Capítulo XI

Itachi se levantó despacio tratando de buscar un buen pretexto para negarse a la petición de Iruka.

─Te traje a cena, llevas todo el día en este lugar y ahora sé porque.

─Vamos Umino pareces mi madre.

─No me cambies la conversación, escuché todo y quiero incluirme en el plan.

─No.

─No te estoy preguntado ya es hora de que dejes un poco de responsabilidad a los mayores ─dijo burlón Iruka.

─Bueno, pues esto no se puede decidir al momento, vayan a su casa y ya veremos, pero yo estoy dentro. ─concluyó Kakashi.

El de cabello plata se retiró dejando solos a los chicos más jóvenes, claro que se llevó la cena de Itachi.

Iruka se encaminó hacia la aldea.

─Vamos que no podemos dejar mucho tempo a esos dos solos.

─Iruka, la misión ya es urgente.

─Lo imagino, pero que tardes unos días más si ya han esperado años no hará una diferencia. ¿De verdad tienes que matar a un ser querido para obtener el Mangekyō Sharingan?

─Hasta donde sé no han encontrado otra forma.

─ ¿Y Sasuke, has pensado en él? ¿También querrá este poder?

─Por eso estudié todos estos años, para encontrar una solución.

─Ahora más que nunca quiero ser parte del experimento.

─No eres viable si te pasa algo con quien se quedarían ellos.

─Entonces no te equivoques.

Y eso fue lo último que el de coleta dijo del tema, no había discusión. Itachi caminó en silencio repasando una y otra vez los pasos a seguir, la verdad que Iruka era perfecto después de todo eran amigos desde la infancia y habían pasado muchas cosas juntos tan solo pensar en que no estuviera a su lado ya se le formaba un nudo en la garganta y es que para él Iruka era un hermano más.

Llegaron al barrio Uchiha y recorrieron el camino acostumbrado, los ojos negros observaron el lugar y se dijo que extrañaría hasta esa soledad de las calles. Al llegar a la residencia Uchiha escucharon gritos y ruidos fuertes en la casa, entraron corriendo apresurados buscando el motivo de ese escandalo y rogaron por que… Si suspiraron derrotados, solo eran esos dos peleando por alguna tontería. De pronto todo pasó como en cámara lenta y así vieron al rubio tomar el brazo del pelinegro y… pegarle un mordisco que hizo gritar a este por ayuda.

─ ¡Auxilio! ¡Quítenmelo, quítenmelo!

Iruka llegó hasta ellos y levantó a Naruto que no soltaba su presa, por lo que tuvo que intervenir Itachi.

─ ¡Naruto suéltalo ya!

─Naruto si no lo sueltas tendrás prohibido comer ramen por un mes.

Dijo serio Itachi y el rubio soltó a Sasuke y se paró enojado agachando la cabeza luego alzó la vista hacia el moreno que revisaba Iruka y gritó.

─ ¡Ya no te quiero Sasuke!

Y salió corriendo hacia su habitación.

Itachi se sentó en el sillón esperando que su hermano dejara de llorar y es que ya no sabían si Sasuke lloraba por el mordisco o por lo que Naruto le gritó. Iruka le puso una bandita al brazo del morenito y luego se unió a Itachi en el sillón, esperaron un poco antes de que Sasuke se lanzara a los brazos de su aniki llorando desconsolado. Iruka se levantó y fue hasta la habitación de los niños. Ahí vio al rubio recostado hecho bolita en su cama.

─ ¿Qué pasó tú casi no te enojas con Sasuke?

─Es un teme y no me regañes, si lo es. Siempre quiere todo para él ¡es un egoísta!

─ ¿Entonces de verdad no lo quieres ya?

─…

─ ¿No me vas a decir por que lo mordiste?

─Hoy… invité a los niños de la academia a jugar aquí en la casa mañana y… ¡Es un tonto!

─… ─ Iruka dejó que el rubio se desahogara.

─Al salir de clases él les gritó que no los quería ver en su casa, todos nos vieron feo y yo quedé como un mentiroso. ¿No es mi casa también? ¿No puedo traer a mis amigos?

