Capítulo XXVII
Esa noche cuando se disponían a descansar Naruto y Sasuke, recibieron la visita de Jiraiya.
–Prepárense, que en dos días habrá una nueva separación. Naruto es hora de que te enseñe como controlar el chakra del Kyūbi, dejamos que crecieras un poco y pulieras tus habilidades, pero sin que manejes ese chakra no habrá avance real.
–Pero él ha aprendido mucho. –opinó Sasuke.
–Y no estás equivocado, sin embargo Naruto podría tener una fuerza impresionante si logramos nuestro objetivo.
–¡Lo conseguiré dettebayo!
–Que bueno que lo tomes bien por que serán como mínimo seis meses.
Los chicos se quedaron mudos, pero el rubio suspiró y asintió, sabiendo que si bien la separación era de más tiempo que las últimas ocasiones, el motivo era por que el entrenamiento era importante y exhaustivo.
–¿Sabes lo que eso significa Dobe?
–¿Qué?
–Que en cuanto nos volvamos a ver, mediremos habilidades.
Una sonrisa cómplice fue el modo en que los menores sellaron ese trato. Jiraiya sonrió de lado y dejó a esos dos que planearan su despedida y rencuentro. El sannin bajó por los pasillos hasta llegar a uno de lo laboratorios donde Orochimaru redactaba las notas de su última prueba.
Kaminari estaba en sus corral jugando con sus nuevos guardaespaldas y una pelota que se lanzaban entre los tres, la pequeña serpiente al no tener extremidades la botaba con la cola, mientras el pequeño sapo era el que más interactuaba con el niño.
Jiraiya llegó hasta el corral y al verlo el niño aplaudió contento y estiró los brazos para que su padre lo alzara. El hombre de marcas en los ojos no se resistió y cuando alzó a su hijo les dio permiso a sus guardias para desaparecer. Orochimaru se giró un segundo para ver a los dos que conversaban amenamente.
–¿Como se lo tomaron?
–Bien, después de todo saben que es importante y su competitividad no ha disminuido. Creo que soy yo el que se resiste a dejarlos a ustedes dos.
–Entiendo, pero primero la promesa que hicimos.
–Cierto. ¿iremos mañana con Tsunade?
–Si, llevaré a Kaminari, aún creo que es algo peligroso, pero es mejor que no haya dudas acerca de su existencia. –dijo Orochimaru acercándose y acariciando las hebras negras de su hijo.
–Con nosotros será suficiente para protegerlo. –aseguró orgulloso Jiraiya.
Al sannin pelinegro estaba de acuerdo, dejarían en la base a los otros.
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Deidara se asomó por uno de los edificios y buscó la figura de la que escapaba; al no verlo por ninguna parte, suspiro aliviado. Había estado huyendo del sanguijuela/shinobi que era Tobi, este lo seguía a cada segundo sin dejar que el rubio se pudiese acercar a Itachi antes de que este saliese de nuevo a otra misión. Pensando en eso el rubio avanzó entre los callejones y salió a las afueras de la aldea, él consideraba que la vigilancia de Tobi no era mera coincidencia, lo malo es que no había podido hablar con Itachi y confirmarlo para ponerse de acuerdo en lo que harían.
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Tsunade revisaba algunos documentos, que Shizune le pasaba, cuando uno de los shinobis pidió permiso para pasar. Tsunade se lo otorgó.
–¿Que te trae por aquí Iruka?
–He traído los resultados de los alumnos que se graduaran y tendrán su banda ninja.
–Oh esta bien. Y ya que estas por aquí te pediré que le informes a todos los shinobis que los necesito en una reunión mañana por la tarde.
–Si hokage sama... ¿puedo preguntar el motivo?
La mujer rubia asintió sabiendo que el sensei era parte de todo lo que se refería a los sannin y los chicos que entrenaban con ellos.
–Orochimaru y Jiraiya vendrán y traerán a su hijo.
Iruka asintió y salió apresurado a realizar la orden de la Hokage, y cuando terminó caminó hasta el barrio Uchiha en donde Haku limpiaba las armas de ambos, en lo que Zabuza realizaba su recorrido por la barrera. El sensei se presentó y el chico castaño se encontraba sentado en uno de los sillones de la sala terminando de alinear alguno shuriken.
–Iruka-sensei.
–Te traigo un mensaje de la hokage, mañana por la tarde habrá reunión de shinobis en la torre. Pero –y eso como información secreta– el motivo es que por fin conoceremos al bebé de los sannin.
