Capítulo XXIV
Sasuke revisó palmo al palmo el lugar, pues sería su hogar por años. Fue conociendo a varias personas que trabajaban con Orochimaru, algunos eran investigados para ver como funcionaba su chakra, su metabolismo o su Kekkei genkai, así fue como conoció a Kimimaro, Jugo –que siempre estaba con el primero– a Suigetsu, y a una chica medio loca –en opinión de Sasuke– que era Karin. Recorriendo los pasadizos el moreno no dejaba de pensar en cierto rubio deseando verlo de nuevo, dos semanas habían pasado y sentía que su sensei estaba en iguales condiciones que él, ya que todos aseguraban que estaba de mal humor por que Jiraiya -su pareja- no había ido a verlo. Por si fuera poco Sasuke solo había estado entrenando algunas técnicas de medicina y es que su sensei tenía una barriga que no lo dejaba entrenar físicamente ni caminar normalmente, a veces Sasuke se preguntaba si su aniki esperaba que aprendiera a caminar como pato y si esa era una técnica desconocida en el mundo shinobi, por que seguro que más de un contrincante se moriría... de risa si la ponía en practica. Sasuke siguió su camino hacia la superficie y buscó a Kabuto quien últimamente solía escapar de Orochimaru y no era el único, de todos los allegados al sannin solo Kimimaro lo soportaba.
–¿Qué pasa?
Preguntó el chico de anteojos que juntaba algunas plantas en el invernadero.
–¿Sabes cuando vendrá el sannin de los sapos?
–No ha mandado mensaje, esperaba llegar a una aldea pronto para dejar a tu amigo en la posada y venir.
–¡¿Lo dejara solo?!
–No lo sé.
Sasuke entró apresurado y furioso a cuestionar a su maestro, entendía que en la situación especial de Orochimaru necesitaba a su pareja, pero no para poner en peligro a su dobe.
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Itachi vio al sapo frente a él y se inclinó alzándolo mientras el rubio lo picaba con un dedo.
–Déjalo ya Deidara.
–Es que es tan real y... verde, pero trae un pergamino hm.
–... Por supuesto que es real.
El Uchiha negó y leyó el mensaje: una cita con Jiraiya en una aldea muy al norte de Konoha.
–¿Por que te querrá ver hm?
Itachi no contestó solo esperaba que no le hubiese pasado nada a su niño rubio por que rodarían cabezas si eso había sucedido. Kisame llegó hasta donde el rubio y el moreno entrenaban y les comentó:
–Debo traer al Yonbi.
–¿Solo tú? –preguntó curioso el rubio.
–Si. Individualmente seguimos siendo akatsukis. Deberían de aprovechar que Pain está planeando como capturar al cuatro colas -y de paso vengarse de los sannin- y salir.
–¿Aprovechar hm?
–Sasori está obsesionado con hacer una marioneta de su abuela y por el momento te ha dejado en total libertad ¿no?
–¡Nadie me manda hm!
–Como sea vengan conmigo y pueden desviarse en uno de los pueblos.
–¿Por que haces esto? –preguntó el moreno.
–Yo no hago nada, si los descubren yo no tendré nada que ver.
Terminó el hombre azul y se giró para salir de la aldea, Itachi y Deidara se miraron y siguieron a Kisame, después de todo este les estaba dando un buen pretexto y coartada y debían aprovecharla. Itachi se acercó a Deidara y le susurró.
–¿Y si te busca Sasori?
–Cuando está creando no hay nada más a su alrededor hm.
Itachi asintió, pero no le interesaba mucho lo que pensara el pelirrojo a quien ya tenía en la mira por no preocuparse por el rubio en el rapto de chico de Suna.
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El rubio caminó entre los puestos de comida y de artículos variados, buscando a su sensei este se había adelantado a buscar hospedaje y no lo encontraba, afortunadamente no le había dado a Gama-chan, pues seguro que su sensei se gastaba todo lo que la ranita traía y lo dejaban sin ahorros. Con esos pensamientos el rubio sintió hambre y buscó un local donde vendieran su preciado ramen, ordenando tres tazones medianos, asi cuando el estomago estuviese lleno, reiniciaría su búsqueda.
A las afueras del pequeño pueblo cerca de un acantilado, Jiraiya conversaba con su mensajero que estaba molesto por el trato hacia él por parte del rubio.
–Pero no te lo tomes a pecho.
El sapo se cruzó de brazos y desapareció. El de cabello blanco sonrió y siguió sentado, Sin embargo no se giró, pero le habló a los visitantes que llegaron.
–No tardaron, a veces creo que Pain no se toma en serio lo de vigilar a su gente.
–¿Que pasa? ¿Por que me llamaste?
Preguntó Itachi, mientras Deidara se acercaba a donde el sennin estaba sentado y se acomodó también. Jiraiya miró al rubio y agitando su largo cabello le dijo.
–Para ser un akatsuki eres algo confiado.
–No le veo el caso, por que mandar un mensaje si quiere pelear lo hará sin invitarnos formalmente hm.
–Tienes razón y bueno no tenemos tiempo de conversar así que voy al punto, Itachi quiero que cuides un par de días a Naruto, yo viajare para ver a Orochimaru.
–¿Es necesario?
–Si lo preguntas de ese modo me harás dudar de tu amor de hermano.