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Itachi sostenía a su hermano, quien estaba aferrado al cuello del mayor ya más calmado.

─Hay niños con los que jugamos en la academia, pero Naruto les ha tomado mucha confianza y hasta dice que son sus amigos.

─ ¿Y a ti no te agrada eso?

─No lo se.

─ ¿Le dijiste que no podía juntarse con ellos o algo así?

─No, pero no me gusta que les sonría mucho.

─Sasuke los dos están creciendo y conocerán a más personas y es normal que vayan haciendo amistades, tú encontraras a niños con los que te guste estar, no todo el tiempo serán Naruto y tú nada más.

─ ¿Pero si ellos no son buenos?

─ ¿De que hablas?

─Naruto invitó a algunos niños y niñas a jugar aquí en la casa y…

─ ¿Tú no quieres? Te recuerdo que esta también es casa de Naruto e Iruka.

─Eso ya lo se.

─Pues no entiendo.

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─Por supuesto que si ¿o acaso hay algún motivo por que dudes eso?

─No. ¡¿Entonces por que hizo eso Sasuke?! Es malo y ya no lo quiero más

─Estás molesto y ni siquiera sabes sus motivos.

─Él no me quiso decir, por más que le pregunté se queda mudo ¡Es un idiota ya no le preguntaré nada!

─ ¡Naruto! ─El rubio hizo morritos aún enfadado, Iruka suspiró derrotado y negó con la cabeza─ En ese caso es mejor que regrese a tu habitación ya no compartirás con él, no hasta que todo esto se arregle.

El rubio abrió los ojos asustado, él no quería llegar a esos extremos, si dormía solo ¿quién asustaría a los fantasmas?, ¿quién lo abrazaría cuando tuviera miedo?, ¿quien platicarían con él hasta dormirse? Iruka le había dicho hasta que se arreglara y… ¿si Sasuke no lo extrañaba? reconocía que a veces no lo dejaban dormir, sobre todo cuando tenía sed y le pedía que lo acompañara a la cocina. Los ojos del rubio se cristalizaron y sus lágrimas rodaron por sus regordetas mejillas. El sensei lo cargó.

─Vamos allá y hablaremos con los dos, ¿no quieres dejar de compartir habitación verdad? ─El rubio negó evitando contestar por el nudo en la garganta. Caminaron hasta la sala y alcanzaron a escuchar:

─Pues no entiendo.

─Naruto es amable con ellos y le gusta llevarse bien con todos, pero ellos…

Itachi fue uniendo las frases inconexas que murmuraba su hermano y supo que algo estaba mal con los niños de la academia.

─A veces los niños solo repiten lo que escuchan en casa. No los culpes tan severamente.

─Lo se, sus padres hablan cuando tú no vas.

Itachi no hizo comentario alguno y por unos segundos el silencio reinó en la sala, en ocasiones como esa se replanteaba ayudar a esa mísera aldea que no perdía oportunidad de fastidiar a los suyos.

Iruka escuchaba la conversación junto con el rubio que había dejado de llorar para poner atención. Sasuke se acomodó mejor en el regazo de su hermano recargándose en su pecho y suspiró abatido.

─Esta tarde cuando Naruto los invitó yo no estaba, fui a dejarle su obento a Iruka-nii y al regresar algunos niños venían conversando de la invitación y dijeron que no querían ir a un lugar de traidores y asesinos, yo me molesté, por que eso no es cierto nosotros no somos lo que dicen, quise pegarles, pero no quería que dejaran plantado mañana a Naruto y… A la salida esos mismos niños les dijeron a sus mamás y ellas empezaron a decir que no debían juntarse con un monstruo. Me enojé mucho y…

Fue cuando les gritaste.

─Si. Y ahora Naruto…. ─Empezó a llorar de nuevo el morenito.

Itachi lo abrazó con fuerza besando sus cabellitos y sintiendo también muchas ganas de llorar, ya habían pasado seis años casi siete y todavía había gente cerrada, ignorante y malagradecida. Naruto se bajó de los brazos de Iruka apresurado y corrió gritando.

