Capítulo IX

Iruka sirvió el cereal y esperó a que esos dos revoltosos aparecieran, con Itachi de misión a él le tocaba lidiar con esos dos. Sasuke entró al comedor tallándose los ojos aún con sueño.

─Iruka nii-chan, es temprano.

─No lo es, hoy debemos ir por la despensa es mejor ir temprano para no ver a mucha gente.

Sasuke no dijo nada más y subió a su silla para empezar a desayunar, estaba consiente que las personas aprovechaba cualquier oportunidad para molestarlos. El niño de trece años siguió sirviendo, mientras pensaba que Itachi ya había tardado más en la misión de lo que le había dicho y eso era raro, muy raro.

Naruto llegó poco después y con su característica alegría saludó al mayor. Entre preguntas del rubio, pasaron la hora del desayuno, los dos menores salieron un rato a jugar en lo que Iruka buscaba el dinero y la lista que le había dejado Itachi.

En el jardín los niños se correteaban hasta que el rubito chocó con la espalda de su compañero.

─ ¡Sasuke tienes que correr!

─Silencio ─dijo el morenito y señaló uno de los arboles.

─ ¿Qué es? No veo nada… ¡Oh ya lo vi! ─Y como sucedía siempre, Naruto no se quedaba callado por mucho tiempo─ ¡Hola! ¿Qué hace ahí?

Sasuke se quedó inmóvil y cuando Naruto intentó acercarse al árbol él lo detuvo.

─No te acerques, es mejor que entremos con Iruka nii-chan.

─Pero él está vestido como Nii-san, a lo mejor es su amigo.

─No lo creo aniki no nos lo presentó, es un extraño.

Y como si fuese un golpe, esa palabra asustó a Naruto y es que los dos mayores les habían advertido muchas veces que no se acercaran nunca a un extraño. El sujeto vestido de Anbu bajó y alzó su mano para saludar.

─ ¡Yo!

Los niños lo vieron con suspicacia, pero al querer acercarse el recién llegado a ellos, estos corrieron hasta la casa y entraron buscando a Iruka.

─ ¡Ayuda Iruka nii-chan!

El moreno salió de su habitación corriendo al escuchar los gritos de Naruto y al verlo este se escondió atrás de sus piernas mientras Sasuke se posicionaba a un lado de él sin dejar de ver la puerta que daba al patio. El mayor sacó uno de sus kunais y esperó…

─ ¡Yo!

Y ahí estaba de nuevo esa clase de saludo, Iruka no bajó la guardia ni un momento.

─ ¿Quien eres y que es lo que quieres?

El de la mascara inclinó la cabeza de lado y se paró despreocupado.

─El hokage me ha enviado a darte un mensaje.

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De que era una cueva lo era o eso parecía y es que ese loco vestido de capa negra con nubes rojas se le hacia conocido o por lo menos alguna vez lo había sentido.

El tipo de cabello largo discutía con otro de varias perforaciones en la cara.

─No tenemos contrato para secuestrar a esos shinobi, tus acciones solo traerán consecuencias nefastas para el grupo.

─Te digo que este es un niño genio ya ha despertado el sharingan y además es uno de los últimos Uchiha.

─ ¿Y de que nos sirve? si no es un renegado, no se unirá a nosotros solo por que se lo ordenemos.

─ No, pero tiene un hermano pequeño y un protegido y por si fuera poco en la aldea no los soportan y les hacen la vida difícil tal vez lo convenzamos o si no… yo puedo hacerlo a mi modo.

─Para que tengamos otro cuerpo sin voluntad que no sirve para nada.

─Déjamelo todo a mí.

─Lo que me sorprende es que si dices que es un genio ¿como es que se dejó atrapar?

─Pues es que a pesar de ser inteligente aún tiene sentimientos de lealtad y siguió a sus compañeros al ser capturados y si se va, ellos morirán.

Dijo el hombre de ojos viperinos viendo a Itachi para que supiera lo que pasaría si intentaba escapar.