–Eso ni usted ni nadie tiene que refutarlo. La cuestión es que no puedo desaparecerme así como así solo por que usted quier visitar a su... amigo.
–No cortes la frase mocoso. Orochimaru es mi pareja y en necesario que yo vaya a verlo; incluso no se como le hagas, pero te necesitare por un mes por lo menos, para que cuides a Naruto, no digo que en este momento, pero será pronto.
Los dos chicos de capa negra se miraron un momento y luego giraron hacía el sannin.
–Me quedaré con él tengo un par de días de cuartada, pero el mes no lo creo posible.
Jiraiya se rascó la nuca y luego se mesó la barbilla caminando de un lado a otro hasta que encaró al moreno.
–Pues no veo otra solución que no sea llevarme a Naruto conmigo... Yo no le veo problemas, pero eres tú el que puso esas reglas locas.
–Yo a lo que no le veo el caso es a ir con su pareja por tanto tiempo, ¿que no puede detener su lívido?
–Si fuera solo eso mocoso idiota, pero...
Itachi se acomodó el sombrero dispuesto a contradecir cualquier explicación tonta del sensei de Naruto.
... Orochimaru consiguió lo que puede llamarse un gran descubrimiento, veras si yo tengo que estar con él es por que pronto dará a luz a nuestro hijo
Deidara fue el primero que empezó a reír como si le hubiesen contado un chiste buenísimo, en cambio Itachi se sobaba el puente de la nariz pensando: «¡¿De verdad pretende que le crea?! ¡Por Kami no puede ser que este hombre siendo un sannin se siga comportando como un adolescente con demasiadas hormonas!».
–¡Deja de reírte y tú habla de una vez! –gritó Jiraiya levantándose y se plantó molesto frente a los dos jóvenes– Es una realidad incluso Tsunade lo visita regularmente para llevar el control del embarazo.
Los dos chicos miraron al adulto y al verlo tan serio, el rubio saltó de inmediato de donde había tomado asiento cerca del este.
–¡¿Es contagioso hm?!
–¡Claro que no baka y si lo fuera no soy yo el que espera al bebé!... –El de cabello blanco al entender lo anterior fue cambiando su rostro hasta convertirlo en el de Ero-sennin y luego señaló a los muchachos. – Pero hay que ver quienes hacen travesuras juntos, a menos que tú –Señaló a Deidara– tengas a ...
–¡Él es mi pareja!
Y su alguna duda quedaba Itachi la disolvió de inmediato. El trió se quedó en silencio un rato y Jiraiya ya más tranquilo, le comentó al mayor de los Uchiha.
–Les estás poniendo una prueba y lo sé, pero por más que quiera protegerlos del dolor de una equivocación amorosa o de cualquiera cosa que les haga daño no podrás, es parte de la vida y debes dejarlos que caigan y se levanten de nuevo, simplemente no los dejes solos y tu apoyo será lo que necesiten.
–Ya lo quiero ver cuando ese crio nazca. –arremetió Itachi.
–Oh, también cometeré errores, pero que padre no los comete.
Deidara codeó a Itachi, pues ya llevaban mucho tiempo en ese lugar y a pesar de parecer una broma él no quería contagiarse y terminar cargando un mocoso en la barriga o donde fuera que lo llevaba Orochimaru.
–No tienen que estar mucho tiempo juntos y que sigan entrenando. –concluyó Itachi.
–Y que coman frutas y verduras. Como digas Oto-san. –bromeó el sannin de los sapos.
El rubio se giró discretamente ahogando una carcajada al notar el gesto de indignación del Uchiha.
Jiraiya y los dos chicos se separaron y los de capa negra se dirigieron hasta el pueblo, pero antes buscaron una roca que los cubriera y se quitaron la ropa característica –capa y sombrero.
–Están viejos para tener hijos hm.
–Se mantienen en buena forma.
–Parecerán abuelos en vez de padres.
–Que bien que no dijiste nada de esto, estando con Jiraiya.
–¿Es tan fuerte como aseguran?
–Entre esos dos hicieron retroceder a Pain y a los otros.
–Y no los dejaron ir tan ilesos hm.
–Ahí lo tienes, son fuertes separados y juntos son una amenaza.
–No creo que el mocoso que tengan sea un debilucho hm.
–No... ¿y uno nuestro?
–¡Ni en tus sueños Uchiha!... claro que si tú lo tienes, no tengo inconveniente.
Dijo socarrón el rubio esperando el gesto de pánico combinando con negación en el Uchiha, pero... eso no apareció, por lo que se aclaró la garganta y siguió hablando:
–Vamos, ya estoy listo.
Y así se adentraron en la aldea buscando a cierto rubio, Itachi rastreó entre los puestos, pero el rubio fue el que dio con el jinchuriki que se retiraba de un puesto de comida, lo que le recordó a Deidara que no habían comido y con eso mandó un mensajero a buscar a Itachi y él interceptó a Naruto.
–¡Ey!
Naruto se giró y buscó la voz dando con el rubio amigo de su aniki, al cual saludo feliz.
–¡Hola! –gritó agitando una mano y luego retrocedió recordando que Deidara pertenecía a akatsuki y que seguramente estaba de misión y sus compañeros estaban con él...