─ ¡Sasuke perdóname!

Iruka llegó hasta ellos y pasó su brazo sobre los hombros de Itachi. Dejando que esos dos pequeños se abrazaran llorando y se comieran a besos.

─ ¿Dime Uchiha tu misión mejorara sus vidas?

─…

Esa noche cenaron entre esos dos mimándose mutuamente compartiendo hasta la comida y cuando se fueron a dormir, les permitieron dormir juntos, la verdad es que siempre lo hacían, pero ahora era con permiso.

Los mayores compartieron una taza de té y hablaron de asuntos serios.

─He buscado en los pergaminos de la familia y si bien no hay un método infalible si algunas teorías y una de ellas es la que ya sabes, pero es peligroso si no se maneja con cuidado todo el procedimiento.

─Ya lo creo, pero podemos pedirle ayuda a Hiroshi…

─Si lo pensé, pero no sé si él acepte.

─Lo hará si le decimos la verdad, además es un excelente ninja medico.

Itachi asintió. De pronto empezó a toser como si se estuviese ahogando. Iruka se apresuro a ayudarlo y ver que tenía.

─Mañana que vayamos con Hiroshi haré que te revise, esa tos es muy fea y no es la primera vez.

─No exageres Umino es solo pasajero.

─No me gusta nada y no me repliques le diremos y si no te dejas le diré al hokage que no te deje salir a ninguna misión.

─No habrá dinero para los gastos.

─Te recuerdo que yo también trabajo y que tú no eres precisamente pobre.

─Bien tú ganas.

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En la habitación de los pequeños, Naruto suspiraba triste aferrado a la pijama de Sasuke.

─ ¿Qué te pasa? ¿No puedes dormir?

─Sasuke ¿Por qué la gente me sigue diciendo monstruo?

El morenito se quedó callado no sabiendo contestar, pues él tampoco lo sabía, pero estaba seguro que su otouto no era eso que decían.

─Sabes yo creo que eso de ser una aldea shinobi vuelve un poco loca a la gente. ─El rubio lo miró dudoso.

─Entonces nosotros nos volveremos locos algún día.

─ ¡Claro que no! nosotros somos Uchiha, ¡no somos como los demás! ─El rubio se entristeció.

─Pero yo no soy Uchiha.

─Tú eres especial, como siempre has vivido con nosotros eres como un Uchiha honorario.

Y es que Naruto sabía que no eran hermanos de sangre, pero eso no era importante por que lo querían y él los quería a ellos como si lo fueran, pues Itachi nunca hizo distinción entre ellos y Sasuke siempre lo trató como su hermano pequeño a pesar de ser casi de la misma edad. El rubio tenía mimos, juguetes, ropa y… regaños como Sasuke y a pesar de que a veces los otros niños lo molestaban diciendo que los Uchiha no eran sus hermanos, no se enojaba o entristecía por que eso era una vil mentira, sin embargo lo de monstruo si le dolía por que ni Sasuke sabía por que se lo decían y creía que era por esas marcas en sus mejillas y ese dibujo en su estomago, ¡pero no era su culpa! se repetía el rubio.

Sasuke sospechaba de los pensamientos de Naruto y besó sus hebras rubias.

─No hagas caso, recuerda que aniki dijo que la gente es mentirosa.

─Si. Cuando yo sea hokage hare que dejen de molestar a las personas con sus mentiras ─Sonrió el rubio y se acomodó para dormir.

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La mañana de sábado llegó y los niños remoloneaban sin querer levantarse, pero como ese día los dos mayores estaban en casa el almuerzo constaba de la comida favorita de todos para olvidar el mal rato del día anterior. Naruto fue el primero en llegar al comedor aún tallándose los ojos.

─Nii-san tengo sueño.

─Pero no tanto como para rechazar ramen de cerdo ¿verdad? ─preguntó Itachi.

─ ¡No! eso sería una grosería. ─exclamó el rubito.