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El de cabello plata se quedó esperando a que el menor reaccionara y mandará a esos críos a otro lugar para poder hablar a solas.

─Sasuke, Naruto vayan a jugar otro rato ya los llamaré para que salgamos.

El rubio miró al mayor y asintió jalando a su compañero de juegos, ya con los niños lejos o eso creía, pues Sasuke había arrastrado a Naruto y se habían escondido detrás de la puerta y escuchaban todo.

─Es grupo de Itachi se ha perdido, no sabemos como, pero no llegaron de la misión y eso que ya nos habían mandado una ave con la confirmación de que había sido cumplida en su totalidad.

─ ¿Y los buscaran?

─No lo se, a mí me han enviado a avisarte, pero nada más.

─ ¡Tiene que buscarlos! ¡¿Cómo van a dejarlos a su suerte?!

─ ¿Y tú me lo dices? si ya eres un shinobi sabes que nos entrenan para salir adelante en cualquier situación.

─…

Y claro que Iruka lo sabía, pero no por eso se preocupaba menos por su amigo y que tal si le sucedía algo ¿Cómo haría él para criar solo a eso dos niños? El Anbu desapareció y el moreno suspiró tratando de alejar la tensión de su mente.

─ ¡Niños vamos!

Los dos pequeños entraron y fueron de inmediato por sus bolsas y es que ellos también cargaban con la despensa –lo que podían─ y siguieron al mayor que ya se encaminaba a la puerta.

─ ¿A que ha venido ese señor?

─Oh solo a decir que Itachi se tardara un poco más.

─Pero nos traerá algo verdad ─continuó el rubito.

─Si se portan bien, seguro que si.

Con sus compras hechas, regresaron a su casa y ahí los niños se perdieron en su habitación dejando que el mayor hiciera todos sus pendientes.

Naruto acomodaba todo lo que Sasuke le llevaba y es que si Iruka no había querido decirles nada de su aniki, es por que Itachi estaba en peligro y ellos debían ira rescatarlo de eso malvados ─quienes fueran─, su antigua pañalera era la que se convertiría en bolso de armas y es que los dos niños cargaban con cuanto Kunai y shuriken tenían.

─ ¿Dobe para que quieres a Gama-chan?

─ ¡Aniki dijo que ya no me llamaras así teme! y llevó a Gama-chan por si hace falta.

─Bien, pero no tenemos mucho recuerda que gastamos nuestros ahorros en el regalos de Aniki.

El rubio encogió los hombros y guardó el monedero, lo poco que tenían podía servir. Cuando la bolsa estuvo repleta los niños la vieron orgullosos y con mucho trabajo la bajaron y la escondieron debajo de su cama; partirían esa noche cuando Iruka estuviese durmiendo.

─Naruto ─dijo quedito Sasuke─ Aniki va a estar bien ¿verdad?

─Si ya veras que lo encontraremos y lo traeremos a casa.

Dijo el rubito abrazando a Sasuke y este se recargó en el hombro del rubio.

─ ¿Me lo prometes?

─Si mi Sasu.

Y el rubito besó castamente la boquita del morenito y este se aferró a su compañero eterno buscando consuelo. Luego se subieron a su cama a dormir hasta la hora de la merienda.

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Vio como los cuerpos caminaban siguiendo las ordenes del tipo de cabello largo, no era en vano que hubiese estudiado la historia de konoha y sabía perfectamente que su rival era nada menos que un sannin, pero no pensaba quedarse en ese lugar no por el momento ya que sus hermanos y amigo lo esperaban en casa. Dejó que lo condujeran hasta las celdas donde sus dos compañeros estaban y estos se asombraron de que el niño estuviese ahí, pues él no había sido capturado. Itachi aprovecho la distracción que esos dos crearon con sus comentarios y usando un katon enfrentó a sus dos captores, los cuerpos quedaron reducido a masas balbuceantes y calcinadas, mientras el niño dejaba el libertad a los otros dos Anbu. Caminaron entre laberintos y por fin dieron con la salida obviamente esta estaba custodiada por un tipo muy parecido a el que había discutido con Orochimaru. Los tres se unieron como defensiva; Itachi uso un katon que encerró al hombre en los que sus compañeros le lanzaron cuántos ataques pudieron para poder usar el segundo que les quedaba para escapar. pero el rival no había sido vencido.