–No pienses tanto, vengo con Itachi hm.
–Oh ¿Y que hacen por aquí? –Se tranquilizó Naruto.
–Que te lo explique él, esperemoslo en ese puesto ¿Que tal está la comida?
–Deliciosa.
Los dos rubios caminaron de regreso a la tienda de comida y se sentaron. El rubio mayor aconsejado por Naruto ordenó y este como fue invitado no pudo despreciar y pidió otro tazón de ramen de cerdo.
–Si sigues comiendo te pondrás como los Akimichi.
Naruto sintió que con esas palabras le acariciaban los mechones rubios y volteó rápido.
–¡Aniki!
–Si tu peor pesadilla –bromeó el moreno, Tomó asiento junto a los rubios y pidió una orden de los mismo que Deidara, por que el tazón del rubio menor se veía demasiado grande.
–¿Apenas estás comiendo? –preguntó el moreno pensando que ya era tarde para que Naruto no hubiese probado alimento.
–No ya me iba, pero Deidara-san me invitó, no podía negarme, tú nos enseñaste a no ser descorteces.
Itachi solo vio al rubito y negó ese niño era un barril sin fondo cuando de esa comida se trataba. Estaban por terminar sus tazones cuando el moreno mencionó:
–Me quedare dos días contigo, tu sensei tuvo que ir a una misión.
–¿Misión? ¿No iba a ir con Orochimaru?
–¿Lo sabías?
–Si, sé que van a tener un bebé. Lo que no me explicó es como lo metieron ahí, me refiero a que ninguno de los dos es mujer y... no entiendo ¿Como fue aniki?
A Itachi casi se le atoraron los fideos y Deidara abrió los ojos como platos, esa conversación era muy seria y definitivamente él tenía que regresar, «si no Sasori no danna lo buscaría ¡Si eso!»Se dijo:
–La cuenta yo la pago, como ya encontraste a tu hermano y Sasori no danna debe preguntarse donde estoy -no quiero levantar sospechas-, así que me voy Itachi hm.
El rubio mayor sacaba Ryō para pagar y ya estaba yéndose cuando una mano lo detuvo del brazo.
–Dijiste que Sasori está muy ocupado y cuando salimos lo hicimos con Kisame si él no regresa, que explicaciones darás.
Deidara se sentó otra vez algo incomodo y buscando como zafarse de esa situación engorrosa. Naruto por su parte vio todo lo que sucedió, pero eso no lo distrajo de lo que estaba preguntando.
–¿Me dirás, aniki?
–Le abrieron la panza a Orochimaru y lo metieron. –concluyó el mayor y Deidara dejó caer su cabeza sobre la mesa.– Termina de comer que buscaremos un hostal.
Naruto se encogió de hombros y siguió comiendo, sin notar que el rubio mayor veía con burla al moreno.
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Sasuke por su parte ya cuestionaba al sannin de las serpientes, pues estaba muy indignado.
–¡¿Dejará solo a Naruto?! ¡Y si lo atrapan!
–... Sasuke no grites y piensa un poco, que te sirva ese cerebro Uchiha. No lo dejara solo, se comunicaría con tu hermano mayor para dejarlo con él. –dijo el de cabello largo buscando paciencia para no mandar al Uchiha menor... muy lejos.
–...
–¿Ya fuiste a revisar a Suigetsu? –El silencio de Sasuke le dio la respuesta.– Ve a ver que no este molestando a Kimimaro o a Karin.
Sasuke salio de la habitación donde el sannin pensaba dormir antes de que él hubiese llegado a interrumpirlo. Se internó hasta donde el de complexión acuosa estaba probando sus habilidades, haciendo que el joven de cabello blanco se resbalara y casi cayera antes de su inseparable Jugo lo detuviera.
–¡Suigetsu deja en paz a Kimimaro! ¡Vamos a revisar tu fluidez! –gritó Sasuke. Y la mancha de agua se convirtió en el otro chico de cabello violeta. Este se encogió de hombros y salió rumbo al laboratorio. Sasuke se dirigió a los otros jovenes– ¿Kimimaro ya le hiciste las pruebas a Karin?
–No, estoy ocupado con las de Jugo ¿puedes hacerlas tú?
–Bien. Y toma una siesta después de que termines y no me mires asi, son ordenes de Orochimaru.
Y a pesar de que Kimimaro era mayor que Sasuke a este ya se le habían asignado tareas iguales alas suyas. Al principio el chico de ojos verdes se había sentido relegado al llegar el moreno y por que él había estado casi al borde de la muerte, pero pronto se dio cuenta que el Uchiha estaba ahí para entrenar y no como posible seguidor del sannin. Kimimaro vio partir a los dos menores y se giró hacia su acompañante.
–Vamos a ver si Karin reconoce tu chakra en uno de los animales.
–¿Algo pequeño?
–No, empezaremos por un grande.
–¿Un lobo?
–Si.
–¿Si falla te quedaras con ella hasta que lo logre? –preguntó preocupado el de cabello naranja.
–Solo un rato, sé que no debo forzarme Orochimaru-sama, me lo ha advertido y ademas... hoy quiero dormir abrazado por ti. –dijo sonriente el de cabello blanco viendo la reacción de sorpresa del otro– Es broma.
