuelo del mismo color de sus kimono (naranja).

Tenía que estar presentable pues hoy se realizaría una pequeña cena en casa de sango, por el cumpleaños de sus gemelas. Por lo que tenía que parecer que estaba completamente bien.

Salió del lugar a casa de Sango, había estado pensando mucho en lo ocurrido, casi no había hablado con nadie, tampoco se animaba a contárselo a alguien. En lo largo de su vida había aprendido o mal aprendido a no contar como se sentía, ni si algo le afectaba, por eso siempre mostraba esa faceta feliz y despreocupada, todas las personas creían que ella era totalmente feliz y no lo negaba, pero existían cosas que la ponían triste y así no le gustaba que nadie la viera, no quería causar lastima y mucho menos quería que todos estuvieran encima de ella preguntando cosas que no quería contestar.

Simplemente así era, solo quería ayudar a los demás pero era orgullosa cuando se trataba de que alguien la rescatara de sus problemas. ¡No más!, se dijo cuando el Daiyoukai la dejo en la aldea.

((Porque siempre las mujeres tenemos que ser las rescatadas)) Pensó mientras seguía su camino a casa de Sango.

Iba ensimismada en sus pensamientos que no sintió que alguien caminaba tras ella, llamándola.

-Rin.- dice una voz jovial.

-…- Ella no respondió pues seguía en otro mundo.

-¡Rin! –Hablo un poco más alto, tocando el hombro de la chica, ella al contacto sintió como un escalofrió recorría su cuerpo y a su mente acudía el recuerdo del demonio con la risa más siniestra que hubiese escuchado.

-¡Aaaah! -Gritó y al momento de girarse empujo con todas sus fuerzas al que había tocado su hombro derribándolo, el muchacho cayó de bruces al suelo. Pronto sintió una punzada en el vientre y se encorvó un poco conteniendo el quejido de dolor.

-¡Rin, que sucede contigo!, -Exclamo el joven exterminador. -¿Te pasa algo? –Dijo observándola con detenimiento.

La pelinegra respiro profundo y se irguió, aparentando buena salud.

-Kohaku eras tú, no pasa nada, lo siento mucho estaba distraída y de momento. . . N-no. . . Lo siento –Dijo ofreciéndole una mano, el chico la sostuvo y se puso de pie.

-Pues vaya que ibas distraída, me has empujado con mucha fuerza que no puedo creer que hayas sido tú.-Dijo, sacudiéndose el pantalón.

-Sí, bueno lo siento. – Dijo Rin sosiega.

-Bien y ¿adónde vas?

-A casa de Sango, voy ayudar a preparar la cena para esta noche. –Explico, empezando a caminar.

-Te acompaño – Dijo kohaku, emprendiendo la marcha. Rin solo lo vio por el rabillo del ojo.

Al llegar a casa de Sango, Rin se dispuso ayudar a Kagome y Sango a preparar la cena.

-Kohaku, ayúdame a cuidar a las gemelas por favor. –Dijo Sango, algo atareada.

-¿Eh? Pero…

-Nada de peros, si no me ayudas, nunca terminaremos con la cena.

-¡Esta bien!

Anunciaron que la cena ya estaba lista. A la casa llegaron InuYasha, Miroku, Shippo y la anciana Kaede, empezaron a comer y a conversar animadamente, todos platicaban de lo que hicieron en el día, y de las estafas que hacia el monje Miroku cuando iban InuYasha y él a exorcizar templos y demás.

-Hay que engañar para vivir. –Decía Miroku.

-Feh, lo que tú haces es robar, ¡No tienes vergüenza!. –Externaba InuYasha.

-No lo veas de ése modo mi querido amigo InuYasha.

-Hay no sé que voy hacer. –Decía Sango negando con la cabeza un tanto avergonzada por la actitud de su marido.

Así Pasaron los minutos, todos reían y comentaban sobre lo que sucedía a los alrededores, pero había alguien que estaba con la mente totalmente aislada del lugar, porque en cuerpo seguía ahí.

Rin solo sonreía de en cuando en cuando, a ratos ponía atención y otras solo miraba un punto en la nada. Kohaku la observaba, le parecía extraña la actitud de la pelinegra, pero decidió no decir nada.

La noche continúo animada, pero al ser las doce de media noche, todos decidieron ir a sus cabañas, Kagome e InuYasha fueron los primeros en salir, seguidos de la anciana Kaede y Rin.

-Hasta mañana a todos. –Se despidió Kagome agitando su mano.

-Hasta mañana. . Repitieron los que quedan al unisonido.

