Capítulo XVII

Itachi corrió por la aldea escuchando cualquier rumor preguntándose si ya habrían descubierto a Shimura, pero no escuchó nada, al parecer aún no lo encontraban o preferían guardarlo en secreto siendo que había invitados de otras aldeas por los exámenes. Llegó hasta su casa y entró sigiloso, caminó por los pasillos hasta dar con la habitación de sus hermanos, abrió con cuidado y los vio abrazados y durmiendo tranquilos, prefirió dejar para el día siguiente las felicitaciones y otro asuntos. Fue a la cocina y ahí aún lo esperaba Iruka.

–Debes estar muerto de hambre.

–Y que lo digas, imaginate lidiar con dos sannin al mismo tiempo.

–¡¿Dos?! ¡¿Estaba también Orochimaru?! eso me da mala espina.

–Te contare algo, pero esto debe quedar aquí ya que no sabrías decir como obtuviste la información, ni te creerían.

Itachi le contó todo lo que sabía e Iruka escuchó atento, si bien no podía avisar si podía hacer todo lo posible por proteger a sus alumnos.

–Ademas tuve algunos contratiempos y no salí sin rasguño, casi pierdo mi ojo izquierdo.

El Uchiha mayor le relató lo del trato y la operación.

–Necesitaré por lo menos una semana de descanso, avisare a Kisame y a...

–¿A? –pinchó Iruka.

–A otro compañero –El castaño arqueó una ceja–, bien... yo también tengo a alguien, como tú tienes al usurpador.

–Pero ¿es confiable?

–Si no fuera por él yo no podría haber hecho algunas de las visitas anteriores, no digo que sea la bondad en persona, pero en el mundo en que me muevo es una gran elección y...

–No tienes que justificarte.

Los dos sonrieron e Itachi terminó de cenar y ayudó a la limpieza, antes de ir a dormir.

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La mañana siguiente Itachi fue despertado por dos revoltosos que aseguraban serían chunnin muy pronto, los dos mayores los pusieron al tanto de todo, pero para los chicos solo significaba que tendrían más tiempo a su aniki con ellos y eso era suficiente. Desayunaron en familia, conversando de sus oponentes.

–Gaara es fuerte, pero entrenaré para vencerlo.

–Es bueno que no te confíes Sasuke. –dijo Itachi y Naruto le sonrió al moreno menor con amor, cosa que no pasó desapercibida por los mayores que intercambiaron una mirada.

–¿Y tú Naruto? Kakashi no podrá darles el tiempo necesario a los dos.

–¿No? ¿Y entonces que haré? Tú no pudras entrenar conmigo si te operan tu ojo –decía le rubio algo deprimido.

Itachi se acercó y abrazó al rubio besando sus cabellos, para él seguían y seguirían siendo sus niños.

–Tu aniki ta ha conseguido un sensei, solo prométeme que aprenderás solo lo bueno y no los malos hábitos. –El rubito asintió solemne.– Es Jiraiya uno de los sannin legendarios.

Naruto abrió los ojos asombrado y es que no en vano Iruka los hacía estudiar historia y así es como sabían de Gama-Sennin.*

–¡¿De verdad será mi sensei?!

–Si, así que no quiero que se piense siquiera en una derrota. –contestó serio Itachi.

Sasuke apretó la mano del rubio bajo la mesa y este le sonrió agradecido, pues su mirada denotaba orgullo. Los mayores aprovecharon y tomaron ese gesto para iniciar la charla que temían.

–¿Y bien ustedes tienen algo que contarnos? –preguntó Iruka.

Sasuke miró a los mayores y se levantó de la mesa encarandolos con respeto.

–Nos enseñaron a convivir como hermanos, pero eso no quiere decir que otro sentimiento no pueda crecer en nuestros corazones... –inhaló dándose valor para decir lo siguiente– Ambos nos queremos.

El rubio se levantó también y se paró junto a Sasuke.

–No es malo, eso le dijiste a Sasuke, nii-san.

–No digo que lo sea, pero... como bien dice Sasuke, ustedes han vivido juntos todo este tiempo y tal vez confundieron un poco el amor fraternal.

–¡No somos tontos! –gritó enfadado el moreno.

–Sasuke... –advirtió Itachi.

–Esto no tiene nada que ver con la inteligencia Sasuke –concilió Iruka.– es algo más, que no podemos explicarles si no lo viven.