Les llevó poco seguir con su ruta destinada y al amanecer ya estaban entrando en Konoha, Itachi se fue directo a su casa pues los otros dos se ofrecieron a entregar el informe y el pergamino. El niño de cabello negro corrió por los tejados y con rapidez llegó hasta su casa, cayó sobre el jardín dispuesto a dormir un poco antes de que sus dos tormentos lo despertaran para jugar o entrenar por eso se quedó inmóvil antes la imagen: Sasuke y Naruto con su ropa de entrenar arrastrando una antigua pañalera.

─ ¡¿A dónde creen que van tan temprano?!

─ ¡Aniki!

Gritaron los dos infantes emocionados, el rubio corrió y abrazó al mayor llorando y con la nariz escurriendo, Sasuke también se abrazó a su hermano tratando valientemente de evitar el llanto. Itachi los cargó con algo de dificultad y es que esos dos con cinco años ya pesaban bastante, así que optó por sentarse y acunarlos. Limpió la cara sucia de Naruto:

─Nunca había visto a un shinobi llorón.

─No estoy llorando ─dijo el rubito limpiándose la cara.

─Si como digas y tú otouto por que retienes el aire, eso te hará daño.

Y es que el morenito menor apretaba las mejillas reteniendo el llanto, pero ya no pudo más y lloró con emoción. Y así como un lio de brazos y besos los encontró Iruka.

─Uchiha tonto, nos preocupaste.

─Vamos Umino como si no me conocieras. Si algún día desaparezco será por propia voluntad y… prometo avisarles.

Iruka dejó a eso tres durmiendo en lo que él iba a entrenar con su equipo y es que con el intento de rescate, los dos menores no habían dormido bien e Itachi descansaba de su larga misión.

Sonriendo por la misión fallida de los pequeños, caminó a su lugar de cita, pensaba en la posibilidad que había de ser un sensei que les mostrara a los otros que Sasuke y Naruto eran buenos chicos y que decir de Itachi que era un ejemplo de buen hermano.

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Itachi respondía con seguridad a las preguntas y cuando la proposición fue dejada en la mesa él ya se lo esperaba.

─Sería una misión S y duraría mucho tiempo, pero no veo a nadie más indicado para llevarla a cabo.

─Lo se.

─No será inmediata por supuesto. Pero creo que sería mejor que nadie supiera acerca de esto

─Estoy de acuerdo.

─Buscaremos un pretexto para tu traición.

─No creo que sea necesario después de todo los aldeanos siempre me han tratado mal y a mi hermano.

─No es muy buena opción, pero me parece la más creíble.

Le dieron permiso de retirarse e Itachi salió rumbo a su casa, una misión de espionaje dentro del grupo llamado Akatsuki aquellos que lo habían retenido, al parecer se estaba volviendo peligroso y aún peor estaban tras los Jinchuriki y no permitiría que se acercaran a Naruto así tuviese que dejar a este y a su otouto.

Las manos se veían desde la entrada de la calle agitándose en un saludo cordial, sus niños estaban en la puerta de la mansión.

─ ¡Itachi-nii! ─gritaba el rubio dirigiéndose al mayor─ ¡Ya iremos por ramen!

Y es que con lo peligroso de la misión Itachi no pudo comprar nada para esos pingos que siempre esperaban alguna cosa al regreso de sus misiones, y les tuvo que prometer un premio… espera, se dijo el chico y como es que habían llegado a esa situación si esos dos se iban a escapar de Iruka... ¡Eso es! Iruka los había apoyado y casi felicitado por intentar el rescate, claro después de una buena tunda –un par de nalgadas─, amaban a esos pequeños, pero la disciplina era importante para la formación de buenos adultos.