La anciana Kaede salió antes que Rin mientras se despedía de las gemelas que aun no se querían dormir.

-Hasta mañana Yasu, Yuri. – Les dio un beso en la mejilla.

-Hasta mañana Rin. –Dicen ambas niñas. Acto seguido: Rin sale de la cabaña de Sango, volviendo a su estado aislado mental, Kohaku la siguió con la mirada, seguía igual de sería que en la reunión.

Así salió de la cabaña, con paso corto y perezoso. Llego a la cabaña de Kaede y se recostó en su futon con sumo cuidado.

-¿Te sientes bien Rin? –Pregunto la anciana desde su futon.

-Sí, ¿Por qué? –Cuestiono de inmediato.

-Te miras algo decaída y es. . .

-Ah. . .-Interrumpió a la anciana- Creo que me enfermaré no me siento muy bien. –Terminó, para que ya no le hiciera más preguntas.

-¿Es solo eso?

-Claro, ¿que si no?

-Mañana te preparare un buen remedio para que te recuperes. –Dijo, no del todo satisfecha con las respuestas de Rin.

-Gracias.

-Buenas noches Rin. –Dijo la anciana.

-Buenas noches abuela Kaede.-Dijo volteándose de forma que ya no tenía de frente a la anciana.

No le gustaba mentirle, a decir verdad se sentía un poco tonta al hacerlo, ya que la venerable Kaede era muy sabía y la había cuidado desde que Sesshomaru la dejo en la aldea.

Pero no deseaba que nadie supiera, no sabía porque, aun no lo asimilaba ni lo comprendía.


Los rayos del sol anuncian un nuevo día, Rin empezó a despertar, abrió los ojos y se dio cuenta que la anciana ya no se encontraba en la cabaña, rápidamente recordó que hoy le enseñaría a preparar una nueva medicina contra envenenamiento.

Esto la alegro, porque su herida aun no sanaba. Se paro con lentitud y se recogió el cabello saliendo presurosa fuera de la cabaña.

Como lo imagino, la anciana estaba bajo un árbol que daba suficiente sombra, bajo este, se encontraba una mesa larga y sobre este había una gran variedad de plantas medicinales y otras tantas que no conocía.

-Hola abuela Kaede, kagome.

-¿Rin? Hola, pensé que no vendrías. –La anciana se extraño un poco, por la actitud de Rin, siempre saludaba muy efusiva, pero hoy solo saludo sin rastro de… nada.

-Estaba muy cansada, pero por nada me perdería de aprender a preparar una nueva medicina.- Sonrió.

-Me parece bien, vamos a empezar. – Rin se concentró en cada cosa que la anciana le decía, para que sirven las nuevas plantas, y como hacer la medicina para el fuerte envenenamiento.

-¿Y donde consigue estas plantas? –Dice Rin, señalando las que no conocía. –Nunca las había visto por aquí.

-Estas las encuentras en el claro que está en el bosque, ahí cercas hay muchas y abajo del claro, hay más. –Explica la anciana, acercando una mano a su barbilla, pensando. – Sabes, cerca del rio que está bajo el claro, hay unas plantas que son mejores que estas, se pueden hacer ungüentos mucho más efectivos contra el envenenamiento, suelen ser muy eficaces, parecen flores pequeñas de color verde, son muy exóticas y muy efectivas.

Rin se quedo pensando, el claro estaba un poco retirado de la aldea, por eso le gustaba, porque ahí nadie la molestaba y podía pensar y ver a Sesshomaru, pero nunca se había animado a bajar de allí o más bien, nunca había pensado ir más allá, pues sabía que hay criaturas salvajes.

-Río.-Mencionó Rin.

-Sí, ese río, si alguna vez quieres ir, pídele a alguien que te acompañe, no vayas sola. –Pero Rin ya no la escuchaba. –Me escuchaste, Rin.

-claro.

-Bueno, continuemos.

-Sí.

Prepararon varios ungüentos y brebajes con diferentes funcionalidades.

-Señora Kaede, me tengo que ir, iré a recoger las verduras para la comida de la tarde. –Dijo Rin

-Es verdad, ten cuidado. –Le dice Kaede.

-Claro. –Dijo Rin sonriendo y emprendiendo la marcha.

-Rin. –La llama Kaede. A lo que Rin voltea un poco su cuerpo.

-¿Si?

-Gracias. –Dice la anciana con una sonrisa.

Rin al igual le dedica una sonrisa.

-No hay de qué. –Fue a la cabaña por una sesta y después la vieron desaparecer colina abajo. Kagome se extraño un poco del agradecimiento de la anciana.