Cuando ya estaba servido, Iruka fue a despertar a Sasuke quien aprovechaba que el rubio no estaba para dormir otro rato. El sensei regresó unos minuto más tarde con el morenito en brazos más dormido que despierto. Itachi al verlos negó pensando, y luego ese Umino decía que él era el consentidor. Iruka ignorando la mirada reprobatoria del mayor de los Uchiha dejó a Sasuke en su silla y este se resistió un poco.

─Otouto saldremos a ver a Hiroshi-san, si no estás listo, te dejaremos.

─ ¡Si con Hiroshi-san!

Gritó Naruto y con eso terminó de despertar Sasuke quien levantó la cabeza y comenzó a comer.

─Si Naruto, pero no habrá vacunas. ─dijo Iruka que sospechaba que la alegría del rubio era por los dulces que Hiroshi les daba al vacunarlos por portarse bien.

A medio día ya toda la familia estaba lista para partir, iban a la puerta de salida cuando unos toques en esta los detuvieron, todos se miraron dudosos, pues casi nadie los visitaba a excepción del medico ninja, el hokage y Kakashi, pero este entraba por la ventana o por el jardín y nunca se anunciaba. Itachi abrió.

─ ¡Hola! ¡Naruto me invitó a jugar! ─decía sonriente… Rock Lee.

Itachi miró al niño que esperaba a que lo invitaran a pasar y no pudo evitar sonreír, Konoha aún tenía gente amable y sin prejuicios.

─Adelante, él… ellos te esperan ─dijo el mayor.

─Gracias Uchiha-San ─dijo muy cortés el de trenza*y entró.

El rubio al verlo sonrió radiantemente y corrió a recibirlo, pero se detuvo y giró para ver a Sasuke quien se adelantó y tomó de la mano a Lee.

─Vamos, hace calor jugaremos en el jardín.

Naruto se carcajeó feliz y se adentró en la casa para sacar cuantos juguetes tenían. Iruka vio a Itachi preguntándose ¿Qué harían?

─Un día después no hará diferencia, además es el primer amigo que viene a visitarlos, esto es para celebrarlo.

Los mayores prepararon bocadillos y zumos fríos, en lo que daba la hora de la comida. Kakashi llegó para saber lo que les había dicho el medico ninja, encontrándose con los ninjas renegados que eran repelidos por los héroes de Konoha y como él era grande le tocó ser renegado.

Y como al parecer Lee tenía permiso pasó todo el día de visita hasta el anochecer en que Itachi y Kakashi lo llevaron a su casa.

Sasuke y Naruto estaban algo cansados, pero repetían sus hazañas de la tarde y aseguraban que Lee era un buen amigo. Claro que los mayores le preguntaron a Sasuke si el visitante no fue de los que habló mal de rubio y este de inmediato negó, al parecer el de trenza era igual de amigable que el propio Naruto.

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Al día siguiente ya sin demoras salieron rumbo al hospital, al llegar se dirigieron hasta el consultorio de Hiroshi y tocaron esperando que este no estuviese ocupado. Al escuchar el permiso entraron.

─ ¡Pero que tenemos aquí! ¡A mis pacientes favoritos! ─Los niños saludaron formalmente igual que los mayores y cuando el medico vio esa actitud se hecho a reír. ─ ¡Vamos que ya somos de confianza yo cambié sus pañales!

─ ¡Hiroshi-san! ─gritaron los dos muy sonrojados.

Entre ponerse al corriente de las novedades y esperar al tardón de Kakashi ─que prometió pasar por los pequeños para que Itachi e Iruka tuvieran una conversación privada con el medico─, pasó una hora. Y con los tres infantes fuera del consultorio el asunto que los llevaba se dio a conocer.

─Es peligroso y no sabes si funcionara Itachi.

─Precisamente es lo que queremos, saber que posibilidades tenemos.

─Yo estaré al pendiente la cuestión es que Iruka estara muerto y lo sabes cierto.

─Si. ─contestó serio el moreno.

─Yo quiero hacerlo Hiroshi-san. Y que mejor que contar con usted.

─Me ponen en una encrucijada… pero está bien lo haré. Ahora me decías que aquí mi buen amigo indestructible está sufriendo una tos recurrente asegurando que no es nada ¿verdad Iruka?

─Si por eso lo he traído.