–¡¿De verdad?!
–Si y eso quiere decir que las investigaciones se han confirmado y con eso los primeros embarazos se realizaran en breve.
–Pues es una gran noticia, a pesar de que aún no creo que se me permita ser uno de los afortunados.
–Pero ya es una posibilidad más cercana.
–Eso es cierto.
Con la noticia dada, Iruka regresó a la academia donde nuevas noticias lo esperaban. Jiraiya había mandado una carta donde le informaba de todas las novedades tanto buenas como malas y es que el sensei agradecía que no le ocultaran las cosas por muy malas que fueran.
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Itachi caminó escuchando las conversación de Kisame quien se bien no se entrometía en los asuntos del moreno si le informaba de lo que se enteraba escuchando a los otros akatsukis –de los cuales ya no quedaban muchos–. En ese momento recolectaban información de Hachibi y por eso su misión sería algo larga, por lo tanto no podían estar sin intercambiar palabra y la peculiaridad de Kisame era que sabía cuando detenerse al hablar o cuando Itachi se aburría que era lo mismo.
–Deidara se las verá difíciles con su nuevo compañero, y más que este parece tener como distracción seguirlo a todas partes.
–Por lo menos sabe que no actuara por vanidad como el anterior.
–Perdimos a dos de los nuestros ese día.
–El otro fue capturado, seguro que él mismo se liberara.
Y era cierto estaban seguro de que el Camino animal –que había sido capturado– pronto se liberaría por sus propios medios.
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Los dos sannin se dispusieron a partir mientras dejaban a cargo a Kimimaro. Sasuke chasqueó la lengua, pero no se opuso, los otros sabían que si Kimimaro se ponía en plan adulto, no habría poder humano que lo hiciera quebrantar las reglas.
–Tienen mucho que estudiar y entrenar, ademas están a cargo de varios experimentos no puede descuidarlos, espero que se comporten –advirtió Orochimaru.
Cuando este avanzó llevando en brazos a Kaminari, Jiraiya se acercó a los jóvenes.
–Si se divierten no hagan muchos destrozos y no traigan mujeres a la base y si lo hacen tomenles foto... –No terminó la frase, pues una serpiente había salido disparada en su dirección y enredada en su cuello lo estaba ahogando.
Los chicos trataron de no reírse y vieron como los sannin –que más bien parecían unos padres dejando a sus hijos solos un fin de semana– se alejaban discutiendo. Al verlos perderse bajo la montaña, la voz de Suigetsu se escuchó:
–Yo lavo los pasillos y reviso las muestras del proyecto B.
–Karin te toca limpiar los terrarios. –La chica torció la boca, pero se internó en la base obedeciendo a Kimimaro.– Jugo y yo ayudaremos a los investigadores y prepararemos la comida. Por último, Naruto y Sasuke a limpiar y acomodar las salas de entrenamiento... –Sin muchas ganas los dos restantes caminaron hacía dentro.– Por que en la tarde organizaremos los encuentros.
Los ojos les brillaron a los presentes y casi corrieron para terminar sus tareas, pues Kimimaro había prometido un encuentro lo que significaba combatir por equipo y solos, todos contra todos, valiendo todas sus técnicas, no era el primero que tenían, pues estando solos ese era su entretenimiento favorito y evitando que los sannin se enteraran, incluso ellos mismos se curaban las heridas después del juego.
Jugo y Kimimaro era un buen equipo juntos, muy fuertes y coordinados, Naruto y Sasuke también a excepción de que muchas veces no se ponían de acuerdo, Suigetsu era muy difícil de atrapar y Karin otro tanto al sentir el chakra de todos.
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Con el sol a sus espaldas, los sannin llegaron a las afueras de Konoha. Kaminari dormía plácidamente –ahora atado a la espalda de Jiraiya–, Orochimaru se detuvo y observó a las conocidas estatuas.
–De nuevo aquí.
–Pero esta vez no como prófugo si no como un investigador de Konoha.
–Pues espero que haya beneficio económicos, mira que nuestro hijo se parece a ti y come como si fueran tres, cada vez se parece mas a una bola de arroz.
–¡¿Insinúas que somos gordos?!
–...
Orochimaru no respondió, pero Jiraiya siguió preguntándole y sintiéndose insultado, y también defendiendo a su pequeño, aceptaba que estaba un poco regordete, pero «todos los niños eran así a esa edad» se justificaba el sannin. Los tres continuaron y llegaron a las puertas de la aldea Izumo y Kotetsu los vieron pasar y salieron a recibirlos.