-No sabemos cuánto tiempo más esté con nosotros. –Dice Kaede, adivinando la cuestión de la sacerdotisa. –Siempre hay que agradecer la ayuda que recibimos.

-¿EH?. –Se extraña.

-Nada, olvídalo. –dice volviéndose a la mesa de los ungüentos.

Kagome la miro confundida y después volvió su vista por donde desapareció Rin. Ahora comprendía a que se refería la anciana. Suspiro y ayudo con los ungüentos y brebajes.

Rin seguía por el camino que llevaba hacia la parcela de verduras, recordaba el agradecimiento de la anciana y solo pudo esbozar una sonrisa.

Tanto tiempo con ella habían logrado que esta le tomara cariño, la quería mucho, pues se había hecho cargo de ella durante 10 años, pronto recordó que en unos días cumpliría los 18 años, era muy feliz en la aldea y apreciaba a todos en ella, pero no quería vivir por siempre ahí, ambicionaba más, deseaba viajar, quería… quería ver y estar con alguien más.

Llego a la parcela y la examino con la mirada, pensando por dónde empezar y cuales verduras quería recoger. Camino hasta llegar a las verduras y comenzó con su faena.

El sol estaba en el punto medio de la tarde donde ilumina con todo su esplendor, Rin estaba realmente cansada, la herida de su vientre no la dejaba moverse libremente. Voltio a su alrededor, a lo lejos vislumbro un gran árbol y bajo éste un tronco caído, decidió ir a sentarse.

Coloco la sesta a un lado y coloco una mano en su vientre.

-Amo Sesshomaru. –Susurro, con este pensamiento se dejo caer en el tronco, mirando a la nada. Últimamente lo recordaba en demasía.

No había querido recordar lo que le sucedió, pues más que nada parecía ser un espantoso sueño, ya no había vuelto al claro, pero deseaba tanto ir, sentía como si algo la invitase a volver.

Se dejo llevar por sus pensamientos, era hora de analizar qué era lo que había sido eso, no entendía por qué seguía con vida, pero agradecía al viento y a quien sea por seguir viva, no sabía si alguien la había salvado o si simplemente la criatura se arrepintió de quererla matar.

Lo que más la confundía y le hacía sentir un escalofrió por la espina dorsal, era lo que hacia ese ser, no entendía nada. No sabía qué hacer, no sabía si contárselo a alguien, ¿por qué esa criatura simplemente no acabo con su vida de un tajo?.

Apoyo sus codos en sus piernas y coloco ambas manos en su cabeza, sosteniendo su frente.

((No entiendo, no sé qué hacer. Es que a caso ¿Me estaré volviendo loca?, ya estoy dudando de mi, si fue real ¡No seas tonta Rin, claro que fue real y tienes heridas que lo confirman!)) -Pensó molesta, ni siquiera sabía si llorar.

Agradeció al cielo que nadie la mirara llegar a la aldea cuando sucedió eso, pues estaba más blanca que un papel.

(( ¡Tengo que volver al claro!)) Pensó determinante. ((Pero… Esperare unos días, no me siento muy segura, tal vez le pida a Kagome que me acompañe, y si…))

-Hola Rin. –Saluda animado Kohaku. –¿Cómo estas?

-Ah, Hola Kohaku. –Saluda Rin mecánicamente levantando la vista hacia el recién llegado. –Bien.

-¿Puedo sentarme?

-Sí. –Le sonríe al chico. – ¿Tú como estas?

-Muy bien, hace un rato eh acabado con mi entrenamiento, como ya no quieres entrenar conmigo, pues tuve que hacerlo solo. –Sigue animado, mientras Rin baja la mirada.

–Creo que me iré un tiempo de la aldea, tengo que perfeccionar mis ataques. –Continuo al ver que Rin le rehuía. -Me han informado de una aldea nueva de exterminadores, para el sur, pienso irme ahí un tiempo, me serviría de mucho estar con otros exterminadores.

-¿De verdad?, que bien, me da mucho gusto que puedas continuar con tu entrenamiento. –Dijo Rin feliz por su amigo. -¿Cuándo te irás?

-Dentro de unas semanas, quiero que mi hermana se haga a la idea, porque si no, no me dejara marcharme, ya vez como es. –Bromea Kohaku.

-Rin… -Dice llamando la atención de la chica. -¿puedo hacerte una pregunta?

-Claro, Kohaku. –Dijo sonriéndole.

-¿puedo saber por qué has estado tan distraída? –Comenta el chico con mucho interés.

-Amm... Bueno pues…- Para, sin saber si confesarle a su amigo del ataque.

