Capitulo XVIII

El silencio se extendió, incluso varias bocas se abrieron al escuchar lo que había gritado el Kazegage. Jiraiya vio fue el primero en reaccionar y una carcajada se escuchó llenando el lugar.

–¡Que gracioso es este muchacho!

Tsunade Y Orochimaru se vieron sin saber que creer; si pensar igual que Jiraiya y reírse o ver la forma de quitarle a Gaara un Lee petrificado, sin que hubiese una pelea épica por esa acción. El sannin pelinegro aprovechó que Gaara fulminaba con la mirada a Jiraiya y se posicionó con sutileza a un lado del Kazekage, Tsunade hizo lo mismo tratando de cercar al chico de la arena. Jiraiya siguió distrayendo al de ojos verdes provocandolo:

–¡Mira tú eres aún un mocoso y seguro que no sabes la responsabilidad de ser padre!

–¡Soy el Kazekage de Suna!

–Y mi pareja y yo somos sannin y créeme la paternidad es todo un reto, ademas ni siquiera le has dado tiempo de responder a este muchacho.

Gaara por fin regresó la vista al chico que tenía abrazando y este se la de volvió; tratando de no ofenderle, Rock respondió:

–Yo... yo... ¡Me gusta Sakura-chan!

La sorpresa fue el movimiento que los otros sannin estaban esperando, Tsunade jaló a Lee en lo que Orochimaru atrapaba a Gaara con unas serpientes que se enredaron en este o por lo menos eso es lo que pretendían, pues el Kazekage saltó y su arena detuvo el ataque. Tsunade interrumpió cualquier movimiento de agresión hacia el chico y le gritó:

–No pretendíamos atacarlo Kazekage, por favor regrese y hablemos como adultos... bueno como kages.

–No soy un niño y está decisión fue pensada de antemano, no me traten como si fuese idiota. Ese chico –Señalo a Rock– me gusta demasiado y será mio con su permiso o sin él.

–Ni tenemos por que entrometernos, pero esa no es la forma para pedirle a alguien que sea tu pareja y mucho menos que sea el gestante de tus hijos. Regresemos a la torre. –contestó Orochimaru.

Todos avanzaron y cuando Gaara notó que Rock no se movía y en cambio se quedaba atrás con Sakura e Hiroshi. Se quedó parado y lo llamó cual si fuese una orden:

–Lee, ven.

Rock estaba un poco indeciso, pero Hiroshi le dio un empujoncito, nadie deseaba iniciar una batalla y más cuando la guardia del Kazekage estaba llegando en esos instantes. La comitiva avanzó por las calles, donde muchos aldeanos los veían curiosos, pues más de uno escuchó la declaración del Kage pelirrojo. Llegaron a la torre, Gaara caminaba cerca de la Hokage, pero sin dejar de voltear a ver si Lee los seguía. Jiraiya que estaba muy divertido con la situación se acercó a Rock y le dijo quedo.

–Mira, si cooperas no habrá problema alguno, después de todo no te dolerá mucho y... –Lee abrió los ojos asustado.

–Callate ya Jiraiya y deja en paz al muchacho que no cualquiera soporta que te abran el ano y saquen un niño de este tamaño por ahí. –Orochimaru señaló a Kaminari que sin saber de que iba el asunto sonrió contento.

A Rock que siempre había sido valiente, le temblaron las piernas y casi echa a correr en dirección contraria; hasta que en un movimiento discreto, Tsunade se atrasó y golpeó a los dos sannin varones por burlarse del menor y mentirle de ese modo.

–Las cosas ya están mal como para que ustedes sigan molestando. –regañó la rubia.

El grupo de personas llegó hasta la torre y subieron hasta la oficina de Tsunade y ella se posicionó en su escritorio. Orochimaru buscó un lugar donde sentarse y Jiraiya bajó a su retoño a quien con un dedo sobre los labios le indicó que debía estar calladito, el niño imitó el gesto y optó por caminar hasta su padre pelinegro y buscar subirse a su regazo –señal que tenía sueño– para acomodarse, Jiraiya invocó un sapo calabaza y le pidió algo, el animal rebuscó dentro y entregó el biberón del menor, el de cabello blanco lo tomó y fue hasta su pareja e hijo y se lo entregó al infante.

Tsunade veía las reacciones de los de Suna notando que si bien estaban atentos a la convivencia de los sannin con su hijo, aún había una pequeña duda con respecto a lo real de esa concepción.

–A pesar de que no tengo por que hacerlo les mostraré las pruebas de ADN de mi ahijado y ahí comprobaran que definitivamente es hijo de mis compañeros.