Susurró Kimimaro. Ambos eran jóvenes y a sus quince años solo habían experimentado besos, pero el sentir al otro se estaba volviendo cada vez mas urgente y volviéndolos más atrevidos o por lo menos Kimimaro que viendo que su gran ídolo Orochimaru estaba con un hombre como pareja, no veía mal sentir algo más que amistad por Jugo, y este se había ganado ese derecho al estar siempre cerca y apoyándolo en todo, sobre todo en su enfermedad y su reciente recuperación, propinándole cariñosos cuidados.
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Naruto caminó custodiado por los dos mayores hasta llegar a una posada. Itachi entró primero seguido de los dos rubios, la habitación ya estaba rentada, pues el moreno lo estaba haciendo cuando el insecto que mandó Deidara lo encontró. Los tres subieron hasta el segundo piso y ahí el rubio menor corrió por los pasillos hasta dar con la puerta que les habían indicado.
–¡Yo quiero una de las camas ustedes tendrán que compartir!
Los dos jóvenes no se molestaron, pues eso les convenía a ellos y no es que pensaran hacer algo estando con el rubito, pero no estaba de más compartir la cama y sentirse cerca. El Uchiha entró y se descalzó para luego recostarse en la cama, pero viendo que el rubio menor seguía corriendo inspeccionado todo, lo llamó:
–Naruto ve a bañarte y lavate los dientes que mañana entrenas con nosotros.
Los ojos azules brillaron en el rubio y emocionado obedeció a su hermano de inmediato. Al dejarlos solos, Deidara se acercó a Itachi y se recostó junto a él.
–¿De verdad dejaras que se crea esa tontería de hace un rato?
–...
–Tienes dos opciones o explicárselo tú o dejar que el sannin lo haga hm.
–Hablare con él de inmediato. –El de ojos negros se levantó y se acercó a la ventana.– Solo no quiero que se apresure a crecer.
–De verdad Uchiha, no puedes ser tan sobre protector ¡es dañino hm!
–...
El pelinegro no pudo refutar eso y suspiró derrotado al escuchar que el rubito ya había terminado de su aseo personal y al verlo salir ya con su pijama puesta.
–Naruto...
–Si.
–Ven tenemos que hablar.
–¡¿Pasa algo malo?!
–De cierto modo, yo te mentí... –El rubio menor miró al pelinegro y esperó paciente -rarisimo en él- la explicación.– Veras te mentí al decirte que a Orochimaru le metieron al bebé por el estomago, bueno de cierto modo así es, no es del todo mentira... Naruto ese sannin logró crear la forma de que un hombre puede tener un bebé y lo único que necesita es tener una pareja del mismo sexo, y tener relaciones sexuales.
–Oh... la biología de hombre/mujer nos la han enseñado en la academia, pero entre dos hombres...
«¡Oh no! No puede estar preguntando eso!» Se dijo Itachi. Deidara vio el aprieto en el que se encontraba el moreno e intentó explicar.
–Es casi lo mismo, con mucho amor y confianza, cuando se tiene suficiente edad para tomarlo como algo serio.
Itachi vio con admiración al rubio y deseó que Naruto se conformara con esa explicación, ya buscaría material escrito que lo ayudara a explicarle al rubito, pero eso sería cuando cumpliera mas años.
–Bien... creo que entiendo –contestó el rubito poco convencido, de cierta forma a él en esos momentos solo le interesaba aprender más para ser un buen shinobi y ganarle a Sasuke– ¡¿Que me enseñaran mañana?!
Los dos mayores comenzaron relatarle y los ojos se abrían cada vez más.
–Ahora a dormir.
Ordenó Itachi y Naruto se metió en las cobijas esperando que su hermano y el amigo de este lo imitaran, pero ellos se prepararon para darse un baño... juntos. Naruto se acomodó y bien cubierto por las mantas, se dispuso a descansar y olvidarse de todo a su alrededor sabiendo que estando su aniki este no permitiría que los tomaran desprevenidos si los atacaban o algo así.
Deidara se desnudó y abrió las llaves esperando a su acompañante quien entró poco después.
–¿Ya se durmió?
–En eso está, pero en cuanto lo haga no hay poder humano que lo despierte.
–Pero es un gennin hm.
–Por supuesto, sin embargo sabe que estando nosotros no hay peligros que lo acechen y aprovecha eso.
–Niño astuto hm. Y tú aniki ven aquí que todo el día e querido estar contigo, cuando estás en plan de nii-san te ves muy sexy hm.
Si eran ciertas o no las palabras del rubio no era importante lo que interesaba era que eso los llevó a acariciarse y disfrutarlo. Los besos entre los dos eran intercambiados con ternura. Acallando los sonidos en la boca del contrario, ambos recorrieron el cuerpo del otro enjabonandolo y apretándolo. Itachi amasó las nalgas del rubio y uno de sus dedos las recorrió hasta dar con el agujero preparándolo para su miembro, el rubio cooperando se giró y apoyándose en la pared alzó un poco las caderas dejando expuesto el trasero y su orificio Itachi al verlo se dejó caer de rodillas y empezó a saborearlo recorriendo con la lengua los pliegues. El de ojos azules se mordía los labios tratando de no hacer mucho ruido por lo que le susurró al moreno.
–Hazlo ya Itachi.
