Capítulo XXI

Gai se llevó a Sasuke y el equipo de búsqueda tomó el camino contrario, pero Naruto aún giraba la cabeza viendo la silueta de Sasuke desaparecer.

‒Encontraremos a Tsunade, ella es la mejor medico que he conocido. Ademas Itachi no creo que lo haya lastimado mucho, se contuvo.

‒Yo creo que lo hizo por que los están vigilando.

‒Seguramente. No te preocupes tanto y concentrate en este viaje y lo mucho que aprenderás, por que está vez te enseñare una técnica nueva.

‒¡¿De verdad?!

‒Por supuesto.

El sannin siguió caminando y contándole al rubio lo mucho que podría hacer si aprendía la nueva técnica llamada: Rasengan.

–Es una técnica que inventó el Cuarto.

–¡¿El rayo amarillo?!

–¿Sabes de él?

–¡Si ttebayo! ¡Aniki siempre nos relataba historias de él y de sus hazañas! ¡Él fue uno de los mejores!

–Vaya ese Uchiha cada vez me sorprende más. –dijo un poco para si Jiraiya– Pues ¿entonces que te parece aprender a hacer el rasengan?

–¡Asombroso ttebayo!

000

Hiroshi recibió al chico y de inmediato lo trasladó a observación, concluyendo que estaba en las mismas condiciones que Kakashi a excepción que lo de Sasuke no se veía tan serio, y de cierto modo así era, las pesadillas de Sasuke eran más como lecciones en las que veía una y otra vez las consecuencias de actuar precipitadamente si hubiese pasado algo peor, pero eso era todo. Por su parte el de cabello plata vivía una serie de temores que eran por si actuaba de forma inadecuada con cierto sensei de la academia; con esos ejemplos se podía decir que Itachi Uchiha había sido muy benévolo con ambos.

Tenía unos minutos de haber llegado y esperaba a Hiroshi para que le diera informes de sus pacientes, Iruka caminaba tratando de no sentirse nervioso o más bien no tanto. Hiroshi vio al joven y caminó con expresión tranquila hacia él trasmitiendole algo de consuelo.

‒¡¿Como están?!

‒En el Tsukuyomi, pero nada grave.

‒¡¿Como pudo?!

‒Si me lo preguntas, solo hacía su trabajo y lo sabes.

‒... Si. Perdón me ofusqué. Ese niño me escuchara cuando despierte, lo dejé en casa y mire donde lo encuentro.

‒Bueno creo que ya se llevó más que un regaño.

‒Sabíamos que lo vigilaban no podía evitar atacarlos.

‒Gai sensei dijo que Naruto estaba bien, solo un poco deprimido, pero nada más.

‒Es que a pesar de saber que Itachi hizo lo correcto, duele que Sasuke este así. –dijo Iruka.

‒Me imagino como debe sentirse Itachi.

‒Solo espero que lo lleve bien, por que tiende a culparse de todo.

‒Y es que no fue solo Sasuke si no también Kakashi.

‒De cierto modo él no tenía otra salida, es un shinobi de Konoha y algún día se enfrentaría a Itachi, afortunadamente estaban Kurenai y Azuma, que si no solo él hubiese sido el chivo expiatorio e Itachi ni con todo su genio hubiese podido salvarlo si era objetivo de su compañero.

‒A mí no me engañas te conozco desde niño y sé que aún así estás muy preocupado por ese Junnin.

–Eso es inevitable. –contestó Iruka sonrojándose un poco.

–Ya verás que Tsunade será capaz de traerlo de regreso.

–Y lo creo, si pudo sanar el pulmón de Itachi puede despertar a estos dormilones. Debo estar apoyando en la torre, pero Haku me hará el favor de venir a ver a los dos.

–¿No estará de misión?

–Si, los asignaron como guardias de la entrada sur, que es donde el barrio Uchiha termina, así que puede dejar un rato solo a Zabuza y venir.

–Esos dos se han adaptado bien a su nueva vida.

–Será que donde viven no hay gente que los este juzgando.

–Puede ser o que se cansaron de no tener un lugar al que pertenecer.

–Puede ser. Me voy, por que a pesar de que los de Suna están apoyando aún hacen falta muchas reparaciones y yo ayudo a organizar los equipos.

–Está bien y ya los viste no creo que necesiten nada, los cuidaremos bien.

El sensei se despidió del medico y salió rumbo a la torre del hokage, esa que le recordaba a ese amable anciano que le mostró que había una Voluntad de fuego, y que no podía pararse a extrañar por que primero debía ayudar a Konoha otra vez de pie.

000

La llegada a Kumagakure fue rápida tomando en cuenta que solo habían partido dos días antes. Zetsu se adelantó y dejó al equipo solo. Kisame apresuró el pasó, pues el aura de Itachi estaba más oscura que nunca y no tenía planeado morir en manos de este si preguntaba alguna cosa inadecuada.

Itachi vio partir a sus dos acompañantes y se masajeó la frente era demasiado que tenía acumulado y que no podía dejar salir hasta estar a buen resguardo. Sus pies le pesaban como plomo y no precisamente de cansancio, pero hizo otro esfuerzo para presentarse ante sus superiores, al llegar hasta estos, Pein lo vio, pero no se dirigió a él, pues en ese momento Zetsu estaba dando el informe. Casi todos los equipos estaban ahí escuchando atentamente, sin embargo Tobi era el único que parecía ajeno a todo molestando a sus compañeros, pero el genio Uchiha sabía que solo era una pantalla y escuchaba todo lo que el hombre planta decía. El informe concluyó y el de cabello naranja se levantó.

