Después de media hora sentados en silencio, y ya acabada la partida entre Seto, Mary y Kido, (ésta última quedando como ganadora), Hibiya empezó a discutir con Kano de nuevo y empezaron a pelearse en el sofá cayendo encima de Kido haciendo que se levantara y apartara a los dos. Finalmente cada Kido y Mary se fueron a empezar a preparar la cena, Kano se fue a su habitación y Seto se acompañó a Hibiya a su habitación y jugaron a otro juego de mesa. Mary se encontraba nerviosa cuando el pequeño se encontraba alrededor porque decía que le miraba raro y creía que su naturaleza le estorbaba así que prefirió ayudar a la líder con la que también se sentía a gusto a pesar de no ser tan útil como pensaba. Kido le gustaría decirle unas cosas a la torpeza de Mary por haberle roto tantos platos, pero aún así la valoraba y no le daba mucha importancia.
Pero en la sala principal aún se encontraban Shintaro y Konoha. Mientras el primero seguía disfrutando del wi-fi gratis Konoha se entretenía observando la pantalla del ordenador como si lo que hiciera Shintaro fuera lo más interesante del mundo. Después de otra media hora en silencio Kido llamó a todos para que se sentaran a cenar. Había preparado trozos de carne con nata y algunas especias, era un plato que le gustaba casi todo el mundo, fácil de hacer y además si había alguien a quien no le gustaba la nata siempre podía cambiarla por kétchup o por mayonesa.
Después de cenar casi todos se fueron a acompañar a Hibiya a su casa, Mary se fue a la habitación de la líder a dormir porque era la única que tenía doble cama y Shintaro y Konoha se quedaron en el salón de nuevo. La lluvia había amainado pero la conexión seguía igual y Shintaro quería acabar de ver un capítulo de un anime poco conocido pero que aún así a él le encantaba.
-Shintaro… antes de irme Kido me dijo que podía ducharme antes de dormir así que… me gustaría ir al baño unos minutos si no te importa… -dijo el albino mientras estiraba una de las mangas de la chaqueta roja para llamar la atención del otro chico.
El azabache se le quedó mirando algo preocupado quitándose los cascos con dramatismo y pestañeó varias veces. Se rascó la nuca y suspiró.
-Konoha, voy contigo- dijo finalmente cerrando los ojos con decisión- voy a vigilar que no te hagas daño y que no te resbales. Ducharse es una tarea peligrosa y no quiero que te hagas daño.
Mentiroso. Sólo quería internet. Y quizás comprobar si los rumores del peluche del triceratops eran ciertos. Pero esa no era su prioridad. Konoha tenía una de las fuentes de placer que movían a Shintaro. Internet. Soda era la otra fuente.
A Konoha le pareció buena idea ya que miró al otro chico como si ducharse fuera mortal así que pensó que si pasaba algo, Shintaro estaría ahí para protegerle.
Cerró la puerta del baño tras de sí después de seguir al peliblanco y se sentó encima de la taza del váter al lado de la bañera. Konoha se le quedó mirando durante un par de minutos en silencio sin mostrar algún signo de expresión en su rostro diferente al de siempre y decidió empezar a sacarse la ropa, empezando por la parte de arriba. El torso del androide estaba descubierto. Su piel era realmente blanca, casi de porcelana, y su figura era alta y delgada y no parecía importarle estar desvistiéndose delante del hikikomori, que no había levantado la vista de la pantalla del portátil.
Konoha empezó a quitarse los tirantes negros de los pantalones con cuidado y seguidamente bajó la cremallera de su pantalón dejando ver los infantiles calzoncillos de dinosaurios que llevaba debajo de la ropa.
Por pura casualidad, a Shintaro le llamó algo la atención y levantó la vista, encontrándose de lleno con el ombligo del albino, que estaba a su lado mirando lo que hacía Shintaro mientras la bañera se llenaba.
- Shintaro está rojo – puntualizó Konoha llevando su dedo índice a una de las mejillas del mencionado pinchándolas suavemente- ¿Está bien?
-¿...K-K-K-K-Konoha? ¿Qué haces sin ropa…?
- ¿Debería bañarme con la ropa?
- ¡N-No quiero decir eso! - sobresaltado y nervioso, Shintaro bajó la mirada hacia la pantalla del portátil otra vez con la cara sonrojada hasta las orejas. Intentaba no prestarle atención a los infantiles calzoncillos del otro chico que no se apartaba de él, invadiendo su espacio personal- sólo que… estamos los dos aquí…
- Me gusta estar con Shintaro -murmuró Konoha acariciándole la cabeza al mencionado para intentar que se sintiera mejor- ¿Quieres bañarte conmigo?
En ese momento el trasero de Shintaro se resbaló de la taza del váter haciendo que se cayera, no sin antes levantar los brazos intentando salvar su portátil de estamparse con el suelo. ¿Qué demonios estaba diciendo de repente? ¿Bañarse con Konoha? No dejaba que nadie entrara mientras que se cambiaba de ropa, ¿Cómo iba a bañarse con alguien? Era su mejor amigo pero…
¿Porqué su corazón latía tan rápido?
Las manos le sudaban y le costaba tragar saliva. Garganta seca, ojos abiertos como platos. ¿Qué le estaba pasando?
- E-Está bien… si así te sientes mejor… -el azabache murmuró empezando a quitarse el jersey rojo poco a poco, aún con las mejillas rojas.