Y como una orden Itachi obedeció y lo penetró abrazándolo para pegarlo a su cuerpo y poder acariciarlo mientras lo embestía.
En la habitación el rubio menor sospechaba que los dos mayores eran novios como Iruka-nii y Kakashi-sensei, pero esperaría a que su nii-san estuviera preparado para decírselo. Con esos pensamientos rondando su cabecita Naruto se internó en el mundo de los sueños.
Cuando los dos mayores salieron el jinchuriki ya estaba despatarrado en su cama, por lo que Itachi se acercó a acomodarlo y taparlo con las mantas, mientras tanto el rubio mayor, dejaba su ropa cerca y notó unos pergaminos que sobresalían de la mochila de rubio, por lo que se acercó a meterlos de nuevo, pero al tomarlos y leer un poco, se quedó impresionado y con los colores subiendole al rostro.
–¿Que es eso?
–...
–Deidara.
Como el de coleta no hizo caso alguno, el moreno se acercó y leyó sobre el hombro de este y lo que vio casi lo hace sonrojarse.
–¡¿Donde encotraste eso?!
–...
–¿Deidara?
–En la mochila de Naruto.
La cara de horror de Itachi fue como ver un cometa que pasa cada mil años y el rubio nunca la olvidaría, pero no podía seguir divirtiéndose, por lo que le tendió los papales.
–Esa letra me es conocida. Vaya así que Gama-sannin es el autor de esto.
–¿Ya lo habías leído?
–Algo así, tengo un conocido que es muy aficionado a leerlo.
–Pues una que otra cosa es muy educativa hm.
Itachi observó al rubio y lo besó castamente, a él le gustaba más improvisar que aprender de un libro, y es que el nuevo Icha Icha era el borrador de algo nuevo: relaciones entre parejas del mismo sexo.
–Si ese sensei pervertido le ha mostrado esto a Naruto lo matare.
–Escóndelo, y no creo que se lo haya enseñado, a lo mejor solo le pidió que lo guardara, estaba atado cuando lo encontré hm.
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Iruka caminaba rumbo a su casa, después de un largo día de clases deseando que Kakashi no estuviese de misión, pues ahora la mansión Uchiha le parecía demasiado grande para él, y los recuerdos se le hacían dolorosos extrañando a los tres ausentes. El sensei caminó por el solitario barrio Uchiha cuando una voz lo detuvo.
–¡Iruka-sensei! –El chico castaño lo llamó agitando la mano.
–Buenas noche Haku.
–Buenas noche Iruka-san, lo estaba esperando.
–¿A mí? ¿Que pasa?
–Nada malo, es que deseábamos invitarlo a cenar con nosotros.
Iruka sonrió un poco, pesando en que sus únicos vecinos siempre trataban de no dejarlo solo y de estar al pendiente de él, a pesar de que Zabuza no era muy comunicativo con la mayoría de las personas, al parecer se había acostumbrado a su presencia y se explayaba más.
–No puedo negarme, ya que me has estado esperando.
Haku asintió y los dos se encaminaron hasta la casa de la pareja, que solo lo eran de nombre, pues el mayor había respetado mucho a Haku e incluso nunca lo había tocado de ese modo. Entraron a la casa de una sola planta, pero al estilo tradicional que contaba con su propio jardín con fuente. En la sala Zabuza los esperaba y saludó cortésmente al maestro. Haku fue a la cocina a ver si la cena ya estaba lista y dejó a los dos mayores a solas.
–¿Como ha estado Iruka-sensei?
–Bien Zabuza-san extrañándolos un poco, pero no se puede evitar.
–De Naruto sabe que regresará y Sasuke... si me lo permite decir, también creo que lo hará, no conocí personalmente al hermanos mayor -por lo que no puedo opinar-, pero los chicos son muy apegados a usted.
–Si lo son, y yo también quiero creer que Sasuke regresara.
–Abusando de su visita me gustaría consultarle algo.
–Al contrario, si en algo le puedo ayudar.
Zabuza se asomó para ver que Haku siguiera en la cocina y comenzó a decir.
–Últimamente Haku ha estado molesto conmigo.
–¿Por que?
–Pues parece que considera que ya esta en edad de... ser mi pareja y no solo de nombre.– concluyó el hombre algo avergonzado y esperando que Iruka lo aconsejara.– Siendo que usted es un maestro y trata con chicos de esa edad, quisiera preguntarle que debo hacer, yo no quiero lastimarlo, pero tampoco quiero que crea que no es importante para mí, yo por supuesto lo veo como mi pareja.
El de cicatriz se quedó pensando y luego vio al mayor.
–Haku tiene dieciséis años y casi toda su vida a estado con usted, lo que creo es que no está seguro de que los sentimientos de él sean verdaderos o solo agradecimiento ¿No es así?
–...
–Como shinobis a veces consideramos a los adolescentes no aptos para tomar esas decisiones, pero para ser asesinos despiadados si que lo son. Eso es algo incongruente ¿no cree? por un lado los hacemos crecer muy rápido y por otro no creemos que sean tan maduros. No cometa ese error Zabuza-san, puede elegir entre: que Haku descubra y experimente ese sentimiento con usted que no le hará daño intencionalmente o dejar que busque a alguien más que no sabe como lo tratara.