Y eso lo dejaba a él con una salida al Ichiraku un lugar recién descubierto y una mascota algo rara para su otouto, -un halcón entrenado-, más que podía hacer esa era su familia y así los adoraba, con ese rubio que parecía changuito, pues se le subía para que lo cargara y no había poder humano que lo bajara, un otouto que quería mimos, pero que se negaba a pedir directamente y un amigo algo escandaloso y sonriente que lo arrastraba a conversaciones interminables.

─ ¡Yo!

Escuchó Itachi y un escalofrió recorrió su cuerpo, ese Anbu le sacaba de quicio, pues a pesar de ser un genio como él, se la vivía en su mundo y con retardos que exasperaban a sus compañeros de turno. Y algo le decía que este estaba ahí solo… para fastidiar, pues dudaba que el capitán lo hubiese llamado o el tercero, pues a este apenas lo había visto.

─ ¿Qué pasa?

─Nada es que los vi tan alegres que quise saber el porque.

─Aniki ese vino a decir que tú no regresarías ─dijo maloso Sasuke y sonrió en dirección del rubio como pidiendo su apoyo.

Y el de ojos azules asintió varias veces; con esto Itachi vio con el sharingan activado a Kakashi.

─ ¿Eso es cierto? ¿Cómo pudiste decir eso?

El otro se rascó la nuca dudando en correr por su vida o sacar lo que traía para los niños y así firmar la paz.

─ Y yo que venía a dejarles un regalo a estos niños tan bien portados y que no dicen mentiras.

Naruto desde la espalda de Itachi se retorció las manitas, pero en cambio Sasuke se paró retando al chico de cabello plateado.

─Es tu culpa si no sabes explicarte bien. ─dijo muy campante el moreno, mientras extendía la mano.

─ ¿Uchiha como has educado a estos niños?

Iruka frunció el seño y se acercó tomando la mano de Sasuke.

─Ellos son algo especiales, pero los hemos educado para cuestionar todo sin temer a nadie. Y si ellos entendieron mal sus palabras, no es su culpa.

Kakashi vio al moreno de coleta y negó la verdad es que todos eran muy entretenidos y le gustaba jugar con ellos y hacerlos enfadar. Sacó una paquete y lo extendió hacia Sasuke este lo tomó.

─Gracias. ─dijo educado el morenito y Naruto se bajó de Itachi y de inmediato rasgó el papel.

Una copia del Bashōsen* en miniatura iluminó los ojos de Sasuke y una copia de la Kōkinjō** le llamó la atención al rubio.

─ ¡Una cuerda para saltar!

Y todos los mayores negaron por la inocencia del rubio. Con los menores felices por sus regalos los tres mayores se miraron y no tuvieron otra opción que hacer las pases y el curioso grupo se fue a comer.

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El rubio corría por todo la casa buscando algo, Sasuke lo vio pasar varias veces por la sala, e Itachi lo sintió pasar encima de él.

─ ¿Naruto ya estás listo? Si no te apresuras te dejaremos.

─ ¡No me dejen Itachi nii! es que no encuentro mi chamarra de la suerte.

─La dejaste en el jardín hace rato ─dijo malhumorado Sasuke.

─ ¡Es cierto! Gracias Sasuke ─Y le besó en la boca.

Y el rubio salió corriendo hacía el jardín.

─Otouto será mejor que no hagan ese tipo de muestras de cariño en la academia.

─ ¿Porque no?

─La gente no entenderá y los niños menos.

─ ¿Otros no besan a sus otoutos?

─No, bueno si, pero…

Y es que los ojitos obsidiana miraban llenos de curiosidad y si Itachi cometía un error quebraría esa hermosa convivencia que llevaban esos dos.