–No esperaba menos de ustedes.

Fue todo lo que dijo y salió. Los otros integrantes se fueron por cada quien por su lado y es que con cierto morbo esperaban algún pequeño error de Itachi para verlo caer desde su pedestal de genio inalterable.

–Pueden retirarse ya los llamaremos, por el momento dejaremos al chico, no queremos que el sannin nos enfrente si vamos por su discípulo, no lo subestimemos es seguro que perderíamos a algún hombre si nos apresuramos.

Dijo la única mujer del grupo y con eso salió por el mismo lugar que Pein. Itachi asintió y se alejó también en dirección de su casa. En el camino se le unió Deidara –y es que ya les pareció algo inútil esconder la relación que tenían siendo que hasta Pein ya lo sabía–, por eso el rubio caminó a lado de Itachi. Al llegar a su destino el moreno entró y el rubio tras él, cerrando la puerta. El mayor de los Uchiha se quitó la capa y las armas que llevaba quedando solo con su ropa y se tumbó en la cama. El rubio lo imitó y al acomodarse en el lecho el moreno lo atrajo y se recostó sobre él.

–No tenías opción... –mencionó Deidara.

–...

–Ellos lo entenderán.

–Si, pero no es incongruente que los lastime para protegerlos. ¿Hasta donde debo llegar?

–Ya estamos moviéndonos y el próximo objetivo es ese rubio, así que pon a trabajar a ese cerebro tuyo y solo dedicate a alejarnos de él.

–Es curioso que te incluyas en ese ellos, cuando acabas de ir a llevar un mensaje a Konoha.

–Es cuestión de lealtad y por el momento Uchiha tienes la mía hm.

–Y si de mí depende no pienso perderla, mírame vulnerable ante ti que eres una persona sumamente peligrosa.

–Pues estamos en el mismo barco no crees hm.

Itachi escondió su rostro en la curvatura del cuello del rubio y suspiró ya más tranquilo dejándose llevar por el cansancio. Deidara sintió la respiración del moreno más tranquila y supo que estaba dormido, a veces –se dijo– él también se preguntaba como es que habían llegado a ese grado de intimidad y de comprensión y consideró que eso es lo que llamaban amar a alguien. Los ojos azules parpadearon contagiándose del sueño de su compañero y se cerraron no sin que el pensamiento de Deidara se cuestionara ¿como sería vivir una vida sin crimen y a lado de Itachi?

000

El de cabello naranja se quedó inmóvil y Konan lo pasó de largó yendo hasta donde se encontraba el marionetista, ahí se acercó al pelirrojo:

–¿Que opinas?

–Que es un genio, pero sus emociones lo perderán.

–¿Que haremos?

–Adelantaremos todo.

–Pero Tobi...

–No creo que el objetivo cumplido antes le moleste, de todos modos ya es hora de hacerlo a mi manera.

–A veces quisiera...

La mujer calló sin concluir su idea.

–¿Quieres...

–Nada, sueños tontos de juventud.

–Eres muy importante para mí y si puedo hacerlos realidad lo haré.

–No puedes... es imposible.

–...

–¿O puedes darme una vida alejada de esto y en paz?

–Eso es lo que hago.

Konan ya no dijo más y prefirió salir de ese lugar, pues todo ese plan ya no era lo que ellos alguna vez desearon, o lo que ella deseó: Nagato, Yahiko y ella viviendo juntos y en paz, tal vez lo que si conseguirían sería morir juntos y en paz, la chica sonrió por la ironía.

000

Ya estaban en un pueblo cercano a donde se suponía encontrarían a la quinta, Su sensei alquiló una habitación y ya instalados, este se salió dejándolo haciendo un poco de ejercicio, pues según el de cabello blanco al día siguiente entrenarían arduamente. Naruto se puso más cómodo e inició su rutina de ejercicios, sin embargo su mente estaba en Konoha y en Sasuke, deseando que ese viaje terminara pronto y que la ex compañera de su sensei regresara con ellos a la aldea, por eso el globo de agua se rompió en sus manos dejándolo mojado... de nuevo. Tomó una toalla, se secó y luego agarró otro de los globos –previamente preparados– y continuó, poniendo todo su esfuerzo, pues no tenía tiempo que perder para regresar a Konoha con la mujer que ayudaría a su Sasu-chan.

–Debería concentrarme ¿verdad Kosuke?

El pequeño sapo lo vio y se sentó por que creía que eso llevaría mucho tiempo.

000

Dos habitaciones a lado de la de Naruto. Jiraiya entró sin molestarse en tocar.

–Por que no me extraña que vayas al mismo lugar que nosotros. –negó diciendo Jiraiya.

–Soy libre de andar donde me place.

El de marcas en los ojos se acercó al otro y le quitó los pergaminos que tenía en las manos.

–Ella es una amiga, solo eso.

–Nos conocemos y se que los... melones que tiene te llaman la atención demasiado.

Jiraiya negó y se acercó más a su pareja; ese había sido siempre el problema: que Orochimaru no olvidaba que su primer enamoramiento fue de Tsunade, pero de eso ya habían pasado décadas y en el tiempo que la rubia le atraía, nunca dejó de lado la rivalidad/amistad que tenía con él. El sannin de los sapos le susurró palabras de consuelo y confianza.

–Por algo como los atributos físicos de una mujer no pienso perder lo que me costó años tener y construir.

Orochimaru se giró y se recargó en el hombre frente a él.

–Si no fuera por que soy su creador, mataría a quien hizo este experimento y que me convirtió en un saco de hormonas quejumbrosas.