La voz del menor llamándolos los distrajo, más Iruka ya había dado el consejo y Zabuza lo tomó muy bien. Esa noche cuando el maestro ya se había retirado y los platos de la cena ya estaban limpios. Zabuza, abrazó al menor y por primera vez lo besó con pasión, y este respondió enredando los brazos en el cuello de moreno dejando que todo eso que sentía y que guardaba por respeto a su mentor explotara en una marea de entusiasmo que devoró todo a su paso y orilló a Zabuza a tomarlo.
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Orochimaru leía un pergamino recostado en su cama, cuando unos golpes en la puerta de la habitación lo interrumpieron. Kabuto entró mencionando:
–Lo buscan Orochimaru-sama.
Una cabellera de color blanco se coló por la puerta entre abierta. El sannin de las serpientes dejó lo que estaba haciendo y esperó a que Jiraiya entrara, y si bien su gesto no varió su corazón tamborileaba en su pecho, pues la sola presencia de su pareja parecía alborotar todas sus hormonas, por lo que una solitaria y atrevida lágrima rodó por el ojo derecho del pelinegro quien se apresuró a limpiarla.
–Ya estoy aquí.
Dijo como saludo Jiraiya tratando de no avergonzar al otro haciendo notar que vio la lágrima. Se acercó a la cama para besar los labios del hombre recostado y después bajar hasta el vientre abultado y besarle también. El abrazó que siguió fue la confirmación de que ambos se añoraban. Las ropas fueron retiradas de sus cuerpos y el sannin de los sapos preparó lentamente a su amante hasta que lo sintió listo y los embistió sintiendo que por fin la espera llegaba a su final. Cuando el arrebato de lujuria concluyó y el de marcas rojas los limpió a ambos, sin ponerse ropa se metieron bajo las mantas y entre murmullos conversaron hasta que ambos cayeron dormidos.
Al otro día, Sasuke aprovechó el buen humor de su maestro y le pidió a Kimimaro –Orochimaru no permitía que el chico de cabello blanco peleara hasta que se recuperase por completo– y Jugo que practicaran con él afuera de la guarida. Orochimaru acompañado de Jiraiya estuvieron presentes e incluso ambos le estuvieron dando indicaciones al moreno, lo que resulto ser un entrenamiento en toda regla y bastante duro para el menor de los Uchiha.
Y lejos de ese lugar un rubito también sudaba a mares siendo atacado por dos akatsukis que no le daba descanso. Esquivó varios animales explosivos y destruyó alguno clones de sombra del Uchiha, pero sentía que estaba siendo acorralado y el chakra del Kyūbi se dejó ver.
Deidara se retiró veloz e Itachi corrió hasta el chico de marquitas usando su sharingan y buscando la conciencia de este... «Regresa Naruto, no dejes que te domine». Al lograrlo el rubio caía desmadejado cuando Itachi lo tomó en brazos y de ese modo lo llevaba hasta el pueblo. Mencionandole a Deidara:
–Quisiera tener más tiempo para entrenar con él y evitar que el zorro lo domine.
–Por eso elegiste bien a su maestro no puedes estar con ellos todo el tiempo y por otro lado mantenerlos alejados de Pain; es mejor de este modo y lo sabes.
El Uchiha no dijo nada, pero sabía la respuesta.
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Las vacaciones terminaron y todos regresaron a sus trabajos. Naruto y Jiraiya emprendieron su viaje pasando por varias aldeas y conociendo gente, sin olvidar el entrenamiento del menor. Las visitas de Itachi se hicieron mas espaciadas, pero no desaparecieron –como prometió– intercalaba estas entre Naruto y Sasuke. Y en ese momento escuchaba al moreno menor.
–Por el momento ya he aprendido varios jutsus médicos y los otros me han ayudado con jutsus y gengutsus.
–¿Los otros?
–Si, todos los experimentos de Orochimaru.
–¿Y él?
–Cada vez más gordo. ¿No crees?
–Yo diría barrigón. –dijo el moreno mayor.
–Falta solo un mes para que el bebé nazca.
–¿Y tú sabes como...
–Si, ya te dije que estudie jutsus médicos y por consiguiente la biología humana.
–En cuanto al nacimiento, sabes que Jiraiya vendrá con Naruto, pero quiero que ustedes se comporten.
–Aniki te recuerdo que Naruto y yo aún somos menores, no haremos nada de lo que piensas ¿No confías en nosotros?
–Por supuesto, sin embargo no me refería a eso. –dijo Itachi fastidiado al ver que Sasuke si que sabía más que Naruto en cuanto ese tema– Te hablo de seguir entrenando, pero siendo útiles si los necesitan sus sensei.
–Oh, entiendo.
Y para confirmar las palabras de Itachi, Orochimaru llegaba por uno de los pasillos en compañía de Kimimaro y Kabuto.
–¡Itachi-kun tanto tiempo! –saludó el sannin.
Los dos Uchiha intentaron con todas sus fuerzas sonreír –para que el de cabello negro no tuviera uno de esos ataques de ira que venía teniendo desde que su estomago estaba más grande y por lo tanto su embarazo más avanzado– lo que resultó en una mueca medio extraña que dejó helados a los tres recién llegados. Orochimaru se aclaró la garganta y optó por pasar de largo y dejar a los dos Uchiha.