–No estamos aquí para cuestionar la existencia de ese niño... bueno no solo por eso –se corrigió Gaara.– estamos conscientes que de que los avances de... del sannin son sorprendentes y no podemos ser ciegos o sordos a los beneficio que conllevaría eso. Debemos dejar de lado los prejuicios o las ideas arcaicas y avanzar con las nuevas generaciones de shinobis y con eso darles las armas para vencer las enfermedades o las heridas. Como Kazekage debo de pensar en mi gente, en mi aldea. Está mañana salí de Suna dejando atrás cualquier cosa que me detuviera en hacer lo necesario, como los ancianos y su renuencia a mejorar la calidad de vida de los shinobis, solo por desconfiar la fuente de los conocimientos adquiridos. –Los tres sannin se removieron inquieto enfadados por saber que el consejo de Suna cuestionaba las investigaciones solo por que las había hecho Orochimaru.– Durante un par de años aprendí lo bueno de ellos y me entrene para ser mejor líder, pero no pienso como ellos.

–Con esa forma de pensar me está convenciendo para aceptar su pedido de cooperación... Iniciaremos por los informes de los casos de trasplante exitosos...

–Espere Hokage, antes de enfrascarnos en asuntos que atañen a las aldeas, quisiera que mi propuesta fuera tomada en serio.

Los sannin se vieron entre ellos y luego miraron a Lee, este se removió inquieto en su lugar esperando la decisión de los adultos.

–Eso no podemos decidirlo nosotros, pero si me permite decírselo el chico ya dio su punto de vista. –concluyó la rubia

Gaara se giró hacia el de traje verde y lo vio detenidamente acercándose lentamente dejando salir cada miligramo de sensualidad que poseía –a pesar de no ser consciente de ello– Rock tragó saliva y esperó como hipnotizado, pero no era el único incluso Orochimaru veía embelesado al Kage. Jiraiya miró molesto al chico, pero no intervinó.

–¿Rock Lee, de verdad te gusta tanto esa chica? ¿No puedes siquiera pensar en mi proposición?

–Yo... yo... Bueno no se que decir, tal vez si me dejara pensar un poco y...

–¡Ya está, estaré un tiempo por aquí y no te separaras de mí!

El pensamiento de todos fue que en cuanto el asunto de los hijos del Kazekage no hubo avance alguno. Afortunadamente Suna sería un buen socio de negocios si el Kazekage estaba dispuesto a invertir en más investigaciones de Orochimaru.

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Por la noche en la base; los jugadores ya estaban de pie y cenando en el comedor y no en la enfermería. Después cada uno se fue a descansar a sus habitaciones. Jugo caminaba con Kimimaro y sin notar que eran observado, antes de entrar a su habitación el joven más alto tomó posesivamente de la cintura al más bajo y lo besó con imperiosa necesidad. Naruto se cubrió la boca por que sonreía picaramente y Sasuke solo chasqueó la lengua y jaló a su rubio arriba con dirección a su habitación.

–Dobe vouyerista.

–Teme amargado.

Los dos sonrieron cómplices y a la mitad del pasillo se dieron besitos por toda la cara.

–Naruto...

–...

–Quiero saborearte... –La voz ronca del adolescente moreno erizó la piel del rubio.

–¿No te duele la herida?

–No mucho y mi deseo por ti es más urgente.

Los dos chicos se tomaron de la mano y corrieron el tramo que los separaba de la intimidad de su habitación, al llegar se desnudaron entre besos y caricias. Sasuke cumplió su palabra, besó y lamió cada pedazo de piel canela; el rubio serpenteó entre las sabanas y soltó una risita que era de nervios y gusto a partes iguales. El moreno sonrió al notar la reacción de Naruto, no queriendo que esa imagen de su rubio desapareciera, bajó hasta el falo y le dio un lameton a este.

–Sasu...

Escuchar la voz de su rubito diciendo su nombre solo lo hizo encenderse más y de un solo movimiento se metió el pene del de ojos azules a la boca, lo lamió y chupó hasta que este vio las estrellas, mientras Sasuke no dejaba de masturbarse llegando al mismo tiempo que Naruto.

Los adolscentes no pasaban más allá de ese intercambio de pasión, respetando la promesa a su aniki y así mismos.

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Itachi y Kisame regresaban de su misión con suficiente información del hachibi, por desgracia este estaba bien custodiado en Komogakure y por el Raikage A; no era imposible apresarlo, pero necesitarían a todos los akatsukis. Pain escuchó la información sin embargo no estaba molesto.