Itachi frunció el seño, pero no negó nada.

─Bien descúbrete y tiéndete en la camilla.

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Sasuke observaba que el joven frente a ellos no dejaba de leer un librito sin siquiera vigilarlos, por eso le susurró al oído a Naruto.

─Vamos a buscar las maquinas de dulces.

El rubio asintió y muy despacito se fueron recorriendo de la banca donde estaban sentados para luego correr por los pasillos. Llegaron hasta una maquina expendedora de refrescos y se buscaron el dinero en sus bolsillos.

─No traigo, se me olvido pedirle a aniki.

─Yo los disparo, pero no se vuelvan a escapar ─se escuchó la voz de Kakashi que estaba justo detrás de ellos.

─ ¡¿Cómo llegaste tan rápido?! ─preguntó asombrado el rubio.

─Oe aunque no creas soy compañero de Itachi o sea que soy un buen ninja, no se tal vez algún día hasta sea su maestro.

─ ¡Paso! ─gritaron los dos niños. Y Kakashi sonrió irónico ahora esos diablillos se habían ganado que el buscara ser su sensei.

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El medico arrugó el seño, a primera vista algo no andaba muy bien con los pulmones de Itachi, pero era algo muy bueno que hubiesen ido a verlo cuando apenas se veían los síntomas.

─Mira por lo poco que se puede notar sin hacerte estudios, es algo genético uno de tus pulmones no esta funcionando como debería y eso hace que el otro trabaje más.

─ ¿Es curable? ─preguntó tranquilo Itachi.

─Eso… prácticamente es imposible.

─ ¿Cuánto tiempo? ─volvió a preguntar.

─ ¡Estás muy equivocado si crees que me daré por vencido tan fácilmente! Te haré los estudios necesarios y sabremos que tan lastimados están tus pulmones y si es necesario yo iré por ella.

─ ¡¿Ella?! ─preguntó dudoso Iruka.

─La mejor médico ninja que hay… Tsunade hime, una de los sannin legendarios.

Los chicos vieron a Hiroshi que definitivamente estaba decidido a hacer todo lo posibles por la salud del mayor de los Uchiha y conscientes de ese apoyo no se dejaron vencer por la desesperanza. Poco después llamaron a los niños y su nana para regresar a casa. Tenían dos días antes de que el experimento se llevara acabo y con eso la posibilidad de dejar solos a los pequeños. La noche se veía iluminada por estrellas y los dos hermanos mayores disfrutaban de ella.

─Si algo sale mal pasado mañana… yo estoy enfermo y si no hay cura los dejaremos solos.

─Eso de ser pesimistas se les da muy bien a los Uchiha, no pienses de eso modo, yo regresare del más allá para golpearte antes de que te des cuenta y tú no morirás por lo menos no por esos pulmones defectuosos.

─Si lo Uchiha somos pesimistas, tú eres demasiado optimista.

─Tengo que serlo por los dos.

Itachi se permitió sonreír y con eso la conversación cesó.

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Dos días después con Naruto y Sasuke en la escuela el momento decisivo llegaba. En las cascadas las cuatro figuras se encontraban en la cima de las estatuas. Itachi se acercó a Iruka intentado convencerlo de retirarse.

─Ya estamos aquí y no me retractaré, así que como el genio que eres has un excelente trabajo Uchiha.

El viento soplaba y los cabellos negros y castaños se agitaban. Kakashi estaba muy cerca de Itachi para detenerlo a tiempo, mientras Hiroshi no se despegaba de lado de Iruka para atenderle de inmediato.

─ ¡Suiton!

Atacó el moreno y antes de que el fuego tocara el cuerpo del sensei un golpe impacto su pecho y lo dejó sin vida, Itachi no se arriesgaría a quemar a su amigo, era mejor que todo fuera rápido y sin dolor, por lo menos para Iruka, pues él al sentir el cuerpo que caía y los ojos abiertos y sin vida de su amigo, gritó alterado, sintiendo que sus ojos le ardían y no sabía si era por el llanto o por el posible Mangekyō. Hiroshi que ya tenía listo todo su equipo posó las manos con chakra en el pecho del de coleta dando órdenes a Kakashi que era él que lo asistiría, pues no contaban con Itachi que estaba llegando a la desesperación. Uno, dos, tres, cuatro y cinco segundos sin que Iruka reaccionara. Itachi cayó hincado viendo toda la escena como en cámara lenta… la estrella se formó en sus pupilas carmín, pues su corazón estaba doliendo demasiado como para ser un engaño…

─¡No!

