Capítulo 8
Itachi vio la casa de dos pisos y caminó hasta ella, soltó un momento la carriola –que por fin había ido a comprar con Iruka el día anterior, después de que todo pasó- y revisó que todo estuviese en sus lugar. Ya listo tocó el timbre y el medico ninja salió a recibirlos. Los hizo pasar y le mostró a Itachi el jardín y la verdad es que Hiroshi no mentía ese lugar si necesitaba mucho trabajo, pero con la perspectiva de una buena paga el morenito inició su tarea en los que a los dos pobres bebés los inyectaban y descansaban por si tenían fiebre o alguna reacción alérgica. Dos horas después Naruto era el primero en despertar y pedir alimento, por supuesto que no podía permitir que Sasuke lo dejara solo y lo despertaba subiéndose encima de él, hasta que Hiroshi llegó y al verlo lo levantó.
─ ¿Vamos a ver Naru-chan tú no puedes dejar que el pobre Sasu-chan duerma otro poco?
El rubio miraba al hombre sin saber que hacer, pero como lo recordó, hizo lo que estaba acostumbrado: le sonrió radiantemente, el medico ninja rozó su nariz con la del bebé y siguió hablando con él.
─A que eres un bebé muy sonriente a que si.
Y el rubito seguían sonriendo y hablando con Hiroshi, hasta que el adulto sintió como una pequeñísima ola de chakra se extendía hacia él, el hombre volteó en todas direcciones temiendo una agresión de algún resentido, pero cuando su vista recorrió el lugar incluida la cama advirtió que el bebé moreno estaba despierto y levantado… viéndolo con furia –si es que un infante podía hacerlo-, Naruto ajeno a eso, aferró las mejillas del medico y comenzó a besarlas/babearlas.
─¡Ah!
Y así estalló el pequeño Uchiha, un grito fuerte que llamó la atención del rubito que emocionado lo llamó a su modo sin saber la molestia de Sasuke.
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El pasto no era difícil con dos kage bunshin haciéndose cargo, mientras él se dedicaba a quitar la hierbas malas del lugar separándolas de las posibles flores y plantas medicinales y es que creía fervientemente que Hiroshi ni había notado que tenía de esas en su jardín, de pronto lo sintió, fue leve, pero sin duda muy conocido… el chakra Uchiha sin lugar a dudas se levantó presto a buscar a su posible familiar, pero de pronto así como vino se fue. Itachi alertó todos sus sentidos y buscó la huella y… ¡¿No podía ser?! Saltó hasta la ventana buscando al enemigo, revisó todo con ojos casi rojos, pero no había nada solo Hiroshi cargando a Naruto y su otouto ¿haciendo una rabieta? Itachi guardó el kunai y bajó de la ventana. Sasuke al verlo comenzó a gritar más fuerte y señalar a Naruto. Itachi lo cargó y se giró hacia el adulto, suspirando derrotado.
─Hiroshi es nuestro medico y ya lo conoces igual que lo conoce Naruto por eso es que él está de mimoso. ¿Si Sasuke?
El niño de cabello negro con reflejos azules frunció el seño y estiró los brazos hacia el adulto. Hiroshi miró a Itachi y este asintió, así que cargó al otro bebé que de inmediato jalo al rubio y lo abrazó, mientras este reía feliz sin enterarse de nada.
─ ¿Todos en tu familia son así de celosos?
─No lo se, creo que solo es mi otouto baka.
─Aprovechemos que ellos despertaron y comamos, deja el trabajo por una rato ya has avanzado mucho.
─Preferiría terminar.
─Oh vamos, acompáñame hace mucho que no como en familia, desde que mi padres murieron.
─ ¿Hace mucho?
─Cinco años.
─ ¿Ya eran muy mayores?
─Murieron en una misión juntos y no eran mayores ¡si yo no soy tan viejo!, bueno para ti si lo soy, tengo veinte años. Bueno entonces vamos.
Itachi asintió y bajaron los cuatro a comer, a Sasuke se le pasó el mal humor cuando Hiroshi le ofreció sopa de tomate y ramen para Naruto y es que Itachi había notado que eso le gustaba al rubito, un día que no tenían mucho dinero y habían comprado instantáneo, claro que el de esta vez era preparado en casa y con todos los condimentos. El Uchiha mayor pensó que el medico ninja se había esmerado por ellos, así que comió calmado y saboreando la comida y su recompensa fue un pastel de chocolate.
Al terminar Itachi regresó a su labor de desyerbar y los bebés se quedaron al cuidado del mayor quien notó que efectivamente esos dos eran muy unidos y a pesar de los gestos de Sasuke este no dejaba solo al rubio de marquitas.