–No todo es malo, el nanabi ya está prácticamente en nuestro poder ya que ella simplemente se quería deshacer de él.* –Los presentes se quedaron callados. Claro que no sabe que al deshacerse de él... morirá. –El grupo se dispuso a realizar el sello de los dragones ilusorios, pero el de cabello naranja los detuvo.– Aún no, dejemos que los recién llegados tomen un descanso, después de todo esto nos llevara más tiempo, pues somos pocos miembros.

Concluyó algo molesto el líder. Y con eso la reunión terminó. Tobi para curiosidad de Deidara lo dejó yéndose a seguir a Pain. Y como el rubio no podía perder esa maravillosa oportunidad, salió corriendo con dirección a la casa de Itachi, claro que lo encontró en el camino.

–¿Que pasó en nuestra ausencia?

–No se como lo lograron, pero se enteraron que dos de los jinchūrikis no dieron mucha pelea para que les extrajeran el bijū hm.

–Nuestro líder no es nada débil, eso lo reconozco, debió ir él por esos contenedores. –mencionó Itachi.– Pero algo tiene que lo hace muy poderoso.

–Debe haberlo, sin embargo no creo que nos lo diga y mucho menos a ti o a mí hm. De hecho estoy casi seguro que solo nos mantiene con vida por que como mencionó hace un rato, ya no somos muchos hm.

–Solo tendremos poco tiempo antes de que tengamos que iniciar el plan de nuestra jubilación de Akatsuki.

–Si... Oye Itachi a todo esto ¿Eres rico? Hm.

–¿A que viene eso?

–Pues dudo que los muertos necesiten dineroy Pain no les dará a nuestras familias el dinero que hemos reunido como miembros de Akatsuki, por eso quiero saber si terminaré vendiendo piezas de arcilla en las aldeas para mantenerme hm.

Itachi miró al rubio y sonrió por el sarcasmos de este, aunque parte de esa broma era verdadera preocupación y no deseaba que este se preocupara por cosas tan nimias.

–El dinero de toda el clan Uchiha, pues hace poco supe que la única tía que teníamos, falleció dejándonos como herederos de todo.

–Oh también a Sasuke, pero dudo que ese niño pase privaciones si sigue con el rubito que será Hokage hm.

–¿También te lo contó? Naruto tiene metas altas.

–Yo creo que es de familia hm.

Itachi negó sonriendo sabiendo que para Deidara los dos menores era hermanos biológicos de él, y por supuesto que se sentía feliz por eso. Pero asuntos más serios y menos agradables debían resolverse de inmediato.

–Pain puede detener todo esto, pero antes debemos saber mas de él.

–Debe se alguien más Itachi, nosotros no podremos acercarnos sin ser más sospechosos y morir hm.

–Hablare con Jiraiya y Orochimaru, tengo un plan.

–Pues no será pronto, Pain no nos dejara hasta que los dos Bijū estén sellados hm.

El moreno asintió y apenas estaban entrando a la casa cuando Itachi jaló al rubio y lo empotró contra la pared, este sonrió pícaro y brincó abrazando la cintura del otro con las piernas, Itachi se bajó el pantalón y el del rubio.

–Lo siento no creo que pueda esperar...

–Ni yo, apresuraté...

Los dos amantes se comieron la boca a besos mientras sus intimidades se unían en una sola. La ausencia y anhelo les hicieron perder los papeles y culminaron en un orgasmo liberador y sensacional. El rubio no tenía intenciones de bajar y de ese modo Itachi lo llevó hasta la cama donde se desnudaron con más calma y reiniciaron su encuentro amoroso... o eso pretendían ya que Kisame les gritó que Tobi ya venía buscando a su sempai.

–¡Voy a matarlo hm!

–...

–Me voy hm.

El moreno vio que el rubio se volvía a vestir y juró que eso terminaría pronto, antes de que su pacifismo acabara y desapareciera a Tobi de mala forma.

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El mensaje llegó con un sapo, los sannin se quedarían más tiempo en Konoha. El grupo de chicos tomaron la noticia muy bien y se dispusieron a buscar alguna actividad ya que sus tareas no les llevaba mucho hacerlas. Kimimaro optó por salir a entrenar el control de Jugo, al lago que rodeaba la montaña, Suigetsu y Karin buscaron entre los aliados de Orochimaru alguien que les hiciera frente en una batalla. Sasuke y Naruto prefirieron pasar cada momento juntos y disfrutar de su mutua compañía, pues en cuanto los sannin volvieran ellos se separarían. Los chicos caminaron por los diferentes niveles y con eso pretendían conocer más de todos los que vivían en aquel lugar. Siendo enorme la base, las personas que la habitaba eran muchas por lo que no se podía conocer a todas, pero el rubio siempre guiado por su alegría notó que uno de los niños sonreía a los otros tratando de hacerlos sentir bien, el rubio se acercó hasta él y le sonrió zorrunamente a lo que el pequeño se sintió motivado a hablar.