Gritó el moreno y lloró de rabia consigo mismo por creer que su estúpido experimento funcionaria y en el proceso perdía a su amigo… a su hermano.

─ ¡Basta Itachi! ─exclamó Hiroshi y siguió atendiendo a Iruka, el rostro del medico se trasfiguró y una gran sonrisa apareció─ ¡Eso es eres un gran shinobi! ¡Ese es uno de mis niños! ─animaba el medico─ ¡Ya está no lo perdimos!

Y un suspiró de Iruka confirmó esa maravillosa noticia. Entre los tres llevaron a Iruka hasta el hospital y ahí se quedó descansando y siendo monitoreado por Hiroshi, por supuesto Itachi estuvo a su lado, mientras Kakashi de nuevo fungía como niñero.

La mañana llegó con un muy recuperado Iruka y un cansado Itachi este dormía en la silla junto a la cama del sensei. Hiroshi veía como esos niños crecían siendo muy unidos y protegiéndose.

─Se quedó velando toda la noche.

─Estos Uchiha tienen demasiada seriedad.

─Si por eso Naruto y tú son la otra cara, digamos que se complementan.

─ Si, como en toda familia no.

─ Muy cierto ahora a recuperarse para que lo convenzas que debe acompañarme a buscar a Tsunade hime.

─Oh de eso no hay discusión él ira con usted así lo tenga que enredar en un pergamino gigante.

─Umino siempre tan mandón ─contestó Itachi somnoliento.

Todos rieron y con eso de nuevo Itachi hacía honor a su inteligencia había engañado a su propia herencia. Un triunfo sobre la herencia sangrienta de los Uchiha, un engaño a la muerte misma y que las nuevas generaciones agradecerían… bueno Sasuke en concreto. A pesar de que el dolor y desesperación no se borrarían de la mente de Itachi hasta el día que muriera…

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Sasuke trataba de taparse y es que siendo día de academia las clases se habían suspendido porque su sensei había salido de misión con Itachi y eso era un día libre para los niños, por lo que dormir más era prioridad para el morenito claro que si podía arrancarle un poco de sabanas al rubio que dormía como torbellino y terminaba enredado en ellas. Y así jalándose los encontró Kakashi quien se recargó en el dintel de la puerta.

─ ¿No son muy grandes como para dormir juntos?

Sasuke abrió perezoso un ojo y viendo que era su conocido niñero se acostó de nuevo ignorándolo o eso parecía.

─No. ─contestó el morenito.

El rubito por su parte buscó el calor de Sasuke y se acomodó de nuevo murmurando.

─Yo siempre dormiré con mi Sasu-chan.

Kakashi estaba por soltarse a reír…

─Una palabra y tu ropa quedará hecha cenizas.

─Mocoso impertinente.

─Adulto tardón.

Por fin el de cabello plata los dejó descansar otro rato así el tendría más tiempo de leer su libro.

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─ ¿Cuando regresará nii-san? ─preguntó Naruto.

─No lo se, ya nos mandara un mensaje.

─ ¿Nos traerá algo?

─No Naruto, no fue a una misión, fue a buscar algunas cosas que Hiroshi necesitaba ¿y acaso le van a cobrar algo a Hiroshi?

Los niños negaron de inmediato eso era como una falta, pues respetaban y estimaban mucho al medico, al único adulto que les tendió la mano cuando más lo necesitaban y quien los atendía siempre por algún rasguño, herida o enfermedad sin pedir nada a cambio.

─Ya estamos listos Iruka-nii. ─dijo Sasuke revisando que la mochila de Naruto estuviese bien cerrada, pues a veces el rubio lo olvidaba y terminaba tirando su chamarra y era un lio buscarla después.