-Me intrigas, ¿sabes?

-¿EH?, ¿Por qué? –Pregunta Rin confundida.

-Te eh observado todo el día y no has hablado con casi nadie y has estado muy seria, cosa que es muy raro en ti. –Explica Kohaku, deseando profundamente saber el por qué de su actitud. –Siempre saludas a todos los aldeanos y les ayudas en lo que puedes y nunca te aíslas de las personas, ni permaneces tanto tiempo distraída y seria. Además ya no has entrenado con Kagome, ni conmigo –Explica preocupado.

Rin, solo piensa en lo bien que Kohaku la conoce, es su mejor amigo, pero aun así no sabía si contarle, no sabía qué hacer.

-Kohaku. –Habla Rin, viéndolo directamente. -No te preocupes, no es nada, no pasa nada, simplemente hay veces que deseo estar sola, pensar… pensar en mi vida, pensar en lo que pasara conmigo, siento que no pertenezco aquí y tengo que buscar mi lugar. –Dijo con sinceridad.

Kohaku se quedo mirándola fijamente, comprendiendo como se ha de sentir su amiga, quería ayudarla pero no sabía cómo hacerlo. Quedaron en silencio, el chico analizaba las palabras dichas por la pelinegra.

-Quisiera también… comprender por qué no ha vuelto, así sabría si el estar con él es mi lugar, saber si, pertenezco aquí o allá. –Dice Rin, sincerándose con su amigo, después de todo él es la persona a quien más confianza le tiene y no pierde nada con desahogar los pensamientos que no la dejan seguir, esas preguntas que la llenan y no dejan que disfrute su vida plenamente, con la pregunta de ¿Qué hubiera pasado si…?. –Nunca podré… Saberlo, si no vuelvo a verlo.

Kohaku comprendió a quien se refería Rin y no sabía que responder, no se había dado cuenta de que extrañaba a Sesshomaru y cómo no, si él la había salvado muchas veces y había cuidado de ella, la había visitado incontables veces. No tenía idea de que ya no había vuelto, pues siempre estaba ocupado con sus entrenamientos.

-Rin… -habla solemne. – ¿Hace cuanto no viene? –La verdad, fue lo único que se le ocurrió para decir.

-un año…- Dice con voz apagada.

Kohaku solo guardo silencio, no sabía si seguir interrogando a Rin y recordarle al Daiyokai, pero no puedo contra una duda que crecía es su cabeza.

-Rin, tú…-

-Tengo que irme. -Interrumpió la pelinegra. –Kaede me espera con las verduras para la comida y ya eh demorado bastante. –Dijo recogiendo la sesta y poniéndose en pie.

-Pero Rin…

-Kohaku, ¿quieres ir a pasear mañana por la tarde al claro? –Cuestiona Rin, pues no se quedaría con la duda de saber si el agujero seguía ahí, así podría aclararse las ideas o ir directo al matadero, que en este caso sería lo más probable.

-¿Eh?, s-si, claro mañana, es decir… Te veo mañana. –Tartamudea Kohaku, estaba realmente confundido por la actitud que tomo Rin. Esta simplemente le dedico una radiante sonrisa y empezó a caminar hacia la aldea.

-Bien, nos vemos mañana. –Se despidió Rin ladeando un poco la cabeza, sin detener su andar. Mientras Kohaku, seguía clavado en su lugar.

-Vaya que Rin es una persona muy compleja. –se decía el chico mientras miraba desaparecer a la pelinegra a lo lejos.

Rin siguió caminando sin voltear atrás, por una parte era verdad que ya había demorado bastante con las verduras, la otra había sido que no quería recordar demasiado al Daiyoukai, ya que sus ánimos bajaban considerablemente y ella misma ya se había dado cuenta de eso, mucho menos quería que Kohaku se enterara que para ella el demonio significaba más, aun que no sabía cuánto, se sentía mal por no poderlo ver y no saber que era ese nudo que se le formaba en el estomago.

Siguió caminando con la mirada en el suelo, quería cambiar, quería ya no sentir que algo le faltaba en su vida al igual que tampoco quería depender de nadie.

Como esperaban que ella fuera tan feliz como aparentaba siendo que su persona favorita ya no la visitaba y por último, mucho menos podía estar feliz por lo que había sucedido, no se lo explicaba, pero cada vez se sentía en un abismo negro, ya ni siquiera podía disimular su desconcierto, la duda, el temor, el pánico que sintió al ver a ese ser, que hasta el momento no sabía qué demonios era en realidad.


. . . CONTINUE

Vamos con el tercer capii : )

¡Saludos a quien lea!