Sasuke se sentó a un lado de los dos parlanchines, pero no hizo el intento de entrar en la conversación y optó por dejar que su rubio hiciera nuevos amigos como siempre, sin embargo notó que no era el único que seguía la conversación de eso dos y se levantó para acercarse a la oyente.

–¿Quien eres?

–La guardia de esta sección.

–Bien, entonces sabes que venimos del primer nivel y que no tenemos que ser vigilados.

La mujer vio al chico y asintió aunque algo renuente se retiró del lugar, Sasuke trató de recordar cual era su nombre y si antes se la había presentado Orochimaru... Si ella era la poseedora del elemento cristal... Guren. Sasuke no le dio importancia y regresó con los otros que seguían sin prestar atención más que a su platica, cuando después de unas horas la comida fue servida Naruto lo convenció de quedarse en esa sección y acompañar al pequeño Yūkimaru. Ese día el niño fue feliz conociendo a un amigo y el rubio siendo como un hermano mayor, por lo que al despedirse prometieron volver a visitarse.

–Con esto se te permitirá el paso a la planta donde vivimos. –Naruto le entregó un pequeño pergamino con un sello de tinta.

El niño observó el pergamino y se impresionó.

–¡¿Viven en el piso de Orochimaru-sama?!

–No te pierdes de nada. –Se rascó la nuca el rubio.– Es igual que aquí, solo que ahí están los laboratorios y las habitaciones de los sannin.

–Cuando Orochimaru-sama no vivía en esta base, estaba totalmente prohibido que entráramos, ahora solo vamos para que nos hagan pruebas.

–Bueno, pues ya puedes ir de visita, por lo menos en lo que estoy aquí... ¡Espera! Sasuke no se irá, puedes decir que vas a verlo a él.

Sasuke suspiró derrotado, su rubio era demasiado consciente de las personas y no conforme lo arrastraba a él también.

Caminando tranquilos uno al lado del otro, regresaron a la planta alta, tenían mucho tiempo para disfrutar de su nueva amistad y de un poco de intimidad antes de que Jiraiya y Orochimaru regresaran.

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La visita al hospital fue el último paso del itinerario de ese día. Gaara se despidió de Tsunade y Orochimaru para irse a la casa donde se hospedaba durante su estancia. El ocaso ya se veía en el horizonte, ya llevaban dos días entre informes reuniones y propuestas, pero Gaara sabía que el trabajo de un Kage no terminaba. El grupo de Suna caminó por las calles llenas de vida, pues muchos aldeanos regresaban de su trabajo o paseaban con su familia disfrutando de un clima caluroso. La guardia del Kazekage solo necesitó un leve movimiento de cabeza de este y se adelantaron a la casa, dejando al pelirrojo solo con Lee. Gaara se acercó al pelinegro.

–¿Te aburres?

–¿Perdón Kazekage-sama?

–¿Te aburres de ser mi escolta?

–No... un poco, pero es el trabajo de un shinobis no cuestionar ordenes.

–Lo se muy bien, más quisiera que me dijeras si has pensado en mi propuesta.

–Si, y eso es algo que me intriga y me molesta -si me permite decirlo- a partes iguales. No soy una chica eso es claro, ¿Por que a mí? Usted puede conseguir a quien quiera y si es mujer sería mejor... por que...

–Basta. –calló Gaara al moreno con firmeza.– Si quisiera una mujer la tendría, y definitivamente tú no lo eres y no me importa, por que me gustas tú y no otra u otro, pero veo que en tu caso no es lo mismo y al parecer, gustas y seguirás gustando de esa chica de cabello raro. –El pelirrojo avanzó y farfulló molesto– El amor no es muy agradable. –Gaara caminó dejando atrás al moreno, pero antes le ordenó.– Puedes irte, hablare con Tsunade para que te regrese a tus actividades.

Lee no supo que hacer, si disculparse con el Kazekage para que no hubiese ningún problema o irse como se lo había ordenado. El siempre veloz Rock fue superado ya que el pelirrojo había desaparecido de su campo visual sin darle tiempo a decidir. Pero algo en su interior lo instó a seguir al pelirrojo y no precisamente por deber.

Mientras Gaara siguió su camino buscando una solución a esa desagradable sensación en su estomago y pecho, considerando regresar al hospital de Konoha temiendo que estuviese muy enfermo. En una acción totalmente inusual en él, Gaara tuvo que detenerse y aferrase a una pared sintiendo que no podía avanzar más, unos brazos lo detuvieron y le ayudaron a levantarse ya que estaba por caer.