–¿Que pasó? –preguntó Itachi–, pensé que venía a hablar con nosotros.
–Ni idea.
Contesto el menor. Con Orochimaru y sus acompañantes Kimimaro comentaba:
–Eso fue terrorífico.
–Si.
Contestaron los otros dos.
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Jiraiya escuchó a la serpiente y asintió, cuando esta desapareció el adulto llamó al pequeño rubio.
–Naruto debemos regresar, al parecer Orochimaru está en reposo absoluto y requiere de mi presencia... más bien yo ya quiero estar con él. Prepara tus cosas.
–¿Iré yo también?
–Si.
–¿Y aniki lo sabe?
–Lo sabe, así que portate bien y no defraudes su confianza o la mía, mocoso.
Naruto evitó responder algún reclamo y se dispuso a empacar, a velocidad de la luz ya estaba listo. Jiraiya hizo dos clones parecidos a ellos y les traspasó chakra dejándolos en su lugar para que nadie los siguiera o los buscara, luego invocó uno de sus sapos buceo y se dispusieron a viajar de ese modo escondiendo el lugar de su destino.
Con sendas sonrisas los dos se introdujeron en el estomago del anfibio e iniciaron su viaje de regreso a la guarida de Orochimaru.
En tanto este ya había lanzado varias serpientes en contra de todo aquel que se atreviese a decir que no debía hacer mucho esfuerzo, por lo que Sasuke y Kimimaro optaron por mandar a Suigetsu y como este se convertía en liquido, las viperinas no lo podían atrapar. Por otra parte afuera de la base, Kabuto había sacado a Karin para que vigilaran la llegada del sannin de los sapos, más la chica no parecía sentir el chakra de la llegada anhelada por todos ellos.
El pequeño animal verde en ese momento entraba por uno de los ductos de ventilación y se escabullía hasta uno de los pasillos que llevaba a las habitaciones. Sasuke creyó sentir algo, pero fue tan minúsculo que no lo creyó posible, más la sensación se repitió y él lo pudo notar buscando la fuente de donde provenía, uso su sharingan y lo notó, un pequeño sapo que brincaba en dirección a la habitación de Orochimaru, el moreno siguió al animal.
–Naruto.
Dijo muy quedo y sonrió feliz. Con Orochimaru, el sapo se detuvo frente a la puerta y abrió la boca, dejando salir a su pasajeros. El sannin de las serpientes dejó de gritarle a Suigetsu y se acomodó en la cama para esperar. Los dos viajeros –ya que estuvieron fuera– dejaron que el sapo se desapareciera.
–Jiraiya baka te dije que eramos muy viejos para esto. –Fue lo primero que escuchó el de cabello blanco de su pareja.
Al que vio muy desmejorado, sintiéndose culpable por insistirle tanto para que intentaran ser padres.
Como el momento era muy intimo, Naruto se escabulló discretamente y al hacerlo se topó con Sasuke que lo miraba cruzado de brazos y sonriendole.
–Dobe...
–Teme...
Fueron las frases cariñosas del reencuentro, antes de que los dos chicos se fundieran en un abrazo apretado. Después de revisarse detenidamente los dos caminaron por los pasillos, pues Sasuke quería mostrarle todo el lugar al rubio. Sasuke le presentó a todos al rubio, que de inmediato comenzó a interesarse por la vida y obra de todos, hasta que la posesividad del moreno lo hizo jalar al rubito y llevarlo para seguir con el tour.
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Orochimaru permitió que Jiraiya lo masajeara y escuchando la voz de este se fue quedando dormido. El Gama-sannin se quedó observando el rostro de su amante y suspiró algo preocupado, amaba a su bebé, pero temía que Orochimaru no saliera bien librado del parto, que si bien sería cesárea no dejaba de ser peligroso. Jiraiya se recostó con muchísimo cuidado y besó el cabello del pelinegro.
–No en vano eres un sannin y esto será pan comido para ti.
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Naruto y Sasuke fueron tan útiles como su aniki les había ordenado y trataban de no molestar a sus senseis que ya solo esperaban a Tsunade para la operación y es que el vientre de Orochimaru ya no resistiría tanta tensión ni podría estirase más. El rubio ayudaba en la limpieza y Sasuke en la cocina. El alojamiento para el equipo que asistiría al parto debía estar listo. El Uchiha escuchó el golpe y supo que el rubio andaba por ahí.
–Naruto te he dicho que no pulas el piso si vas a estar pasando. Ven acá.
Lo llamó y el rubio asomó su despeinada cabellera por la puerta de la cocina. El moreno lo atrajo hacia a él y le revisó el chichón en la cabeza. Removió las hebras rubias para verlo mejor.
–No es nada Sasuke ¡yo soy un gennin muy fuerte!
–Lo se. –Sonrió el moreno y besó la rubia cabeza. Y como recompensa te he preparado ramen de pollo, no creo que sea tan bueno como el del Ichiraku, pero lo intente.
El de ojos azules olvidó pronto la caída y corrió a sentarse para que Sasuke le sirviera.
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No pasaron ni veinticuatro horas cuando la rubia medico y su inseparable ayudante llegaron a la base junto con un exclusivo equipo de médicos. Para Jiraiya fue como ver a su salvación, pues Orochimaru ya sentía tanto dolor que tuvieron que anestesiarlo.