–Yo confió en lo que me dice el corazón, que me gusta estar con Sasuke y que no me agrada nada que otros llamen su atención. Eso es querer o gustar por lo menos y si ustedes no lo creen, hagamos una prueba, pero si la pasamos no dejare nunca a Sasu-chan.

Concluyó Naruto. Itachi de inmediato vio las posibilidades que se abrían, y le pareció algo rastrero abusar de la buena voluntad de sus pequeños, pero era por su propio bien.

–Tres años. –dijo tajante– tres años en los que no estarán juntos, entrenaran separados y no se podrán ver más que en contadas ocasiones y eso bajo supervisión de sus sensei, si logran superarlo sin que sus sentimientos cambien, ni yo ni nadie se opondrán ¿Que opinas Iruka?

–Que me dolerá separarme de uno de ellos, pero si eso los hará felices y más fuertes no me opongo.

Naruto sintió que sus ojos se cristalizaban y estaba a punto de negarse, pues no podría vivir sin el moreno, pero Sasuke se le adelantó.

–Lo haremos y sabrán que nada nos hará cambiar de opinión ¿no es así Usuratonkachi?

El rubio asintió derrotado, pero si Sasuke sería fuerte, él también y demostrarían que no estaban equivocados.

–Pero no se preocupen aún falta para que se separen y saben que todo esto es secreto de familia. –concluyó Itachi. – Ahora vayan a ver a Lee, que se le hará tarde.

Antes de partir se despidieron de Itachi esperando su regreso a salvo, Iruka lo acompañó al patio deseándole toda la suerte del mundo.

–¿Jiraiya te traerá?

–Si, lo hará con discreción, por lo menos eso me prometió y procura que tu novio no este rondando estos días por aquí.

–Bien, bien, de hecho no creo que tenga tiempo. ¿Y al tuyo le avisaste?

Itachi no respondió, pero sus mejillas adquirieron un poco mas de rubor.

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Deidara caminaba con Sasori a una posada; esa misión de reconocimiento cerca de Suna había puesto de mal humor al pelirrojo y el rubio prefería no decir palabra hasta que fuera seguro opinar. Con la carta estrujada dentro de sus bolsillo deseó llegar pronto a su alojamiento y poder leer la misiva de Itachi. Entraron y Sasori se fue a su habitación sin decir palabra, el rubio se encogió de hombros y se metió a la suya, donde por fin sacó su pedazo de pergamino y leyó ávidamente, no lo reconocería, pero extrañaba a la comadreja esa. No fue agradable enterarse que Itachi no volvería pronto. Seguro que a Pein le había informado también, pues los ojos para un Uchiha eran primordiales y el de cabello naranja no permitiría que uno de sus hombres no estuviese en condiciones para cumplir con las misiones que le encomendaban, así que seguramente le permitiría el descanso. El de ojos azules se dejó caer en la cama y prefirió no pensar, pues eso lo llevaría a desear tener el cuerpo del moreno junto a él o el moreno completo si se podía. Absorto en sus pensamiento no notó que unos ojillos lo miraban con detenimiento, el rubio se levantó y fue hasta el cuarto de baño agradeciendo que esa ocasión les había tocado una posada y no dormir en la intemperie. Se despojó de su capa y sus ropas y de pronto escuchó un sonido como de aleteo y se giró preparado con una araña explosiva en su mano. Encontró un invitado no deseado... un cuervo que graznó y voló para, en el aire cambiar de forma.

–¿Que te crees? No eres tan indispensable como para que me mandes un clon hm.

–Yo no lo soy para ti, pero me temo que en contra de mi cerebro... tú si lo eres para mí.

–¡Baka!

Itachi** se acercó y tomó al rubio entre sus brazos y recorrió la espalda de este, acariciándola mientras repartía besos en el cuello, sentir esa piel tan cerca y en contacto con su cuerpo era uno de los placeres que más disfrutaba -tanto como ingerir dulces-. Deidara cedió antes sus hormonas e inició un beso que se convirtió en una batalla de lenguas e intercambio de saliva, pero eso poco les importó hasta que necesitaron respirar y se tuvieron que separar.

–Vamos sigamos esto en la ducha hm.