–Apóyese en mi Kazekage.

El de ojos verdes con todo el orgullo que poseía se puso firme y contestó.

–Estoy bien solo fue un mareo, seguro que comí algo que me hizo daño.

–Si me permite y teniendo en cuenta que usted es un invitado lo acompañare a su hospedaje.

Contestó un chico de piel pálida sonriendole. Gaara vio al pelinegro frente a él y quiso negarse, pero el color del cabello de este le trajo de nuevo esa sensación que lo hizo marearse de nuevo.

–¿Cual es tu nombre?

–Sai, Kazekage-sama.

–Bien Sai, eres un shinobi ¿no es así?

–Si.

–Yo puedo solo.

El de ojos verdes se acomodó la ropa y caminó dignamente por la calle perdiéndose entre la gente. Sai lo vio irse y de pronto un golpe lo hizo voltear.

–¡Por tu ropa deduzco que eres ninja! ¡No has visto al Kazekage pasar por aquí!

–No. –contestó Sai y se retiró dejando a un Lee muy preocupado. Eso antes de que el otro pelinegro regresara sobre sus pasos y muy sonriente le dijera.– A mí no me importaría ser la madre de los hijos del Kazekage.

–¡¿Como sabes eso?!

–No es un secreto, cuando lo gritan en medio de una plaza.

La llama de la juventud de Rock estalló en una explosión y se lanzó a golpear al chico, sin embargo este era un shinobi con mas experiencia y grado, por lo que respondió veloz al ataque, los puños de Lee se estrellaban en el suelo o las paredes, pues Sai lo esquivaba, las personas se alejaron asustadas por recibir un golpe perdido.

Sai no sería fácil de vencer y no era esa su intención, solo quería romperle la cara o borrarle la sonrisa falsa con su puño «¿Era mucho pedir?» Se dijo Lee.

En el tejado de una de las casa Jiraiya tenía sentado y comiendo dangos a Kaminari, pero ambos veían la evolución de la pelea con genuino interés.

–¿Te diviertes? –preguntó alguien a su lado.

–Si, conozco a ese chico desde pequeño y nunca pensé que lo vería así de furioso.

–Pues el otro sujeto se ve muy hábil. –analizó Orochimaru.

–No subestimes el poder de los celos.

–Que puedo decir ¿y tú Kaminari estás divertido también?

–Shi, papá e´ niño velosh.

–Si es muy veloz y observa, si se quita esas pesas lo será más.

Al pequeño pelinegro le brillaron los ojos ante la perspectiva, sus padres lo vieron orgullosos, pues era digno hijo de shinobis.

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Por su parte y ajeno a todo lo que sucedía el pelirrojo ya estaba en la casa y en su habitación tirado en la cama tratando de que sus ojos dejaran de escocerle. Los murmullos llegaron a sus oídos y deseó que no tuviese nada que ver con él, pues no deseaba levantarse. Pero el ruido de toques en su puerta le robaron la esperanza.

–Estoy descansando.

–Sentimos importunarlo Kazekage-sama, pero nos han informado que su... guardaespaldas está peleando a unas calles de aquí.

–¡¿Kankuru?! –gritó furioso Gaara levantándose y abriendo la puerta de golpe.

–No señor... el shinobi de Konoha...

–¡¿Rock Lee?!

Salió corriendo y usando su arena para llegar mas rápido por lo que pudo comprobar como Lee por fin le asestaba un puñetazo a Sai que lo dejó noqueado por un momento, pues desafortunadamente Lee ya no traía las pesas en sus manos. Sai se recuperó –aunque ya se le veía un hematoma que le cubría todo el ojo izquierdo– e hizo un dragón de tinta para derrotar al chico de traje verde, el animal ya iba en pos de su victima cuando la arena lo retuvo y lo destrozó en pedazitos de papel.

–Esto se acabó, es mejor que te retires. –ordenó Gaara, Sai obedeció.

Rock recogió sus pesas y se las colocó de nuevo, no quería levantar la vista sabiendo que recibiría un buen castigo por su conducta.

–Es una vergüenza que mi ex escolta se comporte de esta manera y más cuando ese shinobi me ofreció su ayuda hace un rato.

–¡¿Que clase de ayuda?! –preguntó ofuscado Rock, creyendo que la ayuda sería ser gestante.

El pelirrojo miró al moreno y se cruzó de brazos.

–No es asunto tuyo, ahora ve a tu casa, que mañana hablare con Tsunade.

–¿Le dirá...