─Bien vámonos.

Los niños se besaron rosando sus boquitas lo que descolocó a Iruka.

─ ¿Qué hacen?

─Es el último antes de salir, pues no debemos hacerlo fuera de casa ─contestó inocente el rubio y Sasuke asintió muy serio.

El sensei no mencionó nada, pero debía hablar con Itachi y dejarles en claro a esos dos que esas muestras de afecto no eran comunes entre hermanos.

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El regreso era más tranquilo y es que la sonrisa de esperanza de Hiroshi-san no desaparecía con nada. Itachi quiso creer también, pero la verdad es que dudaba mucho que esa dama alcohólica y apostadora fuera la eminencia médica que aseguraban.

─Ya veras solo hay que seguir sus indicaciones y ¿es que no sentiste su poderoso chakra cuando metió sus manos en tu cuerpo y revisó tus pulmones? ─dijo entusiasmado el medico.

─A decir verdad lo que sentí fue escalofrió.

─Vamos Itachi si ella dice que puedes superar esto es por que es verdad.

─Espero que si.

─La cuestión es que tu misión debes esperar por lo menos un año más.

─No creo que eso sea posible.

─Entonces dame tu palabra de que seguirás al pie de las letra las indicaciones, que no olvidaras ninguna de tus medicinas ni de tus revisiones.

─Lo prometo.

─No me queda de otra que adelantar cuanto antes tu tratamiento, espero que en un mes ya pueda trabajar correctamente tu pulmón.

─Si Tsunade hime lo dijo.

Y eso es a la explicación que la sannin les había dado que afortunadamente el problema había sido detectado a tiempo pues de lo contrario Itachi hubiese muerto por desgaste de sus pulmones. Y el de coleta consideró que gran parte de eso había sido por Iruka que lo llevó al medico a fuerzas y también la preocupación de dejar solos a sus hermanos en una aldea que los trataba como enemigos, por supuesto sin olvidar a Hiroshi que no se quedó con los brazos cruzados y buscó a la persona que lo podía ayudar. Que si le cobró una fortuna era poco importante, solo esperaba que la rubia no gastara muy pronto su recompensa.

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Recostado en los almohadones que los niños le habían preparado Itachi observaba como estos, practicaban los movimientos que les habían dejado de tarea. Kakashi sentado cerca de él seguía comiendo los pastelillos que le habían llevado con el té. Y es que pesar de no parecerlo los pequeños trataban al de cabello plateado amablemente y hospitalarios.

─Haces un buen trabajo con ellos, tú y ese consentidor sensei.

─Te acusaré que le dijiste así.

─…

El moreno sonrió ya tenía a Kakashi ¿Quién lo diría? Su debilidad era su amigo sensei.

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El hokage revisaba algunos documentos y en ellos se describía que los del Akatsuki ya tenían a otro de los contenedores. Itachi debía unírseles ya, no había tiempo, pero apenas había hablado con el medico de cabecera de los Uchiha y este le informó que Itachi no podía hacer ningún esfuerzo por lo menos en un año, Hiroshi no deseaba que Itachi se enterara de esa visita a la torre y de lo que le había exigido al hokage. El anciano no podía dejar que la impaciencia ganará a lo que sería una excelente estrategia, así que sin decir a nadie decidió que Itachi tendría seis meses más en la aldea antes de irse a esa misión.

De eso ya había pasado dos semanas y ahora él se encontraba en la fiesta de cumpleaños de Naruto y este corría gritando y saltando junto con Sasuke y Lee un nuevo invitado comparado con los que ya era costumbre estar en las reuniones de esa pequeña familia, no deseaba que esos niños sufrieran, pero la seguridad de muchas personas incluidos ellos dependía de que Itachi dejara a su familia.

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Caminó con sigiló y vio la mansión deseando que sus recuerdos se quedaran impregnados en su mente y que a su vez él no fuera olvidado… u odiado. Se cubrió con la capa oscura y se dirigió hasta el patio, se impulsó y de un salto llegó hasta la copa de uno de los arboles.

─ ¿Vas de misión nii-san?