–Vamos que para mí es todo un suceso verte de ese modo; al sannin de las serpientes fuera de sus cabales y sin ese típico gesto de mi importa un bledo todo excepto yo.

–Te diviertes a mi costa.

–Disfruto todos y cada uno de los momentos de la espera de nuestro hijo, incluso ya he pesando en escribir un libro para él o ella.

–¡Aún no nace y ya lo quieres pervertir!

–Será uno especial para niños y ademas te recuerdo quien es que piensa leer todos los pergaminos que pueda para que el pobre nazca con ganas de aprender jutsus antes que caminar.

–...

–Dejemos de lado esas nimiedades y disfrutemos estos poco momentos que debo regresar con mi alumno.

–Llevando al jinchuriki contigo ¿no es como si lo ofrecieras para que lo capturen?

–¡Oye tenme más confianza! Yo lo protegeré bien.

–... ¿Cuanto puede esperar el sapo vigía tu regreso? por que quiero que me confirmes que soy yo y no Tsunade quien te hace fantasear.

Jiraiya besó demandante mente al más bajo y lo cargó haciendo que este enredara las piernas en su cintura y sin miramiento le arrancó la ropa dejándolo expuesto, con una mano sostuvo el cuerpo delgado y con la otra tanteó la entrada de su pasivo para lubricarla; cuando sintió que este se relajó e incluso se movió simulando penetraciones, lo empaló. Orochimaru se aferró a los hombros morenos y se impulsó dejándose caer rítmicamente, los espasmos los sintieron ambos antes de que alcanzaran el clímax llegando casi a la par. Se despidieron, pero Jiraiya no pudo convencer a Orochimaru de no ir a buscar a Tsunade.

–¿Sigues desconfiando?

–No, pero necesitaré ayuda y quiero a la mejor para eso.

–Pero eso significa que le diremos lo nuestro.

–¿Alguna objeción?

–Ninguna.

000

Iruka llegó ya noche, pero le permitieron pasar, pues Hiroshi ya había informado que el sensei no tendría las horas de visitas regulares. Haku se levantó de la silla y lo saludó con una inclinación.

–Buenas noches Iruka-sensei.

–Buenas noches Haku-kun ¿Como han estado?

–Kakashi-san no ha tenido cambios, pero Sasuke... es mejor que Hiroshi-san le informe. Ya debo irme o Zabuza se molestará por que no ha cenado.

–Gracias a los dos a ti por estar aquí y a él por su paciencia.

–No tiene por que, eso hacen los buenos vecinos. –dijo el chico castaño sonriendo.

Iruka devolvió la sonrisa y vio partir a joven, no sin preguntarse ¿Si Zabuza sabía que tan afortunado era teniendo a un chico como ese a su lado? Dejó esos pensamiento y se acercó a la cama donde el chico de cabello negro dormía.

–En un momento regresó voy a darle un vistazo a Kakashi.

Entró a la habitación contigua y se acercó al durmiente besándolo en la frente.

–Buenas noches Kakashi, ya estoy aquí y mira que tú aún no quieres despertar. Extraño verte y el yo que me saludaba por las mañanas. Levantate y no seas exagerado que Itachi no te atacó con tanta fuerza.– Iruka se recargó sobre la cama y suspiró.– No te enfades, pero sabes que él no tenía la intención, es solo que lo vigilaban.

El sensei castaño se quedó un tiempo escuchando la respiración del otro y luego se levantó y se despidió con otro beso. Regresó con Sasuke donde Hiroshi ya lo esperaba y al verlo le acercó una silla y lo invitó a sentarse.

–Para ser dos victimas del Tsukuyomi están muy tranquilas, su ritmo cardíaco es normal y sus ondas cerebrales también, lo que me hace pensar que sus pesadillas no son tan malas. Si otro fuera el caso los paros cardíacos serían seguidos.

–Un regaño, eso es lo que están sintiendo, Sasuke por desobedecer y Kakashi... no tengo idea.

–Yo si, pero no te lo diré. –bromeó el medico– Esta tarde Sasuke tuvo signos de despertar, lo que significa que tal vez no sea necesaria la espera por Tsunade-sama y sería lógico, pues Itachi no lastimaría demasiado a su niño.

–¿Y Kakashi?

–Él no tuvo cambios, pero siendo shinobis sabemos que tanto Kakashi como los otros senseis estaban peleando en serio con Itachi y su compañero, por lo que lo daños son igual de serios. En fin que creo que si hablas más con Sasuke tal vez haya resultados.

Iruka asintió y sin esperar se adelantó hasta la cama tomando la mano del moreno menor e inhalando aire comenzó.

–Lo mandaron y con él venía su compañero, pero seguro que había alguien más, ya nos había avisado su amigo y tú jovencito no escuchaste ni te detuviste a pensar que no te enfrentarías a tu aniki consentidor si no a un miembro de Akatsuki y fuiste, poniendo en peligro la misión de Itachi y las vida de ustedes dos: Naruto y tú, aún con eso te entiendo ¡Pero no te justifico! Naruto es importante para ti, pero debes escuchar a los mayores y no actuar precipitadamente, si no que clase de shinobi serías, no digo que no tengas emociones, pero debemos controlarlas o algo más que un mal sueño podría ocurrir. Te queremos mucho y solo deseamos tu bienestar y el de Naruto, así que despierta ya... créeme que Itachi no estará enfadado o por lo menos no lo estará tanto y yo tampoco estoy enfadado.