–Bienvenidos, la hokage los espera. –dijo Izumo.
Diciendo esto caminó por delante en lo que su compañero hacía un par de clones de sombra y seguía al grupo. Orochimaru miró a su pareja y este se encogió de hombros al no entender tanta formalidad antes su llegada. Llegaron a la torre y subieron, caminando hasta la oficina de la rubia; constataron que era cierto que los esperaban –a decir verdad muchos shinobis y kunoichis de la aldea–, incluso muchos de su generación. Iruka los vio llegar y fue el único que se atrevió a acercarse para saludarlos, que si bien Jiraiya era conocido como aliado, Orochimaru todavía levantaba un poco de sospecha y temor.
–Espero que no hayan tenido contratiempos. –dijo el sensei.
–A decir verdad estuvo bastante tranquilo, supongo que los akatsukis no quieren vernos por un tiempo. –bromeó Jiraiya.
Este último comentario hizo que una ola de murmuraciones creciera en los grupos de shinobis y kunoichis. Haku al ver que el maestro era bien recibido se acercó, seguido de Zabuza.
–Iruka-sensei...
–Oh, les presento a Haku y Zabuza son...
–Conocí a otro espadachín de la niebla. –aseguró Orochimaru dirigiéndose al mayor que lo vio con curiosidad. – Kisame Hoshigaki y a Samaheda ¿Y la tuya es...
Zabuza sabiendo que de ese temperamental hombre dependía que su pareja cumpliera su sueño, mostró a Kubikiribōchō. El sannin observó la hoja alabando sus características, de pronto un murmullo que se fue convirtiendo en llanto rompió la atmósfera. Kaminari estaba despertando y al parecer no lo hacía de buen humor. Jiraiya giró al pequeño y le retiró las mantas, el niño parpadeó aún sollozando y al descubrir la sonrisa bonachona de su padre dejó de llorar, el sannin lo sacó de su atado y lo acomodó, el niño se restregó los ojitos adormilados y al descubrir a su gestante estiró lo brazos de inmediato, este no se hizo del rogar y tomó al niño. Durante todo este proceso los presentes estaban en total silenció descubriendo que la reunión de esa tarde era para conocer al niño milagro del que ya no hubo duda que fuera hijo de los sannin: con esa piel marfileña, cabello negro y diminutas marcas rojas como lágrimas en los ojos castaños, sin olvidar el cuerpo un poquito grueso parecido a la complexión del sannin de los sapos y por si había dudas el balbuceo parecido a un papá del pequeño las disipó.
Tsunade salía de su oficina y al ver lo que sucedía caminó hasta su ex compañeros.
–Gracias por ahorrarme explicaciones.
A continuación estiró los brazos y el sociable Kaminari aceptó el ofrecimiento, de ese modo y con el niño en un brazo la rubia llamó a todos a la sala de reuniones seguida de Shizune y los sannin. Ton ton fue el encargado de entretener al niño en lo que la hokage y Orochimaru explicaban los nuevos avances y las condiciones para su uso.
–Ahora bien, estos adelantos deben de ser compartidos, pero quiero ser un poco egoísta y mantener los descubrimientos de Orochimaru para nosotros, no estoy diciendo que no se los mostraremos a otras aldeas, pero prefiero que se perfeccionen aquí en Konoha.
–Y siendo yo el descubridor, estoy de acuerdo.
La reunión se disolvió y sobra decir que muchos de los shinobis y kunoichis presentes estaban muy impresionados por las vidas que se salvarían con los trasplantes de órganos clonados. Por otra parte lo del embarazo masculino fue tomado con tranquilidad y tolerancia.
Tsunade –aún en la sala– le mostró la lista a Orochimaru que la fue leyendo y contando a los candidatos.
–No te esfuerces, hasta el momento van veinte y se van apuntando más, ahora lo que falta y saber cuantos de ellos son viables.
–Eso estimada anciana, no es un problema.
–¡¿Como me llamaste?!
Jiraiya vio a Shizune y le ofreció la mano para levantarse de la alfombra donde estaba jugando con Tonton y Kaminari.
–No quiero salir herido, te invito a comer, dejemos que esos locos investigadores se pongan de acuerdo o se maten entre ellos, que es lo mismo.
–Pero Jiraiya-sama...