–Que te retiro de mis servicio, nada más... –La curiosidad pudo más en Gaara y...– ¿Por que peleabas con él?

–¡Ese descarado enseña-ombligos dijo que sería la madre de los hijos de Kazekage!

Gaara miró detenidamente a Lee y se preguntó si el poco tiempo que le llevaba este en edad no hacía alguna diferencia en cuanto a entender más rápido las cosas... al parecer no.

–No es como si fuese pidiéndoselo a cualquiera.

–¡¿No?! ¡Claro!

–Pero... –Gaara dejó la frase inconclusa a propósito.

–¡Eso no es justo ya me lo pidió a mí no puede retractarse! ¡Eso no es de adultos!

–Tienes toda la razón, vamos acompáñame para quedar de acuerdo en los detalles.

Vamos que quien conociera a Lee sabía que era algo ingenuo... muy ingenuo y Gaara solo le ayudó a tomar una decisión.

Orochimaru solo negó y Jiraiya se moría de la risa, mientras su hijo estaba un poquito decepcionado de que la pelea hubiese terminando.

En una de las panaderías cerca de donde todo ocurrió, Haku suspiraba derrotado.

–Creo que con las influencias del Kazekage, Lee será el primero en la lista.

Zabuza se acomodó la venda de uno de los brazos y respondió:

–Lee es muy joven aún, tú eres más grande.

Zabuza tomó las bolsas de los comestibles y avanzó seguido de un sonriente y esperanzado Haku.

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Las tres personas se ponían de acuerdo y dos de ellas aún estaba algo renuentes.

–Es demasiado arriesgado ir por el ocho y nueve colas, es mejor esperar. –consideraba Tobi.

–Ellos saben lo que queremos ¿Que te hace pensar, que no nos atacaran primero?

–Nada, pero si no los provocamos no lo harán, aún nos falta el jinchūriki Utakata, concentrate en ese Nagato. ¿Ya recuperaste tu camino perdido?

–Si ya tengo el reemplazo.

–Pues destruye el otro.

Konan no se inmiscuyó en la conversación y esperaba que eso se pospusiera lo suficiente para convencer a Nagato que en algo se habían desviado de sus objetivos originales.

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En la despedido de los sannin Gaara y Tsunade prometieron que irían a dejar todos los recursos que necesitaba Orochimaru. Kakashi acompañado de Iruka por fin pudo conocer al heredero de los sannin.

–Está un poco redondo ¿No... –El de cabello plata carraspeó aclarándose la garganta, pues los padres lo veían con ganas de asesinarlo.– digo que es un niño muy sano.

Iruka quiso que se lo tragara la tierra por semejante novio con boca suelta que tenía. Afortunadamente no hubo derramamiento de sangre y los adioses fueron tranquilos.

Entre carreras y gritos de jubilo del infante los sannin salieron veloces en dirección a su base, dejando atrás a Tsunade con su gente y a Gaara con un Lee que aún no sabía cuando había accedido al pedido del pelirrojo.

Por fin la mujer rubia mandó a todos a sus deberes, y le pidió a Kakashi que reuniera los hombres de una lista que le dio. Gaara al ver desaparecer al copynin le dijo a la rubia:

–¿Hoy mismo?

–Si para que usted este al tanto también.

–¿Pero ya estarán preparados?

–Eso fue el punto más importante que señaló Orochimaru, que el candidato este totalmente seguro, no es algo que se tome a la ligera ni al calor del momento.

–¿Él no vendrá?

–No hasta que el embarazo este confirmado, desea que mi equipo y yo lo hagamos solos.

–¿Los pondrá a prueba?

–De cierto modo, deberá ser fácil para nosotros, él lo hizo solo y yo cuento con todos mis médicos.

Los kages llegaron hasta el ala de investigaciones subterránea y ahí ya estaba reunido todos los de la lista. Tsunade junto con Hiroshi se encargaron de las entrevistas, observados por Gaara. Lee estaba afuera del complejo por lo que pudo ver que Zabuza caminaba como león enjaulado.

–Zabuza-san. No nos dejaran pasar.

–Lo se, es solo que quería estar presente apoyando a Haku.

–¡Esa es la actitud!

Rock giró para ver cuantas parejas más había y solo contó dos. Preguntándose si Gaara estaría presente en... ¡Por favor seguro que el pelirrojo no se despegaría de su lado!

Fueron horas o eso les pareció, cuando uno a uno los aspirantes fueron saliendo uno a uno, entre ellos Haku venía con paso lento y mirada ausente. Zabuza corrió hasta él y sin preguntarle nada lo abrazó consolándolo.