La habitación quedó en silenció a excepción de las maquinas que monitoreaban a Sasuke. Hiroshi le sonrió al sensei y le palmeó el hombro. Fue un leve temblor en el cuerpo en la cama, pero luego claramente vieron como una lagrima corría desde los ojos de Sasuke y el cuerpo comenzó a moverse sufriendo espasmos provocados por el llanto. Iruka se acercó y abrazó al chico. Hiroshi revisó al paciente, dentro de todo estaba bien, solo que seguía llorando.

–Ya... ya... está bien... –lo consolaba Iruka.

Tuvo que pasar un rato más para que Sasuke se calmara y pudieran hacerle mas chequeos. Este pidió agua y la tomó para que la resequedad en la garganta -que no lo dejaba hablar- se calmara.

–Quería estar con Naruto y... volver a ver a niisan. Lo siento.

Iruka le acomodó el cabello.

–Fue peligroso y tonto, pero si lo has entendido...

–Lo hice.

Los dos mayores sonrieron, pues sabían que Sasuke pensaría dos veces las cosas de ese día en adelante.

–Oh, pero falta mi castigo –Sasuke abrió los ojos sorprendido, de las palabras de Iruka– Nada de entrenamiento por dos semanas y te quedaras en observación en el hospital y si Hiroshi lo necesita, serás su ayudante.

El menor de los Uchiha dejó salir aire y aceptó, no podía decir que no se lo merecía. Iruka esperó a que Sasuke durmiera y salió para la habitación de Kakashi al que abrazó con cariño.

–Ahora solo faltas tú. No debiste molestarlo tanto y ya estarías correspondiendo mi abrazó.

000

Vio a la rubia entrando a un local de apuestas y la siguió. Ella tomaba sake sin poner atención en nada más o eso creyó.

–¿Que haces aquí Orochimaru?

–Paseando.

–Aha.

–En realidad e venido a pedirte un favor.

–No.

–Aún no sabes que te pediré.

–Seguro que algo relacionado con uno de tus locos experimentos.

El de cabello negro se cruzó de brazos esa mujer era psíquica o... lo conocía bien. Y es que era ella o confiar esa información importantisima a Kabuto y para eso no confiaba en su ayudante.

–Solo necesito de tus servicios de medico y te aseguro que lo pagare bien.

–No.

–¡Escúchame por lo menos! –gritó fastidiado el hombre.

La rubia dejó su bebida y miró con infinita curiosidad el exabrupto de su antiguo compañero.

–Bien, habla.

–Pues... necesito que te encargues de un parto.

La mujer de ojos color miel casi escupió el sorbo de sake que tenía en la boca.

–¡¿Embarazaste a alguien?! –Tsunade pensó mejor las cosas y preguntó– ¡¿De verdad hay alguien que quiso tener un hijo contigo?!

Orochimaru fulminó con los ojos a su ex compañera de equipo y apretó los puños controlándose, pues quería matar a la mujer.

–Me ayudaras o no.

Concluyó ya molesto y dispuesto a olvidar a esa alcohólica y buscar ayuda en otro lado.

–Pues no me interesa, cualquiera puede hacerse cargo. Seguro que hay otra cosa que no has dicho. ¿Ademas cuanto gano? Por que vender mi alma vale mucho o piensas que creo que solo es un parto y nada más; seguro es algún fenómeno o algún demonio que traerás del infierno para destruir Konoha.

–¡Vete a la mierda borracha de cuarta! ¡No se por que creí que tu me ayudarías si solo eres un despojo de lo que fuiste!

–¡Largate entonces y si te vuelvo a ver te mataré!

Los dos sannin se alejaron cada quien por su lado, Tsunade esperó afuera del establecimiento a que la figura de Orochimaru se perdiera y fue ahí donde la encontró Shizune.

–Tsunade-sama hay alguien que llegó al pueblo y está preguntando por usted.

–Ya me encontró Shizune.

–¿Si? Era un hombre acompañado por un chico rubio.

La rubia prefirió ignorar esa información y entró de nuevo al local donde su sake y la mesa de apuestas la esperaban.

Por la otra entrada de la calle contraria por donde se había alejado Orochimaru, Jiraiya y Naruto llegaban.

–¿Por que crees que este en está calle Ero-sennin?

–¡No me llames así mocoso! Y creo que está aquí por que hay tiendas donde se bebe y se juega.

–¿Jugar?

Jiraiya miró al rubio y negó.

–Si está en esta aldea seguro que aquí anda.

Cuando encontraron a Tsunade la decepción de Naruto fue grande, pues esa mujer no era la que había imaginado, llena de ira y rencor hablando pestes de los sueños y esperanzas. Y dudó que fuera la misma que había curado a si aniki.

–¡Pues usted no merece al cargo de Hokage!

Y con esas palabras Naruto gritó su impotencia, aunque después no supo como, terminó apostando con ella. Conseguiría su objetivo no lo dudaba y más si de eso dependía que Tsunade fuera a sanar a Sasuke.

Jiraiya se abstuvo de inmiscuirse en ese asunto, pero cuando Naruto y él se retiraban la rubia lo llamó a solas.

–Orochimaru estuvo aquí.

–¿Que te dijo?

–Una sarta de incoherencias. Que lo ayudara en un parto ¿Te imaginas que haya alguien que se haya metido con esa serpiente traidora?

–Traidores somos todos los que abandonamos Konoha.

La rubia abrió los ojos asombrada por esa respuesta de Jiraiya y es que este casi nunca hablaba con esa dureza y menos a ella, pero había más y es que los ojos del sannin de los sapos la veían con enojo.