–Está bien eso lo hacen desde que eramos niños, no te preocupes.
El sannin y la kunoichi salieron juntos llevando al bebé y al cerdito, pues no querían que hubiera victimas inocentes por el enfrentamiento de los otros sannin.
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Por otro lado Haku y Zabuza caminaban con Iruka hasta el barrio Uchiha conversando acerca de la reunión.
–Grandes investigaciones con éxito se suman a los logros del sannin de las serpientes.
–Sin lugar a dudas Zabuza-san. –confirmó Iruka.– Es una lastima que Kakashi no haya podido estar y conocer a Kaminari.
–No hay duda de que es hijo de ambos. –dijo Haku con una sonrisa ilusionada.
Zabuza no siguió la conversación, pero los dos castaños estuvieron intercambiando puntos de vista.
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Tsunade y Orochimaru ya estaban más tranquilos poniéndose de acuerdo en las preguntas que debía llevar el cuestionario de los aspirantes. Cuando los prófugos entraron con recipientes de comida de un restaurante.
–Eso puede esperar, tendremos dos días para que se pongan de acuerdo. Y es hora de comer.
Jiraiya depositó los recipientes y luego se sentó pidiéndole a Shizune que le diera a su hijo.
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Los huesos de Kimimaro alcanzaron a hacerle un rasguño, pues Jugo lo había sujetado impidiéndole huir, Naruto atacó con un rasengan y fue su momento para escapar siguiendo al clon del rubio que lo guiaba a uno de los pasadizo.
–Corre teme, Suigetsu venía detrás de mí, con él se entretendrán un poco.
El rubio y el moreno siguieron su camino cuando un atacante se lanzó hacía el moreno que lo esquivo de inmediato. Karin alcanzo a detener su caída y Naruto no desperdiciaría la oportunidad por lo que usó el taijutsu y la dejó noqueada. Al terminar Sasuke lo miró cruzado de brazos.
–¡A mí no me engaña solo quería manosearte, sabe bien que no es rival para ti!
Sasuke se acercó y besó a Naruto.
–Siempre me defenderás de ese tipo de ataques.
–¡Por supuesto tebbayo!
Un kunai pasó rozando las hebras azabache y los chicos se pusieron a correr de nuevo, sabiendo que el equipo de Kimimaro y Jugo ya se habían deshecho del obstáculo –Suigetsu–. Sasuke invocó a una serpiente blanca que junto con un sapo de color azul que trajo Naruto detuvieron a los competidores, en lo que ellos formaban varios sellos explosivos que colocaron en el techo y el piso, luego siguieron su camino hasta detenerse en un recoveco donde esperaron a los otros dos.
–Haremos varios clones de sombra y los mandaremos hacía Kimimaro, Jugo se desesperara por eso y eso lo hará cometer un error, yo lo atacare en ese momento y...
–¡¿Por qué tú?! ¡Yo quiero atacarlo! –interrumpió Naruto.
–¡Dije que lo haré yo, dobe!
–¡No es justo!
–Ya es tarde para esa estrategia –se escuchó divertida la voz de Kimimaro.
En lo que discutían, los otros habían esquivado los sellos y ya estaba ahí, así que lo siguiente fue pelear con todas sus técnicas, los golpes, kunais y katones junto con rasenganes y chidoris atacaba a la enorme mole que era Jugo y a la casi impenetrable armadura de Kimimaro. El fuego de un chidori nagashi fue alimentado por el viento cortante y con eso los otros dos no pudieron, pero nadie salió ileso de ese entrenamiento y Sasuke cargaba a un Naruto que tenía atravesado un pedazo de hueso –del chico del clan Kaguya–en la pierna, por su parte Sasuke sentía que una de sus costillas le lastimaba, era casi seguro que la tuviese astillada, Jugo tenía quemaduras casi en todo el cuerpo –que se le compondrían pronto– y es que había protegido a Kimimaro del fuego. Al llegar a la enfermería notaron que Karin yacía inconsciente y Suigetsu reposaba en un gran contenedor con agua, seguramente que los investigadores o los otros habitantes de la base los habían llevado hasta ahí.