Y a Itachi nunca le pareció mas sensual es hm del rubio, siguió a este o lo que sería a las nalgas de este hasta el baño. El pelinegro se desvistió y entró lamiendo las gotas que ya escurrían por el cuerpo de Deidara, este permitió que sus pareja besara su cuello y disfrutó de las caricias atrevidas -de una de las manos del moreno- en su miembro, sintió la invasión de los dedos en su ano, pero no le dio importancia, hasta que el falo de Itachi se abrió camino entre sus nalgas y entró en su ano remplazando a los dedos.

–Si estabas ansioso hm.

–... Si...

Las estocadas fueron lentas y las disfrutaron gimiendo y besándose sin cansarse, cuando el rubio terminó en la mano del moreno, este le siguió poco después sintiendo como se estrechaba ese pasaje donde estaba hundido. Itachi lavó con cuidado a su pareja y luego lo llevó hasta la cama donde lo dejó dormido. Cuando se volvieran a ver tendrían que fingir ante los otros akatsuki que solo eran el desfogue del otro, pero ambos sabían que los renegados amaban alguna vez.

El clon desapareció y el original sintió las vivencias, quería a ese rubio y haría todo lo posible por salvarlo de ese abismo que se cernía sobre todos los akatsuki. que dejara ese camino de destrucción sin sentido, esperaba no morir antes o que el mismo Deidara lo hiciera. Itachi siguió su camino hacia el cuartel de Orochimaru, Jiraiya lo vio de lejos y lo saludó, luego juntos se adentraron en la guarida de Orochimaru donde este ya tenía todo preparado junto con su asistente, un chico de lentes.

–Él es Kabuto y me asistirá en esta operación –dijo el de cabello largo que en ese momento lo traía recogido en una coleta. Itachi observó al chico.

–Tú estabas en los exámenes.

Kabuto sintió que la suerte no lo acompañaba, si Itachi Uchiha se enteraba que su misión era acercarse a sus hermanos no habría sannin que lo salvara. Orochimaru vio disimuladamente a Jiraiya para que evitara algún percance, pero este ignoró todo el asunto.

–Si, también participo, bueno fue a espiar, pero nada que ver con tus chicos –dijo el sannin de la serpiente.

Sin embargo su explicación no engañó a nadie. Pero prefirieron dejar para después las aclaraciones.

Unas horas más tarde Itachi descansaba en una habitación custodiado por Jiraiya que se resistió estoicamente, a la distracción que fue el movimiento cadencioso de las caderas de Orochimaru, quien lo hacía con toda la intención.

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La noche después de los combates fue como otra en la que no dormía y su ira se fue acumulando hasta que debió buscar una salida y un blanco, Ese gusano debía morir y no dejar ni rastro de su asquerosa existencia pensaba Gaara. Con la mañana sus ansias de venganza se acrecentaron y se dirigió a cazar a su presa, caminó hasta el hospital y ahí buscó una forma de entrar.

Ajenos a lo que sucedía Naruto y Sasuke discutían que sería mejor llevarle a su amigo para alegrarle su estadía en el hospital. Al llegar hicieron un desvío y buscaron a Hiroshi que ya salía de su turno nocturno, al verlos el medico ninja los saludó, contento de verlos.

–¡Pero que ha traído el nuevo día! Unos chicos que ya se han olvidado de su amigo.

–¡Eso no es cierto Hiroshi-san! –gritó el rubio.

–Lo sé, solo bromeaba Naruto.

Sasuke sonrió y se acercó al medico para saludarlo, pero este con la confianza que les tenía lo jaló y lo abrazó, abrazo al que se unió Naruto.

–¿Y como han estado? No creo que vengan a una revisión, con lo que mi amigo de bigotitos las odia.

El rubio se rascó la nuca.

–No Hiroshi-san hemos venido a ver a un amigo ¿recuerda a Lee? –preguntó Sasuke.

–Sabía que vendrían, ya lo hemos puesto en una habitación.

–¿Como está? –preguntó el moreno y sabía que Hiroshi les diría la verdad.

–Lo siento chicos, el daño fue muy grande y una de sus piernas y su brazo no están muy bien... tal vez ya no sea lo mismo.

El moreno suspiro triste y Naruto lo abrazó dándole ánimos. El medico siguió hablando:

–Miren es mejor que no adelantemos conclusiones y vayan a verlo, las visitas lo alegraran, espero que ya haya despertado.