–Tú sabes más, siempre estuviste siguiendo sus pasos ¿Que me ocultas?

–Tengo que hablar con él antes de decirte algo.

Y con eso Jiraiya dejó a la rubia con más preguntas y desconfianza hacia –ahora– sus dos ex-compañeros.

000

Una semana y Sasuke ya se paseaba por el hospital visitando a sus conocidos: Lee y Kakashi aunque este último no estuviese despierto todavía, él le iba a contar lo que sucedía en ese tiempo. Hiroshi respetando el castigo de Iruka en cuanto Sasuke pudo levantarse y moverse en libertad, lo puso a cuidar a su sensei, haciéndolo su enfermero y el poco de tiempo que le quedaba al moreno, lo usaba llevando a Lee en una silla de ruedas a dar recorridos por el hospital a pesar de que el alumno de Gai se resistía a usar la silla y ya quería caminar con las muletas. En la presente ocasión al Uchiha le pareció que subir con Lee a la terraza del hospital era una buena idea y dejando las silla en el último piso a donde llegaba el elevador, ayudó a su amigo a subir las escaleras que conducían a su destino. Ahí buscó un lugar donde recostarse y dejó que su amigo se moviera en libertad –la poca que poseía en ese momento–, por eso escuchó el sonido leve que hizo la puerta al ser abierta de nuevo, con tranquilidad giró la cabeza sin dejar su posición para ver si era una de las enfermeras o médicos o hasta Sakura que visitaba el hospital muy seguido, pero fue un segundo lo que tardó en levantarse y correr hasta donde Lee contemplaba la aldea... ¡Sabaku no Gaara estaba de nuevo ahí! Sasuke sintió la adrenalina correr en su cuerpo presintiendo el peligro y se lamentó por que esta vez no estaba ni Naruto ni Shikamaru para apoyarlo. Enfrentarse al pelirrojo sería difícil, pero no permitiría que lastimara a su amigo Rock, se juró Sasuke. Se paró protegiendo a Lee con su cuerpo y activando el sharingan.

–¡Que haces aquí!

El pelirrojo no contestó y evitó ver a Sasuke, buscando la mirada del gennin detrás de él. Había escogido creer en las palabras del otro jinchuriki y el primer paso era enmendar un pocos su acciones en Konoha, por eso que el Uchiha impidiera su cometido lo estaba frustrando y poniéndolo de mal humor. El pelirrojo se acercó, pero esta acción no fue bien recibida. Una bola de energía que ya conocía se formó en el puño del poseedor del sharingan. El chidori brillaba contrastando con el carmín en las pupilas antes negras.

–Apartate Uchiha. –pidió-ordenó Gaara.

–¡No!

Lee deseó con todo su corazón no estar incapacitado y poder ayudar a Sasuke, que si bien no había estado despierto durante el incidente, Shikamaru se lo había relatado y estaba consciente de que ni el ni Sasuke estaban en condiciones de pelear con el chico frente a ellos, este podría ganarles con la mano en la cintura si se lo proponía.

Por su parte Gaara se estaba impacientando por que esos dos no entendían sus intenciones.

–Si quieres combatir lo haré, pero no antes de que él escuche lo que tengo que decir.

Sasuke vio a Lee preguntándose de que iba la actitud del pelirrojo... ¡Había dicho más de dos frases seguidas!

–Algún día pelare de nuevo contigo, recuperate pronto.

Y con eso Gaara se dio por satisfecho de sus buenas acciones, dejando a los dos amigo sin comprender nada. Al abrir la puerta para bajar de ahí, el de Suna dijo:

–Díganle a Naruto que deseo mucho verlo de nuevo.

Lee cerró los ojos esperando lo peor, pues temió que Sasuke –que hasta ese momento se estaba conteniendo de atacar al pelirrojo– decidiera lanzarle un chidori... afortunadamente Sasuke se abstuvo de hacerlo.

–Maldito mapache loco.

–... Creo que eso fue una clase de disculpa.

–Lee...

–¿Si?

–A veces eres muy optimista.

–¡Claro la llama de la juventud nos hace ver las cosa buenas de la vida!

Sasuke vio a su amigo y negó sonriendo de lado, en su niñez nunca pensó que Rock se convirtiera en un clon de su sensei, pero así lo estimaba.

000

Naruto sudaba por el esfuerzo, pero juraba que ya tenía aprendida esa técnica y no es que le preocupara quedarse sin el dinero de Gama-chan, después de todo Sasuke le dijo que era para alguna eventualidad, el rubio repasó de nuevo la conversación -discusión- con al rubia sannin, esperando que ella solo hablara del dinero y no quedarse también con su preciado monedero por que si le dolería mucho perderlo, pues era algo que su niisan le había comprado hacía muchos años.

Jiraiya observaba a su alumno sintiendo que por fin su búsqueda ya no era errada, ese niño tenía mucho potencial y también –y no menos importante–: un corazón muy grande lleno de buenos deseos, que posiblemente ya habían contagiado a su renuente ex-compañera de equipo, lo de no rendirse era un bono para la personalidad del rubio que ya tenía ganado mucho.

–¡Eh mocoso! Todavía tienes tiempo.

–No, ya lo tengo... ya casi... ¡Rasengan!