Kimimaro se dispuso a curar a Jugo y pronto este estuvo descansando, luego camino hasta Naruto y con ayuda de Sasuke sacaron con mucho cuidado lo que lastimaba al rubio para que su pierna pudiese sanar con el poder del Kyūbi, Al terminar con Naruto, Kimimaro hizo recostar a Sasuke y lo revisó notando que si había una leve fractura en una de las costillas del lado derecho, por lo que tuvo que llamar a uno de los médicos del equipo de investigación y juntos operaron a Sasuke y lo vendaron. El medico los miró y negó:
–Es mejor que no hagan esfuerzo alguno para que se repongan antes de que Orochimaru-sama regrese. ¿Y quien ganó?
–Empate. –confirmaron todos los participantes.
–Ya veo, mandare a alguien que les traiga la comida, es mejor que no se muevan de aquí.
Los pacientes asintieron y se dispusieron a esperar acostados en las diferentes camillas, aunque cuatro de ellos compartieron una.
–Ustedes hubiesen ganado si se pusieran de acuerdo y dejaran de pelear. –les dijo socarrón Suigetsu, al rubio y al moreno.
–...
Sasuke y Naruto no contestaron y mejor se enroscaron abrazados –todo lo que les permitían sus heridas– y se dispusieron a dormitar un poco. Antes de que el cansancio los venciera el de ojos negros acarició el cabello rubio con la nariz y le susurró al jinchuriki.
–¿Ya no te duele?
–Poquito, es que se está cerrando, pero nada que no pueda aguantar.
–Mi dobe valiente.
El mencionado sintió un calorcito por orgullo que recorría su cuerpo y por instinto se abrazó más a Sasuke.
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La comitiva salió en cuanto la noticia fue dada, no deseaban por ningún motivo perder la oportunidad de constatar que tan reales eran los llamados descubrimientos de Orochimaru, por lo que un kazekage con más años y experiencia a cuestas, se dirigía a la aldea escondida de la hoja.
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Orochimaru caminaba por delante con Tsunade, Jiraiya y Shizune estaban detrás correteando como niños con Tonton y Kaminari.
–Le ha gustado mucho ese cerdito, seguro que lo echará de menos cuando nos vayamos. –decía Jiraiya a la chica de cabello negro viendo a su hijo seguir al puerquito rosado.
–¿Pero no se quedaran mas tiempo?
–No, solo el necesario, pues el entrenamiento de nuestros discípulos va por lo más difícil.
Por su parte los otros sannin llegaban ya a las puertas del hospital donde Hiroshi y Sakura salieron a recibirlos.
–Hiroshi-san y Sakura Haruno. Él es un de mis mejores médicos y ella es mi alumna. –presentó la rubia.
–Me han contado mucho de usted Hiroshi-san, me dicen que con usted es con el único que los Uchiha fueron obedientes –dijo el de cabello negro haciendo ruborizarse al medico, luego miró a la chica– Te recuerdo, eras parte del equipo en donde Sasuke-kun y Naruto-kun estaban. ¿Casualidad Tsunade?
–Por supuesto que no. –afirmó la rubia.
–Entiendo, solo espero que no seas tan violenta como esta mujer. –concluyó el de cabello negro, dirigiéndose a la chica de cabello rosa.
Un torbellino verde apareció y alcanzó a detenerse antes de chocar con la hokage y sus invitados. Sakura se acercó y le dio un sopapo al chico.
–¡Ten más cuidado Lee!
Orochimaru vio la escena y mencionó.
–Ya no hay caso, es igual a ti.
Mientras Rock se sobaba la cabeza, Jiraiya y Shizune llegaron.
–¿Qué pasa?
Orochimaru sintió un tirón en su pantalón y al bajar la vista vio que su hijo hacía intentos infructuosos por subir para que lo cargara.
–Un poco más cariño, casi lo logras –animaba el sannin.
El niño cayó de sentón, los presentes esperaron que rompiera a llorar, más el niño de dos años, frunció el ceño y aplaudió con fuerza, de pronto de dos nubes de humo aparecieron una serpiente de tres metros y un sapo con una sombrilla de bambú, esperando -–por lo que se veía– ordenes del niño. Un voz de ultratumba se escuchó recriminando a los dos animales.
–¡¿Que demonios están haciendo?! Kaminari no tiene edad para firmar un contrato con ustedes y menos con los dos clanes: los sapos y las serpientes. –bramó Tsunade.
Los animales se miraron y en su lengua replicaron.
–¿Quien dice que lo hacemos por un contrato? el mocoso le agrada a Ogama sennin...
–Y también a Hakuja sennin ¿Por que te oponesss mujer?