Rock se deprimió por ellos y dejó sola a la pareja para que se abrazaran sin testigos, caminó hasta la entrada del complejo y ahí vio que el equipo de la investigación aún tomaba notas. Gaara le sonrió y Tsunade le guiño un ojo.

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Iruka y Kakashi escucharon el relato de Haku y por más que le dieron vueltas no sabían por que lo rechazaron.

–¿Tal vez fue la edad? –dijo Iruka.

–En ese caso todavía hay oportunidad no desesperen. –confortó Kakashi.–Aunque espero que el que tengan les salga con menos sobrepeso por que...

–¡Kakashi tú quiere morir lenta y dolorosamente verdad! Deja de decir eso de Kaminari a mí me parece hermoso y si los sannin te oyen... no importa, me buscare un novio menos bocón.

Zabuza negó y Haku trató de sonreír.

–Cenemos que los nervios no me dejaron desayunar bien. –dijo el menor.

Los cuatro se dispusieron a comer. Estaban a mitad de la comida cuando llamaron a la puerta, Haku caminó hasta esta y al abrirla se encontró con la Hokage.

–Que bien que estas despierto... ah, pero si aquí hay mas invitados, bueno, pues Haku Yuki te esperamos mañana en el hospital para iniciar el tratamiento... ¡Felicidades serás el primer hombre en el hospital de Konoha en gestar un bebé!

Un golpe seco se escuchó, desmayado y cuan largo era... Zabuza yacía en el piso de la sala.

A decir verdad el único que se apiado del ex espadachín de la niebla fue Kakashi, quien lo levantó y recargó en la pared cercana, pues Iruka y Haku atosigaban a Tsunade con un sin fin de preguntas.

–Solo digamos que el punto decisivo fue que ese de ahí –Señalo a Zabuza– también estuvo presente. Orochimaru dejó en claro que el traer a un bebé al mundo era trabajo de dos y como compañeros y amantes se debían apoyar, por muy shinobis con misiones que fueran. Y Zabuza ese mismo día hizo su misión en tiempo récord para estar contigo. Queremos niños con familias que los apoyen, si no cual sería el caso de los hombre pudiese gestar, ustedes mismos han comprobado que Jiraiya y Orochimaru comparten perfectamente la crianza de Kaminari.

A eso de la media noche la mujer por fin escapó de eso dos auges de preguntas y de sus mudas parejas.

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Revisaron cada una de las salas y los experimentos junto con la enfermería, pero todo estaba en orden, por lo que los sensei no tuvieron queja del comportamiento de sus alumnos.

–Es tarde, vayan a descasar. –ordenó Orochimaru.

A la mañana siguiente y con una pequeña mochila a los hombros, Naruto veía a Sasuke tratando de sonreír. Kaminari lloraba por él.

–¡Papá no, Na´uto no!

Cuando las dos figuras se alejaban por la falda de la montaña, los lloros eran suspiro apagados, pues su padre pelinegro lo consolaba a pesar de él estaba igual, Sasuke vio esto y estiró los brazos a Kaminari quien aceptó, se introdujo con el menor dejando a su sensei a solas, pues sabía que este por orgullo no mostraría su tristeza ante nadie.

–Vamos a visitar a Yūkimaru. –le dijo al pequeño.

Ese mismo día y sin demora para mantener ocupado a su alumno –Y a él mismo– Orochimaru le mostró varios jutsus de invocación incluyendo el de Manda, practicaron con el sharingan y perfeccionaron los ataques del moreno, esa rutina no varió durante ese tiempo. Con el paso de los días la fuerza de Sasuke se fue incrementando y con eso las ganas de aprender más

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Jiraiya esperó a que su alumno canalizara esa furia y por fin pudiese controlar el chakra del Kyūbi no Yokō, en esos años de entrenamiento y con conocimiento de Itachi, habían ido debilitando el sello del zorro esperando que el rubio usase su poder al mismo tiempo que se acostumbraba y lo manejaba mejor, por eso y arriesgando su integridad estaba por dar él último paso.

Itachi corrió apresurado, por fin tuvo oportunidad de salir un día y prefirió llegar al objetivo mas cercano: Jiraiya y Naruto ya que para la base era más distancia, pero aunque su apresuramiento tenía explicación, también lo hacía por que estaba sintiendo como se desbordaba el chakra del rubito y no se equivocó. Naruto había sacado cuatro colas y el sannin de los sapos estaba teniendo problemas para detenerlo, el moreno llegó y usando su sharingan trató de comunicarse con el zorro para sellarlo, pero notó que el sello ya no estaba, Jiraiya estaba herido, sin embargo se levantó y le dijo:

–Detenlo... un momento... usare otro sello.