Viendo a Itachi usar los kage bunshin, y el control de chakra en los pies para subir, Hiroshi se preguntó como podía un niño de seis años tener esa habilidad, y recordó el pequeño, pero existente uso de chakra de Sasuke y concluyó que no en vano pertenecían ambos al clan de la guerra. Sonriendo se dijo "Cuidado con semejantes guardianes de Naruto".
Ya entrada la noche Itachi recibía su paga y se despedía de su primer cliente, quien le aseguró que correría el rumor de sus servicios económicos.
Y así fue como Itachi inició un negocio que pronto lo pondrían en competencia con el hokage y sus genin, pues él atrapaba mascotas en minutos, desyerbaba en pocas horas y por la económica cantidad de quince mil Ryo, solo las misiones que requerían cambiarse por alguna marido que no quería ser descubierto yendo a beber o por alguna esposa que se iba a pasar la tarde con las amigas, cobraba cincuenta mil Ryo, pero se lo pagaban por que esa clase de cosas no las podían pedir en la torre del hokage sin que todo mundo se enterara y además no era permitido, en cambio con Itachi todo era discreto, secreto y por desgracias creían que si un Uchiha lo decía nadie lo creería, sin embrago eso no le importaba al menor ya que con eso habían festejado su propio cumpleaños con una tarta y dulces, y creía que si seguía su negocio creciendo tendría para las dos fiestas de sus bebés, quienes cooperaban quedándose con Iruka o cerca de Itachi si la misión lo permitía, sin dar molestias.
… De eso hacia meses, pero Sarutobi no era Hokage de en balde y por eso caminaban después de su entrenamiento a la torre donde este los esperaba para charlar con Itachi. El anciano juntó sus manos y recargó su barbilla sobre ellas. Iruka estaba nervioso pensando que no le darían la banda por meterse en ese lio, en cambio Itachi esperaba que el tercero aceptara su existencia como genin y le diera misiones redituables si no quería seguir compitiendo con él y su empresa.
─Saben por que los llamé.
─Si.
─Bien entonces no extendamos esta conversación…
─Negociación. ─rectificó Itachi. El anciano sonrió y asintió
─Mi oferta es: misiones clase D, E Y… C.
─Acepto -por el momento-, pero quiero de pagos más arriba de veinticinco mil Ryo.
Los shinobis que cuidaban la seguridad del Kage, esperaron asombrados la reacción de este, pues el niño frente a ellos exigía misiones como si ya fuese un Chūnin.
─Trato hecho, pero conforme vea tus habilidades se hablará del pago.
─Creo que lo pagará Hokage-sama.
Dijo respetuoso Itachi y con el permiso de Sarutobi salieron de ahí con el sustento seguro para los cuatro.
Quince días después con el permiso del Hokage, Iruka e Itachi adornaban la mansión Uchiha para la fiesta del menor de estos. Varios globos, y faroles engalanaban el patio, mientras el festejado estrenaba un conjunto de sudadera azul y short blanco, y su único invitado un conjunto de sudadera y short anaranjado y ambos con juguetes nuevos, pues el rubio no entendería que solo a Sasuke le dieran regalos. Un pastel adornado con el abanico del clan estaba sobre la mesa rodeado de refrescos y frituras; la comida sería algo de carne y queso que Hiroshi preparaba. Y en una ocasión muy especial Sarutobi asistía a la fiesta y conversaba con los dos menores.
─A pesar de que Sasuke es mayor no tiene muchas ganas de empezar a hablar en cambio Naruto no para de hacerlo o más bien de intentarlo. ─dijo alegre Hiroshi
─En cambio el joven Uchiha ya dio sus primeros pasos, solo.
Contestó el hokage que aún recordaba como Sasuke había caminado por primera vez…
Tocó la puerta y el medico ninja lo recibió, pasaron a la sala y de inmediato vio que los pequeños lo veían curiosos desde la sala donde jugaban antes de que los arreglaran para la fiesta. Sacó el obsequio y se lo extendió al festejado quien no se paró, pero en cambio el rubito agarrándose del sillón se lanzó hacia él y afortunadamente uno de los guardaespaldas del tercero lo detuvo, y alzándolo lo llevaba hasta donde el hokage estaba, pero no dio ni tres pasos cuando sintió una manita que lo aferraba fuertemente de sus pantalones verdes y las carcajadas se escucharon cuando al voltear notó que Sasuke lo tenía sujeto sin intenciones de dejarlo ir con su rubio compañero. Itachi desde la puerta llamó la atención de ambos bebés.