–Por que si siguen ayudándolo no se esforzara, así que díganle a los sennin que le agradecemos la deferencia, pero que nuestro hijo necesita aprender que las cosas se deben de ganar y esforzarse por alcanzar sus objetivos. –explicó Orochimaru.
–Es cierto y díganle al viejo Ogama que iré a visitarlo pronto para agradecerle personalmente.
Las invocaciones desaparecieron y la rubia vio cuestionando a su amigos.
–No teníamos idea. Pero mira que mi hijo ya es estimado por Hakuja sennin y yo ni siquiera le conozco... aún. –refunfuño Orochimaru.
Kaminari por su parte aburrido de toda la conversación se había quedado sentado en el suelo y jugaba con un par de piedras.
Lee de pronto recordó el por que de la carrera y se plantó frente a la hokage.
–Hokage-sama mi maestro me ha enviado a informarle que un grupo de shinobis se dirigen a este lugar, cruzaron la puerta hace unos minutos a gran velocidad, es el Kazekage y su escolta.
La rubia se cruzó de brazos y cerró los ojos.
–Definitivamente tenemos un espía o a los de Konoha no les quedó claro, que los experimentos se quedarían en secreto por el momento.
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Gaara corría por las calles de la aldea buscando a la rubia hokage, tal vez estaba actuando de manera poco diplomática, pero ya había esperado muchos años y eso debía arreglarlo de inmediato, sabiendo que en cualquier momento podía perder su propiedad si seguía con la mascara de obediente Hokage seguidor de las políticas viejas de los ancianos del consejo. Tuvo que soportar y fingir por dos años temiendo que le quitaran el titulo si no seguía las ideas, pero ese mismo día y aún en su aldea se enteró de las nuevas y no pudo reprimir esa fiera que vivía en su interior –y no era el fantasma del shukaku ni mucho menos y le gritaba que tomara lo que le pertenecía: El poder real para guiar a su aldea y la libertad de elegir lo que realmente deseaba. Pero no todo era fácil, pues otro temor se encubó en su corazón ¿su actitud no había alejado a esa persona?... más no en vano Gaara era en un valiente y fuerte shinobi que enfrentaría las consecuencias de sus actos y trataría de reparar su error... ya tendría tiempo en su vida conyugal para eso, por que el rechazo no era opción para la otra persona, no estaba preguntando su opinión.
Vislumbró al estructura que era el hospital y las figuras que estaban paradas en las afueras de este, corrió más rápido superando por mucho a su escolta. Tsunade lo vio llegar y recorrer con los ojos verdes a todos los que estaban de pie ahí.
–¿Kazekage-sama a que debo su visita tan... inesperada?
Preguntó la de coletas algo mosqueada por la actitud prepotente del mocoso pelirrojo. Quien no se sabia si la ignoraba por presunción o solo por que su interés lo tenía atrapado el bebé pelinegro que conversaba con el cerdito rosa.
–Él es su hijo.
No fue una pregunta si no una afirmación del pelirrojo. Jiraiya se acercó a su hijo y lo alzó.
–Si, es real y no un truco o mentira.
–Es cierto, eso dije... –Recordó Gaara, observó de nuevo y sintió que todo saldría como esperaba– ¡Tú! –gritó el joven de ojos verdes y jaló a la persona abrazándola posesiva mente y diciéndole a Tsunade.– Él gestara a mis hijos.
El silencio reinó en el lugar... Lee solo veía aterrorizado a todos desde el abrazó férreo de Gaara.
Ya ven Gaara no era tan tontito al contrario es bastante abusadito, ¿o abusivo?
Algo cortito, espero que no se enojen, muchísimas gracias a:
Alba marina, Zanzamaru , Moon-9215, harunablakrose, Ally-Nessi Cullen, Nessieprettysweet, Goshy - Te entiendo el trabajo a veces es absorbente. Y gracias por las porras, Pues me temo que el pelirrojo tiraba hacia otra dirección. Sasuke y Naruto siguen igual de unidos. Y Pein descansó esta vez, pero no creo que se quede así. Gracias por leer y comentar.-, alessa-vulturi -Ahí lo tienes solo fingía un tiempo para hacerse fuerte y sabio ;) -, Saya Uchiha -Si seguiré hasta donde va el manga, pero no será muy apegado a la realidad, por que si no tendría que matar a Hinata y Sakura jejejeje - y NekoYaoiSasuNaru.
Para compensar lo cortito y ver algo más de SasuNaru les invito a leer Olita.
s/9324868/1/Olita