Los chicos se despidieron de su medico de cabecera –y amigo– y continuaron a la habitación que este les había mencionado. Algunos chicos estaban ahí por revisión y también pasaron a saludarlos: entre ellos Chouji y Shikamaru, y este último los acompaño con Lee. Caminaron conversando, pero un chakra poderoso y desbocado los alertó y más cuando sintieron que este venía de la habitación de Rock. Sasuke corrió con Naruto y Shikamaru detrás. La puerta estaba atorada y el moreno la voló con un katon mínimo, Naruto atravesó los restos de esta y vio que el chico de Suna estaba por dañar a su amigo. Hizo varios kage bunshin los suficientes para distraer el de Suna y que Shikamaru pudiese trasportar a Lee fuera de la habitación, sin embrago la arena le impidió hacer gran cosa y no tuvo otro remedio que hacer otros clones y lanzarle varios suiton, Sasuke unió su katon y así crearon una llamarada que consiguió hacer retroceder al pelirrojo y con esa mínima distracción, Shikamaru usó su ataque de sombra y lograron detener a Gaara. Naruto furioso lo increpó y este -más para si mismo que como explicación- contó su historia y de ese modo Sasuke y Naruto supieron que no había gran diferencia entre el rubio y Gaara.

–Sé que la soledad debe ser terrible, pero dudo que el matar a las personas te dé algún beneficio.

No saben que fue lo que convenció al pelirrojo o simplemente se cansó de estar jugando con ellos, pero finalmente salió de la habitación. Shikamaru se ofreció a ir por algún medico para que revisaran a Lee y eso les dio algo de privacidad a los chicos.

–Tal vez, si Itachi-nii no me hubiese adoptado yo sería igual que él, después de todo soy un jinchuriki tambien –dijo el rubio cabizbajo.

–¡Vamos dobe tú jamas serías así! aun si nosotros no estuviésemos contigo, no está en tu naturaleza.

–No lo sé, yo creo que...

–¡Basta! Eres diferente y punto.

No fue la mejor explicación, pero Sasuke hizo lo mejor que pudo para hacer sentir mejor a Naruto. Un sonido los distrajo y se giraron para ver a su amigo que se removía, abrió los ojos y parpadeó un momento, cuando pudo enfocar y vio a sus amigos ahí sonrió contento.

–... Hola...

–¡Hola! –contestaron al unisono, deseando que Lee no hubiese escuchado nada del peligro en el que estuvo.

Shikamaru llegó después y tambien agradeció a la somnolencia de Lee que este no notara que no tenía puerta su habitación. La charla continuó hasta que Rock se quedó dormido de nuevo, con eso los tres adolescentes se retiraron.

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No conocía a ningún sannin, Jiraiya era el primero y hubiese quedado asombrado del trasporte de Itachi -el estomago de un sapo-, si no recordase cada detalle de la conversación con este de los hábitos de Jiraiya. Este no se quedó mucho tiempo, pues debía vigilar a Orochimaru, pero se aseguró de darle todos los detalles del cuidado y medicamentos de Itachi a Iruka.

Por la tarde Naruto y Sasuke regresaron, y les informó que Itachi ya estaba en casa, los adolescentes estuvieron agradecidos de que todo hubiese salido bien. Naruto dejó que Sasuke le relatara todo lo del episodio del hospital a Iruka y bajó a la habitación de Itachi este dormía y el rubio con mucho cuidado se sentó cerca y sintiéndose agradecido con el destino se recostó a un lado del moreno mayor, para sentir el calor de este, como cuando era un niño pequeño. Sasuke bajó rato despues y vio que el rubio ya dormía tambien, se quedó en el dintel de la puerta dejandole privacidad al rubio para buscar protección en su aniki.

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Iruka preparó algo de té y esperó a que los chicos regresaran, pero una conocida voz lo sacó de sus pensamientos y un escalofrió recorrió sus cuerpo...

–¡Yo!

Había olvidado pelear con Kakashi...

*Sabio de los sapos.

**El clon de Itachi, pero me es más fácil relatar de este modo espero que no haya complicaciones para leer, por eso.

Es corto, pues es el que debía por atrasarme.

Muchas gracias a : mitsuki uchiha namikaze, Hatake.E, Zanzamaru, sam zmethwick, Alba marina -tienes razón que siga por ese buen camino ;)-, Karu-suna, Princezz Inuyoukai, kaoryciel94, sakura1402, Saya Uchiha -si hay cosas que nos gustan y otras que no-, y Moon-9215.