─Saluden antes de irse a bañar y cambiar.
Al escuchar la voz del mayor los dos bebés sonrieron y comenzaron su verborrea. Itachi los cargó, mientras contestaba con interés…
Sarutobi regresó al presente cuando la voz de Hiroshi los llamó a comer. La fiesta comenzó y un año más de vida para Sasuke de los muchos que deseaba su hermano los pasara con él.
Y tres meses luego la del rubio alegre se llevaba a cabo. Un halcón de felpa para Sasuke tiempo antes y un gorro con dientes para Naruto esos fueron los obsequios del tercero para los bebés; de Iruka nuevos kunias y shuriken; de Hiroshi ropa y de Itachi… la promesa de que nunca los dejaría solos.
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La academia ninja ya era su pasado ahora iba por su grado de Chūnin oficial a pesar de que ya tenía misiones importantes y eso que aún usaba un banco para alcanzar la estufa. Iruka entró corriendo a la cocina.
─Ya me voy, ellos ya están despiertos y dispuestos a pelearse para variar.
─Déjalos, seguro que están peleando por una tontería y en cuanto Naruto llore Sasuke lo dejara en paz ¿De cuantos días es tu misión?
─No lo se, vamos con otro grupo como acompañantes de uno de los hijos de no recuerdo que señor feudal.
─…
Itachi ya no dijo nada y es que su amigo Iruka era muy distraído, pero muy trabajador como ninja y con eso que deseaba ser sensei de la academia para estar con los dos revoltosos cuando entraran en ella, ya no lo molestaba más. El castaño salió corriendo por los tejados y es que viviendo en el barrio Uchiha no había vecinos que se molestaran por ello. Itachi dejó las tortitas en la mesa y siguió sirviendo la leche, seguro que Naruto apresuraría a Sasuke para que bajaran a desayunar. Y cuando escuchó los pasitos apresurados supo que ya estaban ahí.
─¡Ashi!
Gritó el rubito abrazando las piernas del niño de siete años, Sasuke llegó hasta ellos y sonrió a su aniki. Sasuke pronunciaba mejor las palabras y sin embargo no las usaba mucho, en cambio Naruto no hablaba muy bien, pero si mucho. El rubio esperó a que Itachi le ayudara a subir a su periquera y el pelinegro con trabajo subió solo y de inmediato comenzó a comer.
Itachi e Iruka trataban de intercalar sus misiones para que los más chicos no se quedaran solos y es que en los terribles dos esos chicos eran un lio si no estaba persiguiendo pájaros en el jardín estaban sacando las armas de los dos mayores y que decir cuando uno de los dos hacia berrinche, pero con todo eso Itachi seguía siendo su más grande héroe. Y es que este, para ser un niño ya era un reconocido shinobi que cumplía con sus misiones al cien o ciento y ahora con su casa y fortuna devueltas a sus manos no les faltaba nada a sus hermanos y es que ya los dos los consideraba por igual, con sus respectivos mimos y regaños. Afortunadamente el rubio crecía sin complejos ni temor o falta de amor, ahora tenía una familia y esta los protegía de las palabras hirientes o de los malos tratos de los aldeanos. Itachi incluso había averiguado quien podría ayudarle al rubio para controlar el chakra del zorro, desafortunadamente esa persona no se encontraba en la aldea, pero el mayor de los Uchiha ya planeaba ir a buscarlo cuando el rubio tuviese edad para entrenar ese aspecto, por ahora el mismo les enseñaba algunas cosas que estaban al nivel de los bebés. Acomodó sus cosas y buscó al par de niños que corrían tras un gato callejero.
─ ¡Vámonos!
─ ¡Ato, Ashi! ─gritó Naruto mostrando al animal.
─Déjenlo en paz ya es hora de entrenar, volveremos más tarde y tal vez él regrese.
─Gato mio.
─No Sasuke no es tuyo y no podemos quedarnos con él si aún usan pañales no son capaces de cuidar de alguien más.
Los niños se cruzaron de brazos, pero la mirada seria de Itachi les dijo que esta vez no había posibilidad de ganar esa batalla. Así que el primero que se rindió fue el rubio que corrió hasta el pelinegro y se agarró a su mano, Sasuke arrastró los pies, pero también se acercó a Itachi agarrándose de la otra mano refunfuñando.
─Y si te quejas no habrá entrenamiento con el katon.
Regañó Itachi, mientras Naruto miraba a su inseparable compañero sonriéndole e infundiéndole alegría. Los tres tuvieron que pasar por más pañales para llevar al entrenamiento, pues en casa ya se habían terminado. Itachi entró al súper, mientras el rubio veía una muñequito de rana y Sasuke observaba a toda la gente, por eso pudo escuchar como una mujer gorda susurraba.