Casi ocho horas mas tarde, todos los habitantes de la guarida esperaban las noticias. En la sala de operaciones Tsunade terminaba de suturar a Orochimaru, mientras Jiraiya sostenía a un bultito limpio y cubierto con una cobijita azul.
–Ya está –dijo la Godaime– Este loco es todo un genio y muy valiente. ¿Y tú que esperas para presumir a tu primogénito?
–Unigénito, no creo que pueda verlo –miró al pelinegro– de nuevo sufriendo por tanto dolor.
–Eso amigo, tú no lo decides, que al cotejar datos es capaz de hacerlo de nuevo para perfeccionarlo.
–No, ya no estamos en edad de tener mas, con mi Kaminari tengo suficiente.
Jiraiya besó el rostro sonrosado y regordete del pequeño. delineando con un dedo las marcas rojas –cual lágrimas– en las comisuras de los ojos.
–Se parece a ti, pero en color de Orochimaru. –bromeó la rubia voluptuosa.
–Es lo más hermoso que he visto.
–Eres un padre.
Los dos amigos se sonrieron.
–Gracias Tsunade.
–Al contrario, ustedes son el principio de algo asombroso.
Con eso ultimo la mujer empujó a Jiraiya a la salida y ella supervisó que Orochimaru fuera trasladado a su habitación, esperaba que cuando este despertara Jiraiya ya hubiese terminado de mostrar orgulloso a su hijo.
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Lee caminó hasta la academia y esperó a que los chicos salieran. Iruka salió y vio al chico en la puerta que lo saludaba sonriente.
–Iruka-sensei, buenas tardes.
–Buenas tardes Lee ¿que te trae por aquí?
–Mi equipo y yo vamos a una misión a Suna y como ahí hay un chico que siempre que voy me pregunta por Naruto e venido a preguntarle si no ha sabido de él.
–Si, Lee al parecer su entrenamiento va muy bien y su sensei le ha enseñado muchas cosas.
–¿Todavía quiere buscar a Sasuke?
–Si, eso no cambia.
–Por mi parte yo estoy de acuerdo.
Dijo el pelinegro y con eso se despidió del maestro agradeciéndole la información. Iruka vio partir al menor y en dirección contraria a este, Kakashi llegaba por él.
–Hoy saliste a tiempo por la junta.
–Y aún asi, ya vamos retrasados.
Los dos Jōnnin se apresuraron para llegar a la torre de la hokage. Al llegar notaron que la mayoría de los shinobis –que no salieron de misión– de la aldea ya estaban ahí. La rubia los llamó hasta la sala de reuniones y ahí inicio la junta donde informó de los nuevos avances de la medicina y mostró a varios shinobis que eran prueba fehaciente del éxito.
–Y por último, tenemos que lo que considerábamos imposible... no lo es tanto. Para las parejas del mismo sexo la posibilidad de ser padres y no por adopción si no geneticamente, sin vientre prestado.
Los murmullos llenaron el lugar y las preguntas no se hicieron esperar y la rubia contestó lo mejor que pudo cada una de ellas teniendo las notas de su antiguo compañero para apoyarse.
–De esto, tendremos de visita la prueba viviente en un par de semanas: el hijo de dos grandes shinobis, uno de ellos el que ha hecho posible cada uno de estos adelantos: Orochimaru y el otro Jiraiya.
Y si la sala estaba alborotada antes con eso último fue un caos, que se tuvo que sofocar para escuchar la situación y explicaciones de Tsunade del regreso de un renegado.
Horas más tarde en la mansion Uchiha Kakashi esperaba a que Iruka le sirviera té, y cuando este lo hizo:
–Tú lo sabías y por eso no te deprimiste tanto por la traición de Sasuke.
–No podía decírtelo.
–¿Cuando confiaras en mí?
–Confió en ti, en lo que respecta a mí te lo he contado todo, pero en lo que concierne otras
personas no es decisión mía decírtelo u ocultarlo, fue una orden de Tsunade para proteger a sus amigos y a los chicos, solo esperamos que la información no se filtre y que Pain no se entere de todo.
–No puedo enojarme, por que creo que todo resultó en beneficio para esta aldea y el mundo ninja. Aunque eso de tener hijos me tiene intrigado y muy curioso.
–También a mí. Ya quiero conocer a Kaminari.
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Días después en un lugar más alejado, un pelirrojo comentaba con su aliada de cabello azul.
–Un hijo de los sannin... sería la venganza perfecta. Ya quiero conocerlo.
Kaminari: Rayo o trueno.
Muchas gracias a:
Alba marina, chizuruchan1999, Saya Uchiha -ya ha nacido y si es varón. Itachi y Deidara cada vez son más formales y no lo han notado jejeje-, mitsuki uchiha namikaze, Princezz Inuyoukai, alessa-vulturi, Zanzamaru, narusempai, Hatake.E, kaoryciel94, Ally-Nessi Cullen, YURIKO CHUN-LI, harunablakrose, Nessieprettysweet, Moon-9215, Kennich -Bueno espero que no hayas tenido nada importante que hacer ;) y en cuanto a lo otro, hago lo mejor que puedo para seguir las enseñanzas de Ayann -mi maestra.