El clon se veía también muy concentrado y al hacer de nuevo el intento... lo logró. Es cierto. Naruto no se rendía y siendo entrenado desde muy joven –casi un bebé– con maestros muy estrictos, pero comprensivos que alentaron su aprendizaje y festejaron cada uno de sus logros fue primordial para que su confianza creciera y con eso que la enseñanza ya no se le hiciera tan pesada o inalcanzable. Jiraiya sonrió agradecido al destino y suerte que hizo que su ahijado se criara en una familia que lo apreciaba y en la que le enseñaron –a su modo– a amar a sus padres, sin temer por su condición de jinchuriki; con eso ahora él tenía a un alumno que aceptaría de buen grado aprender sin el peso de los insultos o menosprecio de los aldeanos, pero con metas tan altas como sus sueños... Un shinobi sorprendente. El sannin bajó de la piedra donde estaba sentado y caminó hasta donde el rubio aún festejaba su logro.

–Sigue entrenando que no sea solo suerte.

–¡Claro ttebayo!

–Hazlo que mañana iremos por Tsunade.

El rubio hizo una extraña danza de triunfo que Jiraiya aplacó con un coscorrón para recordarle que aún debía entrenar.

000

En cuanto estuvo a las afueras de la aldea se arrepintió de su actitud, necesitaba convencer a Tsunade para ayudarlo y en cambio la había insultado. Orochimaru respiró y caminó de un lado a otro debía pensar en una manera de conseguir que la rubia aceptara. Una voz lo sacó de sus pensamientos.

–Orochimaru-sama.

–Te dije que esperaras en la base Kabuto.

–Lo siento decidí seguirlo y creo que no fue un error, no se que padecimiento tenga, pero si necesita la ayuda de esa rubia yo la conseguiré muy pronto.

–¡¿Que hiciste?!

–Le hice una oferta que no creo que rechace.

Orochimaru fingió sonreír complacido y es que no podía molestarse con Kabuto sin tener que confesarle sus motivos, el chico llevaba tiempo con él, pero no considera que hubiese olvidado su pasado y su plena confianza no la tenía, a pesar de que Kabuto actuara con buenas intenciones.

–En cinco días nos verá aquí para darnos su respuesta.

El sannin de las serpientes asintió temiendo que la mujer les diera una respuesta que llevaba su puño impreso y en su estado él no podría luchar con ella en condiciones óptimas.

000

Itachi se levantó y cubriendo al rubio desnudo que aún dormitaba salió y el no ver a Kisame ya no le pareció raro, el hombre azul se estaba alejando sintiendo muy cerca el peligro que amenazaba a Itachi y las personas a su alrededor, "mientras no lo traicionara que hiciera lo que quisiera" pensó Itachi.

Una figura desnuda apareció por el umbral de la puerta de la habitación e Itachi la miró con deleite.

–Ponte algo de ropa.

–¿No te gusta lo que ves?

–Demasiado. Y lo sabes, pero te recuerdo que tu Sasori-danna no tolera retrasos cuando sale de misión.

Deidara sonrió ladino le agradaba la posesividad del Uchiha, se acercó malicioso hasta pegarse a la espalda de Itachi y recorrió el pecho desnudo de este con las manos dejando besos y mordidas que erizaron la piel, luego una de las manos bajó y se metió en el chándal que usaba Itachi y empezó a lamer el miembro.

–Dei...

–Tengo tiempo...

Cuando el rubio sintió que el miembro que saboreaba ya estaba duro se retiró por completo lo que ocasionó que el moreno se girara a buscarlo de inmediato, pero el rubio ya estaba sobre la mesa con las piernas abiertas lubricando su entrada con una de sus manos mientras la otra mordía los pezones y si eso no era una completa provocación para Itachi es que era un tempano... y no lo era. Se lanzó a disfrutar de la piel de su amante en lo que bajaba sus pantalones y sacaba su miembro para dirigirlo a ese lugar que era de su propiedad... algo que Deidara no aprobaría, por eso no debía enterarse.

El rubio se recostó disfrutando de la invasión en su cuerpo y atesorando esos momentos antes de salir a donde seguro habría muertes sin sentido, y es que a pesar de que el de ojos azules disfrutaba de su arte, el que hubiese consecuencias mortales ya no entraba en sus gustos. Se levantó y se aferró a su amante mordiendo el pálido cuello de este dejando huella de su paso.

–No Deidara. –se quejó Itachi– cuando me marcas, los otros rumorean a mis espaladas.

–¿Y? –preguntó indolente el rubio– es peor cuando yo camino raro y no me quejo.

–...

El de cabello negro no refutó nada, es cierto se estaba comportando como idiota, Deidara hacía mucho que sufría las consecuencias de su relación y ya no se quejaba, así que lo abrazó y dejó que hiciera lo que deseara, mientras él seguía moviéndose rítmicamente dentro de este.

Horas después Itachi veía partir al rubio y sonrió de lado al notar que si caminaba algo raro, por desgracia Hidan no se guardó sus comentarios y terminó rodeado de llamas negras sin que los otros hicieran algo por sacarlo o ayudarlo. Kakuzu fue el primero en abandonar a su compañero, pensando que si este no entendía que no debía molestar al Uchiha era por idiotez crónica.

000

Tsunade esperó a que la hora de su cita con la serpiente llegara. Con lo que no contó fue con que Jiraiya regresara precisamente ese día, por lo que sin miramientos lo dejó noqueado y salió rumbo a su cita con Orochimaru. Naruto entró al lugar al ver salir a Tsunade sola con Shizune y encontró a su sensei ¿drogado o ebrio? Por lo que se dio a la tarea de seguir a la otra sannin hasta las afueras del pueblo.