El rubio lo veía con sus ojos azules algo adormilados.

─Si.

─ ¿Pero no nos avisaste? ¿Por que?

─Ve a dormir Naruto.

─Tengo sed y tuve una pesadilla, cuéntame una historia del rayo amarillo para que me duerma.

El moreno se apretó el puente de la nariz ¿como es que el rubio estaba despierto? y sobre todo que este no lo dejaría dar un paso hasta que no le diera cuanta explicación se le ocurriera. De pronto una figura más se unió a la primera, lo que le faltaba ahora también Sasuke se había despertado y en esos años algo que no cambiaba era el mal humor de su otouto cuando lo despertaban.

─El dobe me despertó.

Dijo como única explicación y cruzó los brazos molesto esperando que su hermano resolviera la situación, Itachi casi sonrió por lo ridículo de las circunstancias, ahí estaba él, el capitán Anbu siendo detenido por un par de niños siete años. Optó por bajar y hacer lo posible por dejarlos dormidos, pero no contaba con que el sensei de coleta los descubriera cuando iban a la habitación de los pequeños, este al verlo frunció el seño y los siguió.

─ ¿A donde ibas Uchiha? ─preguntó Iruka molesto y Sasuke se giró inclinando su cabecita─ Tú no Sasuke, le digo a este Anbu de cuarta.

─No puedo decirte sin tener que matarte después.

─ ¡Oh vamos ya vas a empezar otra vez! te recuerdo que fue grave, pero no para tanto estoy vivo y tu con tu Mangekyō Sharingan.

Evitaron esos recuerdos dolorosos y se situaron en el presente, Iruka aún esperaba una explicación y con él los niños que habían perdido cualquiera traza de sueño, atentos a lo que sucedía.

─ ¿Y a donde te mandaron de misión tan de imprevisto que ni siquiera avisaste?

─Ya te dije que no puedo decirte… decirles.

─Bien en ese caso no te dejaremos salir tendrás que matarnos según dices.

Itachi dudó, pero no podía quedarse debía proteger a su familia aunque tuviese que dejarlos para eso. Sasuke miró a su hermano y este no pudo verlo sin sentir que debía lastimarlos para que lo dejaran ir y no pensaba precisamente en dolor físico.

─Bien así lo quisieron… ¡Ya estoy harto de estar con ustedes solo son una carga y no tengo por que soportarlos, no son mi responsabilidad y más este par de mocosos que se la pasan pidiendo atención y cosas como si se las merecieran ─Señaló a Sasuke que lo veía impresionado─ ¡tú no debiste haber nacido, pues mis padres y yo éramos felices sin ti! y tú… ─se dirigió al rubito que se encogió asustado y a punto de llorar por las crueles palabras de su adorado protector─ Eso que ya me cansé y me voy de esta maldita aldea en donde tengo siempre que defenderme de la gente que se la pasa fastidiando y como si fuera poco también tengo que defenderlos a ustedes que son unos inútiles. ¿O no es así otouto? que ni siquiera has podido llegar a mi nivel que siempre serás un mediocre que nunca me igualará, después de todo yo soy un genio y tú un débil.

Sasuke se había quedado inmóvil y con los ojos anegados en lágrimas que trataba de retener sin conseguirlo. Iruka reaccionó y furioso arremetió contra Itachi quien se defendió como si estuviese enfrentándose a un rival. Iruka terminó fuera de combate y los niños corrieron a socorrerlo.

─Eso es lo que son todo ustedes, solo basuras inservibles, los detesto.

Se giró haciendo un esfuerzo sobrehumano para no abrazarlos y pedirles perdón, pero era por su bien que hacía eso… su bien…

*Les recuerdo que Lee traía de pequeño una trenza y vestía a la usanza china, en lo personal yo digo que se veía mejor, pero en fin.

Si alguien quiera darle una paliza a Itachi… yo no los (las) detengo.

Mil gracias por comentar a: Izumi Masen vB, Moon-9215, kaoryciel94, Alba marina ¡Gracias!, Princezz Inuyoukai, Lucychibi, Nessieprettysweet.