─Déjalos para la casa o les dará envidia y querrán hacer lo mismo con Naruto.

Oh si, eso sería suficiente para detener por completo las muestras por parte de Sasuke: su sentido de pertenencia por el rubio menor, quien en ese momento entraba contento.

─ ¡Ya estoy listo! ¡Iruka nii-chan nos esperara ahí!

─Si, pero esto es para ambos ahí no pueden llamarlo de ese modo será Iruka sensei ¿estamos?

Los niños de seis años asintieron y es que ese día los inscribirían en la academia y por fin entrenarían con los otros niños de la aldea. Itachi ya abría a puerta de la calle cuando un susurro le llamó la atención.

No te muevas.

El mayor se masajeó las sienes y se giró viendo serio al rubio.

─Naruto abre tu chamarra.

─… tengo frio.

─Naruto…

El niño abrió su chamarra y sacó lo que escondía.

─Ella se sentirá sola.

Itachi cruzó los brazos y es que una semana antes el rubio había insistido en quedarse con una rana como mascota que había atrapado en el lago, insistió tanto que tuvieron que ceder a pesar de que el animal no era muy agraciado, por no decir que para el Uchiha mayor le parecía un sapo feo y nada más.

─No puedes llevarla o ¿acaso ves que Sasuke lleva a taka?

─No es justo él puede llamarlo desde donde este y taka llegara. Y Seiryu*** no podrá ir a buscarme si la llamo.

El mayor se hincó a la altura del rubito.

─En la academia no permiten mascotas, yo cuidare a Seiryu hasta que regreses.

─ ¿Y si te vas a misión? mira que taka la ve como si quisiera comérsela.

Y a decir verdad el halcón si parecía querer cenarse a la rana, pero no pasaba de simples ganas. Sasuke abrazó al rubio.

─Yo le ordenaré que no moleste a Seiryu. ─dijo Sasuke

─Y si salgo de misión, pagaré para que la cuiden.

¿Y aún dudaban que Naruto tuviera a esos dos Uchiha a su disposición? Este asintió contento y regresó a dejar a Seiryu en el jardín.

Con el problema resuelto los tres salieron con dirección a la academia caminaron por las calles y los niños iban casi brillando de puro orgullo. Al llegar Itachi se inclinó, les arregló la ropa, y revisó que sus mochilitas estuviesen en orden con sus obentos y es que los niños no quisieron entender que ese día solo los inscribirían y probablemente no se quedarían a estudiar.

─ ¿Listos?

─ ¡Si!

Gritaron los dos gustosos.

* Bashōsen: Abanico de la Palma de Banano, Esta tiene la habilidad única de producir cualquiera de los Cinco Elementos con tan solo realizar un movimiento ondular y pensar en el elemento que se quiera usar.

**Kōkinjō: Cuerda del Cielo Dorado, El Kōkinjō tiene la habilidad especial de extraer el alma de una persona con el simple contacto. Las dos fueron armas del sabio de los seis caminos.

***Seiryu: En la mitología japonesa se le dio este nombre al dragón azul del este. Simboliza el agua y la primavera.

Una enorme disculpa, pero no me maten por no actualizar y no crean que fue por floja ni por darme a desear –yo detesto eso─ de hecho ya tengo dos capítulos y los subiré hoy, bueno pues ¡No tenía Internet! Pero aquí estoy.

Miles de gracias a : Karu-suna, katsuchan21, Hatake.E, Moon-9215, Tatii Cx, kaoryciel94, Saya Uchiha y estoy de acuerdo yo también odio a Konoha, y ya llegó él yo jajajaja, Yuki-2310, Princezz Inuyoukai, starsmoon1981, Moon-9215, zilfyks, Luna1986, KataristikA, Nessieprettysweet, Lucychibi, Vismur, darklady0094, Meiko gracias por tu comentario, harunablakrose y xairany a ver si no me faltó alguien. ¡Gracias!