Orochimaru vio a su ex-compañera llegar y supo que ya no había marcha atrás deseando que el atolondrado de Jiraiya estuviese ahí para resolver ese malentendido sin que hubiese consecuencias nefastas, para su desgracia de este ni sus luces. Tsunade se acercó a él dejando la conversación en secreto para oídos ajenos:

–¿Donde y cuando será el parto?

–No lo se a ninguna de las dos.

–¿Y como pretendes que te ayude?

–Eso... –el sannin de las serpiente optó por usar la verdad como carta de triunfo– No puedo decirte cuando daré a luz y el sitio menos, aún no lo decido. –soltó de golpe Orochimaru.

–¡¿Que?!

–No grites, que ni Kabuto lo sabe.

–¡Mentiras y estupideces! ¡Para eso me llamaste! –despotricó la rubia.

–¡No miento! Y sabes que –confesar lo siguiente se sintió como ganar una batalla de años para Orochimaru.– El otro padre es Jiraiya.

La mujer soltó una carcajada.

–¡Tus falsedades cada vez son menos coherentes! Debes hacerte un chequeo por fin te volviste loco o debo decir más loco.

Orochimaru no resistió más y se dispuso a pelear, ya no le importó que Tsunade no le ayudara esa ya fue una ofensa personal.

Naruto permaneció quieto un instante, pero al ver que Shizune era derrotada por Kabuto se dispuso a atacar. Kabuto se cortó el brazo y aún sin entender del todo, el jinchuriki corrió a intervenir enfrentándose al de anteojos, dejando que Shizune se recuperara.

El rubio invocó kage bunshin y uniéndose a ellos atacó al de gafas con taijtsu, la sucesión de golpes logró hacer retroceder a Kabuto, pero solo un instante en lo que este se preparó para usar sus bisturís, Naruto los esquivaba con su velocidad nata, pero el joven frente a él lo superaba en experiencia y alcanzó a asestarle varios golpes antes de que Naruto usara su rasengan dejándolo fuera de combate.

Los sannin se enfrentaba a pesar de que el corte en el brazo de Kabuto habían dejado a Tsunade por unos momentos en shock, se había recuperado e invocando a Katsuyu. Orochimaru la imitó y llamó a Manda.

Caminando tambaleante Jiraiya vio las acciones que se llevaban a cabo y se apresuró, pues el miedo de perder a sus seres queridos a manos de su amiga era una escenario demasiado doloroso, para permitir que sucediera. Naruto caminó hasta su sensei:

–¡Ero-sennin por fin llegaste!

–Si mocoso hiciste un buen trabajo ahora deja que los mayores resolvamos esto.

–¿Ese no es el que será sensei de Sasuke?

–¿Tú sabes eso?

–Itachi nos lo dijo cuando nos exigió que cumpliéramos la promesa de separarnos por tres años, pero ¿porque quiere combatir con Tsunade?

–Si tienes razón es él, pero no te preocupes yo detendré esta pelea.

Naruto dejó que el mayor llegara hasta donde los otros sannin estaban disponiéndose a combatir y él fue hasta donde Kabuto estaba inconsciente jalándolo y alejándolo del lugar.

Jiraiya llamó a Gamabunta y este algo malhumorado apareció y el ver a Manda no ayudo mucho. La serpiente que hasta ese momento se negaba a luchar al ver aparecer a su rival dejó de negarse y como provocación atacó a Katsuyu. Jiraiya desde la cabeza de Gamabunta les gritó a los otros:

–¡Ya dejen esto!

–¡¿Jiraiya tú estás de acuerdo con esta treta?! ¿¡Por fin te convenció?!

–¡Callate ya anciana! –gritó Orochimaru tratando de provocar a la rubia.

Y lo consiguió, ya que Tsunade ordeno a Katsuyu que lanzara ácido a Manda, pero este lo evito con su gran velocidad y tomó a la babosa apretándola, pero...

–¡Maldita sea Orochimaru vas a lastimarte o al bebé!

La voz se escuchó a través del viento llevando las palabras de Jiraiya a los oídos de los otros sannin, Tsunade se sorprendió y de inmediato despidió a Katsuyu y ella cayó en el suelo con cuidado. Manda esperó las ordenes de su invocador, pero deseaba que le permitiera jugar un rato con Gamabunta, después de todo ellos eran viejos conocidos. El sabio de los sapos se bajó de Gamabunta y se acercó a la mujer que lo miraba estupefacta.

–Entonces es... –preguntaba esta.

–Si lo es.

–¡¿Como?!

–Oh vamos no sabes como se hacen los niños.

–¡No idiota eso no!

Orochimaru dejó que la gran serpiente se acercara al sapo yéndose con este para jugar en otro lugar y él se unió a los otros sannin. Tsunade en cuanto este pisó el suelo corrió hasta el y lo empezó a examinar.

–¡Basta!

–Lo lograste ¡ere un puto genio! –exclamó sin pudor la rubia.– Si te lo propones, puedes hacer grandes cosa sin que terminen como un pandemónium.

Y es que reconocía que su ex-compañero estaba medio loco, pero de que sus experimentes esta vez eran geniales no le quedaba duda. Orochimaru no dijo nada, pero por dentro se sintió orgulloso del reconocimiento. Jiraiya posó su brazo sobre los hombros de su pareja y miró de nuevo a la rubia.

–No es que sea un amable hombre o que sea muy bueno, pero lo estamos intentando y con esto tendremos más motivos para cambiar.

–Es cierto no es que te ganes el premio al compañerismo humanitario, sin embargo que tus ideas megalómanas ya no sean tantas, me conformó.