─ ¡Monstruo!
El niño moreno se volteó veloz y la vio feo y la mujer al notarlo mencionó
─Y el traidor.
Sasuke unió sus manitas como Itachi le había enseñado y gritó.
─ ¡Katon!
Itachi tuvo que apartar a la gente que estaba arremolinada alrededor de una mujer que se apagaba el vestido mientras gritaba histérica que la habían atacado. El mayor de los Uchiha llegó hasta sus hermanos que agarraban la ranita en un intento de que se las comprara más seguro a Naruto ya que Sasuke solo miraba indiferente el barullo que se hacía cada vez más grande. Itachi tomó a los dos y entró de nuevo a la tienda en un intento de despistar a la gente compró la ranita que era un monedero y salió con los dos niños tranquilamente sin mirar atrás, en lo que la mujer gritaba que un bebé la había encendido… Por supuesto nadie le creyó.
En su lugar de entrenamiento Itachi dejaban las cosas y los niños corrían al lago a jugar un rato en lo que el mayor los llamaba para entrenar, pero antes de que se fueran Itachi los detuvo.
─Sasuke sé lo que hiciste, estuvo mal ¿me oyes?
─…
─ ¿Ashi yo mosto? ─preguntó el rubito inocentemente.
Itachi apretó los puños y supo la razón de la reacción de su otouto, ¡esa maldita! había abierto la boca y eso había molestado mucho al menor de los Uchiha. Se acercó a Sasuke y le dio un golpecito en la nariz con los dedos.
─No me hagas caso estoy orgullos de ti, pero otra vez deja que yo me encargue si.
El menor asintió contento y luego Itachi se giró hacia Naruto.
─Tú eres nuestro otouto y nada más, la gente dice mentiras todo el tiempo por eso solo haznos caso a nosotros ¿si?
─ ¡Si!
─Ahora váyanse de aquí y no olviden cerca de la orilla y no entren hasta que yo este ahí.
Los niños sonrieron y contentos se fueron a la orilla del lago. Un par de ojos viperinos los vieron llegar, pero no se quedaron mucho, pues su presa era el mayor de los Uchiha y la paciencia era su fuerte esperaría hasta que el cuerpo perfecto fuera adulto. Solo había un obstáculo para sus planes: el tercero, tenía que separar a su presa de la manada y ya estando solo se apoderaría de él.
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Con sus pijamas puestas los niños seguían brincando en la cama sin intenciones de dormir y es que esa noche Iruka era el encargado y con él los niños sabían que las reglas no eran tan estrictas.
─A dormir que Itachi no tardara en llegar y si los ve despiertos se enojará y no les mostrará el Sharingan.
─No le digas Iruka, prometemos dormirnos, si. ─rogaba Sasuke mientras el rubio remoloneaba para dormirse.─ Vamos dobe ya duérmete.
─ ¡Sasuke ya te hemos dicho que no le digas así a Naruto!
─ ¡Teme grosero! ─gritó el rubito.
─…
Iruka se quedó pasmado no sabía donde habían oído esas palabras esos dos, pero se notaba que ya las habían anexado a su vocabulario de solo cuatro años de edad. Itachi bajó sigiloso del alfeizar y caminó hasta las camas de eso dos.
─ ¡A dormir par de latosos y si vuelvo a escuchar esas palabras no habrá academia ninja para ninguno de los dos!
Y los niños se escondieron bajo las cobijas dejando que los mayores salieran del lugar. Cuando las dos siluetas se perdieron, Naruto se destapó y bajando de su cama corrió hasta la de Sasuke subiéndose enseguida, Sasuke lo abrazó y se dispusieron a dormir juntos como todas las noches.
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En la sala Iruka servía té y le preguntaba a Itachi por su misión. Itachi le dijo que era de una semana y sería recuperar un pergamino de manos de un espía y si bien no era de peligro debía ser cauteloso.
─ ¿Crees que ya están listos para ir a la academia?
─Yo entré a esa edad.
─No lo se, aún es muy pronto y el rencor es palpable.
─ ¿Qué sugieres?
─Espera un año más, solo un año y yo seré Chūnin sensei.
Itachi suspiró derrotado y asintió después de todo él también quería estar con sus niños todo el tiempo protegiéndolos, pero no podía, en ese caso que mejor que dejarlos en manos amigas.
Y lo prometido es deuda.
Agradeciendo a: Hatake.E Y katsuchan21