El hombre de cabellera blanca formó unos signos y se los plantó al rubio que retenía con un jutsu Itachi, el sello de la sumisión pareció funcionar. Cuando el rubio cayó desmayado. Itachi se quitó la capa y lo recostó y luego corrió hasta el sannin.

–¡Maldita sea Jiraiya, esto se ve mal!

–Vamos... Uchiha no eres un genio... debes saber... todos los jutsus médicos...

Itachi dedicó todos sus conocimientos a curar la herida en el pecho del sannin, pues si algo le pasaba a este, Orochimaru no se los perdonaría. Después de un largo tiempo detuvo la hemorragia y empezó a cerrar la herida. Para cuando Naruto despertó Jiraiya ya estaba descansando.

–¡¿Yo hice eso?!

–En parte, pero antes de que te recrimines, debes entender que lo que tienes encerrado en tu cuerpo no es algo que tú hayas elegido y que es todo un logro que trates de manejarlo para no lastimar a nadie, por eso los que estamos a tu alrededor te ayudaremos en lo que podamos... –El rubio aún así se entristeció, por lo que Itachi lo atrajo hacia él.–Ven acá mi niño ¿sabes que te amamos verdad? Y que cuando llegaste a nuestra vidas fuiste una alegría muy grande... lo eres todos los días.

–Si...

–Recuerdalo cada vez que creas que solo haces daño, seguro que para tus padre tambien fuiste el sentido de su vida.

–¿De veras aniki?

–Claro que si, bigotitos.

–¡Ah que cursi Uchiha! –gritó carcajeándose ya despierto el sannin.

–¡Callate Jiraiya!

El de cabello blanco siguió riendo y demostró que la herida no había sido culpa de nadie solo un accidente.

–Hablando de cosa serias, Jiraiya hay algo que debo hablar con todos ustedes, bueno eso quisiera, pero no es posible así que tendrás que comunicárselo.

–Te escucho.

–Pain planea algo grande para atrapar a Naruto. Creo que él debe regresar ya y alguien debe averiguar más de esto. En el grupo ya no confían en nosotros, ya es hora de que desaparezcamos.

–Eso solo adelanta las cosas. Naruto y yo regresaremos a Konoha y Orochimaru junto con Sasuke se quedaran en la base o donde los necesitemos, pero no regresaran a la aldea...

–¡¿Qué?! ¡¿Por qué?! –cuestionó molesto Naruto.

–Todos los puntos debe cubrirse Naruto, Deidara y yo estaremos desde las sombras ayudando.

–Yo quiero que Sasuke y tú ya estén conmigo.

–Y nosotros, pero para eso debemos quitar... los estorbos del camino.

–Eso sería perfecto, pues a decir verdad si no fuera por ustedes no sabríamos que ellos van tras los jinchūrikis y pelearíamos a ciegas, ahora que si alguien puede y debe ir a investigar a Pain será yo. –declaró Jiraiya.

–Esa será su decisión, pero quien quiera que vaya debe tener mucho cuidado.

Los tres se despidieron y Naruto quedó encargado de la recuperación de su maestro, debía estar en optimas condiciones para regresar a Konoha.

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Tres días después. Haku caminaba tranquilamente por las calles de Konoha con destino al hospital. Zabuza venia corriendo tras del, pues se había quedado cerrando la casa. Entraron a la institución y la enfermera los hizo pasar de inmediato, ellos fueron hasta la nueva sala que Suna había financiado y donde los investigadores ya los esperaban. Haku fue pesado, medido y auscultado como siempre, pero esta vez Tsunade fue llamada y esta llegó de inmediato, vio los documentos que sostenía Hiroshi y sonriendo la mujer fue hasta donde la pareja se encontraba:

–Felicidades serán padres.

En esos mismos momentos Naruto y su sensei atravesaban las puerta de Konoha, después de casi tres años de ausencia.

*Según los expertos Fū era una de los dos que odiaban a la humanidad por que los hicieron jinchūrikis y deseaban deshacerse del suyo a como diera lugar, la coloque aquí por que no se sabe mucho de ella y de su extracción de demonio con colas -aunque era insecto.

Muchismas gracias a:

Alba marina, luxy -que bien que haya alguien más que le guste Gaa/Lee jejeje y gracias por leer.-, Karu-suna, chizuruchan1999, Moon-9215, narusempai, alessa-vulturi, Saya Uchiha - No ese Gaara es todo un actor jejeje y Kaminari es una mezcla explosiva.-, kaoryciel94, Nessieprettysweet, Dakota Boticcelli, harunablakrose, Zanzamaru, niruu, Linne-'Malfoy, y Magnum92.