Naruto veía el intercambio de palabras entre los sannin y creyó que eso ya estaba resuelto, más no por eso dejó de vigilar a Kabuto, sonrió feliz si no se equivocaba él había ganado la apuesta: se quedaba con su Gama-chan y con el collar prometido, que era una gran recompensa.

La conversación concluyó y Orochimaru se retiró llevándose a su ayudante.

–Voy a llevármelo y regresó para que nos pongamos de acuerdo. –El de cabello negro se detuvo y volteó a ver a Jiraiya– y Jiraiya consígueme un bocadillo de ajo en escabeche con albahaca... ¡Apresurate idiota!

Tsunade se carcajeó –en cuanto Orochimaru desapareció– golpeando la espalda de su amigo

–¡Oh en realidad estás jodido!

El de cabello blanco suspiró, pero sonrió de lado no es como si no esperara eso y más por parte de su hormonada y antojadiza pareja. Jiraiya y Tsunade, se dirigieron donde Shizune y Naruto los esperaban y este último se acercó a ellos feliz.

–¡Gané Bāchan Tsunade!

–¡¿Como me llamaste mocoso?! Y yo que pensé erróneamente que algún día serías un buen candidato a Hokage, me arrepiento de eso.

–¡Y lo seré! –gritó entusiasmado el rubio– Y Sasuke será mi capitán Anbu.

–¿Sasuke?

–¡Si, mi hermano!

Tsunade miró a Jiraiya cuestionandolo.

–Es un Uchiha, Naruto se crio con él y su hermano Itachi..., bueno de él ya sabrás.

–A Itachi Uchiha si lo conozco.

–Si usted curó su pulmón –dijo el rubio.

–Muy cierto.

–Apresurémonos –cortó Jiraiya–, debo buscar lo que me pidieron tan amablemente.

–No querías esto, pues hay que aguantar. –dijo la rubia tomando a Tonton de los brazos de su aprendiz.

Regresaron al pueblo y en la posada Jiraiya le relató al de ojos miel todo lo que había sucedido en ese tiempo. Naruto se fue a dormir, pues esa conversación no parecía que fuera a terminar. El sol ya se ocultaba cuando el sannin de las serpientes llegó. La rubia se aproximó de inmediato a él y lo empezó a revisar... este no se opuso, demasiado ocupando devorando su aperitivo.

–El alimento es importante y sin saltarse las comidas que si no parecerá que se te ha atorado un chicharo.

–... –Orochimaru no contestó, pues la broma no le causó gracia.

Satisfecha Tsunade dejó de examinar a su ex-compañero.

–El útero es casi perfecto.

–¿Casi? –preguntó alarmado Jiraiya.

–Casi, por que no es natural que un varón tenga uno, pero es funcional y eso es lo que importa. ¿Me pregunto... –respondió la mujer.

–Clonación de células a nivel órganos. Me llevó años, pero ya vez. –explicó Orochimaru

–¡¿Entonces puedes crear otros órganos?! –preguntó entusiasmada la rubia.

–Si.

–Esto abre infinidad de opciones.

–¿Que me ofreces?

Tsunade vio seria a Orochimaru y se quedó pensando, era tal el avance en medicina que no podía dejar escapar esa gran oportunidad.

–Deja que tome el cargo y hablaremos.

–Bien. –concluyó el de cabello negro.

El sabio de los sapos solo observó el intercambio de frases satisfecho de que esos dos llegaran a un entendimiento y con una posible salvación para su pareja.

000

La tarde dos días después la rubia Tsuande-hime se presentaba en Konoha dispuesta a recibir el cargo de Godaime y con eso Naruto se despidió de ella y Shizune y corrió hasta el hospital sin darle tiempo a nadie de informarle que Sasuke ya estaba despierto.

Aún con su mochila cargando el rubio se encaminó hasta la habitación de Sasuke y al encontrarla vacía se asustó pensando que algo malo había sucedido...

–Regresaste dobe.

El rubio volteó escuchando –como si fuese un sueño– la voz amada y al ver a Sasuke de pie y sonriendole, sin esperar se lanzó a sus brazos. Sasuke lo recibió y lo abrazó llenándose del olor, calor de la presencia del kitsune, Sasuke alzó el rostro de Naruto y rozó los labios canelas.

–Te extrañe mi dobe.

–Y yo a ti mi teme, pero debía buscar...

–Lo sé, gracias Naruto.

El de ojos azules se pegó más al cuerpo contrario y suspiró satisfecho estaba de nuevo en Konoha y abrazando a su recuperado Sasu-chan ¿Que más podía pedir?

Lo prometido es deuda aquí está el otro capítulo.

Muchísimas gracias a: harunablakrose, mitsuki uchiha namikaze, sakura1402, Alba marina -gracias por apoyarlo y a ver que sorpresas te da este sannin-, narusempai, chizuruchan1999, Hatake.E, Saya Uchiha -Su muerte se veía venir ni modo. Por lo menos se recuperara Kakashi y si creo que se desquitó, pero siendo Itachi un espía seguro que actuó muchas veces en defensa de los de Konoha e Iruka se enoja, pero es mejor que el de cabello plata este herido y no muerto ;) Dr. Patrick O A'Sakura, Nessieprettysweet, Princezz Inuyoukai, Zanzamaru, YURIKO CHUN-LI, Moon-9215, kaoryciel94, harunablakrose, Linne-'Malfoy, KDMC, Dakota Boticcelli, Goshy -Sipi Sasukito metió la pata. Es rara, pero a mí me parece muy graciosa y más con las personalidades de los dos. Pein es alguien de cuidado, ya veremos si cambia de parecer ¿que opinas?